{N}1,{/}2: Yav\u00e9 va a salir del Templo de Jerusal\u00e9n donde est\u00e1 presente, tan escondido que todos lo han olvidado.
5. El primer pecado de los reinos de Israel y de Jud\u00e1 son sus capitales. Son las ciudades que han devorado al pa\u00eds. All\u00ed est\u00e1n los que viven de la explotaci\u00f3n del campesino y es all\u00ed donde las riquezas de la tierra se transforman en palacios lujosos para algunos, o, en nuestros tiempos, en muchos gastos improductivos.
{C}Desnudo y sin zapatos {/}(8), fuera del saco, que era la \u00fanica prenda de vestir de los cautivos (ver Is 20).
En 1,10: Miqueas anuncia una nueva invasi\u00f3n y la describe jugando con los nombres de varias etapas del camino.

{N}2,{/}1: Denuncia de los explotadores, que siempre tienen medios legales para despojar a los peque\u00f1os. No olvidemos que la Biblia ten\u00eda un c\u00f3digo de leyes m\u00e1s adelantado que el de cualquier otro pueblo para defender los derechos y la vida de los pobres, viudas, etc. (ver Deut 23,16).
Por supuesto, todos se indignan contra el profeta que perturba la injusticia establecida.
Muy posiblemente los vers\u00edculos 12,13 no son de Miqueas y fueron a\u00f1adidos aqu\u00ed m\u00e1s tarde (ver Ez 34).

{N}3,{/}1: Denuncia de los mayores responsables: las autoridades civiles y religiosas.
Hab\u00eda profetas por todas partes; se hac\u00edan profetas como se elige cualquier oficio. Contestaban a las consultas particulares respecto al porvenir y al buen tunt\u00fan. Pero el verdadero papel del profeta no es sacar de apuros a quienes le pagan su sabidur\u00eda (o su enga\u00f1o), sino el de denunciar el mal.
El p\u00e1rrafo 9-11 vuelve a acusar a los gobernantes y funcionarios que se sienten al abrigo de la miserias y de las calamidades que azotan el pa\u00eds. La confianza secular en Jerusal\u00e9n, ciudad protegida por Yav\u00e9, los asegura en su falsa tranquilidad; por eso, Jerusal\u00e9n ser\u00e1 destruida. Los contempor\u00e1neos de Jerem\u00edas, ochenta a\u00f1os despu\u00e9s de esta maldici\u00f3n, no la hab\u00edan olvidado (Jer 26,18).

{N}4,{/}1: Aqu\u00ed se encuentra un or\u00e1culo id\u00e9ntico al de Isa\u00edas 2,2. El p\u00e1rrafo 9-10 anuncia el Destierro. Diferente es el trozo 11-13, que se parece mucho a los poemas de Isa\u00edas sobre la invencible Si\u00f3n (ver Is 29,1 y 31,4).
El p\u00e1rrafo 6-7 dice la seguridad del pueblo de Dios entre las fuerzas hostiles del mundo.

{N}5,{/}1: {C}Pero t\u00fa, Bel\u00e9n Efrata..., me dar\u00e1s a aquel que debe gobernar a Israel{/}. O sea que el Mes\u00edas saldr\u00e1 de la familia de David, cuyas ra\u00edces estaban en Bel\u00e9n. No cabe duda que{C} aquella que debe dar a luz{/} es la misma que es llamada \u00abla joven\u00bb en la profec\u00eda de Isa\u00edas 7,14, y seguramente se trata de alg\u00fan acontecimiento futuro. No est\u00e1 claro que este Mes\u00edas liberador deba nacer en Bel\u00e9n, a pesar de que, posteriormente, muchos entendieron que el Mes\u00edas deb\u00eda nacer en Bel\u00e9n: (ver Jn 7,42 y Mt 2,6).

{N}6,{/}3: {C}Pueblo m\u00edo, \u00bfqu\u00e9 te he hecho yo y en qu\u00e9 te he molestado?{/} Yav\u00e9 discute con su pueblo. Es el amor de Dios frente a la indiferencia de los suyos.
Miqueas se dirige a un pueblo muy ignorante. Cuando est\u00e1n en apuros o se sienten inclinados a la religi\u00f3n, piensan en cosas costosas: sacrificios, ofrendas y aun el sacrificio de sus hijos, seg\u00fan la costumbre de las religiones cananeas.
{C}Practicar la justicia, amar y portarte humildemente con tu Dios {/}(8). La respuesta de Dios es corta y clara:
Practicar la justicia es lo que dec\u00eda Am\u00f3s.
Amar con ternura es el mensaje de Oseas (2,21).
Portarte humildemente con tu Dios; eso resume Isa\u00edas.
No se detalla un programa de vida ni se indican obligaciones de justicia o de piedad; todo esto podr\u00eda quedar como simple cambio exterior. Las tres palabras dan a entender mejor que Dios pide un cambio interior y profundo, frente a \u00e9l y frente al pr\u00f3jimo.

{N}6,{/}9: A continuaci\u00f3n, aparecen discursos contra la injusticia, con la amenaza de la invasi\u00f3n del norte (7,4). La conclusi\u00f3n (7,7) se parece a la actitud de fe de Habacuq, 3,16: el justo sabe que la maldad universal trae desgracias; por eso, se mantiene firme y confiado en Dios.

{N}7,{/}8: Este salmo de esperanza que termina el libro debe haber sido a\u00f1adido m\u00e1s tarde en tiempo del destierro.

