
EL PODER APLASTANTE{/}

{1}1{/}

{I}1_{/}Hac\u00eda doce a\u00f1os que 
Nabucodonosor, rey de 
Asiria, reinaba en la 
gran ciudad de N\u00ednive. 
Arfaxad, que en aquel 
tiempo reinaba sobre los 
medos, en Ecb\u00e1tana, 
{I}2_{/}rode\u00f3 esta ciudad con 
una muralla de piedras 
talladas de metro y medio 
de ancho y tres de largo. 
La muralla ten\u00eda treinta 
y cinco metros de alto y 
veinticinco de ancho. 
{I}3_{/}Junto a las puertas 
levant\u00f3 torres de 
cincuenta metros de alto 
y veinte de ancho en los 
cimientos. {I}4_{/}Las 
puertas, de treinta y 
cinco metros de alto y 
veinte de ancho, 
permit\u00edan la salida de 
sus fuerzas y el desfile 
de la infanter\u00eda.
{I}5_{/}En aquellos d\u00edas, el 
rey Nabucodonosor declar\u00f3 
la guerra al rey Arfaxad 
en la gran llanura que 
est\u00e1 en Ragau. {I}6_{/}Se 
unieron a \u00e9l todos los 
habitantes de la monta\u00f1a, 
los del Eufrates, del 
Tigris, del Hidaspes y de 
la llanura de Arioj, rey 
de Elam. Fueron muchos 
los pueblos que se 
reunieron para combatir a 
los hijos de Jeleud.
{I}7_{/}Adem\u00e1s, 
Nabucodonosor, rey de 
Asiria, mand\u00f3 mensajeros 
a los habitantes de 
Persia y a todos los 
habitantes de Occidente: 
a los de Cilicia, 
Damasco, el L\u00edbano y el 
Antil\u00edbano, a todos los 
del litoral, {I}8_{/}a las 
poblaciones del Carmelo, 
Galaad, alta Galilea, la 
gran llanura de Esdrel\u00f3n, 
{I}9_{/}a los habitantes de 
Samaria y sus ciudades, a 
los de m\u00e1s all\u00e1 del 
Jord\u00e1n, hasta Jerusal\u00e9n, 
Batanea, Jel\u00fas, Cad\u00e9s, el 
r\u00edo de Egipto, Tafnes, 
Rameses y toda la tierra 
de Gos\u00e9n, {I}10_{/}hasta m\u00e1s 
all\u00e1 de Tanis y Menfis, a 
todos los habitantes de 
Egipto, hasta las 
fronteras de Etiop\u00eda. 
{I}11_{/}Pero los habitantes 
de todas estas regiones 
despreciaron el mensaje 
de Nabucodonosor y no 
quisieron ir con \u00e9l a la 
guerra, ya que no lo 
tem\u00edan, sino que lo 
consideraban como un 
hombre cualquiera. Por 
tanto, despidieron a los 
mensajeros con las manos 
vac\u00edas y avergonzados.
{I}12_{/}Nabucodonosor, 
indignado con todas 
aquellas naciones, jur\u00f3 
por su trono y por su 
reino vengarse de todas 
ellas.
{I}13_{/}El a\u00f1o diecisiete, 
junto con su ej\u00e9rcito, 
declar\u00f3 la guerra a 
Arfaxad; lo derrot\u00f3 en el 
combate, desconcert\u00f3 todo 
su ej\u00e9rcito, su 
caballer\u00eda y sus carros; 
{I}14_{/}se apoder\u00f3 de sus 
ciudades, lleg\u00f3 hasta 
Ecb\u00e1tana, ocup\u00f3 sus 
torres, destruy\u00f3 las 
plazas y las arruin\u00f3. 
{I}15_{/}Persigui\u00f3 a Arfaxad 
hasta las monta\u00f1as de 
Ragau y lo atraves\u00f3 con 
sus lanzas, acabando con 
\u00e9l.
{I}16_{/}Luego, Nabucodonosor 
volvi\u00f3 a N\u00ednive con sus 
soldados y con una 
inmensa multitud de gente 
armada que lo hab\u00eda 
seguido. Durante ciento 
veinte d\u00edas descansaron 
all\u00ed y vivieron 
c\u00f3modamente.
{1}2{/}

{I}1_{/}El veintid\u00f3s de 
enero del a\u00f1o dieciocho, 
se trat\u00f3 en el palacio de 
Nabucodonosor, rey de 
Asiria, sobre la manera 
de vengarse de las otras 
naciones, tal como lo 
hab\u00eda anunciado. 
{I}2_{/}Convoc\u00f3 a sus 
ministros y a sus grandes 
y tuvo con ellos un 
consejo secreto. El mismo 
expuso todos los planes 
{I}3_{/}y todos decidieron 
destruir a los que hab\u00edan 
despreciado el llamado 
del rey.
{I}4_{/}Apenas termin\u00f3 el 
consejo, Nabucodonosor 
llam\u00f3 a Holofernes, jefe 
supremo del ej\u00e9rcito, que 
le segu\u00eda en el mando, y 
le dijo: {I}5_{/}\u00abAs\u00ed habla 
el rey grande, se\u00f1or de 
toda la tierra: Toma 
contigo unos ciento 
veinte mil infantes 
valientes y una gran 
cantidad de caballos, con 
doce mil jinetes, {I}6_{/}y 
anda contra todo el 
occidente, ya que se 
opusieron a mis planes. 
{I}7_{/}Diles que se sometan, 
no sea que yo vaya 
furioso contra ellos. 
Cubrir\u00e9 la tierra con los 
pies de mis soldados, a 
los que entregar\u00e9 el pa\u00eds 
como bot\u00edn. {I}8_{/}Los 
heridos llenar\u00e1n los 
valles, y los cad\u00e1veres 
har\u00e1n desbordar los r\u00edos. 
{I}9_{/}Los desterrar\u00e9 hasta 
los confines de la 
tierra. {I}10_{/}Anda, pues, 
y apod\u00e9rate de su 
territorio. Si se 
entregan a ti, 
gu\u00e1rdamelos para el d\u00eda 
del castigo. {I}11_{/}Pero si 
se rebelan, no los 
perdones; entr\u00e9galos a la 
muerte y al pillaje en 
toda la tierra. 
{I}12_{/}Porque juro por mi 
vida y por el poder de mi 
reino que cumplir\u00e9 todo 
lo que he dicho. {I}13_{/}T\u00fa 
no desobedezcas las 
\u00f3rdenes de tu se\u00f1or, sino 
real\u00edzalas pronto como te 
lo he mandado.\u00bb
{I}14_{/}Holofernes sali\u00f3 
para convocar a los 
generales, jefes y 
capitanes del ej\u00e9rcito 
asirio. {I}15_{/}Cont\u00f3 unos 
ciento veinte mil hombres 
escogidos para la guerra, 
y doce mil arqueros a 
caballo, a los que form\u00f3 
en orden de batalla. 
{I}16_{/}Tom\u00f3 gran n\u00famero de 
camellos, burros y mulas 
para el equipaje {I}17_{/}y 
ovejas, bueyes y cabras 
para alimentarse. 
{I}18_{/}Adem\u00e1s, cada hombre 
recibi\u00f3 provisiones y 
gran cantidad de oro y 
plata de la casa real.
{I}19_{/}Sali\u00f3, pues, 
Holofernes con su 
ej\u00e9rcito delante del rey 
Nabucodonosor para cubrir 
toda la tierra de 
occidente con sus carros, 
sus caballos y sus 
infantes. {I}20_{/}Le segu\u00eda 
una multitud numerosa 
como la langosta y como 
la arena de la tierra. 
Eran tantos que no se 
pod\u00edan contar.
{I}21_{/}Durante la primera 
etapa de tres d\u00edas 
llegaron desde N\u00ednive a 
la llanura de Bektilez, 
cerca del monte que est\u00e1 
al norte de Cilicia. 
{I}22_{/}Desde all\u00ed parti\u00f3 
con su ej\u00e9rcito, 
infanter\u00eda, caballos y 
carros hacia la regi\u00f3n 
monta\u00f1osa. {I}23_{/}Arruin\u00f3 
Put y Lidia, a los hijos 
de Rassis y a los de 
Ismael, que est\u00e1n en el 
desierto, al sur de 
Jele\u00f3n. {I}24_{/}Atraves\u00f3 el 
Eufrates, recorri\u00f3 
Mesopotamia, destruy\u00f3 
todas las ciudades altas 
que dominan el torrente 
Abrona y lleg\u00f3 hasta el 
mar. {I}25_{/}Se apoder\u00f3 de 
Cilicia, derrotando a 
cuantos se le opon\u00edan; 
lleg\u00f3 a la frontera de 
Jafet por el sur, frente 
a Arabia; {I}26_{/}rode\u00f3 a la 
gente de Madi\u00e1n, incendi\u00f3 
sus tierras y tom\u00f3 sus 
ganados; {I}27_{/}en el 
tiempo de la siega del 
trigo baj\u00f3 a la llanura 
de Damasco, incendi\u00f3 sus 
campos, dispers\u00f3 sus 
ovejas y bueyes y mat\u00f3 a 
cuchillo a todos los 
j\u00f3venes. {I}28_{/}Los 
habitantes de Sid\u00f3n y 
Tiro, los de Sur y Okina, 
los de Jamnia, Azoto y 
Ascal\u00f3n ten\u00edan miedo y 
temblaban ante \u00e9l.
{1}3{/}

{I}1_{/}Todos \u00e9stos enviaron 
a Holofernes mensajeros 
para decirle en son de 
paz: {I}2_{/}\u00abNosotros nos 
consideramos siervos del 
gran rey Nabucodonosor y 
nos entregamos a ti. 
Tr\u00e1tanos como quieras. 
{I}3_{/}Nuestras granjas, 
nuestro territorio, 
nuestros campos de trigo, 
nuestras ovejas, bueyes y 
sus apriscos, est\u00e1n a tu 
disposici\u00f3n. Haz con ello 
lo que quieras. 
{I}4_{/}Tambi\u00e9n son tuyas 
nuestras ciudades, y sus 
habitantes son tus 
siervos. Dir\u00edgete a ellos 
como quieras.\u00bb 
{I}5_{/}Aquellos hombres se 
presentaron ante 
Holofernes y le 
transmitieron estas 
palabras.
{I}6_{/}Holofernes, entonces, 
baj\u00f3 con su ej\u00e9rcito al 
litoral, dejando 
guarniciones en las 
ciudades fortificadas, de 
donde tom\u00f3 los mejores 
hombres en calidad de 
tropas auxiliares. 
{I}7_{/}Los habitantes de las 
ciudades y de los pueblos 
de los alrededores lo 
recibieron con coronas y 
danzando al comp\u00e1s del 
tamboril. {I}8_{/}Pero \u00e9l 
destruy\u00f3 sus templos, 
cort\u00f3 los \u00e1rboles de sus 
bosques sagrados y 
destruy\u00f3 todas las 
divinidades para que los 
hombres de todas las 
lenguas y todas las 
tribus adoraran solamente 
a Nabucodonosor y lo 
proclamaran dios.
{I}9_{/}Despu\u00e9s lleg\u00f3 frente 
a Esdrel\u00f3n, cerca de 
Dot\u00e1n, que est\u00e1 ubicado 
frente a la sierra 
monta\u00f1osa de Judea. 
{I}10_{/}Acamp\u00f3 entre Gueba y 
Escit\u00f3polis, y all\u00ed 
permaneci\u00f3 un mes para 
reorganizar el 
aprovisionamiento de su 
ej\u00e9rcito.
{1}4{/}

{I}1_{/}Cuando los israelitas 
del territorio de Jud\u00e1 
supieron que Holofernes, 
jefe supremo del ej\u00e9rcito 
de Nabucodonosor, rey de 
Asiria, hab\u00eda despojado a 
los pueblos vecinos y 
destruido sus santuarios, 
{I}2_{/}tuvieron miedo y 
temblaban pensando en la 
suerte de Jerusal\u00e9n y su 
Templo, {I}3_{/}ya que hac\u00eda 
poco que hab\u00edan vuelto 
del destierro; el pueblo 
de Judea acababa de 
reunirse y de consagrar 
de nuevo el Templo con su 
altar y su mobiliario 
despu\u00e9s de ser profanado.
{I}4_{/}Entonces avisaron a 
toda la regi\u00f3n de 
Samaria, a Kom\u00e1, Bet-
Jor\u00e1n, Belmain, Jeric\u00f3, 
Joba, Esor\u00e1 y el valle de 
Salem. {I}5_{/}Ocuparon las 
alturas de las monta\u00f1as, 
fortificaron los pueblos 
e hicieron provisiones 
para sostener la guerra, 
ya que hab\u00edan terminado 
de segar sus campos. 
{I}6_{/}El jefe de los 
sacerdotes, Joaqu\u00edn, que 
estaba entonces en 
Jerusal\u00e9n, escribi\u00f3 a los 
habitantes de Betulia y 
Betomestain, que est\u00e1 
frente a Esdrel\u00f3n, a la 
entrada de la llanura de 
Dot\u00e1n, {I}7_{/}dici\u00e9ndoles 
que cuidaran las subidas 
de la monta\u00f1a que dan 
acceso a Judea, pues era 
f\u00e1cil detener all\u00ed el 
avance de los atacantes, 
ya que era tan estrecho 
el paso que s\u00f3lo permit\u00eda 
pasar de dos en dos.
{I}8_{/}Los israelitas 
cumplieron las \u00f3rdenes de 
Joaqu\u00edn, jefe de los 
sacerdotes, y del consejo 
de los Ancianos de todo 
Israel, que se encontraba 
en Jerusal\u00e9n.
{I}9_{/}Todos los israelitas 
se dirigieron humilde y 
fervorosamente a Dios. 
{I}10_{/}Los hombres, sus 
esposas, sus hijos, sus 
ganados, los forasteros, 
los jornaleros y los 
esclavos se pusieron saco 
sobre sus cuerpos. 
{I}11_{/}Los habitantes de 
Jerusal\u00e9n, con sus 
esposas y sus ni\u00f1os, se 
arrodillaron ante el 
Templo, cubrieron de 
ceniza sus cabezas y 
extendieron las manos 
para rezar ante el Se\u00f1or. 
{I}12_{/}Cubrieron el altar 
de saco, y todos a una 
voz pidieron al Dios de 
Israel que no permitiera 
arrebatar a sus hijos y 
esposas, destruir sus 
ciudades y profanar su 
Templo.
{I}13_{/}El Se\u00f1or oy\u00f3 su voz 
y comprendi\u00f3 su angustia.
El pueblo ayun\u00f3 muchos 
d\u00edas en Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n 
ante el Templo del Se\u00f1or 
Omnipotente. 
{I}14_{/}Joaqu\u00edn, jefe de los 
sacerdotes, los 
sacerdotes y ministros 
del Se\u00f1or, vestidos de 
saco, ofrec\u00edan el 
sacrificio perpetuo, 
{I}15_{/}y, con sus gorros 
cubiertos de ceniza, 
clamaban al Se\u00f1or con 
todas sus fuerzas para 
que velara por todo 
Israel.
{1}5{/}

{I}1_{/}Holofernes, jefe 
supremo del ej\u00e9rcito 
asirio, supo que los 
israelitas se preparaban 
para la guerra, que 
hab\u00edan cerrado los pasos 
de las monta\u00f1as, 
fortificando las cimas de 
los montes y 
obstaculizando las 
llanuras. {I}2_{/}Se enoj\u00f3 
much\u00edsimo y llam\u00f3 a los 
jefes de Moab, a los 
generales de Amm\u00f3n y a 
todos los gobernadores 
del litoral {I}3_{/}y les 
dijo: \u00abHijos de Cana\u00e1n, 
d\u00edganme qu\u00e9 pueblo es 
\u00e9ste que se estableci\u00f3 en 
la monta\u00f1a, qu\u00e9 ciudades 
habita, cu\u00e1l es la 
importancia de su 
ej\u00e9rcito, en qu\u00e9 consiste 
su fuerza y su poder, qu\u00e9 
rey gu\u00eda su ej\u00e9rcito 
{I}4_{/}y por qu\u00e9 no se ha 
dirigido a m\u00ed como los 
otros pa\u00edses 
occidentales.\u00bb
{I}5_{/}Ajior, general de 
todos los amonitas, le 
respondi\u00f3: \u00abEscucha, 
se\u00f1or, que te dir\u00e9 la 
verdad sobre ese pueblo 
que habita esta monta\u00f1a 
junto a la que te 
encuentras. {I}6_{/}Este 
pueblo desciende de los 
caldeos. {I}7_{/}Habitaron 
primero Mesopotamia, pero 
no quisieron seguir a los 
dioses de sus padres, que 
viv\u00edan en Caldea. {I}8_{/}Se 
apartaron del culto de 
sus padres y adoraron al 
Dios del cielo, al Dios 
que hab\u00edan reconocido. 
Por esto, sus padres los 
despidieron de la 
presencia de sus dioses y 
se refugiaron en 
Mesopotamia, donde 
permanecieron largo 
tiempo. {I}9_{/}Pero su Dios 
les aconsej\u00f3 salir de su 
casa y marchar a la 
tierra de Cana\u00e1n; se 
establecieron en ella y 
adquirieron oro, plata y 
gran cantidad de ganado.
{I}10_{/}Despu\u00e9s bajaron a 
Egipto porque el hambre 
se extendi\u00f3 en Cana\u00e1n, y 
permanecieron all\u00ed 
mientras tuvieron 
alimentos. All\u00ed el pueblo 
aument\u00f3 mucho, de modo 
que ya no pod\u00eda contarse. 
{I}11_{/}El rey de Egipto los 
oblig\u00f3 a trabajar 
haciendo ladrillos, los 
oprimi\u00f3 y los redujo a la 
condici\u00f3n de esclavos. 
{I}12_{/}Clamaron a su Dios, 
que castig\u00f3 la tierra de 
Egipto con plagas 
incurables. Entonces los 
egipcios los mandaron 
lejos de ellos. {I}13_{/}Dios 
sec\u00f3 el mar Rojo para que 
pasaran, {I}14_{/}y los 
condujo hasta el Sina\u00ed y 
Cad\u00e9s-Barne. Echaron a 
todos los habitantes del 
desierto, {I}15_{/}luego 
habitaron el pa\u00eds de los 
amorreos y acabaron por 
la fuerza con todos los 
jebonitas. Pasaron el 
Jord\u00e1n, ocuparon toda la 
monta\u00f1a {I}16_{/}y 
despidieron al cananeo, 
al fereceo, al jebuseo, a 
los siquemitas, a todos 
los guirgaseos, y 
permanecieron all\u00ed mucho 
tiempo. {I}17_{/}Mientras no 
ofendieron a su Dios 
vivieron felices, porque 
estaba con ellos un Dios 
que odia el mal. 
{I}18_{/}Pero cuando se 
apartaron del camino que 
les hab\u00eda trazado, fueron 
exterminados en numerosos 
desastres y desterrados a 
otros pa\u00edses; el Templo 
de su Dios fue arrasado y 
sus ciudades tomadas por 
los enemigos.
{I}19_{/}Pero ahora, cuando 
volvieron a su Dios, 
regresaron de los 
diversos lugares en que 
se encontraban, se 
posesionaron de 
Jerusal\u00e9n, donde est\u00e1 su 
santuario, y habitaron la 
regi\u00f3n monta\u00f1osa que 
hab\u00eda quedado desierta.
{I}20_{/}As\u00ed, pues, poderoso 
se\u00f1or, inform\u00e9monos para 
saber si este pueblo se 
ha portado mal y si han 
pecado contra su Dios; si 
la cosa es as\u00ed, subamos y 
ataqu\u00e9moslos. {I}21_{/}Pero 
si no hay maldad en esa 
gente, d\u00e9jalos y 
vu\u00e9lvete, no sea que su 
Dios los proteja con su 
escudo y toda la tierra 
sea testigo de nuestra 
derrota.\u00bb
{I}22_{/}Cuando Ajior termin\u00f3 
de hablar, el pueblo 
reunido en torno a la 
tienda comenz\u00f3 a 
criticar. Los magnates de 
Holofernes y los 
habitantes de la costa de 
Moab hablaron de 
apalearlo. {I}23_{/}\u00ab\u00a1No 
tememos a los hijos de 
Israel! Es un pueblo sin 
fuerza que no est\u00e1 
preparado para una lucha 
dura. {I}24_{/}Subamos, se\u00f1or 
Holofernes, que ser\u00e1n un 
bot\u00edn para tu ej\u00e9rcito.\u00bb
{1}6{/}

{I}1_{/}Calmado el alboroto 
de la asamblea, 
Holofernes, jefe supremo 
del ej\u00e9rcito de Asiria, 
dijo a Ajior delante de 
los moabitas y de los 
pueblos extranjeros: 
{I}2_{/}\u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, 
Ajior, y qui\u00e9nes ustedes, 
que se dejaron sobornar 
por Efra\u00edn y que hoy se 
permiten profetizar 
contra nosotros? \u00bfPor qu\u00e9 
nos aconsejan que no 
luchemos contra Israel, 
diciendo que Dios los 
proteger\u00e1 con su escudo? 
\u00bfQu\u00e9 otros dioses hay 
fuera de Nabucodonosor? 
El nos dar\u00e1 fuerza y los 
exterminar\u00e1 de la faz de 
la tierra, sin que su 
Dios pueda librarlos. 
{I}3_{/}Nosotros, sus 
siervos, venceremos a los 
israelitas de una vez, y 
no resistir\u00e1n el empuje 
de nuestra caballer\u00eda. 
{I}4_{/}Los quemaremos sin 
distinci\u00f3n. Su sangre 
chorrear\u00e1 por sus 
monta\u00f1as y sus llanuras 
se convertir\u00e1n en 
cementerios. No se 
mantendr\u00e1n en pie ante 
nosotros, pues ser\u00e1n 
totalmente destruidos, 
dice el rey 
Nabucodonosor, se\u00f1or de 
toda la tierra. El lo 
dijo y todas sus palabras 
se cumplir\u00e1n.
{I}5_{/}En cuanto a ti, 
Ajior, mercenario de 
Amm\u00f3n, que pronunciaste 
estas palabras para tu 
desgracia, desde ahora no 
ver\u00e1s mi rostro hasta el 
d\u00eda en que me vengue de 
esta raza venida de 
Egipto. {I}6_{/}Entonces, la 
espada de mis soldados y 
la lanza de la multitud 
de mis servidores 
traspasar\u00e1 tu cuerpo; 
cuando yo vuelva del 
combate t\u00fa estar\u00e1s 
reunido con los muertos 
de Israel. {I}7_{/}Ahora mis 
servidores te van a 
llevar a la monta\u00f1a y te 
dejar\u00e1n en una de las 
ciudades de la subida 
{I}8_{/}para que compartas la 
suerte de ellos. {I}9_{/}No 
pongas esa cara, si crees 
que son invencibles y que 
no se cumplir\u00e1n mis 
palabras.\u00bb
{I}10_{/}Holofernes mand\u00f3 a 
los hombres de su tienda 
que tomaran a Ajior, lo 
llevaran a Betulia y lo 
entregaran a los 
israelitas. {I}11_{/}Sus 
servidores lo tomaron y 
lo sacaron fuera del 
campamento, a la llanura; 
de all\u00ed pasaron a la 
monta\u00f1a y llegaron a las 
fuentes que est\u00e1n al pie 
de Betulia. {I}12_{/}Cuando 
los hombres de la ciudad 
los divisaron, tomaron 
sus armas y salieron 
hacia la cumbre del 
monte, mientras que los 
honderos imped\u00edan su 
subida, dispar\u00e1ndoles 
piedras. {I}13_{/}Los asirios 
llegaron a la base del 
cerro, ataron a Ajior, 
dej\u00e1ndolo tendido al pie 
del cerro, y volvieron 
donde su se\u00f1or.
{I}14_{/}Los israelitas 
bajaron, se acercaron a 
\u00e9l, lo desataron y lo 
llevaron a Betulia, 
present\u00e1ndolo a los jefes 
de la ciudad, {I}15_{/}que en 
aquel tiempo eran Oz\u00edas, 
hijo de Miqueas, de la 
tribu de Sime\u00f3n; Jabri, 
hijo de Gotoniel, y 
Jarm\u00ed, hijo de Melquiel. 
{I}16_{/}Convocaron a todos 
los dirigentes de la 
ciudad, tambi\u00e9n se 
unieron a la asamblea los 
j\u00f3venes y las mujeres; 
pusieron a Ajior en medio 
del pueblo y Oz\u00edas lo 
interrog\u00f3 sobre lo que 
hab\u00eda pasado.
{I}17_{/}Ajior les dio a 
conocer lo de la asamblea 
de Holofernes, lo que 
dijo delante de todos los 
jefes de los asirios, y 
las amenazas de 
Holofernes contra Israel. 
{I}18_{/}Entonces el pueblo 
se arrodill\u00f3 y ador\u00f3 a 
Dios, clamando: 
{I}19_{/}\u00abSe\u00f1or, Dios del 
cielo, mira su soberbia y 
ten piedad de tu humilde 
pueblo; vuelve hoy tu 
rostro a los que te est\u00e1n 
consagrados.\u00bb 
{I}20_{/}Animaron a Ajior y 
lo felicitaron 
calurosamente. 
{I}21_{/}Despu\u00e9s de la 
reuni\u00f3n, Oz\u00edas lo invit\u00f3 
a su casa y ofreci\u00f3 un 
banquete a los 
dirigentes. Durante toda 
la noche pidieron la 
ayuda del Dios de Israel.
EL SITIO DE BETULIA{/}

{1}7{/}

{I}1_{/}Al d\u00eda siguiente, 
Holofernes orden\u00f3 a su 
ej\u00e9rcito y a todos los 
pueblos que se le hab\u00edan 
unido para la guerra, 
poner su campamento cerca 
de Betulia, ocupar las 
pendientes de la monta\u00f1a 
y pelear contra los 
israelitas. {I}2_{/}Ese mismo 
d\u00eda su ej\u00e9rcito se puso 
en marcha. El n\u00famero de 
guerreros era de ciento 
veinte mil de infanter\u00eda 
y doce mil jinetes, sin 
contar los encargados del 
equipaje y la gran 
cantidad de hombres que 
iba a pie con ellos. 
{I}3_{/}Acamparon en el valle 
que est\u00e1 cerca de 
Betulia, junto a la 
fuente, y se extendieron 
a lo ancho desde Dot\u00e1n 
hasta Belmain y a lo 
largo, desde Betulia 
hasta Kiam\u00f3n, que est\u00e1 
frente a Esdrel\u00f3n. 
{I}4_{/}Cuando los israelitas 
vieron aquella multitud, 
se asustaron y se dijeron 
unos a otros: \u00abSin duda, 
\u00e9stos devorar\u00e1n todo el 
pa\u00eds y ni los montes m\u00e1s 
altos, ni los barrancos 
ni las colinas detendr\u00e1n 
su marcha.\u00bb {I}5_{/}Sin 
embargo, cada cual tom\u00f3 
su equipo de guerra, 
encendieron hogueras en 
las torres y 
permanecieron atentos 
toda la noche.
{I}6_{/}El segundo d\u00eda, 
Holofernes exhibi\u00f3 toda 
su caballer\u00eda ante los 
israelitas que hab\u00eda en 
Betulia, {I}7_{/}examin\u00f3 las 
subidas de la ciudad y 
ocup\u00f3 los manantiales, 
dejando soldados en 
ellos, y \u00e9l volvi\u00f3 a su 
ej\u00e9rcito.
{I}8_{/}Los pr\u00edncipes de 
Esa\u00fa, los jefes de Moab y 
los generales del litoral 
se acercaron a \u00e9l y le 
dijeron: {I}9_{/}\u00abEscucha, 
se\u00f1or, una palabra y no 
habr\u00e1 ni un solo herido 
en tu ej\u00e9rcito. {I}10_{/}Este 
pueblo de los hijos de 
Israel conf\u00eda m\u00e1s en las 
alturas de las monta\u00f1as 
que habitan, y donde no 
es tan f\u00e1cil subir, que 
en sus lanzas. {I}11_{/}Por 
eso, se\u00f1or, si quieres 
ahorrar la vida de tus 
hombres, no pelees contra 
ellos. {I}12_{/}Qu\u00e9date en tu 
campamento y conserva a 
tu ej\u00e9rcito. Basta que 
tus siervos ocupen las 
fuentes que brotan de la 
falda de la monta\u00f1a. 
{I}13_{/}Como los de Betulia 
se abastecen de agua de 
esas fuentes, la sed los 
destruir\u00e1 y entregar\u00e1n la 
ciudad. Nosotros y 
nuestro pueblo subiremos 
a lo alto de la monta\u00f1a 
para vigilar que nadie 
salga de la ciudad. 
{I}14_{/}Hombres, mujeres y 
ni\u00f1os, desfallecidos por 
el hambre, caer\u00e1n en las 
plazas antes de que 
intervengas con la 
espada. {I}15_{/}As\u00ed los 
habr\u00e1s castigado 
duramente por su rebeld\u00eda 
y por no haber salido a 
tu encuentro 
pac\u00edficamente.\u00bb
{I}16_{/}Estos consejos 
agradaron a Holofernes y 
a sus oficiales, y 
Holofernes orden\u00f3 actuar 
conforme a ellos. {I}17_{/}El 
ej\u00e9rcito de los moabitas 
sali\u00f3 reforzado por cinco 
mil asirios, llegaron al 
valle y se apoderaron de 
los dep\u00f3sitos de agua y 
de las fuentes de los 
israelitas. {I}18_{/}Por su 
parte, los edomitas y 
amonitas acamparon en la 
monta\u00f1a frente a Dot\u00e1n, y 
mandaron a algunos al sur 
y al este frente a 
Egrebel, que est\u00e1 al lado 
de Jus, sobre el torrente 
Mojmur. El resto del 
ej\u00e9rcito asirio qued\u00f3 en 
la llanura y cubr\u00eda todo 
el pa\u00eds. Sus carpas y 
equipajes formaban un 
campamento inmenso porque 
era una enorme 
muchedumbre.
DESALIENTO Y DERROTISMO{/}

{I}19_{/}Desanimados, 
clamaron los israelitas 
al Se\u00f1or, su Dios, al ver 
que los rodeaban sus 
enemigos sin que pudieran 
escapar. {I}20_{/}Treinta y 
cuatro d\u00edas estuvieron 
cercados por el ej\u00e9rcito 
asirio: infantes, carros 
y jinetes. A los 
habitantes de Betulia se 
les acabaron las reservas 
de agua; {I}21_{/}los pozos 
se agotaron y tuvieron 
que racionarla. {I}22_{/}Los 
ni\u00f1os, las mujeres y los 
adolescentes desfallec\u00edan 
de sed y ca\u00edan en las 
calles de la ciudad. 
{I}23_{/}Entonces todos, 
hombres, mujeres, j\u00f3venes 
y ni\u00f1os, acudieron en 
tropel a Oz\u00edas, y dijeron 
a una voz:
{I}24_{/}\u00abQue Dios sea juez 
entre ti y nosotros, 
porque t\u00fa eres el 
causante de estas 
desgracias, al no querer 
tratar de paz con los 
asirios. {I}25_{/}No hay 
quien nos pueda socorrer 
ahora. Dios nos ha 
abandonado en manos de 
los asirios para morir de 
sed y de miseria. 
{I}26_{/}Convoca, pues, 
ahora, a todos los que 
est\u00e1n en la ciudad, y 
entregu\u00e9monos 
voluntariamente al 
ej\u00e9rcito de Holofernes; 
{I}27_{/}porque es preferible 
vivir cautivos y bendecir 
al Se\u00f1or, que ver expirar 
ante nuestros ojos a 
nuestras esposas y ni\u00f1os. 
{I}28_{/}Te exigimos por el 
cielo y la tierra, por 
nuestro Se\u00f1or y Dios de 
nuestros padres, el que 
nos castiga por nuestros 
pecados y los de ellos, 
que tomes esta resoluci\u00f3n 
hoy mismo.\u00bb
{I}29_{/}Toda la asamblea se 
conmovi\u00f3 profundamente y 
clam\u00f3 a Yav\u00e9, su Dios, a 
grandes voces.
{I}30_{/}Oz\u00edas se levant\u00f3 y 
dijo: \u00abTengan confianza, 
hermanos m\u00edos, y 
esperemos durante cinco 
d\u00edas la misericordia del 
Se\u00f1or. Quiz\u00e1 se apiade de 
nosotros y no nos 
abandone hasta el fin. 
{I}31_{/}Pero, si pasado ese 
plazo no llega ning\u00fan 
socorro, haremos lo que 
pidieron.\u00bb
{I}32_{/}Luego despidi\u00f3 al 
pueblo, y cada uno se fue 
a su lugar. Fueron a las 
murallas y torres de la 
ciudad y mandaron a las 
mujeres y a los ni\u00f1os a 
sus casas. Pero en la 
ciudad hab\u00eda un gran 
abatimiento.
{1}8{/}

{I}1_{/}En Betulia viv\u00eda 
Judit, hija de Merar\u00ed, 
hijo de Idox, hijo de 
Jos\u00e9, hijo de Oziel, hijo 
de Elc\u00edas, hijo de 
Anan\u00edas, hijo de Gede\u00f3n, 
hijo de Rafa\u00edn, hijo de 
Ajitob, hijo de El\u00edas, 
hijo de Jilqu\u00edas, hijo de 
Eliab, hijo de Natan\u00edas, 
hijo de Salatiel, hijo de 
Sime\u00f3n. {I}2_{/}Manas\u00e9s, su 
esposo, de su misma tribu 
y familia, hab\u00eda muerto 
durante la cosecha de la 
cebada. {I}3_{/}Mientras 
vigilaba a los segadores 
que ataban las gavillas, 
le dio una insolaci\u00f3n, 
cay\u00f3 en cama y muri\u00f3 en 
Betulia, su ciudad. Fue 
sepultado junto a sus 
padres en el campo que 
hay entre Dot\u00e1n y 
Balam\u00f3n.
JUDIT: LA JUD\u00cdA QUE NO 
DUDA EN SU FE{/}

{I}4_{/}Hac\u00eda tres a\u00f1os y 
medio que Judit era viuda 
de Manas\u00e9s. {I}5_{/}En la 
terraza de su casa se 
hab\u00eda hecho una 
habitaci\u00f3n donde viv\u00eda. 
Se vest\u00eda de penitencia 
{I}6_{/}y ayunaba todos los 
d\u00edas, menos los s\u00e1bados y 
otras festividades de 
Israel. {I}7_{/}Era 
extremadamente hermosa. 
Su marido le hab\u00eda dejado 
muchas riquezas, familia 
numerosa y posesiones 
llenas de reba\u00f1os de 
vacas y de ovejas, 
quedando ella como due\u00f1a. 
{I}8_{/}No hab\u00eda nadie que 
hablara la m\u00e1s m\u00ednima 
palabra en su contra, ya 
que procuraba agradar a 
Dios en todo.
{I}9_{/}Judit, pues, oy\u00f3 las 
amargas palabras que el 
pueblo hab\u00eda dicho contra 
el jefe de la ciudad, 
pues hab\u00edan perdido el 
\u00e1nimo ante la escasez de 
agua. Tambi\u00e9n supo que 
Oz\u00edas hab\u00eda prometido que 
al cabo de cinco d\u00edas 
entregar\u00eda la ciudad.
{I}10_{/}Entonces envi\u00f3 a 
llamar a los dirigentes 
Jabr\u00ed y Jarm\u00ed. 
{I}11_{/}Cuando llegaron a su 
casa les dijo:
\u00abEsc\u00fachenme, jefes de 
Betulia. No est\u00e1n bien 
las palabras que han 
pronunciado delante del 
pueblo, cuando incluso 
han jurado ante Dios que 
entregar\u00edan la ciudad a 
nuestros enemigos si en 
el plazo convenido el 
Se\u00f1or no les enviaba 
socorro. {I}12_{/}\u00bfQui\u00e9nes 
son ustedes para poner a 
Dios a prueba? {I}13_{/}Ese 
no es el medio para 
atraer su misericordia; 
m\u00e1s bien sirve para 
provocar su ira. 
{I}14_{/}Ustedes nunca 
llegar\u00e1n a conocer todo 
lo que siente una 
persona, no podr\u00e1n 
apoderarse de sus 
pensamientos. Entonces, 
\u00bfc\u00f3mo van a comprender a 
Dios que hizo todas las 
cosas? No, hermanos, no 
provoquen la c\u00f3lera del 
Se\u00f1or, Dios nuestro. 
{I}15_{/}Si no quiere 
socorrernos en el plazo 
de cinco d\u00edas, tiene 
poder para salvarnos en 
cualquier otro momento, 
como lo tiene para 
destruirnos en presencia 
de nuestros enemigos. 
{I}16_{/}Pero ustedes no 
exijan garant\u00edas a los 
designios del Se\u00f1or, 
nuestro Dios, porque Dios 
no se somete a las 
amenazas como un hombre, 
ni se le impone decisi\u00f3n 
alguna, como a hijos de 
hombres. {I}17_{/}M\u00e1s bien 
pid\u00e1mosle que nos socorra 
mientras esperamos 
confiadamente que nos 
salve, y \u00e9l escuchar\u00e1 
nuestras s\u00faplicas, si le 
agrada hacerlo.
{I}18_{/}Es verdad que no se 
encontrar\u00eda en nuestros 
d\u00edas tribu, familia, 
pueblo o ciudad de las 
nuestras que se postre 
ante dioses hechos por 
mano del hombre, como 
sucedi\u00f3 en otros tiempos, 
{I}19_{/}por lo cual, en 
castigo, nuestros padres 
fueron entregados a la 
espada y al saqueo, y 
murieron en forma 
desastrosa ante sus 
enemigos. {I}20_{/}En cambio, 
nosotros no reconocemos a 
otro Dios fuera de \u00e9l, y 
en esto radica nuestra 
esperanza de que no nos 
mirar\u00e1 con indiferencia, 
ni a nosotros, ni a 
ninguno de nuestra raza.
{I}21_{/}Porque si de hecho 
se apoderan de nosotros, 
caer\u00e1 toda Judea, y 
nuestro Santuario ser\u00e1 
saqueado. {I}22_{/}Tendremos 
que responder de esta 
profanaci\u00f3n con nuestra 
propia sangre. Dios nos 
pedir\u00e1 cuentas por la 
muerte de nuestros 
hermanos, la esclavitud 
de nuestro pueblo y la 
ruina de nuestra 
herencia. {I}23_{/}El castigo 
nos alcanzar\u00e1 en medio de 
las naciones en que 
estemos como esclavos, y 
seremos maltratados por 
nuestros patrones. No 
habr\u00e1 esperanza de que 
nuestra esclavitud se 
cambie en una suerte m\u00e1s 
feliz, sino que el Se\u00f1or, 
nuestro Dios, la 
convertir\u00e1 en deshonra. 
{I}24_{/}Ahora, pues, 
mostremos a nuestros 
hermanos que nos sentimos 
solidarios con ellos y 
que sabemos luchar por 
nuestra religi\u00f3n, nuestro 
Templo y su altar.
{I}25_{/}Por todos estos 
motivos debemos dar 
gracias al Se\u00f1or, nuestro 
Dios, que ha querido 
probarnos como a nuestros 
padres. {I}26_{/}Recuerden lo 
que hizo con Abraham, las 
pruebas por las que hizo 
pasar a Isaac, lo que le 
sucedi\u00f3 a Jacob en 
Mesopotamia de Siria 
cuando pastoreaba el 
reba\u00f1o de Lab\u00e1n, hermano 
de su madre. {I}27_{/}C\u00f3mo 
los coloc\u00f3 en el crisol 
para probar sus 
corazones! El Se\u00f1or nos 
hiere a los que nos 
acercamos a \u00e9l, no para 
castigarnos, sino para 
instruirnos.\u00bb
{I}28_{/}Oz\u00edas respondi\u00f3: \u00abEn 
todo lo que has dicho, 
has hablado con criterio, 
y nadie podr\u00e1 oponerse a 
tus razones, {I}29_{/}ya que 
no es hoy cuando has 
comenzado a dar muestras 
de tu sabidur\u00eda, sino que 
desde hace mucho tiempo 
todo el pueblo conoce tu 
inteligencia y la 
generosidad natural de tu 
coraz\u00f3n. {I}30_{/}Pero el 
pueblo padec\u00eda mucha sed 
y nos obligaron a cumplir 
nuestra palabra, y a 
comprometernos con un 
juramento que no podemos 
romper. {I}31_{/}Ahora, pues, 
t\u00fa que eres piadosa, pide 
por nosotros al Se\u00f1or que 
env\u00ede lluvia para llenar 
nuestros pozos, y as\u00ed no 
nos veamos 
desfallecidos.\u00bb
{I}32_{/}Judit respondi\u00f3: 
\u00abEsc\u00fachenme. Voy a hacer 
algo cuyo recuerdo se 
prolongar\u00e1 entre los 
hijos de nuestra raza de 
generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. 
{I}33_{/}Esta noche est\u00e9n en 
la puerta de la ciudad. 
Yo saldr\u00e9 con mi 
sirvienta y, antes del 
plazo que se han fijado 
para entregar la ciudad a 
nuestros enemigos, el 
Se\u00f1or, por mi medio, 
visitar\u00e1 a Israel. 
{I}34_{/}No intenten 
averiguar lo que quiero 
hacer, pues no lo dir\u00e9 
hasta no haberlo 
cumplido.\u00bb
{I}35_{/}Entonces Oz\u00edas y los 
jefes le dijeron: \u00abVete 
en paz, y que el Se\u00f1or 
Dios vaya delante de ti 
para tomar venganza de 
nuestros enemigos.\u00bb 
{I}36_{/}Y dejando la 
habitaci\u00f3n de Judit, 
regresaron a sus puestos.
LA ORACI\u00d3N DE JUDIT{/}

{1}9{/}

{I}1_{/}Judit se arrodill\u00f3 
con el rostro inclinado, 
puso ceniza sobre su 
cabeza y dej\u00f3 ver el saco 
que ten\u00eda puesto. Era 
precisamente a la misma 
hora en que se ofrec\u00eda en 
la Casa de Dios de 
Jerusal\u00e9n el incienso de 
la tarde. Y dirigi\u00f3 su 
voz al Se\u00f1or, diciendo:
{I}2_{/}\u00abSe\u00f1or, Dios de mi 
padre Sime\u00f3n, a \u00e9l le 
diste una espada para 
castigar a aquellos 
extranjeros que violaron 
a una virgen 
ultraj\u00e1ndola, que 
desnudaron su cuerpo para 
su propia verg\u00fcenza y que 
profanaron su seno para 
su propia deshonra. Ellos 
hicieron eso, aunque t\u00fa 
dijiste: {I}3_{/}Esto no se 
hace. Pero entregaste a 
sus jefes a la muerte, y 
su lecho, rojo de 
verg\u00fcenza, lo dejaste 
rojo de sangre por su 
enga\u00f1o. {I}4_{/}Castigaste a 
los esclavos junto a los 
pr\u00edncipes; y a los 
pr\u00edncipes con los 
siervos. Entregaste sus 
mujeres al rapto, sus 
hijas a la esclavitud y 
sus posesiones para que 
fueran repartidas entre 
tus hijos queridos, que 
hab\u00edan hecho suyos tus 
deseos, que tuvieron 
horror a la profanaci\u00f3n 
hecha a su sangre y 
pidieron tu ayuda.
{I}5_{/}\u00a1Dios m\u00edo, esc\u00fachame! 
T\u00fa hiciste las cosas 
pasadas, las presentes y 
las venideras, t\u00fa has 
pensado el presente y el 
futuro, y s\u00f3lo se realiza 
lo que t\u00fa dispones, ya 
que los acontecimientos 
que t\u00fa quieres se 
presentan y te dicen: 
\u00a1Aqu\u00ed estamos! {I}6_{/}Pues 
preparas tus 
intervenciones y tus 
decisiones est\u00e1n 
previstas de antemano.
{I}7_{/}Mira la muchedumbre 
de los asirios; est\u00e1n 
orgullosos de sus 
caballos y jinetes, 
alaban la fortaleza de 
sus infantes, conf\u00edan en 
sus escudos y en sus 
lanzas, en sus arcos y en 
sus hondas, pero no 
reconocen que t\u00fa eres el 
Se\u00f1or, el que decide las 
guerras.
{I}8_{/}Se\u00f1or es tu nombre. 
\u00a1Quebranta su fuerza con 
tu poder! \u00a1Derriba su 
dominio con tu ira!, pues 
pretenden profanar tu 
Santuario, manchar la 
Tienda donde se encuentra 
la gloria de tu Nombre y 
destruir con hierro los 
cuernos de tu altar.
{I}9_{/}Mira su orgullo y 
deja caer tu ira sobre 
sus cabezas, y da a mi 
mano de mujer la fuerza 
necesaria para lo que he 
dispuesto. {I}10_{/}Castiga 
con la astucia de mis 
palabras al esclavo y al 
se\u00f1or, al jefe y sus 
servidores; acaba con su 
soberbia por medio de mi 
mano de mujer.
{I}11_{/}Pues tu fuerza no 
est\u00e1 en la multitud, ni 
tu poder en los 
valientes, sino que eres 
el Dios de los humildes, 
defensor de los peque\u00f1os, 
apoyo de los d\u00e9biles, 
protector de los 
abandonados, salvador de 
los desesperados.
{I}12_{/}S\u00ed, Dios de mi padre 
y Dios de Israel, Se\u00f1or 
de cielos y tierra, 
Creador de las aguas, Rey 
de toda la creaci\u00f3n, 
\u00a1escucha mi plegaria!
{I}13_{/}Dame palabras 
seductoras para herir y 
matar a los que vienen 
como enemigos de tu 
alianza, de tu santa 
Casa, del monte Si\u00f3n y la 
Casa que pertenece a tus 
hijos.
_{I}14_{/}Haz que toda naci\u00f3n 
y toda tribu reconozca 
que eres Dios, 
todopoderoso y fuerte, y 
que fuera de ti no hay 
otro protector para el 
pueblo de Israel.\u00bb
LA HAZA\u00d1A DE JUDIT{/}

{1}10{/}

{I}1_{/}Acabada su plegaria 
al Dios de Israel, 
{I}2_{/}Judit se levant\u00f3 del 
suelo, llam\u00f3 a su sierva 
y baj\u00f3 a la habitaci\u00f3n 
donde pasaba los s\u00e1bados 
y d\u00edas de fiesta. {I}3_{/}Se 
quit\u00f3 el saco que vest\u00eda 
y, despu\u00e9s de ba\u00f1ada, 
cambi\u00f3 sus vestidos de 
viuda por los de fiesta, 
que usaba cuando viv\u00eda su 
esposo Manas\u00e9s; se ech\u00f3 
perfumes, se pein\u00f3 y se 
adorn\u00f3 la cabeza con una 
cinta; {I}4_{/}se calz\u00f3 las 
sandalias, se puso 
collares, brazaletes, 
anillos, aros y todas sus 
joyas. Se arregl\u00f3 lo 
mejor que pudo con el fin 
de atraer las miradas de 
todos los que la vieran.
{I}5_{/}Llen\u00f3 una bolsa con 
harina de cebada, tortas 
de higos y panes puros, 
lo envolvi\u00f3 todo y se lo 
entreg\u00f3 a su sierva, 
junto con un cuero lleno 
de vino y un c\u00e1ntaro de 
aceite.
{I}6_{/}Luego se dirigieron a 
la puerta de Betulia y 
all\u00ed se encontraron con 
Oz\u00edas y con Jabr\u00ed y 
Jarm\u00ed, dirigentes de la 
ciudad, {I}7_{/}quienes al 
ver a Judit transformada 
quedaron maravillados de 
su belleza y le dijeron:
{I}8_{/}\u00ab\u00a1Que el Dios de 
nuestros padres te 
conceda gracia y d\u00e9 \u00e9xito 
a tus planes para gloria 
de Israel y de 
Jerusal\u00e9n!\u00bb
{I}9_{/}Judit ador\u00f3 a Dios y 
les dijo: \u00abManden abrir 
la puerta de la ciudad 
para que yo salga a 
realizar lo que me acaban 
de decir.\u00bb Ellos mandaron 
a los j\u00f3venes que 
abrieran la puerta, como 
ella lo hab\u00eda pedido. 
{I}10_{/}Cumplida la orden, 
Judit sali\u00f3 con su 
sierva. Los hombres de la 
ciudad la siguieron con 
la mirada mientras bajaba 
por la monta\u00f1a hasta que 
lleg\u00f3 al valle, y all\u00ed la 
perdieron de vista.
{I}11_{/}Ambas caminaban 
r\u00e1pidamente por el valle, 
cuando les salieron al 
encuentro centinelas 
asirios, {I}12_{/}quienes 
detuvieron a Judit y le 
preguntaron: \u00ab\u00bfQui\u00e9n 
eres? \u00bfDe d\u00f3nde vienes y 
a d\u00f3nde vas?\u00bb Ella 
respondi\u00f3: \u00abSoy hija de 
hebreos y huyo de ellos 
porque est\u00e1n a punto de 
ser devorados por 
ustedes. {I}13_{/}Voy a 
presentarme a Holofernes, 
jefe del ej\u00e9rcito de 
ustedes, para hablarle 
con sinceridad y 
mostrarle el camino para 
apoderarse de toda la 
monta\u00f1a sin que ninguno 
de sus hombres sufra da\u00f1o 
o pierda su vida.\u00bb
{I}14_{/}Aquellos hombres, al 
o\u00edrla hablar y ver su 
extraordinaria belleza, 
le dijeron: {I}15_{/}\u00abHas 
salvado tu vida con tu 
decisi\u00f3n de presentarte a 
nuestro se\u00f1or. Anda a su 
tienda; algunos de los 
nuestros te acompa\u00f1ar\u00e1n 
hasta que llegues a \u00e9l. 
{I}16_{/}Cuando est\u00e9s en su 
presencia, no tengas 
miedo, cu\u00e9ntale tus 
prop\u00f3sitos y te tratar\u00e1 
bien.\u00bb {I}17_{/}Y eligieron 
entre ellos a cien 
hombres que la 
acompa\u00f1aron y guiaron 
hasta la carpa de 
Holofernes.
{I}18_{/}La noticia de su 
llegada se corri\u00f3 de 
tienda en tienda. La 
gente de todo el 
campamento acud\u00eda en 
torno a ella, mientras 
esperaba fuera de la 
tienda de Holofernes que 
le anunciaran su llegada. 
{I}19_{/}Quedaban prendidos 
de su belleza y, al 
verla, admiraban a los 
hijos de Israel y dec\u00edan: 
\u00ab\u00bfQui\u00e9n puede despreciar 
a un pueblo que tiene 
mujeres tan bellas? Ser\u00eda 
un error dejar con vida a 
uno solo de ellos, porque 
los que queden podr\u00edan 
enga\u00f1ar a todo el mundo.\u00bb
{I}20_{/}Los guardias 
personales de Holofernes 
y todos sus oficiales 
salieron para 
introducirla en la 
tienda. {I}21_{/}Holofernes 
descansaba en su cama 
bajo colgaduras de oro y 
p\u00farpura, adornada de 
esmeraldas y piedras 
preciosas. {I}22_{/}Le 
anunciaron la llegada de 
Judit y sali\u00f3 a la 
entrada de su tienda 
precedido de l\u00e1mparas de 
plata. {I}23_{/}Cuando 
apareci\u00f3 Judit ante 
Holofernes y sus 
ayudantes, quedaron 
maravillados de la 
belleza de su rostro. 
Ella se puso de rodillas, 
pero los ayudantes de 
Holofernes la levantaron.
{1}11{/}

{I}1_{/}Holofernes le dijo: 
\u00abTen confianza, mujer, no 
tengas miedo, porque 
nunca he maltratado a los 
que se deciden a servir a 
Nabucodonosor, rey de 
toda la tierra. 
{I}2_{/}Tampoco habr\u00eda 
levantado mi espada 
contra tu pueblo de 
monta\u00f1eses si no me 
hubieran despreciado; 
{I}3_{/}pero ellos lo han 
querido as\u00ed. Ahora dime 
por qu\u00e9 huyes de ellos y 
te refugias entre 
nosotros \u00bfLo haces para 
salvarte? Ten confianza, 
salvar\u00e1s tu vida esta 
noche y en adelante. 
{I}4_{/}Nadie te har\u00e1 da\u00f1o; 
te tratar\u00e1n bien como a 
los siervos de mi se\u00f1or, 
el rey Nabucodonosor.\u00bb
{I}5_{/}Judit respondi\u00f3: 
\u00abEscucha mis palabras 
para que pueda hablar con 
libertad ante tu 
presencia. Esta noche 
dir\u00e9 s\u00f3lo la verdad a mi 
se\u00f1or. {I}6_{/}Si sigues los 
consejos de tu sierva, 
todo se cumplir\u00e1 por la 
mano de Dios y mi se\u00f1or 
no fracasar\u00e1 en sus 
proyectos. {I}7_{/}\u00a1Viva 
Nabucodonosor, rey de 
toda la tierra, y viva su 
poder que te ha enviado 
para poner en el recto 
camino a todo viviente! 
Gracias a tu poder, no 
s\u00f3lo los hombres le 
sirven, sino que hasta 
las bestias salvajes, los 
ganados y las aves del 
cielo viven para 
Nabucodonosor y toda su 
casa.
{I}8_{/}Nosotros hemos o\u00eddo 
hablar de tu sabidur\u00eda y 
de la prudencia de tu 
esp\u00edritu y toda la tierra 
sabe que t\u00fa eres el m\u00e1s 
h\u00e1bil de todo el reino, 
de profundos 
conocimientos y muy 
entendido para la guerra. 
{I}9_{/}Tambi\u00e9n conocemos el 
discurso que Ajior 
pronunci\u00f3 en tu consejo y 
o\u00edmos sus propuestas, 
pues los hombres de 
Betulia lo acogieron y \u00e9l 
les cont\u00f3 todo lo que 
dijo en tu presencia. 
{I}10_{/}Ahora, poderoso 
se\u00f1or, no desprecies sus 
palabras; tenlas bien 
presentes, que son 
verdaderas. Nuestro 
pueblo no ser\u00e1 vencido, 
ni la espada podr\u00e1 contra 
ellos si no han pecado 
contra su Dios. 
{I}11_{/}Pero, para que no 
quedes decepcionado y 
fracasado, la muerte 
caer\u00e1 sobre ellos. Han 
ca\u00eddo en un pecado que 
hace enojarse a Dios cada 
vez que lo cometen 
{I}12_{/}En vista de que les 
faltan alimentos y 
escasea el agua, han 
decidido consumir todo lo 
que Dios con sus leyes 
les tiene prohibido 
comer. {I}13_{/}Incluso las 
primicias del trigo y las 
d\u00e9cimas del vino y del 
aceite, cosas sagradas y 
reservadas a los 
sacerdotes de Jerusal\u00e9n y 
que ning\u00fan laico puede 
tocar ni siquiera con las 
manos. {I}14_{/}Han enviado 
mensajeros a Jerusal\u00e9n 
(donde el pueblo hace lo 
mismo), para conseguir 
autorizaci\u00f3n de los 
Ancianos. {I}15_{/}Y en 
cuanto les sea concedido 
y lo realicen, entonces 
Dios te los entregar\u00e1 
para su destrucci\u00f3n. 
{I}16_{/}Cuando supe todo 
esto, hu\u00ed de ellos, y 
Dios me envi\u00f3 para 
realizar contigo haza\u00f1as 
tales que, cuando la 
tierra lo sepa, todos 
queden desconcertados. 
{I}17_{/}Soy piadosa y sirvo 
al Dios del cielo noche y 
d\u00eda. Ahora quiero 
quedarme a tu lado. Cada 
noche saldr\u00e9 al valle a 
rezar a Dios y \u00e9l me 
avisar\u00e1 en cuanto hayan 
ca\u00eddo en el pecado. 
{I}18_{/}Entonces, yo te 
avisar\u00e9 para que salgas 
con tu ej\u00e9rcito y ninguno 
de ellos podr\u00e1 oponerse. 
{I}19_{/}Te guiar\u00e9 por toda 
Judea hasta llegar al 
coraz\u00f3n de Jerusal\u00e9n. T\u00fa 
los llevar\u00e1s como ovejas 
sin pastor, y ni siquiera 
un perro ladrar\u00e1 contra 
ti. Todo esto me ha sido 
revelado para que te lo 
comunique.\u00bb
{I}20_{/}Estas palabras 
agradaron a Holofernes y 
a todos sus oficiales, 
que, admirados de su 
sabidur\u00eda, dijeron: 
{I}21_{/}\u00abDe un extremo a 
otro del mundo no hay 
mujer tan hermosa como 
\u00e9sta y tan sensata en sus 
palabras.\u00bb 
{I}22_{/}Holofernes le dijo: 
\u00abBien ha hecho Dios en 
mandarte delante de tu 
pueblo, para demostrarle 
que el poder est\u00e1 en mis 
manos y la ruina en manos 
de los que desprecian a 
mi se\u00f1or. {I}23_{/}Eres tan 
hermosa como prudente 
para hablar. Si haces lo 
que has dicho, tu Dios 
ser\u00e1 mi Dios, vivir\u00e1s en 
el palacio de 
Nabucodonosor y ser\u00e1s 
famosa en toda la 
tierra.\u00bb
{1}12{/}

{I}1_{/}La invit\u00f3 a pasar 
donde ten\u00eda sus cubiertos 
de plata y mand\u00f3 que le 
sirvieran de sus manjares 
y su vino. Pero Judit le 
dijo: {I}2_{/}\u00abNo debo comer 
esto para no caer en 
falta; basta con lo que 
traje.\u00bb Holofernes 
replic\u00f3: {I}3_{/}\u00abCuando se 
te acaben las cosas que 
tienes, \u00bfde d\u00f3nde 
sacaremos otras iguales, 
si entre nosotros no hay 
nadie de los tuyos?\u00bb 
{I}4_{/}Judit respondi\u00f3 \u00abNo 
te preocupes, porque 
antes que consuma lo que 
traje, el Se\u00f1or cumplir\u00e1, 
por mi mano, sus 
designios.\u00bb {I}5_{/}Los 
ayudantes la llevaron a 
su tienda, donde durmi\u00f3 
hasta medianoche. 
{I}6_{/}Luego se levant\u00f3 para 
salir a orar, {I}7_{/}pues 
hab\u00eda pedido a Holofernes 
que ordenara a sus 
guardias que la dejaran 
salir.
Judit permaneci\u00f3 tres 
d\u00edas en el campamento, y 
cada noche iba al valle 
de Betulia y se lavaba en 
la fuente donde estaban 
los guardias. {I}8_{/}A su 
regreso, rogaba al Dios 
de Israel que encaminara 
sus pasos para alegr\u00eda de 
todo su pueblo. {I}9_{/}Ya 
purificada, volv\u00eda a su 
tienda para la comida.
EN LA TIENDA DE 
HOLOFERNES{/}

{I}10_{/}Al cuarto d\u00eda, 
Holofernes dio un 
banquete al que invit\u00f3 
solamente a sus 
oficiales, excluyendo a 
los que estaban de 
servicio. {I}11_{/}Dijo a 
Bagoas, su mayordomo: 
\u00abConvence a esa mujer 
hebrea que est\u00e1 en tu 
casa que venga a comer y 
beber en nuestra 
compa\u00f1\u00eda. {I}12_{/}Ser\u00eda una 
verg\u00fcenza para nosotros 
dejar que se fuera una 
mujer as\u00ed sin haber 
tenido relaciones con 
ella. Si no logramos 
convencerla, se reir\u00e1 
harto de nosotros.\u00bb
{I}13_{/}Bagoas sali\u00f3, pues, 
de la carpa de Holofernes 
y entr\u00f3 en la de Judit. 
Le dijo: \u00abNo te niegues, 
bella joven, a venir 
donde mi se\u00f1or para que 
te honre y bebas con 
nosotros alegremente. Hoy 
mismo llegar\u00e1s a ser como 
una de las asirias que 
viven en el palacio de 
Nabucodonosor.\u00bb 
{I}14_{/}Respondi\u00f3 Judit: 
\u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo para 
oponerme a mi se\u00f1or? Todo 
lo que agrade a sus ojos 
lo har\u00e9 con gusto, y eso 
ser\u00e1 para m\u00ed motivo de 
alegr\u00eda hasta el d\u00eda de 
mi muerte.\u00bb
{I}15_{/}Se levant\u00f3, se 
adorn\u00f3 con sus vestidos y 
todos sus adornos de 
mujer. Su sirvienta se le 
adelant\u00f3 y extendi\u00f3 en el 
suelo, delante de 
Holofernes, la piel que 
Bagoas hab\u00eda dado a Judit 
para su uso diario y 
donde pudiera reclinarse 
para comer.
{I}16_{/}Entr\u00f3 Judit y se 
instal\u00f3. El coraz\u00f3n de 
Holofernes qued\u00f3 
cautivado y su esp\u00edritu 
perturbado. Era presa de 
un deseo intenso de 
poseerla, porque desde el 
d\u00eda en que la vio 
atisbaba el momento 
favorable para seducirla.
{I}17_{/}Le dijo, pues: \u00abBebe 
y participa de nuestra 
alegr\u00eda.\u00bb {I}18_{/}Judit 
respondi\u00f3: \u00abBebo gustosa, 
se\u00f1or, porque desde que 
nac\u00ed jam\u00e1s me sent\u00ed tan 
feliz como hoy.\u00bb Tom\u00f3 lo 
que su sirvienta le hab\u00eda 
preparado {I}19_{/}y comi\u00f3 y 
bebi\u00f3 ante \u00e9l. Holofernes 
estaba bajo su encanto, 
{I}20_{/}por eso bebi\u00f3 tal 
cantidad de vino como 
jam\u00e1s en su vida hab\u00eda 
tomado.
DIOS HACE COSAS 
ASOMBROSAS{/}

{1}13{/}

{I}1_{/}Cuando se hizo 
tarde, sus oficiales se 
apuraron en irse. Bagoas 
cerr\u00f3 la carpa por fuera, 
despu\u00e9s de haber 
despedido del lado de su 
amo a los que permanec\u00edan 
todav\u00eda. Todos fueron a 
acostarse, fatigados por 
el exceso en la bebida. 
{I}2_{/}Judit fue dejada sola 
en la tienda con 
Holofernes, hundido en su 
cama y ahogado en vino. 
{I}3_{/}Entonces Judit dijo a 
su sirvienta que 
permaneciera fuera, cerca 
del dormitorio, y que 
esperara su salida, como 
ella lo hac\u00eda 
diariamente. Adem\u00e1s hab\u00eda 
tenido la precauci\u00f3n de 
decir que saldr\u00eda para 
hacer su oraci\u00f3n, y hab\u00eda 
hablado en el mismo 
sentido con Bagoas.
{I}4_{/}Todos se hab\u00edan ido 
de la carpa de 
Holofernes, y nadie, 
grande o peque\u00f1o, se 
hab\u00eda quedado en el 
dormitorio. Judit, de pie 
al lado de la cama, dijo 
interiormente: \u00abSe\u00f1or, 
Dios de toda fortaleza, 
favorece en esta hora lo 
que voy a hacer para 
gloria de Jerusal\u00e9n. 
{I}5_{/}Este es el momento 
para que salves a tu 
pueblo. Da \u00e9xito a mis 
planes para aplastar a 
los enemigos que se han 
levantado en contra 
nuestra.\u00bb
{I}6_{/}Avanz\u00f3 entonces hacia 
la cabecera de la cama, 
de donde colgaba la 
espada de Holofernes, la 
desenvain\u00f3 {I}7_{/}y despu\u00e9s, 
acerc\u00e1ndose al lecho, 
tom\u00f3 al hombre por la 
cabellera y dijo: \u00abSe\u00f1or, 
Dios de Israel, dame 
fuerzas en este momento.\u00bb 
{I}8_{/}Lo golpe\u00f3 dos veces 
en el cuello, con todas 
sus fuerzas, y le cort\u00f3 
la cabeza. {I}9_{/}Despu\u00e9s 
hizo rodar el cuerpo 
lejos del lecho y arranc\u00f3 
las cortinas de las 
columnas. En seguida 
sali\u00f3 y entreg\u00f3 la cabeza 
de Holofernes a su 
sirvienta, {I}10_{/}que la 
puso en la bolsa en que 
guardaba sus alimentos, y 
las dos salieron del 
campamento como ten\u00edan 
costumbre para ir a 
rezar.
Una vez que atravesaron 
el campamento, rodearon 
la quebrada, subieron la 
pendiente de Betulia y 
llegaron a sus puertas. 
{I}11_{/}De lejos, Judit 
grit\u00f3 a los guardias de 
las puertas: \u00abAbran, 
abran la puerta. El 
Se\u00f1or, nuestro Dios, est\u00e1 
con nosotros para hacer 
maravillas en Israel y 
desplegar su fuerza 
contra nuestros enemigos, 
como lo ha hecho hoy.\u00bb
{I}12_{/}Los hombres de la 
ciudad, al o\u00edr su voz, se 
apuraron en bajar hasta 
la puerta de la ciudad y 
llamaron a los ancianos. 
{I}13_{/}Del m\u00e1s peque\u00f1o 
hasta el m\u00e1s grande, 
todos acudieron, porque 
ya no esperaban su 
regreso. Abrieron las 
puertas, acogieron a las 
dos mujeres, encendieron 
luces para verlas y las 
rodearon. {I}14_{/}Con fuerte 
voz, Judit les dijo:
\u00ab\u00a1Alaben a Dios! 
\u00a1Al\u00e1benlo! \u00a1Al\u00e1benlo, 
porque no ha apartado su 
bondad del pueblo de 
Israel! \u00a1Esta noche, por 
mi mano, ha aplastado a 
nuestros enemigos!\u00bb
{I}15_{/}Entonces sac\u00f3 de la 
bolsa la cabeza de 
Holofernes y la mostr\u00f3: 
\u00abAqu\u00ed tienen la cabeza de 
Holofernes, general en 
jefe del ej\u00e9rcito asirio, 
y \u00e9stas son las cortinas 
de su cama. El Se\u00f1or lo 
mat\u00f3 por la mano de una 
mujer.
{I}16_{/}\u00a1Viva el Se\u00f1or, que 
me protegi\u00f3 en mi 
empresa! Mi cara no 
encant\u00f3 a ese hombre sino 
para perderlo, ya que no 
pec\u00f3 conmigo; no me 
manch\u00f3 ni me deshonr\u00f3.\u00bb 
{I}17_{/}Presa de un 
indecible entusiasmo, 
todo el pueblo se postr\u00f3 
para adorar a Dios y 
grit\u00f3 a una sola voz: 
\u00abBendito seas, Dios 
nuestro, t\u00fa que en este 
d\u00eda aniquilaste a los 
enemigos de tu pueblo.\u00bb
QUE EL ALT\u00cdSIMO TE 
BENDIGA  M\u00c1S QUE A TODAS 
LAS MUJERES{/}

{I}18_{/}Oz\u00edas, por su 
parte, dijo a Judit: 
\u00abHija m\u00eda, que Dios 
Alt\u00edsimo te bendiga m\u00e1s 
que a todas las mujeres 
de la tierra.
\u00a1Y bendito sea el Se\u00f1or 
Dios, Creador del cielo y 
de la tierra, que te 
condujo para que cortaras 
la cabeza del jefe de 
nuestros enemigos!
{I}19_{/}Jam\u00e1s los hombres 
olvidar\u00e1n la confianza 
que has demostrado, y 
siempre recordar\u00e1n las 
haza\u00f1as de Dios.
{I}20_{/}Haga Dios que 
siempre te celebren, y 
que nunca te falten sus 
dones, porque no 
vacilaste en exponer tu 
vida por tu pueblo 
oprimido, y, para 
salvarnos del desastre, 
tomaste ante Dios la 
decisi\u00f3n m\u00e1s eficaz.\u00bb
Todo el pueblo respondi\u00f3: 
\u00abAm\u00e9n. Am\u00e9n.\u00bb
{1}14{/}

{I}1_{/}Judit les dijo: 
\u00abEscuchen, hermanos; 
tomen esta cabeza y 
cu\u00e9lguenla en las 
murallas. {I}2_{/}Al 
amanecer, los m\u00e1s 
valientes con un jefe a 
la cabeza, tomen sus 
armas y salgan de la 
ciudad como si intentaran 
bajar a la llanura contra 
los asirios, {I}3_{/}pero no 
bajen. Ellos tomar\u00e1n sus 
armas e ir\u00e1n a despertar 
a los jefes de su 
ej\u00e9rcito. Se presentar\u00e1n 
a la tienda de 
Holofernes, y al no 
encontrarlo, quedar\u00e1n 
aterrorizados y huir\u00e1n 
ante ustedes. 
{I}4_{/}Entonces ustedes y 
todos los habitantes de 
Israel los perseguir\u00e1n 
para matarlos.
{I}5_{/}Pero antes llamen a 
Ajior, el amonita, para 
que vea y reconozca al 
que despreciaba a Israel, 
al que lo envi\u00f3 a 
nosotros para morir.\u00bb 
{I}6_{/}Lleg\u00f3 Ajior, que 
estaba en casa de Oz\u00edas, 
y al ver la cabeza de 
Holofernes en manos de un 
hombre del pueblo, se 
desmay\u00f3. {I}7_{/}Una vez 
recuperado, se arrodill\u00f3 
a los pies de Judit y le 
dijo:
\u00a1Bendita seas en toda 
Jud\u00e1 y en todas las 
naciones, que, al o\u00edr tu 
nombre, quedar\u00e1n 
asombradas! {I}8_{/}Ahora 
cu\u00e9ntame lo que has hecho 
estos d\u00edas.\u00bb
Judit, en medio del 
pueblo, narr\u00f3 todo lo que 
hab\u00eda hecho, desde que 
sali\u00f3 hasta ese momento. 
{I}9_{/}Al terminar, todo el 
pueblo dio gritos de 
alegr\u00eda, que se 
escucharon en toda la 
ciudad. {I}10_{/}Por su parte 
Ajior, al ver lo que 
hab\u00eda hecho el Dios de 
Israel, crey\u00f3 en \u00e9l, se 
circuncid\u00f3 y qued\u00f3 unido 
para siempre al pueblo de 
Israel.
{I}11_{/}Apenas amaneci\u00f3, 
colgaron la cabeza de 
Holofernes en la muralla, 
tomaron sus armas y 
salieron a los accesos 
del cerro. {I}12_{/}Los 
asirios que los vieron, 
avisaron a sus oficiales 
y \u00e9stos a su vez a los 
generales, capitanes y a 
todos los jefes, 
{I}13_{/}hasta llegar a la 
tienda de Holofernes. 
All\u00ed dijeron a su 
encargado general: 
\u00abDespierta a nuestro 
jefe, que los esclavos 
quieren bajar a luchar 
con nosotros.\u00bb 
{I}14_{/}Bagoas descorri\u00f3 la 
cortina, pues cre\u00eda que 
Holofernes dorm\u00eda con 
Judit. {I}15_{/}Como nadie 
contest\u00f3, entr\u00f3 en el 
dormitorio y lo encontr\u00f3 
en el suelo, muerto y sin 
cabeza. {I}16_{/}Grit\u00f3 muy 
fuerte y rasg\u00f3 sus ropas. 
{I}17_{/}Luego entr\u00f3 en la 
tienda de Judit y, al no 
encontrarla, corri\u00f3 a las 
tropas y grit\u00f3: 
{I}18_{/}\u00ab\u00a1Los esclavos nos 
han traicionado! Una sola 
mujer hebrea ha llenado 
de verg\u00fcenza a la gente 
de Nabucodonosor. 
Holofernes est\u00e1 muerto en 
el suelo y sin cabeza.\u00bb 
{I}19_{/}Los jefes del 
ej\u00e9rcito asirio, 
desanimados por estas 
palabras, rasgaron sus 
vestiduras y dieron 
grandes gritos en el 
campo.
{1}15{/}

{I}1_{/}Cuando lo supieron 
los que estaban en el 
campamento, se 
conmovieron, {I}2_{/}ya no 
respetaron ninguna 
disciplina, sino que 
llenos de miedo huyeron 
por todos los caminos de 
la monta\u00f1a y la llanura. 
{I}3_{/}Los que estaban en 
torno a los jud\u00edos, 
tambi\u00e9n huyeron; entonces 
los guerreros de Israel 
se dejaron caer sobre 
ellos. {I}4_{/}Oz\u00edas mand\u00f3 
mensajeros a Betomestaim, 
a Job\u00e1, a Coba y por todo 
Israel, para informarles 
de lo que hab\u00eda pasado, 
invit\u00e1ndolos a perseguir 
y destruir a los 
enemigos.
{I}5_{/}Cuando los israelitas 
supieron esto, se 
lanzaron sobre ellos, y 
los persiguieron hasta 
Coba. Tambi\u00e9n acudieron 
los de Jerusal\u00e9n y los de 
la monta\u00f1a, pues ya 
sab\u00edan lo que hab\u00eda 
pasado en el campamento 
de sus enemigos. Los de 
Galaad y Galilea los 
persiguieron hasta m\u00e1s 
all\u00e1 de Damasco. {I}6_{/}En 
cuanto a los dem\u00e1s 
habitantes de Betulia, 
bajaron al campamento 
asirio, lo saquearon y 
recogieron grandes 
riquezas. {I}7_{/}Los 
israelitas que volv\u00edan de 
la matanza se adue\u00f1aron 
del resto; tambi\u00e9n los 
hombres de las aldeas y 
granjas de las llanuras y 
monta\u00f1as recogieron gran 
bot\u00edn de todo lo que los 
enemigos hab\u00edan 
abandonado.
{I}8_{/}El sumo sacerdote, 
Joaqu\u00edn, y todo el 
Consejo de Ancianos de 
los habitantes de 
Jerusal\u00e9n vinieron a 
enterarse de los 
beneficios con que el 
Se\u00f1or hab\u00eda colmado a 
Israel, y para ver a 
Judit y saludarla. {I}9_{/}Al 
entrar a su casa, todos 
la felicitaban con estas 
palabras:
\u00ab\u00a1T\u00fa eres la gloria de 
Jerusal\u00e9n,
el orgullo supremo de 
Israel,
el honor mayor de nuestra 
raza!
{I}10_{/}\u00a1Qu\u00e9 obra m\u00e1s grande 
ha sido la de tus manos, 
y qu\u00e9 beneficiosa result\u00f3 
para Israel! Dios ha 
mirado con buenos ojos 
todo lo que hiciste.
\u00a1Que el Se\u00f1or 
Todopoderoso te bendiga a 
trav\u00e9s de las edades!\u00bb
Y todos respondieron: 
\u00a1Am\u00e9n!
{I}11_{/}El saqueo del 
campamento asirio dur\u00f3 un 
mes. A Judit le dieron la 
tienda de campa\u00f1a de 
Holofernes con los 
objetos de plata, las 
camas, los cojines y 
todos los muebles. Ella 
lo tom\u00f3, trajo su mula y 
carg\u00f3 todo en unos 
carros. {I}12_{/}Todas las 
mujeres de Israel se 
reunieron para verla y 
aclamarla, y organizaron 
danzas para festejarla. 
Ella tom\u00f3 palmas y las 
distribuy\u00f3 entre las 
mujeres que la 
acompa\u00f1aban. {I}13_{/}Judit 
iba encabezando al pueblo 
y guiando la danza de las 
mujeres. Todos los 
hombres de Israel la 
segu\u00edan armados, llevando 
en la frente coronas y 
cantando himnos.
{I}14_{/}Judit enton\u00f3 este 
canto de acci\u00f3n de 
gracias, y todo Israel le 
respond\u00eda:
EL C\u00c1NTICO DE JUDIT{/}

{1}16{/}

{I}1_{/}\u00a1Alaben a mi Dios con 
tamboriles,
canten al Se\u00f1or con 
platillos
ofr\u00e9zcanle un salmo de 
alabanza,
ensalcen e invoquen su 
nombre!
{I}2_{/}Dios es el Se\u00f1or que 
acaba la guerra,
que acampa en medio de su 
pueblo,
para librarme de mis 
perseguidores.
{I}3_{/}Los asirios ven\u00edan de 
las monta\u00f1as del norte,
su innumerable ej\u00e9rcito 
cerraba los valles
y sus caballos cubr\u00edan 
los montes.
{I}4_{/}Quer\u00edan incendiar mis 
tierras,
acabar con mis j\u00f3venes y 
lactantes,
y raptar a las v\u00edrgenes.
{I}5_{/}El Se\u00f1or todopoderoso 
los rechaz\u00f3
por mano de una mujer.
{I}6_{/}Su jefe no fue 
derribado
por j\u00f3venes guerreros,
ni herido por hijos de 
titanes,
ni atacado por gigantes.
\u00a1Fue Judit, hija de 
Merar\u00ed,
que con la hermosura de 
su rostro lo desarm\u00f3!
{I}7_{/}Se sac\u00f3 sus vestidos 
de viuda
para reanimar a los 
afligidos de Israel;
adorn\u00f3 su rostro,
{I}8_{/}puso una cinta en sus 
cabellos
y se visti\u00f3 de lino para 
seducirlo,
{I}9_{/}sus sandalias 
atrajeron su mirada
y su belleza encaden\u00f3 su 
alma.
\u00a1El sable atraves\u00f3 su 
cuello!
{I}10_{/}Los persas se 
estremecieron de su 
audacia,
los medos se 
sorprendieron de su 
temeridad.
{I}11_{/}Entonces mis 
humildes clamaron
y aqu\u00e9llos temieron;
mis d\u00e9biles gritaron
y aqu\u00e9llos abandonaron el 
campo.
{I}12_{/}Hijos de madres 
j\u00f3venes los atacaron;
como a hijos de 
desertores los hirieron.
Murieron en la batalla 
contra mi Se\u00f1or.
{I}13_{/}Cantar\u00e9 a mi Dios un 
canto nuevo:
\u00abT\u00fa eres grande, Se\u00f1or, 
eres glorioso,
admirable e insuperable 
en poder.
{I}14_{/}Que te sirvan todas 
las criaturas,
pues t\u00fa hablaste y fueron 
hechas,
enviaste tu esp\u00edritu y 
las hizo,
nadie puede resistir tu 
voz.
{I}15_{/}Los montes y las 
aguas se conmover\u00e1n,
las rocas se derretir\u00e1n 
como cera;
pero t\u00fa siempre te 
mostrar\u00e1s bueno
con aquellos que te 
temen.
{I}16_{/}Todo sacrificio es 
de poco valor para ti.
\u00a1Ni se nombre la grasa de 
los holocaustos!
Pero el que teme al Se\u00f1or 
ser\u00e1 grande para siempre.
{I}17_{/}\u00a1Ay de las naciones 
que atacan mi raza!
El Omnipotente las 
castigar\u00e1 el d\u00eda del 
juicio;
pondr\u00e1 fuego y gusanos en 
su carne,
y llorar\u00e1n de dolor 
eternamente.
{I}18_{/}Cuando llegaron a 
Jerusal\u00e9n, adoraron a 
Dios y, despu\u00e9s de que se 
purific\u00f3 el pueblo, le 
ofrecieron sacrificios, 
ofrendas y regalos. 
{I}19_{/}Judit ofreci\u00f3 para 
el Templo todo el 
mobiliario de Holofernes, 
que el pueblo le hab\u00eda 
entregado, as\u00ed como las 
cortinas de su dormitorio 
que ella misma se hab\u00eda 
llevado. {I}20_{/}Durante 
tres meses el pueblo 
permaneci\u00f3 en Jerusal\u00e9n 
celebrando fiestas 
delante del Santuario. 
Judit estaba con ellos.
{I}21_{/}Pasados aquellos 
d\u00edas, cada uno volvi\u00f3 a 
su casa. Judit regres\u00f3 a 
Betulia y se dedic\u00f3 a su 
hacienda. Fue famosa en 
todo el pa\u00eds hasta el d\u00eda 
de su muerte. {I}22_{/}Muchos 
le ofrecieron matrimonio, 
pero no acept\u00f3 a nadie 
desde que muri\u00f3 su esposo 
Manas\u00e9s, y fue a reunirse 
con su pueblo.
{I}23_{/}Su vejez la pas\u00f3 en 
casa de su marido. A su 
sierva le dio la 
libertad. Muri\u00f3 en 
Betulia a la edad de 
ciento cinco a\u00f1os y fue 
sepultada en el sepulcro 
de Manas\u00e9s. {I}24_{/}En esta 
ocasi\u00f3n el pueblo estuvo 
de duelo siete d\u00edas. 
Antes de morir distribuy\u00f3 
su hacienda entre los 
parientes de su esposo y 
los suyos.
{I}25_{/}Mientras vivi\u00f3 
Judit, nadie amenaz\u00f3 a 
Israel, y ni siquiera 
mucho tiempo despu\u00e9s de 
su muerte.
