{N}1,{/}1: En este poema, el autor afirma su fe. Frente a todos los que piensan ser m\u00e1s modernos porque buscan sabidur\u00eda y doctrinas humanas, \u00e9l se conforma con afirmar que la verdadera sabidur\u00eda es confiar en Dios y temerlo.
Se habla repetidas veces de {C}temer al Se\u00f1or,{/} lo mismo que en varios salmos. No hemos de pensar que sea el miedo de los paganos que imaginan a un Dios rencoroso.
{C}Temer a Dios {/}es verlo siempre presente y tomar las decisiones delante de \u00e9l. El que sabe que Dios est\u00e1 cerca teme ofenderlo porque conoce su amor y su fidelidad. {C}Temer a Dios {/}significa pues respetarlo y preferirlo a cualquier otro. {C}Temer a Dios {/}se opone a temer lo que dir\u00e1n los dem\u00e1s, temor a ser burlado, temor a fracasar. El que teme a Dios da m\u00e1s importancia a lo que dice Dios, y a lo que promete.
{C}Nota al pr\u00f3logo:{/} Los jud\u00edos no usan la palabra Biblia. La designan con esta expresi\u00f3n: {C}la Ley, los Profetas y los Escritos,{/} siendo \u00e9stas las tres grandes divisiones del libro sagrado. Ver una expresi\u00f3n muy semejante en Lucas 24,45.

{N}2,{/}1: Quien quiere servir a Dios debe estar listo para afrontar pruebas y contradicciones. La verdadera confianza en Dios se demuestra cuando las cosas andan mal. Junto con la fe, la perseverancia es una cualidad b\u00e1sica del creyente.

{N}3,{/}1: Este es el mejor comentario del mandamiento de Mois\u00e9s relativo a los deberes de los hijos con sus padres. Honrar a sus padres significa respeto, comprensi\u00f3n y ayuda material en las dificultades.

{N}5,{/}6: A veces algunos cristianos se valen de la infinita misericordia de Dios para seguir en su mala conducta.

{N}6,{/}1: Aqu\u00ed viene un texto sobre la verdadera amistad. Ben Sir\u00e1 invita a no ser ingenuo ni desprevenido. Uno reflexionar\u00e1 antes de confiarse en un amigo, pero no le faltar\u00e1 este \u00abremedio de vida\u00bb que es el verdadero amigo, gracia que Dios concede \u00aba los que lo temen\u00bb. Ver tambi\u00e9n 12,8-18 y 37,1-15.
6,18-37: La sabidur\u00eda se logra con una vida disciplinada.
7,15: Ben Sir\u00e1 aprecia el trabajo manual, concretamente el del campo.

{N}9,{/}1: Ben Sir\u00e1 vive en una sociedad donde las mujeres ocupan un lugar inferior. Muchas sentencias mostrar\u00e1n que quiere verlas antes que nada sumisas. En esa sociedad que no descubri\u00f3 la riqueza del amor conyugal, las tentaciones son m\u00e1s fuertes para el joven y para el hombre maduro; se contentar\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cilmente con el amor ocasional. Por eso, Ben Sir\u00e1 multiplica las advertencias contra la seducci\u00f3n de la mujer, pero siempre como si la perversidad fuera de la mujer, y la ingenuidad, del hombre (ver 23,12 y 42,12).

{N}10,{/}6: Algunas palabras de filosof\u00eda sencilla sobre la modestia que conviene al hombre.

{N}11,{/}10: Estas consideraciones no son nuevas en la Biblia, que en cada p\u00e1gina nos invita a confiar en Dios. Ben Sir\u00e1 ya dice lo que encontraremos en boca de Jes\u00fas sobre el poco valor de la riqueza (ver Lc 12,16).
Fij\u00e9monos en el final de este texto. El libro de Sirac, as\u00ed como algunas partes del libro de Job, sostiene que Dios puede esperar hasta la hora de la muerte para darle al hombre su recompensa; pero no se arriesga a hablar de lo que vendr\u00e1 en seguida, pues la fe en la resurrecci\u00f3n no estaba a\u00fan madura.

{N}13,{/}1: Este largo p\u00e1rrafo invita a no buscar la compa\u00f1\u00eda de los de arriba. A menudo el \u00abrico\u00bb, o sea, el de arriba, es un imp\u00edo, es decir, un hombre sin escr\u00fapulos. El autor destaca los peligros:
-El de arriba aprovecha al que busca su familiaridad.
-Para ser admitido en la amistad del rico, uno debe aceptar muchas humillaciones y olvidar su propia dignidad.
-Incluso, en contacto con los ricos, f\u00e1cilmente se llega a imitar sus defectos.

{N}15,{/}11: Este poema afirma claramente la libertad y responsabilidad del hombre. Santiago en su Carta (1,13) recordar\u00e1 la primera frase del presente p\u00e1rrafo. Ya en Deuteronomio 30,15-20, Mois\u00e9s dec\u00eda a su pueblo: \u00abAnte ti est\u00e1n la muerte y la vida; elige.\u00bb
A veces la Biblia parece decir que Dios impulsa al hombre a pecar para despu\u00e9s castigarlo (ver Ex 10,27; 2 Sam 24,1); sin embargo, no hay duda de que el hombre es libre. Los israelitas estaban tan convencidos de que nada se hace sin Dios, que les costaba explicarse c\u00f3mo un hombre puede pecar sin que \u00e9sa sea la voluntad de Dios. Pero aunque les faltaban las palabras para expresarlo, nunca tuvieron duda de que el hombre fuera responsable de sus actos.

{N}16,{/}24: Tenemos aqu\u00ed una visi\u00f3n optimista del hombre. Dios le dio poder sobre todas las cosas de la tierra. Por eso, no tiene que resignarse al mal.

{N}17,{/}8: {C}El ojo interior,{/} o sea, la conciencia y las intuiciones del esp\u00edritu, que le permiten entender la obra de Dios. Lo m\u00e1s grande que hay en nosotros no es la raz\u00f3n que discute y argumenta, sino esa intuici\u00f3n de la verdad que luego tratar\u00e1 de buscar razones en que apoyarse. Cuando uno se olvida de esa intuici\u00f3n, que en realidad es el motor de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, se puede siempre hacer funcionar la raz\u00f3n en circuito cerrado, llegando a negar la evidencia misma de la presencia divina en el universo. Es esta capacidad divina lo que nos lleva a la verdadera sabidur\u00eda.
Pero luego Dios tuvo que darse a conocer al hombre para que esta capacidad de llegar a la verdad alcanzara un saber firme, decisivo para la conducta de la vida: en los vers\u00edculos 11-14, se est\u00e1 refiriendo al don de la Ley de vida dada a Israel mediante Mois\u00e9s.

{N}19,{/}4: En muchos lugares, el libro del Eclesi\u00e1stico, lo mismo que los Proverbios, presenta el dominio de la lengua como la condici\u00f3n para dominar nuestra persona y nuestro destino.

{N}20,{/}1: Hay que evitar dos errores: corregir con c\u00f3lera, porque caemos en excesos, y guardar un resentimiento silencioso, sin desahogarse.

{N}21,{/}19: Los modales del hombre bien educado revelan la nobleza de su esp\u00edritu. El que tiene interiormente la sabidur\u00eda descubre por instinto las reglas de la verdadera educaci\u00f3n. Como dec\u00eda San Francisco de Sales: \u00abLa cortes\u00eda es una flor preciosa de la caridad.\u00bb

{N}23,{/}1: Oraci\u00f3n del joven que descubre su debilidad frente a las tentaciones de la vida. Oraci\u00f3n del hombre adulto que ha experimentado cu\u00e1n arraigado est\u00e1 el mal en su propio coraz\u00f3n. Invitaci\u00f3n a los padres para que se preocupen por la educaci\u00f3n de sus hijos.
El pecado de la lengua (o de los labios) significa en primer lugar las palabras orgullosas y los proyectos orgullosos. Siempre viene encabezando a los dem\u00e1s pecados.

{N}23,{/}12: Ben Sir\u00e1 habla de la impureza en el sentido tradicional: pecado contra la castidad.
- En el p\u00e1rrafo 12-15: Se trata de las palabras groseras y de las conversaciones maliciosas. Seg\u00fan dice Jes\u00fas en Mt 12,34: \u00abLa boca habla de lo que rebosa el coraz\u00f3n.\u00bb
- 16-21: El placer que uno busca solo, y las relaciones fuera del matrimonio.
- 22-23: Habla de la mujer ad\u00faltera, pero lo que dice vale igualmente para el ad\u00faltero: 1) falta contra Dios; 2) falta contra el c\u00f3nyuge; 3) falta contra el honor de la familia. Pablo tocar\u00e1 el mismo punto en Ef 5, 3-14 y 1 Tes 4,3-8.

{N}24,{/}1: Este poema, puesto en boca de la Sabidur\u00eda de Dios, se asemeja a los de Proverbios 8 y de Sabidur\u00eda 7. Aqu\u00ed se enfatiza la presencia de la Sabidur\u00eda en el pueblo de Dios.
Dos recuerdos de la historia sagrada ayudan a entender esta presencia de Dios mismo, por medio de su Sabidur\u00eda:
- La nube que acompa\u00f1aba a los hebreos en el desierto (ver Ex 13,21).
- La Tienda de campa\u00f1a que serv\u00eda de Santuario en el desierto (ver Ex 25).
La primera figura ense\u00f1a que la gloria de Dios supera tanto al hombre, que solamente podemos conocer algo de \u00e9l cuando oculta su gloria en la nube. La segunda ense\u00f1a que la verdadera morada de Dios no es esa cosa material que llamamos \u00abel cielo\u00bb; su presencia en este mundo es algo misterioso y provisorio: nada m\u00e1s que como una tienda.
La Sabidur\u00eda de Dios rige el orden del universo y domina sobre todas las naciones; inspir\u00f3 a los sabios y las religiones de todos los pueblos, pero vino de manera especial a Israel, que es su morada y su herencia. Con esto se prepara lo que Juan dice en su Evangelio 1,3 y 1,9: la Sabidur\u00eda de Dios es Cristo y el pueblo donde est\u00e9 presente ser\u00e1 la Iglesia.
La liturgia cat\u00f3lica ha usado este poema para las fiestas de la Virgen Mar\u00eda porque sus palabras se adaptan al papel que Dios le confi\u00f3 en su Iglesia. Ella recibi\u00f3 a Jes\u00fas en nombre de todos el d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n. Por eso, le ha sido concedido que fuera la primera en el pueblo de Dios y la madre de los dem\u00e1s.
Los \u00faltimos versos vuelven a cosas pr\u00e1cticas: la Sabidur\u00eda de Dios est\u00e1 en forma especial en la Ley, es decir, en el libro de sus Palabras.

{N}24,{/}30: Ben Sir\u00e1 es un sabio. Despu\u00e9s de muchos a\u00f1os dedicados a sus deberes de padre, de consejero y de hombre de negocios, se maravilla de la tan amplia sabidur\u00eda que le ha sido otorgada. El es muy consciente de que su obra es de excepcional importancia para numerosos creyentes de las futuras generaciones, por lo que da las gracias a Dios: \u00abEl Poderoso hizo en m\u00ed maravillas\u00bb (Lucas 1,49).

{N}26,{/}1: Ben Sir\u00e1 hace el elogio de la mujer perfecta en lo moral como en lo f\u00edsico. Pero al respecto habr\u00eda que mostrar cu\u00e1n destructiva es la sociedad urbana moderna para todos los que no tienen una situaci\u00f3n independiente. Inmenso es el campo para los grupos de hogares cristianos de las megal\u00f3polis. Esto vale tanto para la mujer como para el hombre, aun cuando ella no est\u00e1 en una situaci\u00f3n de servitud y, a menudo, de miseria, como pasaba en el tiempo de Ben Sir\u00e1.

{N}29,{/}2-6: Los que piden prestado y no devuelven.
La limosna, y en sentido m\u00e1s amplio todo lo que hacemos gratuitamente por el pr\u00f3jimo, es el mejor seguro contra las desgracias. Ver al respecto Tob\u00edas 4,9 y Lucas 16,9.

{N}30,{/}1: Aqu\u00ed Ben Sir\u00e1 toca un punto del que depende en gran parte la suerte de un pueblo. Todos se quejan de que sean tan pocos los hombres responsables: mucha buena voluntad, pero en concreto poca voluntad. Una de las primeras causas de la falta de madurez de la voluntad es que los padres han renunciado muy pronto a su autoridad de educadores. Ya a los tres meses la criatura sabe que llorando suficientemente obligar\u00e1 a su mam\u00e1 a tomarla en brazos. A la edad de dos a\u00f1os sabe amenazar, gritar, manifestar su rabia, con la certeza de que sus padres, al final, ceder\u00e1n: \u00ab\u00bfQu\u00e9 le vamos a hacer? El ni\u00f1o no quiere.\u00bb
Ben Sir\u00e1 sabe que solamente los hijos que fueron sometidos a una ley y cuyos caprichos no fueron consentidos por los padres, llegar\u00e1n a la libertad verdadera, siendo capaces de perseverar en el bien.
Bien es cierto que la fe y el amor a Dios van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la observancia de una ley; pero aun con esto, e incluso cuando hayamos recibido a partir del bautismo algo del Esp\u00edritu, nos costar\u00e1 mucho cosechar sus frutos si no hemos sido formados por una ley, especialmente en la infancia.

{N}31,{/}12: La Biblia no condena el uso del vino: fue creado para la alegr\u00eda del hombre (ver salmo 104,15). Solamente se absten\u00edan de vino los que se hab\u00edan consagrado como nazireos. Tampoco el Nuevo Testamento condenar\u00e1 el vino: es significativo el primer milagro de Jes\u00fas en las bodas de Can\u00e1 (ver Jn 2).
Sin embargo, los libros de Sabidur\u00eda multiplican las advertencias respecto de las borracheras. Ver lo que dice Pablo en Ef 4,18 y 1 Cor 5,11. En todos los ambientes en que el alcohol y el vino han pasado a ser plagas sociales, es normal que los cristianos muestren p\u00fablicamente su rechazo a todos los usos y a las drogas que destruyen a las personas y los hogares.

{N}33,{/}16: Los p\u00e1rrafos que siguen parecen estar en desorden, fuera de su lugar.

{N}34,{/}1: En tiempos anteriores, en Israel, la gente confiaba mucho en los sue\u00f1os para conocer la voluntad de Dios. Esta es una reacci\u00f3n en contra. Sin negar que Dios puede en algunos casos guiar al creyente o advertirlo por medio de un sue\u00f1o, el autor ense\u00f1a que uno no debe guiarse ciegamente por sus sue\u00f1os: el camino seguro es cumplir la Ley de Dios (ver comentario G\u00e9n 37).

{N}34,{/}18: Lo que m\u00e1s indigna al autor sagrado es que, despu\u00e9s de despojar a los humildes, el rico venga a ofrecer al Templo magn\u00edficos presentes.

{N}35,{/}11: Hay que cooperar con generosidad en los gastos del culto, con tal de que no sea una manera de olvidar nuestras responsabilidades en las injusticias del mundo en que vivimos. Si bien nuestros sacrificios agradan al Se\u00f1or, \u00e9l escucha sobre todo la oraci\u00f3n del hu\u00e9rfano y ve las l\u00e1grimas de la viuda.

{N}36,{/}1: El autor comparte las ideas de sus contempor\u00e1neos, los cuales no pensaban en la salvaci\u00f3n del mundo sino bajo la dominaci\u00f3n del pueblo jud\u00edo; est\u00e1 confiado en las promesas de los profetas: Dios har\u00e1 justicia, Dios reunir\u00e1 a todos sus hijos dispersos.
Esta esperanza ha sido siempre la fuerza del pueblo jud\u00edo. Fue dispersado despu\u00e9s de Cristo, como lo profetiza el Evangelio. Luego, en un mundo donde el fanatismo religioso justificaba las rivalidades entre los pueblos, tuvieron la mala suerte de ser minor\u00eda en medio de los pueblos cristianos, y fueron pues ordinariamente las v\u00edctimas designadas en los conflictos. Pero, apoy\u00e1ndose en las promesas de Dios y en la certeza de su vocaci\u00f3n \u00fanica, han resistido muchas veces a la dispersi\u00f3n y a la asimilaci\u00f3n.
El Nuevo Testamento nos demuestra que todas las promesas de Dios a su pueblo se han realizado en Jes\u00fas. Bas\u00e1ndonos pues en esta certeza, debemos sopesar las palabras de Dios: en un primer momento parec\u00edan que estaban todas centradas en el don a Israel de una tierra material dentro de la Palestina. Los profetas hab\u00edan demostrado que las cosas no eran tan sencillas, y Jes\u00fas ense\u00f1ar\u00e1 a sus ap\u00f3stoles que toda la Historia Sagrada es un proceso de muerte y resurrecci\u00f3n.

{N}38,{/}1: Debemos rezar para sanar de la enfermedad, pero sin descontar los servicios del m\u00e9dico, como lo hacen algunos iluminados. Lo dice claro la Biblia.

{N}42,{/}9: El texto original del Sir\u00e1cides, escrito en hebreo, era m\u00e1s largo en el vers\u00edculo 9 y dec\u00eda: {C}Que su habitaci\u00f3n no tenga ventanas y que no pueda ver los accesos a la casa.{/} Este consejo es un testimonio m\u00e1s del machismo de la cultura hebrea, que el traductor griego no se atrevi\u00f3 a mostrar a sus lectores, de esp\u00edritu m\u00e1s liberal. Por muy inspirados que fueran los autores de la Biblia, Dios no los liberaba milagrosamente de las limitaciones de su cultura.

{N}42,{/}15: La civilizaci\u00f3n moderna aparta al hombre de la naturaleza. Muchos, por su trabajo, ven m\u00e1s la luz el\u00e9ctrica que el sol. Muchos no conocen el silencio ni las voces de la naturaleza, porque el ruido lo ha invadido todo. Porque sabe algo de ciencia, uno piensa conocer los misterios del universo. En las ciudades, cada d\u00eda nos cuesta m\u00e1s sentir el misterio y la belleza del universo.
Dios nos habla por medio de la creaci\u00f3n tan realmente como por las palabras de Cristo. Son lenguajes diferentes; as\u00ed como la m\u00fasica nos dice algo, aunque no como lo dicen las palabras. El que sabe ver a Dios en el universo se acostumbra tambi\u00e9n a descubrirlo detr\u00e1s de las grandes realizaciones del hombre: represas, computadoras electr\u00f3nicas, edificios, materiales nuevos, etc\u00e9tera. Lo que sale de la mano del hombre pertenece tambi\u00e9n a la creaci\u00f3n de Dios.

{N}44,{/}1: Despu\u00e9s del himno a Dios, cuya gloria se revela a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n, el autor nos va a presentar la obra de Dios en su pueblo elegido, Israel.
En el presente poema de alabanza a los antepasados, son listados todos los hombres famosos de Israel: reyes, libertadores, profetas, sabios, poetas. El autor nota que son numerosos los valientes y los justos que murieron sin que, despu\u00e9s, se recordaran sus haza\u00f1as y virtudes. Sin embargo, el autor sabe que, aunque desaparezcan los descendientes de tal o cual hombre famoso, de Mois\u00e9s, por ejemplo, el pueblo de Israel tiene las promesas de la eternidad. En este libro no aparece todav\u00eda la fe en una resurrecci\u00f3n para las personas (excepto en 48,11) y toda la esperanza se refiere al porvenir del pueblo elegido.
A continuaci\u00f3n, Ben Sir\u00e1 recuerda a los personajes m\u00e1s ilustres de la Historia Sagrada. Les atribuye m\u00e1s o menos importancia, teniendo en cuenta las ideas de su tiempo. Viv\u00eda en un momento en que los sacerdotes ten\u00edan el papel m\u00e1s importante y toda la vida de los jud\u00edos se desarrollaba en torno al Templo. Por eso, da siempre la prioridad a los sacerdotes: Aar\u00f3n, Finjas y Sim\u00f3n II, al que hab\u00eda conocido personalmente.

{N}48,{/}11: Aqu\u00ed encontramos, como en Malaqu\u00edas 3,24, la creencia de los jud\u00edos de que El\u00edas volver\u00e1 en el tiempo del Salvador. El\u00edas era para los jud\u00edos el hombre que resucit\u00f3 muertos y al que Dios concedi\u00f3 que no muriera. Ben Sir\u00e1 espera recobrar la vida para ver los tiempos felices de la salvaci\u00f3n.

{N}49,{/}16: De repente, antes de celebrar al sumo sacerdote Sim\u00f3n, su contempor\u00e1neo, Ben Sir\u00e1 recuerda los or\u00edgenes. Al comienzo, el primer hombre. Superando las ideas corrientes de los jud\u00edos, que hasta entonces miraban poco fuera de su propia historia, Ben Sir\u00e1 piensa en el primer hombre, padre de toda la humanidad. Ad\u00e1n representa a toda la humanidad pecadora, llamada a la salvaci\u00f3n (ver comentario de G\u00e9n 3 y Rom 5,12), pero tambi\u00e9n es el primer hombre que tiene en s\u00ed el destino de todos los dem\u00e1s. En Romanos 5,12-20, Pablo hablar\u00e1 de Cristo como el nuevo Ad\u00e1n.

{N}50,{/}5: Sepamos apreciar esta larga semblanza del sumo sacerdote Sim\u00f3n. Ben Sir\u00e1, que ejerci\u00f3 responsabilidades y conoci\u00f3 la vida, no tiene verg\u00fcenza de expresar su gran admiraci\u00f3n por las ceremonias del Templo. Como a cualquier creyente jud\u00edo, los vestidos sagrados, la m\u00fasica y las ceremonias solemnes le revelaban algo del mundo de Dios, que es esplendor, alegr\u00eda, fiesta, alabanza.

{N}51,{/}1: Aqu\u00ed encontramos un complemento del libro. Es una acci\u00f3n de gracias por una liberaci\u00f3n. La enumeraci\u00f3n de los peligros de que Dios puede liberar, recuerda a los h\u00e9roes del Antiguo Testamento: Daniel en el pozo de los leones, Daniel y sus compa\u00f1eros en el horno, Jos\u00e9 encarcelado, Susana, David.
En la liturgia de la Iglesia se usa para las fiestas de los m\u00e1rtires. Su muerte (ver Sab 3,1) fue una liberaci\u00f3n del mal. A imitaci\u00f3n de Jes\u00fas, los m\u00e1rtires no escaparon al mal y a la muerte, sino que la vencieron, superando el temor innato y aceptando perdonar a sus enemigos.

