
{1}1{/}

Ver El sue\u00f1o de Mardoqueo 
[Est_11,1-11] y 
[Est_12,1-6].{/}

{I}1_{/}Era en tiempos del 
rey Asuero; su imperio se 
extend\u00eda de la India a 
Etiop\u00eda y se divid\u00eda en 
ciento veintisiete 
provincias; {I}2_{/}su trono 
real estaba por ese 
entonces en la fortaleza 
de Susa. {I}3_{/}El tercer 
a\u00f1o de su reinado, dio un 
gran banquete para sus 
altos funcionarios y sus 
servidores jefes del 
ej\u00e9rcito de los Persas y 
de los Medos, para los 
gobernadores y los jefes 
de las provincias. El 
mismo presidi\u00f3 el 
banquete. {I}4_{/}Quer\u00eda 
mostrarles durante muchos 
d\u00edas (ciento ochenta 
d\u00edas) la riqueza de su 
reino y su propia gloria, 
su riqueza y su \u00e9xito.
{I}5_{/}Cuando transcurri\u00f3 
ese tiempo, el rey 
organiz\u00f3 en el patio de 
su palacio un gran 
banquete que durar\u00eda 
siete d\u00edas y al que 
estaba invitado todo el 
pueblo de la fortaleza de 
Susa, desde el m\u00e1s grande 
hasta el m\u00e1s chico. 
{I}6_{/}Guirnaldas blancas y 
moradas atadas por 
cordones de lino y 
p\u00farpura pend\u00edan de 
anillos de plata fijos en 
columnas de m\u00e1rmol. Sobre 
el pavimento de piedras 
seleccionadas, de m\u00e1rmol, 
de n\u00e1car y de mosaicos se 
hab\u00edan dispuesto divanes 
de oro y de plata. 
{I}7_{/}Las bebidas se 
serv\u00edan en vasos de oro 
de diferentes formas y, 
seg\u00fan la orden del rey, 
el vino corr\u00eda a destajo. 
{I}8_{/}Sin embargo nadie era 
obligado a beber, porque 
el rey hab\u00eda ordenado a 
todos sus sirvientes que 
respetaran la voluntad de 
cada uno.
{I}9_{/}La reina Vasti, por 
su parte, hab\u00eda 
organizado una comida 
para las mujeres en el 
palacio de Asuero. 
{I}10_{/}Al s\u00e9ptimo d\u00eda, como 
el vino lo hab\u00eda puesto 
de buen humor, el rey 
orden\u00f3 a Mejuna, a 
Biceta, a Jarbona, a 
Bigta, a Abgtar, a Cetar 
y a Carcas, los siete 
eunucos que estaban para 
su servicio personal, 
{I}11_{/}que le trajeran a la 
reina Vasti con la corona 
real en la cabeza. Quer\u00eda 
jactarse de la belleza de 
la reina ante el pueblo y 
ante sus oficiales, pues 
en verdad era muy bella. 
{I}12_{/}Pero la reina Vasti 
se neg\u00f3 a aceptar la 
orden del rey transmitida 
por sus eunucos; el rey 
se sinti\u00f3 muy molesto y 
se enoj\u00f3 mucho.
{I}13_{/}Se dirigi\u00f3 entonces 
a los sabios, a los 
especialistas en leyes 
(pues todos los asuntos 
del rey eran tratados en 
presencia de los que 
ten\u00edan conocimientos de 
la ley y del derecho). 
{I}14_{/}Mand\u00f3 que 
comparecieran ante \u00e9l 
Carsena, Setar, Admata, 
Tarsis, Meres, Marsena y 
Memuc\u00e1n, los siete altos 
funcionarios persas y 
medos que pod\u00edan ser 
admitidos a su presencia 
y que ocupaban los 
primeros puestos del 
reino.
{I}15_{/}Les dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 se 
debe hacer seg\u00fan la ley 
con la reina Vasti que no 
obedeci\u00f3 la orden que el 
rey Asuero le transmiti\u00f3 
por medio de los 
eunucos?\u00bb
{I}16_{/}Memuc\u00e1n respondi\u00f3 en 
presencia del rey y de 
los altos funcionarios: 
\u00abLa reina Vasti no s\u00f3lo 
ha ofendido al rey sino 
tambi\u00e9n a todos los altos 
funcionarios y a los 
diferentes pueblos 
diseminados por las 
diversas provincias del 
reino de Asuero. 
{I}17_{/}Todas las mujeres 
sabr\u00e1n lo que hizo la 
reina y eso las animar\u00e1 a 
no respetar m\u00e1s la 
autoridad de su marido. 
Dir\u00e1n: \u00a1El rey Asuero le 
orden\u00f3 personalmente a la 
reina que viniera, pero 
\u00e9sta se neg\u00f3! {I}18_{/}Este 
mismo d\u00eda las princesas 
de Persia y de Media se 
van a enterar de la 
negativa de la reina. 
\u00bfC\u00f3mo ir\u00e1n a responder a 
todos los altos 
funcionarios del rey? En 
todas partes no habr\u00e1 m\u00e1s 
que desprecio y c\u00f3lera.
{I}19_{/}Si el rey lo estima 
conveniente, hay que 
publicar ahora una 
ordenanza real de su pu\u00f1o 
y letra e inscribirla en 
las leyes de los Persas y 
Medos, de tal manera que 
nadie pueda opon\u00e9rsele. 
Esa ordenanza le 
prohibir\u00e1 a la reina 
Vasti volver a 
presentarse ante el rey 
Asuero, y el rey dar\u00e1 su 
t\u00edtulo de reina a otra 
mejor que ella. {I}20_{/}La 
ordenanza que mande 
publicar el rey se dar\u00e1 a 
conocer a todos en su 
reino, para que todas las 
mujeres respeten a sus 
maridos, desde el m\u00e1s 
grande hasta el m\u00e1s 
peque\u00f1o\u00bb.
{I}21_{/}Al rey y a sus 
funcionarios les pareci\u00f3 
buena esa proposici\u00f3n, y 
el rey sigui\u00f3 el consejo 
de Memuc\u00e1n. {I}22_{/}Despach\u00f3 
cartas a todas las 
provincias, a cada 
provincia en su 
escritura, a cada pueblo 
en su idioma, para que 
todo marido fuese el 
se\u00f1or de su casa.
{1}2{/}

{I}1_{/}Se le pas\u00f3 el enojo 
al rey Asuero y no pens\u00f3 
ya m\u00e1s en Vasti, ni en lo 
que le hab\u00eda hecho ni en 
lo que hab\u00eda decidido al 
respecto. {I}2_{/}Los 
cortesanos del rey le 
dijeron entonces: 
\u00abBusquemos para el rey 
algunas jovencitas que 
sean a la vez v\u00edrgenes y 
hermosas. {I}3_{/}El rey debe 
nombrar inspectores en 
todas las provincias de 
su reino, los que 
juntar\u00e1n en la ciudadela 
de Susa a todas las 
jovencitas que sean 
v\u00edrgenes y bellas a la 
vez. Se alojar\u00e1n en la 
casa de las mujeres bajo 
la vigilancia de Hegu\u00e9, 
el eunuco del rey, que es 
el guardi\u00e1n de sus 
mujeres. Les 
proporcionar\u00e1 a todas 
productos de belleza, 
{I}4_{/}y la joven que guste 
al rey ser\u00e1 la reina en 
vez de Vasti\u00bb. Al rey le 
pareci\u00f3 eso excelente y 
as\u00ed se ejecut\u00f3.
{I}5_{/}Viv\u00eda en la fortaleza 
de Susa un jud\u00edo, llamado 
Mardoqueo; era hijo de 
Ja\u00edr, hijo de Simei, hijo 
de Kich, de la tribu de 
Benjam\u00edn. {I}6_{/}Era uno de 
los desterrados que 
Nabucodonosor, rey de 
Babilonia, hab\u00eda tra\u00eddo 
de Jerusal\u00e9n junto con 
Jecon\u00edas, rey de Jud\u00e1. 
{I}7_{/}Ese jud\u00edo hab\u00eda 
criado a su sobrina 
Hadas\u00e1 -es decir Ester- 
que hab\u00eda perdido a su 
padre y a su madre; la 
joven era elegante y 
maravillosa. Cuando 
murieron su padre y su 
madre, Mardoqueo la hab\u00eda 
adoptado como hija.
{I}8_{/}Apenas se supo el 
edicto del rey y su 
decisi\u00f3n de reunir a 
numerosas jovencitas en 
la fortaleza de Susa bajo 
la vigilancia de Hegu\u00e9, 
Ester fue llevada al 
palacio del rey y puesta 
bajo el cuidado del 
guardi\u00e1n de las mujeres. 
{I}9_{/}Como la joven le cay\u00f3 
en gracia a Hegu\u00e9, \u00e9ste 
le otorg\u00f3 un trato 
especial: se esmer\u00f3 en 
proporcionarle todo lo 
que necesitaba para su 
belleza personal y para 
su manutenci\u00f3n. Puso a su 
disposici\u00f3n a siete 
mucamas seleccionadas en 
el palacio real y la 
instal\u00f3 junto con sus 
camareras en el mejor 
departamento de la casa 
de las mujeres.
{I}10_{/}Ester no hab\u00eda dicho 
a nadie cu\u00e1l era su 
pueblo, qui\u00e9nes eran sus 
padres, porque Mardoqueo 
se lo hab\u00eda prohibido. 
{I}11_{/}Pero diariamente 
Mardoqueo iba a dar su 
vuelta por delante del 
patio de la casa de las 
mujeres para tener 
noticias de Ester y de su 
salud.
{I}12_{/}Las j\u00f3venes se 
preparaban durante doce 
meses: los primeros seis 
meses se acicalaban con 
\u00f3leo de mirra, y los 
otros seis con perfumes y 
productos de belleza 
propios de las mujeres. 
Despu\u00e9s de ese tiempo 
dedicado al cuidado de su 
belleza, cada joven deb\u00eda 
comparecer por turno ante 
el rey. {I}13_{/}Cuando le 
tocaba ir donde el rey, 
cada joven pod\u00eda pedir 
todo lo que estimara 
necesario para pasar de 
la casa de las mujeres al 
palacio real. 
{I}14_{/}Llegaba all\u00ed de 
tarde y al d\u00eda siguiente 
pasaba a otra casa de las 
mujeres confiada a 
Saasgaz, el eunuco del 
rey encargado de cuidar a 
las concubinas. Ya no 
volv\u00eda m\u00e1s a ver al rey, 
salvo que el rey se 
hubiese enamorado de 
ella; en ese caso, la 
mandaba llamar 
personalmente.
{I}15_{/}Lleg\u00f3 el d\u00eda en que 
Ester, hija de Abijail, 
el t\u00edo de Mardoqueo, su 
padre adoptivo, deb\u00eda 
presentarse ante el rey. 
Ella no exigi\u00f3 nada fuera 
de lo que le hab\u00eda 
proporcionado Hegu\u00e9, el 
eunuco del rey encargado 
de la custodia de las 
mujeres. Pues bien, todos 
los que la ve\u00edan, 
encontraron a Ester 
deslumbrante. {I}16_{/}La 
llevaron donde el rey 
Asuero, en el palacio 
real, el d\u00e9cimo mes, esto 
es Tebet, del s\u00e9ptimo a\u00f1o 
de su reinado. {I}17_{/}El 
rey la prefiri\u00f3 a todas 
las dem\u00e1s; se gan\u00f3 su 
afecto y su cari\u00f1o m\u00e1s 
que cualquier otra joven. 
Puso en su cabeza la 
corona real y la escogi\u00f3 
como reina en vez de 
Vasti.
{I}18_{/}Despu\u00e9s de eso, el 
rey dio un gran banquete 
en honor de Ester a todos 
los altos funcionarios y 
a sus cortesanos; otorg\u00f3 
un d\u00eda feriado en todas 
las provincias y 
distribuy\u00f3 regalos con 
una real generosidad.
{I}19_{/}Ester, igual que las 
otras j\u00f3venes, pas\u00f3 a la 
segunda casa de las 
mujeres. {I}20_{/}Obediente a 
las \u00f3rdenes de Mardoqueo, 
tal como \u00e9l se lo hab\u00eda 
inculcado, Ester no cont\u00f3 
a nadie cuales eran sus 
or\u00edgenes. {I}21_{/}Mientras 
estaba sentado Mardoqueo 
en la puerta real, dos 
eunucos del rey Bigt\u00e1n y 
Ter\u00e9s, que custodiaban 
las puertas, decidieron 
asesinar al rey Asuero, 
porque estaban 
descontentos con \u00e9l. 
{I}22_{/}Lo supo Mardoqueo y 
se lo comunic\u00f3 a la reina 
Ester; esta, a su vez, 
habl\u00f3 al rey de parte de 
Mardoqueo. {I}23_{/}Se hizo 
la investigaci\u00f3n 
respectiva, se descubri\u00f3 
que eso era exacto y los 
dos hombres fueron 
ahorcados; luego, a la 
vista del rey, se 
escribi\u00f3 el relato de ese 
hecho en el Libro de las 
Cr\u00f3nicas.
{1}3{/}

{I}1_{/}Un tiempo despu\u00e9s, el 
rey Asuero honr\u00f3 a Am\u00e1n, 
hijo de Hamdata, de la 
raza de Agag, de un modo 
muy especial; lo puso al 
frente de todos los altos 
funcionarios, sus 
colegas. {I}2_{/}Por orden 
del rey, todos sus 
subordinados, 
responsables del servicio 
de la Puerta, ten\u00edan que 
arrodillarse y agacharse 
ante \u00e9l. Pero Mardoqueo 
se neg\u00f3 a arrodillarse y 
a agacharse.
{I}3_{/}Los dem\u00e1s empleados 
del rey que trabajaban en 
la Puerta dijeron a 
Mardoqueo: "\u00bfPor qu\u00e9 
desobedeces la orden del 
rey?\u00bb {I}4_{/}Todos los d\u00edas 
le repet\u00edan lo mismo, 
pero \u00e9l no les hac\u00eda 
caso. Al final les dijo 
Mardoqueo que era jud\u00edo. 
Lo denunciaron ante Am\u00e1n 
para ver si segu\u00eda en su 
actitud. {I}5_{/}Cuando Am\u00e1n 
vio que Mardoqueo no se 
arrodillaba ni se 
agachaba ante \u00e9l, se puso 
furioso. {I}6_{/}Habr\u00eda 
podido castigar 
\u00fanicamente a Mardoqueo, 
pero al enterarse del 
pueblo al que pertenec\u00eda 
Mardoqueo, Am\u00e1n trat\u00f3 de 
exterminar al pueblo de 
Mardoqueo, es decir, a 
todos los jud\u00edos que 
hab\u00eda en el reino de 
Asuero.
{I}7_{/}El primer mes (es 
decir el mes de Nis\u00e1n) 
del duod\u00e9cimo a\u00f1o del rey 
Asuero, se tir\u00f3 el Pur 
(es decir el sorteo) en 
presencia de Am\u00e1n para 
saber en qu\u00e9 momento se 
exterminar\u00eda a los 
jud\u00edos; sali\u00f3 sorteado el 
duod\u00e9cimo mes, es decir, 
el mes de Adar.
{I}8_{/}Entonces Am\u00e1n dijo al 
rey Asuero : "En todas 
las provincias de tu 
reino vive un pueblo 
extra\u00f1o y que est\u00e1 
disperso en medio de los 
dem\u00e1s pueblos. Sus leyes 
no se parecen a las de 
ning\u00fan otro y no observan 
las leyes del rey. Por 
ning\u00fan motivo debes 
dejarlos tranquilos. 
{I}9_{/}Si el rey lo estima 
conveniente, demos la 
orden de exterminarlos y 
yo dar\u00e9 a los 
funcionarios diez mil 
talentos de plata para 
que los depositen en el 
tesoro real\u00bb. {I}10_{/}El rey 
se sac\u00f3 el anillo con el 
que sellaba sus cartas y 
se lo pas\u00f3 a Am\u00e1n, hijo 
de Hamdata, de la raza de 
Agag, el enemigo de los 
jud\u00edos. {I}11_{/}El rey 
a\u00f1adi\u00f3: "Guarda tu dinero 
y haz lo que quieras con 
ese pueblo\u00bb.
{I}12_{/}El d\u00eda trece del 
primer mes, fueron 
convocados los 
secretarios del rey; 
escribieron seg\u00fan las 
\u00f3rdenes de Am\u00e1n a los 
gobernadores del rey, a 
los jefes de cada 
provincia y de cada 
pueblo, a cada provincia 
en su escritura, a cada 
pueblo en su lengua. Las 
cartas iban a nombre del 
rey Asuero y estaban 
selladas con el anillo 
real. {I}13_{/}Mensajeros 
llevaron esas cartas a 
todas las provincias del 
reino; en ellas se 
ordenaba hacer 
desaparecer, matar, 
exterminar en un mismo 
d\u00eda, el d\u00eda trece del 
duod\u00e9cimo mes (es decir 
el mes de Adar) a todos 
los jud\u00edos, tanto j\u00f3venes 
como viejos. Adem\u00e1s se 
les expropiar\u00edan todos 
sus bienes.
{I}14_{/}Deb\u00eda enviarse 
una copia de esta carta a 
cada provincia para que 
tuviera fuerza de ley y 
d\u00e1rsela a conocer a todos 
los pueblos para que 
estuvieran listos ese 
d\u00eda. {I}15_{/}Por orden del 
rey los mensajeros 
partieron inmediatamente; 
la ley fue publicada 
primero en la fortaleza 
de Susa. La ciudad de 
Susa qued\u00f3 consternada, 
mientras que el rey y 
Am\u00e1n no hac\u00edan m\u00e1s que 
tomar y pasarlo bien.
Ver [Est_13,1-7]{/}

{1}4{/}

{I}1_{/}Al enterarse 
Mardoqueo de esas 
determinaciones rasg\u00f3 su 
ropa, se puso un saco y 
se cubri\u00f3 de ceniza, 
luego sali\u00f3 a recorrer la 
ciudad lanzando gritos 
desgarradores. {I}2_{/}As\u00ed 
lleg\u00f3 hasta la puerta 
real, la que nadie 
vestido de saco pod\u00eda 
franquear. {I}3_{/}En las 
provincias, a medida que 
fueron llegando la orden 
y el decreto, s\u00f3lo se vio 
entre los jud\u00edos duelo, 
ayuno, l\u00e1grimas y 
lamentaciones; muchos se 
acostaron en la ceniza 
cubiertos de saco.
{I}4_{/}Cuando Ester se 
enter\u00f3 de todo eso por 
medio de sus damas y de 
sus eunucos, qued\u00f3 
horrorizada. Mand\u00f3 ropa a 
Mardoqueo para que se la 
pusiera en vez del saco, 
pero \u00e9ste se neg\u00f3. 
{I}5_{/}Llam\u00f3 entonces a 
Hatac, uno de los eunucos 
que hab\u00eda puesto el rey a 
su servicio, y lo mand\u00f3 
donde Mardoqueo para que 
la informara de lo que 
pasaba y por qu\u00e9 actuaba 
as\u00ed.
{I}6_{/}Fue, pues, Hatac a 
encontrarse con Mardoqueo 
en la plaza de la ciudad, 
frente a la Puerta. 
{I}7_{/}Mardoqueo le cont\u00f3 
todo lo que acababa de 
suceder y le habl\u00f3 de la 
suma de dinero que Am\u00e1n 
quer\u00eda ofrecer al tesoro 
real a cambio de la vida 
de los jud\u00edos. {I}8_{/}Le dio 
una copia del decreto de 
exterminaci\u00f3n publicado 
en Susa para que se lo 
mostrara a Ester y la 
pusiera al corriente de 
todo. Le ordenaba a Ester 
que fuera a ver al rey 
para implorarle su bondad 
y suplicarle en favor de 
su pueblo.
Mardoqueo le mand\u00f3 decir: 
"\u00a1Acu\u00e9rdate de esa \u00e9poca 
en que estabas en la 
miseria y yo te 
alimentaba de mi mano. Ya 
que ahora Am\u00e1n, el 
segundo personaje del 
reino, ha pedido al rey 
nuestra muerte, suplica 
al Se\u00f1or, habla por 
nosotros al rey, l\u00edbranos 
de la muerte!\u00bb {I}9_{/}Hatac 
transmiti\u00f3 a Ester las 
palabras de Mardoqueo.
{I}10_{/}Ester mand\u00f3 de 
vuelta a Hatac con esta 
respuesta: {I}11_{/}"Los 
servidores del rey saben 
muy bien, igual como el 
pueblo de las provincias 
del rey, que cualquiera, 
hombre o mujer, que entre 
en los aposentos privados 
del rey sin haber sido 
llamado, es reo de 
muerte. La ley no hace 
excepciones al respecto, 
\u00fanicamente aquel a quien 
el rey tienda su cetro de 
oro puede salvar su vida. 
Y lo que es yo, hace 
treinta d\u00edas que no he 
sido llamada por el rey\u00bb.
{I}12_{/}Hatac transmiti\u00f3 
a Mardoqueo las palabras 
de Ester. {I}13_{/}Pero 
Mardoqueo le mand\u00f3 de 
nuevo a decir a Ester: 
"No creas que t\u00fa ser\u00e1s la 
\u00fanica entre los jud\u00edos en 
escapar de la muerte, 
porque est\u00e1s en el 
palacio real. {I}14_{/}Si 
ahora te callas, la 
salvaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n 
llegar\u00e1n a los jud\u00edos de 
otra parte, pero t\u00fa y la 
casa de tu padre morir\u00e1n. 
\u00bfQui\u00e9n sabe si no fue 
para un d\u00eda como \u00e9ste que 
tu llegaste a ser reina?\u00bb
{I}15_{/}Ester mand\u00f3 esta 
respuesta a Mardoqueo: 
{I}16_{/}"Re\u00fane a todos los 
jud\u00edos que hay en Susa y 
que ayunen por m\u00ed. No 
coman ni beban durante 
tres d\u00edas y tres noches, 
y yo, por mi parte, 
tambi\u00e9n ayunar\u00e9 con mis 
damas; ya que ir\u00e9 a ver 
al rey en contra de la 
ley, si tengo que morir, 
morir\u00e9\u00bb. {I}17_{/}Se fue 
Mardoqueo e hizo todo lo 
que Ester le hab\u00eda 
pedido.
Ver Oraci\u00f3n de Mardoqueo 
[Est_13,8-18], Oraci\u00f3n de 
Ester [Est_14,1-19] y 
Ester se presenta ante el 
rey [Est_15,4-16].{/}

{1}5{/}

{I}3_{/}"\u00bfQu\u00e9 tienes, reina 
Ester?\u00bb le pregunt\u00f3 el 
rey. "P\u00eddeme lo que 
quieras; aunque sea la 
mitad de mi reino, te la 
dar\u00e9\u00bb. {I}4_{/}Ester 
respondi\u00f3: "\u00bfAceptar\u00eda el 
rey venir hoy, junto con 
Am\u00e1n, al banquete que le 
tengo preparado?\u00bb {I}5_{/}El 
rey dijo al momento: 
"Vayan r\u00e1pido a buscar a 
Am\u00e1n y hagamos lo que 
Ester nos pide\u00bb.
Fue pues el rey con Am\u00e1n 
al banquete que hab\u00eda 
preparado Ester. 
{I}6_{/}Cuando le serv\u00edan el 
vino, el rey dijo a 
Ester: "\u00bfQu\u00e9 pides? Lo 
que sea se te conceder\u00e1. 
Dime lo que deseas, 
aunque sea la mitad de mi 
reino, se te dar\u00e1\u00bb.
{I}7_{/}Ester respondi\u00f3: 
"\u00bfPreguntas por mi 
solicitud y mi deseo? 
{I}8_{/}Si el rey me quiere 
conceder un favor, si el 
rey estima conveniente 
satisfacer mi pedido y mi 
deseo, que venga el rey 
una vez m\u00e1s con Am\u00e1n a la 
comida que le preparar\u00e9 
ma\u00f1ana. Entonces dar\u00e9 mi 
respuesta al rey\u00bb.
{I}9_{/}Ese d\u00eda sali\u00f3 Am\u00e1n 
feliz y contento. Pero al 
ver en la puerta del rey 
a Mardoqueo que no se 
par\u00f3 ni se cuadr\u00f3 ante 
\u00e9l, se llen\u00f3 nuevamente 
de rabia contra 
Mardoqueo. {I}10_{/}Sin 
embargo se domin\u00f3 y 
regres\u00f3 a su casa; mand\u00f3 
llamar entonces a sus 
amigos y a su mujer 
Zer\u00e9s. {I}11_{/}Am\u00e1n les 
cont\u00f3 en detalle su 
incre\u00edble riqueza, el 
gran n\u00famero de sus hijos 
y todo lo que el rey 
hab\u00eda hecho para elevarlo 
y ponerlo por encima de 
todos los funcionarios y 
de todos los servidores 
del rey. {I}12_{/}Y Am\u00e1n 
a\u00f1adi\u00f3: "La reina Ester 
no ha invitado a nadie 
m\u00e1s que a m\u00ed al banquete 
que prepar\u00f3 para el rey, 
y ma\u00f1ana tambi\u00e9n he sido 
invitado por ella junto 
con el rey. {I}13_{/}Pero 
todo eso es nada para m\u00ed 
mientras vea a Mardoqueo, 
a ese jud\u00edo, sentado en 
la puerta del rey.\u00bb
{I}14_{/}Su mujer Zer\u00e9s y sus 
amigos le dijeron: "Manda 
instalar una horca de 
veinticinco metros de 
alto y ma\u00f1ana pide al rey 
que ahorquen ah\u00ed a 
Mardoqueo. As\u00ed estar\u00e1s de 
buen humor para ir al 
banquete con el rey\u00bb. 
Am\u00e1n acept\u00f3 su consejo y 
mand\u00f3 levantar la horca.
AM\u00c1N ES HUMILLADO ANTE 
MARDOQUEO{/}

{1}6{/}

{I}1_{/}Pero esa noche el rey 
no pudo conciliar el 
sue\u00f1o. Pidi\u00f3 que le 
trajeran el Libro de las 
Memorias, las Cr\u00f3nicas, y 
lo leyeron ante el rey. 
{I}2_{/}Llegaron al pasaje 
donde se narraba c\u00f3mo 
Mardoqueo hab\u00eda 
denunciado a los dos 
eunucos del rey, Bigt\u00e1n y 
Ter\u00e9s, los guardianes de 
la Puerta que hab\u00edan 
querido asesinar al rey 
Asuero. {I}3_{/}El rey 
pregunt\u00f3 entonces: "\u00bfSe 
ha hecho algo especial 
con Mardoqueo? \u00bfSe le ha 
dado alguna recompensa?\u00bb 
Los servidores del rey 
respondieron: "No se ha 
hecho nada con \u00e9l\u00bb.
{I}4_{/}Entonces dijo el rey: 
"\u00bfQui\u00e9n anda en el 
patio?\u00bb Precisamente en 
ese momento Am\u00e1n 
atravesaba el patio 
exterior del palacio real 
para ir a pedir al rey 
que mandara ahorcar a 
Mardoqueo de la horca que 
hab\u00eda preparado para 
\u00e9ste. {I}5_{/}Los servidores 
del rey respondieron: "Es 
Am\u00e1n quien anda en el 
patio\u00bb. El rey dijo: 
"D\u00edganle que entre\u00bb.
{I}6_{/}Am\u00e1n entr\u00f3 y el rey 
le pregunt\u00f3: "\u00bfQu\u00e9 se 
puede hacer con un hombre 
al que quiere el rey 
honrar?\u00bb Am\u00e1n se dijo a 
s\u00ed mismo: "\u00a1A qui\u00e9n m\u00e1s 
que a m\u00ed podr\u00eda honrar el 
rey!\u00bb {I}7_{/}Y respondi\u00f3 al 
rey: "\u00bfQuiere el rey 
honrar a alguien? 
{I}8_{/}Mande traer el rey un 
manto real que ya se haya 
puesto, un caballo en el 
que haya montado y en 
cuya cabeza se haya 
puesto una corona real. 
Entreguen el manto y el 
caballo a uno de los 
principales ministros del 
rey, {I}9_{/}p\u00f3nganle el 
manto al hombre que el 
rey quiere honrar, 
h\u00e1ganlo subir al caballo 
y s\u00e1quenlo a pasear por 
toda la ciudad. Vaya 
alguien delante de \u00e9l 
pregonando: As\u00ed se hace 
con el hombre al que el 
rey quiere honrar\u00bb.
{I}10_{/}El rey dijo entonces 
a Am\u00e1n: "Apres\u00farate, toma 
ese manto y el caballo 
como has dicho, y haz 
todo eso con Mardoqueo, 
el jud\u00edo, que se sienta 
en la puerta del rey. No 
olvides nada de lo que 
has dicho\u00bb. {I}11_{/}Am\u00e1n 
tom\u00f3 el manto y el 
caballo, se lo hizo poner 
a Mardoqueo y lo pase\u00f3 a 
caballo por la ciudad, e 
iba delante de \u00e9l 
pregonando: "\u00a1Esto es lo 
que se hace con un hombre 
a quien el rey quiere 
honrar!\u00bb {I}12_{/}Luego 
Mardoqueo regres\u00f3 a la 
puerta del rey, mientras 
que Am\u00e1n se volv\u00eda 
precipitadamente a su 
casa, avergonzado y 
tap\u00e1ndose la cara.
{I}13_{/}Am\u00e1n cont\u00f3 
detalladamente a su mujer 
Zer\u00e9s y a todos sus 
amigos lo que acababa de 
pasarle. Esos hombres 
sabios y tambi\u00e9n su mujer 
Zer\u00e9s le dijeron: "Si 
Mardoqueo es de raza 
jud\u00eda y si t\u00fa has 
comenzado a decaer, no 
podr\u00e1s nada contra \u00e9l. 
Tendr\u00e1s que ceder ante 
\u00e9l\u00bb. {I}14_{/}Todav\u00eda estaban 
conversando cuando 
llegaron los eunucos a 
buscar a Am\u00e1n para 
llevarlo al banquete que 
hab\u00eda preparado Ester.
EL BANQUETE DE ESTER{/}

{1}7{/}

{I}1_{/}Vino pues el rey, 
lo mismo que Am\u00e1n, al 
banquete de la reina 
Ester. {I}2_{/}Ese segundo 
d\u00eda, el rey dijo de nuevo 
a Ester en el momento en 
que le serv\u00edan el vino: 
"\u00bfQu\u00e9 pides, reina Ester? 
\u00a1Lo que pidas se te 
conceder\u00e1! \u00bfCu\u00e1l es tu 
deseo? Aunque fuera la 
mitad de mi reino, te la 
dar\u00e9\u00bb. {I}3_{/}La reina Ester 
respondi\u00f3 al rey: "Si me 
quiere hacer un favor y 
si el rey lo estimare 
conveniente, pido que se 
me conceda la vida, deseo 
que se la conceda a mi 
pueblo. {I}4_{/}Porque hemos 
sido vendidos, yo y mi 
pueblo, para ser 
masacrados, asesinados y 
exterminados. Si s\u00f3lo 
hubi\u00e9ramos sido vendidos 
como esclavos, no dir\u00eda 
nada, pero \u00bfde qu\u00e9 manera 
podr\u00e1 el enemigo 
compensar el da\u00f1o que ha 
hecho al rey?\u00bb
{I}5_{/}El rey Asuero tom\u00f3 la 
palabra y dijo a la reina 
Ester: "Pero, \u00bfqui\u00e9n es? 
\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 ese hombre 
que alimenta tales 
prop\u00f3sitos?\u00bb {I}6_{/}Ester 
respondi\u00f3: "\u00a1El 
adversario, el enemigo 
est\u00e1 aqu\u00ed! \u00a1Es Am\u00e1n, ese 
hombre malvado!\u00bb Am\u00e1n 
qued\u00f3 helado de espanto 
ante el rey y la reina.
{I}7_{/}El rey se par\u00f3 de la 
mesa muy enojado y sali\u00f3 
al jard\u00edn del palacio. 
Am\u00e1n, por su parte, se 
qued\u00f3 para implorar su 
salvaci\u00f3n a la reina 
Ester, porque ve\u00eda bien 
que el rey hab\u00eda decidido 
su muerte.
{I}8_{/}Cuando el rey volvi\u00f3 
del jard\u00edn del palacio a 
la sala del banquete, 
Am\u00e1n se hab\u00eda dejado caer 
sobre el div\u00e1n donde 
estaba recostada Ester. 
El rey exclam\u00f3: "\u00bfAs\u00ed que 
ahora vas a violentar a 
la reina, en mi casa, en 
mi palacio?\u00bb 
Inmediatamente, el rey 
dio una orden y le 
echaron un velo a la cara 
de Am\u00e1n. {I}9_{/}Arbona, uno 
de los eunucos, dijo al 
rey: "Hay una horca que 
prepar\u00f3 Am\u00e1n para 
Mardoqueo, el que hab\u00eda 
sido honrado por el rey. 
Est\u00e1 levantada frente a 
la casa de Am\u00e1n y tiene 
una altura de veinticinco 
metros\u00bb. Entonces dijo el 
rey: "Cuelguen all\u00ed a 
Am\u00e1n\u00bb. {I}10_{/}Colgaron a 
Am\u00e1n en la horca que 
hab\u00eda preparado para 
Mardoqueo, y as\u00ed se 
apacigu\u00f3 la c\u00f3lera del 
rey.
{1}8{/}

{I}1_{/}Ese mismo d\u00eda, el rey 
Asuero dio a la reina 
Ester la casa de Am\u00e1n, el 
enemigo de los jud\u00edos, y 
Mardoqueo fue a 
presentarse ante el rey, 
porque Ester hab\u00eda 
revelado al rey lo que 
aqu\u00e9l era para ella. 
{I}2_{/}El rey se sac\u00f3 el 
anillo que hab\u00eda quitado 
a Am\u00e1n y se lo pas\u00f3 a 
Mardoqueo. Por su parte 
Ester encomend\u00f3 a 
Mardoqueo la direcci\u00f3n de 
la casa de Am\u00e1n. {I}3_{/}Una 
vez m\u00e1s, Ester habl\u00f3 con 
el rey, cay\u00f3 de rodillas 
a sus pies y le suplic\u00f3 
que dejara sin efecto la 
malvada idea de Am\u00e1n, 
descendiente de Agag, y 
los proyectos que hab\u00eda 
tramado contra los 
jud\u00edos.
{I}4_{/}El rey tendi\u00f3 a Ester 
su cetro de oro; Ester se 
levant\u00f3 y se qued\u00f3 de pie 
ante el rey. {I}5_{/}Le dijo: 
"Si el rey lo estima 
conveniente y si quiere 
hacerme un favor, si le 
parece justo al rey y si 
me dispensa su amistad, 
d\u00e9 una orden por escrito 
para anular las cartas 
escritas por Am\u00e1n, hijo 
de Hamdata, descendiente 
de Agag. Porque \u00e9l 
escribi\u00f3 que se diera 
muerte a todos los jud\u00edos 
que se encuentran en las 
provincias del reino. 
{I}6_{/}\u00bfC\u00f3mo podr\u00eda yo 
presenciar la desgracia 
que va a caer sobre mi 
pueblo? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda 
presenciar la destrucci\u00f3n 
de mi raza?\u00bb
{I}7_{/}El rey Asuero 
respondi\u00f3 a la reina 
Ester y al jud\u00edo 
Mardoqueo: "Di a Ester la 
casa de Am\u00e1n y a \u00e9ste lo 
colgu\u00e9 por haber 
inculpado a los jud\u00edos. 
{I}8_{/}Escriban pues 
respecto a los jud\u00edos, en 
nombre del rey, como lo 
estimen conveniente, y 
pongan el sello del 
anillo real, porque no 
puede ser anulada una 
carta en nombre del rey y 
sellada con el anillo 
real\u00bb.
{I}9_{/}El vig\u00e9simo tercer 
d\u00eda del tercer mes (el 
mes de Siv\u00e1n) reunieron 
pues a los secretarios 
del rey y escribieron lo 
que dict\u00f3 Mardoqueo a los 
jud\u00edos, a los 
gobernadores, a los 
funcionarios, a los 
responsables de las 
provincias, desde la 
India a Etiop\u00eda. 
Escribieron a las ciento 
veintisiete provincias, a 
cada provincia en su 
escritura, a cada pueblo 
en su lengua. {I}10_{/}Se 
escribi\u00f3 en nombre del 
rey Asuero, se sell\u00f3 con 
el anillo real, y se 
entregaron las cartas a 
jinetes que montaban 
caballos de las 
caballerizas reales. 
{I}11_{/}En esas cartas el 
rey autorizaba a los 
jud\u00edos, en cada ciudad, a 
juntarse y a defender sus 
vidas. Pod\u00edan aplastar, 
matar y exterminar junto 
con sus mujeres e hijos a 
todos los que los 
atacasen con armas, en la 
provincia que fuera; y 
tambi\u00e9n pod\u00edan apoderarse 
de sus bienes. {I}12_{/}Eso 
ser\u00eda el mismo d\u00eda en 
todas las provincias del 
reino de Asuero, el d\u00eda 
trece del duod\u00e9cimo mes 
(es decir el mes de 
Adar).
Ver [Est_16,1-24].{/}

{1}9{/}

{I}1_{/}El d\u00eda trece del 
duod\u00e9cimo mes (el mes de 
Adar), se dio vuelta la 
situaci\u00f3n: el mismo d\u00eda 
en que se deb\u00eda ejecutar 
la orden del rey y su 
decreto, ese d\u00eda en que 
los enemigos de los 
jud\u00edos hab\u00edan pensado 
exterminarlos, los jud\u00edos 
derrotaron a los que los 
odiaban. {I}2_{/}En todas las 
provincias del reino de 
Asuero, 
se reunieron los jud\u00edos 
en sus ciudades para 
castigar a los que les 
hab\u00edan deseado el mal; 
nadie pudo oponerles 
resistencia porque todos 
los pueblos ten\u00edan miedo 
de los jud\u00edos.
{I}3_{/}Todos los 
gobernadores de 
provincia, los jefes, los 
responsables y los 
funcionarios del rey, 
ayudaron a los jud\u00edos por 
temor a Mardoqueo. 
{I}4_{/}Porque Mardoqueo era 
un personaje importante 
en el palacio real; su 
fama se hab\u00eda extendido 
por todas las provincias 
y ese hombre Mardoqueo se 
volv\u00eda cada vez m\u00e1s 
poderoso. {I}5_{/}Los jud\u00edos 
pasaron a espada a todos 
sus enemigos; \u00a1fue una 
matanza, una carnicer\u00eda! 
Hicieron lo que quisieron 
con todos los que los 
odiaban. {I}6_{/}En la 
fortaleza de Susa los 
jud\u00edos mataron y 
masacraron a quinientos 
hombres. {I}7_{/}Parsandata, 
Dalf\u00f3n, Aspata, 
{I}8_{/}Porata, Adalia, 
Aridata, {I}9_{/}Parmasta, 
Arisai, Aridai y Yezada, 
{I}10_{/}los diez hijos de 
Am\u00e1n, hijo de Hamdata, el 
enemigo de los jud\u00edos, 
fueron asesinados; sin 
embargo los jud\u00edos no se 
dedicaron al pillaje.
{I}11_{/}Ese d\u00eda supo el rey 
el n\u00famero de los que 
hab\u00edan sido muertos en la 
fortaleza de Susa. 
{I}12_{/}El rey dijo entonces 
a la reina Ester: "Si 
\u00fanicamente en la 
fortaleza de Susa los 
jud\u00edos han dado muerte y 
masacrado a quinientos 
hombres y a los hijos de 
Am\u00e1n, \u00bfqu\u00e9 no habr\u00e1n 
hecho en las dem\u00e1s 
provincias? Pero dime lo 
que quieras, pues se te 
conceder\u00e1. \u00bfTienes alguna 
solicitud? Lo que pidas 
se har\u00e1.
{I}13_{/}Ester le dijo: "Si 
el rey lo quiere, 
perm\u00edtales a los jud\u00edos 
de Susa proseguir ma\u00f1ana 
con lo que han hecho hoy 
d\u00eda, tal como lo ha 
decretado el rey, y que 
cuelguen de la horca a 
los diez hijos de Am\u00e1n". 
{I}14_{/}El rey decidi\u00f3 que 
se hiciera as\u00ed. Se 
public\u00f3 en Susa un 
decreto, y colgaron a los 
diez hijos de Am\u00e1n. 
{I}15_{/}Los jud\u00edos de Susa 
se juntaron el d\u00eda 
catorce del mes de Adar y 
mataron en Susa a 
trescientos hombres m\u00e1s, 
pero no se apoderaron de 
sus bienes. {I}16_{/}Los 
dem\u00e1s jud\u00edos que estaban 
en las provincias del 
reino, se reunieron 
tambi\u00e9n para defender sus 
vidas; hicieron lo 
necesario para no tener 
problemas con los que los 
odiaban y mataron a 
setenta y cinco mil 
enemigos; pero no se 
apoderaron de sus bienes.
{I}17_{/}Todo eso lo hicieron 
el d\u00eda trece del mes de 
Adar y dedicaron el d\u00eda 
catorce a un d\u00eda de 
descanso, de banquetes y 
de fiesta. {I}18_{/}Los 
jud\u00edos que viv\u00edan en Susa 
se reunieron los d\u00edas 
trece y catorce del mes, 
y dedicaron el d\u00eda quince 
del mes a un d\u00eda de 
descanso, de banquetes y 
de fiesta. {I}19_{/}A eso se 
debe que los jud\u00edos que 
viven en el campo o en 
ciudades no fortificadas, 
dediquen el d\u00eda catorce 
del mes de Adar a un d\u00eda 
de esparcimiento, de 
banquetes y de fiesta; 
cada cual env\u00eda regalos a 
su vecino, para esa 
ocasi\u00f3n.
{I}20_{/}Mardoqueo puso todo 
eso por escrito y 
despach\u00f3 cartas a todos 
los jud\u00edos de las 
diferentes provincias de 
Asuero, tanto a los que 
estaban m\u00e1s cerca como a 
los que estaban m\u00e1s 
lejos. {I}21_{/}Les ordenaba 
que celebraran cada a\u00f1o 
los d\u00edas catorce y quince 
del mes de Adar. 
{I}22_{/}Porque en esos d\u00edas 
los jud\u00edos se hab\u00edan 
librado, por fin, de sus 
enemigos; en ese mes las 
l\u00e1grimas hab\u00edan dejado el 
lugar a la alegr\u00eda, y el 
pesar a la fiesta. En 
esos d\u00edas deb\u00edan 
organizar banquetes y 
entretenimientos, 
mandarse regalos unos a 
otros y hacer ofrendas 
para los pobres. {I}23_{/}Los 
jud\u00edos transformaron en 
costumbre lo que hab\u00edan 
hecho esos d\u00edas, tal como 
Mardoqueo se lo hab\u00eda 
ordenado.
{I}24_{/}Am\u00e1n, hijo de 
Hamdata, de la raza de 
Agag, el enemigo de los 
jud\u00edos, hab\u00eda tramado un 
plan para exterminarlos; 
hab\u00eda tirado el Pur, es 
decir el sorteo, para 
destruirlos y 
aplastarlos, {I}25_{/}pero 
cuando el rey lo supo, 
orden\u00f3 mediante un 
decreto que recayera 
sobre la cabeza del 
culpable su malvado 
proyecto contra los 
jud\u00edos, y que lo colgaran 
de la horca junto con sus 
hijos. {I}26_{/}Debido a la 
palabra Pur, esos d\u00edas 
son llamados los Purim. 
Como consecuencia de la 
carta del rey, de lo que 
hab\u00edan visto y de lo que 
les hab\u00eda sucedido, 
{I}27_{/}los jud\u00edos 
establecieron esta regla 
para ellos, para sus 
descendientes y para 
todos los que se les 
juntaran, que celebrar\u00edan 
cada a\u00f1o, para la fecha 
indicada, sin faltar 
nunca, esos dos d\u00edas, 
seg\u00fan la norma prescrita. 
{I}28_{/}Cada generaci\u00f3n, 
cada clan, cada 
provincia, cada ciudad 
deb\u00eda conmemorar y 
celebrar esos dos d\u00edas, 
para que los jud\u00edos no lo 
olvidaran jam\u00e1s, para que 
su recuerdo nunca se 
borrara.
{I}29_{/}La reina Ester, hija 
de Abijail, y el jud\u00edo 
Mardoqueo dieron el apoyo 
de su autoridad a esa 
segunda carta que se 
refer\u00eda a los Purim. 
{I}30_{/}Se despacharon 
cartas a todos los jud\u00edos 
de las ciento veintisiete 
provincias del reino de 
Asuero, con palabras de 
paz y de amistad, 
{I}31_{/}para instituir esos 
d\u00edas de los Purim, para 
recordarles la fecha 
determinada por Mardoqueo 
el jud\u00edo y por la reina 
Ester, y las normas 
establecidas para ellos y 
sus descendientes, como 
tambi\u00e9n todo lo 
relacionado con los 
ayunos y las 
lamentaciones. {I}32_{/}El 
decreto de Ester que 
establec\u00eda la instituci\u00f3n 
de los Purim fue anotado 
en un libro.
{1}10{/}

{I}1_{/}El rey Asuero 
estableci\u00f3 un impuesto en 
los pa\u00edses continentales 
y en las islas del mar. 
{I}2_{/}Todo lo que hizo 
durante su reinado, su 
valent\u00eda, los detalles 
concernientes a los 
honores otorgados por el 
rey a Mardoqueo, \u00bfno se 
encuentra todo eso 
escrito en el Libro de 
las Cr\u00f3nicas de los reyes 
de Media y Persia? 
{I}3_{/}Mardoqueo, el jud\u00edo, 
era el segundo del reino 
despu\u00e9s de Asuero; era 
respetado por los jud\u00edos, 
amado por la multitud de 
sus hermanos, porque 
buscaba el bien de su 
pueblo y la paz de toda 
su raza.
{I}4_{/}Mardoqueo dijo: "Todo 
esto ha venido de Dios. 
{I}5_{/}Cuando me acuerdo del 
sue\u00f1o que tuve al 
respecto, no hay un solo 
detalle que no se haya 
cumplido: {I}6_{/}ni el 
peque\u00f1o manantial que se 
transforma en un r\u00edo, ni 
la luz ni el sol ni el 
caudal desbordante. El 
r\u00edo es Ester, {I}7_{/}con la 
que el rey se cas\u00f3 y a 
quien hizo reina; {I}8_{/}los 
dos dragones \u00e9ramos Am\u00e1n 
y yo, las naciones son 
las que se confabularon 
para borrar el nombre de 
los jud\u00edos; {I}9_{/}mi pueblo 
son los hijos de Israel 
que clamaron a Dios y 
fueron librados. El Se\u00f1or 
ha salvado a su pueblo, 
el Se\u00f1or nos ha librado 
de todas esas desgracias, 
realizando grandes 
milagros y grandes 
prodigios, como nunca 
antes los hab\u00eda hecho 
entre los paganos. 
{I}10_{/}Es evidente que Dios 
sorte\u00f3 dos destinos, uno 
para el pueblo de Dios y 
otro para todas las 
naciones paganas. {I}11_{/}La 
hora, el momento y el d\u00eda 
del juicio son dos 
destinos que est\u00e1n 
presentes ante Dios y 
presentes en medio de las 
naciones. {I}12_{/}Dios se 
acord\u00f3 de su pueblo y les 
hizo justicia a los 
suyos. {I}13_{/}Por eso, de 
generaci\u00f3n en generaci\u00f3n 
y por siempre, el pueblo 
de Israel pasar\u00e1 esos dos 
d\u00edas, el catorce y el 
quince del mes de Adar, 
en asambleas jubilosas y 
en esparcimiento ante 
Dios".
El a\u00f1o cuarto del reinado 
de Tolomeo y de 
Cleopatra, Dositeo se 
present\u00f3 como sacerdote y 
Levita junto con su hijo 
Tolomeo; hizo entrega de 
la presente carta 
relativa a los Purim. 
Sostuvo que era aut\u00e9ntica 
y que hab\u00eda sido 
traducida por Lis\u00edmaco, 
hijo de Tolomeo, un 
hombre de la comunidad de 
Jerusal\u00e9n.
EL SUE\u00d1O DE MARDOQUEO{/}

{1}11{/}

{I}1_{/}El segundo a\u00f1o del 
reinado del gran rey 
Asuero, {I}2_{/}tuvo un sue\u00f1o 
Mardoqueo, hijo de Jair, 
hijo de Simer, hijo de 
Kich, de la tribu de 
Benjam\u00edn. {I}3_{/}Ese jud\u00edo, 
que viv\u00eda en Susa, era un 
personaje muy conocido en 
la corte del rey; 
{I}4_{/}formaba parte de los 
desterrados que 
Nabucodonosor, rey de 
Babilonia, hab\u00eda tra\u00eddo 
cautivos junto con 
Jecon\u00edas, rey de Jud\u00e1.
{I}5_{/}Este fue el sue\u00f1o de 
Mardoqueo. De repente se 
sienten gritos y ruidos 
espantosos, retumba el 
trueno, tiembla la 
tierra; todo se conmueve. 
{I}6_{/}Entonces se aproximan 
dos enormes dragones 
listos para enfrentarse. 
Lanzan un rugido, {I}7_{/}e 
inmediatamente todas las 
naciones se preparan para 
atacar al pueblo de los 
justos. {I}8_{/}\u00a1Es un d\u00eda de 
tinieblas y oscuridad, 
d\u00eda de prueba y de 
angustia, de violencia y 
de terror, en toda la 
tierra!
{I}9_{/}Todo el pueblo de los 
justos est\u00e1 espantado, 
temen la desgracia y se 
preparan para morir. Pero 
claman a Dios, {I}10_{/}y su 
clamor hace surgir un 
peque\u00f1o manantial que se 
transforma en un gran r\u00edo 
de un caudal desbordante. 
{I}11_{/}Luego vuelve la luz 
y se levanta el sol, 
triunfan los humildes y 
devoran a los orgullosos.
{I}12_{/}En ese momento se 
despert\u00f3 Mardoqueo. No 
dejaba de pensar que 
deb\u00eda haber alg\u00fan 
proyecto de Dios en el 
sue\u00f1o que hab\u00eda tenido. 
Hasta el anochecer trat\u00f3 
por todos los medios de 
comprender su sentido.
{1}12{/}

{I}1_{/}Como Mardoqueo se 
alojaba en uno de los 
patios del palacio junto 
con dos eunucos, Bigt\u00e1n y 
Ter\u00e9s, que custodiaban 
las puertas, los oy\u00f3 
conversar. {I}2_{/}Trat\u00f3 de 
entender su conversaci\u00f3n 
y descubri\u00f3 que se 
preparaban para asesinar 
al rey Asuero; 
inmediatamente los fue a 
denunciar al rey. {I}3_{/}El 
rey mand\u00f3 interrogar a 
los dos eunucos; y como 
\u00e9stos confesaran, los 
conden\u00f3 a muerte. 
{I}4_{/}Despu\u00e9s el rey mand\u00f3 
anotar en sus Memorias el 
relato de ese 
acontecimiento, y 
Mardoqueo por su parte 
hizo otro tanto.
{I}5_{/}Para recompensar a 
Mardoqueo, el rey le 
confiri\u00f3 un cargo en su 
palacio y le dio 
numerosos regalos. 
{I}6_{/}Pero ese asunto de 
los dos eunucos del rey 
atrajo a Mardoqueo la 
enemistad de Am\u00e1n, hijo 
de Hamdata, descendiente 
de Agag, quien era el 
favorito del rey.
{1}13{/}

Este es el texto de la 
carta del rey: {I}1_{/}"\u00a1El 
gran rey Asuero a los 
gobernadores de las 
ciento veintisiete 
provincias que van desde 
la India a Etiop\u00eda, y a 
los jefes de regi\u00f3n que 
son sus s\u00fabditos!
{I}2_{/}Aunque estoy a la 
cabeza de innumerables 
pueblos y aunque soy 
due\u00f1o de toda la tierra, 
me he hecho un deber no 
dejarme embriagar por el 
orgullo del poder, 
gobernar siempre con 
sabidur\u00eda y benevolencia, 
garantizar continuamente 
a mis s\u00fabditos una vida 
en paz. Quiero extender 
hasta los l\u00edmites de mi 
reino la civilizaci\u00f3n y 
la libre circulaci\u00f3n, de 
tal manera que reine la 
paz que todos desean.
{I}3_{/}Mis consejeros me 
est\u00e1n informando cu\u00e1les 
son los medios para 
alcanzar este objetivo. 
Pues bien, un hombre cuya 
sabidur\u00eda es eminente, 
cuya entrega no tiene 
falla, cuya fidelidad es 
a toda prueba, y que 
ocupa el segundo puesto 
en el reino -me refiero a 
Am\u00e1n- {I}4_{/}ese hombre ha 
denunciado ante nosotros 
a un pueblo lleno de 
malas intenciones, que 
est\u00e1 entremezclado con 
todos los pueblos del 
mundo. Sus leyes lo ponen 
en conflicto con todas 
las naciones; esa gente 
ignora sistem\u00e1ticamente 
las \u00f3rdenes de los reyes, 
hasta el punto de 
arruinar los esfuerzos de 
un gobierno que dirigimos 
de manera irreprochable.
{I}5_{/}Hemos constatado que 
ese pueblo, \u00fanico en su 
g\u00e9nero, se opone 
constantemente al resto 
de la humanidad, mantiene 
malos sentimientos hacia 
nuestro gobierno, y est\u00e1 
dispuesto a cometer los 
peores cr\u00edmenes para 
impedir que el reino viva 
en paz. {I}6_{/}En vista de 
eso, hemos ordenado lo 
siguiente: Todos los que 
sean designados en las 
cartas de Am\u00e1n, quien es 
responsable del gobierno 
y es para nosotros como 
un segundo padre, ser\u00e1n 
exterminados radicalmente 
junto con sus mujeres e 
hijos el d\u00eda catorce del 
duod\u00e9cimo mes (el mes de 
Adar) del presente a\u00f1o. 
Ser\u00e1n ejecutados por la 
espada de sus enemigos 
sin ninguna piedad ni 
miramiento.
{I}7_{/}De esta manera los 
opositores de ayer y de 
hoy ser\u00e1n enviados, en un 
solo d\u00eda, al lugar de los 
muertos, y los asuntos 
p\u00fablicos recuperar\u00e1n la 
paz y la tranquilidad 
para el porvenir\u00bb.
LA ORACI\u00d3N DE MARDOQUEO{/}

{I}8_{/}Mardoqueo or\u00f3 al 
Se\u00f1or, record\u00e1ndole todas 
sus maravillas, y le 
dijo: {I}9_{/}"Se\u00f1or, Se\u00f1or, 
Rey todopoderoso, todo 
est\u00e1 en tus manos, y 
nadie puede opon\u00e9rsete si 
t\u00fa has decidido salvar a 
Israel.
{I}10_{/}T\u00fa hiciste el cielo, 
la tierra y todas las 
maravillas que est\u00e1n bajo 
el cielo. {I}11_{/}T\u00fa eres el 
Se\u00f1or de todas las cosas 
y nadie puede resistirte, 
porque t\u00fa eres el Se\u00f1or.
{I}12_{/}T\u00fa lo sabes todo, 
Se\u00f1or; t\u00fa sabes que no 
fue por insolencia ni por 
orgullo ni por vanidad 
que me negu\u00e9 a hincarme 
ante ese orgulloso de 
Am\u00e1n; {I}13_{/}sin embargo 
estar\u00eda dispuesto a besar 
la planta de sus pies con 
tal de salvar a Israel.

{I}14_{/}Pero he actuado as\u00ed 
para no poner la gloria 
de un hombre por encima 
de la gloria de Dios. No 
quiero adorar a nadie m\u00e1s 
que a ti, mi Se\u00f1or, y no 
lo hago por orgullo.
{I}15_{/}Ahora Se\u00f1or, Dios y 
Rey, Dios de Abrah\u00e1n, 
salva a tu pueblo, ahora 
que tienen fijos sus ojos 
en nosotros para 
destruirnos y para hacer 
desaparecer el pueblo que 
te pertenece desde el 
principio. {I}16_{/}No 
abandones a tu pueblo, al 
que libraste de Egipto.
{I}17_{/}Atiende a mi 
oraci\u00f3n, mira 
favorablemente a tu 
pueblo, transforma 
nuestro pesar en alegr\u00eda. 
Haz que vivamos y 
entonaremos c\u00e1nticos en 
honor de tu nombre, 
Se\u00f1or. No permitas que 
desaparezcan los que 
cantan tus alabanzas\u00bb.
{I}18_{/}Y todo Israel 
clamaba con todas sus 
fuerzas porque se ve\u00edan 
enfrentados a la muerte.
LA ORACI\u00d3N DE ESTER{/}

{1}14{/}

{I}1_{/}La reina Ester se 
refugi\u00f3 junto al Se\u00f1or, 
presa de una angustia 
mortal. {I}2_{/}Se hab\u00eda 
quitado sus vestidos de 
reina y se hab\u00eda puesto 
vestidos pobres y de 
luto. En vez de ricos 
perfumes se hab\u00eda 
cubierto la cabeza de 
cenizas y de basura. 
{I}3_{/}Humillaba severamente 
su cuerpo: en vez de 
adornarlo con joyas lo 
cubr\u00eda con sus cabellos 
sueltos y as\u00ed suplicaba 
al Se\u00f1or, el Dios de 
Israel:
{I}4_{/}"\u00a1Oh Se\u00f1or m\u00edo, 
nuestro rey, t\u00fa eres el 
Unico! Ven en mi socorro, 
porque estoy sola y no 
tengo m\u00e1s ayuda que t\u00fa, y 
debo arriesgar mi vida. 
{I}5_{/}Desde mi nacimiento 
aprend\u00ed de mis padres que 
t\u00fa elegiste a Israel 
entre todos los pueblos, 
y a nuestros padres entre 
todos sus antepasados. T\u00fa 
los nombraste tus 
herederos y t\u00fa cumpliste 
con ellos tus promesas. 
{I}6_{/}Pero luego pecamos 
contra ti y nos 
entregaste en manos de 
nuestros enemigos 
{I}7_{/}porque hab\u00edamos 
servido a sus dioses. \u00a1T\u00fa 
eres justo, Se\u00f1or!
{I}8_{/}Pero no les bast\u00f3 con 
ver nuestra triste 
esclavitud, sino que 
apelaron a sus \u00eddolos 
para arruinar el decreto 
que hab\u00eda salido de tu 
boca, {I}9_{/}para hacer 
desaparecer a tus 
herederos, para cerrar la 
boca de los que te 
cantan, extinguir la 
gloria de tu altar y de 
tu Templo.
{I}10_{/}Mira c\u00f3mo los 
paganos se aprestan a 
cantar la victoria de sus 
\u00eddolos, a extasiarse sin 
cesar ante un rey que no 
es m\u00e1s que un hombre.
{I}11_{/}\u00a1Se\u00f1or, no entregues 
tu realeza a los que son 
nada! \u00a1Que nadie pueda 
re\u00edrse de nuestra 
desgracia! Que sus 
proyectos se vuelvan en 
su contra y que lo que 
hagas con el que los 
trama en contra de 
nosotros sirva de 
escarmiento.
{I}12_{/}Acu\u00e9rdate Se\u00f1or, 
mu\u00e9strate en el d\u00eda de 
nuestra prueba, y dame a 
m\u00ed valor, Rey de los 
dioses y Se\u00f1or de toda 
autoridad. {I}13_{/}Cuando 
est\u00e9 ante el le\u00f3n, pon en 
mis labios las palabras 
que le seduzcan, 
transforma su coraz\u00f3n 
para que odie a nuestro 
enemigo, para que lo haga 
perecer junto con todos 
los que se le parecen.
{I}14_{/}En cuanto a 
nosotros, que tu mano nos 
salve. Ven a socorrerme, 
porque estoy sola y no 
tengo a nadie m\u00e1s que a 
ti, Se\u00f1or.
{I}15_{/}T\u00fa lo sabes todo, t\u00fa 
sabes que detesto la 
gloria de los imp\u00edos y 
que me horroriza la cama 
de los paganos y de 
cualquier extra\u00f1o, 
{I}16_{/}pero sabes que estoy 
obligada a ello. La 
corona que debo llevar 
puesta los d\u00edas de 
fiesta, como se\u00f1al de mi 
grandeza, me disgusta 
tanto como la toallita 
sucia con la menstruaci\u00f3n 
de una mujer; por eso, 
cuando estoy en mi casa 
no la llevo puesta. 
{I}17_{/}Tu esclava no ha 
comido en la mesa de 
Am\u00e1n, ni le gustan los 
banquetes de los reyes, 
ni tampoco prueba su 
vino. {I}18_{/}Tu esclava no 
ha conocido otra alegr\u00eda 
m\u00e1s que t\u00fa, Se\u00f1or, Dios 
de Abrah\u00e1n, desde el d\u00eda 
de su coronaci\u00f3n hasta 
ahora.
{I}19_{/}\u00a1Oh Dios, t\u00fa que 
superas a todos, atiende 
los ruegos de los 
desesperados, l\u00edbranos de 
la mano de los malvados, 
y l\u00edbrame de mi miedo!\u00bb
ESTER SE PRESENTA ANTE EL 
REY{/}

{1}15{/}

{I}4_{/}Al tercer d\u00eda, 
cuando hubo terminado su 
oraci\u00f3n, se quit\u00f3 sus 
vestidos de penitencia y 
se puso su traje de gala.
{I}5_{/}Deslumbrante de 
belleza, invoc\u00f3 al Dios 
que todo lo ve y que 
salva, luego tom\u00f3 a dos 
de sus damas: {I}6_{/}se 
apoyaba en una de ellas, 
{I}7_{/}mientras que la otra 
la acompa\u00f1aba, 
sosteniendo la cola de su 
traje. {I}8_{/}Estaba en la 
cumbre de su belleza, 
estaba sonrojada y su 
rostro irradiaba 
confianza; sin embargo el 
miedo hac\u00eda estremecer su 
coraz\u00f3n.
{I}9_{/}Despu\u00e9s de haber 
atravesado todas las 
puertas, se present\u00f3 ante 
el rey. Este estaba 
sentado en su trono real, 
revestido de todos los 
ornamentos para las 
fiestas solemnes: el 
brillo del oro y de las 
piedras preciosas lo 
hac\u00edan aparecer terrible. 
{I}10_{/}Resplandeciente de 
gloria levant\u00f3 la vista y 
lanz\u00f3 una mirada furiosa. 
La reina se desmay\u00f3, se 
puso p\u00e1lida e inclin\u00f3 la 
cabeza sobre la dama que 
la acompa\u00f1aba.
{I}11_{/}Dios entonces 
transform\u00f3 el coraz\u00f3n del 
rey y lo dispuso a la 
ternura. Muy preocupado, 
el rey se levant\u00f3 de su 
trono y la tom\u00f3 en sus 
brazos hasta que volviera 
en s\u00ed. La reconfortaba 
con palabras llenas de 
delicadeza: {I}12_{/}"\u00bfQu\u00e9 te 
pasa Ester? \u00a1Soy tu 
hermano! 
{I}13_{/}Tranquil\u00edzate, no 
morir\u00e1s. Nuestro decreto 
se refiere a la gente 
com\u00fan, ac\u00e9rcate\u00bb.
{I}14_{/}Levant\u00f3 luego su 
cetro de oro y lo puso en 
el cuello de Ester, la 
abraz\u00f3 y le dijo: 
"H\u00e1blame\u00bb. "Se\u00f1or, 
respondi\u00f3 ella, te vi 
como si fueras un \u00e1ngel 
de Dios. {I}15_{/}Tu gloria 
inspira terror y mi 
coraz\u00f3n se estremeci\u00f3. 
Porque t\u00fa eres admirable, 
se\u00f1or, y tu rostro es 
encantador\u00bb. 
{I}16_{/}Mientras hablaba, se 
desmay\u00f3 nuevamente; el 
rey estaba muy preocupado 
y sus cortesanos trataban 
de reanimarla.
{1}16{/}

{I}1_{/}Este fue el texto 
de la carta: "El gran rey 
Asuero saluda a los 
gobernadores de las 
ciento veintisiete 
provincias que se 
extienden desde la India 
a Etiop\u00eda, a los 
funcionarios de las 
provincias y a todos los 
fieles s\u00fabditos.
{I}2_{/}Muchas personas se 
hinchan de orgullo por 
haber sido demasiado 
colmadas de honores 
debido a la extrema 
bondad de sus 
bienhechores; {I}3_{/}no 
contentos con perjudicar 
a nuestros s\u00fabditos, han 
llegado en su insolencia 
desenfrenada a complotar 
contra sus propios 
bienhechores. {I}4_{/}Con 
ellos el reconocimiento 
ha desaparecido del 
coraz\u00f3n humano; cegados 
por la locura propia de 
los que no tienen ning\u00fan 
sentido del bien, piensan 
escapar a la justicia del 
Dios que lo observa todo 
y que combate el mal. 
{I}5_{/}As\u00ed es como, a 
menudo, aquellos que han 
sido puestos en el poder, 
han debido soportar el 
peso de sangre inocente y 
verse involucrados en 
sucesos lamentables, por 
haber confiado a amigos 
deshonestos la 
administraci\u00f3n de sus 
asuntos. {I}6_{/}Y esos 
amigos abusaron con 
discursos p\u00e9rfidos de la 
confiada generosidad de 
sus soberanos.
{I}7_{/}No es necesario 
remontarse a la historia 
antigua, basta con 
observar lo que hoy 
sucede para ver los 
cr\u00edmenes cometidos por la 
maldad de gente indigna 
del poder. {I}8_{/}En 
adelante estaremos muy 
atentos en procurar a 
todos los habitantes de 
nuestro reino la 
tranquilidad y la paz. 
{I}9_{/}Haremos los ajustes 
necesarios y juzgaremos 
con indulgencia y 
benevolencia todo lo que 
llegue hasta nosotros.
{I}10_{/}As\u00ed fue como Am\u00e1n, 
hijo de Hamdata, un 
macedonio, un hombre 
totalmente extra\u00f1o a la 
raza de los persas, y m\u00e1s 
extra\u00f1o a\u00fan a nuestra 
bondad, recibi\u00f3 en medio 
de nosotros la 
hospitalidad. 
{I}11_{/}Recibi\u00f3 de parte 
nuestra la acogida que 
brindamos a cada pueblo, 
hasta el punto que lo 
llamamos nuestro padre. 
Lleg\u00f3 a ser el segundo 
personaje del reino y 
todos se postraban ante 
\u00e9l. {I}12_{/}Pero siendo 
incapaz de refrenar su 
orgullo, hizo todo lo 
posible por quitarnos el 
poder y la vida. 
{I}13_{/}Mediante toda clase 
de mentiras y falsedades 
nos exigi\u00f3 la muerte de 
Mardoqueo, de aquel que 
nos hab\u00eda salvado la vida 
y que no dejaba de 
hacernos el bien, como 
tambi\u00e9n la muerte de 
Ester, la compa\u00f1era 
irreprochable de nuestra 
realeza, y la muerte de 
todo su pueblo. {I}14_{/}De 
esa manera pensaba 
privarnos de su apoyo y 
entregar a los macedonios 
el imperio de los persas.
{I}15_{/}Mientras ese triple 
criminal quer\u00eda 
exterminar a los jud\u00edos, 
comprobamos por nuestra 
parte que \u00e9stos no son 
malhechores sino gente 
que vive seg\u00fan leyes muy 
justas. {I}16_{/}Son los 
hijos del Dios vivo, 
alt\u00edsimo y grand\u00edsimo, 
{I}17_{/}quien ha hecho que 
prospere el reino, tanto 
para nosotros como para 
nuestros antepasados.
{I}18_{/}Ustedes deber\u00e1n, 
pues, no tomar en cuenta 
las cartas despachadas 
por Am\u00e1n, hijo de 
Hamdata, porque su autor 
fue ahorcado junto con 
toda su familia a las 
puertas de Susa. El Dios 
todopoderoso le infligi\u00f3 
sin demora el castigo que 
merec\u00eda. {I}19_{/}Expongan en 
todos los lugares 
p\u00fablicos la copia de esta 
carta, y dejen que los 
jud\u00edos practiquen sus 
costumbres. {I}20_{/}El d\u00eda 
trece del duod\u00e9cimo mes, 
el mes de Adar, los 
ayudar\u00e1n a humillar a los 
que los inculparon 
durante la opresi\u00f3n. 
{I}21_{/}Dios, en efecto, 
Due\u00f1o de todo, ha hecho 
de ese d\u00eda previsto para 
exterminar a la raza 
elegida, un d\u00eda de fiesta 
para ellos. {I}22_{/}Por eso 
tambi\u00e9n ustedes, entre 
sus fiestas oficiales, 
celebren este d\u00eda 
excepcional con toda 
clase de regocijos, 
pidiendo que desde ahora 
y para siempre llegue el 
bienestar para nosotros y 
para todos los que aman a 
los persas. {I}23_{/}Pero 
para los que buscan 
nuestro mal, sea ese d\u00eda 
el recuerdo de su 
desgracia.
{I}24_{/}La ciudad o 
provincia que no siga 
estas instrucciones ser\u00e1 
brutalmente devastada a 
sangre y fuego. No podr\u00e1 
ser m\u00e1s habitada por 
hombres y hasta las 
fieras salvajes y las 
aves huir\u00e1n de all\u00ed".
{I}13_{/}Deb\u00eda enviarse una 
copia de esa carta a cada 
provincia y darse a 
conocer a todos los 
pueblos; en el d\u00eda 
se\u00f1alado los jud\u00edos 
deber\u00edan estar listos 
para vengarse de sus 
enemigos. {I}14_{/}Los 
mensajeros, montados en 
caballos del estado, 
partieron inmediatamente 
para ejecutar sin 
tardanza la orden del 
rey. La ley fue publicada 
de igual modo en la 
fortaleza de Susa.
{I}15_{/}Mardoqueo sali\u00f3 de 
la casa del rey con un 
traje real violeta y 
blanco, una gran corona 
de oro y un manto de lino 
y de p\u00farpura, y en la 
ciudad de Susa hubo 
fiesta y alegr\u00eda. 
{I}16_{/}Para los jud\u00edos todo 
era alegr\u00eda desbordante, 
felicidad, fiesta y 
gloria. {I}17_{/}A medida que 
iban llegando a cada 
provincia y a cada ciudad 
la orden del rey y su 
decreto, para los jud\u00edos 
todo era alegr\u00eda, fiesta, 
banquetes y celebraciones 
de todo tipo. Mucha gente 
del pueblo, en los 
distintos pa\u00edses, se hizo 
jud\u00eda por temor a los 
jud\u00edos.
