{N}1,{/}1: Job tiene una situaci\u00f3n muy envidiable: es un jefe de n\u00f3madas, algo como Abraham, a quien nada le falta. Sin embargo, no es m\u00e1s que un pe\u00f3n en la pol\u00edtica mundial, mejor dicho, en la pol\u00edtica celestial. Dios tiene su consejo con los {C}hijos de Dios,{/} es decir, con los dioses o \u00e1ngeles que forman su corte, y ve lo que a Job se le escapa. En el caso presente, Yav\u00e9 es desafiado por{C} Sat\u00e1n,{/} es decir, el adversario, el esp\u00edritu que incita a la rebeli\u00f3n, y a pesar suyo tiene que probar a Job para defender su propio honor.
As\u00ed, pues, de entrada se pone al hombre en su verdadero lugar. No es el centro del mundo ni puede exigirle a Dios que detenga por \u00e9l la marcha de los acontecimientos.
Esta intervenci\u00f3n de Sat\u00e1n es uno de los recursos de los que los creyentes echan mano espont\u00e1neamente para justificar a Dios. Pues aqu\u00ed est\u00e1 la dificultad: mientras no se cree en Dios, nadie m\u00e1s que nosotros es responsable por el mal, y si se tiene a la vez buenos y malos dioses, sabemos a qui\u00e9n acusar. Pero si no hay m\u00e1s que un solo Dios, \u00e9l lleva toda la responsabilidad, y para \u00e9l tambi\u00e9n vale la palabra de Job en 2,10.

{N}2,{/}9: La esposa de Job repite palabras {C}insensatas{/} que, con acusar a Dios por el mal existente, nunca solucionan nuestros problemas.

{N}2,{/}11: Como lo notamos en la introducci\u00f3n, empieza aqu\u00ed el di\u00e1logo sobre el sufrimiento, apart\u00e1ndose de la figura popular de Job, que, en el cap\u00edtulo 2, aceptaba sin discusi\u00f3n la voluntad de Dios.
{C}Maldito el d\u00eda en que nac\u00ed{/} (3). Estos primeros versos repiten las palabras que se le escaparon al profeta Jerem\u00edas (ver 20,14) en un momento de desesperaci\u00f3n. Los amigos de Dios hablaron a veces en ese tono; otros, menos firmes, pensaron en suicidarse.
{C}\u00bfPara qu\u00e9 dar la vida si el hombre ya no encuentra su camino?{/} (23). Por qu\u00e9 nacen ni\u00f1os lisiados y ciegos, o destinados a una muerte atroz? Pero ser\u00eda un error pensar solamente en aqu\u00e9llos o incluso fijarse en esas centenas de millones de hombres que hoy viven marginados y como sin esperanzas. Porque es en los mismos pa\u00edses en los que nada falta donde menos esperanza hay; es all\u00ed donde las parejas j\u00f3venes hacen una puesta de muerte al no querer tener familia.
Los hombres de siglos pasados eran llevados por la energ\u00eda incontenible de la vida. Nuestros padres trabajaban y procreaban sin preguntar el porqu\u00e9. Pero cuando un pueblo llega a la madurez de la reflexi\u00f3n cr\u00edtica, necesita una respuesta a esta pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 vivir, si la vida al final no llega a ninguna parte?

{N}4,{/}1: Elifaz es un creyente. Frente al dolor de Job, repite lo que dec\u00eda la voz popular en aquel entonces:
- Dios hace justicia en la presente vida, premiando a los justos con salud y bienes materiales.
- Si t\u00fa est\u00e1s enfermo y abandonado, es que pecaste.
Elifaz no se equivoca al recordar c\u00f3mo las desgracias caen sobre los malos y la Providencia de Dios se manifiesta a menudo en favor de sus amigos. Esto, que cualquiera puede comprobar, la Biblia lo afirma expresamente. Los profetas no vacilaron en decir y repetir a Israel que sus apuros eran la consecuencia de sus pecados (Dt 30,15-20), y el libro de los Jueces pretende demostrarlo con los hechos (Jue 2,11-19).
Elifaz pretende hablar a consecuencia de una revelaci\u00f3n de Dios, como la que ten\u00edan en sue\u00f1os muchos profetas. Seguramente recuerda una verdad: {C}\u00bfHay alg\u00fan hombre que se encuentre bueno delante de Dios?{/} (17). Muchos se quejan de que la vida no tiene sentido, pero \u00bfno ser\u00e1 su pecado el que no les permite ver el sentido?
{C}\u00bfD\u00f3nde se ha visto que los buenos desaparezcan?{/} (7). El hombre de fe comprende que Dios \u00abderriba a los poderosos y enaltece a los humildes\u00bb, pero la experiencia diaria parece a menudo contraria. Seg\u00fan el Evangelio, la riqueza puede ser un signo de reprobaci\u00f3n. Elifaz habla con tanta seguridad porque no ha padecido en carne propia ni se fija suficientemente en los que sufren.

{N}6,{/}1: Job se enoja con esos amigos que le dicen palabras, pero no le dan la paz. Ahora suplica a Dios que lo haga morir antes de que, por el exceso del mal, llegue a rebelarse contra \u00e9l (6,8-10).
En 6,15-30, Job subraya el abismo que separa al que sufre del que lo viene a consolar. \u00bfCu\u00e1ntas m\u00e1scaras al lado de un enfermo? Las palabras de consuelo a menudo son un disfraz: el que consuela al afligido quiere disimular su propio desconcierto ante el dolor del otro y su incapacidad para darle un alivio eficaz. El enfermo, sin embargo, no se deja enga\u00f1ar porque sabe lo que siente, y se halla m\u00e1s aislado.

{N}7,{/}1: En el cap\u00edtulo 7, Job acusa al Dios inaccesible. Job no conoce al Dios-Padre y la prueba despierta sus recelos para con el Dios que vigila a los hombres para castigarlos.
Sin embargo, esta queja de Job contra Dios nos recuerda los roces entre seres que se aman y, porque se aman, se muestran exigentes uno respecto al otro.
{C}\u00bfQu\u00e9 es el hombre para que te fijes tanto en \u00e9l?{/} (17) Pero, si Dios sigue de tan cerca a su criatura, \u00bfno ser\u00e1, porque no puede vivir sin el hombre?

{N}9,{/}1: Job se desconcierta frente a un Dios inaccesible. La grandeza del Creador, que se manifiesta en sus obras, no lo consuela cuando sufre sin ser escuchado. La desgracia de un solo justo desfigura el universo.
Job no cuestiona solamente el mal o la injusticia, sino la misma existencia del hombre con su libertad. El Dios que nos hizo personas libres debe ser tambi\u00e9n Persona; y mientras no nos dirige la palabra, su silencio puede (\u00bfdebe?) ser interpretado como una negativa a dialogar, o como la indiferencia de alguien muy superior.
{C}Si me doy la raz\u00f3n, en la raz\u00f3n mi boca puede condenarme{/} (20). Job nos hace recordar esos procesos famosos en los cuales militantes acusados injustamente por su propio partido llegaban a reconocer espont\u00e1neamente su culpabilidad. Una desgracia, muchas veces, hace nacer en nosotros complejos de culpabilidad.
Este sentimiento de culpabilidad y el otro, opuesto, de agresividad contra Dios, son las dos caras de una misma realidad. La condici\u00f3n humana es inaceptable mientras Dios no nos permita encontrarlo.
{C}Hiciste en m\u00ed una obra de vida y de gracia{/} (10,12). Job sabe que Dios se preocupa de sus criaturas, y recuerda las maravillas que Dios realiza en la madre embarazada. Pero esas atenciones solamente abren el camino a sus exigencias: {C}veo que ten\u00edas secretas intenciones {/}(10,13). Los regalos que nos vienen de la gente de arriba despiertan nuestra agresividad m\u00e1s que nuestra gratitud.
Despu\u00e9s de sus a\u00f1os de despreocupaci\u00f3n, el hombre empieza a reflexionar, y es entonces cuando la ausencia voluntaria de su Creador puede preparar su rebeld\u00eda.

{N}11,{/}13: Sofar sigui\u00f3 repitiendo los argumentos de los sabios: si sufres, eres culpable; corr\u00edgete y sanar\u00e1s.

{N}12,{/}1: Job sigue acusando a Dios. Enumera algunas de las injusticias que comprobamos diariamente. Despu\u00e9s, en 12,14-25, observa que el poder de Dios se manifiesta m\u00e1s que todo por su acci\u00f3n devastadora. Vuelca la suerte de los poderosos, desvirt\u00faa la sabidur\u00eda de los sabios y no deja que sus empresas tengan \u00e9xito.

{N}13,{/}1: Frente a las injusticias de la vida, la sabidur\u00eda humana no tiene una respuesta adecuada. Job acusa entonces a estos sabios que pretenden justificar a Dios olvidando la realidad (13,1-16). Mejor callar y reconocer nuestra ignorancia.
{C}A lo mejor esto me salva{/} (16). Job est\u00e1 tan convencido de que Dios es justo, que lo quiere obligar a salir de su silencio. Quiz\u00e1 Dios lo har\u00e1 perecer por su osad\u00eda, pero, por lo menos, Job habr\u00e1 tenido una respuesta y sabr\u00e1 por qu\u00e9 muere (13,13-20).
Esta actitud temeraria de Job frente a Dios viene a corregir la imagen demasiado difundida de un creyente que acepta resignado sin tratar de comprender. Job no se postra ante Dios como un siervo, sino que, por ser consciente de su dignidad a los ojos de su Hacedor, pide explicaciones.

{N}14,{/}1: Job presenta a trav\u00e9s de su causa personal, una cr\u00edtica de la condici\u00f3n humana, y lo hace en forma muy parecida al Eclesiast\u00e9s. Subraya del hombre que:
- Su vida es corta.
- Sus sufrimientos son numerosos.
- La gracia de su juventud prepara la ca\u00edda del adulto.
- Hay en \u00e9l algo impuro, incomprensible, que echa a perder todo lo que emprende.
- Al contemplar la vida desear\u00eda vivir siempre, pero no se le concede.
Pero mientras el Eclesiast\u00e9s acepta su condici\u00f3n, Job sue\u00f1a con un Dios que fuera capaz de olvidar su superioridad por unos momentos (15-17) y vendr\u00eda a conversar con \u00e9l.
Aqu\u00ed vemos uno de los resultados de la educaci\u00f3n que Dios dispens\u00f3 a Israel durante siglos. Mientras m\u00e1s entend\u00edan los israelitas la alianza que los vinculaba con Dios, m\u00e1s crec\u00edan en humanidad. Y si bien sus antepasados, como Jacob y Mois\u00e9s, se resignaban a una muerte definitiva, ellos aspiraban a un m\u00e1s all\u00e1.

{N}14,{/}13: En 14,13-17 Job menciona el lugar de los muertos, en que los jud\u00edos pensaban tener, despu\u00e9s de la muerte, una apariencia de vida, pero m\u00e1s como reclusos lejos de Yav\u00e9 que como hombres, que viven y alaban a Dios (ver Is 38,18-19). El que ha sido despertado por Dios y se sabe amado de \u00e9l, ya no acepta desaparecer para siempre. Y si Dios le concediera sobrevivir en un lugar que no fuera junto a \u00e9l, siempre anhelar\u00eda alcanzarlo: {C}Esperar\u00eda la hora del relevo, entonces me llamar\u00edas y te responder\u00eda{/}.

{N}15,{/}1: En los cap\u00edtulos 15-18, cada uno prosigue sin escuchar al otro: Job expresa su desesperaci\u00f3n y sus amigos repiten su convicci\u00f3n de que las desgracias son la suerte del malvado.
N\u00f3tese el pasaje 16,8-17,7, que recuerda a Isa\u00edas 53 y tambi\u00e9n a los salmos que evocan la pasi\u00f3n de Cristo. El que sufre, lo sepa o no, comparte la pasi\u00f3n de Cristo; en \u00e9l sigue el enfrentamiento del pecado con la justicia de Dios. Dios parece despiadado al perseguir a su criatura, al llevarla hasta la humillaci\u00f3n total; en realidad, est\u00e1 extirpando las ra\u00edces de nuestro orgullo.
Los vers\u00edculos 17,8-10 se deben comprender como una respuesta ir\u00f3nica de Job a sus amigos: ustedes dicen que, al ver la desgracia del malo, los justos alaban la justicia de Dios; entonces, al verme as\u00ed humillado, al\u00e9grense y digan: \u00a1bien hecho!

{N}19,{/}13: Estos p\u00e1rrafos recuerdn la suerte del anciano, de los enfermos, de todos aquellos que se sienten in\u00fatiles, de los que se han vuelto un objeto de repulsi\u00f3n y a los que nadie puede venir en ayuda.
Pero aqu\u00ed, en el centro del libro, Job reafirma su fe: {C}Bien s\u00e9 yo que mi defensor vive, y en mi propia carne ver\u00e9 a Dios{/} (25-26).
La misma justicia de Dios exige que \u00e9l hable despu\u00e9s de todos los habladores. Dios a menudo espera que hayan muerto sus servidores para justificarlos; pero al fin se levantar\u00e1 el Defensor; entonces todos lo ver\u00e1n y comprender\u00e1n (Sab 5). As\u00ed hablaron los justos perseguidos de los cuales habla la Biblia, y el propio Jes\u00fas.
Pero aqu\u00ed, Job no es un oprimido pidiendo que se le haga justicia... Para \u00e9l no se trata de confundir a sus adversarios, sino de que Dios deje de portarse como un adversario: que se deje ver y le diga por lo menos una palabra.

{N}21,{/}7: Aqu\u00ed reconocemos la queja de Jerem\u00edas 12,1, y los planteamientos del salmo 73. En el Antiguo Testamento, los justos se escandalizaban de la prosperidad de los malos porque les parec\u00eda una negaci\u00f3n de la justicia de Dios. \u00bfSer\u00e1 verdad, como escuchamos a veces, que la muerte es la \u00faltima justicia?

{N}22,{/}3: Los discursos de Elifaz se repiten: si Job sufre, es porque ha pecado. Tiene que haber oprimido a su pr\u00f3jimo a pesar de su reputaci\u00f3n de integridad. N\u00f3tese, sin embargo, en boca de Elifaz la lista de pecados que Job podr\u00eda haber cometido: siempre se trata de haber oprimido al d\u00e9bil o haber omitido socorrerlo. Jes\u00fas no dir\u00e1 cosas nuevas cuando condene al suplicio eterno a quienes no dieron pan y agua al que le faltaba.

{N}23,{/}1: Job vuelve a repetir una de sus acusaciones: Dios nos esp\u00eda sin que podamos encontrarlo (ver c. 7). El malestar debido a esta situaci\u00f3n es una de las ra\u00edces del ate\u00edsmo.

{N}24,{/}1: Una terrible acusaci\u00f3n contra Dios, que sigue callando cuando ante su mirada est\u00e1n los oprimidos. Pocos profetas han expresado con m\u00e1s fuerza el horror de la maldad humana.
{C}Los pobres del pa\u00eds han de esconderse{/} (4). Bien es cierto que los medios de comunicaci\u00f3n se han abierto a la miseria universal y tal vez debemos ver en esto que sea uno de los efectos del Evangelio (como tambi\u00e9n el hecho de que las otras religiones se han abierto a estas perspectivas en los \u00faltimos a\u00f1os). Pero no por eso se puede negar que cada pa\u00eds disimula sus pobres y que los ricos viven tan aparte que encuentran muy pocos pobres en su camino. Pero esto no ser\u00eda nada si Dios tambi\u00e9n no pareciera ignorarlos a veces (y aceptar que la Iglesia frecuentemente olvide de ofrecerles el Evangelio).

{N}24,{/}14: Este p\u00e1rrafo parece estar aqu\u00ed fuera de lugar. El Dios de la luz deja que haya en la tierra zonas oscuras en que act\u00faan los hijos de las tinieblas.
El p\u00e1rrafo 24,18-23 viene a continuaci\u00f3n de 27,13.

{N}25,{/}1: Bildad nos ofrece una nueva presentaci\u00f3n de la esplendidez del mundo. La gente de ese tiempo ten\u00eda ideas todav\u00eda muy primitivas sobre el origen del mundo. Se conformaban con las leyendas de los pueblos vecinos, cananeos, caldeos, que mostraban al universo organizado por los dioses despu\u00e9s de haber destruido a los monstruos del caos. Los jud\u00edos, durante mucho tiempo, dijeron cosas bien parecidas; se conformaban con borrar de las leyendas lo que recordaba a los dioses paganos y hablaban de una primera victoria de Yav\u00e9 en los or\u00edgenes del universo. Ver tambi\u00e9n Isa\u00edas 51,9.
Con posterioridad a esos poemas fue escrito el primer cap\u00edtulo del G\u00e9nesis, en que se purifica la noci\u00f3n de Dios Creador. Dios hizo todo desde el comienzo, y por su sola palabra.

{N}26,{/}5: El p\u00e1rrafo 26,1-4 viene al final del cap\u00edtulo 26.

{N}26,{/}1: Job constata ir\u00f3nicamente: todo esto, \u00bfqu\u00e9 tiene que ver con el objeto de la discusi\u00f3n?

{N}28,{/}1: Este poema viene como un intermedio y un tiempo de descanso, despu\u00e9s de la discusi\u00f3n de Job con sus amigos. No olvidemos que Job es de Us, en las tierras de Edom, pa\u00eds reputado por su \u00absabidur\u00eda\u00bb, pero tambi\u00e9n rico en minas de cobre y gemas.
Los mineros, \u00abhombres de la l\u00e1mpara\u00bb, saben buscar en el interior de los cerros las riquezas escondidas: oro, plata y piedras preciosas. Pero \u00bfqui\u00e9n encontrar\u00e1 la sabidur\u00eda de Dios? Algo semejante se encuentra en Baruc 3,15-30.

{N}29,{/}1: En los cap\u00edtulos 29-31 Job presenta su defensa y asume el papel del justo envidiado y calumniado. Mientras el hombre tiene suerte, es estimado, pero si cae en la desgracia, de repente todos lo miran con otros ojos. Es que un instinto secreto impulsa a la gente a designar un chivo expiatorio en cualquier situaci\u00f3n cr\u00edtica. La excesiva adulaci\u00f3n se cambia entonces en persecuci\u00f3n.
La defensa de Job es la que parad\u00f3jicamente muestra las fallas de su integridad. {C}Llevaba mi rectitud como un manto{/} (14). Job se alegraba de hacer el bien. El era un \u00abjusto\u00bb que ten\u00eda conciencia de serlo, y agradec\u00eda a Dios, que lo hab\u00eda hecho bueno.
Pero todo esto no era m\u00e1s que la justicia del fariseo. Muy respetuoso de un Dios lejano, Job hab\u00eda edificado solo su vida, sus virtudes y la buena imagen que ten\u00eda de s\u00ed mismo. Y su perfecci\u00f3n, al final, no exist\u00eda a los ojos de Dios porque, sin decirlo, rivalizaba con \u00e9l.
El libro de Job nos ense\u00f1a cu\u00e1nto necesitamos la venida del Hijo de Dios. Por una parte, hasta que Dios no se nos manifiesta abiertamente, no podemos evitar la duda sobre \u00e9l y el resentimiento. Por otra parte, si nuestra \u00abjusticia\u00bb y perfecci\u00f3n es lo que realizamos nosotros, estamos muy lejos de tener los sentimientos de los hijos de Dios, y el reino de la gracia se nos queda cerrado.

{N}31,{/}1: Job examina su conducta pasada refiri\u00e9ndose a la Ley de Dios, tal como la presentaba el Antiguo Testamento. Ley de bondad y rectitud centrada sobre la atenci\u00f3n al pr\u00f3jimo. En un mundo que gozaba de un nivel de vida muy modesto, al que ten\u00eda la suerte de no faltarle lo necesario se le hac\u00eda una obligaci\u00f3n compartir con su hermano m\u00e1s desdichado. El pecado m\u00e1s grave era faltar a la solidaridad social.
En el examen de conciencia de Job aparece el pecado de idolatr\u00eda (vv. 26-28); \u00e9ste, sin embargo, ocupa un lugar muy reducido al lado de otra rebeld\u00eda contra Dios, la del hombre que quiere gozar solo de \u00absus\u00bb bienes.

{N}32,{/}1: Con la intervenci\u00f3n de Elih\u00fa empieza la segunda parte del libro, muy posiblemente insertada posteriormente (ver 31.37). Todo ha sido dicho y los discursos de Elih\u00fa no cambiar\u00e1n la conclusi\u00f3n.
El, sin embargo, tiene su propio punto de vista. Pareciera que considera la discusi\u00f3n anterior como demasiado te\u00f3rica, y prefiere destacar el aspecto pedag\u00f3gico del obrar divino: muchas situaciones que nos parecen injustas, dejan se serlo si superamos nuestras primeras impresiones. Recuerda tambi\u00e9n que Dios, si bien no se manifiesta, sabe sin embargo darnos advertencias.
- T\u00fa preguntas d\u00f3nde estaban tus fallas, pero, a lo mejor, Dios te hab\u00eda avisado de mil maneras y no lo hab\u00edas tomado en cuenta: 33,13-18.
- T\u00fa te desesperas en tu enfermedad, pero a lo mejor con ella Dios te quiere instruir: 33,19-25 y 34,31-33. Te quejas de Dios en la aflicci\u00f3n, pero a lo mejor no lo invocabas cuando te iba bien: 35,8-13.
Elih\u00fa siente que hay algo falso en la justicia de Job, pero no sabe decir qu\u00e9, y, como hicieron los amigos de Job, busca pecados secretos que \u00e9ste habr\u00eda cometido. La realidad es que a Job le falta tener la justicia evang\u00e9lica, que es el amor humilde a Dios.

{N}33,{/}1: Elih\u00fa dice a Job: te crees inocente, pero de seguro no has hecho caso de las advertencias de Dios. A pesar de que Dios est\u00e1 fuera de nuestro alacance, no deja de comunicarse con los hombres por mediaci\u00f3n de sus \u00abangeles\u00bb, es decir, los sue\u00f1os, las inspiraciones, los encuentros. (Sabemos que \u00e1ngel quiere decir mensajero.) El hombre que se queja de Dios es el mismo que no supo ver ni escuchar, y que no ha sido capaz de recibir estos mensajes de Dios que son las reprensiones y consejos de nuestro pr\u00f3jimo cada vez que nos corrige fraternalmente.
Elih\u00fa muestra c\u00f3mo la prueba es para todos una lecci\u00f3n de humildad (36,1-21).

{N}36,{/}22: Este segundo poema sobre la grandeza de Dios viene a concluir los discursos de Elih\u00fa, de la misma manera que el de los \u00abhombres de la l\u00e1mpara\u00bb en 28,2 terminaba los discursos de los tres amigos de Job.

{N}38,{/}1: Yav\u00e9 responde a Job desde el seno de nubarrones de tempestad, como en el Sina\u00ed. El no explica ni se justifica, sino que pregunta. No demuestra su propia sabidur\u00eda, sino que obliga al hombre a reconocer que no sabe nada. Este, al mirar y admirar las maravillas de la creaci\u00f3n, descubre que la manera de Dios de disponer las cosas es desconcertante.
\u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n manda Dios la lluvia sobre tierra sin habitantes? \u00bfPor qu\u00e9 descuida sus huevos el avestruz? \u00bfPor qu\u00e9 manifiesta tanta intrepidez el caballo en una guerra que no le sirve?
Aqu\u00ed pareciera que el autor traiciona un poco la causa que quiere servir. Se deja llevar por su admiraci\u00f3n al universo creado, olvidando su prop\u00f3sito que era dar a entender cu\u00e1nto Dios nos supera y cu\u00e1n altos son sus pensamientos, mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que nuestra raz\u00f3n puede captar. \u00bfQu\u00e9 significan nuestras quejas y nuestros esc\u00e1ndalos, frente al infinito de la mirada divina? Si el universo entero s\u00f3lo es la expresi\u00f3n y como un reflejo de la Sabidur\u00eda divina, \u00bfc\u00f3mo le diremos a Dios que su manera de actuar no es la justa? (Ez 18,29).

{N}40,{/}1: Al interrogar a Job, Yav\u00e9 se da algunos segundos de descanso antes de empezar su segundo discurso, que ocupa los cap\u00edtulos 40-41.
En el cap\u00edtulo 40 aparece Behemot, o sea, \u00abla Bestia\u00bb. Es el hipop\u00f3tamo, enorme, terrible y feo, que solamente come plantas. Y luego viene Leviat\u00e1n, el cocodrilo, cuya piel resiste las flechas como una coraza.
Da gusto encontrar por fin en la Biblia algunas po\u00e9ticas inspiradas por las maravillas de la creaci\u00f3n. Durante siglos los profetas y sacerdotes tuvieron que defender a Israel de la seducci\u00f3n de la naturaleza; por todas partes, en torno a ellos, los prestigios de las criaturas originaban un culto pagano de las fuerzas naturales. Pero cuando ya los jud\u00edos estuvieron m\u00e1s firmes en su fidelidad al que hizo la naturaleza pero no se confunde con ella, se les hizo posible cantar la creaci\u00f3n.

{N}42,{/}1: Esta es la conclusi\u00f3n de los largos di\u00e1logos del presente libro.
{C}Ahora te han visto mis ojos {/}(5). Las preguntas de Job sobre el sufrimiento y la muerte no han sido contestadas, pero ahora nos damos cuenta que ah\u00ed no estaba lo esencial. Dios ha respondido, Dios se ha manifestado, y Job ha empezado a vivir como quien ha sido liberado milagrosamente de su soledad. Las palabras que le fueron dirigidas por Dios parec\u00edan reproches, pero el solo hecho de hablarle manifestaba el amor de Dios, lo mismo que las protestas de Job disimulaban su b\u00fasqueda del Dios vivo.
Lo que Job necesitaba no era una revelaci\u00f3n, pues Dios le dio la inteligencia para indagar los interrogantes de la vida; m\u00e1s bien le faltaba ver a Dios, y \u00e9sa es la gran aspiraci\u00f3n de toda la Biblia: \u00abMu\u00e9stranos tu rostro, y seremos salvos\u00bb (Sal 80,8).

{N}42,{/}7: En el \u00faltimo p\u00e1rrafo (42,10-17) se concluye el cuento popular del santo hombre Job, empezado en 1,1-2,13 (ver Introducci\u00f3n); por haber mantenido su confianza, \u00e9ste era premiado al final por el Dios justo.
En cambio, en el p\u00e1rrafo 7-9 se hace una soldadura dif\u00edcil entre este personaje muy sumiso y el otro Job que ocup\u00f3 la parte principal del libro, es decir Job que discute contra Dios. Aqu\u00ed Dios da la preferencia a Job que hace resaltar las contradicciones de nuestra existencia y las oscuridades de la fe, sobre sus amigos que piensan ser m\u00e1s religiosos al disimularlas: {C}mi siervo Job habl\u00f3 con verdad de m\u00ed.{/}


