{N}1,{/}1:{C} El tiempo est\u00e1 cerca{/} (3). Juan se lo dice a las comunidades a las que se est\u00e1 dirigiendo; no busquemos, pues, una descripci\u00f3n de los acontecimientos actuales.

{N}1,{/}4: Juan saluda a sus lectores, dese\u00e1ndoles la paz que viene del Padre, de Cristo y del Esp\u00edritu Santo. En cuanto Juan ha nombrado a las tres Personas, su alabanza va toda a Cristo; \u00e9sta era la novedad que tan poderosamente empujaba a los primeros cristianos: Cristo Dios, que vino como hombre.
{C}Los siete esp\u00edritus{/} quiere decir la plenitud del Esp\u00edritu de Dios.
{C}El que es, el que era y el que viene{/}. Esa manera de designar a Dios ampl\u00eda lo que hab\u00eda sido revelado a Mois\u00e9s: \u00abYo soy el que soy\u00bb (Ex 3). El Dios vivo es un Dios que viene.
Despu\u00e9s se representa a Jes\u00fas como el Mes\u00edas y Juez esperado por los jud\u00edos. {C}Viene entre las nubes. {/}Jes\u00fas en su proceso tambi\u00e9n hab\u00eda hecho referencia a este texto del profeta Daniel (7,13).
{C}Llorando por su muerte todas las naciones. {/}Ver en Zacar\u00edas 12,10 esta profec\u00eda del Mes\u00edas asesinado: \u00abel que traspasaron\u00bb.
{C}Alfa y omega {/}(o sea, A y Z). Eso sugiere que Dios abarca toda la duraci\u00f3n del tiempo.

{N}1,{/}9: El Apocalipsis se dirige a cristianos que empiezan a sufrir por su fe, y les muestra a Cristo como el modelo que est\u00e1n imitando. Cristo es \u00abel servidor y el testigo de Dios y del Padre\u00bb. No olvidemos que m\u00e1rtir significa testigo.
Juan hab\u00eda sido condenado por su fe y viv\u00eda desterrado en Patmos. Era como el a\u00f1o 95. Y recibe su visi\u00f3n el {C}d\u00eda del Se\u00f1or, {/}o sea, el domingo o d\u00eda de la resurrecci\u00f3n. Por tanto dicha visi\u00f3n ser\u00e1 animada por el soplo triunfante de la resurrecci\u00f3n.
{C}Vi como un hijo de hombre. {/}Cristo va vestido como los sacerdotes y ce\u00f1ido de oro como los reyes. Los cabellos blancos son s\u00edmbolo de su eternidad. Los pies de bronce significan que nadie lo echar\u00e1 abajo. Cristo aparece tal como Daniel representa a Dios, Juez universal (Dn 7,9).
{C}Yo soy el primero y el ultimo: {/}es decir eso mismo que la Biblia dice de Dios (ver Is 44,6 y 12).
En el momento de dar los siete mensajes a las Iglesias, Cristo aparece, no como un hombre del pasado, sino como el Se\u00f1or que tiene en su mano los destinos de las Iglesias. La {C}espada de doble filo que sale de su boca {/}es la palabra de Dios que penetra irresistiblemente en los esp\u00edritus (Heb 4,12) y que siempre se cumple en los acontecimientos. Es eficaz tanto para dar muerte como para salvar.
Eran m\u00e1s de siete las Iglesias de Asia. Pero {C}siete {/}designa una plenitud, y las siete representan, pues, a todas las comunidades cristianas. Siete es la cifra perfecta, y por eso en el Apocalipsis se nombra siete veces a Cristo, catorce veces a Jes\u00fas, veintiocho al Cordero (que es Cristo). Hay siete profec\u00edas de la victoria de Cristo con los suyos y siete Bienaventuranzas semejantes a las del Evangelio: \u00abFeliz quien...\u00bb.
{C}La estrella, el \u00e1ngel y el candelabro: {/}posiblemente esas tres im\u00e1genes se completan para designar una Iglesia, obispos y creyentes juntos.

{N}2,{/}1: Los siete mensajes que vienen a continuaci\u00f3n empiezan con la palabra {C}conozco. {/}Cristo mira, conoce y ama a su Iglesia. Empieza por subrayar lo positivo y despu\u00e9s hace los reproches. Los mensajes que siguen nos dan a conocer las dificultades que enfrentan estas Iglesias de Asia:
- Por una parte, son hostilidades provenientes tanto de los jud\u00edos como de los paganos: vienen a probar la perseverancia de los creyentes.
- Por otra parte, es la presencia de los \u00abnicola\u00edtas\u00bb, es decir, esos cristianos que, por miedo a romper con su ambiente, aceptan incluso compartir con otros en los banquetes de los templos paganos, donde se come la carne sacrificada a los \u00eddolos: su fe es amenazada.
- La \u00faltima tentaci\u00f3n es la que viene con el tiempo: se enfr\u00eda el amor que se hab\u00eda despertado en los primeros momentos de la conversi\u00f3n.

{N}2,{/}2: Efeso viene primero, por ser la Iglesia madre. All\u00ed predic\u00f3 Pablo durante dos a\u00f1os (Hechos 19,8). All\u00ed fue despu\u00e9s a residir Juan, extendiendo su autoridad sobre las Iglesias de la provincia de Asia.
{C}Has sufrido... sin desanimarte. {/}Estando ausente el ap\u00f3stol, la Iglesia supo rechazar a los falsos ap\u00f3stoles y guardar la fe verdadera.
{C}Has perdido tu amor del principio. {/}\u00a1Cu\u00e1ntos detalles dif\u00edciles de precisar nos hacen sentir el fervor de una comunidad o, al contrario, muestran que falta lo esencial del amor aut\u00e9ntico a Dios, apasionado y constante! {C}Cambiar\u00e9 tu candelero de su lugar: {/}amenaza a los encargados.
{C}El \u00e1rbol de la vida {/}es la vida eterna (ver G\u00e9n 2,9).

{N}2,{/}8: La Iglesia de Esmirna re\u00fane a hombres pobres en una ciudad riqu\u00edsima. En realidad es rica ante Dios, que la va a probar para que d\u00e9 m\u00e1s frutos.
{C}Ser\u00e1n diez d\u00edas de prueba. {/}Esa cifra diez es propia del tiempo en que dominan los malos. As\u00ed se anuncia una prueba de corta duraci\u00f3n.
{C}La segunda muerte. {/}(Ver Apocalipsis 20,14.) Es la condenaci\u00f3n eterna.
{C}Los que pretenden ser jud\u00edos, {/}por ser hijos de Abraham. Los cristianos, por ser creyentes son el verdadero pueblo de Dios, y los jud\u00edos de raza que no creyeron, perdieron su derecho a ostentar ese nombre. Por tanto, su \u00absinagoga\u00bb pasa a ser la de Satan\u00e1s.

{N}2,{/}12: P\u00e9rgamo era en aquel tiempo un centro importante del culto pagano: es {C}el trono de Satan\u00e1s{/}.
{C}Te aferras a mi Nombre. {/}El nombre de Cristo es \u00abSe\u00f1or\u00bb. Es el momento en que los emperadores de Roma empiezan a hacerse llamar \u00abSe\u00f1or\u00bb y adorar como dioses, obligando as\u00ed a los cristianos a escoger entre el culto al emperador, impuesto a todos bajo graves castigos, y la fidelidad a Cristo.
La Iglesia de P\u00e9rgamo tiene el privilegio de contar entre los suyos al primer m\u00e1rtir de esta provincia, Antipas, del que aqu\u00ed se habla. Su valent\u00eda en proclamar su fe no ha impedido que la corriente pagana penetre en la misma Iglesia con los nicola\u00edtas, de que se habl\u00f3 anteriormente: al participar en ciertas ceremonias paganas y al volver a la libertad sexual, amenazan destruir a la Iglesia.
{C}Ir\u00e9 a combatir a esa gente. {/}En la Iglesia del primer tiempo, la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo se hace sentir a cada momento. Los profetas hablan, designan al culpable, y las desgracias no tardan en suceder.
{C}La piedra blanca {/}es un presagio de felicidad. El {C}nombre nuevo {/}(ver Is 65,15) significa la renovaci\u00f3n del cristiano en su ser profundo: en \u00e9l crece una personalidad nueva que aparecer\u00e1 a las claras en el cielo. {C}Un man\u00e1 misterioso {/}(17): para el que le es fiel, Cristo se hace fuerza y fuente de vida (Jn 6,48).

{N}2,{/}18: {C}Jezabel {/}es en la Biblia el nombre de la mujer imp\u00eda (ver 1 Re 19), y designa aqu\u00ed a alguna profetisa nicola\u00edta. Sus {C}amantes e hijos {/}son sus seguidores.
En la Biblia, la idolatr\u00eda es llamada muy a menudo \u00abadulterio\u00bb o \u00abprostituci\u00f3n\u00bb: el pueblo creyente pertenece a Dios como la esposa a su esposo, y serle infiel es prostituirse. Adem\u00e1s, los que adoran a \u00eddolos, es decir, habitualmente a todo los productos de nuestra sociedad, no respetan la disciplina sexual a la que nos llama la fe.
{C}Las regir\u00e1 con vara de hierro. {/}El vencedor compartir\u00e1 la victoria de Cristo (ver salmo 2). Y recibir\u00e1 {C}la estrella de la ma\u00f1ana, {/}es decir, a Cristo mismo (Ap 22,16).

{N}3,{/}1: Es un mensaje breve a una Iglesia que se muere. La Iglesia universal tiene las promesas de la eternidad, pero nuestros movimientos, nuestras comunidades y las mismas Iglesias diocesanas pueden desaparecer.
{C}Vestir\u00e1 de blanco: {/}es una realidad interior: ser revestido de Cristo (ver Ef 4,24). A lo largo del Apocalipsis, el color blanco significa gozo, fuerza, victoria, gloria eterna.

{N}3,{/}7: Este es un mensaje de consuelo y optimismo para los que responden fielmente al Esp\u00edritu Santo, aun cuando est\u00e1n enredados en las mil dificultades del apostolado.
{C}El que guarda la llave de David: {/}ver Is 22,22. Cristo tiene el poder absoluto sobre la \u00abcasa de David\u00bb, o sea, sobre su pueblo. El prepara un apostolado fecundo a los que supieron perseverar en los tiempos dif\u00edciles en que no se ve\u00edan los frutos de sus labores.
{C}He abierto ante ti una puerta {/}(8) quiere decir: te he preparado una rica oportunidad (2 Cor 2,12). Tambi\u00e9n se indica la condici\u00f3n para esto: guardar la palabra de Dios y serle fiel.

{N}3,{/}14: {C}No eres ni fr\u00edo ni caliente. {/}Ni el que se queda fr\u00edo frente a una fe que no comparte, ni el que responde a Dios con una entrega real. F\u00e1cilmente nos imaginamos a esta comunidad de gente sin ambiciones. Eran un grupo religioso m\u00e1s, pero no los testigos de Cristo vencedor.
Laodicea ten\u00eda aguas termales, fr\u00edas y calientes. Tambi\u00e9n se fabricaba en esta ciudad un colirio famoso para mejorar la vista.
{C}Am\u00e9n {/}quiere decir: es verdad, o tambi\u00e9n: as\u00ed me comprometo. Cristo es el am\u00e9n del Padre. Su compromiso con nosotros es el cumplimiento de sus promesas (ver 2 Cor 1,20). Y porque Cristo es \u00abam\u00e9n\u00bb, nos llama tambi\u00e9n a nosotros a un compromiso real con Dios, para realizar sus planes.

{N}4,{/}1: Despu\u00e9s de estos mensajes a las Iglesias de Asia vienen visiones mediante las cuales se nos revela el sentido de la historia.
- En los cap\u00edtulos 4-11 Juan hace el balance de la historia de Israel hasta la predicaci\u00f3n del Evangelio.
- En los cap\u00edtulos 12-21 nos prepara para comprender la historia que vivimos y las luchas de la Iglesia.
Antes de desarrollar su visi\u00f3n de la historia, Juan nos muestra el centro inmutable de donde provienen todas las cosas y los acontecimientos, y a d\u00f3nde vuelven. Pues de nada nos servir\u00e1n las advertencias si no estamos decididos a enfrentar los acontecimientos, y para esto debemos saber primero a d\u00f3nde vamos y por qu\u00e9 luchamos. Nos lo dir\u00e1 la presente visi\u00f3n.
{C}Una puerta abierta en el cielo {/}(1). Estas palabras ten\u00edan entonces un sentido preciso, el de una visi\u00f3n concedida al profeta (comparar con \u00ablos cielos se rasgaron para El\u00bb en el bautismo de Jes\u00fas: Mc 1,10). Seg\u00fan las ideas de aquel tiempo, por encima de la b\u00f3veda azulada est\u00e1n las \u00abaguas superiores\u00bb, que son el piso de otro cielo, el verdadero, donde reside Dios. Esas son aludidas con el {C}mar transparente como el cristal{/} (6).
{C}Vi un trono... y alguien sentado en el trono {/}(2). Ese alguien invisible del que irradian luz y vida es el ser divino contemplado en su fuente primera, que es el Padre. No tiene rostro que se pueda describir, pero todos los elementos de la naturaleza est\u00e1n reunidos para expresar algo del ser divino: fuerza imponente del temporal, poder fascinante del fuego, pureza y frescura del agua.
Los {C}Ancianos {/}son los santos del Antiguo Testamento que representan al pueblo fiel (ver Is 24,23). Los cuatro animales, o m\u00e1s bien{C} seres,{/} designan a esp\u00edritus celestes, en la tradici\u00f3n de la visi\u00f3n de Ez\u00e9quiel (Ez 1). Son figuras po\u00e9ticas para expresar lo m\u00e1s noble, robusto, sabio y r\u00e1pido. Fijan sus ojos, siempre despiertos, en el seno del Ser divino y derraman las energ\u00edas de Dios por todo el universo. En siglos posteriores, el arte cristiano acostumbr\u00f3 a representar con ellos a los cuatro evangelistas: Mateo, el hombre; Marcos, el le\u00f3n; Lucas, el toro, y Juan el \u00e1guila.
Estamos, pues, en el Templo celestial, y Juan lo ve como una transfiguraci\u00f3n del \u00fanico templo que conoce, el de Jerusalen. Los ancianos son 24, como lo eran las clases de los sacerdotes; los animales han reemplazado a las serpientes aladas que eran los Serafines de Isa\u00edas (Is 6), y los Kerubines de Ezequiel; el{C} mar{/} ocupa el lugar de la gran pileta del Templo, llamada tambi\u00e9n \u00abmar\u00bb (1 R 7,23). Y todo a lo largo del libro la liturgia celestial seguir\u00e1 con arpas, con trompetas y con incienso.
{C}No cesan de repetir: Santo, santo, santo{/} (8). Este es el primero de los himnos que leemos en el Apocalipsis. Al centro, del que parti\u00f3 la historia del mundo, solamente vuelve la acci\u00f3n de gracias al Padre. \u00bfQu\u00e9 haremos en el cielo? Todo ser\u00e1 admiraci\u00f3n, alabanza y descubrimiento asombrado de la infinidad de Dios.

{N}5,{/}1: La visi\u00f3n siguiente introduce dos elementos nuevos: el{C} libro sellado{/} y el {C}Cordero{/}: La historia de Israel (que ocupa todo el Antiguo Testamento) y Cristo.
Los lectores de Juan ten\u00edan un libro santo, el Antiguo Testamento. Para los que de ellos eran de origen jud\u00edo, era la historia de su pueblo. Pero tambi\u00e9n era el libro de los dem\u00e1s cristianos, y de alguna manera pertenece a la historia de todos los hombres, ya que en ella se preparaba la salvaci\u00f3n de la humanidad.
Hac\u00eda ya unos veinte a\u00f1os que la naci\u00f3n jud\u00eda hab\u00eda sido destruida, conforme a la profec\u00eda de Jes\u00fas (Mc 13), y los cristianos de origen jud\u00edo se preguntaban: si Cristo es el Salvador prometido, \u00bfpor qu\u00e9 la historia de Israel acab\u00f3 en esos desastres? \u00bfY por qu\u00e9 el pueblo jud\u00edo, instruido por la Escritura, no reconoci\u00f3 a su Salvador?
Aqu\u00ed se les contesta que si bien los acontecimientos est\u00e1n en el libro, el libro est\u00e1 {C}sellado{/}. Un libro sellado es el que no se puede abrir, y, en un sentido figurado, es un libro escrito en lenguaje cifrado. Es que nadie puede entender el plan de Dios que se realiza en la historia, por lo que nadie puede pedirle cuentas a Dios. Pero la visi\u00f3n nos muestra a aquel que revela el misterio de muerte y de resurrecci\u00f3n que se cumple en la historia.
{C}Un Cordero estaba de pie, a pesar de haber sido degollado{/} (6). La visi\u00f3n nos ubica en el momento de la resurrecci\u00f3n. Mientras los evangelios relatan la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas tal como la conocieron sus disc\u00edpulos en la tierra, aqu\u00ed estamos en el cielo para contemplar a Cristo resucitado, que hace su entrada en el mundo glorioso. Est\u00e1 de pie despu\u00e9s de sacrificado, glorioso, pero marcado para siempre por su pasi\u00f3n entre los hombres.
{C}Los siete cuernos y los siete ojos{/} expresan la plenitud del poder y del conocimiento que tiene Cristo resucitado. En ese d\u00eda, frente a todas las fuerzas del mundo y del cielo, viene con autoridad a tomar el libro de la mano del Padre.
El ahora puede leer el {C}libro{/} de la historia y del destino de los hombres: a El {C}poder, riqueza y sabidur\u00eda{/} (12). Pero tambi\u00e9n se hizo due\u00f1o de este libro, y, al ser desconocido por Israel, pueblo sacerdotal (Ex 19,5), se hizo su propio {C}reino y pueblo de sacerdotes,{/} la Iglesia (1 P 2,9), como se dice en el v.10.
Notemos c\u00f3mo, en el d\u00eda de la resurrecci\u00f3n, la misma alabanza dirigida anteriormente a Dios va al Cordero: Cristo al resucitar aparece con la gloria que le corresponde, la de Dios.

{N}6,{/}1: El Cordero abre los sellos. Cristo resucitado aclara las grandes fuerzas que impulsaban la historia sagrada. En el momento en que escribe Juan ya se acab\u00f3 el Antiguo Testamento por el nacimiento de la Iglesia, y poco despu\u00e9s, por la destrucci\u00f3n de la patria jud\u00eda. Es hora de hacer el balance.
Los cuatro caballos simbolizan las fuerzas que han plasmado la historia b\u00edblica.
El que monta el caballo blanco es \u00abla palabra de Dios\u00bb que \u00e9l entregaba a los profetas en el Antiguo Testamento. No hab\u00eda venido todav\u00eda Cristo, \u00abla\u00bb Palabra de Dios, que aparecer\u00e1 m\u00e1s tarde montado en el mismo caballo blanco, cuando se venga a la historia cristiana (Ap 19,11).
Los otros tres caballos representan la guerra, el hambre y las epidemias, las grandes plagas que aquejan a la humanidad pecadora, y que hacen sentir a los hombres que necesitan salvaci\u00f3n.
Con el {C}quinto sello{/} se descubre otra fuerza, invisible \u00e9sta, que mueve la historia sagrada: la exigencia de justicia por la sangre de los m\u00e1rtires. Estos m\u00e1rtires anteriores a Cristo ya comparten su victoria (por eso visten el {C}vestido blanco{/}); sin embargo, deben esperar que se junten a ellos otros m\u00e1rtires, cristianos esta vez, los m\u00e1rtires de la primera Iglesia, para que Dios haga justicia (ver en Mt 23,35).
Con el {C}sexto sello{/} aparecen los signos y las plagas que los profetas anunciaban para el d\u00eda de Yav\u00e9, y que se verificaron en la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (Mc 13,24).

{N}7,{/}1: {C}No hagan da\u00f1o a la tierra... hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios{/} (3). En el momento de cerrar el Antiguo Testamento, Juan hace el balance de estos siglos de gracias y atenciones de Dios a su pueblo elegido. Al ver c\u00f3mo los jud\u00edos desconocieron a Jes\u00fas, se pod\u00eda tener la impresi\u00f3n de un fracaso. Sin embargo, Juan da una visi\u00f3n optimista: los \u00e1ngeles se\u00f1alan a los elegidos, los que son doce mil para cada una de las tribus. Sabemos que {C}doce{/} es la cifra de la plenitud, lo que significa que el n\u00famero de los elegidos fue el m\u00e1ximo, y que Dios no se sinti\u00f3 defraudado.
\u00bfQui\u00e9nes son estos elegidos? Por una parte, son los jud\u00edos que siguieron a Jes\u00fas. Son tambi\u00e9n los que no creyeron en \u00e9l sin culpa suya y que fueron salvados por su muerte y su resurrecci\u00f3n.
Pero despu\u00e9s de estos ciento cuarenta mil del primer pueblo de Dios, viene otro censo: {C}vi un gent\u00edo inmenso{/}. Estos son el nuevo pueblo de Dios esparcido por todas las naciones del mundo, que viene a juntarse con los creyentes del Antiguo Testamento.
{C}Gent\u00edo inmenso imposible de contar{/} (9). La salvaci\u00f3n de la humanidad ser\u00e1 un \u00e9xito incre\u00edble, a pesar de las apariencias que tantas veces nos desalientan: en todos los lugares se est\u00e1 salvando el pueblo de Dios.
{C}Son los que llegan de la gran persecuci\u00f3n{/} (14). Esta multitud de salvados no son, por supuesto, todos m\u00e1rtires, pero los m\u00e1rtires los representan a todos, pues todo creyente tiene por modelo a los que entregaron hasta su vida. Adem\u00e1s, Juan habla para los cristianos en v\u00edsperas de la primera gran persecuci\u00f3n.
{C}Alabanza, gloria y sabidur\u00eda a nuestro Dios{/} (12). Es otro himno al Dios salvador. Los que cantan las alabanzas de Dios, a lo mejor ya durante su vida hab\u00edan reconocido que toda sabidur\u00eda, poder y fuerza no pueden venir sino de lo alto.

{N}8,{/}1: {C}Cuando el Cordero abri\u00f3 el s\u00e9ptimo sello{/}. Estamos al fin del Antiguo Testamento y el silencio que se produce anuncia la venida de Dios. Pero, de hecho, s\u00f3lo acontece el fin de Jerusal\u00e9n, y el final de la historia es aplazado. Con las siete trompetas empieza una nueva serie de plagas. No sabemos exactamente lo que se oculta detr\u00e1s de esos s\u00edmbolos. Pero seguramente se refieren a acontecimientos ya conocidos por los lectores de Juan y que hab\u00edan sucedido poco antes.
En los cap\u00edtulos que siguen se multiplican las intervenciones de los \u00e1ngeles. Hemos dicho en la introducci\u00f3n que las intervenciones de los \u00e1ngeles son parte de las im\u00e1genes empleadas en la literatura apocal\u00edptica: estamos aqu\u00ed ante un mundo de im\u00e1genes.
Pero debemos tambi\u00e9n decir que Juan comparte una idea que aparece en la Biblia y fuera de \u00e9sta: que la creaci\u00f3n de Dios es mucho m\u00e1s amplia de lo que podemos ver y comprobar. No s\u00f3lo porque se extiende m\u00e1s all\u00e1 de nuestros ojos sino porque es el escenario de una tragedia cuyos actores no son solamente los hombres. Los esp\u00edritus servidores de Dios intervienen en los acontecimientos de la historia e incluso en nuestras relaciones con Dios (Ap 8,3). Recordemos el reproche de Lucas a los materialistas saduceos: \u00abNo creen en los \u00e1ngeles ni en la resurrecci\u00f3n de los muertos\u00bb (He 23,8).

{N}8,{/}6: Estos p\u00e1rrafos pretenden mostrar el castigo del pueblo jud\u00edo que no recibi\u00f3 a Cristo; usan figuras sacadas de las plagas de Egipto, de Ez 38-39 y de otros escritos populares. Con las cuatro primeras {C}trompetas{/} el castigo toma cuerpo en las mismas fuerzas de la naturaleza, que se vuelven contra los culpables. La tercera hace caer del cielo a la tierra las fuerzas mal\u00e9ficas del demonio. La quinta se refiere, a lo mejor, a invasiones extranjeras, tal vez a la guerra de los partos. Este cap\u00edtulo es uno de los que atraen m\u00e1s la curiosidad y que han dado a la palabra \u00abapocalipsis\u00bb el sentido que muchos le atribuyen: todas las calamidades a nivel mundial. Ya nos dec\u00eda la Sabidur\u00eda (Sab 5,20-23) que la naturaleza se vuelve en contra de los pecadores. La ecolog\u00eda ha comenzado a descubrir, aunque un poco tarde, que nuestros pecados contra la creaci\u00f3n nos conducen a la muerte, y noticias nos llegan de que centenas de millones de personas ya viven este apocalipsis. No es por azar que Dios cre\u00f3 el mundo y tampoco es por azar que la raza de Ad\u00e1n pueda desaparecer de \u00e9l.
Lo mismo que en el Evangelio el fin de Jerusal\u00e9n era una figura del fin del mundo, aqu\u00ed tambi\u00e9n {C}la sexta trompeta{/} anuncia que el castigo se extiende a todos los dem\u00e1s pueblos.

{N}10,{/}1: Otra vez se esperaba con la s\u00e9ptima trompeta el fin de todo. Sin embargo, antes de que resuene, de repente, los siete truenos proclaman una palabra misteriosa para los humanos y se anuncia: {C}se ha cumplido el plan misterioso de Dios, tal como lo hab\u00eda hecho esperar{/} (7).
La palabra que se debe {C}sellar,{/} o sea, guardar secreta (4) muy posiblemente es la noticia de que el Verbo de Dios se hizo hombre. En cuanto al {C}librito,{/} contiene acontecimientos nuevos que acompa\u00f1ar\u00e1n a la propagaci\u00f3n del Evangelio. Esto significa que la venida de Cristo no ha puesto fin a la historia, ni ha tra\u00eddo el para\u00edso a la tierra.
Juan tiene que {C}comerse{/} el libro, expresi\u00f3n que ya encontramos en Ezequiel (2,8-3,1). Es dulce y amargo: la voz es dulce, pero la tarea es dura. As\u00ed entendemos que la historia de Israel, figurada por el libro de los siete sellos (5,1), no era toda la historia sagrada, sino solamente su primera parte, el Antiguo Testamento.

{N}11,{/}1: Empiezan los tiempos del Evangelio. Durante los cuarenta a\u00f1os que mediaron entre la partida de Cristo y el fin de Jerusal\u00e9n, los testigos de Cristo llevaron el Evangelio por todo el mundo pagano. Es un tiempo que se caracteriz\u00f3 en Palestina por continuas crisis, inaugur\u00e1ndose con ello lo que Pablo llam\u00f3 \u00abtiempo de las naciones\u00bb. Mientras Dios ampara a sus verdaderos adoradores (los que son {C}medidos,{/} o sea, apartados), los paganos romanos atropellan y pisotean m\u00e1s y m\u00e1s \u00abel patio exterior\u00bb, que representa a la mayor\u00eda del pueblo de Israel que no entr\u00f3 en la Iglesia.
La presente p\u00e1gina glorifica el apostolado cristiano: sus luchas, sus m\u00e1rtires y su premio.
Los dos testigos personifican a los ap\u00f3stoles cristianos de todos los tiempos. No se olvide que Jes\u00fas envi\u00f3 a sus disc\u00edpulos de dos en dos. Tambi\u00e9n los dos testigos son los dos ap\u00f3stoles m\u00e1s c\u00e9lebres, Pedro y Pablo, ambos muertos en {C}la ciudad grande,{/} Roma, en los a\u00f1os 64-67. Pedro, primer responsable de la Iglesia, y Pablo, ap\u00f3stol de los paganos.
Este cap\u00edtulo es tejido con citas y figuras b\u00edblicas, sacadas en especial de los textos referentes a Mois\u00e9s y El\u00edas.
{C}Mil doscientos sesenta d\u00edas,{/} o sea, tres a\u00f1os y medio, lo que significa un tiempo de pruebas.
{C}Son los dos olivos,{/} es decir, son preciosos a los ojos de Dios, que va a dirigir sus pasos (Za 4).
{C}Tienen el poder de cerrar el cielo,{/} como El\u00edas, o sea, el poder de los milagros.
{C}Cuando haya concluido su misi\u00f3n{/}. Las fuerzas del mal no los vencer\u00e1n antes de que Dios lo permita.
{C}Pasados los tres d\u00edas y medio{/} (otra vez la cifra simb\u00f3lica de las pruebas) resucitaron. Ya son glorificados por la Iglesia que tiene a sus ap\u00f3stoles como intercesores en el cielo. Ya comparten la resurrecci\u00f3n de Cristo, y sus enemigos comprueban que, al matar a los testigos de Cristo, no destruyeron su obra.
\u00bfD\u00f3nde mueren? Las im\u00e1genes sugieren a la vez Jerusal\u00e9n y Roma, e indican a los jud\u00edos y a los romanos: en esos cuarenta primeros a\u00f1os de la Iglesia, Esteban y Santiago son matados por los jud\u00edos; Pedro y Pablo, por los romanos, sin hablar de los dem\u00e1s.

{N}11,{/}15: Con la s\u00e9ptima trompeta, se da la inauguraci\u00f3n del reino de Dios. Se ve en el cielo el templo celestial que reemplaza al templo material de Jerusal\u00e9n; una nueva arca simboliza la nueva alianza de Dios con los creyentes de todas las naciones.

{N}12,{/}1: Aqu\u00ed empieza la segunda parte de la visi\u00f3n de Juan. La Iglesia ha salido del marco jud\u00edo y se ampl\u00eda el horizonte. La Iglesia va al encuentro de las naciones, luchando contra el poder del Demonio. Empieza una serie de siete signos o visiones en el cielo. Las dos primeras nos presentan a los protagonistas de la historia sagrada, a la Mujer y al Drag\u00f3n, el Pueblo de Dios y el Demonio.
{C}Apareci\u00f3 una mujer{/}. Aparece rodeada de gloria, pero sufriendo los dolores del parto. Es la humanidad a la que Dios lleva a la gloria, pero toda nuestra historia es la dolorosa preparaci\u00f3n de nuestra salvaci\u00f3n. Da a luz a un ni\u00f1o, que es el propio Cristo.
La mujer es la humanidad que coopera en los planes de Dios; tambi\u00e9n es Mar\u00eda, que da a luz a Jes\u00fas; tambi\u00e9n es la Iglesia que {C}huye al desierto,{/} es decir, que vive retirada espiritualmente del mundo y alimentada por la palabra de Dios durante el tiempo de las persecuciones: {C}mil doscientos sesenta d\u00edas,{/} o sea, tres a\u00f1os y medio (ver en 11,11).
La serpiente es la misma del primer pecado, solamente que anda mejor vestida. Las siete cabezas indican la multiplicidad de sus inventos, los diez cuernos (cifra imperfecta) afirman que su poder no es invencible. Conoci\u00f3 una derrota en el cielo, aunque haya logrado arrastar en su ca\u00edda a cierto n\u00famero de \u00e1ngeles: {C}un tercio de las estrellas{/}. Ver en 8,10.
En cuanto al {C}ni\u00f1o var\u00f3n,{/} Satan\u00e1s se preparaba a destruirlo en la cruz, pero al resucitar escapa de la serpiente.

{N}12,{/}7: El plan de Dios sobre el mundo acaba de ser revelado: el Hijo de Dios debe hacerse hombre y resucitar como salvador de todos los hombres. Este misterio provoca una doble crisis: en el mundo de los esp\u00edritus y en la humanidad.
Los jud\u00edos imaginaban a los \u00e1ngeles como los representantes de las varias colectividades y naciones; entre ellos, {C}Miguel{/} era el encargado del pueblo de Dios. Asimismo el Demonio es representado como el jefe de un ej\u00e9rcito de \u00e1ngeles rebeldes, las {C}estrellas ca\u00eddas del cielo{/} .
Los cap\u00edtulos que siguen descubrir\u00e1n la actuaci\u00f3n del demonio en la historia. Usa disfraces y se vale de muchos sustitutos. Pero lo reconocer\u00e1n quienes est\u00e9n dispuestos a sufrir por la verdad: {C}lo han vencido por la sangre del Cordero y por la valent\u00eda con que lo proclamaron{/} (12,11).

{N}12,{/}13: El pecado y la rebeld\u00eda contra Dios empezaron en el mundo de los esp\u00edritus. Rechazado de este sector, el Demonio ataca a los que {C}observan los mandamientos de Dios,{/} empezando por los mejores y los m\u00e1s destacados en la Iglesia. Se nos anuncia unos tiempos \u00abdespu\u00e9s de Cristo\u00bb que nunca ser\u00e1n de paz.

{N}13,{/}1: El demonio trata de detener la victoria de Cristo y de convencer a los hombres de que, en la pr\u00e1ctica, no es Cristo el due\u00f1o del mundo en que vivimos. Si desean vivir, tienen que entregar su libertad y su conciencia a otro se\u00f1or, y \u00e9se es el poder pol\u00edtico.
Los cristianos de la primera generaci\u00f3n viv\u00edan en el imperio romano, que, despu\u00e9s de dos siglos de conquistas y de acci\u00f3n organizadora, hab\u00eda logrado reunir a pueblos numerosos. La gente se maravillaba de la \u00abpaz romana\u00bb y de la prosperidad que de ella resultaba. Desconoc\u00edan el peligro de una sociedad totalitaria: cuando Juan escrib\u00eda, el emperador Domiciano acababa de imponer a todos sus s\u00fabditos la obligaci\u00f3n de honrarlo como a un dios.
En esta situaci\u00f3n, los cristianos ten\u00edan que hacer una elecci\u00f3n tremenda. Al confesar a Cristo, Se\u00f1or de la vida, enfrentaban persecuciones. Juan se\u00f1ala el deber: permanecer fiel a Cristo y negarse a dar culto al C\u00e9sar. Un pu\u00f1ado de cristianos enfrentar\u00e1 victoriosamente el estado totalitario: la Iglesia vencer\u00e1 por la sangre de los m\u00e1rtires.
Es lo que expresa la presente visi\u00f3n; las dos bestias representan los dos poderes que unen sus fuerzas al servicio del monstruo, o sea, del Demonio, contra la Iglesia.
{C}La bestia que vi se parec\u00eda a un leopardo{/} (2). Esta representa el poder perseguidor, el del imperio romano, con im\u00e1genes sacadas de Daniel 7,3-7. Viene del mar, o sea, del Occidente, de Roma. La vitalidad y la fuerza del imperio de Roma son como una caricatura de la resurrecci\u00f3n.
{C}Otra bestia... ten\u00eda dos cuernos de cordero{/} (11). Esta sale del continente, es decir, del Este, de Asia. Figura las religiones que compet\u00edan entonces con el cristianismo. Estas pretend\u00edan dar una salvaci\u00f3n celestial, pero no condenaban los pecados del mundo romano.
{C}Hablaba como un drag\u00f3n.{/} Esas religiones asi\u00e1ticas eran utilizadas por el poder, como muchos grupos religiosos hoy en d\u00eda. Es un hecho que las agencias de presi\u00f3n pol\u00edtica y de desinformaci\u00f3n de ciertos paises ricos gastan mucho en el area religiosa, y es muy habitualmente para paralizar a la Iglesia.
{C}Los persuade a que hagan una estatua en honor de la bestia{/} (14). Hab\u00eda todo un movimiento religioso detr\u00e1s de la divinizaci\u00f3n de Roma y el culto al emperador. El culto de la personalidad no era propio del imperio romano, pues tiene ra\u00edces profundas en nosotros. Hoy todav\u00eda, en los paises dominados, muchos que enfatizan las condenaciones de la Biblia contra los \u00eddolos, se hacen servidores de nuevos \u00abse\u00f1ores\u00bb, que toman el mismo lugar de Dios. Y se les pide que prediquen al pueblo en nombre de la Biblia, que deben abstenerse de juzgar la injusticia y la violencia imperantes.
Una de las t\u00e1cticas del demonio consiste en unir el poder fuerte con una ideolog\u00eda que los cristianos no puede aceptar. El creyente, acosado por los dirigentes y, a la vez, por una opini\u00f3n p\u00fablica orientada por las t\u00e9cnicas modernas de propaganda, tiene que enfrentarse con una persecuci\u00f3n abierta o disfrazada. Las dificultades econ\u00f3micas dan al poder nuevos medios de presi\u00f3n, porque puede condenar a quien quiere a perder pan y trabajo: {C}no puede ya comprar o vender,{/} conseguir trabajo o estudiar (17).
{C}Seiscientos sesenta y seis{/}: en los libros de aquel tiempo era artificio corriente dar un valor num\u00e9rico a cada letra del alfabeto y se lograba as\u00ed la \u00abcifra\u00bb de tal o cual personaje. La cifra de seiscientos sesenta y seis se puede lograr con varios grupos de palabras. La soluci\u00f3n m\u00e1s probable podr\u00eda ser: \u00abemperador Ner\u00f3n\u00bb. Y sabemos que {C}seis{/} significa algo imperfecto: \u00e9l es el que trat\u00f3 de ser siete (que representa la perfecci\u00f3n) y no lo alcanz\u00f3.
Sabemos que, en el pasado, polemistas anticat\u00f3licos quisieron aplicar a la fuerza esta cifra al Papa. Esta aplicaci\u00f3n no ten\u00eda nada que ver con el sentido de todo el p\u00e1rrafo, pero no era dif\u00edcil de crear. Pues el que conozca bien las pautas de ese juego puede aplicar esta cifra a cualquiera de sus conocidos: basta un poco de paciencia. Por m\u00e1s que esas lineas fueran escritas por el ap\u00f3stol Juan, era solamente un juego.

{N}14,{/}1: Frente a las fuerzas que re\u00fane Satan\u00e1s en el imperio romano, est\u00e1n las de Cristo. La bestia tiene que aprovechar el tiempo que le fue concedido, porque ya Cristo reina, y se est\u00e1 preparando el juicio que pondr\u00e1 fin a la persecuci\u00f3n.
{C}El Cordero estaba de pie sobre el monte Si\u00f3n{/}. Si\u00f3n es la Iglesia, tanto la de la tierra como la del cielo. Cristo est\u00e1 reinando en medio de los mismos perseguidos. La represi\u00f3n, las cadenas y la muerte no alcanzan al templo secreto de cada persona, all\u00ed donde Cristo comunica su vida.
Los {C}144.000{/} designan a los cristianos del imperio romano firmes en su fe. Ellos son {C}las primicias,{/} o sea, los primeros y la parte mejor de los rescatados, y tambi\u00e9n representan a los creyentes de los siglos posteriores que se unir\u00e1n a ellos.
Algunos, que toman todo al pie de la letra, afirman que ser\u00e1n 144.000 los salvados. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 no leen el cap._7,4-9, donde son 144.000 los elegidos {C}de raza jud\u00eda,{/} sin hablar de un {C}gent\u00edo imposible de contar{/} de todos los dem\u00e1s pueblos? Todas estas cifras son simb\u00f3licas.
{C}Son v\u00edrgenes{/}. En 7,9 el pueblo cristiano era representado por m\u00e1rtires; aqu\u00ed se habla de v\u00edrgenes, y la palabra tiene dos sentidos, lo mismo que \u00abad\u00faltero\u00bb en otros lugares: por una parte, no se sometieron al culto de la bestia; por otra, fueron liberados de la tiran\u00eda del sexo.
{C}Cantan un c\u00e1ntico nuevo{/}. Despu\u00e9s que Yav\u00e9 salv\u00f3 a Israel al mar Rojo, el pueblo enton\u00f3 el {C}C\u00e1ntico de Mois\u00e9s{/} (Ex 15,1). Pero ahora los creyentes y m\u00e1rtires cantan el c\u00e1ntico nuevo para celebrar su liberaci\u00f3n, por Cristo, del odio, de su propia flaqueza y del temor de la muerte.

{N}14,{/}6: La evangelizaci\u00f3n prepara a plazo la ca\u00edda de la ciudad y sus \u00eddolos (8), la cual es presentada como un {C}mensaje de felicidad definitiva {/}(6). Pero, en lo presente, la represi\u00f3n se desata contra los testigos de Jes\u00fas (9).
El imperio perseguidor es llamado {C}Babilonia,{/} que, en la Biblia, es un nombre simb\u00f3lico del poder enemigo de Dios. Su ruina mostrar\u00e1 c\u00f3mo Dios juzga las estructuras injustas.
Cuando se producen crisis mayores y las m\u00e1s atroces guerras, muchos dicen: \u00abes el fin del mundo\u00bb. As\u00ed, cuando trescientos a\u00f1os despu\u00e9s de Juan se derrumb\u00f3 el imperio romano, muchos pensaron que era el fin de la civilizaci\u00f3n. Pero con el tiempo se vio que se abr\u00eda un campo m\u00e1s amplio para la predicaci\u00f3n del Evangelio.
{C}Si alguno adora a la bestia..{/}. (9). Aqu\u00ed se recalcan las palabras m\u00e1s fuertes del Evangelio sobre el deber de proclamar su fe (Mt 10,28-33).
{C}Felices desde ahora los muertos que mueren en el Se\u00f1or{/}. Juan ve a los m\u00e1rtires y dem\u00e1s testigos de Cristo: ya gozan de la paz. Respecto de esta retribuci\u00f3n prometida a los creyentes desde el momento de su muerte, ver: Fil 1,23 y 2 Cor 5,8.

{N}15,{/}5: Aqu\u00ed volvemos sobre la ca\u00edda de Roma, la cual es esperada y considerada como un juicio de Dios. Las siete copas mezclan im\u00e1genes que provienen de las plagas de Egipto y de varios textos prof\u00e9ticos.
{C}Har-magued\u00f3n, {/}o sea{C},{/} el monte Meguido (16,16), recordaba una derrota famosa de la historia jud\u00eda (2 Reyes 23,29), y es una manera de anunciar la derrota de los que all\u00ed se juntan.
{C}Las siete copas llenas de las siete plagas{/} describen con im\u00e1genes pintorescas algo que tal vez no est\u00e1 muy lejos de nosotros. El mundo presente no cree en los \u00abcastigos de Dios\u00bb, y por otra parte, se ha abusado tanto de esta expresi\u00f3n en siglos pasados, que no debemos utilizar la palabra sin mucho cuidado. Dios es amor y a cada uno de nosotros le env\u00eda solamente lo que ser\u00e1 para su bien. Pero tambi\u00e9n el Apocalipsis, siguiendo la tradici\u00f3n de los profetas y de Jes\u00fas, afirma que Dios juzga y castiga a las naciones y a las colectividades a lo largo de su historia.
Nuestra generaci\u00f3n tambi\u00e9n ser\u00e1 juzgada. Muchos se han asustado en los primeros tiempos del Sida, y ninguno se atrevi\u00f3 a hablar de un juicio de Dios. Pero sabemos que otras plagas ahora se avecinan, y el dominio del hombre sobre la naturaleza no le impide a \u00e9sta que tome su revancha: antibioticos y pesticidas que ya no tienen fuerza sino que envenenan a los hombres, congestion, paralisis, inseguridad de las Babeles grandes, sol y lluvias que desconciertan las previsiones...

{N}17,{/}1:{C} Voy a mostrarte el juicio.{/} Dios revela lo que vale realmente la ciudad perseguidora, pr\u00f3spera y poderosa.
Para todos los que viv\u00edan en el imperio, Roma era la personificaci\u00f3n del imperio y de su cultura. Al llegar a la capital quedaban deslumbrados por sus edificios, sus teatros, sus luces, la animaci\u00f3n de su poblaci\u00f3n incontable. Y no les costaba venerar a Roma como a una divinidad.
La duraci\u00f3n del imperio, que le acarrea la reputaci\u00f3n de invencible y divino, es puro enga\u00f1o: {C}era, no es y pasa pronto {/}(8), a diferencia de Dios, que Es y ha de venir. Juan figura a Roma como una mujer endemoniada. La p\u00farpura, color de los emperadores, y el oro, signo de su riqueza, tapan su impureza y su crueldad. Es al mismo tiempo la que lleva a los hombres a servir a divinidades falsas y la que asesina a los m\u00e1rtires.
Juan habla del futuro cercano de Roma, usando s\u00edmbolos, algunos de los cuales se interpretan sin esfuerzo. Las siete colinas designan sin ninguna duda a Roma. Los siete reyes son una cifra simb\u00f3lica de emperadores.
Los diez cuernos son los reyes de los pueblos b\u00e1rbaros aliados de Roma. Estos sat\u00e9lites ser\u00e1n los instrumentos de Dios para destruirla. Sin embargo seguir\u00e1n como fuerzas hostiles a la Iglesia.
{C}Los vencer\u00e1 y con \u00e9l vencer\u00e1n los suyos{/} (14). El triunfo de Cristo lo comparten con \u00e9l sus testigos (Lc 22,28).

{N}18,{/}1: {C}\u00a1Cay\u00f3, cay\u00f3 Babilonia la grande!{/} Este hab\u00eda sido el grito de los profetas que saludaban la ca\u00edda de la ciudad opresora (ver Jer 50 y 51). Jes\u00fas dec\u00eda, al profetizar la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n: \u00abEnder\u00e9cense...\u00bb (Lc 21,28).
{C}\u00a1Pueblo m\u00edo, al\u00e9jate de ella!{/} (4) Vivan en el mundo sin ser del mundo; hagan todo lo posible por convertir esta sociedad, sus aspiraciones y su cultura, pero no vendan su alma. Y cuando Dios venga a juzgar estas estructuras anquilosadas, est\u00e9n listos para dejarlo todo y para volver al desierto, a la pobreza, antes que acostarse entre los muertos de la historia (v\u00e9ase Fil 3,20).
{C}\u00bfHAY QUE BUSCAR UNA BABILONIA GRANDE EN EL MUNDO ACTUAL?{/}
Para Juan la bestia era figura del imperio romano; ve\u00eda en ella un instrumento del demonio, y profetiz\u00f3 su ca\u00edda: \u00a1y pensar que, durante siglos, el Occidente cristiano so\u00f1\u00f3 con el esplendor de Roma!
El nombre de Roma resum\u00eda todo el empuje de su imperio. Muchos pueblos hab\u00edan sido conquistados e integrados bajo el dominio de un poder fuerte controlado por un orden legal y moral. La \u00abpaz romana\u00bb permiti\u00f3 la extensi\u00f3n de una cultura de la que somos los herederos, pero tambi\u00e9n el aflujo a Roma de las riquezas del mundo engendraba la corrupci\u00f3n. Todos aquellos que no aceptaban la paz y la moral que la naci\u00f3n m\u00e1s desarrollada quer\u00eda imponerles, eran destruidos con la mayor crueldad. Y el Apocalipsis ve en Roma la ciudad maldita.
Al hacer del enfrentamiento de la Iglesia con el Imperio la trama de estos cap\u00edtulos, Juan nos invita a pensar que esta lucha es un dato permanente de los tiempos cristianos: muerta Roma, Babilonia reaparecer\u00e1.
Muchos han querido identificarla con sus adversarios pol\u00edticos. Pero el demonio no se compromete con ning\u00fan campo determinado. Fuera de las persecuciones sangrientas que muchos conocen, la Iglesia hoy en d\u00eda sufre otra persecucion que sabe disimularse, pero que es dirigida desde paises todopoderosos y que dispone de recursos enormes.
Hoy todav\u00eda el cristianismo se identifica en gran parte con el mundo occidental, el que promueve en el mundo valores cristianos, aun sin quererlo. Pero tambi\u00e9n se hace el ap\u00f3stol de un liberalismo estrechamente vinculado con el reinado del dinero. Es de los mismos paises reputados \u00abcristianos\u00bb de donde salen las influencias m\u00e1s corruptoras y da\u00f1inas para la salud moral de los pueblos; al mismo tiempo su superioridad t\u00e9cnica les permite despojar sin violencia aparente a las otras naciones, mientras les predican principios econ\u00f3micos y pol\u00edticos que convienen a sus propios intereses.
Por eso podemos pensar que la Babilonia del siglo XX no se identifica con un pa\u00eds renegado y diab\u00f3lico, sino que est\u00e1 tambi\u00e9n all\u00ed donde las comunidades cristianas son m\u00e1s numerosas, luchando y dando su testimonio. Por eso se les dice: {C}Al\u00e9jate de ah\u00ed, pueblo m\u00edo,{/} no se dejen contaminar con los \u00eddolos. En la medida en que la Iglesia mire a los hombres y al mundo con los ojos y con el coraz\u00f3n de los pobres, no puede esperar sino la guerra de parte del Due\u00f1o y de los due\u00f1os de este mundo.
{C}\u00bfDEBEMOS RELACIONAR LAS APARICIONES DE LA VIRGEN CON EL JUICIO QUE SE AVECINA?{/}
Las importantes apariciones de Mar\u00eda durante este \u00faltimo siglo son para muchas personas una se\u00f1al m\u00e1s de que estamos llegando al final: \u00bfhabr\u00e1 que tomar en cuenta esa relaci\u00f3n?
En todos los momentos tr\u00e1gicos de la historia, hubo gente que hablaba del fin del mundo. Entre gente que ten\u00eda miedo corr\u00edan y se transmit\u00edan revelaciones que fomentaban el terror. Hoy, sin embargo, hay otros que no tocan el tema porque se asustan o para asustar, sino porque piensan que la humanidad est\u00e1 llegando a su edad adulta y que tal vez los tiempos del Nuevo Testamento se est\u00e1n cumpliendo. La repentina aceleraci\u00f3n del desarrollo de la humanidad es un hecho: en un siglo se ha recorrido m\u00e1s camino que en miles de siglos anteriores. En otro plano, el apretujamiento de los hombres (ya somos 5.000 millones) y la multiplicaci\u00f3n del material que utilizan han vuelto la vida humana cada vez m\u00e1s compleja y dif\u00edcil; se acerca el momento en que deberemos entrar en un mundo totalmente diferente o bien morir. Sin hablar del hecho de que tambi\u00e9n cada d\u00eda aporta medios m\u00e1s eficaces para hacer el mal y para someter el mundo a Satan\u00e1s. As\u00ed que cabe preguntarse hacia d\u00f3nde vamos, a pesar de que Jes\u00fas dijo que nadie podr\u00eda predecir la hora.
Ahora bien, al referirnos a la Anunciaci\u00f3n (Lc 1,26) hemos hablado de la misi\u00f3n \u00fanica de Mar\u00eda en el plan de salvaci\u00f3n. A ella tanto como a la Iglesia se aplica el s\u00edmbolo de la Mujer y del Drag\u00f3n del cap\u00edtulo 12. Pero el plan de salvaci\u00f3n est\u00e1 siempre en peligro: los mayores obst\u00e1culos y retardos vienen de la misma Iglesia, a menudo tan ciega a las exigencias del Evangelio cuando se empe\u00f1a en conquistar el mundo. \u00bfPor qu\u00e9 existen esas estructuras tan pesadas, enajenantes, que ahogan en la pr\u00e1ctica la libre carrrera de la palabra de Dios? Y las comunidades cristianas se repliegan sobre s\u00ed mismas en vez de llevar la Palabra a todos los rincones del mundo.
No es pues de extra\u00f1ar que la Virgen Mar\u00eda utilice la gracia que ha recibido de Dios y que intervenga de vez en cuando para manifestarse a los pobres. Ella no entrega ning\u00fan mensaje nuevo o las revelaciones que muchos esperar\u00edan (es por eso que fabrican muchas revelaciones de ese tipo, que tienen \u00e9xito). M\u00e1s bien repite las palabras del Evangelio con una fuerza tal que las conversiones se multiplican. Las apariciones est\u00e1n indicando que la Iglesia no ha cumplido su misi\u00f3n sino muy parcialmente: Mar\u00eda viene a socorrer a sus hijos olvidados. Y es uno de los canales a trav\u00e9s de los cuales se expresa el Esp\u00edritu Santo, quien nunca ha dejado de repetir el Evangelio por medio de profetas y milagros.
Pero \u00bfpor qu\u00e9 se hacen m\u00e1s numerosas ahora estas apariciones, e invitan a la conversi\u00f3n con m\u00e1s insistencia? Ser\u00e1 tal vez porque la humanidad entra en una edad m\u00e1s cr\u00edtica, o porque las fuerzas del mal son m\u00e1s activas en el mundo. Pero, si {C}el demonio se ha enfurecido,{/} puede ser porque {C}sabe que le queda poco tiempo. {/}

{N}19,{/}1: {C}El inmenso gent\u00edo{/} se alegra por la condenaci\u00f3n de la prostituta y otra vez clama \u00abaleluya\u00bb por las bodas del Cordero que se van a realizar.
{C}Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero{/} (9). Ahora se habla de gozo y alegr\u00eda cuando ha terminado el bullicio de Babilonia y de sus placeres. Se han apagado sus luces y brillan las acciones de los \u00absantos\u00bb, actos heroicos o servicios humildes.
El final del p\u00e1rrafo puede ser una cr\u00edtica que Juan lanza contra el demasiado inter\u00e9s por los \u00e1ngeles, que, en varios sectores de la Iglesia, amenazaba con reemplazar el culto de los dioses paganos. Tambi\u00e9n puede ser una nueva advertencia contra el culto de la personalidad en la misma Iglesia (comparar 19,10 ; 22,8 ; He 10,26).

{N}19,{/}11: Aqu\u00ed se reanuda la visi\u00f3n de los cap\u00edtulos 13, 14, 15 y 16, despu\u00e9s del par\u00e9ntesis que constitu\u00edan los cap\u00edtulos 17 y 18. Los siete \u00e1ngeles hab\u00edan derramado las copas del castigo de la bestia y se esperaba el encuentro decisivo. Entonces aparece Cristo.
{C}Su nombre es la Palabra de Dios {/}(13). Es el \u00abni\u00f1o var\u00f3n\u00bb, nacido de la Mujer, que deb\u00eda \u00abgobernar a las naciones con vara de hierro\u00bb (12,5). Cristo viene como triunfador. Su nombre verdadero es Palabra-de-Dios; \u00e9sa es su realidad divina, que nadie comprende sino \u00e9l. Respecto de la{C} Palabra{/} de Dios, ver Jn 1,1-14.
{C}Lo siguen los ej\u00e9rcitos del cielo{/}. Como Jes\u00fas lo hab\u00eda anunciado varias veces (Mateo 16,27).
Palabra de Dios, poderosa para vencer, activa para salvar, \u00abfiel\u00bb para cumplir las promesas de Dios, \u00abverdadera\u00bb en lo que dice, \u00abla que hace las guerras justas\u00bb. Las guerras justas son las que se hacen contra el Demonio y sus aliados: el poder perseguidor (la bestia) y las doctrinas que inyectan opio en vez de dar la salvaci\u00f3n (el falso profeta).
Al leer la presente p\u00e1gina que apuntaba m\u00e1s precisamente al imperio romano, podemos pensar en las derrotas de los invencibles ej\u00e9rcitos romanos y en la descomposici\u00f3n de ese cuerpo inmenso, cuya alma era la fe en la divinidad de Roma, la capital, y del C\u00e9sar-Emperador. Cristo no vino a trabar combate contra los ej\u00e9rcitos romanos, en que, por lo dem\u00e1s, cierto n\u00famero de soldados se hab\u00edan convertido a la fe cristiana. (Muchos j\u00f3venes cristianos inscritos en el ej\u00e9rcito fueron los misioneros de Cristo por donde pasaban y no faltaron los m\u00e1rtires entre ellos.)
M\u00e1s bien, la victoria anunciada por el Apocalipsis fue la de Cristo y de sus m\u00e1rtires, que con su sacrificio echaron abajo la crueldad, la injusticia y la inmoralidad del mundo pagano. La lucha diaria del creyente era la victoria de Cristo. Pero tambi\u00e9n lleg\u00f3 el d\u00eda en que el Se\u00f1or hizo justicia a la vista de todos: {C}vengan y devoren carne de reyes y de generales {/}(18).

{N}20,{/}1: Este texto se ha prestado para muchos comentarios contradictorios y err\u00f3neos. Algunos piensan en un para\u00edso terrenal de mil a\u00f1os antes del cielo. Pero eso estar\u00eda en contradicci\u00f3n con toda la ense\u00f1anza clara del Nuevo Testamento, que afirma (en contra de muchos jud\u00edos de aquel tiempo) que no hay intermedio entre la vida presente y la definitiva.
Esta visi\u00f3n, tal vez, es otra manera de presentar la historia que vivimos, haciendo resaltar sus aspectos positivos y los logros de la evangelizaci\u00f3n. Estos mil a\u00f1os pueden ser todo el lapso de tiempo en que la Iglesia, liberada ya de las persecuciones jud\u00edas y romanas, va evangelizando el mundo.
El desarrollo de la Iglesia marca un retroceso en el poder del demonio: {C}est\u00e1 atado.{/} Una corriente de pensamiento y de actuaci\u00f3n cristiana va a renovar el mundo. Pensemos en la lucha contra las varias formas de esclavitud, la rehabilitaci\u00f3n del trabajo manual, la dignificaci\u00f3n de la mujer y del matrimonio, el respeto a la persona humana y al ni\u00f1o.
{C}Vi entonces las almas de aquellos a quienes cortaron la cabeza{/} (4). Ya comparten la vida y la felicidad de Cristo y, de alguna manera, comparten su dominio de la historia y con \u00e9l est\u00e1n presentes en la vida de la Iglesia terrenal. Pensemos en la influencia creciente que tienen despu\u00e9s de muertos los que se entregaron por una causa noble.
{C}Y cuando se terminen los mil a\u00f1os{/} (7). No sabemos lo que durar\u00e1 el mundo, ni cu\u00e1ntas culturas e imperios se enfrentar\u00e1n con la Iglesia. Pero ahora Juan nos habla de una \u00faltima crisis en que la Iglesia parecer\u00e1 sumergida por las fuerzas del mal (ver 2 Tes 2,3). No se da ninguna descripci\u00f3n de lo que suceder\u00e1: ya se dijo bastante sobre la lucha de la Iglesia con los agentes del demonio, para que podamos imaginar algo de esta \u00faltima crisis.
{C}Baj\u00f3 fuego del cielo{/} (9). Juan retoma expresiones y figuras ya usadas por Ezequiel cap. 38-39.
{N}
20,{/}11: {C}El cielo y la tierra huyeron{/} (11). Es el final de la historia, y tambi\u00e9n del tiempo en el universo: todo vuelve a Dios y es transfigurado por \u00e9l.
{C}Abrieron libros{/} (12). Usando las im\u00e1genes del libro de Daniel (7,10), Juan nos muestra a los hombres juzgados individualmente por lo que hicieron.
{C}La Muerte y el Lugar de los muertos fueron arrojados {/}(14). Manera de decir, no solamente que la muerte desaparece, sino tambi\u00e9n que nunca Dios la quiso: no reina en el mundo sino a consecuencia del pecado (ver 1 Cor 15,26).
Este \u00faltimo juicio del mundo no hace sino recapitular lo que ya se dijo respecto del mundo jud\u00edo o del romano. Si leemos bien el evangelio de Juan, especialmente el c\u00e1pitulo 5, veremos que no se imagina algo espectacular, Cristo bajando del cielo en medio de una humanidad aterrada: el juicio se hizo a lo largo de la historia. Por esta raz\u00f3n Juan lo menciona muy brevemente. Prefiere describir la Jerusal\u00e9n nueva que viene de Dios, la que est\u00e1 en el centro de las dos \u00faltimas visiones que vienen a continuaci\u00f3n.

{N}21,{/}1: Primera visi\u00f3n de la Jerusal\u00e9n celestial. \u00abEl ojo no ha visto, el o\u00eddo no ha o\u00eddo lo que Dios ha preparado para los que lo aman\u00bb (1 Cor 2,9).
La Biblia empezaba con una visi\u00f3n de la primera creaci\u00f3n, en la que Dios, en las avenidas del Ed\u00e9n, conversaba con el hombre, su amigo. El Apocalipsis finaliza con una visi\u00f3n m\u00e1s hermosa en que desborda primero el gozo de Dios: {C}Ahora todo lo hago nuevo{/}. Se ha construido la ciudad santa y definitiva de la humanidad.
{C}Cielo nuevo y Tierra nueva{/}. El cuerpo resucitado de Cristo fue el principio de este universo nuevo, espiritual y material, que esperamos. Ahora su poder de resurrecci\u00f3n ha transformado el mundo entero. No ser\u00e1 un para\u00edso para \u00abalmas\u00bb aisladas ni para puros \u00e1ngeles, sino una ciudad de hombres: todos han llegado a ser totalmente hijos de Dios: \u00e9{C}l ser\u00e1 hijo para m\u00ed{/}.
{C}Enjugar\u00e1 las l\u00e1grimas.{/} Dios habita en medio de los hombres y derrama en ellos su felicidad. Los sufrimientos que llenaron tantas vidas, las torturas de los m\u00e1rtires, el dolor \u00edntimo de los pecadores arrepentidos, todo se acab\u00f3. Gozo y paz que no se pueden dar en ning\u00fan lugar de la tierra, pero s\u00ed en el seno de Dios.
{C}La segunda muerte{/} (8). Frente a esa felicidad, la reprobaci\u00f3n eterna. {C}El lago de fuego y de azufre,{/} es primeramente para el diablo y las fuerzas de muerte (19,20 ; 20,10 ; 20,14), pero tambi\u00e9n ha de recibir a aquellos que fueron hasta el extremo de la opci\u00f3n en contra de Dios. Aunque nos cueste pensar que alguien ya no pueda arrepentirse, repetidas veces la Biblia nos avisa que la traici\u00f3n, o el rechazo a la verdad, pueden ir hasta el vac\u00edo absoluto.
La Jerusal\u00e9n nueva {C}ha bajado de Dios{/}. Los hombres se esforzaron por construir, m\u00e1s mal que bien, la comunidad humana. Pero al terminar la historia descubren que, junto con ellos Dios construy\u00f3 algo mucho m\u00e1s grande.
{C}Ya est\u00e1 hecho{/} (6). Es la realidad definitiva. En el mundo nuevo {C}no hay mar,{/} pues es el lugar de los peligros, y representa tambi\u00e9n la inquietud y la agitaci\u00f3n de los hombres. Desde entonces, Dios, principio y fin, da sin cesar {C}el agua de vida{/} gratuitamente (ver Is 55,1 y Jn 4,10). Nuestra eternidad no puede ser algo inm\u00f3vil; de ser as\u00ed nos aburrir\u00edamos pronto. Dios es creatividad pura, y vivir en El es tanto poseerlo como sumergirse cada vez m\u00e1s en su misterio.

{N}21,{/}9: Segunda visi\u00f3n de la Jerusal\u00e9n celestial: el templo de Dios.
Dos im\u00e1genes que se encuentran en el coraz\u00f3n de la Biblia: el banquete de bodas y el templo. Despu\u00e9s de Jerusal\u00e9n, la reci\u00e9n casada, viene la Ciudad Santa, templo de Dios. Los hombres ya no necesitan templo cuando Dios est\u00e1 presente en medio de ellos de manera permanente: la realidad reemplaza a las sombras.
{C}Longitud, anchura y altura son iguales{/} (16). Ciudad construida como una pir\u00e1mide, perfecta y definitiva. La muralla, s\u00edmbolo de seguridad: ya no hay miedo ninguno, ni siquiera el temor oculto en cada uno de nosotros al sentir que la vida se le va escapando. El resplandor de la ciudad es de jaspe, y de jaspe es su primera base: el jaspe, color de Dios en el cap\u00edtulo 4.
En las puertas est\u00e1n apostados \u00e1ngeles, como en el jard\u00edn de Eden: esto quiere decir que todo est\u00e1 encerrado y guardado en el interior del misterio divino. La muralla de santidad y de verdad reposa sobre los ap\u00f3stoles: la verdad de este mundo nuevo ya estaba contenida en el testimonio de los ap\u00f3stoles de Jes\u00fas. La ciudad definitiva es el t\u00e9rmino de la larga peregrinaci\u00f3n de todos los pueblos; la anhelaban sin conocerla los justos, los pobres, los misericordiosos y los que lloran: {C}las naciones caminar\u00e1n a su luz.{/}
Los creyentes del Antiguo Testamento no hab\u00edan dejado de buscar la fuente de vida ubicada en el centro del Eden. Ezequiel la ve\u00eda salir del Templo nuevo, y Jes\u00fas la prometi\u00f3 a la Samaritana. Ahora sale del seno de Dios-Trinidad, {C}del trono de Dios y del Cordero{/}.
{C}Y reinar\u00e1n por los siglos{/} (22,5). Es la \u00faltima palabra, y es la s\u00e9ptima vez que lo dice el Apocalipsis.

{N}22,{/}6:{C} Yo, Juan, vi y o\u00ed todo esto{/}. Al llegar a esta \u00faltima p\u00e1gina de la Biblia, podemos recordar la par\u00e1bola de los trabajadores contratados para la vi\u00f1a de Dios (Mt 20). Se acaba el trabajo en que varios profetas y autores hab\u00edan acudido como a lo largo de un d\u00eda. En la primera hora se escribieron las visiones con que empieza el G\u00e9nesis, y que presentan a grandes rasgos la vocaci\u00f3n divina del hombre y la finalidad del mundo. En la \u00faltima hora, Juan, despu\u00e9s de contemplar el sol meridiano, Cristo, nos ha mostrado c\u00f3mo la humanidad se prepara a compartir la gloria de Dios. Es la \u00faltima hora, por lo que se espera la venida de Cristo. Se sabe, sin embargo, que la \u00faltima hora puede prolongarse y que el Esposo llegue muy avanzada la noche: el cristiano vela firme en su esperanza, aun cuando se ve enfrentado con el poder de las tinieblas.
{C}El que tenga sed, que se acerque{/} (21,6) Ya leimos en Jn 7,37 estas palabras sacadas de Isa\u00edas 55. El ni\u00f1o se hace adulto cuando renuncia a sus deseos ilimitados y acepta las limitaciones del mundo real. Y Dios nos devuelve a la ni\u00f1ez cuando hace que nazca en nosotros el ansia de lo infinito: H\u00e1gase tal como han cre\u00eddo, dice Jes\u00fas.
Es mediante el deseo que Dios nos prepara para las cosas grandes que quiere darnos: el deseo es la primera manifestaci\u00f3n consciente de su trabajo en nosotros. Pero el deseo se parece a las semillitas de la par\u00e1bola, de las que much\u00edsimas se pierden apenas fueron sembradas. Nosotros mismos nos encargamos de cortarles las alas, pues pensamos: esto no es para m\u00ed; ya es suficiente que siga el modelo de los buenos cristianos comunes y corrientes, y es m\u00e1s seguro.
Y es cierto que es m\u00e1s seguro vivir reprimiendo nuestros deseos, porque tal vez el deseo podr\u00eda volverse una sed.
Muchos han conocido el deseo de Dios, pero pocos son capaces de convivir con \u00e9l, porque viene a desconcertar el juego natural de nuestra psicolog\u00eda. Al ver estos des\u00f3rdenes muchos hablar\u00e1n de aburrimiento, de incapacidad para vivir en sociedad, y el remedio que m\u00e1s frecuentemente nos ofrecer\u00e1 la gente de buena voluntad ser\u00e1 de ocupar nuestra mente con actividades, lo que ser\u00eda como volver a las cebollas de Egipto (N\u00fam 11,5).
\u00bfPor qu\u00e9 no nos quedamos con nuestra sed y dejamos que crezca, despreciando cualquier satisfacci\u00f3n que sea menos que lo infinito de Dios? Llegar\u00e1 la hora en que se nos dir\u00e1: {C}El que tenga sed, que se acerque, y tendr\u00e1 de beber.{/}

