{N}1,{/}1: El libro comienza con dos introducciones distintas. Nadie sabe a qu\u00e9 corresponde el a\u00f1o treinta del primer vers\u00edculo: tal vez a un error de un copista. El a\u00f1o cinco de Joaquim nos lleva al a\u00f1o 594 antes de Cristo.
{C} Yav\u00e9 puso su mano sobre m\u00ed {/}(4). Ezequiel es llevado en \u00e9xtasis: como dejando el cuerpo, su esp\u00edritu se encuentra con Dios misteriosamente. Recibe su misi\u00f3n, y es transformado en otro hombre.

{N}1,{/}4: {C} Un viento hur{/}{C}acanado ven\u00eda del norte.{/} Ezequiel fue abrumado por fuertes im\u00e1genes que acompa\u00f1aban las palabras de Yav\u00e9. La visi\u00f3n del Carro de Yav\u00e9 se encontrar\u00e1 de nuevo en el cap\u00edtulo 10, en que vemos a Yav\u00e9 dejando su Templo de Jerusal\u00e9n para ir a Babilonia a vivir en medio de los desterrados.
Los pueblos de ese tiempo pensaban que sus dioses estaban sometidos a santuarios y lugares determinados. As\u00ed, los jud\u00edos pensaban que Yav\u00e9 no se encontraba fuera de la tierra de Palestina. Los desterrados a Babilonia, sin patria y sin Templo donde adorar a su Dios, pod\u00edan pensar que Yav\u00e9 los hab\u00eda olvidado y que solamente los que hab\u00edan quedado en su pa\u00eds pod\u00edan disfrutar de su atenci\u00f3n.
Por eso, precisamente, Yav\u00e9 ense\u00f1a a Ezequiel que, no por tener en Jerusal\u00e9n el lugar de su culto, est\u00e1 menos presente en la lejana Babilonia. Yav\u00e9 sigue a su pueblo y habita con \u00e9l.
{C} Hab\u00eda cuatro seres vivos... Cada uno ten\u00eda cuatro caras y cuatro alas {/}(5-6). La visi\u00f3n da a entender la grandeza de Dios por medio de im\u00e1genes de ese tiempo. En los palacios de Caldea se ve\u00edan estatuas grandiosas de seres fant\u00e1sticos, llamados \u00abquerubines\u00bb, en que se mezclaban los rasgos de lo que es m\u00e1s fuerte en la naturaleza: el hombre, el \u00e1guila, el le\u00f3n y el toro. Aqu\u00ed pasan a ser seres vivos, impetuosos, que rodean y protegen el misterio de Yav\u00e9. Las ruedas entrecruzadas que van en todas las direcciones, indican la acci\u00f3n de Yav\u00e9 a trav\u00e9s del universo. En ellas se juntan los ojos, que lo ven todo, y la movilidad, que no conoce descanso. El ap\u00f3stol Juan usar\u00e1 a su manera las im\u00e1genes de la presente visi\u00f3n en Apocalipsis 4.
{C} Una como plataforma de cristal resplandeciente {/}(22). El arco iris, el fuego en que est\u00e1 sumergido el ser divino, \u00e9l y la b\u00f3veda de cristal que soporta el trono, tambi\u00e9n hablan del misterio de Yav\u00e9.
{C} Un ser que ten\u00eda una apariencia humana{/} (26). Y, llegado a lo m\u00e1s \u00edntimo de Dios, la \u00faltima imagen ser\u00e1 una apariencia de hombre, porque todo el poder de Dios viene de su ser misterioso y personal a cuya imagen fue hecho el hombre.

{N}3,{/}1: {C} Come este libro{/}. La visi\u00f3n del libro describe en forma simb\u00f3lica el llamado de Yav\u00e9, dando a Ezequiel su misi\u00f3n.
{C} Tienen la cabeza dura y el coraz\u00f3n obstinado{/} (7). Esto se parece a lo expresado por otros profetas. Cuando Yav\u00e9 env\u00eda a Isa\u00edas, lo advierte que el pueblo no se convertir\u00e1. En el caso de Ezequiel hay m\u00e1s optimismo; enviado a los rebeldes debe hacerse m\u00e1s firme y tenaz que ellos para romper la coraza de su duro coraz\u00f3n. De hecho, Ezequiel no cesar\u00e1 de discutir, pelear, argumentar. Pablo tambi\u00e9n dir\u00e1 que el que evangeliza debe ense\u00f1ar a tiempo y a destiempo (2 Tim 4,2) sin desalentarse nunca.
{C} Llena tu est\u00f3mago con este libro que te doy{/} (3). El profeta no es un loro que repite palabras venidas del cielo: ha recibido una visi\u00f3n global de los acontecimientos, la comprensi\u00f3n del sentido de la historia, en \u00e9l habita un furor que es el mismo de Yav\u00e9 contra el pecado. Todo esto es lo que significa el{C}  rollo{/} (como eran los libros antiguos) que debe comer. Durante varios a\u00f1os todas las predicciones de Ezequiel ser\u00e1n amenazantes: por eso, se nos habla aqu\u00ed de{C}  desdichas y lamentaciones{/} (2,9). Pero Ezequiel ha tomado el partido de Dios y acepta plenamente sus proyectos; de ah\u00ed que sus predicciones le parezcan dulces: ten\u00eda un sabor dulce como la miel.
Isa\u00edas, Jerem\u00edas, Ezequiel, y despu\u00e9s los disc\u00edpulos de Jes\u00fas (Mt 10,34) conocen el mismo conflicto: la Palabra de Dios no es paz sino espada para quienes la quieren servir. No dicen lo que la gente desear\u00eda o\u00edr, ni tampoco se dejan impresionar por los clamores de los cobardes y de los c\u00f3modos que suplican los dejen vivir a su gusto. El creyente verdadero acepta ponerse de parte de Dios, perder la seguridad que uno tiene cuando se siente de acuerdo con los dem\u00e1s y luchar a veces solo contra la corriente.

{N}3,{/}16: El relato de la vocaci\u00f3n de Ezequiel, que le\u00edmos en 3,1-15, tiene su continuaci\u00f3n en 3,22-27. Pero aqu\u00ed se interpuso un p\u00e1rrafo (3,16-21) que expresa uno de los grandes temas de la predicaci\u00f3n de Ezequiel: Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva (ver c. 18).
Bien es cierto que a los oyentes de Ezequiel se les viene encima la cat\u00e1strofe que prepararon con sus errores. Pero no es una raz\u00f3n para desesperar; aunque uno solo se diera cuenta de su maldad, sus esfuerzos no se perder\u00edan, sino que le dar\u00edan vida, por lo menos a \u00e9l mismo.
{C} Te he puesto como un vig\u00eda {/}(17). El profeta ha recibido de Dios una lucidez que los dem\u00e1s no tienen frente al pecado en la vida de los individuos y de la sociedad. Y s\u00f3lo \u00e9l divisa los peligros que se acercan seg\u00fan lo ha dispuesto Dios, juez del pecado. El profeta lucha, no solamente contra los incr\u00e9dulos, sino tambi\u00e9n contra Dios-juez, llamando a su misericordia (Ex 32,11; Jer 14,11), como Mois\u00e9s y Jerem\u00edas.
{C} Ese malvado morir\u00e1, pero a ti te pedir\u00e9 cuenta de su sangre {/}(18). Responsabilidad del que ha recibido de Dios la lucidez; la recibi\u00f3 para salvar a otros y no puede callarse.
{C} Si el justo deja de hacer el bien {/}(20){C} .{/} En la crisis que arruin\u00f3 a Jud\u00e1, aparentemente todos padec\u00edan igual. Pero Ezequiel afirma que estos padecimientos, comunes a todos, traer\u00e1n vida o muerte a cada cual seg\u00fan lo merece. Es que vivir y estar muerto no tiene el mismo sentido para Dios y para los hombres (Ap 3,1).
La misma par\u00e1bola del centinela se encuentra mejor presentada en 33,1.
Se podr\u00e1n notar varios detalles que corresponden al profeta (o al creyente) en todo tiempo:
- {C} Estar alerta,{/} tener presentes las palabras de Dios para ver lo que \u00e9l piensa de nuestra manera de actuar.
- {C} Estar en la muralla,{/} sentirnos responsables de los problemas de nuestro medio en vez de ignorarlos para estar m\u00e1s tranquilos.

{N}3,{/}22: Vienen a continuaci\u00f3n las profec\u00edas de Ezequiel en Caldea, durante los seis a\u00f1os que precedieron al sitio y la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n.
Por un tiempo Ezequiel se queda mudo, durante otro estar\u00e1 paralizado. Esta enfermedad extra\u00f1a tiene valor de ense\u00f1anza. Por todos los medios, Ezequiel recalca que Yav\u00e9 ha decidido la ruina de Jerusal\u00e9n, porque los israelitas no se han arrepentido ni han vuelto a ser m\u00e1s fieles.
Ezequiel est\u00e1 en Caldea, pero vive pendiente de Jerusal\u00e9n. En estos cap\u00edtulos su ense\u00f1anza se parece a la que dispensa Jerem\u00edas en el mismo tiempo. La forma, sin embargo, es muy diferente. Jerem\u00edas hablaba, y solamente despu\u00e9s se escribieron sus declaraciones; en cambio, Ezequiel escribe de manera m\u00e1s formal. A pesar de que su estilo nos parece, y muchas veces es recargado y complicado, podemos meditar estas largas par\u00e1bolas en las que a cada paso se hallan im\u00e1genes estupendas.
En 3,25 Ezequiel parece afectado por una par\u00e1lisis extra\u00f1a cuya duraci\u00f3n es simb\u00f3lica: ciento noventa d\u00edas m\u00e1s cuarenta d\u00edas; no sabemos lo que significan esas cifras.
En 6,8-10, como en otros muchos lugares de los profetas, se anuncia que Yav\u00e9 salvar\u00e1 a un resto. Sentir\u00e1n hast\u00edo de s\u00ed mismos por las maldades que cometieron. Esta afirmaci\u00f3n es propia de Ezequiel: cuando el pecador tiene hast\u00edo de s\u00ed mismo a causa de sus pecados, ya es maduro para recibir la gracia de Dios.

{N}8,{/}1: Los cap\u00edtulos 8-11 relatan una larga visi\u00f3n de los pecados de Jerusal\u00e9n y del castigo que sobrevendr\u00e1. Todo sucede en el Templo, y lo que m\u00e1s impresiona al sacerdote Ezequiel es el desprecio a Dios arrojado del coraz\u00f3n de los hombres por los falsos dioses.
En 8,2 hallamos algunos destellos de la visi\u00f3n del primer cap\u00edtulo. Siempre algo denota la presencia de Yav\u00e9 al profeta que, sin embargo, no lo ve. Ezequiel es de nuevo arrebatado en \u00e9xtasis: su esp\u00edritu va a contemplar los pecados de Jerusal\u00e9n.
En 8,4, Ezequiel ve en el Templo la Gloria de Yav\u00e9. Desde la inauguraci\u00f3n del mismo por Salom\u00f3n (ver 1 Re 8,10), Dios estuvo presente en medio de su pueblo aun cuando se constru\u00edan altares y estatuas para los falsos dioses en los mismos patios del Templo. Pero ahora Yav\u00e9 abandona su Templo antes de que lo destruyan los caldeos; su Gloria sale hacia Babilonia, donde est\u00e1n los desterrados. Da como tres pasos antes de marcharse:
- 9,3: sale del Santuario, y se queda en el umbral.
- 10,18: atraviesa los patios y se detiene en la puerta oriental, frente al cerro de los Olivos.
- 11,22: siempre dirigi\u00e9ndose hacia el este, a Caldea, atraviesa el Cedr\u00f3n y se detiene sobre el cerro de los Olivos.
Mientras Yav\u00e9 abandona su templo, el fuego de su santidad se vuelve castigo y muerte contra los imp\u00edos que ah\u00ed han instalado sus \u00eddolos y se han entregado al adulterio, con los varios sentidos que corresponden a esta palabra en boca de los profetas (ver c. 16).
Junto con las condenaciones colectivas, hay otras personales. Ezequiel es el cooperador de Yav\u00e9 y debe decir, junto a \u00e9l, las palabras de condenaci\u00f3n que provocan la muerte de los culpables.
9.4: una T, que en ese tiempo ten\u00eda la forma de una cruz, protege al \u00abresto\u00bb.

{N}12,{/}1: En Babilonia, al anochecer, los hombres se re\u00fanen delante de la puerta de sus casas. Ezequiel se presenta. Sin decir ni una palabra, act\u00faa como actor solitario en una representaci\u00f3n que capta la atenci\u00f3n de la gente. Acabado el gesto, se va sin dar explicaci\u00f3n de ninguna clase. Al d\u00eda siguiente, revela el significado de esta par\u00e1bola en acci\u00f3n.
En el llamado gesto del \u00abexiliado\u00bb, el profeta anuncia la deportaci\u00f3n de los habitantes de Jerusal\u00e9n y de su rey.

{N}12,{/}21: {C} Se larga el plazo, la visi\u00f3n no vale.{/} Nos extra\u00f1a esta incredulidad de los jud\u00edos porque, al contemplar de lejos la Historia Sagrada, nos parece que abundaban en ella los milagros y se cumpl\u00edan pronto las palabras de los profetas. En realidad, no les parec\u00eda tal a los contempor\u00e1neos de los profetas. En casi dos siglos hubo solamente Isa\u00edas, Jerem\u00edas, Ezequiel y algunos profetas menores; y al lado de ellos \u00a1cu\u00e1ntos profetas profesionales y charlatanes! Adem\u00e1s, no se multiplicaron las liberaciones milagrosas como la de Jerusal\u00e9n en 701. As\u00ed, pues, la historia no era s\u00f3lo milagros ni tampoco las palabras prof\u00e9ticas se cumpl\u00edan de inmediato. Por tanto, se explica muy bien la incredulidad de los jud\u00edos.
En la historia hay momentos en que se aceleran los cambios, y tiempos en los que Dios parece no actuar. En el mismo Evangelio se nos avisa que no nos volvamos materialistas cuando el Se\u00f1or parece ausente de la marcha del mundo (Lc 21,34; 17,26; 2 Pe 3,3).

{N}13,{/}1: En el mundo se propagan siempre verdad y mentira. En eso los profetas no fueron privilegiados en comparaci\u00f3n con nosotros, pues todos encontraron opositores (ver 1 Re 22; Is 28; Jer 28). Aqu\u00ed Ezequiel caracteriza la actuaci\u00f3n del falso y del verdadero profeta.
- El verdadero habla ordinariamente en contra de lo que la mayor\u00eda desear\u00eda o\u00edr (ver tambi\u00e9n Jer 14,13);
- En vez de callar el pecado, se arriesga a denunciarlo (ver Jer 23,14).
- Indica las causas profundas del mal, en vez de proponer soluciones que solamente lo disimulen por un tiempo.
- Est\u00e1 sobre la muralla, como el centinela, mirando con lucidez el juicio de Dios que se acerca.
- Por sus palabras y su intercesi\u00f3n defiende a su pueblo contra la c\u00f3lera de Yav\u00e9 (Ez 22,30).
Ezequiel menciona las {C} profetisas{/} y sus gestos, cuyo sentido preciso se nos escapa; hac\u00edan que la gente se preocupara por sue\u00f1os, supersticiones y remedios ilusorios, mientras se quedaban ciegos frente a los cr\u00edmenes y pecados.

{N}14,{/}3: {C} \u00bfPermitir\u00e9 que me consulten?{/} Aqu\u00ed se advierte a los que vienen a consultar a Yav\u00e9 por medio del profeta para solucionar sus apuros de orden inmediato: \u00bfTengo que casarme con esta mujer? \u00bfC\u00f3mo sanar\u00e9 de mi enfermedad? Yav\u00e9 no quiere contestar a los que no est\u00e9n dispuestos a obedecerle; m\u00e1s bien los castigar\u00e1 por su maldad: \u00e9sta ser\u00e1 su respuesta.
{C} Si el profeta se deja convencer{/} (9). Si el profeta acepta por inter\u00e9s contestar cosas que no tienen que ver con su misi\u00f3n, Yav\u00e9 castigar\u00e1 al consultante y al profeta.
De ah\u00ed se desprende la responsabilidad del que se deja enga\u00f1ar por los falsos profetas. A lo mejor se dirigi\u00f3 a ellos sabiendo que ellos, por lo menos, no lo obligar\u00edan a ver claramente sus errores.

{N}15,{/}1: En los cap\u00edtulos 15-23 se denuncian cuatro veces, en forma diferente, los pecados de Jud\u00e1 a lo largo de su historia: cap\u00edtulos 16, 20, 22, 23.
La comparaci\u00f3n de la vid, del presente cap\u00edtulo, indica la conclusi\u00f3n necesaria de dicha historia: la naci\u00f3n es destruida y su capital incendiada. Israel, tal como la madera de la vid, no se destacaba entre los dem\u00e1s pueblos, ni por su n\u00famero, ni por sus cualidades, cuando Yav\u00e9 lo eligi\u00f3. Al no cumplir su misi\u00f3n, no puede seguir como pueblo de Dios, ni volver a ser un pueblo como los dem\u00e1s.

{N}16,{/}1: La historia de la esposa infiel, ya contada por Oseas y Jerem\u00edas, se ampl\u00eda hasta abarcar toda la historia sagrada. Aqu\u00ed, esta historia empieza con la conquista de Cana\u00e1n. Cuando David conquist\u00f3 Jerusal\u00e9n, su poblaci\u00f3n era de raza amorrea, y la clase alta, hetea.
Se pueden notar las etapas de esta historia:
- Israel parti\u00f3 de la nada: 4-5.
- Dios lo enriquece: 8-14.
- La ca\u00edda: 15-22.
- Promesa: {C} Me acordar\u00e9 de mi alianza contigo{/} (60).
Al hablar de prostituci\u00f3n, Ezequiel tiene a la vista tres pecados diferentes:
- Entregarse al culto de los \u00eddolos, a pesar de ser \u00abla esposa\u00bb de Yav\u00e9.
- Organizar la prostituci\u00f3n sagrada, como se practicaba en los cultos paganos.
-_Someterse a las naciones grandes para tener protecci\u00f3n pol\u00edtica, en vez de conservarse independiente.
Ezequiel no olvida ning\u00fan detalle de lo que puede humillar y avergonzar a su pueblo. En ning\u00fan pueblo se oy\u00f3 una cr\u00edtica tan ac\u00e9rrima de la historia nacional. Al tirar al vuelo el orgullo de sus compatriotas, el profeta nos invita a descubrir nuestras innumerables torpezas y nuestra vanidad, como personas y como naci\u00f3n.
Tambi\u00e9n se notar\u00e1 el p\u00e1rrafo 59-63, en que Yav\u00e9 promete la Alianza Nueva. La humillaci\u00f3n que sigui\u00f3 al pecado prepara una vida santa.

{N}16,{/}61: {C} Cuando recibas a tus hermanas mayores y menores{/}. Israel no complir\u00e1 su misi\u00f3n entre las naciones sin antes haber perdido su orgullo de ser pueblo de Dios, y para esto es necesario que Dios le quite todo lo que le ha dado. \u00bfHasta d\u00f3nde alcanzar\u00e1 la crisis presente de la Iglesia para que pueda obrar en la forma que Dios quiere, tanto para el ecumenismo como para la evangelizaci\u00f3n de los pobres? Nos duele a veces la pasividad de Dios que, aparentemente, no hace nada para socorrerla en los momentos en que pierde las oportunidades historicas y se ve reducida a peque\u00f1as minor\u00edas; pero esto es parte del plan de Dios. Cristo-Rey, como lo decimos, no necesita de una Iglesia-Reina o con aureola; ella debe m\u00e1s bien reconocer que es infiel y pecadora, en sus miembros como en sus instituciones.

{N}17,{/}3: El propio Ezequiel da la explicaci\u00f3n de esta larga y sofisticada comparaci\u00f3n. La conclusi\u00f3n es que se acaban los reyes descendientes de David. Otro descendiente de David ser\u00e1 escogido por Dios mismo para ser el Mes\u00edas. Los vers\u00edculos 22-24 anuncian a Cristo.
{C} El que quebrant\u00f3 la alianza{/} (15-20). La sumisi\u00f3n de Sedec\u00edas a los caldeos era el justo precio de anteriores errores denunciados por los profetas, y Dios no justifica su posterior rebeli\u00f3n contra el opresor. Dios no hace suya cualquier liberaci\u00f3n ni por cualquier medio.

{N}18,{/}2: {C} Los padres comieron uvas verdes y los hijos tienen dentera{/}. El primitivo pueblo de Israel ten\u00eda un sentido muy fuerte de la responsabilidad com\u00fan del grupo, sea familiar, sea nacional. En Josu\u00e9 7,24 tenemos el ejemplo de la familia del culpable condenada a muerte junto a \u00e9l, y tambi\u00e9n el ejemplo del pueblo entero castigado por culpa de uno de sus miembros.
Pero en los \u00faltimos tiempos del reino de Jud\u00e1 se afianza en los individuos el sentido de la responsabilidad personal:
Por una parte, los profetas hab\u00edan afirmado que la justicia humana no puede castigar a los hijos por los cr\u00edmenes de sus padres (Dt 24,16). \u00bfC\u00f3mo Dios podr\u00eda seguir otra norma y castigar inocentes?
En los tiempos antiguos se consideraba \u00abpecado\u00bb cualquier error, aun involuntario. Pero ahora los profetas ense\u00f1an que solamente la maldad es pecado y las desgracias que no castiguen esta maldad no son castigos de Dios.
La destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n parec\u00eda castigar a todos sin hacer distinci\u00f3n entre buenos y malos. Ezequiel no niega que en esta ocasi\u00f3n Dios haya azotado a todos; pero esto es para \u00e9l cosa del pasado, y que correspond\u00eda a un pueblo totalmente desviado. Ahora mira al porvenir y ense\u00f1a c\u00f3mo Dios actuar\u00e1 en adelante:
La justicia recaer\u00e1 sobre el justo, y la infamia, sobre el imp\u00edo: cada uno recibir\u00e1 lo que merece personalmente.
{C} Si el malvado se aparta de todos los pecados cometidos, vivir\u00e1{/} (21): cada uno tendr\u00e1 tiempo para decidirse libremente. Si empez\u00f3 mal, y despu\u00e9s se decide por el bien, Dios esperar\u00e1 su conversi\u00f3n y tomar\u00e1 en cuenta su \u00faltima orientaci\u00f3n.
En tiempos posteriores, los sabios notar\u00e1n que muchas veces los malos no reciben su castigo, ni los justos su premio en esta vida (ver Job 21); y se har\u00e1 patente que la justicia de Dios se realiza en la otra vida.

{N}19,{/}1: En esta comparaci\u00f3n, la leona es la naci\u00f3n jud\u00eda. Los cachorros son los reyes Joacaz, Joaquim y Sedec\u00edas.
Despu\u00e9s, en el cap\u00edtulo 19,10, la par\u00e1bola de la vid es sin duda otro resumen de la historia de Israel.

{N}20,{/}1: Nueva presentaci\u00f3n de los pecados de Israel a lo largo de su historia. Aqu\u00ed se habla repetidamente de profanaci\u00f3n. Israel, siendo el pueblo de un Dios Santo, no puede vivir a la manera de las dem\u00e1s naciones, que son profanas, es decir, que no pertenecen a Dios. La tierra de Israel, las leyes, las fiestas, todo es santo: los hombres no pueden usarlas seg\u00fan su propio gusto.
En 20,22 Yav\u00e9 procura que su Nombre {C} no sea profanado{/}. Si castiga a Israel y deja que sea destruido, las otras naciones, seg\u00fan la mentalidad de ese tiempo, despreciar\u00e1n al Dios que no supo salvar a su pueblo. As\u00ed, su nombre ser\u00e1 \u00abprofanado\u00bb. En cambio, en 20,41, cuando Yav\u00e9 re\u00fana a los suyos, todas las naciones reconocer\u00e1n su poder: su Nombre entonces ser\u00e1 \u00absantificado\u00bb.
{C} Llegu\u00e9 hasta a darles mandamientos malos{/} (25). Ezequiel interpreta a su manera la historia pasada y destaca lo que puede humillar a los suyos. As\u00ed lo notamos en 20,25. A veces los israelitas se hab\u00edan valido de la ley de Lev 18,21 respecto de la ofrenda a Dios de los primog\u00e9nitos para justificar los sacrificios de ni\u00f1os a la manera pagana. Ezequiel da a entender que la Ley ped\u00eda efectivamente tales sacrificios, y que Yav\u00e9 la hab\u00eda dejado pasar (\u00e9l dice: \u00abLa hab\u00eda dado\u00bb, seg\u00fan la manera de decir del idioma hebreo) para castigar a su pueblo dej\u00e1ndoles acumular los cr\u00edmenes que les gustaban.

{N}22,{/}1: En el presente cap\u00edtulo Ezequiel se dirige a la gente de Jerusal\u00e9n, del lugar de su destierro.
{C} En ti..., en ti..., en ti...{/} Todos los cr\u00edmenes se cometen en Jerusal\u00e9n. Sus pr\u00edncipes, sus sacerdotes, sus jefes, la gente del pa\u00eds: todos han participado en el mal.
{C} Se ha convertido para m\u00ed en un metal impuro{/} (18){C} .{/} Las pruebas que pasamos son como el crisol que sirve para purificar el oro y los dem\u00e1s metales (1 Pe 1,7). Pero, en el caso de Jerusal\u00e9n, la comparaci\u00f3n del crisol tiene otras proyecciones: el asedio de la ciudad permite destruir un pueblo que no correspondi\u00f3 a su misi\u00f3n. Lo que no pueda ser purificado, es quemado (Mt 3,10).
{C} La sangre que derramaste{/} (9 y 13). La sangre derramada por el asesino manchaba la tierra hasta que se derramara la sangre del culpable (Dt 19,12). Los hebreos, por muy violentos que fueran, ten\u00edan un agudo sentido de la justicia y del car\u00e1cter sagrado de la vida. Actualmente existen medios para hacer morir sin ruido y sin ensuciarse las manos a pueblos enteros: esa sangre un d\u00eda clamar\u00e1 venganza en contra de los pueblos que viven seguros y se creen inocentes.
{C} He buscado entre ellos a un hombre... que se enfrentara conmigo sobre la almena {/}(30).{C}  {/}Se podr\u00e1 notar este vers\u00edculo 30, que recuerda 13,9. Necesitamos intercesores que se sientan solidarios de los dem\u00e1s y se hagan cargo de ellos ante Dios. As\u00ed, aparece la importancia de la oraci\u00f3n. Los profetas descubren uno despu\u00e9s del otro que este papel les corresponde.
Esta comprensi\u00f3n de c\u00f3mo Dios salva llev\u00f3 a varios a \u00absepultarse\u00bb en la soledad, entreg\u00e1ndose al amor de Dios por la oraci\u00f3n y el sufrimiento. Pensemos en una santa Rosa de Lima, por ejemplo.

{N}23,{/}5: Como en el cap\u00edtulo 16, Ezequiel ense\u00f1a a sus compa\u00f1eros indiferentes el amor de Yav\u00e9, partiendo de lo que conocen: el amor celoso y la prostituci\u00f3n. Ezequiel menciona tres formas de idolatr\u00eda: con los egipcios, con los asirios, con los babilonios (ver com. de Is 30,22).
Lo que ofende a Dios no es \u00fanicamente el pecado individual de los que abandonan al Dios de justicia - sin el cual nada ocurre- para confiar en piedras, en im\u00e1genes y en hor\u00f3scopos, pues mucho m\u00e1s importante a\u00fan es el pecado cometido por la naci\u00f3n como tal. Dios quer\u00eda desarrollar en ella algo nuevo, una fe, un modo de vida y una cultura capaces de salvar a la humanidad; pero en vez de eso, se complacieron en importar todo lo que hab\u00eda de m\u00e1s alienante en las culturas extranjeras. Y nosotros seguimos importando todo lo que es alienante: publicidad, bailes er\u00f3ticos y videos que adormecen nuestras energ\u00edas.
{C} Oholiba{/}:{C}  {/}significa \u00abmi carpa en ella\u00bb: es el Reino del sur, el de Jerusal\u00e9n, donde Yav\u00e9 estableci\u00f3 su morada y al que dio sus promesas.
{C} Ohola{/}: significa \u00absu propia carpa\u00bb: es el Reino del Norte, que se apart\u00f3 con Jeroboam para constituir un reino por cuenta propia.

{N}24,{/}15: Otra vez la situaci\u00f3n que vive el profeta al morirle la esposa sirve para anunciar la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n, la cual perder\u00e1 sus riquezas y sus habitantes. Ver al respecto el comentario de Jerem\u00edas 16,1.

{N}25,{/}1: Los cap\u00edtulos 25-32 contienen los \u00abmensajes contra los pueblos paganos\u00bb, semejantes a los que encontramos en otros profetas.
El profeta, despu\u00e9s de anunciar la destrucci\u00f3n casi completa de Israel, anuncia con entusiasmo la destrucci\u00f3n definitiva de sus enemigos, cuando llegue la hora de la justicia. El profeta habla, llevado por un sentido exigente de la justicia. Las naciones amonita, edomita, etc\u00e9tera, no tienen ning\u00fan derecho a permanecer como tales, ya que no preparan en nada la salvaci\u00f3n y Yav\u00e9 se vali\u00f3 de ellas solamente para purificar a su pueblo. Por eso, deben desaparecer en el torbellino de la historia.
Ser\u00eda entonces equivocarse sobre el sentido de la Biblia pedir a Dios el castigo de las personas e individuos que no creen e incluso de los que persiguen a la Iglesia. Tampoco podemos desear ahora la destrucci\u00f3n de alguna naci\u00f3n opresora, ya que en todas act\u00faa la gracia de Cristo. Solamente debemos afirmar que cualquier instituci\u00f3n que se mantiene cerrada al mensaje del Evangelio, o lo rechaza, desaparecer\u00e1: \u00abToda planta que no plant\u00f3 mi Padre...\u00bb (Mt 15,13).

{N}27,{/}1: Es la ilustraci\u00f3n, no del castigo de unos individuos, sino del fracaso hist\u00f3rico y de la humillaci\u00f3n que espera a las naciones grandes, cuando haya pasado el tiempo en que se consideraban como el faro del mundo.
En la costa de Palestina estaba el pa\u00eds de los fenicios, con sus puertos de Tiro y Sid\u00f3n. Pa\u00eds muy peque\u00f1o, sus habitantes se hab\u00edan dedicado al comercio mar\u00edtimo, y ten\u00edan relaciones con todas las naciones que rodean el Mar Mediterr\u00e1neo. De ah\u00ed que eran ricos y m\u00e1s emprendedores que los israelitas. De ese pa\u00eds hab\u00edan venido influencias paganas a Israel, especialmente en el tiempo de Ajab (1 Re 16,29).
Ezequiel anuncia la destrucci\u00f3n de Tiro usando las im\u00e1genes de un naufragio. Comparar con la ca\u00edda de N\u00ednive (Nah 2-3) y de Babilonia (Jer 51).
En el Apocalipsis (18,9) se recordar\u00e1n estas palabras para aplicarlas al imperio romano y su capital Roma que, en tiempo de los ap\u00f3stoles, fue el centro del mundo. \u00a1Qu\u00e9 condenaci\u00f3n para nuestra civilizaci\u00f3n que, si bien alaba los valores culturales y espirituales, siempre pone en el primer lugar el \u00e9xito econ\u00f3mico! Y se van a pique las naciones, las familias y las personas deshechas por falta de trabajo, mientras las calles c\u00e9ntricas est\u00e1n repletas de mercader\u00edas importadas.

{N}31,{/}1: Bella comparaci\u00f3n del cedro, representando a Egipto.

{N}33,{/}1: Jerusal\u00e9n ha sido tomada. Mientras se desmoronan todas las ilusiones de los jud\u00edos y sus falsos profetas, Ezequiel comprende que lleg\u00f3 el t\u00e9rmino de la prueba. M\u00e1s all\u00e1, quiz\u00e1 muy lejos, se vislumbra una resurrecci\u00f3n. El profeta les transmite muchas promesas de Dios en los cap\u00edtulos 34-39. Estos tienen como introducci\u00f3n el presente cap\u00edtulo, que se\u00f1ala la toma de Jerusal\u00e9n.
El suceso de 33,21 se refiere a 3,26 y 24,26.
El p\u00e1rrafo 33,1-20 reproduce en forma algo diferente aquello de que hablamos en 3,17 y 18,21.
11. En el momento de las desgracias los malos pierden toda esperanza; en cambio, el profeta, que siempre anunci\u00f3 desventuras, alza la voz para alentar a la conversi\u00f3n, y nos comunica este pensamiento de Dios: {C} No deseo la muerte del malvado... \u00bfPara qu\u00e9 morir, casa de Israel?... \u00bfPor qu\u00e9 quieres morir, oh gente de Israel?{/}

{N}34,{/}1: El se\u00f1or Yav\u00e9 re\u00fane a su reba\u00f1o disperso.
Hay como dos partes en esta larga comparaci\u00f3n en que Yav\u00e9 promete hacerse el pastor de su pueblo:
- una revoluci\u00f3n.
- un juicio.
{C} Habla de parte m\u00eda contra los pastores de Israel{/}. Aqu\u00ed Yav\u00e9 anuncia un cambio total de la vida social de Israel: reemplazar\u00e1 a los pastores. La expresi\u00f3n \u00abpastores\u00bb se aplica a todas las autoridades civiles. Comprende, por tanto, al rey, magistrados y jueces.
{C} \u00bfAcaso el pastor no tiene que preocuparse del reba\u00f1o?{/} (2). Yav\u00e9 condena a las autoridades de su pueblo que encontraron normal gozar el poder y la riqueza sin considerarse primero como los servidores del pueblo. F\u00e1cilmente imaginamos la miseria del pueblo jud\u00edo en los momentos que hablaba Ezequiel, inmediatamente despu\u00e9s de la cat\u00e1strofe de Jerusal\u00e9n:
- ovejas {C} agotadas, hambrientas, enfermas{/}.
- {C} extraviadas,{/} andaban errantes, sin domicilio ni trabajo, alienadas por las mentiras de sus dirigentes.
- llegaron a {C} ser presa{/} de todos los violentos, fueron llevados al destierro, o dejaron la patria en busca de trabajo.
{C} Yo mismo vengo en busca de mis ovejas{/} (12){C} .{/} Ahora los jefes de Israel han desaparecido en la cat\u00e1strofe de su pa\u00eds, y Yav\u00e9 promete hacerse pastor. Con esta ocasi\u00f3n dice cu\u00e1les son los deberes del pastor: reunir, proteger, dar alimento a todos y reprimir a los prepotentes.
Se acabaron los d\u00edas de {C} negras nubes y tinieblas{/} (12) en que Dios parec\u00eda lejano e Israel se ve\u00eda hundido y sin esperanza. Ahora Yav\u00e9 reunir\u00e1 su pueblo de entre las naciones. El reino que ha preparado Dios para esa muchedumbre desalentada superar\u00e1 todo lo que pod\u00edan esperar. No tendr\u00e1n solamente la prosperidad material, sino que vivir\u00e1n en paz junto a Dios: {C} Yo las llevar\u00e9 a descansar (15){/}.
{C} En cuanto a ustedes, yo juzgar\u00e9 entre ovejas y ovejas{/} (17){C} .{/} Con estas palabras empieza la segunda parte: el juicio de Dios.
Por una parte, las ovejas gordas, las que aprovecharon el orden injusto de la sociedad. No les bast\u00f3 tener un nivel de vida superior al de los dem\u00e1s, sino que pisotearon lo mejor del pasto: dejaron sin cultivar las mejores tierras del pa\u00eds, sacaron al extranjero las divisas que hubieran permitido el desarrollo econ\u00f3mico, impidieron el acceso de todos a la educaci\u00f3n y la cultura.
{C} Ustedes han corneado a todas las ovejas m\u00e1s d\u00e9biles, hasta echarlas afuera{/} (21). Aprovecharon el poder y, porque ten\u00edan la justicia a su disposici\u00f3n, impusieron \u00absu\u00bb orden por la fuerza.
{C} Pondr\u00e9 un pastor \u00fanico para que se preocupe de ellas, a mi servidor David (23).{/} Ese es Cristo, nuevo David. Como se hizo notar respecto de Isa\u00edas 11,1, no se anuncia al Mes\u00edas como uno m\u00e1s de los descendientes de David y para que reanude el pasado. Ser\u00e1 otro David y empezar\u00e1 algo totalmente in\u00e9dito.
F\u00e1cilmente uno encontrar\u00e1 aqu\u00ed las im\u00e1genes que Jes\u00fas medit\u00f3 personalmente, y que le sirvieron para hacer tres par\u00e1bolas: la del Buen Pastor (Jn 10,1), la de la Oveja perdida (Lc 15,4) y la del Juicio (Mt 25,31).

{N}35,{/}1: La toma de Jerusal\u00e9n no fue la \u00faltima de las humillaciones de los jud\u00edos. Despu\u00e9s de retirarse los vencedores del a\u00f1o 587, el peque\u00f1o pueblo de Edom aprovech\u00f3 la situaci\u00f3n para invadir Palestina, y trat\u00f3 de adue\u00f1arse de los territorios jud\u00edo e israelita: las dos naciones.

{N}36,{/}26:{C}  Les dar\u00e9 un coraz\u00f3n nuevo.{/} Muchos piensan que es imposible cambiar el coraz\u00f3n del hombre. Unos lo aceptan tal como es, y prefieren tapar la mediocridad y el pecado general. Otros, al contrario, se amargan contra todo y todos. Pero lo que Dios promete en este texto tan cercano a Jerem\u00edas 31,31 y a Ezequiel 11,19 es justamente el \u00abcoraz\u00f3n nuevo\u00bb.
La experiencia del pueblo jud\u00edo ha demostrado que los hombres son d\u00e9biles e incapaces de observar los mandamientos. Pero si Dios mismo se revela y comunica su esp\u00edritu a los hombres, \u00bfno podr\u00e1 renovarlos profundamente?
All\u00ed es donde se sit\u00faa la verdadera conversi\u00f3n. Entendemos habitualmente por \u00abconvertirse\u00bb, volver a Dios despu\u00e9s de haberse alejado de \u00e9l. Pero la verdadera conversi\u00f3n es la que se produce en el coraz\u00f3n, es decir, en lo m\u00e1s profundo del hombre y que renueva en seguida la mentalidad y las actitudes. Esa conversi\u00f3n s\u00f3lo puede venir de Dios: \u00e9l convierte a las personas am\u00e1ndolas, atray\u00e9ndolas y d\u00e1ndoles su Esp\u00edritu.
{C} Les quitar\u00e9 ese coraz\u00f3n de piedra y les dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne (26){/}. Esa ser\u00e1 la nueva alianza a la que Jerem\u00edas se refiere en 31,31.
Aqu\u00ed puede, sin embargo, advertirse la oposici\u00f3n entre Jerem\u00edas y Ezequiel. Ezequiel recibi\u00f3 de Dios una tarea pastoral: tuvo que formar durante largos a\u00f1os a los que reconstruir\u00e1n Israel, y s\u00f3lo se fija en el futuro pr\u00f3ximo. {C} Los traer\u00e9 de vuelta a su tierra:{/} (24) \u00a1cu\u00e1ntas veces lo repiti\u00f3 Exequiel! Se sit\u00faa en la l\u00ednea de Mois\u00e9s; ha sido uno de los que, despu\u00e9s de aqu\u00e9l, han tenido que conducir a Israel \u00abseg\u00fan la carne\u00bb, como dice San Pablo, es decir al pueblo cuya fe es m\u00e1s propia de la naci\u00f3n que de las personas. Sus obligaciones de pastor para con su pueblo le han impedido ver que el {C} coraz\u00f3n nuevo{/} supon\u00eda un giro radical en la historia de Israel: aunque los jud\u00edos volvieran a su pa\u00eds, eso no era lo importante, y sus esperanzas nacionales ya no significar\u00edan gran cosa.
Jerem\u00edas, al contrario, que no cargaba con tal responsabilidad, vivi\u00f3 lo m\u00e1s duro de la traged\u00eda, y en esos momentos pudo comprender que la historia de Israel, pueblo de Dios en la tierra de Dios, tocaba a su fin: era necesario el Evangelio.

{N}37,{/}3: {C} \u00bfPodr\u00e1n revivir estos huesos?{/} Esta p\u00e1gina anuncia la restauraci\u00f3n de Israel, muerto en todos los sentidos de la palabra.
{C} Los huesos estaban completamente secos (2){/}. Los huesos secos y dispersos representan a Israel desterrado y dispersado. Durante largos a\u00f1os, hab\u00edan cre\u00eddo que Dios manifestar\u00eda su gloria al mundo d\u00e1ndoles prosperidad y liberaciones milagrosas. Pero \u00e9sos no eran m\u00e1s que sue\u00f1os humanos. El plan de Dios comtemplaba la educaci\u00f3n de su pueblo mediante siglos de luchas, de errores y de sufrimientos. Los mismos pueblos, como las personas, no pueden alcanzar su madurez verdadera sin pasar por la muerte de su orgullo y de sus pretensiones. Es entonces cuando Dios manda la palabra que hace levantar a los muertos.
{C} Colocar\u00e9  en ustedes un esp\u00edritu y vivir\u00e1n{/} (6). Primero Dios mand\u00f3 a sus profetas. La palabra de ellos, que poco se escuch\u00f3 mientras viv\u00edan, cay\u00f3 en tierra como semilla. Y, despu\u00e9s de algunos a\u00f1os, surgir\u00e1n minor\u00edas que volver\u00e1n a levantar la naci\u00f3n con Esdras y Nehem\u00edas.
Cuando hablamos nosotros de resurrecci\u00f3n, siempre pensamos en la resurrecci\u00f3n de las personas. De ella habla Juan 5,25-28, y muestra c\u00f3mo Cristo llama a los muertos para que se levanten del pecado o de la muerte. Pero la historia nos muestra tambi\u00e9n que Dios ha resucitado a su pueblo, no una sino varias veces, e incluso lo comprobamos en la historia actual de nuestra Iglesia.

{N}37,{/}15: El \u00abpecado original\u00bb de la naci\u00f3n jud\u00eda hab\u00eda sido su divisi\u00f3n desde la muerte de Salom\u00f3n. En el Israel restaurado la divisi\u00f3n ser\u00e1 suprimida y sanada: habr\u00e1 una sola naci\u00f3n y un solo pastor (ver eso en Jn 10,16).
Aun despu\u00e9s de que volvieron de Babilonia los desterrados, Israel comprendi\u00f3 que le faltaba todav\u00eda reunir a sus hijos que hab\u00edan emigrado a todas las naciones del mundo. Luego, Jes\u00fas se propuso reunir a todos los dispersos hijos de Dios (Jn 11,52); pues no vino s\u00f3lo para los jud\u00edos, sino tambi\u00e9n para los que pertenecen a otros reba\u00f1os (Jn 10).
En el plan de Dios, reunir no significa traer a todos los hombres a una misma tierra, o imponerles una sola ley. Se trata m\u00e1s bien de que ser\u00e1n un solo cuerpo extendido por toda la tierra, respetando la originalidad de cada cultura, pero aceptando todos perseguir una misma meta. Una tal unidad es un don de Dios, y si bien la buscamos todos, alcanzarla significar\u00eda que hemos llegado al fin de la historia terrenal.
Mientras tanto, la Iglesia, por ser el Nuevo Pueblo de Dios seg\u00fan la verdad, debe ser una, aun en su estructura visible. Dividirse ser\u00eda volver al pecado de Jeroboam.

{N}38,{/}1: Los cap\u00edtulos 38 y 39 anuncian, para despu\u00e9s de restablecido el Reino de Israel, una invasi\u00f3n de las naciones unidas contra \u00e9l. Los pa\u00edses de que se habla son los del norte, cerca del Mar Negro. Para entonces se anuncia una victoria milagrosa de Yav\u00e9.
Si dejamos a un lado el final del cap\u00edtulo 39 (17-29), es casi seguro que estas p\u00e1ginas no son de mano de Ezequiel ni tienen que ver con su misi\u00f3n, sino que fueron introducidas en su libro en tiempo de los Macabeos. Pertenecen, como las llamadas \u00abprofec\u00edas de Daniel\u00bb a la literatura apocal\u00edptica que encant\u00f3 a los ambientes jud\u00edos de los dos siglos anteriores a Cristo y del que sigui\u00f3 (ver la Introducci\u00f3n a Daniel).
Aqu\u00ed se atribuye en forma ficticia a Ezequiel esta descripci\u00f3n velada de las invasiones sirias del tiempo de los Macabeos, cuando, en realidad, las escribi\u00f3 un contempor\u00e1neo de dichas guerras y expres\u00f3 su certeza de que Dios aplastar\u00eda muy pronto a los perseguidores sirios.
Pero era propio de esos libros apocal\u00edpticos usar figuras complicadas, hablar en forma enf\u00e1tica, anunciar a cada momento intervenciones fulgurantes de Dios. Este estilo enredado siempre atrajo a las personas que tienen menos formaci\u00f3n cr\u00edtica e hist\u00f3rica. En cada generaci\u00f3n quieren ver all\u00ed alguna profec\u00eda, bien ver\u00eddica y antigua, escrita especialmente para ellas. Nunca faltar\u00e1n los detalles que, tomados al pie de la letra y tirando de las mechas, podr\u00edan aplicarse a los aviones, a los tanques, a la guerra del petr\u00f3leo... Cada cual encontrar\u00e1 sin dificultad ni mayores conocimientos b\u00edblicos la confirmaci\u00f3n de sus propios sue\u00f1os.
Las p\u00e1ginas apocal\u00edpticas de la Biblia nos dicen que la historia del mundo se acabar\u00e1 con la oposici\u00f3n de los que aceptan y de los que rechazan la oferta de Dios. El Reino de Dios no ser\u00e1 este mundo que construimos, aunque sea necesario construirlo para preparar el nuevo y definitivo que Dios dar\u00e1 a su manera.
Pero, esperar que Dios lo har\u00e1 todo, puede ser ilusi\u00f3n y enga\u00f1o. Con esto algunos creyentes toman una actitud pesimista: piensan que el mal es m\u00e1s fuerte y que no hay nada que hacer, sino esperar que Dios venga a arreglarlo todo. Otros est\u00e1n \u00e1vidos de \u00abrevelaciones\u00bb y anuncian \u00abcastigos y cat\u00e1strofes\u00bb. Otros se van encerrando en sus grupos o sectas, como en el grupo reducido de los salvados, y viven al margen de los dem\u00e1s, es decir, de espaldas a la vida real.

{N}40,{/}1: El a\u00f1o 25 de su destierro (es decir, en el 571) Ezequiel recibi\u00f3 la visi\u00f3n que expone en los cap\u00edtulos 40-48, referente a la tierra nueva de Palestina. Es una vision ideal, o por decir mejor, una descripci\u00f3n ut\u00f3pica de lo que ser\u00e1 el nuevo Isra\u00ebl.
La Gloria de Yav\u00e9 (ver 1,4) vuelve de Babilonia a Jerusal\u00e9n, donde toma posesi\u00f3n de su Templo. Un r\u00edo sale de debajo del Templo y va creciendo, fertilizando las tierras: es el signo de las bendiciones de toda clase que resultan de la presencia de Yav\u00e9 en medio de su pueblo. Se describe con detalles el nuevo Templo. Tambi\u00e9n se describe la divisi\u00f3n de la tierra entre las doce tribus, que renueva la estructura antigua del pueblo de Israel.
Con esta visi\u00f3n, Ezequiel afirma a sus compa\u00f1eros que el pueblo revivir\u00e1 y su misi\u00f3n ser\u00e1 esencialmente religiosa, pues la vida nacional se organizar\u00e1 en torno al Templo. Los cap\u00edtulos presentes nos cansan con la abundancia de detalles sobre el culto. Pero no olvidemos que ning\u00fan pueblo puede levantarse sin proponerse una misi\u00f3n exigente. Los jud\u00edos, por su parte, reorganizaron su comunidad en torno al Templo y sus sacerdotes, convencidos de que la perfecci\u00f3n del culto y la observaci\u00f3n de la Ley traer\u00eda infaliblemente el Reino de Dios (ver Esd y Neh).

{N}47,{/}1: Es notable la visi\u00f3n del r\u00edo que va fertilizando las tierras a partir del lugar donde Dios est\u00e1 presente. El Dios invisible se manifiesta por la vida que comunica a los hombres. El Esp\u00edritu Santo, figurado por el r\u00edo de agua viva (ver Jn 7,38), hace reflorecer en el mundo todos los g\u00e9rmenes de vida.
El r\u00edo se dirige hacia el Mar Salado o Muerto (sabemos que este mar es tan salado que en \u00e9l no hay peces y a sus orillas no crece ninguna planta). Esta es una figura de la sanaci\u00f3n que Dios comunica al mundo esterilizado por sus pecados: {C} se alimentar\u00e1n con sus frutas, y sus hojas servir\u00e1n de remedio{/}.

