{N}1,{/}1: Al igual que todos los profetas que surgieron a continuaci\u00f3n en Israel, Josu\u00e9 aparece aqu\u00ed como el \u00abservidor de Yav\u00e9\u00bb que medita su palabra d\u00eda y noche (Sal 1,2). Y la primera imagen b\u00edblica que vendr\u00e1 a la mente de la comunidad cristiana primitiva para hablar de Jes\u00fas, ser\u00e1 la del \u00absanto servidor de Dios\u00bb (He 3,13; 3,26; 4,27; 4,30). As\u00ed se dibuja la figura de un Salvador ({C}Josu\u00e9,{/} como Jes\u00fas, significa \u00abYav\u00e9-salva\u00bb) que introduce al Pueblo de Dios en su tierra y en su descanso. Josu\u00e9 aparece en la Biblia como una prefiguraci\u00f3n de Jes\u00fas y la Carta a los Hebreos lo dar\u00e1 a entender en el cap\u00edtulo 4.
{C}Yo les doy todos los lugares donde pongan sus pies {/}(3){C}.{/} As\u00ed se nos ense\u00f1a c\u00f3mo debemos esperar los beneficios de Dios. El no hace las cosas en lugar nuestro: hace que nos superemos para conquistarlas. La tierra que Yav\u00e9 da a los israelitas ser\u00e1 suya cuando la hayan conquistado.
Bien es verdad que el Evangelio no habla de conquistas terrenales, pero la Biblia muestra que el Evangelio no pod\u00eda ser entendido sino por un pueblo que hubiera luchado para conquistar su tierra y su propia identidad, para luego crear su propia cultura.

{N}2,{/}1: Una prostituta recibe a los esp\u00edas de Josu\u00e9 y ellos le prometen perdonarle la vida a ella y a todo su grupo familiar. Las murallas enormes de Jeric\u00f3 hab\u00edan sido destruidas un siglo antes, y la poblaci\u00f3n se hab\u00eda instalado de nuevo adentro sin repararlas. Imaginemos a toda esa gente reunida en una casa edificada con las mismas ruinas de la muralla.
Este acontecimiento menor tiene valor de signo. El autor del libro pone en boca de Rahab una declaraci\u00f3n de fe en Yav\u00e9, el Dios que vive y que va a entregar el pa\u00eds al pueblo hebreo. A causa de esta fe, Rahab ser\u00e1 salvada.
La tradici\u00f3n jud\u00eda la reconoc\u00eda como antepasada del rey David, y el Evangelio la nombra en la genealog\u00eda de Jes\u00fas (Mt 15).

{N}3,{/}1: No siempre el Jord\u00e1n ha sido la frontera del pa\u00eds de Israel: seg\u00fan las victorias o las derrotas, Israel pose\u00eda las tierras al este del Jord\u00e1n o perd\u00eda las ubicadas al oeste. Sin embargo, el Jord\u00e1n ha representado siempre la frontera de la tierra prometida para el pueblo de Dios. As\u00ed es como vemos que las tribus de Rub\u00e9n y de Gad, ya instaladas al este del r\u00edo, son obligadas por Mois\u00e9s y luego por Josu\u00e9 a franquear el r\u00edo con sus hermanos: es s\u00f3lo con esta condici\u00f3n que ser\u00e1n tambi\u00e9n considerados como verdaderos herederos de la tierra prometida. Esto explica por qu\u00e9 el paso del Jord\u00e1n tr\u00e1s Josu\u00e9 tuvo una importancia tan grande tanto en la tradici\u00f3n jud\u00eda como en la cristiana. En esta traves\u00eda, igual que en la del Mar Rojo, vemos que Dios es el \u00fanico gran actor de la entrada en la tierra prometida. En el momento en que los portadores del Arca, en la cual descansa la Gloria de Yav\u00e9, tocan las aguas del r\u00edo, es cuando \u00e9stas dejan de correr. Y cuando los portadores salen del r\u00edo, una vez que ha pasado todo el mundo, las aguas retoman su curso.
De esta manera Dios, llevado en su Arca, abre y cierra la puerta de la tierra prometida (Ap 3,7). Del mismo modo Jes\u00fas, nueva arca de la alianza en quien reside la plenitud de la divinidad (Col 2,9), bajar\u00e1 a las aguas del Jord\u00e1n para abrir a los hombres las puertas de la nueva tierra prometida.
Si reconocemos tanto en el paso del Jord\u00e1n como en la traves\u00eda del Mar Rojo un s\u00edmbolo del bautismo, debemos antes que nada recalcar que este relato nos proporciona una de las claves principales del libro de Josu\u00e9. A pesar de las apariencias, este libro del Antiguo Testamento no es un informe militar de las conquistas de Josu\u00e9; es m\u00e1s bien un libro lit\u00fargico. A lo largo de todo el libro es Dios quien est\u00e1 actuando: \u00e9l es quien concede o retira sus bendiciones de acuerdo a la fidelidad o infidelidad de su pueblo. Y cuando el libro llega a su fin, vemos que se invita al pueblo a una profesi\u00f3n de fe solemne (Jos 24). Cada vez que la Iglesia nos invita como Josu\u00e9 a renovar nuestra profesi\u00f3n de fe, ya sea en el bautismo o en la Vigilia pascual, retomamos una larga tradici\u00f3n del pueblo de los creyentes.
{C}Se detuvieron las aguas, formando como una represa, muy lejos de aquel lugar{/} (16). Dos o tres veces, en los \u00faltimos siglos, se produjeron semejantes derrumbes de terrenos en el valle del Jord\u00e1n m\u00e1s arriba de este sector, que dejaron seco el r\u00edo por espacio de algunas horas, hasta que la corriente venci\u00f3 el obst\u00e1culo. Podemos pensar que fue un fen\u00f3meno semejante lo que permiti\u00f3 a Josu\u00e9 y a su pueblo entrar en la tierra prometida atravesando a pie el lecho seco del r\u00edo.
{C}Qu\u00e9 significan esas piedras{/} (21) \u00bfQu\u00e9 significa tal monumento, tal fiesta? Y cada vez se contestaba narrando alg\u00fan acontecimiento en que Yav\u00e9 hab\u00eda socorrido a su pueblo. Con semejantes preguntas se ense\u00f1aba la fe en Israel; el israelita no sab\u00eda mucho de religi\u00f3n, pero cada lugar de su pa\u00eds le recordaba que Dios era el salvador de su pueblo.
Josu\u00e9 establece su campamento en Guilgal. De ah\u00ed organiza sus asaltos, y lo veremos volver a Guilgal despu\u00e9s de cada victoria, antes que se re\u00fanan las fuerzas cananeas.
Es f\u00e1cil ver que se funden aqu\u00ed varios relatos que no concuerdan en todo. \u00bfSe pusieron doce piedras en el campamento (4,3), o se colocaron en el lecho del Jord\u00e1n (4,9)? Poco importa. A lo mejor estas piedras ya estaban antes que Josu\u00e9 y los israelitas y formaban el santuario de un lugar de culto pagano, muy cerca de Guilgal. Pero, despu\u00e9s de la conquista, los sacerdotes quisieron darles una significaci\u00f3n religiosa de acuerdo con la fe, como ya vimos en Exodo 12,15.

{N}5,{/}1: En su primer campamento los hombres de Josu\u00e9 celebran el primer culto religioso. Se procede a la circuncisi\u00f3n (G\u00e9n 17,10). Esta era en Israel el signo de la entrada en la comunidad religiosa. Para insistir en esta obligaci\u00f3n, el libro nota que, al entrar en la Tierra Santa, todo el pueblo la recibi\u00f3.
{C}A partir de este d\u00eda comieron los productos del pa\u00eds {/}(11). Ver en Exodo 16 las explicaciones respecto del man\u00e1 y sus leyendas.
Con este hecho se inician tiempos nuevos. La religi\u00f3n de los israelitas, hasta ese momento, era la de un pueblo n\u00f3mada. Ahora empieza una crisis profunda que durar\u00e1 hasta el rey David, mientras los israelitas tratan de adaptarse a su nueva condici\u00f3n de campesinos y ciudadanos e inventan poco a poco una forma de religi\u00f3n adaptada a esta nueva condici\u00f3n.

{N}6,{/}1: Con la toma de Jeric\u00f3 empieza la conquista. Jeric\u00f3 es hecho {C}anatema,{/} es decir, apartado para Dios. El pueblo renuncia a todo bot\u00edn, entrega las cosas al tesoro de Yav\u00e9 y mata a los seres vivos en vez de adue\u00f1arse de los animales y reducir a esclavitud a los hombres. Esta misma palabra, anatema, pasar\u00e1 a significar que alguien lleva la maldici\u00f3n de Dios (Rom 9,3). Esto se practicaba en varios pueblos; aqu\u00ed, al destruir todo lo que era cananeo, Israel se preservaba de adoptar la cultura y la religi\u00f3n materialista de los cananeos.
El lector moderno a veces se escandaliza. \u00bfC\u00f3mo pudo Dios ordenar una guerra as\u00ed? Y Jos\u00fae, \u00bfc\u00f3mo pens\u00f3 agradar a Dios ordenando matar a todos, incluso a los ni\u00f1os?
Es necesario fijarse cu\u00e1ndo tuvo lugar dicha conquista, y cu\u00e1ndo fue escrito el libro.
La conquista tuvo lugar en el siglo XIII antes de Cristo. Nos cuesta penetrar la mentalidad de esa \u00e9poca: en Cana\u00e1n se quemaba a los ni\u00f1os sacrific\u00e1ndolos a los dioses paganos; en Asiria se desollaba vivos a los prisioneros. Israel conquist\u00f3 Palestina a la fuerza, como cualquier pueblo errante del mundo. Dios empezaba la educaci\u00f3n de su pueblo; para empezar no pod\u00eda esperar que ya estuviera educado. Las victorias sangrientas fueron una etapa en el camino que condujo a la conciencia nacional. En ese sentido no podemos, en nombre de la paz, despreciar a los h\u00e9roes de las guerras pasadas.
Por otra parte, el presente libro fue escrito en el siglo VII antes de Cristo, en el peque\u00f1o reino de Jud\u00e1, rodeado de poderosos vecinos entre los cuales trataba de sobrevivir pac\u00edficamente. Entonces se ampli\u00f3 el relato de las victorias y matanzas del pasado (comparar al respecto 2 Sam 12,31, escrito por un contempor\u00e1neo de los hechos, y 1 Cr\u00f3n 20,3, escrito cuatro siglos m\u00e1s tarde); el autor quer\u00eda mostrar a sus contempor\u00e1neos que no deb\u00edan temer, ya que Dios estaba con ellos. As\u00ed, pues, cuando se dice: Yav\u00e9 orden\u00f3 a Josu\u00e9 el anatema, no debemos pensar en una intervenci\u00f3n especial de Dios (ver comentario de G\u00e9n 16). Estas palabras significan solamente que al decidir el anatema conforme a la mentalidad de ese tiempo, Josu\u00e9 preservaba la fe de Israel. El Evangelio no es menos tajante que la espada de Josu\u00e9, ni menos indulgente con nuestros \u00eddolos y miedos, aun cuando rechaza la violencia y, por supuesto, el fanatismo de esos tiempos primitivos.

{N}7,{/}1: Todo el bot\u00edn fue hecho anatema, es decir, consagrado a Dios. Que sea quemado o bien depositado en el tesoro del Santuario, es ofrecido a Yav\u00e9. Ac\u00e1n ha robado a Dios y seg\u00fan la manera de expresarse de ese tiempo, lo robado se vuelve maldici\u00f3n que se pega a \u00e9l y a su familia. Tal vez este hecho debe hacernos reflexionar sobre lo serios que son nuestros compromisos cuando decidimos consagrar a Dios nuestro tiempo o nuestra persona.

{N}8,{/}30: \u00bfQu\u00e9 significa esta alianza celebrada en Siquem? La Biblia nos presenta la historia antigua de Israel en forma algo ficticia cuando dice que las doce tribus estuvieron en Egipto, salieron con Mois\u00e9s y llegaron con \u00e9l a la tierra prometida. Diversos grupos hab\u00edan tomado parte en la salida de Egipto (Ex 12,38). En Palestina se les juntaron otros grupos (33). Las tribus no eran un pueblo homog\u00e9neo ni un grupo cerrado y no constitu\u00edan todav\u00eda una naci\u00f3n organizada. Sin embargo, esas tribus de fuerza desigual formaban un conjunto. Entre ellas predominaban las de Efra\u00edm y Manas\u00e9s, pero, posteriormente, se desarroll\u00f3 en el sur la tribu de Jud\u00e1, a partir de grupos diversos, en especial los calebitas (Jue 1,12; N\u00fam 13,30) y los quenitas (Jue 1,16).
La alianza de Siquem pudo ser la ocasi\u00f3n en la que todos aceptaron la fe y los mandamientos recibidos de Mois\u00e9s.

{N}10,{/}1: El sol de Gaba\u00f3n caus\u00f3 bastante preocupaci\u00f3n a los que tomaban al pie de la letra todo lo que encontraban en la Biblia.
Unos pensaron que el sol se hab\u00eda detenido en el cielo. M\u00e1s tarde, cuando se descubri\u00f3 que la tierra es la que gira en torno al sol, pensaron que la tierra se hab\u00eda detenido en su rotaci\u00f3n. Pero eso tampoco se puede aceptar: si la tierra se detuviera, todo quedar\u00eda destruido por efecto de la velocidad. Entonces... entonces hay que recalcar que la Biblia cita aqu\u00ed un libro po\u00e9tico, el \u00abLibro del Justo\u00bb, y que los poetas hablan con su imaginaci\u00f3n y no a la manera de los historiadores o cient\u00edficos.
Hay otras explicaciones valiosas: tal vez el poeta no ordenaba al sol que se detuviera, sino que detuviera su luz; Josu\u00e9 pedir\u00eda que las nubes de la tempestad oscurecieran el cielo todo el d\u00eda, facilitando con esto su golpe imprevisto.

{N}11,{/}1: En el cap\u00edtulo 11 se describe la campa\u00f1a de Josu\u00e9 en el norte de Palestina. All\u00ed tom\u00f3 Jasor, que merec\u00eda ser llamada una ciudad grande con sus 40.000 habitantes. Quedamos con la impresi\u00f3n de que conquist\u00f3 todo el pa\u00eds. Sin embargo, los cap\u00edtulos 13-19 muestran que cada tribu tuvo despu\u00e9s que conquistar su sector, en una serie de actuaciones particulares.

{N}13,{/}1: Josu\u00e9 reparte entre las doce tribus la tierra prometida.
Entre los n\u00f3madas, los hombres de cada tribu pretend\u00edan ser todos la descendencia del fundador de la tribu, un hombre prestigioso del pasado, cuyo nombre llevaban. Ya que los israelitas se daban por descendientes de Jacob-Israel, cada una de las doce tribus se consideraba como la descendencia de uno de los hijos de su antepasado Jacob, del que hab\u00eda recibido su nombre.
En realidad las doce eran trece. Basta con comparar la lista de los hijos de Jacob, (G\u00e9n 35,23), y la de las doce tribus en el presente libro. La n\u00f3mina concuerda en Rub\u00e9n, Sime\u00f3n, Jud\u00e1, Isacar, Zabul\u00f3n, Dan, Neftal\u00ed, Gad, Aser y Benjam\u00edn. En cambio, los \u00abhijos de Jos\u00e9\u00bb forman dos tribus, Efra\u00edm y Manas\u00e9s (Jos 16,4), que, a\u00f1adidas a la de Lev\u00ed, dan la cifra de trece. Pero esta \u00faltima estaba formada por familias tradicionalmente dedicadas al culto. No ten\u00edan territorio propio (Jos 21,10), de manera que para la repartici\u00f3n se restablecer\u00e1 la cifra de doce tribus.
La repartici\u00f3n se hace echando suertes: as\u00ed se ense\u00f1a que la Tierra Prometida es un don de Dios (el Sal 16 usa la misma imagen). Cada uno recibi\u00f3 una parte que no escogi\u00f3 y que ahora debe conquistar para hacerla suya. Esto tiene valor de ejemplo: cada cual ha recibido de Dios su parte en la vida. Debe aceptar lo que es, y a la vez conquistar su destino.
En toda la Biblia ser\u00e1 importante la noci\u00f3n de herencia. El hombre aislado no existe, sino que tiene antepasados y es solidario de una tribu. M\u00e1s a\u00fan, la existencia del individuo, como la de su pueblo, es asegurada por la herencia inalienable que ha recibido de sus padres. Son nociones esenciales que han sido violadas por los imperialismos contempor\u00e1neos. \u00a1Cu\u00e1ntos pueblos ya no son due\u00f1os de su tierra, de sus minerales, de los bosques y de las cosechas de su tierra!

{N}22,{/}1: El cap\u00edtulo 22 es una manera de afirmar que las tribus ubicadadas al este del Jord\u00e1n son parte del pueblo de Israel. Adem\u00e1s, quiere justificar y excusar a los que, en el pasado, hab\u00edan multiplicado los lugares sagrados, pues fue escrito en la \u00e9poca de Jos\u00edas, a fines del siglo VII a.C. cuando se prohibieron estos santuarios y se reagrup\u00f3 el culto en el Santuario de Jerusal\u00e9n.

{N}24,{/}1: En el momento en que Josu\u00e9 va a desaparecer, la presencia de Israel en los cerros y mesetas de Palestina es un hecho. Por infiltraci\u00f3n pac\u00edfica o por sus conquistas se impusieron y, lo que es m\u00e1s, tienen conciencia de su com\u00fan destino.
Las doce tribus se re\u00fanen en Siquem, en el centro de Palestina, donde se establecieron las tribus de Josu\u00e9, m\u00e1s fuertes, que m\u00e1s cuidadosamente guardan la memoria de Mois\u00e9s. Aqu\u00ed se renueva la Alianza celebrada por Mois\u00e9s (ver Ex 24).
Esta profesi\u00f3n de fe de Siquem es la imagen y el anuncio de todas las profesiones de fe solemnes a que ser\u00e1n invitados los israelitas en tiempos posteriores. Anuncia igualmente la profesi\u00f3n de fe que la Iglesia les pide a los cristianos la noche de Pascua.

