{N}1,{/}1: A lo largo del libro de los Hechos, los ap\u00f3stoles afirman que son \u00abtestigos de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb (2,32; 3,15; 5,32; 10,41; 13,31) Este testimonio no se apoya en vagos sentimientos o visiones dudosas, sino en las \u00abpruebas\u00bb que Jes\u00fas dio a sus ap\u00f3stoles despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n y cuyo eco son los evangelios.
La menci\u00f3n de los {C}cuarenta d\u00edas{/} es importante. Inspirada en las cuarenta semanas que el ni\u00f1o pasa en el seno materno, la cifra simb\u00f3lica de cuarenta indica, a la vez, el tiempo de la prueba y de la maduraci\u00f3n; es el tiempo de la espera de un nuevo nacimiento. Durante cuarenta d\u00edas Jes\u00fas se prepar\u00f3 en el desierto para su misi\u00f3n de Salvador; durante cuarenta d\u00edas los ap\u00f3stoles se prepararon para la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu y para su misi\u00f3n de testigos.
En Jerusal\u00e9n recibir\u00e1n los ap\u00f3stoles {C}el bautismo en el Esp\u00edritu {/}(5), que har\u00e1 de ellos nuevas criaturas. El Esp\u00edritu, que aleteaba sobre las aguas (G\u00e9n 1,2) en el primer d\u00eda de la creaci\u00f3n, va a venir sobre ellos y va a inaugurar los tiempos nuevos. La Iglesia, cuyas \u00abcolumnas\u00bb ser\u00e1n ellos, ser\u00e1 en primer lugar y ante todo la obra del Esp\u00edritu Santo. Del Esp\u00edritu sacar\u00e1n los ap\u00f3stoles la fuerza para ser, en medio del mundo, testigos del resucitado. {C}Ser\u00e1n mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda la Judea, en Samar\u00eda y hasta los extremos de la tierra {/}(8). Lucas expone aqu\u00ed el plano geogr\u00e1fico del libro de los Hechos (v\u00e9ase la Introducci\u00f3n). Pero, al mismo tiempo, nos muestra c\u00f3mo toda la din\u00e1mica del Antiguo Testamento se transforma con la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.
Desde las primeras p\u00e1ginas del G\u00e9nesis sabemos que el cielo y la tierra son de Dios, pues \u00e9l es su Creador y todo le pertenece. Pero, con el llamado a Abraham y la marcha de Mois\u00e9s, descubrimos que en este universo hay una tierra particularmente bendita de Dios, que es la tierra de la promesa. Cuando David se apodera de Jerusal\u00e9n, esta ciudad pasa a ser la ciudad de David, pero tambi\u00e9n la ciudad de Dios. Desde entonces puede decirlo el Salmo: \u00abDios prefiere a Jerusal\u00e9n por sobre todas las ciudades de Jacob\u00bb (Sal 87,2). Y es en esta ciudad santa, en la \u00abcolina del Templo\u00bb, donde Dios tiene su morada (1 Re 8,29). As\u00ed, poco a poco, a medida que Dios camina al lado de su pueblo, la mirada se concentra en Jerusal\u00e9n y en el templo. Pero, cuando los hombres hayan destruido el \u00abTemplo verdadero\u00bb (J 2,19), que es la humanidad del Hijo, clav\u00e1ndolo en la cruz, Dios har\u00e1 brotar la vida de la muerte. Desde entonces una nueva din\u00e1mica se desarrollar\u00e1 desde Jerusal\u00e9n hacia los otros lugares de la Tierra Prometida (Judea y Samar\u00eda), y desde la Tierra Prometida a los confines de la tierra.
Cada uno de los Evangelios termina, a su manera, en un env\u00edo de los disc\u00edpulos a misionar; de igual modo, desde las primeras p\u00e1ginas de los Hechos, Jes\u00fas recuerda a su Iglesia las exigencias de la misi\u00f3n. Por eso, cuando una comunidad en la Iglesia deja de ser misionera, ya no es m\u00e1s la Iglesia de Jesucristo.
{C}Jes\u00fas fue levantado ante sus ojos y una nube lo ocult\u00f3 de su vista {/}(9). Jes\u00fas multiplic\u00f3 las \u00abpruebas\u00bb de su resurrecci\u00f3n con aquellos que tendr\u00edan que ser testigos de ella por vocaci\u00f3n (1.3), pero le fue necesario mostrarles ahora el fin \u00faltimo de su resurrecci\u00f3n. Al subir al Cielo en su \u00faltima aparici\u00f3n, Jes\u00fas les revel\u00f3 el sentido de su propia historia: hab\u00eda venido del Padre, y retornaba al Padre. Pero no vuelve solo, lleva consigo a todo \u00abun pueblo de cautivos\u00bb (Ef 4,8) que arranca del poder de las tinieblas para hacerlo entrar en su reino de luz (Col 1,13). Se va para prepararnos un lugar, a fin de que donde \u00e9l est\u00e1, estemos tambi\u00e9n nosotros (J 14,2-3).
Por el momento, los disc\u00edpulos est\u00e1n todav\u00eda en el mundo, en medio del cual deben dar testimonio de la realidad nueva inaugurada por Jes\u00fas, a saber, un reino que no es como los de la tierra, establecidos sobre el poder y el dinero (Lc 22,25-26), sino un reino de amor, de justicia y de paz. No hay que buscar este reino entre las nubes, pues ya est\u00e1 en medio de nosotros (Lc 17,20-21) y crece cada vez que nos dejamos guiar por el Esp\u00edritu de Dios.

{N}1,{/}12: He aqu\u00ed a la primera comunidad en oraci\u00f3n, un grupo de{C} ciento veinte personas{/} (15), en el que los ap\u00f3stoles ocupan un lugar aparte. Las mujeres que aqu\u00ed se mencionan son, en primer lugar, las del grupo que hab\u00eda venido con Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n (Lc 23,55). Lucas dio a Mar\u00eda el primer lugar al comienzo del Evangelio, pues en ella el Esp\u00edritu cumpli\u00f3 su obra, y aqu\u00ed se la deb\u00eda mencionar cuando el Esp\u00edritu hiciera nacer a la Iglesia. Seguramente Mar\u00eda jug\u00f3 un papel decisivo durante esos d\u00edas en que los ap\u00f3stoles trataban de repensar todo lo que hab\u00edan visto y aprendido de Jes\u00fas, pues s\u00f3lo ella pod\u00eda hablarles de la Anunciaci\u00f3n y de muchas cosas de la vida privada de Jes\u00fas, ayud\u00e1ndoles as\u00ed a entrar en el misterio de su personalidad divina. Pero de todo esto Lucas no dice nada. Mar\u00eda ahora desaparece. A diferencia de los {C}hermanos de Jes\u00fas{/} que aspiraban al poder en la Iglesia, ella no es m\u00e1s que una presencia orante.

{N}1,{/}15: Pedro act\u00faa aqu\u00ed como responsable de la Iglesia primitiva. La muerte de Judas produjo un vac\u00edo en el \u00abcolegio de los ap\u00f3stoles\u00bb, cuya cifra de doce recordaba evidentemente a los doce hijos de Jacob. As\u00ed como el antiguo Israel no acept\u00f3 nunca las divisiones que lo privaron de una o varias tribus, as\u00ed tambi\u00e9n Pedro no puede aceptar que se le ampute al grupo de los Doce uno de sus miembros.
Y Pedro apelar\u00e1 a la elecci\u00f3n de Dios. Esta designaci\u00f3n por la suerte, que hoy d\u00eda nos sorprende, \u00bfno ser\u00e1 una dimisi\u00f3n? No olvidemos, sin embargo, que estamos en una comunidad de cultura religiosa en la que se aceptan sin problemas los signos de Dios. Se pusieron condiciones para las candidaturas y se retuvieron s\u00f3lo dos. \u00bfPero, a qui\u00e9n elegir? Se ora a Dios para que d\u00e9 a conocer su decisi\u00f3n y se atendr\u00e1n a ella. Esta forma de elecci\u00f3n en la oraci\u00f3n y el abandono en las manos de Dios \u00bfno es por \u00faltimo tan buena como algunos votos en los cuales los c\u00e1lculos mezquinos se han sobrepuesto muchas veces, en el curso de la historia, a los verdaderos intereses de la Iglesia?
Fij\u00e9monos, sin embargo, en las condiciones puestas por Pedro: {C}Haber seguido al Se\u00f1or Jes\u00fas desde el bautismo de Juan hasta el d\u00eda en que fue llevado de nuestro lado.{/} El bautismo de Juan en el Jord\u00e1n y la Ascensi\u00f3n ser\u00e1n el punto de partida y el t\u00e9rmino de la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica (He 13,14-31). Ver la Introducci\u00f3n a Marcos.
No est\u00e1 de m\u00e1s constatar que, al igual que en numerosos ejemplos del Antiguo Testamento, Dios elige al m\u00e1s modesto. Se ostenta la tarjeta de presentaci\u00f3n del primero, que es Jos\u00e9, llamado Barsabas, por sobrenombre el Justo, para decirnos que es Mat\u00edas, sin otro nombre ni apellido, el elegido por Dios.

{N}2,{/}1: Han transcurrido nueve d\u00edas entre la Ascensi\u00f3n y Pentecost\u00e9s; nueve d\u00edas durante los cuales la Iglesia primitiva estuvo en oraci\u00f3n. De ah\u00ed viene la pr\u00e1ctica de las novenas. La novena m\u00e1s importante es la que nos prepara para la fiesta de Pentecost\u00e9s, durante la cual suplicamos a Dios que nos d\u00e9 su Esp\u00edritu.
Pentecost\u00e9s para los jud\u00edos era una de las fiestas m\u00e1s grandes del a\u00f1o. En su origen hab\u00eda sido una fiesta campesina, pero, en los \u00faltimos siglos del Antiguo Testamento se hab\u00eda tomado la costumbre de celebrar en ella el don de la Ley a Mois\u00e9s en el monte Sina\u00ed. Para esta ocasi\u00f3n, como tambi\u00e9n para la fiesta de la Pascua, muchos jud\u00edos ven\u00edan en peregrinaci\u00f3n a Jerusal\u00e9n de todos los pa\u00edses que rodean el Mediterr\u00e1neo. Hab\u00eda sido durante la Pascua jud\u00eda, que conmemoraba la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto, cuando Jes\u00fas hab\u00eda tra\u00eddo al hombre la liberaci\u00f3n de la muerte y del pecado; fue, pues, en el d\u00eda en que se celebraba el don de la Ley en el Sina\u00ed, cuando Dios dio su Esp\u00edritu al Israel de Dios (G\u00e1l 6,16), a la Iglesia. De este modo tanto en la Iglesia como en Jesucristo, encontraban ahora su cumplimiento todas las realidades del Antiguo Testamento.
{C}Cada uno los o\u00eda hablar en su propia lengua...{/} Esta expresi\u00f3n, repetida tres veces (vv. 6, 8, 11), nos indica que tenemos aqu\u00ed una de las claves principales de este relato. El milagro de Pentecost\u00e9s no reside tanto en que los ap\u00f3stoles se pusieran a hablar lenguas extranjeras, sino en que todos esos extranjeros escucharan en su propio idioma esta proclamaci\u00f3n de las maravillas de Dios. Ese es, pues, el signo de Pentecost\u00e9s. Otros textos del Nuevo Testamento hacen alusi\u00f3n al \u00abdon de lenguas\u00bb (H 10,46; 19,6; 1 Cor 12; 14,2-19) pero aqu\u00ed es Dios mismo quien pone el fundamento de cualquier evangelizaci\u00f3n.
Pues los que son llamados a la fe no tienen que renunciar a su lengua o cultura para entrar en la Iglesia, el nuevo Israel de Dios, como deb\u00edan hacerlo los pros\u00e9litos jud\u00edos. Muy por el contrario, Dios quiere ser alabado y bendecido por todas las lenguas y por todas las culturas, ya que as\u00ed se har\u00e1 visible, no s\u00f3lo la diversidad de los miembros en el cuerpo de Cristo (1 Cor 12,12-13), sino tambi\u00e9n la reuni\u00f3n por su Esp\u00edritu de todos los hijos de Dios dispersos (J 11,52).
A lo largo de toda su historia, la Iglesia ha estado tentada de olvidar este signo de Pentecost\u00e9s, al imponer su lengua y su cultura tanto al pueblo nuevo como al ambiente nuevo que evangeliza. Pero tambi\u00e9n a lo largo de su historia, el Esp\u00edritu la ha puesto en guardia contra esa tentaci\u00f3n, suscitando ap\u00f3stoles penetrados del esp\u00edritu de Pentecost\u00e9s.

{N}2,{/}14: Esta es la primera proclamaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Pedro, consciente una vez m\u00e1s de su responsabilidad en el grupo de los Doce, toma la palabra en nombre de todos. Retoma los textos del Antiguo Testamento: Joel, Salmos, etc. y muestra como se han cumplido en Jes\u00fas y en la Iglesia naciente.
{C}Derramar\u00e9 mi Esp\u00edritu sobre cualesquiera que sean los mortales{/} (17). Este texto es del profeta Joel (3,1). Antes que viniera Jes\u00fas, el Esp\u00edritu s\u00f3lo hab\u00eda sido dado a los profetas. Pero ahora todo el pueblo de Cristo recibe el Esp\u00edritu que hace a los profetas, como lo anunciaba Joel. {C}Har\u00e9 prodigios...{/} El don del Esp\u00edritu era uno de los aspectos de un \u00abjuicio\u00bb, es decir, de una crisis excepcional que deb\u00eda poner fin a la historia. Pedro sostiene que ese tiempo ha llegado y que cada uno debe convertirse para escapar a las cat\u00e1strofes que amenazan al pueblo pecador (40). Joel promet\u00eda la salvaci\u00f3n al que invocara el Nombre de Yahv\u00e9, es decir, al que hubiere recurrido a su poder divino. Y Pedro habla de creer {C}en el Nombre de Jes\u00fas,{/} pues para \u00e9l no hay duda de que ahora ese poder divino pertenece a Jes\u00fas. Pedro amplia el {C}cualesquiera que sean{/} del texto de Joel, pues, ahora, la salvaci\u00f3n de Dios es ofrecida a los pueblos extranjeros, de donde han venido un buen n\u00famero de auditores.
{C}Dios lo resucit\u00f3.{/} Pedro recuerda c\u00f3mo Jes\u00fas multiplic\u00f3 en su derredor los testimonios de amor durante su vida p\u00fablica. A pesar de eso, o m\u00e1s exactamente debido a eso, fue entregado en manos de los paganos: \u00a1Qu\u00e9 misterio el rechazo del amor de Dios por el hombre! El profeta Oseas lo hab\u00eda ya constatado hac\u00eda m\u00e1s de 700 a\u00f1os antes de la venida de Jes\u00fas (Os 11,1-4). Pero Dios, cuyo amor es m\u00e1s poderoso que nuestro pecado (Rom 5,20), lo resucit\u00f3 de entre los muertos e hizo de \u00e9l la fuente de salvaci\u00f3n para todos los hombres (vv. 33 y 36).
{C}\u00bfQu\u00e9 tenemos que hacer? Arrepi\u00e9ntanse.{/} En ese momento, arrepentirse y convertirse significaban compartir la vida de una comunidad que mostraba a toda la naci\u00f3n el camino de la salvaci\u00f3n, que era el mismo camino que hab\u00eda se\u00f1alado Jes\u00fas. La Iglesia no se present\u00f3 como una religi\u00f3n nueva opuesta al juda\u00edsmo, sino como el centro de una vida m\u00e1s aut\u00e9ntica.
{C}Al\u00e9jense de esta generaci\u00f3n perversa y s\u00e1lvense{/} (v. 40). No se trataba solamente de una salvaci\u00f3n espiritual, puesto que toda esa generaci\u00f3n estaba perdiendo la oportunidad \u00fanica que le hab\u00eda ofrecido Jes\u00fas de superar la crisis nacional y la opresi\u00f3n romana con poner en pr\u00e1ctica el evangelio. Y Jes\u00fas les hab\u00eda hecho descubrir el amor de Dios Padre, revelaci\u00f3n para la cual los hab\u00eda preparado toda la Biblia.
{C}Que cada uno se haga bautizar en el nombre de Jes\u00fas, el Mes\u00edas.{/} El bautismo se practicaba entre los jud\u00edos como un rito de entrada en una comunidad, en un movimiento; de igual forma, habr\u00e1 un bautismo para integrarse al nuevo pueblo de Jes\u00fas-Mes\u00edas, Jesucristo. No es simplemente la inscripci\u00f3n en un registro, sino que adem\u00e1s, como prima de entrada, Dios ofrece nada menos que el perd\u00f3n de los pecados, derribando as\u00ed todas las barreras que manten\u00edan al hombre lejos de \u00e9l.
{C}Tres mil personas...{/} Esta cifra nos asombra a veces. Es cierto que el arresto y la condena de Jes\u00fas desorientaron a las masas, pero todas esas personas que hab\u00edan seguido a Jes\u00fas en Galilea o en Jerusal\u00e9n no hab\u00edan desaparecido de un solo golpe. Aun cuando la imagen que hab\u00edan descubierto de Jes\u00fas hab\u00eda sido apagada por las calumnias y el odio de sus enemigos, el fuego, sin embargo, permanec\u00eda a\u00fan bajo las cenizas y la predicaci\u00f3n ardiente y convencida de Pedro reanim\u00f3 ese fuego de la fe.

{N}2,{/}42: Lucas nos da aqu\u00ed los cuatro puntos fundamentales de la comunidad cristiana de Jerusal\u00e9n, cuatro puntos sin los cuales no hay Iglesia de Cristo.
{C}La ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles:{/} la Iglesia que Jes\u00fas fund\u00f3 para ser testigo de la novedad del reino es una Iglesia \u00abapost\u00f3lica\u00bb; reposa sobre los ap\u00f3stoles que Dios ha escogido y establecido (Mc 3,13), se nutre de su ense\u00f1anza, es decir, de esa palabra de Dios que \u00fanicamente la Iglesia puede darnos en su plenitud.
{C}La convivencia:{/} la comunidad de la Iglesia debe ser el signo visible de la reuni\u00f3n de los hombres por medio de Jesucristo en el amor; no hay Iglesia ni comunidad de Iglesia sin vida fraterna.
{C}La fracci\u00f3n del pan:{/} la Iglesia primitiva designaba con esta frase a la eucarist\u00eda, que es el sacramento de la comuni\u00f3n en Cristo, palabra y pan de vida (J 6,34 y 51).
{C}Las oraciones:{/} \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan vivir de otra manera que en la oraci\u00f3n, los que han descubierto en Jesucristo el amor del Padre? (Ef 6,18; 1 Tes 5,17).
El Esp\u00edritu de Jes\u00fas nos viene por su palabra y por la eucarist\u00eda. Pero, por \u00abpalabra\u00bb, no queremos decir simplemente el estudio de la Biblia para conocer la Biblia. La Biblia nos ayuda a ver como Dios contin\u00faa hablando en los acontecimientos actuales, ya sea en nuestra propia vida, en nuestra comunidad o en el mundo.
{C}Alegr\u00eda y sencillez de coraz\u00f3n{/} eran pruebas del cambio que se hab\u00eda operado en ellos: eran personas reconciliadas. Esta no era la alegr\u00eda simplista que se ve a veces en algunos grupos de cristianos, que no se preocupan de los problemas del mundo. Ni ellos ni sus enemigos pod\u00edan olvidar que Jes\u00fas afront\u00f3 los problemas de reconciliaci\u00f3n nacional.

{N}3,{/}1: La curaci\u00f3n del enfermo por Pedro y Juan demuestra c\u00f3mo, con la resurrecci\u00f3n y Pentecost\u00e9s, han comenzado los tiempos nuevos. Los enfermos, considerados como impuros por la ley jud\u00eda, eran excluidos del servicio del templo (Lev 21, 16-24), y el segundo libro de Samuel pretend\u00eda explicar la extensi\u00f3n de esa ley: ning\u00fan enfermo entraba en el Templo (2 Sam 5,6-8). Pero ahora un enfermo, un exclu\u00eddo, entra en el Templo dando gracias. La predicaci\u00f3n de Pedro va a mostrar el sentido del milagro, del signo que acaba de ser entregado a toda esa gente que hab\u00eda venido a orar al Templo.
{C}\u00bfPor qu\u00e9 se quedan tan maravillados?{/} El milagro es obra del Nombre de Jes\u00fas, es decir, del poder que Jes\u00fas recibi\u00f3 del Padre en el momento de su resurrecci\u00f3n. Jes\u00fas hab\u00eda estado en medio de nosotros como \u00abel servidor\u00bb de Dios, pero ahora hablar de su Nombre es una manera de afirmar su divinidad (Mc 16,16; Fil 2,9).
Es interesante notar que el primer t\u00edtulo atribuido a Jes\u00fas por la Iglesia primitiva, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, es el de Servidor (H 3,13; 3,26; 4,27; 4,30), puesto que en los poemas de Isa\u00edas (49,1-7; 50,4-11; 52,13-53) encontramos el anuncio de ese servidor de Dios que trae a todos los hombres la salvaci\u00f3n por sus sufrimientos y su muerte, tomando sobre s\u00ed sus pecados (53,4).
Al recordar la promesa hecha a Abraham y renovada a Mois\u00e9s, Pedro se\u00f1ala c\u00f3mo todo el Antiguo Testamento encuentra su pleno cumplimiento en Jes\u00fas y en su Iglesia. El odio y la injusticia de los hombres no pueden ser un obst\u00e1culo definitivo al plan de Dios, y ese mismo, a quien el pueblo ha rechazado, Dios lo da como salvador de todos los hombres.

{N}4,{/}1: Los jefes de los jud\u00edos juzgan a Pedro y a Juan; el Esp\u00edritu Santo juzga a los jefes de los jud\u00edos. Estos jefes cre\u00edan que pose\u00edan la verdad porque eran instruidos y detentaban la autoridad. Les era imposible retroceder ante hombres ordinarios que refutaban sus afirmaciones. Entretanto Pedro les hace notar lo extra\u00f1o de esa detenci\u00f3n por haber sanado a un enfermo (v. 8). Esos jefes eran saduceos, que no cre\u00edan en la resurrecci\u00f3n de los muertos (H 23,6).
Este texto sugiere que todos podemos ser testigos de Cristo y de su verdad, si estamos decididos a comprometernos. Pero con frecuencia guardamos silencio frente a los que nos rodean como a nuestros dirigentes, porque s\u00f3lo contamos con nuestras propias fuerzas, olvid\u00e1ndonos de la promesa de Jes\u00fas (Mt 10,17-20).
{C}Bajo el cielo no se ha dado a los hombres ing\u00fan otro Nombre{/} (12). Pedro afirma de manera categ\u00f3rica que Jes\u00fas es el \u00fanico salvador de todos los hombres, tanto de los que lo han precedido como de los que vendr\u00e1n despu\u00e9s de \u00e9l, tanto de los que lo conocen como de los que lo ignoran. Algunos cristianos piensan que los que practican otras religiones se salvan como ellos, pero recurriendo a otros nombres, como si Jes\u00fas estuviera en el mismo plano que Mahoma o Buda... Debemos respetar la sinceridad de los que practican otra religi\u00f3n, y admirar a menudo la rectitud de su vida; pero no debemos confundir sinceridad del hombre y elecci\u00f3n de Dios. Todos los que hayan seguido la ley que les parec\u00eda ser de Dios (y que lo era para ellos, en un sentido muy real, aunque con muchos errores) ser\u00e1n salvados, pero lo ser\u00e1n, al igual que los cristianos, porque Jes\u00fas, con su muerte y su resurrecci\u00f3n, ha renovado al mundo y les ha abierto el camino al Padre.
{C}No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y o\u00eddo {/}(v\u00e9ase 1J 1,1-4). {C}Los amenazaron...{/} (17); los amenazan de nuevo... (v_21). A pesar de que las palabras de Pedro y de Juan impresionan a los jefes de los Jud\u00edos, \u00e9stos reaccionan como quienes poseen el poder, y no quieren dar su brazo a torcer cuando est\u00e1n equivocados.

{N}4,{/}23: La comunidad ha pasado a ser la verdadera familia de los creyentes, pues en ella comparten su vida y oran. Sus reflexiones sobre lo que acaba de pasar, el arresto y el enjuiciamiento de Pedro y de Juan, se hacen a la luz de la palabra de Dios (Sal 2,1-2). Luego, de todos los corazones brota la oraci\u00f3n (v. 29).

{N}4,{/}32: Comparar con 5,4. Los vers\u00edculos 32-37 parecieran indicar que la puesta en com\u00fan de los bienes era una regla en la primera comunidad cristiana, mientras que 5,4 nos dice, por boca del mismo Pedro, que Anan\u00edas y Safira eran libres de guardarse sus bienes. Aunque Jes\u00fas no hab\u00eda pedido esa puesta en com\u00fan, muchos creyentes, sin embargo, la practicaban, inspirados por el deseo de suprimir cualquier barrera entre los hermanos, y en particular las que crea el dinero. A lo largo de su historia la Iglesia conocer\u00e1 tales intentos de pobreza voluntaria y de compartir.
Es posible que esta puesta en com\u00fan no haya favorecido el ardor para el trabajo y que se hayan comido tranquilamente el capital sin pensar en ganar lo que era necesario para la comunidad. Pablo deber\u00e1, m\u00e1s de una vez, organizar colectas en las otras Iglesias para ir en auxilio de \u00ablos pobres de Jerusal\u00e9n\u00bb (Gal 2,10; Rom 15,25; 2 Cor 8).

{N}5,{/}1: En nuestra infancia nos contaron a menudo las maravillas que Dios hab\u00eda realizado en el pasado, como si no hubiese actuado m\u00e1s que en ese tiempo. Los jud\u00edos de la \u00e9poca pensaban de igual forma. La Biblia contaba c\u00f3mo Dios hab\u00eda intervenido para fulminar a los que se opon\u00edan a Mois\u00e9s (N\u00fam 12,1; 16,1; 17,16). Pero ahora Dios act\u00faa en la comunidad cristiana y los creyentes descubren que Pedro, el pescador, no es inferior a Mois\u00e9s. Ver H 13,11; 1 Cor 11,30).
El pecado de esta pareja no fue el haberse reservado una parte de sus bienes, ya que nadie los obligaba a dar el dinero a la comunidad. Pero quisieron enga\u00f1ar a los ap\u00f3stoles y hacer creer que lo daban todo, cuando en realidad no era as\u00ed.
Debemos poner mucha atenci\u00f3n cuando hablamos de los castigos de Dios (ver comentario de Lc 13,1). La muerte de Anan\u00edas y de Safira ser\u00e1 una advertencia y una se\u00f1al para los dem\u00e1s.
Encontramos aqu\u00ed por primera vez el t\u00e9rmino{C} Iglesia{/} (11). Su sentido exacto es: \u00abla asamblea convocada\u00bb (por Dios). Antes de Jes\u00fas, los Jud\u00edos empleaban ese t\u00e9rmino para designar a la nueva comunidad que Dios iba a seleccionar en tiempos del Mes\u00edas. Sea que vengan de los jud\u00edos o de los paganos, los creyentes tienen conciencia de que son una nueva comunidad: ellos son los verdaderos jud\u00edos. Pero poco a poco el Esp\u00edritu santo los va a separar de la comunidad oficial. {C}La Iglesia{/} se refiere, por ahora, s\u00f3lo a la comunidad cristiana de Jerusal\u00e9n. A medida que surjan otras comunidades -otras Iglesias-, el t\u00e9rmino Iglesia comenzar\u00e1 a designar al conjunto del pueblo de Dios.
{C}Cantidad de hombres y mujeres llegaban a creer en el Se\u00f1or, aumentando as\u00ed su n\u00famero{/} (14). El texto nos dice que creer en Jes\u00fas, {C}el Se\u00f1or,{/} y pertenecer a la comunidad son dos cosas inseparables. Nadie puede pertenecer a Jes\u00fas sin pertenecer al pueblo nuevo que \u00e9l ha hecho nacer del agua y del Esp\u00edritu.
Los vers\u00edculos 15-16 no temen comparar a Pedro con Jes\u00fas.

{N}5,{/}17: \u00bfPodemos comparar esta confrontaci\u00f3n entre los ap\u00f3stoles y los jefes del pueblo con lo que pasa hoy en d\u00eda en muchos lugares, cuando la Iglesia denuncia la violaci\u00f3n de los derechos del hombre?
Muchos dir\u00e1n que no es lo mismo, pues los ap\u00f3stoles eran perseguidos porque proclamaban a Jes\u00fas, mientras que ahora son cristianos que hacen pol\u00edtica. Pero eso no es evidente.
En ese tiempo los jud\u00edos estaban dominados y divididos, y Jes\u00fas ense\u00f1aba un camino de libertad que, hoy en d\u00eda, se llamar\u00eda la acci\u00f3n no violenta. Y las autoridades se libraron de \u00e9l para defender la seguridad de su naci\u00f3n (Jn 12,48) y su propia pol\u00edtica. Creer en Jes\u00fas era reconocer que se hab\u00eda actuado mal al rechazarlo, como lo hicieron los jefes, no porque hablaba de Dios, es cierto, sino porque se opon\u00eda a su orgullo de jud\u00edos, a sus deseos de venganza. Seguir el camino que Jes\u00fas hab\u00eda indicado era condenar una pol\u00edtica (Lc 21,12- 16). Y precisamente los sacerdotes piden a Pedro y a Juan que no se solidaricen con un hombre al que ellos han condenado legalmente.
Proclamar a Jes\u00fas significa predicar la reconciliaci\u00f3n universal (Ef 2,14) que se da a todos los niveles de la vida humana, incluidos la econom\u00eda y la pol\u00edtica. La Iglesia no proclamar\u00eda a Jes\u00fas como el \u00fanico Salvador (5,31) si cerrase los ojos cuando naciones enteras son condenadas a una muerte lenta por falta de trabajo, de alimento, de educaci\u00f3n y de salud. Sin embargo, denunciar no es juzgar, y dichas denuncias ser\u00edan ajenas al evangelio si no nos llevaran a creer en los medios de salvaci\u00f3n que Dios nos ofrece.

{N}5,{/}33: {C}Gamaliel{/} era uno de los m\u00e1s renombrados entre los maestros de la Ley. Aqu\u00ed vemos la apertura de esp\u00edritu y la fe de ese viejo maestro jud\u00edo que sabe que los caminos de Dios no son siempre los caminos de los hombres.
{C}Si su proyecto o su actividad es cosa de hombres{/} (38). Jes\u00fas hab\u00eda dicho algo parecido (Mt 15,13). \u00bfNo se ven, sin embargo, muchas falsas doctrinas que duran? Pero tal vez esas que perduran por siglos deben su duraci\u00f3n al hecho de que, a pesar de los errores y del mal que provocan, contienen principios \u00fatiles o necesarios para una \u00e9poca, o para algunas partes de la humanidad. A lo mejor dicen cosas muy importantes que la Iglesia deber\u00eda decir y que no ha podido o no ha querido decir. La experiencia muestra que la mayor\u00eda de los hombres no reconocen en la fe cristiana la verdad que buscan: \u00bfpuede Dios abandonarlos? Si tenemos a Cristo, podemos decir con certeza que tal o cual no es \u00abel\u00bb profeta. Pero quiz\u00e1s Dios ha querido que sea profeta para un grupo determinado y que los ayude en una de sus etapas.
Gamaliel fue el maestro de Pablo en Jerusal\u00e9n, probablemente durante tres o cuatro a\u00f1os, un poco despu\u00e9s de estos acontecimientos (He 22,3). La conversi\u00f3n de Pablo estar\u00e1 providencialmente preparada por la frecuentaci\u00f3n de este hombre abierto y sincero, as\u00ed como por la muerte de Esteban (7,54-60).

{N}6,{/}1: Jes\u00fas seguramente no dijo a sus ap\u00f3stoles, en detalle, la manera en que deb\u00edan organizar la Iglesia. Pero surge un conflicto entre dos grupos sociales: los Jud\u00edos llamados Hebreos, que no hab\u00edan dejado su pa\u00eds, y los Helenistas, que hab\u00edan vivido en el extranjero, en pa\u00edses griegos. Estos helenistas parece que segu\u00edan el partido de los Esenios; para ellos los grandes sacerdotes no eran leg\u00edtimos y se absten\u00edan de tomar parte en las ceremonias del Templo. El conflicto entre Hebreos y Helenistas hab\u00eda producido choques con el tiempo, y era necesario dar a los Helenistas una cierta autonom\u00eda. Como de hecho los ap\u00f3stoles se identifican m\u00e1s f\u00e1cilmente con los Hebreos, los otros tendr\u00e1n sus propios responsables en algunas actividades.
La comunidad elige a siete hombres y los ap\u00f3stoles les dan el sello de su autoridad, porque toda misi\u00f3n viene de Cristo a trav\u00e9s de los ap\u00f3stoles.
Los candidatos que se presentan deben estar{C} llenos de fe y del Esp\u00edritu Santo,{/} pues no est\u00e1n all\u00ed s\u00f3lo para servicios materiales; e incluso, aunque se tratara s\u00f3lo de finanzas, la Iglesia tendr\u00eda bastante que sufrir con administradores muy competentes, a quienes les faltar\u00e1 el esp\u00edritu del evangelio.
Estos siete hombres, \u00bffueron los primeros di\u00e1conos? Lucas nos dice \u00fanicamente que serv\u00edan, y \u00abdi\u00e1cono\u00bb significa servidor, habitualmente un administrador. De hecho, este t\u00e9rmino \u00abdi\u00e1cono\u00bb va a dar desde el comienzo el verdadero sentido a cualquier ministerio en la Iglesia: es un servicio (1 Cor 12,5). Lo importante es la comunidad reunida por el Esp\u00edritu para testimoniar en medio de los hombres la salvaci\u00f3n dada por Jes\u00fas.
A lo largo de los siglos, los ministros de la Iglesia estar\u00e1n tentados de abusar del cargo que se les ha confiado para el bien de la comunidad, y de aprovecharse de \u00e9l para ponerse por encima de ella; se har\u00e1n servir y honrar y no vacilar\u00e1n en hacerse llamar pr\u00edncipes de la Iglesia. Lo que es verdad para los que son llamados a un rango elevado en la jerarqu\u00eda, lo es igualmente para todos aquellos a los cuales, ya sean sacerdotes o laicos, se les ha confiado responsabilidades menos importantes: todos debemos acordarnos de la palabra de Jes\u00fas (Lc 22,24-26).

{N}6,{/}8: Esteban pertenec\u00eda a la corriente de los Helenistas. Al igual que los sacerdotes de Qumr\u00e1m, a orillas del Mar Muerto, daban menos importancia que los Jud\u00edos ortodoxos al culto del Templo y a las tradiciones de los rabinos. Por eso mismo Esteban era un creyente sospechoso. Era uno de los que empujaban a la Iglesia a liberarse de los moldes del pasado y de las ataduras con la comunidad jud\u00eda.
El largo discurso de Esteban ante el Sanedr\u00edn (el Gran Consejo) es un notable compendio del Antiguo Testamento. Recuerda las iniciativas incesantes de Dios que llama, da, promete, corrige y salva y, frente a ese amor incansable, la rebeli\u00f3n constante de Israel que desprecia a Dios y rechaza a sus enviados. Ya el profeta Oseas expresaba este drama del amor de Dios desconocido por su pueblo (Os. 11,1-4). Esteban lo proclama nuevamente: este drama encontr\u00f3 su punto culminante cuando los hombres clavaron a Jes\u00fas en la cruz (H 2,23; 3,15; 4,10).

{N}7,{/}57: Comparar He 7,56 con Mt 26,64; He 7,60 con Lc 22,34. Saulo, el futuro San Pablo, formaba parte del grupo encargado de apedrear a Esteban.

{N}8,{/}1: La persecuci\u00f3n obliga a los cristianos (al menos a los del grupo helenista) a dispersarse por Judea y Samar\u00eda. De este modo comienza a realizarse la perspectiva abierta por Jes\u00fas el d\u00eda de la Ascensi\u00f3n. Aqu\u00ed, como en muchas otras ocasiones, lo que era promesa de muerte se convierte en vida. El cap\u00edtulo 8 nos da algunos ejemplos de la evangelizaci\u00f3n en Judea y Samar\u00eda.
En cuanto a la actitud de Saulo, v\u00e9ase lo que \u00e9l mismo dice al respecto en Gal 1,13.

{N}8,{/}4: Los cristianos dispersos proclaman su fe, y comienzan las comunidades cristianas en Samar\u00eda. La evangelizaci\u00f3n trae consigo{C} la alegr\u00eda, {/}pues Dios se ha revelado y por su Esp\u00edritu sana los cuerpos y los corazones. No todos, sin duda, se convertir\u00e1n, pero la colectividad ha vivido un momento de gracia.

{N}8,{/}9: Felipe, uno de los siete, bautiza, pero quienes vienen a comunicar el don del Esp\u00edritu son los ap\u00f3stoles Pedro y Juan.
El bautismo y la {C}imposici\u00f3n de las manos{/} aparecen desde el principio como dos etapas de la iniciaci\u00f3n cristiana y se refieren a dos aspectos diferentes de la vida en la Iglesia. El bautismo se\u00f1ala la renovaci\u00f3n de la persona por la fe. La imposici\u00f3n de las manos muestra la transmisi\u00f3n del Esp\u00edritu de una \u00e9poca a otra, a partir de los primeros que lo recibieron el d\u00eda de Pentecost\u00e9s. Esta imposici\u00f3n de las manos (que se ha transformado en la confirmaci\u00f3n en la Iglesia actual) iba entonces ordinariamente acompa\u00f1ada por esas manifestaciones de que nos hablan Hechos 19,6 y 1 Cor 12 y 14. Estos dones, de los cuales a menudo no retenemos m\u00e1s que el aspecto espectacular, formaban parte de una experiencia global de la fe. De ella contin\u00faan participando, de una u otra manera, los que se ponen a disposici\u00f3n del Esp\u00edritu.
Sim\u00f3n, un mago, da a Pedro la oportunidad para condenar una falsa interpretaci\u00f3n de los dones espirituales. Sim\u00f3n ve a los ap\u00f3stoles como unos magos m\u00e1s poderosos que \u00e9l y quiere comprarles el poder de hacer algunos milagros. Pedro nos da a entender que buscar milagros no es la manera de prepararse a recibir el Esp\u00edritu. De cualquier forma, esas cosas no se compran.
Las manifestaciones del Esp\u00edritu no son siempre las que se mencionan en los Hechos, pues Dios adapta sus dones a las necesidades de la Iglesia. Las comunidades sencillas y pobres reciben m\u00e1s dones de curaci\u00f3n para los enfermos; puesto que les faltan los recursos normales, Dios se hace presente. Los grupos de oraci\u00f3n reciben el don de lenguas que ayuda a confiar en Dios y a perseverar en la alabanza. All\u00ed donde la fe reposa en la convicci\u00f3n de la justicia divina y del temor de Dios, observamos predicciones y revelaciones de los secretos del coraz\u00f3n. Al contrario, entre los que tienen una formaci\u00f3n m\u00e1s racional e intelectual, el profeta se distingue a menudo por el don de hablar con seguridad y de dar un esclarecimiento de la fe, en el que tanto la comunidad como los individuos reconocen la voz de Dios.
El Esp\u00edritu contin\u00faa actuando en muchos creyentes que tal vez no hablan en lenguas ni hacen curaciones, pero que act\u00faan bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu y que producen los frutos del Esp\u00edritu (Gal 5,22-24). Ellos son, pues, testigos aut\u00e9nticos de Jes\u00fas.
{C}Bautizados en el Nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas{/} (16). V\u00e9ase al respecto el comentario de 19,5.

{N}8,{/}26: N\u00f3tese c\u00f3mo el Esp\u00edritu condujo a Felipe hacia un hombre que no era ni jud\u00edo ni samaritano, el primer hombre de otra raza que recibi\u00f3 el Evangelio.
El et\u00edope es de los \u00abque temen a Dios\u00bb (27). As\u00ed se designaba a las personas de otras razas que hab\u00edan sido atra\u00eddas por la religi\u00f3n de los jud\u00edos y la fe en un solo Dios. Sin observar todas las costumbres jud\u00edas, le\u00edan la Biblia y les gustaba tomar parte en las ceremonias jud\u00edas. Desempe\u00f1aron un papel importante en las misiones cristianas entre los pueblos no jud\u00edos.
Todo comenz\u00f3 con un texto de Isa\u00edas 53,7. Ese poema habla de un servidor de Yav\u00e9 injustamente condenado, que por sus sufrimientos repara los pecados de toda la humanidad. Los ap\u00f3stoles y la Iglesia primitiva ve\u00edan en ese texto uno de los pasajes que mejor anunciaba al Cristo; v\u00e9ase el comentario de Mc 14,24 y 1Pe 2,24-25. El poema de Isa\u00edas termina con una velada referencia a la resurrecci\u00f3n del Servidor del Yav\u00e9.

{N}9,{/}1: Es un acontecimiento decisivo para la Iglesia naciente. Cristo en persona sale al encuentro del perseguidor m\u00e1s encarnizado de los cristianos (G\u00e1l 1,13; He 22,4-5; 22,19; 26,9-11).
Ser\u00eda un error presentar a Pablo como un hombre malvado que encuentra por fin el buen camino. Como todos podemos ver en Hechos 22,3-4; G\u00e1l 1,14 y Flp 3,4-11, Pablo sinti\u00f3 desde joven el deseo de consagrarse al servicio de Dios. Por eso fue a Jerusal\u00e9n para estudiar la ley, esto es, la religi\u00f3n, con los mejores maestros de la \u00e9poca. A este joven digno de confianza los jud\u00edos le confiaron la dif\u00edcil tarea de eliminar de sus comunidades la nueva y sospechosa doctrina de los cristianos. Le encargaron la represi\u00f3n de los disc\u00edpulos de Cristo y \u00e9l lo hac\u00eda rigurosamente, por el bien de su religi\u00f3n.
{C}\u00bfPor qu\u00e9 me persigues?{/} \u00bfQui\u00e9n es este {C}Se\u00f1or{/} que me llama perseguidor cuando no tengo otra ambici\u00f3n que la de servir a Dios? Hasta este momento Pablo se sent\u00eda bien, como el fariseo de la par\u00e1bola (Lc 18,9), daba gracias a Dios por haber hecho de \u00e9l un creyente digno y din\u00e1mico en su comunidad. Ahora, a la luz de Cristo, descubre que sus m\u00e9ritos y servicios carecen de valor; su fe no es m\u00e1s que fanatismo; su seguridad de creyente disimula mal su orgullo. Pablo se ve pecador, violento y rebelde, pero al mismo tiempo comprende que Dios lo acoge, lo elige y lo perdona; {C}este hombre es para m\u00ed un instrumento excepcional{/} (15).
Pablo ya no es el fariseo de la par\u00e1bola y siempre se ha puesto en el lugar del publicano. \u00abSe\u00f1or, ten piedad de m\u00ed, que soy un pecador\u00bb. Esa es la conversi\u00f3n del cristiano aut\u00e9ntico.
En adelante, Saulo (que tomar\u00e1 el nombre de Pablo) ser\u00e1 un instrumento de elecci\u00f3n para Cristo: extender\u00e1 la Iglesia por los dem\u00e1s pa\u00edses. Hasta entonces la Iglesia hab\u00eda permanecido en el ambiente jud\u00edo, compuesta por jud\u00edos y dirigida por jud\u00edos. Pablo tambi\u00e9n era jud\u00edo, pero se hab\u00eda formado en el extranjero. Pose\u00eda la cultura griega y la de su propia raza. Por esto y por su excepcional personalidad ser\u00eda el ap\u00f3stol de los griegos.
La Iglesia debe renovarse constantemente, llevar el Evangelio a pueblos nuevos, a nuevos ambientes. Para esta misi\u00f3n el Se\u00f1or llama a gente de estos pueblos y ambientes. En los momentos importantes de la historia, Cristo llama a los hombres que la Iglesia necesita: Francisco de As\u00eds y, m\u00e1s cercano a nosotros, Juan XXIII.
{C}El Camino{/} (2): as\u00ed se llamaba al cristianismo. Esta palabra da a entender que no se trata de simples instrucciones acerca de la religi\u00f3n, sino m\u00e1s bien de una manera nueva de vivir iluminada por la esperanza. A veces nos asombramos de la transformaci\u00f3n experimentada por Pablo tras su conversi\u00f3n, olvid\u00e1ndonos de que Dios, en su sabidur\u00eda, ya hab\u00eda preparado el terreno para acoger esta gracia: Pablo hab\u00eda estudiado \u00aba los pies de Gamaliel\u00bb (He 22,3), uno de los m\u00e1s grandes rabinos de la \u00e9poca, conocido por su apertura de esp\u00edritu (He 5,35-39). Pablo hab\u00eda participado asimismo en la ejecuci\u00f3n de Esteban (He 7,58) y hab\u00eda sido testigo de la fe transformadora y de la caridad sin l\u00edmites del primer m\u00e1rtir (He 7,59-60).

{N}9,{/}20: Durante tres a\u00f1os Pablo proclama su fe y narra su propia experiencia en la provincia de Damasco, llamada tambi\u00e9n Arabia (G\u00e1l 1,16; 2Cor 11,32).
Pablo ya sigue su propio camino, pero permanece en estrecho contacto con la Iglesia, como demuestra su viaje a Jerusal\u00e9n, adonde se dirige para entrevistarse con los ap\u00f3stoles. No obstante, fiel a la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu, conserva su independencia.

{N}9,{/}32: Jes\u00fas hab\u00eda enviado a sus ap\u00f3stoles para ser testigos \u00aben Jerusal\u00e9n, en Judea, en Samar\u00eda y hasta los confines de la tierra\u00bb (He 1,8). La Iglesia nace, se desarrolla y conoce su primera persecuci\u00f3n en Jerusal\u00e9n (He 1-7). En el cap\u00edtulo 8 la vemos en Samar\u00eda con Felipe, aqu\u00ed volvemos a encontr\u00e1rnosla en Judea con Pedro.
A la luz de una nueva fe, y viendo en la resurrecci\u00f3n de Tabita como un eco de la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo (Lc 8,49-56), Lucas subraya el v\u00ednculo indisoluble entre Cristo y su Iglesia.

{N}10,{/}1: El episodio de la conversi\u00f3n de Cornelio marca un nuevo rumbo en la vida de la joven Iglesia. El relato est\u00e1 cargado de significados: construida sobre la costa de Palestina, mirando hacia el mediterr\u00e1neo y hacia Roma, la ciudad de Cesarea Mar\u00edtima era, desde hac\u00eda casi 35 a\u00f1os, la capital romana de la provincia de Judea. Como un caminante que avista la costa, Pedro, al llegar a Cesarea, no ten\u00eda m\u00e1s que dos soluciones: o desandar el camino y encerrar la Iglesia en los estrechos l\u00edmites de la Palestina jud\u00eda, o, con la Iglesia, lanzarse a aquel mar que se abr\u00eda ante \u00e9l y dejarse llevar hasta Roma, la capital pagana, \u00abla nueva Babilonia\u00bb, que encarnaba todos los pecados del mundo (Ap 17,5). Por esto \u00faltimo optar\u00e1 el Esp\u00edritu Santo: descender\u00e1 sobre los paganos reunidos en torno a Cornelio, y Pedro no tendr\u00e1 m\u00e1s remedio que bautizarlos (He 11,15-17).
{C}Algo como una tienda de campa\u00f1a grande...:{/} (11) probable alusi\u00f3n a la tienda de la reuni\u00f3n en el desierto (Ex 25,8-9). Pero aqu\u00ed el lienzo contiene animales puros e impuros, y Pedro es invitado a inmolar y a comer aquellos animales impuros, como se hac\u00eda en los sacrificios de comuni\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 esc\u00e1ndalo! Pero Pedro, con la llegada de los enviados de Cornelio, comprender\u00e1 el sentido de aquella visi\u00f3n (He 10,28).
Se necesit\u00f3 la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sobre aquellos paganos para animar a Pedro a bautizarlos. Hoy, en muchos ambientes, la Iglesia corre peligro de reducirse a grupos sociales cerrados y anticuados. Los papas y los obispos nos invitan a dar un paso adelante y a dialogar con todos los hombres. Sin embargo, ciertos d\u00edas, parece que s\u00f3lo la intervenci\u00f3n de un \u00e1ngel podr\u00eda convencernos a ir donde los otros e invitarlos a entrar en la Iglesia.
{C}D\u00e1ndoles un mensaje de paz... {/}(36). Esta breve predicaci\u00f3n de Pedro merece tenerse en cuenta; recuerda lo que todos conocen: {C}\u00abYa saben lo que ha pasado en Judea\u00bb{/}. La vida, la pasi\u00f3n y la muerte de Jes\u00fas son conocidas por todos los que han abierto los ojos sobre este personaje que ha hecho hablar de si. Pero su resurrecci\u00f3n pertenece al testimonio de la fe, al testimonio de aquellos que {C}Dios ha escogido de antemano{/}. Como Jes\u00fas, la Iglesia deber\u00e1 testimoniar a lo largo de todos los siglos, mediante sus obras, el amor de Dios. Bien es cierto que Dios no act\u00faa s\u00f3lo en ella, sino tambi\u00e9n en toda la humanidad; pero la Iglesia tiene como misi\u00f3n particular transmitir al mundo las palabras de la revelaci\u00f3n que se le han confiado, seg\u00fan la libre elecci\u00f3n de Dios.
{C}Juez de vivos y muertos{/} (42). Esta expresi\u00f3n se refiere a los conceptos religiosos de la \u00e9poca, que distinguen entre el juicio de quienes ser\u00e1n testigos de la vuelta de Cristo al fin del mundo (los vivos) y los que ya habr\u00e1n muerto. Ver lo mismo en 1Tes 4,17.
Se recibe, {C}por su Nombre, el perd\u00f3n{/}: Por su {C}Nombre,{/} es decir, por su propio poder, lo cual confirma la autoridad divina de Jes\u00fas.

{N}11{/}.1: Que Pedro bautizara a uno no jud\u00edo, a nosotros nos parece la cosa m\u00e1s normal del mundo. Pero no olvidemos que los cristianos de Jerusal\u00e9n segu\u00edan siendo jud\u00edos, con toda su educaci\u00f3n, sus prejuicios y su sensibilidad. Ellos no entend\u00edan c\u00f3mo se pod\u00eda entrar en la familia de Jes\u00fas sin integrarse antes en el pueblo de Dios, que para ellos segu\u00eda siendo el pueblo jud\u00edo. \u00bfPodr\u00eda convertirse en su hermano antes de recibir la circuncisi\u00f3n?
La advertencia que le hacen a Pedro es el primer testimonio de la presi\u00f3n constante que los cristianos viejos van a ejercer sobre sus sacerdotes a lo largo de la historia. Cada vez que alguien opte por abrir nuestra Iglesia a gentes de otros ambientes o de otra cultura, una parte importante querr\u00e1 que se reciba s\u00f3lo a quienes acepten ser cristianos a nuestro modo.
Estos creyentes de Jerusal\u00e9n no obran de mala fe y aceptan las explicaciones de Pedro. Pero, como \u00e9l, los dirigentes de la Iglesia necesitar\u00e1n armarse de valor para responder a las invitaciones del Esp\u00edritu Santo ante los prejucios de grupo.

{N}11,{/}19: Antioqu\u00eda, a 500 kil\u00f3metros al norte de Jerusal\u00e9n, era la capital de la provincia romana de Siria, pa\u00eds pagano donde se hablaba el griego, pero donde hab\u00eda tambi\u00e9n una comunidad jud\u00eda importante. Lucas no nos dice qui\u00e9n predic\u00f3 la fe cristiana a los paganos por primera vez, ni c\u00f3mo se efectu\u00f3: el cristiano o los cristianos de origen jud\u00edo que lo hicieron merecer\u00edan una estatua o, mejor, una fiesta en nuestra liturgia. Es, pues, en Antioqu\u00eda donde, por primera vez, se re\u00fanen jud\u00edos y no jud\u00edos en una Iglesia: all\u00ed estaba el porvenir de la Iglesia.
La comunidad de Jerusal\u00e9n es la Roma de la Iglesia primitiva. Ella tiene conciencia de su autoridad, y quiere ver en seguida y m\u00e1s de cerca esta gran novedad: una Iglesia donde los jud\u00edos aceptan respaldar a no circuncisos. \u00bfNo prohib\u00eda esta clase de contactos la ley de Mois\u00e9s?

{N}11,{/}27: Por primera vez el libro de los Hechos menciona a los{C} profetas{/}. Era un t\u00edtulo otorgado por la Iglesia a algunos de sus responsables, pero con esto no hac\u00eda m\u00e1s que reconocer un don del Esp\u00edritu, uno de los que Pablo pon\u00eda en primer lugar. En diversas ocasiones el profeta recibe de Dios el conocimiento de cosas que van a suceder, ya sea para la comunidad ya sea para tal o cual de sus miembros. Pero, sobre todo, ha recibido una autoridad cuando habla, un don para comentar la Escritura seg\u00fan las necesidades del momento presente, y todos reconocen en sus palabras una ense\u00f1anza de Dios.
Lucas ha conservado el primer gesto de ayuda fraterna entre cristianos de diferentes pa\u00edses.Este p\u00e1rrafo menciona a los ancianos o \u00abpresb\u00edteros\u00bb. As\u00ed se llamaba a los responsables de la comunidad cristiana, seg\u00fan el modelo jud\u00edo.

{N}12,{/}1: Esta segunda persecuci\u00f3n afecta a toda la comunidad cristiana de Jerusal\u00e9n (v\u00e9ase 8,1). Santiago (el Mayor) era, junto a Pedro y Juan, uno de los \u00edntimos de Jes\u00fas (Lc 9,28).
La segunda liberaci\u00f3n de Pedro (v\u00e9ase 5,9) manifiesta la poderosa intercesi\u00f3n de la Iglesia en favor de su jefe y la voluntad de Cristo de poner a su Iglesia a resguardo del poder del mal (v\u00e9ase Mt 16,18).
{C}Comuniquen esto a Santiago. {/}Este es Santiago \u00abhermano del Se\u00f1or\u00bb, el que ya era considerado como la cabeza de la Iglesia de Jerusal\u00e9n.

{N}13,{/}1: Aqu\u00ed comienzan las misiones de Pablo. La misi\u00f3n parte de la Iglesia, como debe ser; no hay misi\u00f3n si no se es enviado (es el sentido de \u00abmisi\u00f3n\u00bb). Pero la iniciativa viene del Esp\u00edritu Santo y responde a la vida ferviente de la comunidad de Antioqu\u00eda. N\u00f3tese c\u00f3mo la comunidad acepta la partida de dos de sus cinco principales animadores; con la imposici\u00f3n de las manos se implora la gracia de Dios para los dos misioneros. Hasta ese momento Pablo no era m\u00e1s que el asistente de Bernab\u00e9.
Es muy dif\u00edcil saber c\u00f3mo se organiz\u00f3 la Iglesia en sus comienzos. No ten\u00eda entonces la jerarqu\u00eda de tres \u00f3rdenes que tenemos ahora, a saber, obispos, sacerdotes y di\u00e1conos, que s\u00f3lo quedar\u00e1 establecida hacia fines del siglo primero.
Las Iglesias de Jerusalem y de Antioqu\u00eda se gobernaban, seguramente, en forma diferente a la de las peque\u00f1as comunidades. La mayor\u00eda de \u00e9stas escog\u00edan a sus Ancianos de entre los hombres m\u00e1s dignos de confianza. Bastaba que hubieran sido reconocidos o establecidos por los ap\u00f3stoles o por cualquier otra autoridad superior, y fueran aceptados por las comunidades vecinas. Su servicio de \u00abpresidencia\u00bb inclu\u00eda el bautismo, la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda y la unci\u00f3n de los enfermos. Esta instituci\u00f3n de los Ancianos (v\u00e9ase 14,23 y 11,30) se hab\u00eda calcado del modo de organizarse de las comunidades jud\u00edas.
En todas partes en que hab\u00eda profetas reconocidos como tales (y ese era el caso de Antioqu\u00eda), gozaban de una autoridad superior, bastante cercana a la de los ap\u00f3stoles (1 Cor 12,28 y Ef 2,20).
Pablo y Bernab\u00e9, si bien no eran considerados todav\u00eda como ap\u00f3stoles, eran sin embargo profetas. En cuanto a los {C}maestros{/} o doctores, eran capaces, como los maestros de la Ley de los jud\u00edos, de ense\u00f1ar la doctrina y la moral a partir de la Escritura.

{N}13,{/}4: Esta primera misi\u00f3n comienza de una manera tradicional. Los jud\u00edos pod\u00edan viajar por todo el imperio romano, pues en todas las ciudades importantes encontrar\u00edan un barrio jud\u00edo o una comunidad jud\u00eda. Desde Antioqu\u00eda, Pablo y Bernab\u00e9 se embarcan para la isla de Chipre, patria de Bernab\u00e9.
El encuentro con Sergio Paulo tiene un valor simb\u00f3lico, porque se ve que el Evangelio no s\u00f3lo conquista a la gente humilde, sino tambi\u00e9n a las autoridades. Pablo es consciente de que debe dar testimonio ante \u00ablos reyes y los gobernadores\u00bb (Lc 21,12). En adelante el libro de los Hechos no hablar\u00e1 m\u00e1s de Saulo sino de Pablo. \u00bfAcaso el gobernador lo autoriz\u00f3 a tomar su nombre de familia? Para Pablo, que ya era ciudadano romano (16,37), fue un paso m\u00e1s para integrarse en el mundo de los no-jud\u00edos.
{C}Pablo y sus compa\u00f1eros {/}(13). Una vez empezada la misi\u00f3n, Pablo se impone como jefe y Bernab\u00e9 pasa al segundo plano. Cuando llegaron al continente, en la inh\u00f3spita regi\u00f3n de Perge, Juan Marcos los abandon\u00f3. Los planes audaces de Pablo le provocaron probablemente miedo; sab\u00eda un poco de griego, y tal vez se sinti\u00f3 muy mal al entrar en un pa\u00eds en el que pocas personas conoc\u00edan esa lengua.
Pablo y Bernab\u00e9 penetran en las monta\u00f1as de Turqu\u00eda actual y llegan al coraz\u00f3n de la provincia de Pisidia, a Antioqu\u00eda (que no se debe confundir con la otra Antioqu\u00eda).
Lucas cuenta con detalles los acontecimientos de Antioqu\u00eda de Pisidia, porque fueron t\u00edpicos de lo que iba a suceder, tanto entre los jud\u00edos como entre los griegos -los paganos- en otros lugares donde Pablo ir\u00eda a predicar.
Pablo habla durante la reuni\u00f3n del S\u00e1bado en la Sinagoga de los jud\u00edos. El culto se compon\u00eda de Salmos y de lecturas b\u00edblicas del Antiguo Testamento. Luego uno o dos de los responsables hac\u00edan algunos comentarios. Por deferencia hacia Pablo, que estaba de visita y que hab\u00eda ya dado a entender que ten\u00eda algo que decir, le pidieron que hablara.
El discurso de Pablo, un compendio de la historia de Israel, puede parecernos sin gran inter\u00e9s, como el de Pedro (cap. 2) o el de Esteban (cap. 7). Pero era la manera jud\u00eda de predicar, y para todos esos emigrados no hab\u00eda nada m\u00e1s interesante que o\u00edr recordar esa historia que sab\u00edan de memoria y que les daba su identidad en medio de los otros pueblos. Pablo presenta, pues, esa historia, poniendo \u00e9nfasis en una serie de hechos que le dan un sentido y la conducen muy precisamente a Cristo. Demuestra que las promesas de Dios a Israel se han realizado por la resurrecci\u00f3n de Cristo.
Hay aqu\u00ed una manera de comprender el Evangelio que no debemos perder. Decimos que la fe jud\u00eda y luego la cristiana son \u00abhist\u00f3ricas\u00bb. Esto quiere decir, en primer lugar, que Dios se ha revelado en la historia; nuestra fe, por tanto, no es una doctrina descubierta por pensadores, ni tampoco parte de leyendas. Pero tambi\u00e9n quiere decir que la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas marca un nuevo punto de partida de toda la historia humana y que, a\u00f1o tras a\u00f1o, la historia est\u00e1 en marcha hacia un t\u00e9rmino cuya \u00fanica salida ser\u00e1 el Juicio y el reino de Dios. No podemos simplemente contar el evangelio como una doctrina siempre verdadera, sino que debemos mostrar c\u00f3mo el Evangelio y el Esp\u00edritu de Dios est\u00e1n actuando con fuerza en los acontecimientos.
El p\u00fablico reaccion\u00f3 de diversas formas. All\u00ed no hab\u00eda s\u00f3lo jud\u00edos, sino tambi\u00e9n los \u00abque temen a Dios\u00bb y los \u00abpros\u00e9litos\u00bb (m\u00e1s comprometidos con el Juda\u00edsmo) que ya hemos encontrado en el caso del Et\u00edope y de Cornelio; los jud\u00edos los consideraban creyentes de segunda clase.
Desde sus primeras palabras, Pablo los saluda como si fueran jud\u00edos. Luego, en su predicaci\u00f3n, no insiste m\u00e1s en la observancia de la Ley, que s\u00f3lo era seguida enteramente por los jud\u00edos y que los pon\u00eda por encima de los dem\u00e1s, sino que declara que La Ley ha sido superada (v. 38). Pablo menciona las promesas de Dios que se dirigen a todos los hombres. Los \u00abque temen a Dios\u00bb se entusiasman con el evangelio que hace de ellos creyentes completos.
A la salida de la Sinagoga, Pablo no se queda en el grupo de los jud\u00edos sino que inmediatamente atrae hacia s\u00ed a un cierto n\u00famero de los que temen a Dios. El contacto debe haber sido muy impactante para ellos, puesto que el s\u00e1bado siguiente llevaron consigo todo un mundo que jam\u00e1s se hab\u00eda visto a\u00fan.
Se produjo entonces una crisis. Los jud\u00edos m\u00e1s orgullosos tuvieron miedo cuando se vieron rodeados de esos paganos impuros; se opusieron a Pablo y no pensaron m\u00e1s que en echarlo fuera, lo que consiguieron con la intervenci\u00f3n de mujeres ricas y piadosas. Fue entonces cuando comenz\u00f3 a existir una comunidad cristiana separada de la de los jud\u00edos.
Todo eso, \u00bfno es acaso actual? Si no vemos a menudo tales crisis en nuestra Iglesia es quiz\u00e1 porque los ap\u00f3stoles son poco numerosos, como en tiempos de Pablo, y porque no hemos recibido a\u00fan la visita del que se har\u00eda o\u00edr m\u00e1s all\u00e1 de nuestros muros.
{C}Todos los que estaban destinados para una vida eterna{/} (48). Esta expresi\u00f3n no condena a los que no han cre\u00eddo. Simplemente dice que la venida de algunos fue para ellos un don. Dios estaba entrando en sus vidas, haciendo de ellos los portadores de una corriente de vida (Jn 17,3).

{N}14,{/}1 Las cosas se dieron igual en Iconio. Pablo y Bernab\u00e9 hablan llenos de seguridad. Este es uno de los signos del verdadero ap\u00f3stol, inspirado por el Esp\u00edritu Santo. Esta seguridad es importante para decidir la conversi\u00f3n de los auditores, pero no es un don natural. Dios es quien inspira, tanto la palabra del ap\u00f3stol como la respuesta de fe del oyente, muy especialmente en circunstancias dif\u00edciles (V\u00e9ase 1 Tes 2,2 y 2 Cor 12,10).

{N}14,{/}8: Una vez que salieron de la ciudad de Iconio, en la que el griego era hablado por muchas personas, nada les facilitar\u00eda el contacto. En primer lugar, el problema del idioma; luego, el peso de la religi\u00f3n tradicional. A veces nos parece que debiera haber sido m\u00e1s f\u00e1cil predicar la fe en un mundo donde todos ten\u00edan alguna religi\u00f3n y por tanto, alguna fe en Dios. Pero eso es un error. Quien ten\u00eda una religi\u00f3n estaba sometido a la autoridad indiscutible de las costumbres y tradiciones sociales ligadas a esa religi\u00f3n. Uno estaba encerrado en un sistema de relaciones interesadas en los dioses, y dif\u00edcilmente pod\u00eda adoptar una actitud libre frente a Dios. En cambio, muchas veces, los no creyentes de nuestras sociedades modernas han sido liberados de numerosos prejuicios y confusiones.
{C}Pablo vio que aquel hombre ten\u00eda fe para ser sanado{/}. Este hombre deb\u00eda estar a\u00fan muy lejos de la fe que reconoce a Jes\u00fas como el Cristo y el Hijo de Dios, pero era la misma fe con la que muchos se hab\u00edan acercado a Jes\u00fas. Dios no llama solamente a te\u00f3logos, aunque sean necesarios en la Iglesia, sino tambi\u00e9n a los otros, al \u00abpobre mundo\u00bb, los cuales deber\u00edan sentirse, tanto como aqu\u00e9llos, sustancia de la Iglesia.
La muchedumbre qued\u00f3 sorprendida con el milagro, pero es f\u00e1cil ver que no hab\u00eda comprendido nada. Quiso, una vez m\u00e1s, dar gracias a Dios, que constantemente manifiesta su bondad, pero Pablo no hab\u00eda venido para eso. Luego la situaci\u00f3n se dio vuelta, como hab\u00eda ocurrido en Antioqu\u00eda e Iconio; la presencia de los jud\u00edos en cualquier ciudad del Imperio, las comunicaciones estrechas entre sus comunidades, hac\u00edan de ellos enemigos temibles desde el momento que los cristianos ten\u00edan en su contra a las autoridades centrales de Jerusal\u00e9n. Los jud\u00edos perseguir\u00e1n a las comunidades cristianas e indispondr\u00e1n contra ellas a las autoridades romanas hasta la Guerra de los Jud\u00edos de los a\u00f1os 66- 70, la que signific\u00f3 la ruina de esa naci\u00f3n.
Efectivamente, las dificultades de Listra le ayudaron a Pablo a precisar sus objetivos. Ya no se arriesgar\u00e1 m\u00e1s en esas provincias en las que es dif\u00edcil darse a entender y en las que se siente fuera de casa. En adelante, evangelizar\u00e1 a las grandes ciudades, situadas en los grandes ejes, y a los puertos, y dejar\u00e1 a otros el cuidado de propagar el Evangelio m\u00e1s al interior.

{N}14,{/}21: Derbe es el final de la misi\u00f3n. Pablo y Bernab\u00e9 regresan por donde hab\u00edan venido, visitando las comunidades que hab\u00edan establecido en el continente. Luego toman el barco para Antioqu\u00eda sin retornar a la isla de Chipre.
La Iglesia de la \u00e9poca no ten\u00eda ni parroquias ni clero ni instituciones. El ap\u00f3stol debi\u00f3 pues organizar la Iglesia de tal manera que pudiera continuar. As\u00ed como las comunidades jud\u00edas ten\u00edan l\u00edderes llamados Ancianos (o presb\u00edteros), as\u00ed tambi\u00e9n los cristianos iban a ser dirigidos por ancianos, que tambi\u00e9n presid\u00edan la eucarist\u00eda (V\u00e9ase el comentario de 13,1).
En esas asambleas cada uno compart\u00eda con los dem\u00e1s sus propios dones espirituales (v\u00e9ase 1 Cor caps. 12-14). La comunidad tiene como libros los de la Biblia jud\u00eda: el Antiguo Testamento. Los profetas de la Iglesia (He 13,1) sacan de ese libro nuevas lecciones: descubren en \u00e9l un anuncio del Cristo. De vez en cuando, ap\u00f3stoles o profetas que vienen de otras partes visitan las comunidades.
As\u00ed pues comprendemos que una misi\u00f3n no ha alcanzado su objetivo hasta que no haya logrado formar comunidades de personas adultas con sus propios l\u00edderes y con la participaci\u00f3n de todos sus miembros.

{N}15,{/}1: Aqu\u00ed vemos el primer gran debate de la Iglesia. Pablo, en efecto, lo cuenta en Gal 1,1-10.
Hac\u00eda ya dos o tres siglos que los jud\u00edos que hab\u00edan emigrado a pa\u00edses de lengua griega atra\u00edan a su fe a numerosos paganos. Pero estos deb\u00edan pr\u00e1cticamente integrarse al pueblo jud\u00edo, pues la Biblia -Antiguo Testamento- exig\u00eda sin distinci\u00f3n la fe en el Dios \u00fanico, la circuncisi\u00f3n, la manera jud\u00eda de vestirse, el respeto por los tab\u00faes alimenticios del pueblo jud\u00edo...
Un buen n\u00famero de los jud\u00edos que cre\u00edan en Cristo no ve\u00edan de un modo distinto la entrada a la Iglesia; los que eran fariseos expresaban su punto de vista de manera m\u00e1s categ\u00f3rica (5), mientras que Santiago lo hac\u00eda de una manera m\u00e1s sutil: los paganos se salvar\u00edan por la fe en Cristo, pero \u00e9sta no hac\u00eda m\u00e1s que coronar la fidelidad a la Ley. Esos cristianos entend\u00edan como nosotros que la fe nos integra al pueblo de Dios, pero ese pueblo de Dios segu\u00eda identific\u00e1ndose con Israel.
Ahora bien, las misiones de Pablo han creado un elemento nuevo. En los paises griegos han nacido comunidades, que est\u00e1n compuestas en su mayor\u00eda por no jud\u00edos, y Pablo no ha puesto ninguna condici\u00f3n para su bautismo. Para ellos el pueblo de Dios es la comunidad cristiana.
\u00bfIr\u00eda a dividirse la Iglesia? \u00bfSer\u00eda Pablo el iniciador de otra Iglesia \u00abcristiana\u00bb m\u00e1s radical en la apreciaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n \u00fanicamente por la fe en Cristo? La reuni\u00f3n de Jerusal\u00e9n es un esfuerzo de toda la Iglesia para precisar su fe y salvaguardar su unidad.
La forma de resolver el conflicto pone de manifiesto el aspecto comunitario de la Iglesia: los ancianos de la Iglesia-madre de Jerusal\u00e9n se re\u00fanen con los ap\u00f3stoles, que son la autoridad suprema de la Iglesia. Sim\u00f3n Pedro les recuerda su experiencia con Cornelio (cap 11) y abre el camino de la libertad total con respecto a la religi\u00f3n jud\u00eda.

{N}15,{/}13: Santiago, el l\u00edder conservador de la Iglesia de Jerusal\u00e9n, insiste en algunas medidas que apuntan a no escandalizar a los cristianos de origen jud\u00edo. Aunque la Ley no sea obligatoria, se pedir\u00e1 a los cristianos de origen pagano que se abstengan de algunas cosas que repugnan demasiado a los jud\u00edos: el problema de la sangre (\u00a1morcilla!) y de la carne no desangrada, primero, y luego los matrimonios entre parientes y la carne que provenga de sacrificios paganos (1 Cor 8,1).

{N}15,{/}22: Si se lee G\u00e1latas 2, y luego Hechos 21,25, se puede pensar que Lucas ha juntado aqu\u00ed dos acontecimientos: por una parte, la reuni\u00f3n en Jerusal\u00e9n y por otra, una decisi\u00f3n de Santiago, tomada un poco m\u00e1s tarde para las Iglesias que depend\u00edan m\u00e1s directamente de Jerusal\u00e9n y donde los jud\u00edos de origen formaban la gran mayor\u00eda. En este caso ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil comprender el decreto que viene a continuaci\u00f3n.
La decisi\u00f3n final del \u00abConcilio\u00bb de Jerusal\u00e9n, tal como est\u00e1 presentada aqu\u00ed, debi\u00f3 de ser lo mejor que{C} los ap\u00f3stoles y el Esp\u00edritu Santo {/}pod\u00edan hacer en ese momento. Pero hay que reconocer que el arreglo s\u00f3lo pod\u00eda ser provisorio y que no ten\u00eda justificaci\u00f3n doctrinal. Imponer las leyes jud\u00edas era castigar a los no jud\u00edos. Era adem\u00e1s una manera de decir que la Iglesia no era capaz de mantenerse en la novedad del Evangelio, libre del pasado, libre de las disciplinas religiosas. De hecho, algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, ya nadie se preocupaba por esas leyes, por el hecho de que la Iglesia se hab\u00eda liberado de la comunidad jud\u00eda tanto como hab\u00eda sido rechazada por \u00e9sta.
Habr\u00e1 que fijarse en las expresiones siguientes: {C}Los ap\u00f3stoles, los ancianos y toda la comunidad... Fue el parecer del Esp\u00edritu Santo y el nuestro.{/} Es que la decisi\u00f3n de la comunidad unida a sus ap\u00f3stoles es la garant\u00eda del Esp\u00edritu Santo.
Semejantes debates volver\u00e1n a presentarse en los siglos posteriores, pero entonces se tratar\u00e1 de liberar a la Iglesia, no de las Leyes del Antiguo Testamento, sino de leyes y costumbres de la propia Iglesia que habr\u00e1n pasado a ser un yugo imposible de soportar para una gran parte de la humanidad. Pero s\u00f3lo un debate muy abierto como el de Jerusal\u00e9n permitir\u00e1 poner el dedo en esos obst\u00e1culos y tab\u00faes eclesi\u00e1sticos; en el caso de que organismos centrales ahoguen la libertad de expresi\u00f3n, la misi\u00f3n se debilita y la Iglesia se encierra en una clientela tradicional cada vez m\u00e1s reducida.

{N}15,{/}36: Estamos en el a\u00f1o 50. Hace trece a\u00f1os que Pablo se hab\u00eda encontrado con Cristo en el camino de Damasco, y comienza ahora una nueva etapa de su vida. Los ap\u00f3stoles y la Iglesia de Jerusal\u00e9n han reconocido oficialmente la misi\u00f3n que Cristo le hab\u00eda encomendado el d\u00eda de su conversi\u00f3n, esto es, que fuera el ap\u00f3stol de las naciones paganas que forman el mundo romano (Gal 2,7-9; Ef 3,8-9). Va a llevar a cabo la misi\u00f3n como el \u00fanico responsable.
La violenta ruptura de Pablo y de su amigo Bernab\u00e9 no debe extra\u00f1arnos, puesto que la fe no destruye nuestra personalidad. Pero el tiempo y la gracia aten\u00faan las asperezas. Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Marcos estar\u00e1 de nuevo al lado de Pablo durante el tiempo de su detenci\u00f3n en Roma (Filem 24 y 2 Tim 4,11).

{N}16,{/}1: No le bast\u00f3 a Pablo haber establecido ancianos en cada comunidad, quiso tambi\u00e9n tener asistentes que, igual que \u00e9l, visitaran y reforzaran las comunidades existentes y formaran otras. Timoteo es el primero de esos asistentes. El ap\u00f3stol toma en cuenta el buen testimonio que los creyentes dan de \u00e9l; despu\u00e9s de \u00e9l, la Iglesia tomar\u00e1 muy en cuenta la opini\u00f3n de la comunidad cuando se trate de encontrar dirigentes (v\u00e9ase 1 Tim 3,7 y Ti 1-6).
Un detalle nos muestra que Pablo era capaz de transigir. No quer\u00eda que los convertidos fueran circuncidados, pues ese ritual ya no ten\u00eda sentido para un cristiano; pero circuncida a Timoteo para evitarle problemas con los creyentes de origen jud\u00edo.
Lucas da s\u00f3lo algunos detalles de un viaje que probablemente dur\u00f3 dos a\u00f1os. Las cartas de Pablo nos dejan entrever el tipo de trabajo perseverante a que debi\u00f3 consagrarse para formar a los creyentes y a sus responsables; una misi\u00f3n no consiste s\u00f3lo en preparar el terreno donde se va a entregar la palabra; tambi\u00e9n hay que suscitar y convertir a los que har\u00e1n que la comunidad viva por s\u00ed misma y siga desarroll\u00e1ndose.
Dos veces el Esp\u00edritu Santo impide a Pablo que se quede en la provincia romana de Asia. Debe ir m\u00e1s lejos, a Macedonia, entrando as\u00ed en Europa. As\u00ed se confirma la voluntad de Dios de que el Evangelio llegue al centro del imperio.

{N}16,{/}9: Sin advertirlo, el texto dice \u00abnosotros\u00bb, lo que indica que Lucas comienza a narrar sus propios recuerdos. De ah\u00ed hay que deducir que, en Tr\u00f3ade, Pablo y Silas encontraron a Lucas, un ex-m\u00e9dico de Antioqu\u00eda, que los esperaba. A lo mejor hab\u00eda llegado por mar mientras los dos misioneros recorr\u00edan el interior.

{N}16,{/}16: Desde la primera etapa, el Evangelio muestra su fuerza liberadora... y hace aterrizar a los ap\u00f3stoles en la prisi\u00f3n. Pablo libera a una joven que predec\u00eda la suerte. Esta actividad era condenada por el Antiguo Testamento (Lev 19,31 ; Dt 18,11). Lucas ve en ella un artificio del demonio y de las fuerzas oscuras que niegan el dominio absoluto de Dios sobre el destino de sus hijos (Col 2,15; 1 Cor 2,8); tratar de saber el propio porvenir es, de hecho, dudar de Dios.
Los patrones de esa joven presentan un argumento que quiere impresionar a las autoridades en una sociedad donde las costumbres son sagradas, -el mismo argumento que los jud\u00edos utilizaron y utilizar\u00e1n en contra de Pablo, y que a continuaci\u00f3n utilizar\u00e1n tambi\u00e9n sociedades cristianas-: {C}predican unas costumbres que a nosortros no nos est\u00e1 permitido aceptar.{/}
En las prisiones romanas hab\u00eda una sala principal, y en el centro del embaldosado una reja cerraba la abertura por la que se met\u00edan a los prisioneros m\u00e1s peligrosos en un calabozo subterr\u00e1neo. All\u00ed echaron a Pablo y a Silas. Libres, a pesar de sus cadenas y de sus heridas, tuvieron \u00e1nimo para alabar a Dios, y en el silencio de la noche los otros prisioneros los escuchaban.
Dios tambi\u00e9n escucha, y las rejas se abren. \u00a1Cu\u00e1ntos episodios semejantes ocurrieron en lugares y tiempos en que se dieron testimonios de libertad cristiana a riesgo de la propia vida!
Nosotros que nos tomamos el tiempo, y con raz\u00f3n, para preparar un bautismo, a lo mejor nos sorprenderemos de este bautismo tan r\u00e1pido de toda una familia. Se podr\u00eda decir que no todo el mundo es Pablo y que el caso era muy especial; digamos adem\u00e1s que se trataba de un mundo muy diferente al nuestro, en el que las personas no ten\u00edan la misma capacidad de hoy d\u00eda para un proceso personal de la fe.

{N}17,{/}1: En esta misi\u00f3n hay que destacar el caso de Tesal\u00f3nica, la capital de Macedonia. La mayor\u00eda de los jud\u00edos se pone en contra de Pablo, y la comunidad cristiana comienza con hombres de origen griego, de los \u00abque temen a Dios\u00bb, que Pablo hab\u00eda encontrado en la sinagoga, o sencillamente paganos. A lo mejor Pablo les dio como dirigentes y formadores a los pocos jud\u00edos convertidos (v. 4), pues eran los que sab\u00edan manejar la Biblia, ten\u00edan salmodias para los salmos, ten\u00edan idea de una liturgia en el marco de una comunidad, y m\u00e1s claridad en los principios morales. Pablo estar\u00e1 siempre atento a que los jud\u00edos no vuelvan a llevar a los convertidos a una religi\u00f3n de mandamientos; ser\u00e1 sin embargo entre ellos donde encontrar\u00e1, por un tiempo, los elementos mejor preparados.
La persecuci\u00f3n impide a Pablo quedarse m\u00e1s de dos meses. Pero una Iglesia tan nueva, establecida en esas condiciones, \u00bflograr\u00eda resistir? De hecho persever\u00f3; v\u00e9ase al respecto las Cartas a los Tesalonicenses.

{N}17,{/}16: Atenas era la ciudad m\u00e1s c\u00e9lebre del mundo griego. Despu\u00e9s de perder su poder pol\u00edtico, continuaba siendo el centro cultural de todo el mundo romano. Pablo llega a Atenas, fiel a su t\u00e1ctica de dar siempre la prioridad a los grandes centros y a los puertos, desde donde son m\u00e1s f\u00e1ciles las comunicaciones y desde donde se transmiten r\u00e1pidamente por v\u00eda mar\u00edtima las novedades, el Evangelio.
Se le ofrece la oportunidad de hablar ante los fil\u00f3sofos y los notables de Atenas, y acepta. Adecua su mensaje para estos intelectuales, pero sin \u00e9xito. Este fracaso no era como para sorprender, pues a la fe llegan, habitualmente, s\u00f3lo aqu\u00e9llos cuya vida los acerca a Cristo. Estos, en cambio, s\u00f3lo se interesaban por novedades; eran maestros, y Pablo no ten\u00eda ning\u00fan t\u00edtulo.
Pablo quiso situar la fe cristiana frente a las dem\u00e1s religiones, demostrando que hab\u00eda llegado el momento para todos los pueblos de entrar en una nueva era del mundo, el tiempo de la fe. En la primera parte presentaba el hecho de la pluralidad religiosa, lo que era s\u00f3lo una primera etapa en el plan de Dios. Luego ven\u00eda el Evangelio, presentado como una reunificaci\u00f3n de la humanidad y un juicio de Dios. Ah\u00ed era donde, sin duda, Pablo quer\u00eda y pod\u00eda dar su testimonio, pero no lo dejaron terminar su discurso.
A diferencia de lo que com\u00fanmente hac\u00edan los jud\u00edos, que ve\u00edan \u00eddolos en cualquier obra de arte (v\u00e9ase Sab 11,15), no ataca el hecho de tener im\u00e1genes y de honrarlas. Pablo sabe que, en todas las religiones, muchas personas sit\u00faan las im\u00e1genes en su lugar y no confunden al Dios \u00fanico y verdadero, del cual tienen una cierta intuici\u00f3n, con las im\u00e1genes y los ritos tradicionales.
Pablo quiere \u00fanicamente demostrar que Dios est\u00e1 mucho m\u00e1s all\u00e1 de las figuras que le atribuimos, e inmediatamente afirma que la humanidad es una en el designio de Dios. {C}Sac\u00f3 de un solo tronco a toda la raza humana.{/} No reiniciemos las discusiones pasadas de moda para saber si Pablo condena o no ciertas teor\u00edas modernas sobre una aparici\u00f3n del hombre a partir de varios individuos. Pues estas discusiones se sit\u00faan en un nivel totalmente distinto del plan de Dios. Si Pablo afirma que la raza es una en el plan de Dios, el principio y cabeza de ellos no es en ning\u00fan caso un ancestro de las cavernas perdido en la noche de los tiempos, sino Cristo el Hijo de Dios.
{C}Hab\u00edan de buscar a Dios..., tal vez lo encontrar\u00edan.{/} Afirmaci\u00f3n sorprendente sobre una humanidad a quien Dios no le ha dicho todo y que debe avanzar a tientas, y por lo tanto, con muchos errores. Dios lo ha querido y lo quiere as\u00ed, aunque las dictaduras piensen que es mejor imponer la verdad. Pablo no condena aqu\u00ed a los fil\u00f3sofos que no tienen fe o cuyas teor\u00edas tienen muchos aspectos nefastos.
He aqu\u00ed aperturas bien interesantes: \u00bfpodemos condenar sin m\u00e1s a nuestro mundo en crisis? Jam\u00e1s la humanidad ha conocido un trastorno tal de sus condiciones de vida, tales desaf\u00edos que enfrentar, tales cambios que aceptar en la vida de cada d\u00eda. Es natural que est\u00e9 desorientada, que busque a tientas, con enormes errores, y todo eso forma parte del plan de Dios. La misma Iglesia ser\u00e1 muchas veces incapaz de decir cu\u00e1l es la mejor opci\u00f3n, pues los mismos cristianos est\u00e1n divididos y \u00bfno son acaso ellos la Iglesia? Dios no acostumbra a dar profetas para que piensen y sepan en lugar de los dem\u00e1s. No podemos, pues, m\u00e1s que reafirmar lo que es nuestra fe y certeza, a saber, que todo terminar\u00e1 en un juicio y que \u00e9ste ser\u00e1 frente a Cristo. Los pueblos se salvan o se condenan seg\u00fan acepten o no que Dios se hizo uno de nosotros y uno de los que obedecen.

{N}18,{/}1: Corinto era el primer puerto de Grecia y capital de la provincia de Acaya, una de las grandes metr\u00f3polis del Imperio. Era un centro religioso, comercial y cultural. La ciudad era c\u00e9lebre por su lujo y su corrupci\u00f3n. Pablo permaneci\u00f3 all\u00ed 18 meses, hasta fines del a\u00f1\u00f3 52. Tenemos aqu\u00ed un dato preciso: la historia ha registrado que {C}Gali\u00f3n{/} (v.12) era gobernador de Acaya durante el a\u00f1o 52.
{C}Aquila y su esposa Priscila{/} acababan de llegar a Corinto. Tal vez ya eran cristianos, pero los jud\u00edos cristianos no eran diferentes de los dem\u00e1s ante el decreto del emperador.
Aquila y Priscila se ponen simplemente a disposici\u00f3n de Pablo. Lo ayudar\u00e1n en muchas ocasiones (Rom 16,3) con la disponibilidad natural de los que no se sienten ligados a ninguna ciudad o pa\u00eds.
Una visi\u00f3n: no abundan en este libro. Tal vez Pablo se preguntaba si no ser\u00eda mejor retirarse por un tiempo, como ya lo hab\u00eda hecho y como lo hab\u00eda aconsejado Jes\u00fas en caso de persecuci\u00f3n (Mt 10,23). El diablo multiplica los obst\u00e1culos cuando se penetra en sus dominios, por miedo a perder su poder, pero, en ese centro de corrupci\u00f3n, la gracia ser\u00e1 m\u00e1s fuerte.
{C}Los jud\u00edos lo llevaron ante el tribunal{/} (12). Tenemos aqu\u00ed un nuevo ejemplo de los problemas que encontr\u00f3 Pablo en los grandes centros romanos. Diversos pueblos coexisten y los numerosos conflictos se arreglan dentro de cada comunidad seg\u00fan sus propias leyes y costumbres. Gali\u00f3n, el gobernador romano, no quiere verse enredado en la mara\u00f1a de tradiciones y de disputas, sobre todo con jud\u00edos. Los jud\u00edos, por su parte, han sabido actuar en forma tal que se los tolere, aunque su religi\u00f3n condena a todas las dem\u00e1s. Est\u00e1n furiosos al ver el \u00e9xito de Pablo que se apoya como ellos en la palabra del Dios \u00fanico, y temen que la imprudencia de los cristianos produzca una reacci\u00f3n de los paganos, de la que ellos ser\u00edan tambi\u00e9n v\u00edctimas.
{C}Empezaron a golpear a S\u00f3stenes.{/} Es muy probable que este S\u00f3stenes sea el nombrado en 1 Cor 1,1. Aunque ya fuese all\u00ed una figura importante del grupo cristiano, es dudoso que los jud\u00edos lo apresaran delante de las autoridades; fue una turba de mirones que se dej\u00f3 caer sobre un jud\u00edo conocido.
Pablo{C} hab\u00eda hecho un voto.{/} Se rasura la cabeza como estaba previsto en N\u00fameros 6,5. Este detalle es muy importante para ayudarnos a interpretar las fuertes pol\u00e9micas de Pablo contra las pr\u00e1cticas de la Ley. En ellas afirmaba que ninguna liturgia, devoci\u00f3n, costumbre religiosa nos permite comprar la gracia de Dios y que lo esencial es siempre la fe, mediante la cual nos ponemos en manos de la misericordia de Dios.
Pero tambi\u00e9n es cierto que la inmensa mayor\u00eda de los creyentes no han alcanzado el nivel de vida espiritual en que ya no necesitan esas formas de religi\u00f3n que han formado un pueblo, educado la fe y la vida religiosa de generaciones. El pueblo cristiano, como el jud\u00edo, tendr\u00e1 que renovar constantemente las expresiones de su culto, pero este no puede eliminar -so pretexto de ser m\u00e1s espiritual- la decoraci\u00f3n de las iglesias y todo lo que las hace acogedoras, el canto y los \u00f3rganos, las vestiduras lit\u00fargicas y el incienso, las novenas y las oraciones apoyadas por una larga tradici\u00f3n.
Todo lo que Pablo escrib\u00eda para apartar a los paganos convertidos de las pr\u00e1cticas de la Ley, no le imped\u00eda a \u00e9l, jud\u00edo de formaci\u00f3n, sentirse a gusto con las formas tradicionales de la piedad jud\u00eda. Si bien sab\u00eda que solamente la fe salva, sin embargo quiso sellar con un voto muy \u00abjud\u00edo y b\u00edblico\u00bb alg\u00fan acuerdo secreto que hab\u00eda hecho con el Se\u00f1or.

{N}18,{/}22: En este corto p\u00e1rrafo, Lucas reuni\u00f3 el fin del segundo viaje y el comienzo del tercero.
Pablo no se queda en Efeso, capital de la provincia de Asia, pues tiene prisa en regresar despu\u00e9s de dos a\u00f1os y medio de misi\u00f3n. Sube a Jerusal\u00e9n y retorna a Antioqu\u00eda, la primera de las Iglesias del mundo pagano. All\u00e1 va Pablo a reposar y a renovarse despu\u00e9s de cada viaje. La vida de esta comunidad numerosa, con a\u00f1os de experiencia, el contacto con sus ap\u00f3stoles le ayudan a ver d\u00f3nde est\u00e1 el porvenir de la Iglesia.
Partiendo nuevamente a misionar, Pablo quiso visitar primero las Iglesias establecidas en su segunda misi\u00f3n. Eso le demand\u00f3 varios meses y s\u00f3lo reaparecer\u00e1 en Efeso en el 54. En el intervalo se hab\u00eda establecido all\u00ed una Iglesia.

{N}18,{/}24: En ausencia de Pablo, Aquila, Priscila y otros hab\u00edan continuado los primeros contactos que \u00e9l hab\u00eda establecido en la comunidad jud\u00eda. Un acontecimiento importante es la integraci\u00f3n de Apolo, quien ser\u00e1 uno de los m\u00e1s valiosos misioneros (1 Cor 3,6; 4,6; 16,12).
{C}Apolo,{/} se nos dice, {C}conoc\u00eda algo del camino,{/} pero se hab\u00eda quedado con el bautismo de Juan.
{C}El camino{/} (26). Ya hemos encontrado ese t\u00e9rmino que designaba al cristianismo, que no es realmente una religi\u00f3n ni s\u00f3lo una fe o una moral, sino todo eso a la vez y m\u00e1s a\u00fan. Apolo, como esos doce hombres citados en 19, 1-7, hab\u00eda estado probablemente por un tiempo en Palestina cuando Jes\u00fas era ya conocido. Pero su palabra no hab\u00eda producido aun un verdadero movimiento ni hab\u00eda tenido la resonancia de la predicaci\u00f3n de Juan Bautista, con quien se compromet\u00edan muchos, haci\u00e9ndose bautizar.

{N}19,{/}1: Hac\u00eda tres a\u00f1os que Pablo quer\u00eda evangelizar Efeso, una de las ciudades m\u00e1s bellas y m\u00e1s grandes del imperio.
Lucas ha querido contarnos el bautismo de esos doce disc\u00edpulos de Juan Bautista. Como acabamos de decir, conoc\u00edan en parte la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, pero para decirse sus disc\u00edpulos les faltaba lo m\u00e1s importante, porque no hab\u00edan recibido el Esp\u00edritu Santo.
{C}Baj\u00f3 sobre ellos el Esp\u00edritu Santo{/} (6). V\u00e9ase Hechos 8,14. No hay que olvidar que el lenguaje cristiano era todav\u00eda vacilante en esos comienzos. Se sabe que el Esp\u00edritu Santo es mucho m\u00e1s que esas manifestaciones que acompa\u00f1an a la imposici\u00f3n de las manos. De ah\u00ed esas palabras: {C}Ni siquiera hemos o\u00eddo decir que haya esp\u00edritu santo.{/} Otros textos dicen: {C}\u00abque se reciba al Esp\u00edritu Santo\u00bb.{/} La imposici\u00f3n de las manos quiere confirmar el cambio operado en el bautismo por una experiencia de los dones del Esp\u00edritu (1 Cor 12,7).
Muchos cristianos de hoy se extra\u00f1ar\u00e1n de no haber tenido nunca esta experiencia sensible de Dios; no digamos que \u00e9sta no es \u00fatil, y tampoco que no se da en la actualidad. Lo importante, bien es cierto, no es sentir, sino creer y vivir la fe. Pero la experiencia sensible que se tiene en algunos momentos de nuestra vida es a menudo el toque que har\u00e1 reflorecer la fe; pues nos muestra c\u00f3mo Dios est\u00e1 cerca, haci\u00e9ndose due\u00f1o de nuestras reacciones \u00edntimas. Quiz\u00e1 nuestro temperamento demasiado racionalista, y nuestra vida de Iglesia tan desconfiada de todo lo que es expresi\u00f3n corporal, contribuyan a extinguir los dones del Esp\u00edritu, -a menos que eso se deba a la pobreza de nuestro compromiso con Jes\u00fas-.
{C}Se hicieron bautizar en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas.{/} \u00bfHabr\u00e1 que pensar que al principio el bautismo se hac\u00eda \u00aben el nombre de Jes\u00fas\u00bb y no \u00aben el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u00bb? Eso no es cierto.{C} En el Nombre de{/} significa: \u00abpor el poder de\u00bb. Puede ser que el bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo haya sido llamado \u00abel bautismo de Jes\u00fas\u00bb para distinguirlo del bautismo de Juan y de los otros bautismos jud\u00edos. Tambi\u00e9n es posible que, en el momento de recibir el agua en el nombre de la Sant\u00edsima Trinidad, el bautizado haya tenido que hacer su invocaci\u00f3n personal al \u00abNombre de Jes\u00fas\u00bb.
Pero no es tampoco imposible que en los primeros tiempos se haya bautizado \u00aben el nombre de Jes\u00fas\u00bb, y que m\u00e1s tarde la Iglesia haya modificado la f\u00f3rmula para distinguirse de grupos que cre\u00edan en Jes\u00fas pero sin reconocerlo como el Hijo de Dios, nacido del Padre. Tal cambio no tendr\u00eda por qu\u00e9 sorprendernos, pues as\u00ed como la Iglesia de los Ap\u00f3stoles hab\u00eda dado la primera f\u00f3rmula, as\u00ed tambi\u00e9n la misma Iglesia dio la segunda f\u00f3rmula atribuida a Jes\u00fas en Mt 28,19.

{N}19,{/}11: Jes\u00fas hab\u00eda prometido se\u00f1ales a los que creyeran (Mc 16,15- 18). Las mismas se\u00f1ales se dan hoy cuando la Iglesia se vuelve misionera. Las curaciones nos impresionan. Pero es m\u00e1s importante la verdadera conversi\u00f3n de los que confiesan sus pr\u00e1cticas de magia y queman libros muy caros. Parece que ellos no lo hab\u00edan hecho en el momento de su bautismo y que s\u00f3lo m\u00e1s tarde comprendieron que la fe se lo exig\u00eda.

{N}19,{/}21: El \u00e9xito del Evangelio era tal, que conmov\u00eda a la idolatr\u00eda. Se presentaba, sin embargo, al lado de otras religiones. El mundo romano estaba lleno de inquietudes religiosas; de Asia, en especial, ven\u00edan numerosas doctrinas y cultos que pretend\u00edan librar de la muerte. Pero todo eso no eran m\u00e1s que teor\u00edas o secretos que se transmit\u00edan de uno a otro -hoy hablamos de esoterismo con respecto a esos secretos tan viejos como el mundo-. Los ap\u00f3stoles, en cambio, entregaban su testimonio: Un jud\u00edo llamado Jes\u00fas ha resucitado, y nosotros lo hemos visto resucitado.
Se produce una conmoci\u00f3n. Los fabricantes de \u00eddolos defienden sus intereses. Los jud\u00edos, que viv\u00edan tranquilos en medio de los paganos, tienen miedo de que se los confunda con los cristianos y quieren ponerse a buen resguardo.

{N}20,{/}1: Pablo se qued\u00f3 dos a\u00f1os y medio en Efeso, y algunos detalles de sus cartas nos hacen ver que el relato de Lucas es muy incompleto, pues en \u00e9l no se menciona la mayor parte de la actividad de Pablo, en particular, la evangelizaci\u00f3n de las ciudades vecinas de Efeso por un equipo que \u00e9l animaba; v\u00e9ase la Introducci\u00f3n a los Efesios. Pablo sufri\u00f3 mucho, incluso estuvo preso (Introducci\u00f3n a los Filipenses). Durante este per\u00edodo escribi\u00f3 su carta a los G\u00e1latas y la primera carta a los Corintios.
Pablo va a Macedonia (donde est\u00e1 Tesal\u00f3nica) y a Grecia (en donde se detiene por un tiempo en Corinto). Siempre tiene en mente dirigirse a Roma, y desde Corinto escribe su carta a los Romanos.

{N}20,{/}7: Lucas nos dice que la celebraci\u00f3n tuvo lugar el d\u00eda siguiente al s\u00e1bado. Ese era ya nuestro domingo; se ve, pues, que los cristianos se han separado de los jud\u00edos, reemplazando el s\u00e1bado por el d\u00eda siguiente, el primer d\u00eda de la semana, d\u00eda de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. De esa manera inscrib\u00edan en su calendario el mayor acontecimiento de su fe.
La reuni\u00f3n tiene lugar en una casa particular; v\u00e9ase los lugares en que Pablo habla de la \u00abIglesia que se re\u00fane\u00bb en tal o cual familia (Rom 16,5; 16,14 y 15). Ese es el comienzo de la reuni\u00f3n cristiana que inclu\u00eda el compartir, la instrucci\u00f3n, la oraci\u00f3n, y que terminaba en la acci\u00f3n de gracias (o eucarist\u00eda) con la comuni\u00f3n del cuerpo de Cristo. Cada uno pod\u00eda expresarse, pero, Pablo, como profeta y ap\u00f3stol, ten\u00eda bastante que decir, ya fuera preparado o inspirado. \u00bfQu\u00e9 pudo haber dicho?
-_Lee y cita los pasajes de las Escrituras que esclarecen la misi\u00f3n de Jes\u00fas y alcanzan todo su sentido gracias a \u00e9l.
-_Muestra c\u00f3mo el Esp\u00edritu de Cristo se ha manifestado en los diversos incidentes de su misi\u00f3n.
Esta parte de la reuni\u00f3n se prolongaba, pues los profetas, incluido Pablo, tienen a veces la tendencia a eternizarse. Sin embargo no se pod\u00edan separar sin terminar con la fracci\u00f3n del pan.
Con la ca\u00edda fatal de uno de los j\u00f3venes de la asistencia, los participantes son testigos del poder de Dios sobre la muerte (v\u00e9ase 10,36).

{N}20,{/}17: Pablo regresa a Palestina. Presiente o sabe por una revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu que est\u00e1 a punto de comenzar otra etapa de su vida, a saber, los a\u00f1os de prisi\u00f3n, y quiere despedirse de todos los responsables de las Iglesias de la provincia romana de Asia. No los conoc\u00eda a todos, pues la evangelizaci\u00f3n de esa provincia hab\u00eda sido asegurada por el equipo de sus asistentes (20,4).
Esos responsables son llamados{C} presb\u00edteros{/} en el vers\u00edculo 17, y s{C}upervisores{/} (o \u00abep\u00edscopos\u00bb, de donde viene \u00abobispos\u00bb) en el vers\u00edculo 28; v\u00e9ase al respecto el comentario a Fil 1,1.
Pablo da su propio ejemplo y a partir de \u00e9l desarrolla las obligaciones de los pastores de la Iglesia (v. 28). Luego los invita a no encerrarse en su funci\u00f3n de presidente o de administradores de la comunidad, sino que deben m\u00e1s bien prepararla para los tiempos dif\u00edciles. Les basta con que se comparen con Pablo para ver los sacrificios que le exige su trabajo apost\u00f3lico; \u00bfpueden pues ellos descansar sin m\u00e1s en un ap\u00f3stol o en cualquier otro fuera de ellos y que deba enfrentar los problemas por ellos?
En los vers\u00edculos 33-35 Pablo recuerda la renuncia de Samuel (1 S 12,3): \u00a1cu\u00e1n r\u00e1pidamente llega uno a hacerse servir o a servirse en cualquier trabajo, aun apost\u00f3lico!
En los vers\u00edculos 28-30 anuncia las divisiones y las herej\u00edas en la Iglesia, tema que ser\u00e1 continuado en las Cartas Pastorales (2 Tim 3,1-9). Estamos acostumbrados a ver a los cristianos divididos. Para Pablo eso era inconcebible. Cuando habla de \u00ablas Iglesias de Cristo\u00bb (Rom 16,4 y 16; 1 Cor 4,17; 11,16) s\u00f3lo piensa en comunidades que comulgan entre s\u00ed y que aceptan sin discusi\u00f3n la misma fe y tradici\u00f3n de los ap\u00f3stoles.
Pablo hace alusi\u00f3n a lo que le espera, pues no podemos pretender otra cosa que seguir a Cristo, quien {C}adquiri\u00f3 a su Iglesia con su propia sangre.{/} Un servidor de la Iglesia s\u00f3lo tendr\u00e1 verdadero reposo y retiro en el cielo: 20,32.

{N}21,{/}1: Pablo \u00absube\u00bb a Jerusal\u00e9n, y las manifestaciones del Esp\u00edritu Santo se suceden. Extra\u00f1as advertencias a Pablo para que no suba, siendo que justamente va {C}atado por el Esp\u00edritu,{/} es decir, sin posibilidad de tomar otra decisi\u00f3n. En esto vemos hasta qu\u00e9 punto el Esp\u00edritu de Dios se adapta al esp\u00edritu de aqu\u00e9l a quien inspira; los que advierten a Pablo saben y le dicen que le suceder\u00e1 una desgracia, lo que ellos no quisieran. Pablo lo sabe y lo quiere.
Tales manifestaciones ya no forman parte de la experiencia ordinaria de los cristianos, excepto de algunos grupos carism\u00e1ticos. Sin embargo, cuando se toca el tema, uno descubre que muchas personas han tenido tales advertencias pero que no les han dado mayor importancia. El Esp\u00edritu pasa a trav\u00e9s de nuestro esp\u00edritu como la luz a trav\u00e9s de un grueso vitral cuyo color toma. Si ciertas \u00abmanifestaciones del Esp\u00edritu\u00bb, tras las cuales corren algunas personas, son moneda corriente en religiones primitivas, \u00bfpodemos creer que sean las experiencias espirituales m\u00e1s deseables?
Con todo, si el Esp\u00edritu de Dios quiere utilizar los \u00abestados secundarios\u00bb y las fuerzas parasicol\u00f3gicas para hacernos sentir su presencia en esa fortaleza bien protegida que llamanos nuestro \u00abyo\u00bb y donde pretendemos ser los \u00fanicos due\u00f1os, \u00a1bendito sea Dios! \u00a1Aleluya! Dej\u00e9mosle que nos haga hablar en lenguas, y re\u00edr y llorar, con tal que eso rompa el hielo y abra las puertas de nuestra raz\u00f3n que lo sabe todo.
Muchos cristianos se r\u00eden de estas cosas, y tienen toda libertad de creer o no, ya que hay tantas ilusiones y charlataner\u00edas. Unicamente debieran preguntarse si no est\u00e1n decididos a negar sistem\u00e1ticamente cualquier manifestaci\u00f3n de Dios en un mundo al que creen conocer bien, el de la experiencia humana. Si Dios no tiene el derecho de intervenir donde ponemos la raz\u00f3n y las leyes de la ciencia, \u00bfd\u00f3nde queda la posibilidad de una comuni\u00f3n verdadera y confiada con \u00e9l?
Pues ah\u00ed est\u00e1 lo importante. El que renuncia a s\u00ed mismo y se da a Dios, ve al Esp\u00edritu cada vez m\u00e1s activo en su vida, no por visiones o maravillas, sino por una inspiraci\u00f3n silenciosa. Se habit\u00faa de tal modo que ya no puede vivir sin ella. Sabe por experiencia que cuando la raz\u00f3n sugiere otra manera de actuar, esa inspiraci\u00f3n interior es la buena. Desconf\u00eda, pues, de sus proyectos y se deja guiar por ese instinto espiritual.
La Iglesia primitiva ten\u00eda sus profetas, pero quer\u00eda que la comunidad discerniera para juzgar si se trataba realmente de un \u00abesp\u00edritu de Dios\u00bb (1 Cor 14,29; 1 Tes 5,21; 1 J 4,1-3). La Biblia ya hablaba de profetas que profetizaban sin haber sido enviados, o que so\u00f1aban lo que quer\u00edan so\u00f1ar (Jer 29,16).
El relato del viaje nos permite sentir la capacidad de acogida de esas primeras comunidades: se ten\u00eda sed de esos contactos con los hermanos venidos de otras partes, en una \u00e9poca en que las comunicaciones eran muy limitadas. Y adem\u00e1s, \u00bfhabr\u00edan celebrado una eucarist\u00eda con desconocidos de paso sin pedirles al menos que se dieran a conocer y que hablaran de su Iglesia? Pero era algo muy distinto cuando se trataba de ap\u00f3stoles o profetas, pues, entonces se beneficiaban con manifestaciones del Esp\u00edritu y con un nuevo conocimiento de la Palabra junto con saber las novedades de la Iglesia universal.

{N}21,{/}17: Cuando Pablo llega a Jerusal\u00e9n, los cristianos de origen jud\u00edo vienen a saludarlo, pero pronto lo amonestan. Cunde entre ellos el rumor de que Pablo no s\u00f3lo no impone la Ley jud\u00eda a los cristianos de origen pagano, sino que adem\u00e1s invita a los jud\u00edos a abandonar la Ley. Le solicitan, entonces, que pruebe su fidelidad al pasado apadrinando a algunos creyentes que han hecho un voto muy costoso -por lo dem\u00e1s, si Pablo viene de tierra de griegos, \u00a1debe tener dinero y puede pagar!
Los que insisten son los ancianos en derredor de Santiago, el hermano del Se\u00f1or; son todos jud\u00edos de Palestina que, a pesar de su fe, contin\u00faan todav\u00eda muy apegados a las costumbres del Antiguo Testamento. Recalcan la importancia de la comunidad de Jerusal\u00e9n, {C}\u00a1decenas de miles{/} de creyentes!, para hacer valer sus exigencias. Esos jud\u00edos eran tal vez todav\u00eda m\u00e1s numerosos que los creyentes del mundo pagano. Pablo acepta en pro de la paz, pero eso lo va a perder.

{N}21,{/}27: Hay algunos puntos en com\u00fan entre el arresto de Pablo y el de Esteban, algunos a\u00f1os antes (v\u00e9ase 6,9). Los jud\u00edos de Asia presentaban numerosas acusaciones, siendo la m\u00e1s grave que Pablo hubiera llevado al templo a un incircunciso. Hab\u00eda pues incurrido en la pena de muerte.
{C}Este es el hombre que adoctrina a toda la gente hablando contra nuestro pueblo, contra la Ley y contra este Lugar Santo:{/} esas mismas acusaciones hab\u00edan sido hechas a Cristo y a Esteban. La acusaci\u00f3n era falsa; sin embargo, los jud\u00edos no estaban muy equivocados, pues Pablo formaba cristianos que reemplazaban el culto del Templo por la fe en Cristo; la obediencia a la Ley ced\u00eda su lugar a la sumisi\u00f3n al Esp\u00edritu, y el nacionalismo jud\u00edo a la fraternidad universal de los cristianos. La indignaci\u00f3n de los jud\u00edos se parece tal vez a la nuestra, cuando tememos que una apertura de la Iglesia al esp\u00edritu del Evangelio perjudique sus pr\u00e1cticas y sus instituciones, y por \u00faltimo debilite la solidaridad pol\u00edtica de los cat\u00f3licos.
Las tropas romanas dispon\u00edan de una fortaleza junto al Templo, desde donde vigilaban ese lugar, que era particularmente cr\u00edtico. Merced a ello, los soldados pudieron intervenir antes de que Pablo corriera la misma suerte que Esteban.

{N}22,{/}1: Pablo da aqu\u00ed su testimonio personal, y por eso insiste en su fidelidad a la religi\u00f3n de sus padres. Pero no pudo impedir que Cristo, el Se\u00f1or (y sabemos que para \u00e9l era como decir Yahv\u00e9), se impusiera a \u00e9l. Pablo citar\u00e1 a Gamaliel (He 5,34) y luego a un jud\u00edo cristiano muy fiel a la Ley, Anan\u00edas (12).
La multitud escucha y solamente reacciona cuando Pablo da a entender que los paganos van a reemplazar a los jud\u00edos en el plan de Dios; \u00a1pero si los paganos son nuestros enemigos, gente impura y enemiga de Dios!... Esa misma afirmaci\u00f3n hab\u00eda sido decisiva para condenar a Jes\u00fas (Mt 21,42).

{N}22,{/}3: Para comprender los cap\u00edtulos siguientes y el proceso de Pablo, tenemos que recordar que la justicia estaba muy bien organizada en el imperio romano. El tribunal supremo estaba en Roma, era el Tribunal del C\u00e9sar. Por eso, los ciudadanos romanos que tem\u00edan un error judicial en su provincia, pod\u00edan apelar al tribunal del C\u00e9sar. Hab\u00eda gobernadores (o procuradores) que administraban justicia en cada provincia. En el territorio jud\u00edo, pa\u00eds ocupado por los Romanos, \u00e9stos se reservaban las causas m\u00e1s importantes, pero dejaban lo dem\u00e1s a los tribunales jud\u00edos, sobre todo cuando ten\u00eda que ver con la religi\u00f3n. Pablo, pues, comparecer\u00e1 ante varios tribunales, comenzando por el Sanedr\u00edn, el tribunal religioso de los jud\u00edos. Por \u00faltimo, terminar\u00e1 en el tribunal del C\u00e9sar.
Las palabras de Jes\u00fas, en que confi\u00f3 a sus ap\u00f3stoles la misi\u00f3n de proclamarlo ante las autoridades jud\u00edas y paganas (Lc 21,12) se van a cumplir, una vez m\u00e1s, en el caso de Pablo. Pablo tratar\u00e1 de hacer de la resurrecci\u00f3n de Cristo el tema de su declaraci\u00f3n. Ha habido un proceso para condenar a Jes\u00fas. Ahora Pablo quiere que los gobernadores juzguen la causa de Jes\u00fas resucitado.

{N}26,{/}1: Los oyentes de Pablo no son, ni con mucho, el p\u00fablico ideal que \u00e9l pudiera conmover por su testimonio: un rey de opereta, Agripa, a quien el gobernador romano, la verdadera autoridad, ha querido hacer una cortes\u00eda; la famosa Berenice, hermana de Agripa, y su concubina antes de ir a hacer otras conquistas; y luego todos los que han venido por obligaci\u00f3n o para entretenerse antes del cocktail, en especial los oficiales romanos que bien poco entienden de las querellas religiosas de los jud\u00edos.
Tendremos, pues, un tercer relato de la conversi\u00f3n de Pablo (v\u00e9ase caps. 9 y 22). Esta vez Pablo sit\u00faa su conversi\u00f3n en la tradici\u00f3n religiosa del pueblo jud\u00edo; su propia experiencia no hace sino confirmar lo que Dios ya hab\u00eda prometido a su pueblo: la resurrecci\u00f3n de los muertos.
{C}Les he pedido que se arrepientan.{/} Eso era precisamente lo que dec\u00edan los profetas. No bastaba con proclamarse jud\u00edo, era necesario adem\u00e1s cuestionarse. Y aqu\u00ed Pablo se permite insistir ante su auditorio, que no brillaba justamente por sus virtudes morales, excepto quiz\u00e1s el romano Festo y parte de los militares romanos.
{C}Que el Mes\u00edas resucitar\u00eda de entre los muertos.{/} He ah\u00ed una vez m\u00e1s el punto decisivo. Ya el gobernador F\u00e9lix lo hab\u00eda entendido luego de escuchar a Pablo (25,19). La gente de aquel tiempo no estaba m\u00e1s dispuesta que nuestros contemporaneos para aceptar la resurrecci\u00f3n, y ya hemos escuchado todas las dudas que se pueden formular al respecto. Pero precisamente, recibir a Cristo es renunciar al totalitarismo de la raz\u00f3n, con sus verdades demostradas. La raz\u00f3n tiene su lugar en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, pero es m\u00edope frente a las verdades esenciales. Mientras no se crea en la resurrecci\u00f3n, no se tendr\u00e1 el sentido del destino humano. Por eso, aunque el lema de San Anselmo nos choque, no es menos cierto: \u00abCreer para comprender\u00bb.
Pablo est\u00e1 m\u00e1s preocupado por convencer a su auditorio que por defenderse, pues, para \u00e9l, Agripa y Festo tambi\u00e9n son personas que necesitaban de Cristo. Festo se asombra de la cultura b\u00edblica y del entusiasmo de Pablo. Agripa no sabe qu\u00e9 responder. En realidad, si quedaron impresionados, la inquietud pas\u00f3 pronto, pues los asuntos \u00abserios\u00bb los estaban esperando.

{N}27,{/}1: Pablo es llevado a Roma con un grupo de detenidos. Nos dicen que el oficial le manifestaba mucha benevolencia, pero no por eso su situaci\u00f3n debi\u00f3 de ser muy c\u00f3moda, y tampoco la de Lucas y otros que lo aconmpa\u00f1aban. Junto a la autoridad propia de ese oficial estaba la del patr\u00f3n del barco; adem\u00e1s, los soldados sab\u00edan que si un prisionero se escapaba, su guardi\u00e1n ser\u00eda ejecutado (ver 12,19 y 27,42).
Este relato es un documento muy interesante sobre la navegaci\u00f3n en el Mediterr\u00e1neo en esa \u00e9poca. Lucas ha anotado muchos detalles; \u00a1qu\u00e9 contraste con el relato de la tempestad de Jon\u00e1s, escrito sin duda por alguien que no hab\u00eda estado nunca en el mar!
Se ve que Pablo conoc\u00eda bien esos viajes: en 2 Cor 11,25 dice que ha naufragado tres veces. La fuerza de Pablo domina el relato de la tempestad; sabe que tendr\u00e1 que dar su testimonio ante el tribunal del emperador.

{N}28,{/}1: Pablo estuvo a punto de perecer en el mar; al acercarse a la orilla, estuvo tambi\u00e9n a punto de ser degollado por sus guardianes, y luego vino el episodio de la v\u00edbora; al respecto v\u00e9anse las promesas de Jes\u00fas en Mc 16,17-18.
Se notar\u00e1 el primer gesto de Pablo al llegar a una tierra donde no ha llegado todav\u00eda el Evangelio: sana a los enfermos en el nombre de Cristo. Seguramente lo ver\u00edamos que har\u00eda la misma cosa en nuestros barrios marginales en los que, al parecer, no ha desembarcado la Iglesia todav\u00eda.

{N}28,{/}11: En Roma Pablo es tratado bastante bien, incluso es autorizado a quedarse en la ciudad con esposas (esto es, su brazo derecho atado al brazo izquierdo de su guardi\u00e1n). Una de sus primeras experiencias ser\u00e1 la de la fraternidad cristiana.

{N}28,{/}17: En Roma, Pablo quiso reunirse lo m\u00e1s pronto posible con las autoridades de la comunidad jud\u00eda. En ese entonces, si bien en general el Juda\u00edsmo rechazaba la predicaci\u00f3n cristiana, no hab\u00eda una condenaci\u00f3n oficial del cristianismo, que era para ellos como una \u00absecta\u00bb m\u00e1s, un partido igual al farise\u00edsmo o a los esenios. Sabiendo como se transmit\u00edan las noticias de una comunidad a otra en el mundo jud\u00edo, Pablo quiso tomar la delantera.
Era muy importante para \u00e9l que las acusaciones que se le hab\u00edan hecho, as\u00ed como el proceso en su contra, no lo hicieran pasar por un traidor a su pa\u00eds. Pero, adem\u00e1s, quiso atacar de frente la negativa a creer en Jes\u00fas. Seguramente la comunidad cristiana hab\u00eda hecho ya lo que hab\u00eda podido entre los jud\u00edos de Roma, pero \u00e9l quiso dar un gran golpe.
Lucas quiso terminar aqu\u00ed su libro con el relato de esta reuni\u00f3n. La exposici\u00f3n de Pablo vuelve sobre lo mismo que hab\u00eda ya dicho en su primera predicaci\u00f3n en Antioqu\u00eda de Pisidia (13,46-47): el Evangelio deb\u00eda ser proclamado primero a los jud\u00edos, pero si \u00e9stos lo rechazan, eso no impedir\u00e1 que la palabra de Dios sea anunciada a todos los dem\u00e1s pueblos.
{C}Nadie le pon\u00eda trabas{/}. Este es el \u00faltimo mensaje del libro: el Evangelio hab\u00eda partido para vencer, y nadie lo detendr\u00eda (Ap 6,2).
Pablo permaneci\u00f3 {C}dos a\u00f1os enteros{/} en ese alojamiento; este era el plazo fijado por la ley para las detenciones preventivas. Es muy probable que todo se termin\u00f3 con un no ha lugar. Algunos autores, llevados por la idea de que no tendr\u00edan ning\u00fan valor los elementos presentados por las Cartas Pastorales sobre una posterior actividad de Pablo, piensan que en ese entonces fue condenado a muerte. Pero, no se ve por qu\u00e9 Lucas lo hubiera ocultado, ni m\u00e1s a\u00fan por qu\u00e9 sugiere un cambio de residencia.

