{2}LEV\u00cdTICO{/}

El Lev\u00edtico est\u00e1 en el centro de los cinco libros que conforman la "Ley", el coraz\u00f3n del Antiguo Testamento; debe su nombre al hecho de que se explaya muy especialmente sobre el ministerio de los sacerdotes levitas. Lo medular del libro es la Ley de Santidad, la cual nos dice lo que el Dios Santo exige de su pueblo que tiene el honor de pertenecerle, tanto con respecto al culto como a su vida diaria.
Esto basta para situarlo. Y tambi\u00e9n mostraremos m\u00e1s comprensi\u00f3n para estas leyes y reglas lit\u00fargicas, propias de tiempos pasados, si recordamos que la santidad -en el sentido en que la entiende la Biblia- es siempre actual para nosotros. Es una de las claves del conocimiento de Dios y nos ayuda a comprender nuestra vocaci\u00f3n como pueblo santo.
Nunca se dir\u00e1 demasiado que Dios abraza con su amor a toda su creaci\u00f3n, que est\u00e1 en ella presente al igual que en la vida de los pueblos y que est\u00e1 muy cerca de nosotros "en el secreto" [Mt_6,6]. Pero tampoco hay que olvidar que \u00e9l es "santo", es decir, totalmente distinto a su creaci\u00f3n, y que su personalidad misteriosa est\u00e1 terriblemente por encima de todo lo que podemos imaginar. Y nuestra misi\u00f3n, si hemos sido llamados a creer en su Hijo \u00fanico, no puede confundirse con ninguno de los caminos de sabidur\u00eda que han conocido los hombres: Dios nos eligi\u00f3 para su obra "tan sorprendente y misteriosa".
Aunque actualmente ya no estamos obligados a los numerosos preceptos lit\u00fargicos o soci\u00f3logicos de la Ley, estas p\u00e1ginas, sin embargo, nos recordar\u00e1n que fuimos separados para que seamos fermento.
El esp\u00edritu de la Ley no ha cambiado despu\u00e9s de la revelaci\u00f3n hecha a Mois\u00e9s, la que fue su fundamento. Pero ha habido, eso s\u00ed, muchas evoluciones y adaptaciones. Los "libros de Mois\u00e9s", como se los llama, han llegado hasta nosotros en el estado en que fueron fijados por los sacerdotes jud\u00edos del siglo V antes de Cristo, luego de su regreso del Destierro.
En tiempos anteriores la influencia de los profetas se hab\u00eda hecho sentir. Ped\u00edan una fe m\u00e1s din\u00e1mica, una toma de conciencia de las exigencias de justicia que estaban inscritas en la Alianza, una lucha contra las influencias extranjeras alienantes. Hablaban de tiempos futuros que se deb\u00edan preparar. Pero despu\u00e9s del cautiverio en Babilonia, la necesidad de afirmar su identidad para hacer frente a las pruebas nacionales, dio lugar en Israel a una corriente conservadora que se fue consolidando cada vez. Muchos jud\u00edos se replegaron entonces en un conservantismo religioso hecho de ritos y tradiciones, las que Jes\u00fas iba a condenar severamente [Mt_23,1].
Pablo en sus cartas culpa a los que quer\u00edan seguir con las costumbres y fiestas de los jud\u00edos [Col_2,16] y tambi\u00e9n a los que en primer lugar ven en la palabra de Dios leyes que hay que observar [G\u00e1l_3,1] a [G\u00e1l_3,7]. Pero Jes\u00fas nos invita a no perder el esp\u00edritu que inspir\u00f3 esas leyes [Mt_5,17] a [Mt_5,19].
El Lev\u00edtico contiene tres grandes partes:
- Ley de los sacrificios, caps. [Lev_1,1] a [Lev_8,36].
- Ley referente a lo puro y lo impuro, caps. [Lev_11,1] a [Lev_15,33].
- Ley de la santidad, caps. [Lev_17,1] a [Lev_26,46].
