{N}1,{/}1: N\u00f3tese el saludo, semejante a los de Pablo: en nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo.
Este trozo podr\u00eda ser la predicaci\u00f3n del jefe de una comunidad cristiana, dirigida a los adultos que acaban de bautizarse. En esos a\u00f1os los creyentes se preocupaban m\u00e1s que hoy por su salvaci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte. A los que se bautizaban, los ap\u00f3stoles les hablaban de la {C}herencia{/} de Dios que les estaba reservada a consecuencia de la resurrecci\u00f3n de Cristo: {C}tesoro que no perece ni se echa a perder, y que no se deshace con el tiempo{/} (4).
Pero ya sab\u00edan los nuevos bautizados que la fe cristiana estaba amenazada y perseguida. Bautizarse era comprometerse con Cristo hasta la muerte.
{C}Ustedes aman sin verlo...{/} (8). Fe, esperanza, amor a Cristo: siempre las tres virtudes (o fuerzas) de la vida cristiana van a la par. Cristo lleg\u00f3 a la gloria a trav\u00e9s de los padecimientos. El cristiano sigue el mismo camino y ya conoce el gozo verdadero en medio de las pruebas.

{N}1,{/}13: Se desarrollan las consecuencias l\u00f3gicas del bautismo: ceder a los vicios del mundo significar\u00eda una vuelta a la esclavitud de la que Cristo nos ha rescatado por su sangre.
22-25: Aqu\u00ed reconocemos ese \u00abnacer de nuevo\u00bb, \u00abnacer de lo alto\u00bb, del que Jes\u00fas habla a Nicodemo en Jn 3,9.
Lo que sigue es un llamado a vivir como perfectos: no apegarse a las cosas del tiempo presente, sino llevar una vida \u00fatil y preciosa ante Dios, a la medida de lo que le costamos.

{N}2,{/}3: Dos palabras resaltan en este p\u00e1rrafo: {C}piedras{/} y {C}sacerdotes{/}. Dicen lo que ser\u00e1n los nuevos cristianos.
{C}Como piedras vivas, edif\u00edquense{/}. El Se\u00f1or es {C}la piedra que sobresale del suelo {/}y en la que tropiezan todos aquellos que no lo vieron ni lo tomaron en cuenta (Is 8,14).
Jes\u00fas es, en otro sentido, la {C}piedra rechazada por los constructores,{/} que pasa a ser la base del nuevo edificio (Is 28,16; Sal 118,22). Y los cristianos son las piedras de esta Iglesia:{C} piedras vivas,{/} porque cada uno participa de la vida de Dios, y porque cada uno juega un papel activo en la Iglesia (Ef 4,12-16).
Tambi\u00e9n ustedes son {C}un reino de sacerdotes{/}. Entenderemos mejor estas palabras si nos acordamos de lo dicho por Dios a Mois\u00e9s en Exodo 19,5. Dios decidi\u00f3 entonces hacerse presente en el mundo y transformar el curso de la historia mediante un pueblo suyo, que ser\u00eda Israel. Ahora bien, Pedro nos dice: ustedes que han reconocido a Cristo son el verdadero pueblo de Dios y el verdadero Israel. No formamos los bautizados una religi\u00f3n m\u00e1s; somos el pueblo de Dios, que es una minor\u00eda activa y la levadura del mundo.
Somos {C}sacerdotes,{/} en el sentido que ten\u00eda este t\u00e9rmino en tiempo de Pedro, es decir, los que tienen el privilegio de acercarse a Dios. Nos fue encargada la misi\u00f3n de preparar a la humanidad para que en ella se realice la salvaci\u00f3n: que los hombres y los pueblos descubran su destino com\u00fan y, finalmente, reconozcan que no pueden solucionar sus problemas sin creer en Jes\u00fas, haciendo del evangelio la ley de su vida.
Un cristiano consciente de la dignidad nueva que recibi\u00f3 por don de Dios no puede sino {C}proclamar sus maravillas {/}(2,19), y esto es evangelizar. Y cuando se celebra la eucarist\u00eda, m\u00e1s todav\u00eda se siente responsable del mundo en el que vive a lo largo de la semana.

{N}2,{/}11: Aqu\u00ed viene la invitaci\u00f3n a ser ciudadanos, trabajadores y esposos modelos. Si somos calumniados, es una raz\u00f3n m\u00e1s para demostrar lo hermosa que es la vida cristiana y que se equivocan los calumniadores. Y si las autoridades comienzan a perseguir, no es una raz\u00f3n para desobedecer las leyes.
Ver tambi\u00e9n el comentario Tito 3,1.

{N}3,{/}1: Hablando a los c\u00f3nyuges, Pedro se dirige de preferencia a las mujeres. \u00bfSer\u00e1 porque reconoce la importancia de su misi\u00f3n? \u00bfO bien, porque, en el resto de la carta, se fij\u00f3 m\u00e1s bien en los hombres que, seg\u00fan la costumbre jud\u00eda, ocupaban toda la primera parte de la asamblea?
\u00bfPor qu\u00e9 les pide que obedezcan al marido? \u00bfSer\u00e1 porque as\u00ed lo quiere Dios, o porque la Iglesia es antifeminista y quiere que las esposas est\u00e9n sometidas? Ya se aclar\u00f3 este punto en 1 Cor 11,9 y Ef 5,22. Los ap\u00f3stoles escucharon y ense\u00f1aron la sentencia revolucionaria de Jes\u00fas, que daba a la mujer, en el matrimonio, los mismos derechos que al marido. Pero como viv\u00edan en una sociedad dominada por los varones, dif\u00edcilmente pod\u00edan imaginar o descubrir una nueva forma de convivir de los esposos.
De todas maneras, no pod\u00edan reformar de un d\u00eda al otro la cultura machista de su tiempo. Hablaban para mujeres acostumbradas a obedecer; y, si algunas de ellas hab\u00edan entendido el llamado a la libertad que les dirigi\u00f3 Cristo (Lc 8,1), f\u00e1cilmente lo demostraban con gestos que escandalizaban a muchos (1 Cor 11,9). N\u00f3tese de paso que las palabras m\u00e1s antifeministas del Nuevo Testamento est\u00e1n en 1 Tim 2,11-12. Y lo m\u00e1s probable es que no son palabras del propio Pablo.
El consejo para los maridos parece m\u00e1s bien una advertencia: pocas veces, al convertirnos, dejamos de ser violentos o autoritarios.

{N}3,{/}17: En este p\u00e1rrafo encontramos lo referente a la \u00abbajada de Cristo a los infiernos\u00bb, de que habla nuestro Credo: ver tambi\u00e9n Ef 4,9 y comentario de Mt 27,52.
Pedro habla, seg\u00fan la manera de expresarse de aquel tiempo, de los hombres pecadores del tiempo de No\u00e9. Eran para los jud\u00edos el ejemplo de los que pecan por irresponsabilidad y no se preocupan realmente de la voluntad de Dios. Y, sin embargo, Cristo los salv\u00f3: vino para todos, y no solamente para los que fueron fieles o para aquellos que tuvieron la suerte de pertenecer a su Iglesia.
Se notar\u00e1 la comparaci\u00f3n entre el diluvio y el bautismo: el agua hace desaparecer un mundo viejo, una vida de pecado; el que llega a Cristo empieza una vida nueva, afan\u00e1ndose por una {C}renovaci\u00f3n interior.{/}
{C}Muri\u00f3 por ser carne{/} (18), o sea, por haber aceptado y asumido realmente nuestra condici\u00f3n mortal, pero deb\u00eda ser retomado por el Esp\u00edritu de Dios. Con estas palabras se reafirma la doble naturaleza de Cristo: comparar con Rom1,4.
{C}Miren c\u00f3mo Cristo padeci\u00f3 en su carne{/}: ver Rom 6.

{N}4,{/}1: {C}A ellos les parece raro...{/} (4) Aceptamos, quiz\u00e1 con demasiada facilidad, organizar nuestra vida como los que no aguardan las promesas de Jes\u00fas; nuestra conducta en nada les sorprende.
{C}El Evangelio fue anunciado a muchos que han muerto{/} (6). A lo mejor esto se debe relacionar con el p\u00e1rrafo anterior: 3,18-20. Es una manera de hablar de este encuentro misterioso que Jes\u00fas, al morir, tuvo con los muertos de tiempos pasados, a los que tambi\u00e9n ven\u00eda a salvar.
{C}Vivan con sensatez y dediquen sus noches a la oraci\u00f3n{/} (7). El mundo moderno nos ha liberado de muchas tareas materiales, pero tal vez la diversi\u00f3n continua que nos ofrecen los medios nos esclaviza a tal punto que no nos reservamos cada d\u00eda y cada semana largos tiempos de oraci\u00f3n. Lo que m\u00e1s falta no es el tiempo sino el deseo de lo que realmente vale.

{N}4,{/}12: Estos vers\u00edculos presentan condensada la idea central de la carta.

{N}5,{/}1: En los variados consejos que vienen a continuaci\u00f3n, se notar\u00e1 lo que les toca a los Ancianos, responsables y pastores de la comunidad. Comparar con el discurso de Pablo en He 20,17.
Pedro ve en la persecuci\u00f3n la mano del demonio que hace lo imposible para desaminar a los que esperan en Cristo. Est\u00e1 comprobado que cuando uno se prepara a dar un paso importante para servir mejor a Dios, se levantan un mont\u00f3n de obst\u00e1culos inesperados. El que se acobarda entonces pierde todo. Cuando de nuevo se disponga a dar alg\u00fan paso, el demonio multiplicar\u00e1 sus ataques. Esas pruebas son comunes y, para hacerles frente, se requiere una fe bien despierta.
{C}Babilonia,{/} en el lenguaje de los cristianos de aquel tiempo, indicaba la \u00abciudad grande\u00bb, s\u00edmbolo del progreso, faro de la civilizaci\u00f3n y centro de las religiones paganas, es decir, Roma (ver Apocalipsis 17). Ya exist\u00eda una Iglesia en Roma en el momento en que Pedro escribe.

