{N}1,{/}2: Yav\u00e9 pide a Oseas que tome por esposa a una de esas mujeres que participaban, a veces s\u00f3lo por alg\u00fan tiempo, en la \u00abprostituci\u00f3n sagrada\u00bb. A ellas acud\u00edan los que deseaban recibir los favores del dios Baal sobre sus siembras y ganados. El caso era muy frecuente en Israel y no escandalizaba sino a los verdaderos fieles de Yav\u00e9. Por eso, Oseas empieza su matrimonio con amor grande, a sabiendas de que posiblemente le ser\u00e1 infiel.
Oseas est\u00e1 \u00edntimamente desgarrado, siempre a la espera de un cambio de actitud de esa mujer liviana e id\u00f3latra, pero devorado por los celos y el enojo, cansado de perdonar constantemente. La seguir\u00e1 amando y lograr\u00e1 finalmente rescatarla con su amor tan grande y misericordioso.
{C}La familia de Jeh\u00fa{/} (4): Jeroboam ser\u00e1 el \u00faltimo rey de esa dinast\u00eda.
{C}Ponle el nombre de No-Amada {/}(6). Aqu\u00ed Oseas da a sus hijos un nombre que debe asombrar a toda la gente y por eso mismo confirmar\u00e1 lo que les est\u00e1 ense\u00f1ando: Israel ser\u00e1 derrotado en el valle de Jezrael; es un pueblo al que Yav\u00e9 no ama ni reconoce como suyo.
El vers\u00edculo 7 fue seguramente agregado por los jud\u00edos que recopilaron las palabras de Oseas; hab\u00edan visto el derrumbe de Israel anunciado por Oseas, mientras ellos sobreviv\u00edan.
Fijarse en {C}tampoco Yo Soy{/} (9), hay all\u00ed una alusi\u00f3n al nombre de Yav\u00e9 (Ex 3,15).
Despu\u00e9s de Oseas, los profetas emplear\u00e1n los t\u00e9rminos \u00abprostituci\u00f3n\u00bb y \u00abadulterio\u00bb para referirse a la idolatr\u00eda. V\u00e9ase Jerem\u00edas 2,2; 31,1; Ezequiel 16,23.
Pero tambi\u00e9n dir\u00e1n que Dios llama a Israel para que sea su esposa: Isa\u00edas 50,1; 54,6; 62,4 y el Cantar. Esta certeza de que Dios llama a los hombres a una alianza de amor y fidelidad atraviesa toda la Biblia, y en el \u00faltimo de sus libros vemos a la Jerusal\u00e9n celestial, imagen de la Iglesia y de la humanidad rescatada, saliendo al encuentro de su esposo (Ap 21).
El p\u00e1rrafo 2,1-3 no est\u00e1 en su lugar: deber\u00eda leerse despu\u00e9s del cap\u00edtulo 3. {C}Mi pueblo y Amadas{/}: son el reverso de los nombres dados en 1,6 y 1,9.

{N}2,{/}4: En el discurso presente se confunden las personas de Oseas, que amenaza a su esposa, y de Yav\u00e9, que reprende a su pueblo.
En Israel nadie renegaba de Yav\u00e9, Dios de la raza y salvador en las crisis nacionales. Pero pensaban que la fertilidad de la tierra y del ganado se deb\u00eda a otros, a los baales, y que Yav\u00e9 no ten\u00eda poder en estas cuestiones. Por eso, Yav\u00e9 amenaza con quitarles todos los productos de la tierra y la tierra misma, para que vean que todas sus riquezas vienen s\u00f3lo de \u00e9l.
En todo tiempo acostumbramos confiar a diferentes dioses los varios campos de nuestra existencia. Unos tienen \u00abmucha fe\u00bb en Cristo para solucionar sus apuros, pero tienen un culto del sexo bien parecido al de los fieles de Baal. Otros reverencian a Dios en p\u00fablico, pero organizan una sociedad opresora, conforme a las leyes del dinero y de la raz\u00f3n del m\u00e1s fuerte. El calvario de Latinoam\u00e9rica viene a sancionar el pecado de una sociedad destruida por sus \u00eddolos.{C}
Por eso, la llevar\u00e9 al desierto, y all\u00ed hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n{/} (16). Yav\u00e9 va a quitarle todo a Israel para que vuelva a ser pobre como en el desierto, en tiempos de Mois\u00e9s. As\u00ed, sabr\u00e1 que todo viene de Dios, y confiar\u00e1 en \u00e9l. {C}Entonces me iba mejor que ahora.{/} Es lo que tambi\u00e9n dir\u00e1 el hijo pr\u00f3digo (Lc 15,17).
{C}No me llamar\u00e1s m\u00e1s \u00abSe\u00f1or m\u00edo\u00bb{/} (18). Aqu\u00ed Oseas usa la palabra \u00abBaal m\u00edo\u00bb. Pues Baal significa, en hebreo, Se\u00f1or. Ese nombre se daba a los dioses cananeos, pero f\u00e1cilmente los israelitas honraban a Yav\u00e9 con este t\u00edtulo. Pero \u00e9l no quiere ser un \u00abBaal\u00bb entre los otros, sino \u00abel esposo\u00bb.
{C}Yo te desposar\u00e9 para siempre{/} (21). Dios ofrece a los hombres una nueva alianza, o sea, un nuevo trato con \u00e9l. No una nueva religi\u00f3n con mandamientos diferentes, sino una relaci\u00f3n personal que nace del coraz\u00f3n purificado y renovado (Jer 31,31). Esta uni\u00f3n en el amor y la fidelidad es la que Jes\u00fas trajo a la humanidad (Jn 1,17).
{C}Ese d\u00eda har\u00e9 un pacto con las fieras salvajes {/}(20). Despu\u00e9s de las pruebas, Oseas vislumbra una era feliz en que Yav\u00e9 devolver\u00e1 la tierra a su pueblo purificado. Ya no habr\u00e1 fuerzas hostiles: {C}har\u00e9 que la gente duerma segura.{/}
Al final (3,2), Oseas es m\u00e1s fuerte que la infidelidad de su esposa, y paga su rescate al sacerdote de Baal al que ella se hab\u00eda entregado.

{N}4,{/}1: Otros profetas condenar\u00e1n en igual forma las faltas y la irresponsabilidad de las autoridades civiles y religiosas, por cuya causa sufre todo el pueblo (ver Is 5,13; Miq 3,1).
En el p\u00e1rrafo 4,11-14 sigue acusando a los sacerdotes que imitan las pr\u00e1cticas de los sacerdotes paganos: adivinaci\u00f3n y prostituci\u00f3n.

{N}5,{/}1: No olvidemos que el pueblo del norte, llamado Reino de Israel, estaba formado por las tribus de Jacob o tribus de Jos\u00e9 (ver G\u00e9n 35,23). Las tribus de Jos\u00e9 eran dos: Efra\u00edm, la m\u00e1s importante, y Manas\u00e9s. Cuando Oseas usa las palabras {C}Efra\u00edm, Jos\u00e9, Jacob, Israel,{/} se dirige, en realidad, a un solo pueblo.

{N}5,{/}8: Se trata de las guerras de Israel. N\u00f3tese la \u00faltima frase: Yav\u00e9 se esconde y deja a su pueblo en la oscuridad para que vuelvan a buscarlo (ver Jn 7,34).

{N}6,{/}1: El hombre lamenta sus errores, pero su sinceridad no es tal que se aleje de sus pecados. Piensa contentar a Dios con ofrecerle algunos sacrificios, pero est\u00e1 lejos del amor verdadero que se prueba con la obediencia; prefiere ofrecer sacrificios costosos que \u00e9l mismo decide, en vez de obedecer lo que Dios le ped\u00eda.
{C}Quiero amor, no sacrificios{/}. En una oportunidad Cristo rebati\u00f3 a los fariseos con esa frase (ver Mt 9,13).

{N}6,{/}7:{C} Adam, Galaad, Betel,{/} lugares donde se celebra el culto a Yav\u00e9 mezclado con pr\u00e1cticas paganas.

{N}8,{/}1: El profeta es un centinela (ver Ez 3,17). Oseas condena a esos reyes que no vienen de Dios, ya que al comienzo se establecieron por s\u00ed mismos. Solamente los hijos de David, en el sur, eran los elegidos de Dios; adem\u00e1s, nunca se preocuparon por ser los representantes de Dios frente a su pueblo ni de cumplir sus planes.
Luego, viene la condenaci\u00f3n de los becerros de oro instalados en Betel para honrar a Yav\u00e9 (ver 1 Re 12,28).

{N}8,{/}11: El culto exterior y los banquetes sagrados despu\u00e9s del sacrificio no hacen que Dios olvide el pecado.
Oseas echa una mirada al pasado de Israel. \u00abVolver\u00e1 a Egipto\u00bb (9,3), es decir, que de nuevo volver\u00e1 a ser sometido.

{N}11,{/}1: Israel es el ni\u00f1o mimado de Dios. En otro tiempo lo sac\u00f3 de Egipto, y desde entonces viene llam\u00e1ndolo y tratando de atraerlo hacia s\u00ed, mas Israel sigue su conducta depravada, que le acarrear\u00e1 castigos.
{C}Soy Dios y no hombre{/} (9). Los percances que nos parecen castigos de Dios son, en realidad, los medios que \u00e9l considera m\u00e1s apropiados para llevar a cabo la formaci\u00f3n de cada persona (ver Heb 12,7; 2 Ma 6,16; Sab 11,23).

{N}12,{/}1: En los cap\u00edtulos 12 y 13, Oseas retoma la historia de Israel. Recuerda los aspectos negativos del personaje de Jacob, el antepasado del pueblo: para el vers\u00edculo 5, v\u00e9ase G\u00e9nesis 32 y 28; vers\u00edculo 13, ver G\u00e9nesis 29. En 13,2 los terneros de oro hechos por Jeroboam dar\u00e1n origen al relato del ternero de oro (Ex 32).
Fijarse en 13,14: Dios atrae sobre su pueblo la muerte y la destrucci\u00f3n. Pablo dar\u00e1 a este vers\u00edculo un sentido totalmente opuesto en 1 Corintios 15,55.

{N}14,{/}2: El libro de Oseas termina con estas palabras alentadoras. Despu\u00e9s de la prueba, Israel buscar\u00e1 a Yav\u00e9, el cual se dejar\u00e1 encontrar. La reconciliaci\u00f3n de los hombres con Dios ser\u00e1 un verdadero matrimonio, e ir\u00e1 a la par con una reconciliaci\u00f3n de la humanidad con la naturaleza. Esto ya se dijo en 2,17-22 y se desarrollar\u00e1 en el Cantar, el cual volver\u00e1 a usar algunas comparaciones sacadas de Oseas.

