{N}1,{/}3: A los cristianos tentados a volverse c\u00f3modos se les dicen dos cosas:
-_El llamado de Dios es un favor tan inmenso que no lo podemos comprender y apreciar como corresponde.
-_No basta con haber sido llamado a creer: debemos confirmar esta elecci\u00f3n con una vida realmente santa.
{C}Ustedes llegan a ser part\u00edcipes de la naturaleza divina.{/} (4). Estas palabras, junto con los textos de San Juan, son la expresi\u00f3n m\u00e1s firme de lo que somos y de lo que seremos. Hemos sido llamados no s\u00f3lo a seguir un buen camino que ser\u00e1 recompensado, a amar a Dios que nos lo agradecer\u00e1. Jes\u00fas vino para revelarnos lo que somos: sus hermanos, miembros como El de una Humanidad \u00fanica, la que como tal debe entrar en el misterio eterno de Dios. Se hizo hombre para que seamos todo lo que es Dios; nada menos.
{C}No hemos sacado de f\u00e1bulas o de teor\u00edas inventadas lo que les hemos ense\u00f1ado{/} (16). La fe no se fundamenta en razones y teor\u00edas. Creemos en lo que los ap\u00f3stoles vieron y en las palabras de los profetas. Es cierto que, a lo largo de los siglos, ha habido un desarrollo constante en la manera de comprender las consecuencias de la fe y c\u00f3mo la situamos en las realidades de la vida; tambi\u00e9n ha habido un esfuerzo continuo por expresar la fe en el lenguaje del tiempo en que uno vive. Pero todo esto no impide que sigamos creyendo en el misterio de Cristo tal como los ap\u00f3stoles lo creyeron y comprendieron.
La \u00faltima frase dice claramente lo que encontramos en la Biblia: todo en ella se dijo de parte de Dios y todo es obra del Esp\u00edritu Santo. No se dice que el Esp\u00edritu Santo dict\u00f3 los libros ni que todos sus autores tuvieron revelaciones. Pero se hizo un solo esp\u00edritu con el esp\u00edritu de ellos, cuando cada uno de ellos escrib\u00eda con su estilo propio y conforme a la cultura de su tiempo, lo que le parec\u00eda bueno escribir.
El autor tal vez se conformaba con expresar la fe de su pueblo y no ten\u00eda conciencia de ser inspirado, pero el Esp\u00edritu dispon\u00eda las cosas de tal manera que todos esos libros hicieran una obra y dieran el testimonio \u00fanico que todos los hombres de todos los tiempos necesitar\u00edan.
La Biblia, pues, es obra del Esp\u00edritu Santo y, al mismo tiempo, de autores humanos. Por eso, {C}ninguna profec\u00eda de la Escritura puede ser interpretada por cuenta propia {/}(20). Es cierto que cada uno puede comprender mejor tal o cual texto seg\u00fan su inteligencia, pero el mensaje es un conjunto. Cuando se trata de ver c\u00f3mo los diferentes testimonios se completan, o de distinguir las l\u00edneas importantes, o de descubrir el esp\u00edritu de la Biblia, esto s\u00f3lo lo puede discernir la Iglesia y quien \u00abvive en Iglesia\u00bb.
{C}La estrella de la ma\u00f1ana{/} (19). As\u00ed se designa a Cristo (ver Ap 22,16).

{N}2,{/}1: Esta advertencia respecto de los falsos maestros reproduce en parte las amenazas de la Carta de Judas.

{N}3,{/}1: Dos generaciones de cristianos hab\u00edan esperado la vuelta de Jes\u00fas, y esta esperanza estimulaba su perseverancia. Ahora los falsos maestros oponen la experiencia de cada d\u00eda a las palabras de los profetas (los \u00abprofetas\u00bb de la Iglesia que anunciaban un fin inminente). Y siembran la duda diciendo que los mismos ap\u00f3stoles han muerto sin haber vuelto a ver a Cristo.
La respuesta es doble. Por una parte, Dios no mide el tiempo como nosotros lo hacemos. Puede presentar algo como muy cercano y no realizarlo al momento. Por otra parte, si el tiempo se nos hace largo, no por eso vamos a dejarnos estar, sino que debemos aprovechar la misericordia de Dios, quien nos da tiempo para una conversi\u00f3n mejor.
En la actualidad, la mayor\u00eda de los cristianos no piensan mucho en la vuelta de Cristo: \u00bfser\u00e1 porque nos parece algo lejano, o porque no la deseamos?
15. El p\u00e1rrafo que se refiere a Pablo (15-17) demuestra que ya en ese momento las Cartas de Pablo ten\u00edan en la Iglesia la misma autoridad que los antiguos libros sagrados o el Evangelio, {C}las otras escrituras{/}. Tambi\u00e9n la Iglesia se preocupaba de las interpretaciones err\u00f3neas que uno pod\u00eda sacar de los lugares en que Pablo no se expresaba claramente.

