
{1}1{/}

{I}1_{/}En el octavo mes 
del segundo a\u00f1o del 
reinado de Dar\u00edo, una 
palabra de Yav\u00e9 lleg\u00f3 al 
profeta Zacar\u00edas, hijo de 
Ido: {I}2_{/}"Yav\u00e9 estuvo muy 
enojado con los padres de 
ustedes; pero \u00e9ste es el 
recado de Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos: {I}3_{/}Vuelvan a 
m\u00ed y yo me volver\u00e9 a 
ustedes. {I}4_{/}No se porten 
como sus antepasados, a 
quienes los antiguos 
profetas les gritaban: 
"D\u00e9jense de andar por 
malos caminos y no sigan 
haciendo maldades." Pero 
ellos no quisieron 
escucharlos, ni les 
hicieron caso. {I}5_{/}\u00bfD\u00f3nde 
est\u00e1n ahora sus padres?, 
\u00bfqu\u00e9 se hizo de los 
profetas? {I}6_{/}Pero mis 
palabras y mis \u00f3rdenes 
que yo hab\u00eda dado a mis 
servidores, los profetas, 
se cumplieron en sus 
padres de tal manera que 
volvieron a m\u00ed y 
reconocieron: Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos nos ha tratado 
como lo hab\u00eda resuelto, 
conforme a nuestra 
conducta y manera de 
proceder."
LAS VISIONES{/}

{I}7_{/}El d\u00eda veinticuatro 
del und\u00e9cimo mes del a\u00f1o 
tercero, Yav\u00e9 dirigi\u00f3 
nuevamente una palabra al 
profeta Zacar\u00edas.
Aqu\u00ed la tienen.
{I}8_{/}"He tenido una visi\u00f3n 
esta noche: Hab\u00eda un 
hombre montado en un 
caballo rojo que estaba 
en medio de los 
arrayanes, de ra\u00edces muy 
profundas. Lo segu\u00edan 
caballos rojos, alazanes, 
negros y blancos." Yo 
entonces pregunt\u00e9 "\u00bfQu\u00e9 
son \u00e9stos, Se\u00f1or?" {I}9_{/}Y 
el \u00e1ngel que hablaba 
conmigo respondi\u00f3: "Ya te 
dir\u00e9 qui\u00e9nes son." 
{I}10_{/}Pero el hombre que 
estaba parado en medio de 
los arrayanes nos 
interrumpi\u00f3: "Estos son 
los que Yav\u00e9 envi\u00f3 para 
que recorrieran la 
tierra." {I}11_{/}Ellos, 
entonces, dirigi\u00e9ndose al 
\u00e1ngel de Yav\u00e9 que estaba 
entre los arrayanes, le 
dijeron: "Acabamos de 
recorrer la tierra y 
hemos comprobado que se 
encuentra tranquila." 
{I}12_{/}El \u00e1ngel de Yav\u00e9 
hizo, por su parte, esta 
pregunta: "Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos, \u00bfhasta cu\u00e1ndo 
estar\u00e1s sin compadecerte 
de Jerusal\u00e9n y de las 
ciudades de Jud\u00e1, a las 
que has castigado durante 
setenta a\u00f1os?"
{I}13_{/}Yav\u00e9 dio, entonces, 
al \u00e1ngel que conversaba 
conmigo una respuesta muy 
esperanzadora. {I}14_{/}Al 
o\u00edrla el \u00e1ngel me orden\u00f3: 
"An\u00fancialo a viva voz: 
Esto es lo que dice Yav\u00e9 
de los Ej\u00e9rcitos: Mi amor 
por Jerusal\u00e9n y por Si\u00f3n 
es tan grande que llega a 
ser celoso; {I}15_{/}por eso, 
estoy muy enojado con las 
naciones orgullosas; pues 
si bien yo estaba 
disgustado con Jerusal\u00e9n, 
no era para que ellas 
llegaran a tanto. 
{I}16_{/}Por esto, contin\u00faa 
Yav\u00e9, estoy volviendo a 
Jerusal\u00e9n muy bien 
dispuesto; mi Templo ser\u00e1 
reconstruido, y de nuevo 
se usar\u00e1 la lienza para 
medir en Jerusal\u00e9n, 
palabra de Yav\u00e9. Todav\u00eda 
te queda algo que 
anunciar: {I}17_{/}En mis 
ciudades habr\u00e1 abundancia 
de todo. Yav\u00e9 tendr\u00e1 una 
vez m\u00e1s piedad de Si\u00f3n y 
volver\u00e1 a hacer de 
Jerusal\u00e9n su predilecta."
SEGUNDA VISI\u00d3N{/}

{1}2{/}

{I}1_{/}Tuve otra visi\u00f3n: yo 
ve\u00eda cuatro cuernos. 
{I}2_{/}Pregunt\u00e9 al Angel que 
me acompa\u00f1aba qu\u00e9 
significaban estos 
cuernos y \u00e9l me 
respondi\u00f3: "Estas son las 
naciones enemigas de Jud\u00e1 
y Jerusal\u00e9n." {I}3_{/}En 
seguida me mostr\u00f3 Yav\u00e9 a 
cuatro herreros. {I}4_{/}Yo 
dije: "\u00bfQu\u00e9 vienen a 
hacer aquellos hombres?", 
y \u00e9l me explic\u00f3: "Esos 
cuernos son las naciones 
que han dispersado a 
Jud\u00e1, sin que nadie 
pudiera resistirles. Pero 
\u00e9stos han venido para 
aterrorizarlos, para 
acabar con el poder\u00edo de 
las naciones que han 
lanzado sus fuerzas 
contra el pa\u00eds de Jud\u00e1 
para dispersar a su 
gente."
TERCERA VISI\u00d3N{/}

{I}5_{/}Tuve la siguiente 
visi\u00f3n: Ve\u00eda a un hombre 
que llevaba en su mano 
una lienza para medir. 
{I}6_{/}Le pregunt\u00e9 a d\u00f3nde 
iba y me contest\u00f3: "Voy a 
medir a Jerusal\u00e9n, para 
saber cu\u00e1nto mide de 
largo y de ancho." {I}7_{/}El 
\u00e1ngel que conmigo 
conversaba se qued\u00f3 
parado mientras que otro 
\u00e1ngel le sal\u00eda al 
encuentro. {I}8_{/}El que 
estaba de pie le dijo: 
"Corre a decir a este 
joven que Jerusal\u00e9n ser\u00e1 
una ciudad abierta, pues 
ser\u00e1 inmenso el n\u00famero de 
habitantes y de animales 
que habr\u00e1 en su interior. 
{I}9_{/}Pero yo ser\u00e9 para 
ella como una muralla de 
fuego que la rodee 
totalmente, y habitar\u00e9 en 
ella para ser su gloria."
{I}10_{/}"\u00a1Ea!, salgan del 
pa\u00eds del norte, dice 
Yav\u00e9, pues yo los he 
dispersado a los cuatro 
puntos cardinales." 
{I}11_{/}S\u00e1lvense, habitantes 
de Si\u00f3n que viven en 
Babilonia. {I}12_{/}Porque 
esto es lo que dice Yav\u00e9, 
que me ha enviado con su 
poder, respecto de las 
naciones que los han 
asaltado a ustedes: "El 
que a ustedes los toca me 
pega en la pupila del 
ojo. {I}13_{/}Por eso, 
levanto mi mano para que 
las saqueen aquellos que 
fueron sus esclavos." As\u00ed 
sabr\u00e1n que Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos me ha enviado.
LLAMADO A LA HIJA DE 
SI\u00d3N{/}

{I}14_{/}Canta, gozosa, 
oh hija de Si\u00f3n,
pues mira que yo vengo
para quedarme contigo, 
dice Yav\u00e9.
{I}15_{/}En aquel d\u00eda 
numerosas naciones
vendr\u00e1n a Yav\u00e9 y pasar\u00e1n 
a ser su pueblo,
pero yo me quedar\u00e9 
contigo.
{I}16_{/}Yav\u00e9 tendr\u00e1 en 
propiedad
a Jud\u00e1 en la tierra santa
y ser\u00e1 Jerusal\u00e9n 
nuevamente su elegida.
{I}17_{/}Que todo ser se 
calle ante Yav\u00e9,
pues se levanta y sale de 
su Morada Santa.
CUARTA VISI\u00d3N: PRONTO 
VENDR\u00c1 EL MES\u00cdAS{/}

{1}3{/}

{I}1_{/}Yav\u00e9 present\u00f3 
ante mis ojos a Josu\u00e9, el 
gran sacerdote. Estaba 
\u00e9ste frente al \u00e1ngel de 
Yav\u00e9, y ten\u00eda a su 
derecha a Sat\u00e1n, que lo 
estaba acusando. {I}2_{/}El 
\u00e1ngel de Yav\u00e9 dijo a 
Sat\u00e1n: "Que Yav\u00e9 te 
contenga, Sat\u00e1n, que \u00e9l 
te haga callar, pues 
Jerusal\u00e9n es su 
preferida. \u00bfNo aparece 
\u00e9ste como un tiz\u00f3n sacado 
del fuego? {I}3_{/}Ahora 
bien, Josu\u00e9 estaba 
vestido con ropas sucias, 
mientras permanec\u00eda en 
presencia del \u00e1ngel de 
Yav\u00e9. {I}4_{/}Tom\u00f3 \u00e9ste la 
palabra y les orden\u00f3 a 
sus asistantes: 
{I}5_{/}"Qu\u00edtenle sus ropas 
sucias y p\u00f3nganle un 
traje de gala. Coloquen 
adem\u00e1s en su cabeza una 
corona reluciente." Lo 
vistieron con el traje de 
fiesta y pusieron en su 
cabeza la corona 
reluciente. {I}6_{/}Luego el 
\u00e1ngel de Yav\u00e9 dijo a 
Josu\u00e9: "Ahora te he 
dejado libre de tu 
falta."
En seguida, el \u00e1ngel hizo 
a Josu\u00e9 esta advertencia: 
{I}7_{/}"Esto te manda decir 
Yav\u00e9: Si andas por mis 
caminos y respetas mis 
disposiciones, t\u00fa mismo 
gobernar\u00e1s mi Casa y 
cuidar\u00e1s de sus patios. 
Yo dejar\u00e9 que formes 
parte de los que est\u00e1n 
aqu\u00ed presentes. {I}9a_{/}Pues 
pongo ahora delante de 
Josu\u00e9 una piedra que 
reluce como si tuviera 
siete ojos y yo mismo 
escribo en ella la 
inscripci\u00f3n."
{I}8_{/}Escucha, pues, Josu\u00e9, 
sumo sacerdote, t\u00fa y tus 
compa\u00f1eros que se sientan 
en tu presencia, pues 
todos ustedes son 
personas importantes. 
{I}9b_{/}Voy a traer ac\u00e1 a mi 
servidor, el Brote{/},_y 
cancelo la deuda del pa\u00eds 
en un solo d\u00eda.
{I}10_{/}Ese d\u00eda, prosigue 
Yav\u00e9, se invitar\u00e1n unos a 
otros a pasar un rato 
debajo de la parra o de 
la higuera."
VISI\u00d3N QUINTA{/}

{1}4{/}

{I}1_{/}El \u00e1ngel que 
hablaba conmigo volvi\u00f3 y 
me sacudi\u00f3 como se 
despierta a un hombre que 
est\u00e1 durmiendo. {I}2_{/}Me 
pregunt\u00f3 qu\u00e9 ve\u00eda yo, y 
le dije: "Veo un 
candelabro de oro macizo 
con su estanque de aceite 
arriba, y siete l\u00e1mparas. 
{I}3_{/}Tambi\u00e9n hay cerca del 
candelabro dos olivos, 
uno a la derecha y otro a 
la izquierda."
{I}4_{/}Pregunt\u00e9 al \u00e1ngel que 
estaba conmigo qu\u00e9 
quer\u00edan decir esas cosas. 
{I}5_{/}Y me respondi\u00f3: 
"\u00bfC\u00f3mo, no lo sabes?" 
"No, se\u00f1or", insist\u00ed yo. 
{I}6_{/}Entonces continu\u00f3: 
"Estas siete l\u00e1mparas son 
los ojos de Yav\u00e9 que 
miran por toda la 
tierra." {I}11_{/}Le volv\u00ed a 
preguntar: {I}12_{/}"\u00bfQu\u00e9 
representan esos dos 
olivos puestos a la 
derecha y a la izquierda 
del candelabro?" {I}13_{/}Me 
volvi\u00f3 a decir: "\u00bfC\u00f3mo, 
tampoco sabes lo que 
quieren decir?" "No, 
se\u00f1or", le repliqu\u00e9. 
{I}14_{/}El me explic\u00f3: "Son 
los dos Ungidos con 
aceite fresco que est\u00e1n 
ante el Se\u00f1or del mundo 
entero."
{I}7_{/}Esta es una palabra 
de Yav\u00e9 para Zorobabel: 
"Ni con el valor ni con 
la fuerza, sino s\u00f3lo con 
mi esp\u00edritu. {I}8_{/}Miren 
esa monta\u00f1a tan inmensa; 
pues bien, ser\u00e1 
completamente allanada 
delante de Zorobabel. Y 
de ella extraer\u00e1 hasta la 
\u00faltima piedra que corone 
el Templo, en medio de 
aclamaciones de gracias." 
Una palabra de Yav\u00e9 me 
fue dirigida: {I}9_{/}"Las 
manos de Zorobabel 
pondr\u00e1n los cimientos de 
este Templo y ellas 
mismas lo terminar\u00e1n." 
{I}10_{/}El d\u00eda en que se 
puso la primera piedra, 
les pareci\u00f3 ser una cosa 
sin importancia, pero 
ahora es una alegr\u00eda para 
todos ustedes ver la 
piedra que corona el 
edificio en manos de 
Zorobabel.
SEXTA VISI\u00d3N{/}

{1}5{/}

{I}1_{/}Tuve otra visi\u00f3n: un 
libro iba volando. 
{I}2_{/}Cuando el \u00e1ngel me 
pregunt\u00f3 qu\u00e9 ve\u00eda yo, le 
respond\u00ed: "Veo un libro 
que va volando; mide como 
diez metros de largo por 
cinco de ancho." 
{I}3_{/}Entonces me dijo: 
{I}4_{/}"All\u00ed va escrita la 
Maldici\u00f3n que se 
extender\u00e1 por toda esta 
regi\u00f3n. Seg\u00fan ella todos 
los ladrones ser\u00e1n 
echados fuera de aqu\u00ed y 
lo mismo les ocurrir\u00e1 a 
todos los que juran en 
falso. Por ahora, dice 
Yav\u00e9, la dejo salir de mi 
boca para que entre en la 
casa del ladr\u00f3n y en la 
del que jura, se instale 
en esa casa y la demuela 
con sus paredes y techo."
S\u00c9PTIMA VISI\u00d3N{/}

{I}5_{/}El \u00e1ngel que 
andaba conmigo se me 
adelant\u00f3, dici\u00e9ndome: 
"F\u00edjate bien en lo que 
vas a ver aparecer." 
{I}6_{/}"\u00bfQu\u00e9 es eso?", le 
pregunt\u00e9. "Es un caj\u00f3n 
para pesar grano, me 
contest\u00f3. Representa el 
pecado que todos cometen 
en el pa\u00eds." {I}7_{/}Se 
levant\u00f3 la tapa de plomo 
y apareci\u00f3 una mujer 
sentada dentro del caj\u00f3n. 
{I}8_{/}El \u00e1ngel dijo: "Esa 
es la maldad." Y 
empuj\u00e1ndola hacia el 
fondo, tap\u00f3 el caj\u00f3n con 
la cubierta de plomo. 
{I}9_{/}Vi inmediatamente que 
aparec\u00edan dos mujeres. El 
viento levantaba sus 
alas, pues llevaban alas 
parecidas a las de la 
cig\u00fce\u00f1a. Se llevaron 
volando el caj\u00f3n. 
{I}10_{/}Cuando pregunt\u00e9 al 
\u00e1ngel que me hablaba a 
d\u00f3nde lo llevaban, me 
dijo: {I}11_{/}"Van a 
edificarle un templo en 
el pa\u00eds de Senaar y a 
prepararle un pedestal 
para ponerla all\u00ed."
OCTAVA VISI\u00d3N{/}

{1}6{/}

{I}1_{/}Tuve otra visi\u00f3n: 
cuatro carros sal\u00edan de 
entre dos cerros y los 
cerros eran de bronce. 
{I}2_{/}El primer carro iba 
tirado por caballos 
rojos, {I}3_{/}el segundo por 
caballos negros, el 
tercero por caballos 
blancos, y el cuarto por 
caballos overos. 
{I}4_{/}Pregunt\u00e9 al \u00e1ngel qu\u00e9 
quer\u00eda decir eso {I}5_{/}y su 
respuesta fue: "Estos 
marchan en direcci\u00f3n de 
los cuatro puntos 
cardinales despu\u00e9s de 
haberse presentado al 
Se\u00f1or del mundo entero. 
Los caballos rojos se 
dirigen al oriente, 
{I}6_{/}los negros hacia el 
norte, los blancos hacia 
el occidente, y los 
overos hacia el sur." 
{I}7_{/}Se mov\u00edan refrenando 
su vigor, impacientes por 
recorrer la tierra. 
Cuando \u00e9l les dijo: 
"Vayan a recorrer la 
tierra", salieron a 
recorrer la tierra. 
{I}8_{/}Luego, me llam\u00f3 para 
decirme: "Mira a los que 
se dirigen al norte; 
ellos har\u00e1n que mi 
esp\u00edritu descanse en el 
pa\u00eds del norte."
{I}9_{/}Una palabra de Yav\u00e9 
me fue dirigida: 
{I}10_{/}"Recoge de manos de 
Helday, de Tob\u00edas y de 
Jedaya las ofrendas de 
los que han vuelto del 
destierro, y dir\u00edgete hoy 
mismo a casa de Jos\u00edas, 
hijo de Sefan\u00edas, que ha 
regresado de Babilonia. 
{I}11_{/}Con el oro y plata 
recolectados har\u00e1s una 
corona que pondr\u00e1s en la 
cabeza de Josu\u00e9, hijo de 
Josadac, sumo sacerdote. 
{I}12_{/}Le hablar\u00e1s as\u00ed de 
parte de Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos: Viene un 
hombre cuyo nombre es 
Brote,{/} y sepan que algo 
brotar\u00e1 de \u00e9l. {I}13_{/}El 
construir\u00e1 el Templo de 
Yav\u00e9 y recibir\u00e1 el poder. 
Se sentar\u00e1 en un trono 
para gobernar, y tambi\u00e9n 
un sacerdote se sentar\u00e1 
en un trono, con armon\u00eda 
perfecta entre ambos.
{I}14_{/}La corona quedar\u00e1 en 
el Templo como un 
memorial de lo hecho por 
Helday, Tob\u00edas y Jos\u00edas, 
el hijo de Sofon\u00edas. 
{I}15_{/}Los que est\u00e1n lejos 
vendr\u00e1n y trabajar\u00e1n en 
la construcci\u00f3n del 
Templo de Yav\u00e9. Pero es 
preciso que ustedes 
obedezcan la palabra de 
Yav\u00e9, su Dios.
{1}7{/}

{I}1_{/}El d\u00eda cuatro del 
noveno mes del cuarto a\u00f1o 
de reinado del rey Dar\u00edo, 
Yav\u00e9 volvi\u00f3 a hablar a 
Zacar\u00edas. {I}2_{/}La ciudad 
de Betel hab\u00eda enviado 
una delegaci\u00f3n presidida 
por Saresa y Reguem-Melec 
para que presentaran a 
Yav\u00e9 sus s\u00faplicas {I}3_{/}e 
hicieran a los sacerdotes 
de su Templo y a los 
profetas esta consulta: 
"\u00bfDebemos continuar con 
ayunos y penitencias en 
el mes de julio, como 
hasta ahora lo hemos 
hecho?"
LA VERDADERA RELIGI\u00d3N{/}

{I}4_{/}Entonces me lleg\u00f3 
una palabra de Yav\u00e9 de 
los Ej\u00e9rcitos: {I}5_{/}"Esto 
es lo que dir\u00e1s a todos 
residentes del pa\u00eds y a 
los sacerdotes:
Cuando ustedes han 
ayunado y llorado en 
julio y en septiembre, 
durante setenta a\u00f1os, 
\u00bfacaso fui yo el que les 
ped\u00ed ayunar? {I}6_{/}Si 
ustedes quieren comer y 
beber, que lo decidan 
ustedes mismos.
{I}7_{/}\u00bfAcaso ya se 
olvidaron de lo que dec\u00eda 
Yav\u00e9 por medio de los 
antiguos profetas cuando 
la gente viv\u00eda tranquila 
en Jerusal\u00e9n y sus 
pueblos vecinos y los 
desiertos de Negueb y la 
Sefela estaban 
poblados?_(8)
{I}9_{/}Pues bien, esto es lo 
que Yav\u00e9 dec\u00eda por sus 
profetas: "Tomen 
decisiones justas, act\u00faen 
con sinceridad, sean 
compasivos con sus 
hermanos. {I}10_{/}No opriman 
a la viuda ni al 
hu\u00e9rfano, al extranjero 
ni al pobre; no anden 
pensando c\u00f3mo hacerle el 
mal a otro.
{I}11_{/}Pero ellos no 
quisieron que les 
hablara, me volvieron la 
espalda y se tapaban los 
o\u00eddos para no escucharme; 
{I}12_{/}endurecieron el 
coraz\u00f3n como el diamante. 
Rechazaron la Ley y los 
mensajes que Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos les mandaba por 
medio de los antiguos 
profetas, a los cuales 
inspiraba. Yav\u00e9 se enoj\u00f3 
mucho con esto, {I}13_{/}y se 
les dijo: Si ustedes no 
le hacen caso cuando \u00e9l 
los llama, tambi\u00e9n 
ustedes gritar\u00e1n sin que 
\u00e9l los atienda.
{I}14_{/}Por esta raz\u00f3n los 
dispers\u00e9 entre naciones 
desconocidas para ellos y 
a sus espaldas dejaron un 
pa\u00eds desolado y sin alma 
viviente. Por culpa de 
ellos un pa\u00eds f\u00e9rtil se 
convirti\u00f3 en un 
desierto."
{1}8{/}

{I}1_{/}Una palabra de 
Yav\u00e9 de los Ej\u00e9rcitos me 
fue dirigida: {I}2_{/}"He 
querido a Si\u00f3n hasta los 
celos y por ella he 
llegado hasta enojarme 
con sus enemigos. {I}3_{/}He 
vuelto a Si\u00f3n, pues 
quiero residir en 
Jerusal\u00e9n. Esta ser\u00e1 
llamada Ciudad fiel, y el 
cerro de Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos, Cerro Santo."
{I}4_{/}As\u00ed habla Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos: "Los ancianos 
y las viejas volver\u00e1n a 
sentarse en las plazas de 
Jerusal\u00e9n, apoy\u00e1ndose en 
su bast\u00f3n por el peso de 
los a\u00f1os. {I}5_{/}Las calles 
de la ciudad se llenar\u00e1n 
de ni\u00f1os y ni\u00f1as, que 
andar\u00e1n corriendo por 
ellas."
{I}6_{/}Y pregunta Yav\u00e9: "Si 
esto ahora les parece 
imposible a los que han 
quedado de este pueblo, 
\u00bftendr\u00e9 yo tambi\u00e9n que 
pensar que no es posible? 
{I}7_{/}Pues bien, dice Yav\u00e9, 
yo voy a salvar a mi 
pueblo que se encuentra 
tanto al oriente como al 
poniente. Los voy a 
juntar para que vivan en 
Jerusal\u00e9n. {I}8_{/}Ellos 
ser\u00e1n mi pueblo y yo ser\u00e9 
su Dios, guard\u00e1ndonos 
mutuamente fidelidad y 
respeto.
{I}9_{/}No bajen sus manos 
desalentados, les dice 
Yav\u00e9 de los Ej\u00e9rcitos. 
Recuerden lo que les fue 
dicho por los profetas en 
aquel d\u00eda en que se puso 
la primera piedra para 
reconstruir el Santuario 
del Se\u00f1or. {I}10_{/}Pues 
antes ni los hombres 
recib\u00edan su salario ni 
los animales su alimento; 
nadie pod\u00eda viajar de un 
lado a otro con 
tranquilidad, debido al 
enemigo, pues yo dejaba 
que cada uno se lanzara 
contra su pr\u00f3jimo.
{I}11_{/}Pero ahora, voy a 
tratar a los 
sobrevivientes de este 
pueblo en forma distinta 
al pasado, dice Yav\u00e9. 
{I}12_{/}Pues yo sembrar\u00e9 la 
paz; la vi\u00f1a dar\u00e1 uva; la 
tierra, sus productos; el 
cielo entregar\u00e1 su roc\u00edo. 
Todo esto se lo dar\u00e9 a lo 
que queda de este pueblo. 
{I}13_{/}As\u00ed como antes 
ustedes, gente de Jud\u00e1 y 
de Israel, eran una raza 
maldita para todo el 
mundo, as\u00ed tambi\u00e9n ahora 
yo los salvar\u00e9 para que 
sean felicitados por 
todos. \u00a1No se 
desalienten, pues, y 
tengan confianza!
{I}14_{/}Esto es lo que dice 
Yav\u00e9: As\u00ed como yo estaba 
resuelto a castigarlos 
cuando sus padres me 
disgustaron, sin que 
diera muestras de ceder, 
{I}15_{/}as\u00ed tambi\u00e9n ahora, 
cambiando de parecer, he 
decidido tratar bien a 
Jerusal\u00e9n y a la gente de 
Jud\u00e1. No teman, pues.
{I}16_{/}Esto es lo que deben 
hacer: D\u00edganse la verdad 
unos a otros, y cuando 
juzguen, pronuncien 
sentencias justas; 
{I}17_{/}no anden pensando 
c\u00f3mo perjudicar a otro; 
no sean amigos de jurar 
en falso. Porque \u00e9stas 
son las cosas que 
aborrezco, dice Yav\u00e9."
{I}18_{/}Una palabra de Yav\u00e9 
de los Ej\u00e9rcitos me lleg\u00f3 
nuevamente: {I}19_{/}"Los 
d\u00edas de ayuno de junio, 
julio, septiembre y 
diciembre ser\u00e1n en 
adelante para la gente de 
Jud\u00e1 d\u00edas feriados y de 
regocijo, con ceremonias 
bonitas, palabra de Yav\u00e9, 
pero sean sinceros y 
vivan en paz."
{I}20_{/}As\u00ed habla Yav\u00e9 de 
los Ej\u00e9rcitos: "Llegar\u00e1n 
a Jerusal\u00e9n gente de 
diversos pa\u00edses, 
habitantes de grandes 
ciudades. {I}21_{/}De una 
ciudad a otra se enviar\u00e1n 
invitaciones diciendo: 
"Vengan con nosotros a 
orar ante Yav\u00e9, vayamos a 
buscar a Yav\u00e9; pues ya 
estamos listos para 
partir."
{I}22_{/}Y as\u00ed es como 
pueblos numerosos y 
naciones poderosas 
llegar\u00e1n a Jerusal\u00e9n, 
para adorar a Yav\u00e9 de los 
ej\u00e9rcitos y pedirle 
favores,
{I}23_{/}As\u00ed habla Yav\u00e9 de 
los Ej\u00e9rcitos: "En esos 
d\u00edas diez hombres, de 
distinta nacionalidad 
cada uno, agarrar\u00e1n por 
el manto a un jud\u00edo, 
suplic\u00e1ndole: Queremos ir 
con ustedes, pues hemos 
o\u00eddo decir que Dios est\u00e1 
con ustedes.""
SEGUNDA PARTE DEL LIBRO{/}

{1}9{/}

{I}1_{/}Yav\u00e9 se ha 
establecido en Hadrak y 
reside en Damasco, pues 
las ciudades de Aram le 
pertenecen tanto como 
todas las tribus de 
Israel. {I}2_{/}Igualmente 
son suyas Jamat, que est\u00e1 
al lado, y Tiro y Sid\u00f3n 
que llevan tan bien sus 
negocios.
{I}3_{/}Tiro se ha construido 
una fortaleza, y ha 
amontonado la plata como 
el polvo y el oro como la 
tierra de las calles. 
{I}4_{/}Pero ahora Yav\u00e9 se va 
a apoderar de ella; 
destruir\u00e1 su frente 
mar\u00edtimo y el fuego 
destruir\u00e1 sus ciudades. 
{I}5_{/}Al ver esto, Ascal\u00f3n 
tamblar\u00e1 de miedo y Gaza 
se pondr\u00e1 a tiritar. 
Ecr\u00f3n lo mismo, al ver 
perdida su esperanza. El 
rey se ir\u00e1 de Gaza, 
Ascal\u00f3n quedar\u00e1 sin 
habitantes. {I}6_{/}Una 
poblaci\u00f3n mestiza vivir\u00e1 
en Asdod. As\u00ed aplastar\u00e9 
la soberbia de los 
filisteos. {I}7_{/}Sacar\u00e9 de 
su boca la carne con 
sangre, y de sus dientes 
los alimentos prohibidos. 
Pero nuestro Dios se 
dejar\u00e1 para \u00e9l a algunos 
filisteos, que formar\u00e1n 
como una familia en Jud\u00e1. 
Ecr\u00f3n ser\u00e1 tratado como 
el jebuseo. {I}8_{/}Yo 
montar\u00e9 guardia para 
proteger a mi pa\u00eds de 
cualquier asaltante; ya 
nadie se atrever\u00e1 a 
oprimirlos, pues ahora he 
visto c\u00f3mo est\u00e1n 
oprimidos.
VIENE TU REY, MONTADO EN 
UN BURRO{/}

{I}9_{/}Salta, llena de 
gozo, 
oh hija de Si\u00f3n,
lanza gritos de alegr\u00eda, 
hija de Jerusal\u00e9n.
Pues tu rey viene hacia 
ti;
\u00e9l es santo y victorioso,
humilde, y va montado 
sobre un burro,
sobre el hijo peque\u00f1o de 
una burra.
{I}10_{/}Destruir\u00e1 los carros 
de Efra\u00edm
y los caballos de 
Jerusal\u00e9n.
Entonces se podr\u00e1 romper 
el arco con flechas,
pues \u00e9l dictar\u00e1 la paz a 
las naciones.
Extender\u00e1 su dominio de 
un mar al otro mar,
y desde el Eufrates hasta 
el fin del mundo.
{I}11_{/}En cuanto a ti, por 
consideraci\u00f3n a tu 
alianza celebrada con 
sangre, sacar\u00e9 a los 
presos de la cisterna 
seca en que los 
guardaban. {I}12_{/}Hacia ti 
volver\u00e1n, oh Si\u00f3n, los 
prisioneros que estaban 
aguardando. Ahora te doy 
doble bendici\u00f3n para 
compensar tus d\u00edas de 
destierro. {I}13_{/}Yo 
estirar\u00e9 a Jud\u00e1 como un 
arco y le pondr\u00e9 como 
flecha a Efra\u00edm; lanzar\u00e9 
tus hijos, oh Si\u00f3n, 
contra los griegos, y t\u00fa 
ser\u00e1s como la espada de 
un h\u00e9roe.
{I}14_{/}Entonces Yav\u00e9 
aparecer\u00e1 por encima de 
ellos y lanzar\u00e1 sus 
flechas como rel\u00e1mpagos. 
El Se\u00f1or har\u00e1 resonar la 
trompeta y marchar\u00e1 en 
medio de la tormenta del 
sur. {I}15_{/}Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos ser\u00e1 su escudo. 
Pisotear\u00e1n, triunfantes, 
a los malvados, beber\u00e1n 
sangre como si fuera vino 
y quedar\u00e1n repletos como 
la copa del sacrificio o 
como los cuernos del 
altar.
{I}16_{/}Yav\u00e9, su Dios, los 
pondr\u00e1 a salvo; salvar\u00e1 a 
este pueblo que es su 
reba\u00f1o. {I}17_{/}\u00a1Ya se ver\u00e1n 
fuertes, ya ser\u00e1n 
hermosos! El trigo dar\u00e1 
vigor a los j\u00f3venes y el 
vino dulce, a las 
muchachas.
CONFIANZA EN EL SE\u00d1OR{/}

{1}10{/}

{I}1_{/}Pidan a Yav\u00e9 las 
lluvias de primavera, 
pues \u00e9l es quien manda 
los rel\u00e1mpagos; \u00e9l les 
dar\u00e1 lluvia abundante 
para que cada uno tenga 
pasto en su campo. 
{I}2_{/}Porque consultados 
los idolitos, s\u00f3lo 
responden tonter\u00edas, los 
adivinos tienen falsas 
visiones. Con esto 
ilusionan a la gente y la 
consuelan con enga\u00f1os. 
Por eso, mi pueblo se ha 
dispersado y ha sido 
maltratado, como ovejas a 
las que falta un pastor. 
{I}3_{/}(Me he indignado con 
los pastores y voy a 
castigar a los chivatos.)
Pero Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos visitar\u00e1 a su 
reba\u00f1o, la tribu de Jud\u00e1, 
ellos ser\u00e1n su caballo de 
batalla. {I}4_{/}El es el que 
dar\u00e1 el ej\u00e9rcito, la 
lanza y el arco de 
guerra; El es el que dar\u00e1 
todos los jefes. 
{I}5_{/}Ellos ser\u00e1n en la 
batalla como valientes 
que pisan el polvo del 
camino; ser\u00e1n 
victoriosos, pues Yav\u00e9 
estar\u00e1 de su parte, y 
derrotar\u00e1n a los que 
montan a caballo. 
{I}6_{/}Reanimar\u00e9 al pueblo 
de Jud\u00e1 y liberar\u00e9 a la 
gente de Jos\u00e9. Los 
restablecer\u00e9, pues les he 
tenido l\u00e1stima, y ser\u00e1n 
como si nunca los hubiera 
rechazado (porque yo, 
Yav\u00e9, su Dios, los he 
escuchado).
{I}7_{/}Los de Efra\u00edm ser\u00e1n 
como unos h\u00e9roes, se 
sentir\u00e1n alegres como 
quien toma vino. Sus 
hijos se alegrar\u00e1n al 
verlos y alabar\u00e1n con 
j\u00fabilo al Se\u00f1or. {I}8_{/}Les 
dar\u00e9 un silbido para 
juntarlos, pues yo los he 
rescatado, y ser\u00e1n tan 
numerosos como antes. 
{I}9_{/}Los que yo disperse 
por el mundo se acordar\u00e1n 
de m\u00ed hasta en el lugar 
m\u00e1s lejano, y all\u00ed 
seguir\u00e1n instruyendo a 
sus hijos, los que 
volver\u00e1n.
{I}10_{/}Los har\u00e9 regresar de 
la tierra de Egipto, los 
traer\u00e9 juntos desde 
Asiria; les dar\u00e9 
nuevamente la regi\u00f3n de 
Galaad y la del L\u00edbano, 
pero \u00e9ste se les har\u00e1 
chico. {I}11_{/}Cruzar\u00e1n el 
Mar Rojo, quedar\u00e1 seco el 
cauce del Nilo. Ser\u00e1 
aplastado el orgullo de 
Asur y no habr\u00e1 m\u00e1s rey 
en Egipto. {I}12_{/}Yav\u00e9 los 
har\u00e1 poderosos y 
avanzar\u00e1n confiados en su 
Nombre.
{1}11{/}

{I}1_{/}Abre, oh L\u00edbano, tus 
puertas, y que el fuego 
devore tus cedros. 
{I}2_{/}Gime, cipr\u00e9s, porque 
se ha venido abajo el 
cedro, porque han sido 
derribados los gigantes. 
Giman tambi\u00e9n, encinas de 
Bas\u00e1n, porque ha sido 
talada la selva 
impenetrable. 
{I}3_{/}Resuenan los lamentos 
de los pastores al ver 
arruinado lo que era su 
gloria. Hacen eco los 
rugidos de los leones 
porque ha sido devastada 
la gloria del Jord\u00e1n.
EJEMPLO DEL PASTOR{/}

{I}4_{/}As\u00ed me habl\u00f3 
Yav\u00e9, mi Dios: "Enc\u00e1rgate 
de esas ovejas que van al 
matadero. {I}5_{/}Sus 
compradores las matan sin 
ser castigados, y los que 
las venden dicen: 
"\u00a1Gracias a Yav\u00e9, ahora 
soy rico!" Y sus pastores 
no se preocupan de ellas. 
{I}6_{/}(Yo tampoco me voy a 
preocupar m\u00e1s de los 
habitantes de este pa\u00eds, 
dice Yav\u00e9. Los dejar\u00e9 en 
manos de su pastor y de 
su rey, que los exploten; 
pero no intervendr\u00e9.)" 
{I}7_{/}Entonces me hice 
pastor de las ovejas a 
las que mataban los 
comerciantes de ganado. 
Me consegu\u00ed un par de 
bastones de ganado: a uno 
le puse el nombre de 
Bondad{/} y al otro de 
Uni\u00f3n.{/} Y desde entonces 
me hice cargo de las 
ovejas.
{I}8_{/}En un mes desped\u00ed a 
los tres pastores. Pero 
me aburrieron las ovejas, 
y ellas tambi\u00e9n se 
disgustaron conmigo. 
{I}9_{/}Entonces exclam\u00e9: "Ya 
no las cuido m\u00e1s. La que 
quiera morirse, que se 
muera; la que quiera 
perderse, que se pierda; 
y las que queden, que se 
desgarren la carne unas a 
otras." {I}10_{/}En seguida 
tom\u00e9 el bast\u00f3n llamado 
Bondad{/} y lo romp\u00ed; y fue 
rota la alianza que Dios 
hab\u00eda hecho con los 
pueblos vecinos.
{I}11_{/}Cuando los 
comerciantes de ganado 
vieron que lo hab\u00eda roto, 
comprendieron que eso era 
una se\u00f1al de Yav\u00e9. 
{I}12_{/}Yo les dije: "Si 
ustedes quieren, p\u00e1guenme 
mi salario; si no, 
qu\u00e9dense con \u00e9l."
Y me dieron treinta 
monedas de plata. 
{I}13_{/}Pero Yav\u00e9 me orden\u00f3: 
"Echa en los cofres del 
Templo ese precio tan 
alto en que ellos me han 
valorado." Tom\u00e9 las 
monedas y las deposit\u00e9 en 
la alcanc\u00eda del Templo de 
Yav\u00e9. {I}14_{/}A 
continuaci\u00f3n, romp\u00ed mi 
otro bast\u00f3n llamado 
Uni\u00f3n{/}; y qued\u00f3 rota la 
fraternidad entre Jud\u00e1 e 
Israel.
{I}15_{/}Despu\u00e9s Yav\u00e9 me 
dijo: "V\u00edstete como un 
pastor poco serio, 
{I}16_{/}pues yo voy a dar a 
este pa\u00eds un pastor que 
no se preocupar\u00e1 de las 
ovejas que desaparecen, 
ni buscar\u00e1 a la oveja 
perdida, ni cuidar\u00e1 a la 
herida, ni sostendr\u00e1 a la 
que apenas puede caminar. 
Al contrario, se comer\u00e1 
la carne de las m\u00e1s 
gordas y les arrancar\u00e1 
las pezu\u00f1as."
{I}17_{/}\u00a1Ay del pastor que 
no sirve para nada, que 
deja abandonado su 
reba\u00f1o! \u00a1La espada le 
cortar\u00e1 su brazo y le 
alcanzar\u00e1 el ojo derecho! 
\u00a1Que se seque su brazo y 
que su ojo derecho no vea 
m\u00e1s!
EL \u00daLTIMO COMBATE{/}

{1}12{/}

{I}1_{/}Esta es sentencia 
de Yav\u00e9 que estir\u00f3 los 
cielos, que puso los 
cimientos de la tierra y 
que form\u00f3 el esp\u00edritu del 
hombre en su interior; y 
se refiere al futuro de 
Israel.{/}

{I}2_{/}Vienen los d\u00edas en 
que yo har\u00e9 que Jerusal\u00e9n 
sea para todos los 
pueblos una copa de vino 
que hace perder los 
sentidos. {I}3_{/}Jerusal\u00e9n, 
en ese entonces, ser\u00e1 
como una piedra que 
tratar\u00e1n de levantar 
todos los pueblos; pero 
cuantos lo hagan quedar\u00e1n 
desgarrados ( ). {I}4_{/}Ese 
d\u00eda, dice Yav\u00e9, sembrar\u00e9 
la confusi\u00f3n entre los 
caballos y volver\u00e9 locos 
a sus jinetes. Dejar\u00e9 
ciegos a todos los 
pueblos y cuidar\u00e9 de la 
casa de Jud\u00e1. 
{I}5_{/}Entonces los jefes de 
Jud\u00e1 dir\u00e1n en su 
interior: "La fuerza de 
Jerusal\u00e9n le viene de 
Yav\u00e9, su Dios."
{I}6_{/}Aquel d\u00eda har\u00e9 que 
los pueblitos de Jud\u00e1 
sean como un f\u00f3sforo 
encendido en un mont\u00f3n de 
le\u00f1a, como una antorcha 
lanzada entre las 
gavillas; devorar\u00e1n a 
izquierda y derecha a 
todos los pueblos de los 
alrededores. A Jerusal\u00e9n, 
empero, no le pasar\u00e1 
nada.
{I}7_{/}Yav\u00e9 salvar\u00e1, en 
primer lugar, a las 
ciudades de Jud\u00e1, para 
que la familia de David y 
los habitantes de 
Jerusal\u00e9n no se crean m\u00e1s 
importantes que el resto 
de Jud\u00e1. {I}8_{/}Ese d\u00eda, 
tambi\u00e9n, Yav\u00e9 proteger\u00e1 
de tal forma a los 
habitantes de Jerusal\u00e9n 
que el m\u00e1s d\u00e9bil de entre 
ellos ser\u00e1 como David, y 
la familia de David, que 
los encabezar\u00e1, ser\u00e1 como 
Dios, como el \u00e1ngel de 
Yav\u00e9.
{I}9_{/}Ese d\u00eda, destruir\u00e9 
sin piedad a todas las 
naciones que hayan 
atacado a Jerusal\u00e9n.
{I}10_{/}Dispondr\u00e9 el \u00e1nimo 
de los descendientes de 
David y de los habitantes 
de Jerusal\u00e9n para que 
vuelvan a m\u00ed con amor y 
confianza. Llorar\u00e1n por 
aquel que ha sido 
traspasado, como se 
siente la muerte de un 
hijo \u00fanico, y lo echar\u00e1n 
de menos como se lamenta 
el fallecimiento del 
primer hijo. {I}11_{/}La 
lamentaci\u00f3n que habr\u00e1 en 
ese d\u00eda, en Jerusal\u00e9n, 
ser\u00e1 tan grande como la 
que se celebra para Hadad 
Rim\u00f3n en la llanura de 
Meguido.
{I}12_{/}Cada familia en el 
pa\u00eds, por separado, 
guardar\u00e1 luto y pesar: 
as\u00ed, por ejemplo, la 
familia de David sola, y 
lo mismo sus mujeres. 
{I}13_{/}La familia de Nat\u00e1n, 
por su cuenta, y lo mismo 
sus mujeres; la familia 
de Lev\u00ed, en su casa, y lo 
mismo sus mujeres; la 
familia de Seme\u00ed aparte y 
lo mismo sus mujeres. 
{I}14_{/}Y de la misma 
manera, en todas las 
dem\u00e1s familias, ya sean 
hombres o mujeres.
{1}13{/}

{I}1_{/}En aquel d\u00eda 
habr\u00e1 una fuente siempre 
corriendo para que los 
descendientes de David y 
los habitantes de 
Jerusal\u00e9n se puedan lavar 
de sus pecados e 
impurezas.
{I}2_{/}En esos d\u00edas, dice 
Yav\u00e9, arrancar\u00e9 del pa\u00eds 
hasta el nombre de los 
\u00eddolos para que nunca m\u00e1s 
se los mencione; echar\u00e9 
adem\u00e1s a los profetas con 
sus esp\u00edritus impuros. 
{I}3_{/}Y si alguno intenta 
hacerse de profeta, su 
padre y su madre que lo 
engendraron le dir\u00e1n: 
"Mereces la muerte, 
porque no dices m\u00e1s que 
mentiras en nombre de 
Yav\u00e9." Y sus mismos 
padres lo traspasar\u00e1n 
mientras profetice.
{I}4_{/}Entonces los profetas 
se avergonzar\u00e1n de las 
visiones que contaban y 
no se pondr\u00e1n m\u00e1s el 
manto de pieles que les 
daba autoridad para 
mentir. {I}5_{/}Y se 
disculpar\u00e1n: "Yo no soy 
profeta; soy un campesino 
que trabaja la tierra 
desde joven." {I}6_{/}Y si 
alguno le llega a 
preguntar: "\u00bfPor qu\u00e9 
tienes entonces esas 
cicatrices en tu 
cuerpo?", \u00e9l se defender\u00e1 
diciendo: "Son heridas 
que me hicieron mis 
amigos."
LA \u00daLTIMA PERSECUCI\u00d3N{/}

{I}7_{/}Lev\u00e1ntate, 
espada, contra mi pastor 
y contra el hombre de mi 
parentela, exclama Yav\u00e9 
de los Ej\u00e9rcitos. 
{I}8_{/}Hiere al pastor para 
que se dispersen las 
ovejas, que yo me 
encargar\u00e9 de matar a los 
corderitos. Y en todo el 
pa\u00eds, amenaza Yav\u00e9, dos 
tercios ser\u00e1n 
exterminados, y s\u00f3lo se 
salvar\u00e1 un tercio. 
{I}9_{/}Echar\u00e9 ese tercio al 
fuego; lo purificar\u00e9 como 
se hace con la plata, lo 
pondr\u00e9 a prueba como se 
prueba el oro. El 
invocar\u00e1 mi Nombre y yo 
lo escuchar\u00e9. Entonces yo 
dir\u00e9: "\u00a1Este es mi 
pueblo!", y \u00e9l, a su vez, 
dir\u00e1: "\u00a1Yav\u00e9 es mi Dios!"
OTRO ANUNCIO DEL \u00daLTIMO 
COMBATE{/}

{1}14{/}

{I}1_{/}Aqu\u00ed viene el d\u00eda 
de Yav\u00e9, en que se 
repartir\u00e1n tus despojos 
dentro de tus muros. 
{I}2_{/}Har\u00e9 que se junten 
todas las naciones para 
atacar a Jerusal\u00e9n. Se 
apoderar\u00e1n de la ciudad, 
saquear\u00e1n sus casas y 
violar\u00e1n a sus mujeres. 
La mitad de la poblaci\u00f3n 
ser\u00e1 llevada cautiva; 
pero a los dem\u00e1s 
habitantes de la ciudad 
no los eliminar\u00e1n.

{I}3_{/}Entonces saldr\u00e1 Yav\u00e9 
a combatir; pelear\u00e1 con 
esas naciones como lo 
hace en los d\u00edas de 
batalla. {I}4_{/}Ese d\u00eda 
pondr\u00e1 su pie sobre el 
Cerro de los Olivos, que 
queda al oriente de 
Jerusal\u00e9n. Y el Cerro de 
los Olivos se partir\u00e1 en 
dos de este a oeste, 
dejando en medio un 
profundo valle; una parte 
del cerro quedar\u00e1 al 
norte y la otra mitad al 
sur. {I}5_{/}Y huir\u00e1n ustedes 
por ese valle, por entre 
los dos cerros hacia 
Yasol. Huir\u00e1n igual que 
huyeron cuando hubo ese 
terremoto en tiempos de 
Oz\u00edas, rey de Jud\u00e1. 
Entonces vendr\u00e1 Yav\u00e9, tu 
Dios, acompa\u00f1ado de todos 
los santos.
{I}6_{/}En aquel d\u00eda no habr\u00e1 
m\u00e1s fr\u00edo ni hielo. 
{I}7_{/}Ser\u00e1 \u00e9ste un d\u00eda 
extraordinario, solamente 
conocido por Yav\u00e9; no 
habr\u00e1 m\u00e1s cambio del d\u00eda 
a la noche, pues de noche 
ser\u00e1 como de d\u00eda claro. 
{I}8_{/}Ese d\u00eda brotar\u00e1 en 
Jerusal\u00e9n un manantial 
que nunca se secar\u00e1 ni en 
verano ni en invierno y 
que estar\u00e1 siempre 
corriendo, tanto hacia el 
mar oriental como hacia 
el mar occidental. {I}9_{/}Y 
Yav\u00e9 reinar\u00e1 sobre toda 
la tierra. El ser\u00e1 el 
Unico, y \u00fanico ser\u00e1 su 
Nombre.
{I}10_{/}El pa\u00eds entero se 
transformar\u00e1 en una 
planicie, desde Gueba, en 
el norte, hasta Rim\u00f3n, en 
el Negueb. Jerusal\u00e9n, en 
cambio, ser\u00e1 alzada en su 
mismo lugar desde la 
puerta de Benjam\u00edn hasta 
el lugar de la antigua 
puerta; es decir, hasta 
la puerta del Angulo, y 
desde la torre de 
Jananeel hasta los 
lagares del rey. {I}11_{/}Ya 
no habr\u00e1 peligro ni 
maldici\u00f3n para Jerusal\u00e9n; 
sus habitantes vivir\u00e1n 
tranquilos en adelante.
{I}12_{/}En cambio, \u00e9ste es 
el castigo que Yav\u00e9 dar\u00e1 
a todos los pueblos que 
hayan atacado a 
Jerusal\u00e9n: se les pudrir\u00e1 
su carne mientras a\u00fan se 
mantienen de pie; sus 
ojos se descompondr\u00e1n 
dentro de sus \u00f3rbitas y 
su lengua se echar\u00e1 a 
perder en su misma boca. 
{I}15_{/}Una peste parecida 
atacar\u00e1 a los caballos, a 
las mulas, a los 
camellos, a los burros; 
en fin, a todos los 
animales que est\u00e9n en sus 
campamentos. {I}13_{/}Aquel 
d\u00eda Yav\u00e9 les infundir\u00e1 un 
miedo horrible: se 
volver\u00e1n el uno contra el 
otro y se pondr\u00e1n a 
pelear entre ellos 
mismos.
{I}14_{/}Los hombres de Juda 
participar\u00e1n en el 
combate de Jerusal\u00e9n, y 
luego recoger\u00e1n los 
despojos de todas las 
naciones vecinas: oro, 
plata, trajes en grandes 
cantidades.
{I}16_{/}Despu\u00e9s de esto, los 
sobrevivientes de todos 
los pa\u00edses que le 
declararon la guerra a 
Jerusal\u00e9n vendr\u00e1n 
anualmente a adorar al 
Rey, Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos, y a celebrar 
la fiesta de los 
Tabern\u00e1culos. {I}17_{/}Si 
alg\u00fan pueblo de la tierra 
no sube a Jerusal\u00e9n para 
reverenciar al Rey, Yav\u00e9 
de los Ej\u00e9rcitos, ser\u00e1 
castigado con la sequ\u00eda. 
{I}18_{/}Y si son los 
egipcios quienes se 
niegan a hacerlo, Yav\u00e9 
los castigar\u00e1 como lo 
merecen las naciones que 
no vengan a celebrar esa 
dicha fiesta. {I}19_{/}As\u00ed, 
pues, pagar\u00e1n su pecado 
Egipto y las naciones que 
no vengan para esta 
fiesta.
{I}20_{/}En ese d\u00eda, hasta 
los cascabeles de los 
caballos llevar\u00e1n 
escrito: "Consagrado a 
Yav\u00e9." Las ollas del 
Templo de Yav\u00e9 ser\u00e1n tan 
sagradas como las copas 
que se usan para esparcir 
la sangre ante el altar. 
{I}21_{/}Y en Jerusal\u00e9n y 
Jud\u00e1 cualquier utensilio 
de cocina ser\u00e1 propiedad 
santa de Yav\u00e9 de los 
Ej\u00e9rcitos; de tal modo 
que podr\u00e1n usarlos para 
cocer la carne de los 
animales sacrificados. 
Desde ese d\u00eda no habr\u00e1 
m\u00e1s mercaderes en la Casa 
de Yav\u00e9.
