{2}CARTA A LOS HEBREOS{/}

En los tiempos de los ap\u00f3stoles se calificaba de Hebreos a los jud\u00edos que viv\u00edan en Palestina, a diferencia de esa mayor\u00eda de su pueblo que hab\u00eda emigrado a diversos pa\u00edses, por todo el Imperio Romano. Esta carta est\u00e1 dirigida a las comunidades cristianas de Palestina que se hab\u00edan formado con jud\u00edos de raza despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s.
Como disc\u00edpulos de Cristo hab\u00edan sido perseguidos y a algunos les hab\u00edan sido confiscados sus bienes. Ya no ten\u00edan nada en el mundo y deb\u00edan darse \u00e1nimo unos a otros con la convicci\u00f3n de que, al fin de su exilio, encontrar\u00edan la verdadera patria a donde Jes\u00fas se hab\u00eda ido despu\u00e9s de sus sufrimientos. Volv\u00edan as\u00ed a encontrarse en la situaci\u00f3n de sus antepasados hebreos que hab\u00edan vivido en el desierto, aguardando y buscando una tierra prometida.
No ser\u00e1 dif\u00edcil ver que esta carta se dirige a hombres familiarizados con el Antiguo Testamento; a lo mejor se trataba de sacerdotes jud\u00edos que hab\u00edan reconocido a Jes\u00fas como el Cristo y que pasaban entonces por una crisis.
Hasta ese momento, como eran sacerdotes, el Templo hab\u00eda sido toda su vida; all\u00ed ofrec\u00edan sacrificios y recib\u00edan en paga una parte de los animales ofrecidos. Pero ahora, no solamente hab\u00edan sido excluidos y expulsados del Templo por los jud\u00edos, sino que de cualquier modo Cristo los hab\u00eda reemplazado.
Creer en \u00e9l era reconocerlo como el nuevo Templo, del que el edificio sagrado de Jerusal\u00e9n no era m\u00e1s que la figura. El, laico, hab\u00eda organizado su Iglesia sin tomar en cuenta el sacerdocio de los \u00abhijos de Aar\u00f3n\u00bb, los sacerdotes jud\u00edos, pues \u00e9l y s\u00f3lo \u00e9l es el sacerdote, el que pone a los hombres en contacto con el Dios sant\u00edsimo.
De ese modo Cristo les hab\u00eda quitado tanto su trabajo como su raz\u00f3n de ser. Por eso, a veces, esos hombres que hab\u00edan conocido a Jes\u00fas en su existencia humana, se habr\u00e1n puesto a dudar: \u00bfacaso todo ha cambiado a causa de \u00e9l?
Para confirmar su fe, esta carta les muestra que la religi\u00f3n jud\u00eda, con sus ceremonias grandiosas en el Templo de Jerusal\u00e9n, no era m\u00e1s que la imagen de algo m\u00e1s grande. El perd\u00f3n de los pecados y la religi\u00f3n en esp\u00edritu, aspiraci\u00f3n de todo el Antiguo Testamento, deb\u00edan ser la obra del sacerdote aut\u00e9ntico de toda la humanidad, Jes\u00fas, el Hijo de Dios. Ya no hay otro sacrificio fuera del suyo, sacrificio que comienza en la cruz y termina en la gloria.
\u00bfNo hay tambi\u00e9n muchos {C}Hebreos,{/} o personas desarraigadas en el mundo de hoy? Los enfermos que no tienen esperanza, los cristianos perseguidos, los que no aceptan la injusticia ni la mediocridad de la sociedad. Aunque muchos de ellos no comprendan todos los argumentos o las citas b\u00edblicas que llenan estas p\u00e1ginas, esta carta los animar\u00e1 en su fe.
Por otro lado, la palabra {C}sacerdote{/} ha tomado una importancia tal en la Iglesia que no est\u00e1 de m\u00e1s examinar aqu\u00ed el texto b\u00edblico que ha profundizado m\u00e1s el sentido del sacerdocio y su reorientaci\u00f3n por el hecho mismo del sacrificio de Cristo.
Esta carta fue escrita desde Roma, tal vez hacia el a\u00f1o 66, cuando se anunciaba la guerra en la que iba a ser destruida Jerusal\u00e9n. Eran tambi\u00e9n los \u00faltimos meses de la vida de Pablo; \u00e9l estaba prisionero en Roma por segunda vez. Esta carta no es extra\u00f1a al pensamiento de Pablo, pero \u00e9l no la escribi\u00f3. Es muy posible que su autor haya sido Apolo, mencionado en [He_18,24], \u00abhombre muy versado en las Escrituras y que demostraba por las Escrituras que Jes\u00fas es el Mes\u00edas\u00bb.
