{N}1,{/}3: Desde el principio Pablo describe para los corintios, un poco aburguesados, su propia situaci\u00f3n de ap\u00f3stol de Cristo: itinerante, perseguido y enfermo. Mientras ellos estaban orgullosos de su numerosa comunidad y buscaban brillantes predicadores (como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante), \u00e9l compart\u00eda la pasi\u00f3n de Cristo. Pablo les da a entender que ellos tambi\u00e9n conocer\u00e1n el verdadero consuelo de Dios cuando les toque sufrir.
La palabra {C}consuelo{/} o  aparece muchas veces en esta carta. Dios no se contentar\u00eda con ense\u00f1arnos la resignaci\u00f3n: el consuelo es tanto la experiencia de una presencia de Dios como los signos que lo muestran actuando con nosotros. Los dos significados van juntos, y Jes\u00fas dec\u00eda que debemos pedir a Dios para que El responda y para que sus respuestas sean una fuente de alegr\u00eda (J 16,24).

{N}1,{/}12: Los corintios aceptaron de mala gana que Pablo no hubiera cumplido la visita prometida. Les dice sencillamente que est\u00e1 muy por encima de un apostolado en base a proyectos humanos. El ahora es un hombre del Esp\u00edritu, y ya no toma sus decisiones como lo hacen los dem\u00e1s. El Esp\u00edritu hace madurar en \u00e9l las decisiones y no act\u00faa por cuenta propia. No ser\u00e1, pues, de esos que toman decisiones precipitadas o que dan marcha atr\u00e1s, porque en realidad no estaban seguros de s\u00ed mismos.
{C}Todas las promesas de Dios han llegado a ser un {/} (20). Al enviarnos a su Hijo, Dios cumpli\u00f3 sus promesas. Y Jes\u00fas s\u00f3lo hizo lo que su Padre deseaba; le dijo  al proyecto de su Padre. Pablo saca de aqu\u00ed conclusiones para los cristianos. En el bautismo decimos nuestro primer{C} {/} a Cristo. En cada eucarist\u00eda repetimos ese mismo s\u00ed. En nuestras oraciones, {C}Am\u00e9n{/} quiere decir . Lo contrario es el pecado, que es como decirle {C}no{/} a Dios.
{C}Los primeros dones...{/} (22). Pablo dice con m\u00e1s precisi\u00f3n: nos ha dado un anticipo del Esp\u00edritu (v\u00e9ase comentarios a Ef 1,14).

{N}1,{/}23: Pablo recuerda aqu\u00ed las circunstancias de las que habl\u00e1bamos en la introducci\u00f3n. Hab\u00eda escrito una carta antes que \u00e9sta y es muy probable que se la haya juntado con \u00e9sta cuando, m\u00e1s tarde, los corintios quisieron conservar las cartas de Pablo. Debi\u00f3 ocupar los cap\u00edtulos 10 al 13 de esta . Comp\u00e1rese por ejemplo: {C}no pretendo controlar autoritariamente su fe{/} (1,24), con 10,5-6; de igual modo: {C}ojal\u00e1 no tenga que entristecerme...{/} (2,3): v\u00e9ase 12,21.

{N}2,{/}14: {C}Gracias sean dadas a Dios, que siempre nos lleva.{/}.. Pablo alude a la fiesta de triunfo de los generales romanos victoriosos, en la que se arrastraban tras su carro los prisioneros que luego iban a ser masacrados. Pablo se reconoce aqu\u00ed como el  (Ef 4,1), pues Jes\u00fas se apoder\u00f3 de \u00e9l por la fuerza y lo hizo su ap\u00f3stol (1 Cor 9,16). Por supuesto, igual que en el caso de Jerem\u00edas (20,7), este llamado irresistible de Dios le dio acceso a una forma superior de libertad.
El triunfo era la oportunidad para ofrecer mucho incienso, ya que el olor era una se\u00f1al de gloria para el que era festejado casi como un dios, y se\u00f1al de muerte para los prisioneros que estaban all\u00ed. Esta comparaci\u00f3n le permite a Pablo tomar otra direcci\u00f3n: {C}para algunos es un olor de muerte{/} (v. 16). El Evangelio divide a las personas. Aunque no hayan profundizado el mensaje, saben apreciar el olor, a saber, el estilo de la existencia cristiana. Algunos ven sobre todo las exigencias de la vida cristiana, que les parece {C}una muerte.{/} Otros, en cambio, envidian la fuerza misteriosa que anima a los creyentes en medio de sus pruebas y entienden que all\u00ed est\u00e1 la vida.
{C}\u00bfQui\u00e9n est\u00e1 a la altura de esta misi\u00f3n?{/} El ap\u00f3stol se siente muy inferior a esa vocaci\u00f3n. Quisiera que todos reconocieran en \u00e9l la imagen de Cristo y la irradiaci\u00f3n de su amor, pero est\u00e1 muy lejos de ello. En cuanto a los falsos ap\u00f3stoles, casi no piensan en eso; les gusta ser apreciados, adulados, y por lograr ese fin disimulan las exigencias de la palabra de Dios o bien se convierten en traficantes, pues a menudo la religi\u00f3n deja buenas ganancias. Esos ap\u00f3stoles son famosos y nadie los persigue.

{N}3,{/}1: Los predicadores a quienes Pablo critica presentaban cartas de recomendaci\u00f3n que les hab\u00edan sido otorgadas por alguna comunidad o alg\u00fan ap\u00f3stol. Pablo se apoya \u00fanicamente en su propia autoridad, que nada le debe a nadie. Es Cristo y nadie m\u00e1s quien lo ha hecho ap\u00f3stol, como lo dice en otros lugares (Ga 1,1).
Los paganos de aquel entonces colmaban a sus sacerdotes de honores, y lo mismo hac\u00edan los jud\u00edos. A lo largo de toda la Biblia se enfatiza la dignidad de quienes ense\u00f1an la Ley, y m\u00e1s todav\u00eda la de Mois\u00e9s, que la recibi\u00f3 de Dios en el monte Sina\u00ed. Sin embargo, el ap\u00f3stol de Cristo los supera a todos.
{C}Mucho m\u00e1s grande es el ministerio que procura la santidad{/} (Pablo dice: que hace justo). Como lo mostr\u00f3 en Rom 7,1-13, si uno se contenta con ense\u00f1ar y aplicar la Ley, como lo hac\u00edan los sacerdotes jud\u00edos, el beneficio es muy limitado, pues los hombres son pecadores y no se someten a ella, y al final esos ministros deber\u00e1n {C}sentenciar la condenaci\u00f3n.{/} En cambio, el ap\u00f3stol establece una comunicaci\u00f3n viva entre los creyentes y Cristo, para que participen de su vida. El papel de los ap\u00f3stoles y de los ministros de la Iglesia es realmente grande si sus palabras y sus acciones transmiten a los hombres la vida nueva.
En los vers\u00edculos 7-13 Pablo alude a las tradiciones del Exodo. Esos recuerdos realzaban la gloria de Mois\u00e9s, pero Pablo los retoma a su manera para demostrar la superioridad de los ap\u00f3stoles de Cristo. Despu\u00e9s de haberse encontrado con Dios, se cuenta que el rostro de Mois\u00e9s irradiaba; pero Pablo observa que eso no duraba. Mois\u00e9s deb\u00eda cubrirse con un velo debido al brillo de su rostro; pero Pablo advierte que si se usan velos, es un signo de que Dios todav\u00eda no se comunica plenamente.
Pablo se\u00f1ala de paso el enceguecimiento de los jud\u00edos que no reconocen a Cristo como el Salvador prometido. Pues pierden con esto la clave de su historia, y la Biblia queda para ellos como un libro cerrado hasta el d\u00eda en que Dios, por medio de Cristo, les entregue el verdadero sentido (Lc 24,27; Ap 5,1). Toda esa historia deb\u00eda ser entendida como un misterio de muerte y de resurrecci\u00f3n. A su vez, no pod\u00edan entrar en la Nueva Alianza sin renunciar a una religi\u00f3n centrada en los privilegios de su naci\u00f3n y en la posesi\u00f3n de la tierra de Palestina. Ten\u00edan que acoger a Cristo sin pensar m\u00e1s en sus privilegios, haci\u00e9ndose sus disc\u00edpulos junto con los dem\u00e1s pueblos.
{C}No es como Mois\u00e9s{/} (13). \u00a1Qu\u00e9 afirmaci\u00f3n m\u00e1s audaz! \u00a1Mois\u00e9s era el fundador del pueblo jud\u00edo y la suprema autoridad de la Biblia! Pero es un hecho que el menor de los cristianos refleja la Gloria del Se\u00f1or a cara descubierta. El cristiano es la luz de Cristo y en otro lugar se llama a los bautizados .
{C}El Se\u00f1or es esp\u00edritu{/} (v. 17). Pablo lo dice en una forma algo diferente en el vers\u00edculo 18. No es que confunda al Se\u00f1or, a Cristo, con el Esp\u00edritu Santo, sino que est\u00e1 jugando con las palabras  y . Da a entender que a{C}l volverse al Se\u00f1or,{/} (v. 16) uno supera una primera etapa de la fe (a la que Pablo llama la ), en la que encontraba a Dios mediante leyes y pr\u00e1cticas. Y entra en la edad adulta de la vida espiritual, en la que, gracias al Esp\u00edritu de Dios, nos conocemos a nosotros mismos, y actuamos con Dios, como hijos y como personas libres. Pablo quiere, pues, decir que encontrar al Se\u00f1or es recibir al Esp\u00edritu y acceder al  (v\u00e9ase Rom 2,29).

{N}4,{/}1: Podemos reunir aqu\u00ed algunos rasgos del retrato del ap\u00f3stol esbozado por Pablo:
-_No nos dejamos abatir.
-_No ocultamos lo que nos parec\u00eda humillante en la Palabra de Dios, y no le dimos vuelta.
-_S\u00f3lo somos servidores de ustedes.
-_Que los hombres descubran en nosotros la Gloria de Dios, la que resplandece en el rostro de Cristo.
-_Nos acompa\u00f1a la muerte de Jes\u00fas, para que su vida se manifieste tambi\u00e9n en nosotros.
-_Creemos, y por eso hablamos.
{C}Llevamos este tesoro en vasos de barro{/} (v. 7). Dios, por lo general, se sirve de instrumentos muy limitados para llevar a cabo su obra. Pero aqu\u00ed Pablo enfatiza m\u00e1s bien el contraste entre las riquezas que al ap\u00f3stol fueron entregadas, y la suerte miserable que ser\u00e1 habitualmente suya si quiere realmente hacer obra apost\u00f3lica. No nos extra\u00f1emos si son tan pocos, entre religiosos y laicos de buena voluntad, los ap\u00f3stoles capaces de construir nuevas : ni su forma de vocaci\u00f3n ni su formaci\u00f3n los han preparado para enfrentar pobreza e inseguridad con Cristo
{C}Nos corresponde ser entregados a la muerte{/} (11). Esta muerte del ap\u00f3stol es necesaria para que su obra perdure. Cuando se ha hecho un buen trabajo en un sector de la Iglesia, es necesario que venga la hora de la persecuci\u00f3n o de la obediencia a una autoridad innegable, aunque sea injusta o est\u00e9 en el error. Nadie resucita sin pasar por la muerte.

{N}4,{/}16: Pablo acaba de reafirmar su fe; por algunos momentos nos conf\u00eda lo que siente en s\u00ed mismo, enfrentado como est\u00e1 a miles de peligros y oposiciones.
{C}El exterior... el hombre interior{/}. Con estos dos t\u00e9rminos Pablo retoma lo que ya hab\u00eda dicho en Rom 8,10-11. All\u00ed hab\u00eda opuesto  al , as\u00ed como aqu\u00ed opone{C} nuestro exterior{/} al {C}hombre interior.{/} Pero aqu\u00ed nos participa su propia experiencia, al ver que se hace m\u00e1s activa la presencia de Dios, al mismo tiempo que siente en \u00e9l un desgaste precoz. Y se pregunta: \u00bfalcanzar\u00e1 a ver el regreso de Cristo como lo esperaba algunos a\u00f1os atr\u00e1s (1 Tes 4,15)? \u00a1Hab\u00eda deseado tanto que {C}le pusieran la morada celestial por encima de la actual,{/} es decir, sin tener que pasar por la muerte! (5,2). V\u00e9ase 1 Cor 15,52. Pero lo pone en duda, pues cada d\u00eda se hace m\u00e1s probable que tendr\u00e1 que compartir la suerte de los que ya han muerto (a los que se les ha quitado este vestido carnal) y que aguardan la resurrecci\u00f3n.
{C}Nos sentimos seguros{/} (5,6). Ninguna certeza de la fe nos impedir\u00e1 sentir horror ante la muerte, y el conocer mejor a Dios lo hace m\u00e1s inaceptable todav\u00eda: pensemos en la extra\u00f1a agonia de Jes\u00fas. Pero esa prueba es s\u00f3lo por un tiempo y luego la fe retoma su seguridad:  (Rom 8,35-39).

{N}5,{/}11: Cada creyente es m\u00e1s sensible a tal o cual aspecto de la fe. Pablo, por su parte, ve a Cristo como el gran mensajero y artesano de la reconciliaci\u00f3n. En primer lugar est\u00e1 seguro que con la muerte de Cristo ha comenzado una nueva \u00e9poca para la humanidad dividida. {C}Si El muri\u00f3 por todos{/} (en lugar de todos), necesariamente todos han muerto, es decir, la historia y la sabidur\u00eda de los hombres que lo han precedido han sido sobrepasados y ahora Dios act\u00faa en el mundo en una forma diferente.
{C}No miramos ya a nadie con criterios humanos{/} (16). Pablo nos conf\u00eda algo de su vida afectiva. A su alrededor la gente lo quiere, a pesar de que le creen problemas. Pablo tambi\u00e9n los quiere de verdad, pero a lo mejor no de la misma manera. En primer lugar, \u00e9l mira a los hombres con criterios diferentes y no se deja guiar -como muchos de los corintios- por las apariencias (12). Su misma afectividad ha sido renovada por el hecho de que Cristo se ha apoderado de \u00e9l, as\u00ed que los ama tal como Dios los ama y tal como Dios quisiera que fueran.
{C}A\u00fan en el caso de que hayamos conocido a Cristo personalmente{/}. (Pablo dice: lo conocimos seg\u00fan la carne, o como era en su humanidad). Pablo ya no ve a Cristo como un predicador jud\u00edo, encerrado en el marco de su patria, sino como dominando la Historia. Con esto evidentemente alude a algunos adversarios que se creen superiores a \u00e9l porque han conocido personalmente a Jes\u00fas o porque pertenecen a su familia. Les dice: {C}debemos{/} (es decir, ustedes deben) verlo de manera diferente y no mirarlo como su primo.
{C}Toda persona que est\u00e1 en Cristo es una creaci\u00f3n nueva {/}(17). En primer lugar porque las barreras que dividen a los hombres ya no existen para \u00e9l (v\u00e9ase G\u00e1l 3,28; Ef 2,14-16), y en segundo lugar porque quien lo gu\u00eda no son los deseos humanos sino el Esp\u00edritu de Dios que lo recrea a cada momento (G\u00e1l 5,13-21).
{C}En Cristo Dios estaba reconciliando el mundo con \u00e9l{/} (19). A muchas personas les gusta decir: . Eso es cierto, pero no olvidemos que ese amor responde al amor del Padre que desea reconciliarnos con El. Debemos acabar con esa imagen de un Dios justiciero al que Cristo trata de apaciguar (Rom 3,25).
{C}Nos encomienda el mensaje de la reconciliaci\u00f3n{/} (18). El cristiano no se contenta con entonar alabanzas a Dios, ni su aspiraci\u00f3n suprema es encontrar una comunidad simp\u00e1tica, sino que toma parte en la tarea de la reconciliaci\u00f3n universal. Esto requiere de nosotros que no seamos ciegos frente a la injusticia y el pecado. La Iglesia actualmente nos dice muchas cosas al respecto, para que as\u00ed comprendamos mejor nuestra misi\u00f3n en este mundo, y en los conflictos y tensiones que desgarran a nuestros pa\u00edses.
{C}Nos presentamos como embajadores de Cristo{/} (20). Esto no s\u00f3lo se aplica a los ap\u00f3stoles y a Pablo, sino tambi\u00e9n a nosotros cuando visitamos a los enfermos y a los que sufren, o cuando nos acercamos a nuestros hermanos, sobreponi\u00e9ndonos a nuestras desconfianzas y tratando de establecer un clima de confianza y de relaciones humanas entre los hombres.
{C}Al que no cometi\u00f3 pecado{/} (21). Es dif\u00edcil traducir bien las palabras de Pablo: , pues \u00e9l mantiene aqu\u00ed el modo hebreo de expresarse, en que la misma palabra designaba tanto el pecado como la v\u00edctima sobre la cual fue descargado el pecado. Pablo recuerda el misterio de la cruz: la reconciliaci\u00f3n no se consigue sino con v\u00edctimas voluntarias que echen sobre sus hombros el odio y el pecado de los hombres.

{N}6,{/}3: Un signo distintivo del ap\u00f3stol de Cristo es el contraste entre el tesoro que le ha sido confiado para los dem\u00e1s y su propia existencia, tan poco envidiable y envidiada. Al igual que Jes\u00fas \u00e9l es una se\u00f1al de contradicci\u00f3n. Pablo recuerda lo que debe sufrir, pero no puede ocultar su orgullo y su convicci\u00f3n, cuando dice: {C}enriquecemos a muchos y lo poseemos todo.{/}
El elocuente llamado que comienza en los vers\u00edculos 11-13 contin\u00faa en 7,2-16. All\u00ed encontraremos el respectivo comentario.

{N}6,{/}14: Este pasaje interrumpe el hilo del discurso. La continuaci\u00f3n de 6,13 est\u00e1 en 7,2. \u00bfQu\u00e9 querr\u00e1 decir esa repentina invitaci\u00f3n a no mezclarse con los incr\u00e9dulos?
En su  carta a los Corintios (1 Cor 5,9), Pablo se refer\u00eda a un mensaje anterior en el que les prohib\u00eda la convivencia con los pecadores. Muy posiblemente tenemos aqu\u00ed este p\u00e1rrafo, escrito antes de nuestras , que alguien habr\u00eda insertado despu\u00e9s en este lugar. El mismo Pablo interpret\u00f3 esas l\u00edneas en 1 Cor 5,10 cuando dijo: .

{N}7,{/}2: {C}H\u00e1gannos un lugar.{/} Aqu\u00ed se revela el lado afectivo de Pablo. Ese infatigable misionero, nunca vencido ni descorazonado, era sin embargo muy sensible. Pablo recuerda el incidente del cual hablamos en la Introducci\u00f3n. Despu\u00e9s de la carta de Pablo, que debi\u00f3 haber sido muy dura, los corintios se hab\u00edan arrepentido, hab\u00edan seguido a Pablo y hab\u00edan puesto en su lugar a los que lo hab\u00edan ofendido.

{N}8,{/}1: Durante el a\u00f1o 48 hubo una gran hambruna en Judea y en Jerusal\u00e9n (He 11,28), debido a la mala cosecha del a\u00f1o anterior, que era a\u00f1o sab\u00e1tico, durante el cual los jud\u00edos no sembraban para dejar descansar la tierra.
Al conocerse esa situaci\u00f3n de penuria, se organiz\u00f3 una colecta para ir en ayuda de los cristianos de Jerusal\u00e9n. M\u00e1s tarde, con ocasi\u00f3n del encuentro de Jerusal\u00e9n, Pablo prometi\u00f3 que no olvidar\u00eda a los fieles de Jerusal\u00e9n cuando misionara entre los paganos (G\u00e1l 2,10). Aqu\u00ed invita a las Iglesias de Corinto y de la provincia a que hagan esa colecta que ellos ya hab\u00edan decidido.
En estos cap\u00edtulos Pablo no emplea la palabra ; habla m\u00e1s bien de generosidad en el don, de servicio, de {C}obra bendita.{/} Pues es mayor la gracia para el que da que para el que recibe. Pablo pone mucha atenci\u00f3n en que la colecta se haga como se debe, pues se trata de sumas importantes. Se har\u00e1 bajo la supervisi\u00f3n de los que gozan de la confianza de la comunidad.

{N}9,{/}1: Pablo vuelve a hablar de la colecta como si no lo hubiera hecho en el cap\u00edtulo anterior. Algunos piensan que al mismo tiempo que Pablo escrib\u00eda a los Corintios, anim\u00e1ndolos a que fueran generosos (cap 8), hac\u00eda lo mismo con un mensaje destinado a las Iglesias de Acaya (la provincia en la que estaba Corinto). A lo mejor este segundo mensaje fue puesto m\u00e1s tarde aqu\u00ed porque se trataba del mismo tema (cap. 9).
En el cap. 8,18 Pablo alude sin duda a Lucas, quien probablemente no hab\u00eda publicado todav\u00eda su Evangelio, pero que ya ayudaba a las Iglesias a entregarlo.

{N}10,{/}1: Los cap\u00edtulos 10-13, cuya violencia casi no corresponde a la reconciliaci\u00f3n de la que se trat\u00f3 anteriormenmte, provienen tal vez de la carta que Pablo hab\u00eda enviado despu\u00e9s de las dificultades ocurridas en Corinto: ver la Introducci\u00f3n.
En esta p\u00e1gina admirable, algunas palabras sit\u00faan inmediatamente el debate.
Algunos miembros de la comunidad atacan la autoridad de Pablo, sinti\u00e9ndose apoyados por {C}los que no han sabido c\u00f3mo llegar{/} (14). \u00bfQui\u00e9nes son? Algunas personas que tienen rango de ap\u00f3stol (y que por lo tanto son te\u00f3ricamente fundadores de comunidades), pero que son excelentes para llegar cuando otros ya han hecho el trabajo (15). Los fieles comparan los ap\u00f3stoles unos con otros, y Pablo, que nunca se ha hecho servir y que nunca quiso pasar por un gran orador o un , aparece como un hombre de menos personalidad: {C}Las cartas son duras y fuertes, pero tiene poca presencia y es un pobre orador{/} (10).
{C}No me obliguen a actuar con autoridad{/} (2). Pablo habla y act\u00faa como el fundador de la comunidad, el que los ha llevado a la fe y les ha comunicado el Esp\u00edritu Santo, algo que nadie podr\u00e1 negarle.
Pablo se siente fuerte con sus {C}armas.{/} El arma {C}que destruye las fortalezas{/} es, sin lugar a dudas, la Palabra de Dios, cuando es anunciada con poder (1 Tes 1,5). La Palabra de Dios hace nacer las comunidades cristianas, y tambi\u00e9n les da la fuerza para permanecer unidas frente a los adversarios. El Evangelio es la : Rom 1,16.
Pero en el presente caso se trata tambi\u00e9n de los poderes espirituales del ap\u00f3stol Pablo. Es propio de los ap\u00f3stoles y de los profetas amenazar a veces en nombre de Dios, y \u00e9l les da la raz\u00f3n interviniendo de una manera notable (He_5).
Pablo est\u00e1 decidido a destruir {C}los argumentos y la soberbia que se oponen al conocimiento de Dios.{/} Toda esta discusi\u00f3n podr\u00eda parecer nada m\u00e1s que una rivalidad entre \u00e9l y sus adversarios, pero Pablo sabe qu\u00e9 es lo que molesta a muchos de la comunidad en su manera de guiarlos, y es que no hace el juego de sus intereses mezquinos, sino que los hace vivir en la verdad. Si la comunidad no es capaz de seguir en esta linea, pronto ser\u00e1n un grupo religioso m\u00e1s, pues habr\u00e1n perdido el camino del conocimiento de Dios.
La fe es una obediencia (Rom 1,5). Est\u00e1 en primer lugar la obediencia a la ense\u00f1anza de Dios, pero va siempre unida a una obediencia en las cosas concretas de la vida. Si Dios nos hizo Iglesia, necesariamente ha querido la obediencia a una jerarqu\u00eda y a un orden establecidos. Esa es la obediencia que exige Pablo. Pero \u00a1cuidado!, su derecho a ser obedecido tiene por fundamento tanto el llamado de Cristo que lo hizo ap\u00f3stol como el trabajo que el Esp\u00edritu ha realizado por intermedio de \u00e9l. Cuando se ve a esa multitud de predicadores que parten a misionar, cada uno para su propia iglesia, tiene uno a veces el derecho de preguntar qui\u00e9n los ha enviado. Habr\u00e1 tambi\u00e9n que recordar que para Pablo no se trata de que \u00e9l se instale en esa comunidad o en otras para ser all\u00ed el que manda, pues ya est\u00e1 partiendo para ir m\u00e1s lejos a evangelizar (15-16).

{N}11,{/}1: En los cap\u00edtulos 11 y 12 Pablo se va a comparar con los  que han sabido congraciarse con los corintios y en los que se apoyan los oponentes. En ning\u00fan caso aceptar\u00eda tratarlos de igual a igual, pues es consciente de lo que es y puede juzgarlos. \u00a1Posici\u00f3n muy peligrosa, incluso para quien se cree muy inspirado por Dios! Y sin embargo, v\u00e9ase 1 Cor 2,14-15.
Por lo pronto, Pablo est\u00e1 seguro de haber sido llamado directamente por Cristo; ese contacto con el resucitado ha iniciado en \u00e9l la presencia transformadora de Cristo. Sabe que sus criterios, sus decisiones, sus intuiciones prof\u00e9ticas no est\u00e1n al alcance de sus adversarios. Y precisamente, debido a que ha alcanzado un nivel superior de la vida en el esp\u00edritu, se siente libre con respecto a las obligaciones religiosas, que siempre han ocupado un lugar, y a veces el principal, entre sus adversarios. Comp\u00e1rese el p\u00e1rrafo 11,4-6 con G\u00e1l 2,6-10 y 5,7-12; v\u00e9ase tambi\u00e9n Fil 3,2-11.
El apego de esa gente a las observancias de la Ley jud\u00eda no viene de que tendr\u00edan muy legitimamente un punto de vista diferente al de Pablo, sino de que no han encontrado en sus propias vidas lo mejor de la experiencia cristiana. Ya Jes\u00fas lo hab\u00eda dado a entender en el caso de los Fariseos (Mc 7,6). El que tiene la experiencia de la vida en el Esp\u00edritu escandaliza, sin quererlo, a muchas personas , y ese era el caso de Pablo.
En 11,22-30 Pablo habla de sus trabajos, de los peligros que afront\u00f3, de las persecuciones que conoci\u00f3. No lo hace para que los corintios se lo agradezcan; m\u00e1s bien quiere mostrarles y recordarse a s\u00ed mismo que es portador de una gracia especial. Todos est\u00e1n llamados a seguir a Jes\u00fas y a llevar su cruz, todos est\u00e1n llamados a evangelizar. Pero \u00bfpor qu\u00e9, en la pr\u00e1ctica, son tan pocos los que hacen el verdadero trabajo de la evangelizaci\u00f3n entre los , como hizo Jes\u00fas? Porque eso es una gracia, y el que no la ha recibido pasa al lado de los llamados y de las ocasiones. Pablo seguir\u00e1 siendo inimitable, no por vanagloria, sino por fidelidad al camino en que Cristo lo ha puesto.

{N}12,{/}1: Pablo hace aqu\u00ed una breve alusi\u00f3n a los \u00e9xtasis en los que ha sido re-formado. La palabra \u00e9xtasis a muchos les parece un poco exc\u00e9ntrica; para otros no se aplica m\u00e1s que a contemplativos que viven en forma muy celestial. Es cierto que el \u00e9xtasis, si es verdadero, se encuentra en los caminos de la vida contemplativa. Pero, \u00bfqu\u00e9 es la contemplaci\u00f3n?
Por  entendemos, con frecuencia, el tiempo que se dedica a meditar las cosas de Dios y a descubrir su presencia en la vida. En ese sentido oponemos contemplaci\u00f3n a acci\u00f3n, o decimos que ambas deben marchar juntas. Pero la palabra  significa tambi\u00e9n -y con mayor derecho-, una nueva relaci\u00f3n m\u00e1s directa entre nuestro esp\u00edritu y Dios.
En esa contemplaci\u00f3n no somos nosotros quienes descubrimos a Dios o quienes nos establecemos en el silencio, sino que es Dios quien impone su presencia y hace adem\u00e1s surgir en nosotros la respuesta. La contemplaci\u00f3n es un don de Dios, es un camino, una manera de conocer a Dios, de ser guiado y transformado por \u00e9l, algo muy diferente de lo que la mayor\u00eda de los cristianos conocen. No por eso es algo excepcional. La acci\u00f3n transformadora y soberana del Esp\u00edritu es aqu\u00ed m\u00e1s eficaz, terminando siempre con lo mismo, esto es, que el individuo ya no se pertenecer\u00e1 m\u00e1s a s\u00ed mismo.
Esa contemplaci\u00f3n puede ser dada a los que se han retirado a un convento para responder a un llamado de Dios; puede tambi\u00e9n ser dada a los que llevan una vida corriente, incluso a veces antes de que se hayan convertido; y se da tambi\u00e9n a los ap\u00f3stoles. Pero, a diferencia de las pr\u00e1cticas de meditaci\u00f3n transcendental y de recogimiento que nos vienen de oriente, la contemplaci\u00f3n escapa a nuestros esfuerzos. Lo importante no es que se lleve una vida m\u00e1s activa o m\u00e1s retirada; lo esencial es que Dios se hace due\u00f1o de nuestra libertad: v\u00e9ase Jer.1,5.
Si Pablo fue el ap\u00f3stol que todos conocemos, si tuvo una inteligencia excepcional del misterio cristiano, se debe a que fue un gran contemplativo, en el sentido que acabamos de decir. Los \u00e9xtasis de los que habla en este cap\u00edtulo, el de la conversi\u00f3n y el del Templo (He 22,17), que corresponden a los primeros a\u00f1os despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, son caracter\u00edsticos de una etapa ya avanzada de la vida contemplativa, pero no la \u00faltima, que corresponde a la uni\u00f3n total y constante con Dios.
{C}Me fue clavado en la carne un aguij\u00f3n.{/} Se han formulado muchas hip\u00f3tesis sobre lo que podr\u00eda ser ese aguij\u00f3n: \u00bfUna enfermedad tal vez (2 Cor 1,8; G\u00e1l 4,13), cuyas reca\u00eddas imprevisibles lo reduc\u00edan a la impotencia? \u00bfO bien las tentaciones de la carne, como repercusi\u00f3n de una primera educaci\u00f3n moral tan r\u00edgida como los mandamientos de la Ley? Lo cierto es que todos nosotros aspiramos a un estado de paz en el que nos sinti\u00e9ramos seguros de nosotros mismos, pero Dios se niega a otorg\u00e1rnosla, aun cuando multiplica sus dones (1 Cor 2,5; 4,7).

{N}13,{/}1: Pablo acaba su carta reafirmando su autoridad. Jes\u00fas hab\u00eda hablado de un doble testimonio de los ap\u00f3stoles y del Esp\u00edritu Santo, que ser\u00eda la base de la evangelizaci\u00f3n. Del mismo modo aqu\u00ed Pablo pone fin a su defensa apelando a un discernimiento que ser\u00e1 obra del Esp\u00edritu: {C}exam\u00ednense, pru\u00e9bense.{/} Esta pauta vale para la Iglesia a todo nivel; no podemos resolver los conflictos o decidir nuestras orientaciones \u00fanicamente con argumentos y votos. Necesariamente, al lado de la reflexi\u00f3n, tendr\u00e1 que haber tiempo para el silencio, la oraci\u00f3n verdadera y la escucha frente a la palabra de Dios.
Fij\u00e9monos en la f\u00f3rmula trinitaria de 13,14.

