{2}1 Y 2 CR\u00d3NICAS{/}

A los que queremos conocer la historia de Israel, las Cr\u00f3nicas no nos ense\u00f1an muchas cosas nuevas, pues se volvi\u00f3 a escribir en ellas lo que ya estaba relatado en los libros de Samuel y de los Reyes. La diferencia est\u00e1 en la manera de seleccionar los hechos y de presentarlos.
El autor de las Cr\u00f3nicas quiso demostrar que el porvenir del pueblo jud\u00edo estaba en la fidelidad a la Ley de Mois\u00e9s y a las prescripciones del culto.
Pues, en su tiempo, los jud\u00edos ya no eran un pueblo independiente, sino una provincia m\u00e1s o menos aut\u00f3noma del imperio persa. Y, entre ellos, iba creciendo el deseo de ser una "teocracia", es decir, un reino de Dios, dirigido en su nombre por los sacerdotes. Trataban de olvidar a los administradores persas que los dejaban bastante libres, y organizaban la vida nacional en torno al Templo y a la Ley de Mois\u00e9s. Esperando la venida del "Hijo de David", sol\u00edan decir: "Si un d\u00eda entero se observara puntualmente la Ley en todo el pa\u00eds, el Mes\u00edas llegar\u00eda."
Por eso el autor se interesa casi \u00fanicamente por la historia de los reyes de Jud\u00e1, descendientes de David. Si bien nos entrega una lista de los antepasados de \u00e9ste que se remonta \u00a1hasta Ad\u00e1n!, en cambio, no dice ni una palabra del reino de Israel, en que vivi\u00f3 la mayor\u00eda del pueblo escogido, porque \u00e9ste se apart\u00f3 del reino de David. El autor nos comunica muchos detalles pintorescos que no est\u00e1n en los libros de Samuel y de los Reyes, pero, habitualmente, su relato nos parece algo irreal y aburrido. Adem\u00e1s, llevado por su fe entusiasta, le gusta ampliar las cifras, y deforma a veces la realidad para dar m\u00e1s fuerza a sus tesis (comparar [1Re_22,50] y [2Cr\u00f3n_20,35], [2Sam_12,31] y [1Cr\u00f3n_20,3]).
\u00bfQu\u00e9 provecho sacaremos de esta lectura? Encontraremos en cada p\u00e1gina la certeza de que el pueblo creyente no debe tener otra ambici\u00f3n que la de cumplir la voluntad de Dios: los dem\u00e1s \u00e9xitos le vendr\u00e1n como un regalo suyo. Nos recuerda, adem\u00e1s, que el pueblo de Cristo, a pesar de que ahora no tiene fronteras visibles, ni vive aislado en medio de los dem\u00e1s hombres, no puede perder su originalidad para fundirse en la masa com\u00fan. El creyente no se asemejar\u00e1 en todo al que no cree, ni podr\u00e1 pensar en todo como \u00e9l. Tiene su misi\u00f3n propia y cuida la unidad visible de la Iglesia en torno a los que Dios puso en ella para ser sus representantes.
