{N}1,{/}1: {C}\u00abYav\u00e9 habl\u00f3 a Mois\u00e9s\u00bb.{/} Cada ley es introducida por esta expresi\u00f3n, como si Mois\u00e9s hubiera dictado todas las leyes que deb\u00edan ponerse en pr\u00e1ctica siglos despu\u00e9s. Pero \u00e9sa es una forma literaria y significa que la Ley guarda el esp\u00edritu de lo que Dios ense\u00f1\u00f3 a Mois\u00e9s en el Sina\u00ed, a pesar de que corresponde a tiempos muy posteriores.
Los hebreos, Abraham y los suyos, practicaban los ritos y costumbres de sus antepasados. Siendo pastores, ofrec\u00edan sus animales en sacrificio. \u00bfEstableci\u00f3 Mois\u00e9s algunas prescripciones religiosas? Esto es muy probable, pero en ning\u00fan caso edict\u00f3 todo lo que este libro le atribuye. Luego, al entrar en Cana\u00e1n, los israelitas tuvieron un culto centrado en varios santuarios, tomando por modelo lo que los cananeos hac\u00edan en sus templos. En el tiempo de los reyes, los descendientes de David organizaron el clero en torno al templo de Jerusal\u00e9n. Algunos de ellos se preocuparon por la pureza del culto y codificaron la liturgia. En todo esto la revelaci\u00f3n que se le hizo a Mois\u00e9s en el Sina\u00ed les dio criterios para adoptar y adaptar formas nuevas de culto sin dejar de permanecer fieles a la Alianza.
Cuando se redact\u00f3 el Lev\u00edtico, el pueblo jud\u00edo ten\u00eda un solo santuario, el Templo de Jerusal\u00e9n. All\u00ed acud\u00edan de todos los lugares para ofrecer sus sacrificios. El Templo, construido por el rey Salom\u00f3n (1Re 6), era un edificio no muy grande (de unos 25 metros de largo por 15 de ancho) y s\u00f3lo entraban en \u00e9l los sacerdotes. El pueblo se reun\u00eda alrededor, en los patios pavimentados. En el patio principal hab\u00eda un altar grande, hecho de piedras macizas, el Altar de los Holocaustos, o sea, de las v\u00edctimas totalmente quemadas. En ciertas ocasiones, parte de la sangre de la v\u00edctima se derramaba sobre otro altar mucho m\u00e1s peque\u00f1o, dentro del Templo.
Hab\u00eda varias clases de sacrificios. En la mayor\u00eda de ellos, los sacerdotes recib\u00edan como sueldo una parte de la v\u00edctima; la otra parte se la com\u00edan los donantes en un banquete de comuni\u00f3n. Por el contrario, en el holocausto nada se com\u00eda, sino que todo se ofrec\u00eda a Dios en se\u00f1al de perfecta sumisi\u00f3n.
Los israelitas, como otros pueblos antiguos, consideraban que la vida de cada ser est\u00e1 en su sangre (ver G\u00e9n 9,5). Por eso, la sangre pertenec\u00eda a Dios y nadie la pod\u00eda comer o beber.
La vida y la sangre del animal inmolado ten\u00edan valor para el que lo ofrec\u00eda, quien era liberado de todo lo que en \u00e9l disgustaba a Dios y pod\u00eda conducirlo a la muerte (Lev 17,11). Por esa raz\u00f3n Jes\u00fas deb\u00eda morir derramando su sangre, para expresar que daba su vida para lavar a su pueblo de sus culpas. La Carta a los Hebreos saca de los sacrificios jud\u00edos la ense\u00f1anza siguiente, que se cumpli\u00f3 en la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abSin sangre derramada no se borran los pecados\u00bb (Heb 9,22).
Hay que resaltar la repetida expresi\u00f3n \u00absin defecto\u00bb. Los profetas reprochar\u00e1n al pueblo por no cumplir con este mandato (Mal 18,13). Se da a Dios cualquier cosa, lo que sobra, y no lo mejor de lo que tenemos.

{N}4,{/}1: Vienen, a continuaci\u00f3n, los sacrificios por el pecado. No se trata del pecado verdadero, el pecado interior (Mt 5,22) que sale del hombre (Mt 7,20), sino de las faltas contra las leyes del culto. Incluso leemos en los vers\u00edculos 22 y 27: {C}si uno peca por inadvertencia{/}. Se trata en realidad de descuidos, de los que encontramos ejemplos en 5,1-13.
En cambio, en 5,20-26 se habla de otras faltas que exigen un sacrificio de reparaci\u00f3n y que son verdaderos pecados.
Pablo nos dice que el fin de la ley es dejar el pecado en evidencia (Rom 4,15; 7,7). Es cierto que los textos antiguos no distinguen casi el verdadero pecado: indiferencia a Dios o rebeli\u00f3n contra el orden que estableci\u00f3, errores o ignorancias. Se necesitar\u00e1 tiempo para que se haga la luz, pero esta preocupaci\u00f3n por limpiarse de todo pecado nos recuerda que la fuerza del mal est\u00e1 actuando en nosotros, aun cuando no estemos conscientes de ello. Un d\u00eda, al descubrir lo que es el amor de Dios y c\u00f3mo nos aguarda, reconoceremos que somos profundamente pecadores.

{N}6,{/}1: {C}Entre tantas reglas de tipo culinario se notar\u00e1n algunos detalles:{/}
5. El fuego que nunca se deb\u00eda apagar. Diariamente, en la ma\u00f1ana y en la tarde, se ofrec\u00eda un cordero en holocausto.
20. Lo sacrificado a Dios le pertenece y est\u00e1 como impregnado por la santidad de Dios.
28-36. Para que el sacrificio consiga su efecto, es necesario que se coma la carne que, por el sacrificio, pas\u00f3 a ser santa. Aqu\u00ed se garantiza al sacerdote un medio de existencia, pero tambi\u00e9n se garantiza la eficacia del sacrificio.

{N}8,{/}1: Al describir detalladamente la consagraci\u00f3n de Aar\u00f3n por su hermano Mois\u00e9s, el Lev\u00edtico nos ense\u00f1a el modo de proceder para la consagraci\u00f3n del Sumo Sacerdote.
Vestidos, ornamentos, purificaciones, expresan el car\u00e1cter sagrado del hombre, \u00abtomado de entre los hombres para representarlos ante Dios y ofrecer sacrificios por ellos\u00bb (Heb 5,1).
Estos ritos no cayeron del cielo, sino que reflejan la mentalidad religiosa de un tiempo. Se hace una distinci\u00f3n fundamental entre dos clases de personas y de cosas: las que pertenecen a Dios, o sea, sagradas, y las que no le pertenecen, o sea, profanas. Unas son puras; otras, impuras; unas son \u00absantas\u00bb; otras \u00abllevan un pecado\u00bb, que solamente significa que no pueden servir para el culto.
Dios hizo progresar su pueblo a partir de su cultura primitiva. Con el tiempo, descubrieron que el pecado no era una mancha exterior o alg\u00fan defecto, sino una culpa del hombre. Los profetas primero y, luego Jes\u00fas ense\u00f1ar\u00e1n que solamente lo que sale del hombre puede ser pecado.
Los sacerdotes son consagrados por una unci\u00f3n de aceite. Asimismo se consagrar\u00e1 a los reyes. Sacerdotes o reyes ser\u00e1n as\u00ed los {C}ungidos{/} de Dios, lo que se dice {C}Mes\u00edas{/} en idioma hebreo, y en griego,{C} Cristo{/}. El Sumo Sacerdote es llamado Cristo de Dios; es imagen de Jes\u00fas, sacerdote de la Nueva Alianza, cosa que explicar\u00e1 la Carta a los Hebreos (5-8).

{N}10,{/}1: La historia que ocupa este cap\u00edtulo (muerte de los hijos de Aar\u00f3n) es una manera de exponer, en forma m\u00e1s viva, algunas leyes que correspond\u00edan a los sacerdotes de Israel.

{N}11,{/}1: El israelita tiene por misi\u00f3n celebrar el culto del Dios \u00fanico. Sin embargo, para presentarse en el Templo a tomar parte en alguna asamblea religiosa, debe cumplir varios requisitos que lo hacen \u00abpuro\u00bb, como lo notamos respecto al cap\u00edtulo 8. Estar puro o impuro no significaba que uno era culpable o no: estas palabras solamente expresan que estaba listo o no para acercarse al altar.
Estas leyes ayudaban a Israel a descubrir el camino de la santidad verdadera:
-_Son declarados impuros algunos animales que los paganos honraban. Hay que apartarse de ellos.
-_Varias leyes y \u00abtab\u00faes\u00bb (o sea, prohibiciones de origen sagrado) referentes a la sexualidad ayudan a respetar el car\u00e1cter sagrado de la vida. Espont\u00e1neamente, en cualquier pueblo primitivo, varias reglas rigen el sexo y rodean el nacimiento. Igualmente entre los jud\u00edos. Ver 12,1-8 y cap\u00edtulo 15.
-_Algunas leyes corresponden a normas de higiene, aunque se indiquen otros motivos. Por ejemplo, la prohibici\u00f3n de la carne de cerdo (11,7), que acarrea enfermedades donde falta limpieza. Lo mismo en lo referente a la lepra (c._13), enfermedad cre\u00edda muy contagiosa.
Toda vida religiosa o cristiana es imposible sin una educaci\u00f3n humana y sin una estabilidad de la familia. No basta con el amor para construir una familia si est\u00e1 ausente la fuerza de car\u00e1cter, o si se han casado sin haber aprendido a soportarse y a mantener sus compromisos: de all\u00ed la importancia de la educaci\u00f3n recibida en la familia. La Ley, con sus miles de preceptos muchos de los cuales s\u00f3lo apuntan a un poco m\u00e1s de dignidad y de humanidad, prepara un pueblo para servir a Dios en verdad, aunque sus instrucciones y sus ritos {C}exteriores{/} (Rom 2,28) se queden en el nivel de {C}la carne {/}(Fil 3,3).
Muchas leyes, cuya raz\u00f3n se nos escapa, serv\u00edan, m\u00e1s que todo, para hacer al pueblo de Dios diferente de los otros pueblos en sus comidas, en sus fiestas y en sus costumbres. El israelita, establecido muchas veces en medio de otros pueblos, no pod\u00eda mezclarse con sus vecinos paganos: la Ley, al disponer todos los detalles de su vida, le prohib\u00eda adoptar poco a poco los usos de los dem\u00e1s y, con esto, llegar a pensar como ellos. Aunque la actitud interior es la que debe hacer al creyente diferente de los dem\u00e1s, la disciplina exterior le ayuda a uno a que tome conciencia de su propio esp\u00edritu. Asimismo ahora, varios grupos imponen a sus integrantes normas, abstenciones y oraciones para ayudarles a que preserven su identidad cristiana, aun a sabiendas de que \u00e9stas no son obligatorias para todos los cristianos.
Estas leyes empezaron a ser observadas muy estrictamente a partir del tiempo de Esdras, y dirigieron a la comunidad jud\u00eda de los \u00faltimos siglos antes de Cristo. Notamos en Neh 13 el peligro que entra\u00f1aba para ellos el mantenerse separados de los dem\u00e1s hombres.
En el tiempo de Jes\u00fas los jud\u00edos se aferraban demasiado a estas prescripciones que, en un comienzo, solamente exig\u00edan ciertas disposiciones externas para participar en actos religiosos. Y Jes\u00fas denunci\u00f3 esta confusi\u00f3n de la pureza legal con la pureza de la conciencia: Mc 7,15.
6. La Biblia no es un libro de ense\u00f1anza cient\u00edfica.

{N}12,{/}1: Los pueblos primitivos oponen a menudo la sangre del var\u00f3n, derramada en la guerra, la cual es noble y pura, y la que pierde la mujer, la cual es impura. Por tanto, el parto y las reglas de la mujer no dejan de inquietar a los varones (son ellos los que imponen sus criterios y hacen las leyes) y requieren ritos de purificaci\u00f3n.
Vemos en esto c\u00f3mo las leyes de la Biblia, aunque sean palabra de Dios, se adaptan a tiempos antiguos y a los criterios propios del pueblo de Israel. El pueblo creyente era consciente de esto y lo expresaba a su manera al decir que la Ley fue concertada por \u00e1ngeles: He 7,38; G\u00e1l 3,19; Heb 2,2.
Jes\u00fas y su madre se sometieron a estos ritos: Lc 2,21.

{N}13,{/}1: En caso de lepra, el enfermo deb\u00eda apartarse de la comunidad. El leproso era considerado \u00abimpuro\u00bb, es decir, no pod\u00eda participar de la vida p\u00fablica y religiosa (ver lo dicho en los c. 8,1 y 11,1). En un tiempo en que las desgracias eran reputadas castigo de Dios, la lepra pasaba por ser signo de maldici\u00f3n divina. Y todos se tranquilizaban al pensar que el leproso excluido de la comunidad era realmente impuro a los ojos de Dios.
Los sacerdotes ten\u00edan entre sus obligaciones la de diagnosticar la lepra y prescribir la reclusi\u00f3n del leproso. Eran ellos tambi\u00e9n los que deb\u00edan averiguar la curaci\u00f3n del leproso y concederle que volviera a su familia. Lo recuerda Jes\u00fas cuando sana leprosos (Mc 1,43).
Los sacrificios para la purificaci\u00f3n del leproso reflejan la creencia del pueblo. El \u00abpecado\u00bb misterioso que, seg\u00fan ellos, hab\u00eda ocasionado la lepra, se traspasaba a los dos p\u00e1jaros (14,5). Uno de ellos era muerto, para que as\u00ed, junto con \u00e9l desapareciera el pecado. Y, para m\u00e1s seguridad, el otro se soltaba para llevar lejos ese mismo pecado ahora disuelto en la sangre del p\u00e1jaro muerto (14,6-7).

{N}15,{/}1: En los pueblos primitivos se reconoce un car\u00e1cter sagrado a todo lo que se relaciona con el sexo y el nacimiento. De ah\u00ed proceden, de alguna manera, estas prescripciones sobre {C}pureza e impureza {/}sexuales. Ser\u00eda un error entenderlas como si las relaciones sexuales fueran de por s\u00ed impuras: una tal condenaci\u00f3n nunca existi\u00f3 en Israel. Pero s\u00ed deben respetarse las exigencias del amor aut\u00e9ntico y de nuestra propia dignidad como pueblo, o como personas consagradas a Dios Santo.
Los cananeos, entre los que se instalaron los israelitas, se somet\u00edan a las fuerzas de la naturaleza por considerarlas divinas, y las org\u00edas sexuales acompa\u00f1aban todas sus fiestas religiosas. Para los israelitas, en cambio, las numerosas purificaciones referentes a la vida sexual recordaban que el sexo es parte de una naturaleza creada por Dios y que sus impulsos deben someterse a la ley de Dios. El bautizado tendr\u00e1 una visi\u00f3n renovada de la sexualidad a partir de su consagraci\u00f3n e integraci\u00f3n a Cristo: 1 Co 6 y 7.

{N}16,{/}1: La fiesta del Perd\u00f3n era muy expresiva: uno de los machos cabr\u00edos soportaba el castigo del pecado, y por eso deb\u00eda morir; el otro era arrojado fuera hacia Azazel, es decir, al demonio. El macho cabr\u00edo llevaba simb\u00f3licamente los pecados del pueblo.
La Carta a los Hebreos, cap\u00edtulos 9 y 10, recuerda estas ceremonias jud\u00edas cuando habla del perd\u00f3n de los pecados que Cristo nos alcanz\u00f3 por su muerte y resurrecci\u00f3n.
{C}En 16,29-34 se repite que estos mandatos ser\u00e1n ley definitiva: \u00bfc\u00f3mo explicar entonces que la Iglesia los suprimiera con la venida de Cristo? Pablo lo explica en G\u00e1l 3,5.{/}

{N}17,{/}1: Con este cap\u00edtulo empieza la llamada Ley de santidad, o sea, ley de un pueblo consagrado a Dios.
La ley sobre la sangre es una manera de educar, de inculcar el sentido del car\u00e1cter sagrado de la vida. Est\u00e1 resumida en 17,11.
Como la mayor\u00eda de los pueblos primitivos, los hebreos cre\u00edan que la vida est\u00e1 en la sangre. Por eso la sangre es sagrada, aun la del animal, y solamente puede ser ofrecida a Dios (ver G\u00e9n 9,5). Si no se sacrifica en el altar, debe ser derramada en el suelo, pero no se puede comer.
Aun en tiempos de Cristo, los jud\u00edos sent\u00edan tal repulsi\u00f3n por la sangre que, durante algunos a\u00f1os, se orden\u00f3 a los cristianos provenientes de otras naciones que respetaran esta ley para no escandalizar a sus hermanos jud\u00edos (He_15).
El mismo vers\u00edculo 11 nos explica por qu\u00e9 Cristo escogi\u00f3 una muerte en que derram\u00f3 su sangre. Cada vez que leemos: \u00abCristo nos salv\u00f3 por su sangre\u00bb, tenemos que entender \u00abpor el sacrificio de su vida\u00bb.

{N}18,{/}1: La Ley de la santidad se extiende m\u00e1s sobre las prohibiciones sexuales. Estas prohibiciones, ahora consideradas por tanta gente como prejuicios anticuados, son en realidad las que asientan la dignidad del hombre, por cuanto someten sus caprichos a una ley. Y son la base de la fidelidad conyugal y del respeto mutuo entre miembros de una misma familia.
Como dijimos en el cap\u00edtulo 15, los cananeos desconoc\u00edan estas bases de una cultura humana ({C}ni hagan lo que se hace en tierra de Cana\u00e1n{/} [2]), y los israelitas ve\u00edan en ellas una obligaci\u00f3n moral estrechamente relacionada con la Alianza de Yav\u00e9, que hac\u00eda de ellos un pueblo santo diferente a los dem\u00e1s.
Los israelitas al comparar su vida con la de los cananeos comprend\u00edan ya lo que Pablo declarar\u00e1 abiertamente: \u00abEl que siembra en la carne, cosechar\u00e1 de la carne la muerte\u00bb (Gal 6,8). El libertinaje sexual tiene muchos encantos mientras uno no se haya experimentado por su culpa el envilecimiento del coraz\u00f3n y la mentira instalada en el lenguaje. A nivel social se manifiesta en parejas est\u00e9riles, individuos hastiados y, finalmente, en la muerte de un pueblo, como ocurri\u00f3 con los cananeos.
{C}No entregar\u00e1s a tu hijo, quem\u00e1ndolo{/} (21). Esto tambi\u00e9n se hac\u00eda com\u00fanmente en Cana\u00e1n. All\u00ed donde los instintos mandan, no se respeta la vida. Es un hecho que el pueblo de Dios fue en el que se descubri\u00f3 el valor de la persona humana. El canibalismo se practic\u00f3 en todo tiempo en los ambientes m\u00e1s refinados de China. En la gran mayor\u00eda de los pueblos antiguos el padre ten\u00eda el derecho de suprimir al reci\u00e9n nacido. Sin hablar de los sacrificios humanos.
{C}Para que la tierra no los arroje fuera{/} (27). En la tierra de las Promesas, los israelitas tienen que vivir seg\u00fan las leyes de Yav\u00e9. Y si no las observan, ser\u00e1n desterrados. Esta permanencia en la tierra prometida tiene en la Biblia valor de signo. Ver en especial Dt cap\u00edtulo 8. Pablo se acuerda de esto en G\u00e1l 5,21.

{N}19,{/}9: Dentro de tantas leyes que manifiestan el nivel todav\u00eda primitivo del pueblo de Dios, uno se maravilla cuando descubre prescripciones ense\u00f1ando actitudes de humanidad que a nosotros muchas veces nos faltan.
Estas prescripciones, que se dirigen a un pueblo de peque\u00f1os agricultores, hace falta interpretarlas para adaptarlas a las circunstancias de nuestra vida actual. Ellas nos ense\u00f1an que el \u00abderecho de propiedad\u00bb no es absoluto y que de ninguna manera justifica la opresi\u00f3n de los pobres ni dispensa de ayudarlos. Se ordena la atenci\u00f3n a nuestros hermanos, asegur\u00e1ndoles a cualquiera de ellos lo que el hombre necesita para vivir.
{C}No te vengar\u00e1s..., sino que m\u00e1s bien amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo{/}. Aqu\u00ed el pr\u00f3jimo designa al hermano de la misma raza. Hay que amarlo y ser solidario con \u00e9l, porque Dios abarca en el mismo amor a todos los miembros de su pueblo.
Tal solidaridad con los de su pueblo existe en todas las religiones, pero tiene siempre como contrapartida la agresividad u hostilidad con el extranjero. Cuando Jes\u00fas nos hable de un amor que traspasa las fronteras de un pueblo (Lc 10,25; Mt 5,43), eso no ser\u00e1 una simple ampliaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abpr\u00f3jimo\u00bb sino que ser\u00e1 el descubrimiento de otra relaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de la solidaridad practicada naturalmente por hombres e incluso por algunos animales.

{N}19,{/}19: Se proh\u00edben varias costumbres propias de las religiones paganas. Tambi\u00e9n se proh\u00edbe el espiritismo y la adivinaci\u00f3n, como en Deut 18,10.
{C}Al forastero... lo mirar\u00e1n como a uno de ustedes {/}(34){C}.{/} Se notar\u00e1 que la Biblia, a pesar de que proh\u00edbe la convivencia con los extranjeros paganos, ordena tambi\u00e9n que se respete al extranjero que vive en Israel. Al igual que la viuda, el hu\u00e9rfano y el pobre, el extranjero no es protegido por una familia, y m\u00e1s f\u00e1cilmente se abusa de \u00e9l.

{N}20,{/}1: Este cap\u00edtulo enumera los castigos que corresponden a las faltas anteriormente denunciadas. La f\u00f3rmula {C}ser\u00e1 eliminado de su pueblo{/} es ambigua: en algunos casos castiga la justicia humana, en otros se amenaza con una maldici\u00f3n de Dios.
Los cap\u00edtulos 21 y 22 se refieren a los deberes y privilegios de los sacerdotes. Tal vez todas estas consideraciones nos parezcan detalles materiales y extra\u00f1os a la verdadera santidad del sacerdote. Ten\u00edan sin embargo un valor pedag\u00f3gico en aquel tiempo, y tambi\u00e9n hoy nos ense\u00f1an cu\u00e1n santo es el servicio del Se\u00f1or.

{N}23,{/}1: Aqu\u00ed se habla de las fiestas o \u00abcitas\u00bb de Yav\u00e9. El pueblo de Dios no se re\u00fane solamente para celebrar sus alegr\u00edas y duelos: Dios es el que convoca para sus fiestas, mediante los responsables de su Iglesia (recordemos que Iglesia significa: Asamblea convocada).
El d\u00eda del descanso semanal (en hebreo, s\u00e1bado significa descanso) es el primero de estos encuentros sagrados con Dios (v. 3).
Luego vienen las tres grandes fiestas de Israel:
-_Semana de los Panes Azimos, que empieza con la Pascua y recuerda la Salida de Egipto (9-14).
-_Fiesta de las Siete Semanas, o sea, de Pentecost\u00e9s (que significa {C}D\u00eda Cincuenta{/}), asociada al recuerdo de la Ley dada en el Sina\u00ed (15-21).
-_Fiesta de los Tabern\u00e1culos, o de las chozas, que recuerda los a\u00f1os en el desierto (33-44).
-_En cuanto al d\u00eda de la Expiaci\u00f3n, en que anualmente se ped\u00eda perd\u00f3n por los pecados del pueblo (26-32), se celebr\u00f3 durante alg\u00fan tiempo junto con el A\u00f1o Nuevo, o con la fiesta de los Tabern\u00e1culos, antes que se le asignara una fecha especial.

{N}23,{/}9: A continuaci\u00f3n, destacamos la ofrenda de la primera gavilla, que se hace en la fiesta de los \u00e1zimos, iniciando as\u00ed el tiempo de la cosecha.
Dios no necesita nada. Si nos pide algo es porque necesitamos dar algo de nosotros para ser aut\u00e9nticamente hombres. No hay fiesta, alegr\u00eda compartida, si no se sacrifica algo: banquetes y luces no bastar\u00e1n para que el coraz\u00f3n est\u00e9 de fiesta.
El {C}diezmo,{/} o sea, la d\u00e9cima parte de los frutos ofrecidos a Dios y de que van a vivir el levita y el pobre, es para el pueblo de la Biblia su riqueza espiritual. En numerosas iglesias o grupos cristianos, los miembros de la comunidad dan la d\u00e9cima parte de sus entradas, y nadie, ni siquiera en un pa\u00eds pobre, se ha empobrecido m\u00e1s por ello.
La primera gavilla ofrecida a Dios significa tambi\u00e9n el primer minuto de la jornada que se le da, es el primer descuento del mes que se hace para ayudar al compa\u00f1ero necesitado, el primer momento del descanso que los esposos reunidos dan al Se\u00f1or, la coperaci\u00f3n de cada creyente a su Iglesia para que sea libre frente a los poderosos.

{N}24,{/}20: {C}Ojo por ojo{/}. En 24,19 se expresa la llamada \u00abLey del Tali\u00f3n\u00bb. Esta ley buscaba limitar un impulso tan violento como es el rencor y el deseo de represalias. Establece que no se podr\u00e1 da\u00f1ar al adversario sino en proporci\u00f3n al perjuicio sufrido: ojo por ojo, diente por diente; al no hacer distinci\u00f3n entre pobre y rico, entre d\u00e9bil y fuerte, hace que se respete la vida y la integridad f\u00edsica de cada cual. Esa justicia, sin embargo, difiere mucho de la de Dios, y Jes\u00fas nos ense\u00f1ar\u00e1 el perd\u00f3n.

{N}25,{/}1: Dios ordena que la tierra descanse. Las tierras se agotan cuando son cultivadas en demas\u00eda. El {C}a\u00f1o sab\u00e1tico{/} (o de descanso) ocurre cada siete a\u00f1os. Esta costumbre cobra un significado preciso en el Lev\u00edtico: es una oportunidad para demostrarle confianza a Dios, el que no permitir\u00e1 que su pueblo perezca de hambre. Si tal a\u00f1o cae en tiempos de miseria, o despu\u00e9s de una invasi\u00f3n, ser\u00e1 un gran sacrificio el observar dicha prescripci\u00f3n (ver 1 Mac 6,49). Sin embargo, Dios mismo promete ayudar a los que la observen con fe (23,30), y \u00e9ste es uno de los temas del libro de Judit.
Cada cincuenta a\u00f1os se celebra el {C}A\u00f1o de jubileo,{/} que tiene valor a\u00fan m\u00e1s sagrado. La palabra {C}jubileo{/} no viene de {C}j\u00fabilo,{/} sino que ambas palabras provienen de {C}yobel,{/} o sea, cuerno con que se proclamaba dicho a\u00f1o santo. En ese a\u00f1o, todos los esclavos tienen que conseguir su libertad; los campos y las casas empe\u00f1adas vuelven a sus propietarios sin que medie pago.
{C}Ustedes est\u00e1n en mi tierra como forasteros y hu\u00e9spedes{/}. En los largos cap\u00edtulos del Deuteronomio y de Josu\u00e9 que relatan la conquista y la repartici\u00f3n de la Tierra Santa, siempre se habla de herencia. Es la herencia que Yav\u00e9 da a las tribus de su pueblo. La tierra, pues, es de esas tribus; y al lado de la propiedad privada existen los terrenos pertenecientes a la comunidad, los cuales se reparten peri\u00f3dicamente. El a\u00f1o del jubileo es, pues, muy santo porque quiere reconciliar a los israelitas, no s\u00f3lo entre ellos, sino que tambi\u00e9n con Dios. A \u00e9l tambi\u00e9n se le invita a que perdone las deudas. Este a\u00f1o santo celebrado por el pueblo entero mantiene viva la esperanza de un a\u00f1o santo a expensas de Dios, que ser\u00e1 el tiempo de la salvaci\u00f3n: v\u00e9ase en Is 61,2 un texto que Jes\u00fas comentar\u00e1 en Lc 4,19.
Esa garant\u00eda de una heredad inalienable otorgada a los pobres y a los desafortunados se expresa en el marco de una sociedad a\u00fan rural, pero el esp\u00edritu que la anima est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la Biblia: todo derecho de propiedad tiene l\u00edmites ante Dios. \u00bfC\u00f3mo no pensar\u00edamos en los estragos causados por el liberalismo salvaje, los que han ido creciendo a lo largo de este siglo? Los pa\u00edses m\u00e1s fuertes, que siempre ten\u00edan algunos a\u00f1os de ventaja sobre los dem\u00e1s, les han predicado e impuesto el libre mercado. Esto les permit\u00eda, imponer por todas partes sus propios productos mientras que la producci\u00f3n local se ven\u00eda abajo. Y antes de mucho, con la ayuda de la corrupci\u00f3n, se adue\u00f1aban de los recursos del pa\u00eds: minas, mercados agropecuarios, y, al final, del poder real.
Los dos \u00faltimos siglos han justificado a nivel de la econom\u00eda mundial el lenguje de los profetas que no hablan de pobres y de ricos, sino de pobres y de opresores.
En el siglo pasaado la Iglesia no ces\u00f3 de denunciar los males del liberalismo. Debemos reconocer que al hacerlo, no tuvo siempre una comprensi\u00f3n clara del mundo moderno y muchas veces no supo identificar al adversario. Pero la condenaci\u00f3n es m\u00e1s que nunca justificada en un momento en que el liberalismo dispone de un casi monopolio de los medios de comunicaci\u00f3n y no se enfrenta m\u00e1s que a escasas oposiciones declaradas. As\u00ed que debemos esperar el momento en que los cristianos proclamar\u00e1n abiertamente las exigencias de la Biblia.
Habr\u00e1 que recordar que cada pueblo tiene una herencia inalienable, la cual no es s\u00f3lo la tierra pelada; que nadie puede obligarles a dejar sin trabajo a todos sus trabajadores, o a tirar a las cacharras sus herramientas de producci\u00f3n; que nadie puede imponerles el rescate al precio fuerte, o el bloqueo econ\u00f3mico, o las invasiones disfrazadas, cuando quieren recuperar bienes cuyos propietarios extranjeros ya repatriaron varias veces el valor.

{N}25,{/}35: Estos p\u00e1rrafos fueron escritos por sacerdotes jud\u00edos animados de un gran celo, pero en el contexto de una econom\u00eda primitiva que ya no existe. Provocaron muchos escr\u00fapulos y negativas, entre los siglos XIII y XV de nuestra era, cuando la extensi\u00f3n del comercio necesit\u00f3 de capitales.
{C}No le prestar\u00e1s dinero a inter\u00e9s{/} (36). Tal es la ley de la solidaridad y del amor fraterno. Pero la aparici\u00f3n del gran comercio y de la industria plante\u00f3 un nuevo problema: \u00bfhasta qu\u00e9 punto hab\u00eda que \u00abinteresar\u00bb a los inversionistas para que prestaran fondos necesarios? Aqu\u00ed como en muchas otras realidades humanas, debemos comprender que toda ley est\u00e1 ligada a un tiempo y a un modo de vida particulares. Cada generaci\u00f3n debe \u00abinventar\u00bb su manera de vivir la fidelidad a la Palabra de Dios. Es por eso que cuando estudiamos en la Biblia las leyes relativas a un problema en particular, observamos una evoluci\u00f3n de un texto a otro, y por lo tanto de una \u00e9poca a otra (comp\u00e1rese Ex 21,2-11; Lev 25,39-43; Dt 15,12-18).

{N}26,{/}3: La Ley de Dios es una ley de vida. Al no hacerle caso el hombre, se arruina a s\u00ed mismo. Aqu\u00ed Dios pide a su pueblo justicia, bondad, respeto de la vida; puede exigirlo, pues los hechos se encargar\u00e1n de justificar sus palabras: promete sin equivocarse tiempos de cosas buenas o desastres.
El final del presente cap\u00edtulo, escrito durante el Destierro, describe la decadencia del pueblo jud\u00edo, que acaba de producirse esos a\u00f1os. Esta ruina era \u00abcastigo de Dios\u00bb en alg\u00fan sentido; pero tambi\u00e9n era la consecuencia de sus faltas. Pues cualquier sociedad que descuida las bases de una vida moral est\u00e1 cavando su propia tumba.
Este cap\u00edtulo opone paz y fecundidad, por una parte, e inseguridad, derroche y divisi\u00f3n donde no se escucha a Dios. As\u00ed es como un pueblo llega a comer la carne de sus propios hijos.

