
LUCAS PRESENTA SU LIBRO{/}

{1}1{/}

{I}1_{/}En mi primer 
libro, querido Te\u00f3filo, 
habl\u00e9 de todo lo que 
Jes\u00fas comenz\u00f3 a hacer y 
ense\u00f1ar. {I}2_{/}Al final del 
libro, Jes\u00fas, lleno del 
Esp\u00edritu Santo, daba 
instrucciones a los 
ap\u00f3stoles que hab\u00eda 
elegido y era llevado al 
cielo.
LA ASCENSI\u00d3N DE JES\u00daS{/}

{I}3_{/}De hecho, se present\u00f3 
a ellos despu\u00e9s de su 
pasi\u00f3n y les dio 
numerosas pruebas de que 
viv\u00eda. Durante cuarenta 
d\u00edas se dej\u00f3 ver por 
ellos y les habl\u00f3 del 
Reino de Dios. {I}4_{/}En una 
ocasi\u00f3n en que estaba 
reunido con ellos les 
dijo que no se alejaran 
de Jerusal\u00e9n y que 
esperaran lo que el Padre 
hab\u00eda prometido. "Ya les 
habl\u00e9 al respecto, les 
dijo: {I}5_{/}Juan bautiz\u00f3 
con agua, pero ustedes 
ser\u00e1n bautizados en el 
Esp\u00edritu Santo dentro de 
pocos d\u00edas."
{I}6_{/}Los que estaban 
presentes le preguntaron: 
"Se\u00f1or, \u00bfes ahora cuando 
vas a restablecer el 
Reino de Israel?" {I}7_{/}Les 
respondi\u00f3: "No les 
corresponde a ustedes 
conocer los plazos y los 
pasos que solamente el 
Padre ten\u00eda autoridad 
para decidir. {I}8_{/}Pero 
recibir\u00e1n la fuerza del 
Esp\u00edritu Santo cuando 
venga sobre ustedes, y 
ser\u00e1n mis testigos en 
Jerusal\u00e9n, en toda Judea, 
en Samar\u00eda y hasta los 
extremos de la tierra."
{I}9_{/}Dicho esto, Jes\u00fas fue 
levantado ante sus ojos y 
una nube lo ocult\u00f3 de su 
vista. {I}10_{/}Ellos segu\u00edan 
mirando fijamente al 
cielo mientras se 
alejaba. Pero de repente 
vieron a su lado a dos 
hombres vestidos de 
blanco, {I}11_{/}que les 
dijeron: "Amigos 
galileos, \u00bfqu\u00e9 hacen ah\u00ed 
mirando al cielo? Este 
Jes\u00fas que les han llevado 
volver\u00e1 de la misma 
manera que ustedes lo han 
visto ir al cielo."
LOS DISC\u00cdPULOS ESPERAN AL 
ESP\u00cdRITU SANTO{/}

{I}12_{/}Entonces 
volvieron a Jerusal\u00e9n 
desde el monte llamado de 
los Olivos, que dista de 
la ciudad como media hora 
de camino. {I}13_{/}Entraron 
en la ciudad y subieron a 
la habitaci\u00f3n superior de 
la casa donde se 
alojaban. All\u00ed estaban 
Pedro, Juan, Santiago y 
Andr\u00e9s, Felipe y Tom\u00e1s, 
Bartolom\u00e9 y Mateo, 
Santiago, hijo de Alfeo, 
Sim\u00f3n el Zelotes, y 
Judas, hijo de Santiago. 
{I}14_{/}Todos ellos 
perseveraban juntos en la 
oraci\u00f3n en compa\u00f1\u00eda de 
algunas mujeres, de 
Mar\u00eda, la madre de Jes\u00fas, 
y de sus hermanos.
ELECCI\u00d3N DE MAT\u00cdAS{/}

{I}15_{/}Uno de aquellos 
d\u00edas, Pedro tom\u00f3 la 
palabra en medio de ellos 
-hab\u00eda all\u00ed como ciento 
veinte personas- y les 
dijo:
{I}16_{/}"Hermanos, era 
necesario que se 
cumpliera la Escritura, 
pues el Esp\u00edritu Santo 
hab\u00eda anunciado por boca 
de David el gesto de 
Judas; este hombre, que 
gui\u00f3 a los que prendieron 
a Jes\u00fas, {I}17_{/}era uno de 
nuestro grupo y hab\u00eda 
sido llamado a compartir 
nuestro ministerio com\u00fan.
{I}18_{/}-Sabemos que con el 
salario de su pecado se 
compr\u00f3 un campo, se tir\u00f3 
de cabeza, su cuerpo se 
revent\u00f3 y se 
desparramaron sus 
entra\u00f1as. {I}19_{/}Este hecho 
fue conocido por todos 
los habitantes de 
Jerusal\u00e9n, que llamaron a 
aquel campo, en su 
lengua, Hakeldam\u00e1, {/}que 
significa: Campo de 
Sangre-.
{I}20_{/}Esto estaba escrito 
en el libro de los 
Salmos: Que su morada 
quede desierta y que 
nadie habite en ella.{/} 
Pero tambi\u00e9n est\u00e1 
escrito: Que otro ocupe 
su cargo.{/} {I}21_{/}Tenemos, 
pues, que escoger a un 
hombre de entre los que 
anduvieron con nosotros 
durante todo el tiempo en 
que el Se\u00f1or Jes\u00fas actu\u00f3 
en medio de nosotros, 
{I}22_{/}desde el bautismo de 
Juan hasta el d\u00eda en que 
fue llevado de nuestro 
lado. Uno de ellos deber\u00e1 
ser, junto con nosotros, 
testigo de su 
resurrecci\u00f3n."
{I}23_{/}Presentaron a dos: a 
Jos\u00e9, llamado Barsab\u00e1s, 
por sobrenombre Justo, y 
a Mat\u00edas. {I}24_{/}Entonces 
oraron as\u00ed: "T\u00fa, Se\u00f1or, 
conoces el coraz\u00f3n de 
todos. M\u00faestranos a cu\u00e1l 
de los dos has elegido 
{I}25_{/}para ocupar este 
cargo y recibir este 
ministerio y apostolado 
del que Judas se retir\u00f3 
para ir al lugar que le 
correspond\u00eda."
{I}26_{/}Echaron a suertes 
entre ellos y le toc\u00f3 a 
Mat\u00edas, que fue agregado 
a los once ap\u00f3stoles.
LA VENIDA DEL ESP\u00cdRITU 
SANTO{/}

{1}2{/}

{I}1_{/}Cuando lleg\u00f3 el 
d\u00eda de Pentecost\u00e9s, 
estaban todos reunidos en 
el mismo lugar. {I}2_{/}De 
repente vino del cielo un 
ruido, como el de una 
violenta r\u00e1faga de 
viento, que llen\u00f3 toda la 
casa donde estaban, {I}3_{/}y 
aparecieron unas lenguas 
como de fuego que se 
repartieron y fueron 
pos\u00e1ndose sobre cada uno 
de ellos. {I}4_{/}Todos 
quedaron llenos del 
Esp\u00edritu Santo y 
comenzaron a hablar en 
otras lenguas, seg\u00fan el 
Esp\u00edritu les conced\u00eda que 
se expresaran.
{I}5_{/}Estaban de paso en 
Jerusal\u00e9n jud\u00edos 
piadosos, llegados de 
todas las naciones que 
hay bajo el cielo. {I}6_{/}Y 
entre el gent\u00edo que 
acudi\u00f3 al o\u00edr aquel 
ruido, cada uno los o\u00eda 
hablar en su propia 
lengua. Todos quedaron 
muy desconcertados {I}7_{/}y 
se dec\u00edan, llenos de 
estupor y admiraci\u00f3n: 
"Pero \u00e9stos \u00bfno son todos 
galileos? \u00a1Y miren c\u00f3mo 
hablan! {I}8_{/}Cada uno de 
nosotros les o\u00edmos en 
nuestra propia lengua 
nativa. {I}9_{/}Entre 
nosotros hay partos, 
medos y elamitas, 
habitantes de 
Mesopotamia, Judea, 
Capadocia, del Ponto y 
Asia, {I}10_{/}de Frigia, 
Panfilia, Egipto y de la 
parte de Libia que limita 
con Cirene. Hay 
forasteros que vienen de 
Roma, unos jud\u00edos y otros 
extranjeros, que 
aceptaron sus creencias, 
{I}11_{/}cretenses y \u00e1rabes. 
Y todos les o\u00edmos hablar 
en nuestras propias 
lenguas las maravillas de 
Dios."
{I}12_{/}Todos estaban 
asombrados y perplejos, y 
se preguntaban unos a 
otros qu\u00e9 querr\u00eda 
significar todo aquello. 
{I}13_{/}Pero algunos se 
re\u00edan y dec\u00edan: "\u00a1Est\u00e1n 
borrachos!"
JES\u00daS ES PROCLAMADO POR 
PRIMERA VEZ{/}

{I}14_{/}Entonces Pedro, 
con los Once a su lado, 
se puso de Pie, alz\u00f3 la 
voz y se dirigi\u00f3 a ellos 
diciendo: "Amigos jud\u00edos 
y todos los que se 
encuentran en Jerusal\u00e9n, 
esc\u00fachenme, pues tengo 
algo que ense\u00f1arles. 
{I}15_{/}No se les ocurra 
pensar que estamos 
borrachos, pues son 
apenas las nueve de la 
ma\u00f1ana, {I}16_{/}sino que se 
est\u00e1 cumpliendo lo que 
anunci\u00f3 el profeta Joel:
{I}17_{/}Escuchen lo que 
suceder\u00e1 en los \u00faltimos 
d\u00edas, dice Dios: 
derramar\u00e9 mi Esp\u00edritu 
sobre cualesquiera que 
sean los mortales. Sus 
hijos e hijas 
profetizar\u00e1n, los j\u00f3venes 
tendr\u00e1n visiones y los 
ancianos tendr\u00e1n sue\u00f1os 
prof\u00e9ticos.{/}

{I}18_{/}En aquellos d\u00edas 
derramar\u00e9 mi Esp\u00edritu 
sobre mis siervos y mis 
siervas, que 
profetizar\u00e1n.{/}

{I}19_{/}Har\u00e9 prodigios 
arriba en el cielo y 
se\u00f1ales milagrosas abajo 
en la tierra.{/} {I}20_{/}El 
sol se convertir\u00e1 en 
tinieblas y la luna en 
sangre antes de que 
llegue el D\u00eda grande del 
Se\u00f1or.{/} {I}21_{/}Y todo el 
que invoque el Nombre del 
Se\u00f1or se salvar\u00e1.{/}

{I}22_{/}Israelitas, escuchen 
mis palabras: Dios 
acredit\u00f3 entre ustedes a 
Jes\u00fas de Nazaret. Hizo 
que realizara entre 
ustedes milagros, 
prodigios y se\u00f1ales que 
ya conocen. {I}23_{/}Ustedes, 
sin embargo, lo 
entregaron a los paganos 
para ser crucificado y 
morir en la cruz, y con 
esto se cumpli\u00f3 el plan 
que Dios ten\u00eda dispuesto. 
{I}24_{/}Pero Dios lo libr\u00f3 
de los dolores de la 
muerte y lo resucit\u00f3, 
pues no era posible que 
quedase bajo el poder de 
la muerte.
{I}25_{/}Escuchen lo que 
David dec\u00eda a su 
respecto: Veo 
constantemente al Se\u00f1or 
delante de m\u00ed; est\u00e1 a mi 
derecha para que no 
vacile.{/} {I}26_{/}Por eso se 
alegra mi coraz\u00f3n y te 
alabo muy gozoso, y hasta 
mi cuerpo esperar\u00e1 en 
paz.{/} {I}27_{/}Porque no me 
abandonar\u00e1s en el lugar 
de los muertos ni 
permitir\u00e1s que tu Santo 
experimente la 
corrupci\u00f3n.{/} {I}28_{/}Me has 
dado a conocer los 
caminos de la vida, me 
colmar\u00e1s de gozo con tu 
presencia.{/}

{I}29_{/}Hermanos, no voy a 
demostrarles que el 
patriarca David muri\u00f3 y 
fue sepultado: su tumba 
se encuentra entre 
nosotros hasta el d\u00eda de 
hoy. {I}30_{/}Pero era 
profeta y Dios le hab\u00eda 
jurado que uno de sus 
descendientes se sentar\u00eda 
sobre su trono. 
Sabi\u00e9ndolo, {I}31_{/}se 
refer\u00eda a la resurrecci\u00f3n 
del Mes\u00edas, vi\u00e9ndola de 
antemano, con estas 
palabras: no ser\u00e1 
abandonado en el lugar de 
los muertos, ni su cuerpo 
experimentar\u00e1 la 
corrupci\u00f3n{/} .
{I}32_{/}Y es un hecho que 
Dios resucit\u00f3 a Jes\u00fas; de 
esto todos nosotros somos 
testigos. {I}33_{/}Despu\u00e9s de 
haber sido exaltado a la 
derecha de Dios, ha 
recibido del Padre el don 
que hab\u00eda prometido, me 
refiero al Esp\u00edritu Santo 
que acaba de derramar 
sobre nosotros, como 
ustedes est\u00e1n viendo y 
oyendo.
{I}34_{/}Tambi\u00e9n es cierto 
que David no subi\u00f3 al 
cielo, pero estas 
palabras son suyas: Dijo 
el Se\u00f1or a mi Se\u00f1or: 
"Si\u00e9ntate a mi derecha,{/} 
{I}35_{/}hasta que ponga a 
tus enemigos debajo de 
tus pies."{/} {I}36_{/}Sepa 
entonces con seguridad 
toda la gente de Israel, 
que Dios ha hecho Se\u00f1or y 
Cristo a este Jes\u00fas a 
quien ustedes 
crucificaron."
{I}37_{/}Al o\u00edr esto se 
afligieron profundamente 
y dijeron a Pedro y a los 
dem\u00e1s ap\u00f3stoles: "\u00bfQu\u00e9 
tenemos que hacer, 
hermanos?" {I}38_{/}Pedro les 
contest\u00f3: "Arrepi\u00e9ntanse, 
y que cada uno de ustedes 
se haga bautizar en el 
Nombre de Jes\u00fas, el 
Mes\u00edas, para que sus 
pecados sean perdonados. 
Entonces recibir\u00e1n el don 
del Esp\u00edritu Santo. 
{I}39_{/}Porque el don de 
Dios es para ustedes y 
para sus hijos, y tambi\u00e9n 
para todos aquellos a los 
que el Se\u00f1or, nuestro 
Dios, quiera llamar, aun 
cuando se hayan alejado."
{I}40_{/}Pedro sigui\u00f3 
insistiendo con muchos 
otros discursos. Los 
exhortaba diciendo: 
"Al\u00e9jense de esta 
generaci\u00f3n perversa y 
s\u00e1lvense." {I}41_{/}Los que 
acogieron la palabra de 
Pedro se bautizaron, y 
aquel d\u00eda se unieron a 
ellos unas tres mil 
personas.
LA PRIMERA COMUNIDAD{/}

{I}42_{/}Acud\u00edan 
asiduamente a la 
ense\u00f1anza de los 
ap\u00f3stoles, a la 
convivencia, a la 
fracci\u00f3n del pan y a las 
oraciones.
{I}43_{/}Toda la gente sent\u00eda 
un santo temor, ya que 
los prodigios y se\u00f1ales 
milagrosas se 
multiplicaban por medio 
de los ap\u00f3stoles. 
{I}44_{/}Todos los que hab\u00edan 
cre\u00eddo viv\u00edan unidos; 
compart\u00edan todo cuanto 
ten\u00edan, {I}45_{/}vend\u00edan sus 
bienes y propiedades y 
repart\u00edan despu\u00e9s el 
dinero entre todos seg\u00fan 
las necesidades de cada 
uno.
{I}46_{/}Todos los d\u00edas se 
reun\u00edan en el Templo con 
entusiasmo, part\u00edan el 
pan en sus casas y 
compart\u00edan sus comidas 
con alegr\u00eda y con gran 
sencillez de coraz\u00f3n. 
{I}47_{/}Alababan a Dios y se 
ganaban la simpat\u00eda de 
todo el pueblo; y el 
Se\u00f1or agregaba cada d\u00eda a 
la comunidad a los que 
quer\u00eda salvar.
PEDRO Y JUAN SANAN A UN 
HOMBRE TULLIDO{/}

{1}3{/}

{I}1_{/}Un d\u00eda, cuando 
Pedro y Juan sub\u00edan al 
Templo para la oraci\u00f3n de 
las tres de la tarde, 
{I}2_{/}acababan de dejar 
all\u00ed a un tullido de 
nacimiento. Todos los 
d\u00edas lo colocaban junto a 
la Puerta Hermosa, que es 
una de las puertas del 
Templo, para que pidiera 
limosna a los que 
entraban en el recinto.
{I}3_{/}Cuando Pedro y Juan 
estaban para entrar en el 
Templo, el hombre les 
pidi\u00f3 una limosna. 
{I}4_{/}Pedro, con Juan a su 
lado, fij\u00f3 en \u00e9l su 
mirada, y le dijo: 
"M\u00edranos." {I}5_{/}El hombre 
los mir\u00f3, esperando 
recibir algo. {I}6_{/}Pero 
Pedro le dijo: "No tengo 
oro ni plata, pero te doy 
lo que tengo: En nombre 
del Mes\u00edas Jes\u00fas, el 
Nazareno, camina." {I}7_{/}Y 
tom\u00e1ndolo de la mano 
derecha, lo levant\u00f3.
{I}8_{/}Inmediatamente 
tomaron fuerza sus 
tobillos y sus pies, y de 
un salto se puso en Pie y 
empez\u00f3 a caminar. Luego 
entr\u00f3 caminando con ellos 
en el recinto del Templo, 
saltando y alabando a 
Dios.
{I}9_{/}Todo el pueblo lo vio 
caminar y alabar a Dios, 
{I}10_{/}y lo reconocieron: 
"\u00a1Es el tullido que ped\u00eda 
limosna junto a la Puerta 
Hermosa!". Y quedaron sin 
palabras, asombrados por 
lo que hab\u00eda sucedido.
{I}11_{/}El hombre sanado no 
se separaba de Pedro y 
Juan, por lo que toda la 
gente, fuera de s\u00ed, 
acudi\u00f3 y se reuni\u00f3 
alrededor de ellos en el 
p\u00f3rtico llamado de 
Salom\u00f3n. {I}12_{/}Al ver 
esto, Pedro se dirigi\u00f3 al 
pueblo y les dijo:
"Israelitas, \u00bfpor qu\u00e9 se 
quedan tan maravillados? 
Ustedes nos miran como si 
hubi\u00e9ramos hecho caminar 
a este hombre por nuestro 
propio poder o por ser 
unos santos. {I}13_{/}Pero 
no; es el Dios de 
Abraham, de Isaac y de 
Jacob, el Dios de 
nuestros padres, el que 
acaba de glorificar a su 
siervo Jes\u00fas. Ustedes lo 
entregaron y, cuando 
Pilato decidi\u00f3 dejarlo en 
libertad, renegaron de 
\u00e9l. {I}14_{/}Ustedes pidieron 
la libertad de un asesino 
y rechazaron al Santo y 
al Justo. {I}15_{/}Mataron al 
Se\u00f1or de la vida, pero 
Dios lo resucit\u00f3 de entre 
los muertos, y nosotros 
somos testigos de ello. 
{I}16_{/}Miren lo que puede 
la fe en su Nombre, pues 
en su Nombre acaba de ser 
restablecido este hermano 
al que ustedes ven y 
conocen. La fe que \u00e9l nos 
inspira es la que lo ha 
sanado totalmente en 
presencia de todos 
ustedes.
{I}17_{/}Yo s\u00e9, hermanos, que 
ustedes obraron por 
ignorancia, al igual que 
sus jefes, {I}18_{/}y Dios 
cumpli\u00f3 de esta manera lo 
que hab\u00eda dicho de 
antemano por boca de 
todos los profetas: que 
su Mes\u00edas tendr\u00eda que 
padecer.
{I}19_{/}Arrepi\u00e9ntanse, pues, 
y convi\u00e9rtanse, para que 
sean borrados sus 
pecados. As\u00ed el Se\u00f1or 
har\u00e1 llegar el tiempo del 
alivio, {I}20_{/}envi\u00e1ndoles 
al Mes\u00edas que les ha sido 
destinado, que es Jes\u00fas. 
{I}21_{/}Pues el cielo debe 
guardarlo hasta que 
llegue el tiempo de la 
restauraci\u00f3n del 
universo, seg\u00fan habl\u00f3 
Dios en los tiempos 
pasados por boca de los 
santos profetas.
{I}22_{/}Mois\u00e9s afirm\u00f3: El 
Se\u00f1or Dios har\u00e1 que un 
profeta como yo surja de 
entre sus hermanos. 
Escuchen todo lo que les 
diga.{/} {I}23_{/}El que no 
escuche a ese profeta 
ser\u00e1 eliminado del 
pueblo{/}. {I}24_{/}Y despu\u00e9s 
todos los profetas, 
empezando por Samuel, 
anunciaron estos d\u00edas.
{I}25_{/}Ustedes son los 
hijos de los profetas y 
los herederos de la 
alianza que Dios pact\u00f3 
con nuestros padres, al 
decir a Abrah\u00e1n: A trav\u00e9s 
de tu descendencia ser\u00e1n 
bendecidas todas las 
familias de la tierra.{/} 
{I}26_{/}Por ustedes, en 
primer lugar, Dios ha 
resucitado a su Siervo y 
lo ha enviado para 
bendecirles, con tal que 
cada uno renuncie a su 
mala vida."
PEDRO Y JUAN SON 
ARRESTADOS{/}

{1}4{/}

{I}1_{/}Pedro y Juan 
estaban a\u00fan hablando al 
pueblo, cuando se 
presentaron los 
sacerdotes, el jefe de la 
guardia del Templo y los 
saduceos; {I}2_{/}toda esa 
gente se sent\u00eda muy 
molesta porque ense\u00f1aban 
al pueblo y afirmaban la 
resurrecci\u00f3n de los 
muertos a prop\u00f3sito de 
Jes\u00fas. {I}3_{/}Los apresaron 
y los pusieron bajo 
custodia hasta el d\u00eda 
siguiente, pues ya estaba 
anocheciendo. {I}4_{/}Pero 
muchos de los que hab\u00edan 
o\u00eddo la Palabra creyeron, 
y su n\u00famero lleg\u00f3 a unos 
cinco mil hombres.
{I}5_{/}Al d\u00eda siguiente, los 
jefes de los saduceos se 
reunieron con los 
ancianos y los maestros 
de la Ley de Jerusal\u00e9n. 
{I}6_{/}All\u00ed estaban el sumo 
sacerdote An\u00e1s, Caif\u00e1s, 
Jonat\u00e1n, Alejandro y 
todos los que pertenec\u00edan 
a la alta clase 
sacerdotal. {I}7_{/}Mandaron 
traer a Pedro y Juan ante 
ellos y empezaron a 
interrogarles: "\u00bfCon qu\u00e9 
poder han hecho ustedes 
eso? \u00bfA qu\u00e9 ser celestial 
han invocado?"
{I}8_{/}Entonces Pedro, lleno 
del Esp\u00edritu Santo, les 
dijo: "Jefes del pueblo y 
Ancianos: {I}9_{/}Hoy debemos 
responder por el bien que 
hemos hecho a un enfermo. 
\u00bfA qui\u00e9n se debe esa 
sanaci\u00f3n? {I}10_{/}S\u00e9panlo 
todos ustedes y todo el 
pueblo de Israel: este 
hombre que est\u00e1 aqu\u00ed sano 
delante de ustedes ha 
sido sanado por el Nombre 
de Jesucristo el 
Nazareno, a quien ustedes 
crucificaron, pero a 
quien Dios ha resucitado 
de entre los muertos. 
{I}11_{/}El es la piedra que 
ustedes los constructores 
despreciaron y que se ha 
convertido en piedra 
angular.{/} {I}12_{/}No hay 
salvaci\u00f3n en ning\u00fan otro, 
pues bajo el cielo no se 
ha dado a los hombres 
ning\u00fan otro Nombre por el 
que debamos ser 
salvados."
{I}13_{/}Quedaron admirados 
al ver la seguridad con 
que hablaban Pedro y 
Juan, que eran hombres 
sin instrucci\u00f3n ni 
preparaci\u00f3n, pero sab\u00edan 
que hab\u00edan estado con 
Jes\u00fas. {I}14_{/}Los jefes 
ve\u00edan al hombre que hab\u00eda 
sido sanado all\u00ed, de Pie 
a su lado, de modo que 
nada pod\u00edan decir contra 
ellos.
{I}15_{/}Mandaron, pues, que 
los hicieran salir del 
tribunal mientras 
deliberaban entre ellos. 
Dec\u00edan: {I}16_{/}"\u00bfQu\u00e9 vamos 
a hacer con estos 
hombres? Todos los 
habitantes de Jerusal\u00e9n 
saben que han hecho un 
milagro clar\u00edsimo, y 
nosotros no podemos 
negarlo. {I}17_{/}Pero 
prohib\u00e1mosles que hablen 
m\u00e1s de ese Nombre ante 
ninguna persona, no sea 
que esto se extienda 
entre el pueblo." 
{I}18_{/}Llamaron, pues, a 
los ap\u00f3stoles y les 
ordenaron que de ning\u00fan 
modo ense\u00f1aran en el 
nombre de Jes\u00fas, que ni 
siquiera lo nombraran.
{I}19_{/}Pedro y Juan les 
respondieron: "Juzguen 
ustedes si es correcto 
delante de Dios que les 
hagamos caso a ustedes, 
en vez de obecedecer a 
Dios. {I}20_{/}Nosotros no 
podemos dejar de hablar 
de lo que hemos visto y 
o\u00eddo."
{I}21_{/}Insistieron ellos en 
sus amenazas y los 
dejaron en libertad. No 
encontraron manera de 
castigarlos a causa del 
pueblo, {I}22_{/}pues todos 
glorificaban a Dios por 
lo que hab\u00eda sucedido, 
sabi\u00e9ndose adem\u00e1s que el 
hombre milagrosamente 
sanado ten\u00eda m\u00e1s de 
cuarenta a\u00f1os.
LA ORACI\u00d3N DE LA 
COMUNIDAD{/}

{I}23_{/}Apenas quedaron 
libres, Pedro y Juan 
fueron a los suyos y les 
contaron todo lo que les 
hab\u00edan dicho los jefes de 
los sacerdotes y los 
ancianos.
{I}24_{/}Los escucharon, y 
despu\u00e9s todos a una 
elevaron su voz a Dios, 
diciendo: "Se\u00f1or, t\u00fa 
hiciste el cielo, la 
tierra, el mar y todo lo 
que hay en ellos. 
{I}25_{/}T\u00fa, por el Esp\u00edritu 
Santo, pusiste en boca de 
tu siervo David estas 
palabras: \u00bfPor qu\u00e9 se 
agitan las naciones y los 
pueblos traman planes 
vanos?{/} {I}26_{/}Se han 
aliado los reyes de la 
tierra y los pr\u00edncipes se 
han unido contra el Se\u00f1or 
y contra su Mes\u00edas.{/}

{I}27_{/}Es verdad que en 
esta ciudad hubo una 
conspiraci\u00f3n de Herodes 
con Poncio Pilato, los 
paganos y el pueblo de 
Israel contra tu santo 
siervo Jes\u00fas, a quien t\u00fa 
ungiste. {I}28_{/}Pero 
solamente consiguieron lo 
que t\u00fa hab\u00edas decidido y 
llevabas a efecto. {I}29_{/}Y 
ahora, Se\u00f1or, f\u00edjate en 
sus amenazas; concede a 
tus siervos anunciar tu 
Palabra con toda 
valent\u00eda, {I}30_{/}mientras 
t\u00fa manifiestas tu poder y 
das grandes golpes, 
realizando curaciones, 
se\u00f1ales y prodigios por 
el Nombre de tu santo 
siervo Jes\u00fas."
{I}31_{/}Terminada la 
oraci\u00f3n, tembl\u00f3 el lugar 
donde estaban reunidos. 
Todos quedaron llenos del 
Esp\u00edritu Santo y se 
pusieron a anunciar con 
valent\u00eda la Palabra de 
Dios.
LOS CREYENTES INTENTAN 
PONER EN COM\u00daN TODOS LOS 
BIENES{/}

{I}32_{/}La multitud de 
los fieles ten\u00eda un solo 
coraz\u00f3n y una sola alma. 
Nadie consideraba como 
propios sus bienes, sino 
que todo lo ten\u00edan en 
com\u00fan. {I}33_{/}Los ap\u00f3stoles 
daban testimonio de la 
resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or 
Jes\u00fas con gran poder, y 
aqu\u00e9l era para todos un 
tiempo de gracia 
excepcional.
{I}34_{/}Entre ellos ninguno 
sufr\u00eda necesidad, pues 
los que pose\u00edan campos o 
casas los vend\u00edan, tra\u00edan 
el dinero {I}35_{/}y lo 
depositaban a los pies de 
los ap\u00f3stoles, que lo 
repart\u00edan seg\u00fan las 
necesidades de cada uno. 
{I}36_{/}As\u00ed lo hizo Jos\u00e9, un 
levita nacido en Chipre, 
a quien los ap\u00f3stoles 
llamaban Bernab\u00e9 (que 
quiere decir: "El 
Animador"). {I}37_{/}\u00c9ste 
vendi\u00f3 un campo de su 
propiedad, trajo el 
dinero de la venta y lo 
puso a los pies de los 
ap\u00f3stoles.
EL FRAUDE DE ANAN\u00cdAS Y 
SAFIRA{/}

{1}5{/}

{I}1_{/}Otro hombre 
llamado Anan\u00edas, de 
acuerdo con su esposa 
Safira, vendi\u00f3 tambi\u00e9n 
una propiedad, {I}2_{/}pero 
se guard\u00f3 una parte del 
dinero, siempre de 
acuerdo con su esposa; la 
otra parte la llev\u00f3 y la 
entreg\u00f3 a los ap\u00f3stoles.
{I}3_{/}Pedro le dijo: 
"Anan\u00edas, \u00bfpor qu\u00e9 has 
dejado que Satan\u00e1s se 
apoderara de tu coraz\u00f3n? 
Te has guardado una parte 
del dinero; \u00bfpor qu\u00e9 
intentas enga\u00f1ar al 
Esp\u00edritu Santo? 
{I}4_{/}Pod\u00edas guardar tu 
propiedad y, si la 
vend\u00edas, pod\u00edas tambi\u00e9n 
quedarte con todo. \u00bfPor 
qu\u00e9 has hecho eso? No has 
mentido a los hombres, 
sino a Dios."
{I}5_{/}Al o\u00edr Anan\u00edas estas 
palabras, se desplom\u00f3 y 
muri\u00f3. Un gran temor se 
apoder\u00f3 de cuantos lo 
oyeron. {I}6_{/}Se levantaron 
los j\u00f3venes, envolvieron 
su cuerpo y lo llevaron a 
enterrar.
{I}7_{/}Unas tres horas m\u00e1s 
tarde lleg\u00f3 la esposa de 
Anan\u00edas, que no sab\u00eda 
nada de lo ocurrido. 
{I}8_{/}Pedro le pregunt\u00f3: 
"\u00bfEs cierto que vendieron 
el campo en tal precio?" 
Ella respondi\u00f3: "S\u00ed, ese 
fue el precio." {I}9_{/}Y 
Pedro le replic\u00f3: "\u00bfSe 
pusieron, entonces, de 
acuerdo para desafiar al 
Esp\u00edritu del Se\u00f1or? Ya 
est\u00e1n a la puerta los que 
acaban de enterrar a tu 
marido y te van a llevar 
tambi\u00e9n a ti."
{I}10_{/}Y al instante Safira 
se desplom\u00f3 a sus pies y 
muri\u00f3. Cuando entraron 
los j\u00f3venes la hallaron 
muerta y la llevaron a 
enterrar junto a su 
marido. {I}11_{/}A 
consecuencia de esto un 
gran temor se apoder\u00f3 de 
toda la Iglesia y de 
todos cuantos oyeron 
hablar del hecho.
{I}12_{/}Por obra de los 
ap\u00f3stoles se produc\u00edan en 
el pueblo muchas se\u00f1ales 
milagrosas y prodigios. 
Los creyentes se reun\u00edan 
de com\u00fan acuerdo en el 
p\u00f3rtico de Salom\u00f3n, 
{I}13_{/}y nadie de los otros 
se atrev\u00eda a unirse a 
ellos, pero el pueblo los 
ten\u00eda en gran estima. 
{I}14_{/}M\u00e1s a\u00fan, cantidad de 
hombres y mujeres 
llegaban a creer en el 
Se\u00f1or, aumentando as\u00ed su 
n\u00famero. {I}15_{/}La gente 
incluso sacaba a los 
enfermos a las calles y 
los colocaba en camas y 
camillas por donde iba a 
pasar Pedro, para que por 
lo menos su sombra 
cubriera a alguno de 
ellos. {I}16_{/}Acud\u00edan 
multitudes de las 
ciudades vecinas a 
Jerusal\u00e9n trayendo a sus 
enfermos y a personas 
atormentadas por 
esp\u00edritus malos, y todos 
eran sanados.
LOS AP\u00d3STOLES SON 
NUEVAMENTE ARRESTADOS{/}

{I}17_{/}El sumo 
sacerdote y toda su 
gente, que eran el 
partido de los saduceos, 
decidieron actuar en la 
forma m\u00e1s en\u00e9rgica. 
{I}18_{/}Apresaron a los 
ap\u00f3stoles y los metieron 
en la c\u00e1rcel p\u00fablica. 
{I}19_{/}Pero un \u00e1ngel del 
Se\u00f1or les abri\u00f3 las 
puertas de la c\u00e1rcel 
durante la noche y los 
sac\u00f3 fuera, dici\u00e9ndoles: 
{I}20_{/}"Vayan, hablen en el 
Templo y anuncien al 
pueblo el mensaje de 
vida." {I}21_{/}Entraron, 
pues, en el Templo al 
amanecer, y se pusieron a 
ense\u00f1ar.
Mientras tanto el sumo 
sacerdote y sus 
partidarios reunieron al 
Sanedr\u00edn con todos los 
ancianos de Israel y 
enviaron a buscar a los 
prisioneros a la c\u00e1rcel. 
{I}22_{/}Pero cuando llegaron 
los guardias no los 
encontraron en la c\u00e1rcel. 
Volvieron a dar la 
noticia y les dijeron: 
{I}23_{/}"Hemos encontrado la 
c\u00e1rcel perfectamente 
cerrada y a los 
centinelas fuera, en sus 
puestos, pero al abrir 
las puertas no hemos 
encontrado a nadie 
dentro."
{I}24_{/}El jefe de la 
polic\u00eda del Templo y los 
jefes de los sacerdotes 
quedaron desconcertados 
al o\u00edr esto y se 
preguntaban qu\u00e9 pod\u00eda 
haber sucedido. {I}25_{/}En 
esto lleg\u00f3 uno que les 
dijo: "Los hombres que 
ustedes encarcelaron 
est\u00e1n ahora en el Templo 
ense\u00f1ando al pueblo." 
{I}26_{/}El jefe de la 
guardia fue con sus 
ayudantes y los trajeron, 
pero sin violencia, 
porque ten\u00edan miedo de 
ser apedreados por el 
pueblo.
{I}27_{/}Los trajeron y los 
presentaron ante el 
Consejo. El sumo 
sacerdote los interrog\u00f3 
diciendo: {I}28_{/}"Les 
hab\u00edamos advertido y 
prohibido ense\u00f1ar en 
nombre de \u00e9se. Pero ahora 
en Jerusal\u00e9n no se oye 
m\u00e1s que su predicaci\u00f3n, y 
quieren echarnos la culpa 
por la muerte de ese 
hombre."
{I}29_{/}Pedro y los 
ap\u00f3stoles respondieron: 
"Hay que obedecer a Dios 
antes que a los hombres. 
{I}30_{/}El Dios de nuestros 
padres resucit\u00f3 a Jes\u00fas, 
a quien ustedes dieron 
muerte colg\u00e1ndolo de un 
madero. {I}31_{/}Dios lo 
exalt\u00f3 y lo puso a su 
derecha como Jefe y 
Salvador, para dar a 
Israel la conversi\u00f3n y el 
perd\u00f3n de los pecados. 
{I}32_{/}Nosotros somos 
testigos de esto y lo es 
tambi\u00e9n el Esp\u00edritu 
Santo, que Dios ha dado a 
los que le obedecen."
{I}33_{/}Ellos escuchaban 
rechinando los dientes de 
rabia y quer\u00edan matarlos. 
{I}34_{/}Entonces se levant\u00f3 
uno de ellos, un fariseo 
llamado Gamaliel, que era 
doctor de la Ley y 
persona muy estimada por 
todo el pueblo. Mand\u00f3 que 
hicieran salir a aquellos 
hombres durante unos 
minutos {I}35_{/}y empez\u00f3 a 
hablar as\u00ed al Consejo:
"Colegas israelitas, no 
act\u00faen a la ligera con 
estos hombres. 
{I}36_{/}Recuerden que tiempo 
atr\u00e1s se present\u00f3 un tal 
Teudas, que pretend\u00eda ser 
un gran personaje y al 
que se le unieron unos 
cuatrocientos hombres. 
M\u00e1s tarde pereci\u00f3, sus 
seguidores se dispersaron 
y todo qued\u00f3 en nada. 
{I}37_{/}Tiempo despu\u00e9s, en 
la \u00e9poca del censo, 
surgi\u00f3 Judas el Galileo, 
que arrastr\u00f3 al pueblo en 
pos de s\u00ed. Pero tambi\u00e9n 
\u00e9ste pereci\u00f3 y todos sus 
seguidores se 
dispersaron. {I}38_{/}Por eso 
les aconsejo ahora que se 
olviden de esos hombres y 
los dejen en paz. Si su 
proyecto o su actividad 
es cosa de hombres, se 
vendr\u00e1n abajo. {I}39_{/}Pero 
si viene de Dios, ustedes 
no podr\u00e1n destruirlos, y 
ojal\u00e1 no est\u00e9n luchando 
contra Dios."
El Consejo le escuch\u00f3 
{I}40_{/}y mandaron entrar de 
nuevo a los ap\u00f3stoles. 
Los hicieron azotar y les 
ordenaron severamente que 
no volviesen a hablar de 
Jes\u00fas Salvador. Despu\u00e9s 
los dejaron ir.
{I}41_{/}Los ap\u00f3stoles 
salieron del Consejo muy 
contentos por haber sido 
considerados dignos de 
sufrir por el Nombre de 
Jes\u00fas. {I}42_{/}Y durante 
todo el d\u00eda no cesaban de 
ense\u00f1ar y proclamar a 
Jes\u00fas, el Mes\u00edas, en el 
Templo y por las casas.
LOS DOCE Y LA ELECCI\u00d3N DE 
LOS SIETE{/}

{1}6{/}

{I}1_{/}Por aquellos 
d\u00edas, como el n\u00famero de 
los disc\u00edpulos iba en 
aumento, hubo quejas de 
los llamados helenistas{/} 
contra los llamados 
hebreos,{/} porque seg\u00fan 
ellos sus viudas eran 
tratadas con negligencia 
en la atenci\u00f3n de cada 
d\u00eda.
{I}2_{/}Los Doce reunieron la 
asamblea de los 
disc\u00edpulos y les dijeron: 
"No es correcto que 
nosotros descuidemos la 
Palabra de Dios por 
hacernos cargo de las 
mesas. {I}3_{/}Por lo tanto, 
hermanos, elijan entre 
ustedes a siete hombres 
de buena fama, llenos del 
Esp\u00edritu y de sabidur\u00eda; 
les confiaremos esta 
tarea {I}4_{/}mientras que 
nosotros nos dedicaremos 
de lleno a la oraci\u00f3n y 
al ministerio de la 
Palabra."
{I}5_{/}Toda la asamblea 
estuvo de acuerdo y 
eligieron a Esteban, 
hombre lleno de fe y 
Esp\u00edritu Santo, a Felipe, 
Pr\u00f3coro, Nicanor, Tim\u00f3n, 
P\u00e1rmenas y Nicol\u00e1s, que 
era un pros\u00e9lito de 
Antioqu\u00eda. {I}6_{/}Los 
presentaron a los 
ap\u00f3stoles, quienes se 
pusieron en oraci\u00f3n y les 
impusieron las manos.
{I}7_{/}La Palabra de Dios se 
difund\u00eda; el n\u00famero de 
los disc\u00edpulos en 
Jerusal\u00e9n aumentaba 
considerablemente, e 
incluso un buen grupo de 
sacerdotes hab\u00eda aceptado 
la fe.
HISTORIA DE ESTEBAN{/}

{I}8_{/}Esteban, hombre 
lleno de gracia y de 
poder, realizaba grandes 
prodigios y se\u00f1ales 
milagrosas en medio del 
pueblo. {I}9_{/}Se le echaron 
encima algunos de la 
sinagoga llamada de los 
libertos y otros llegados 
de Cirene, Alejandr\u00eda, 
Cilicia y Asia. Se 
pusieron a discutir con 
Esteban, {I}10_{/}pero no 
lograban hacer frente a 
la sabidur\u00eda y al 
Esp\u00edritu con que hablaba. 
{I}11_{/}Al no poder resistir 
a la verdad, sobornaron a 
unos hombres para que 
afirmaran: "Hemos o\u00eddo 
hablar a este hombre 
contra Mois\u00e9s y contra 
Dios."
{I}12_{/}Con esto alborotaron 
el pueblo, a los ancianos 
y a los maestros de la 
Ley; llegaron de 
improviso, lo arrestaron 
y lo llevaron ante el 
Sanedr\u00edn. {I}13_{/}All\u00ed se 
presentaron testigos 
falsos que declararon: 
"Este hombre no cesa de 
hablar contra nuestro 
Lugar Santo y contra la 
Ley. {I}14_{/}Le hemos o\u00eddo 
decir que Jes\u00fas el 
Nazareno destruir\u00e1 este 
Lugar Santo y cambiar\u00e1 
las costumbres que nos 
dej\u00f3 Mois\u00e9s."
{I}15_{/}En ese momento todos 
los que estaban sentados 
en el Sanedr\u00edn fijaron 
los ojos en Esteban, y su 
rostro les pareci\u00f3 como 
el de un \u00e1ngel.
{1}7{/}

{I}1_{/}Entonces el sumo 
sacerdote le pregunt\u00f3: 
"\u00bfEs verdad lo que 
dicen?" {I}2_{/}Esteban 
respondi\u00f3: "Hermanos y 
padres, esc\u00fachenme:
El Dios glorioso se 
apareci\u00f3 a nuestro padre 
Abrah\u00e1n mientras estaba 
en Mesopotamia, antes de 
que fuera a vivir a 
Jar\u00e1n, {I}3_{/}y le dijo: 
"Deja tu pa\u00eds y tu 
parentela y vete al pa\u00eds 
que te indicar\u00e9." 
{I}4_{/}Entonces abandon\u00f3 el 
pa\u00eds de los caldeos y se 
estableci\u00f3 en Jar\u00e1n.
Despu\u00e9s de la muerte de 
su padre, Dios hizo que 
se trasladara a este pa\u00eds 
en que ustedes habitan 
ahora. {I}5_{/}Y no le dio en 
\u00e9l propiedad alguna, ni 
siquiera un pedacito de 
tierra donde poner el 
Pie, sino que le prometi\u00f3 
d\u00e1rselo en posesi\u00f3n a \u00e9l 
y a su descendencia 
despu\u00e9s de \u00e9l. Se lo dijo 
a pesar de que no ten\u00eda 
hijos.
{I}6_{/}Dios le habl\u00f3 as\u00ed: 
"Tus descendientes 
vivir\u00e1n en tierra 
extranjera y ser\u00e1n 
esclavizados y 
maltratados durante 
cuatrocientos a\u00f1os. 
{I}7_{/}Pero yo pedir\u00e9 
cuentas a la naci\u00f3n a la 
que sirvan como esclavos. 
Despu\u00e9s saldr\u00e1n y me 
dar\u00e1n culto en este 
lugar. {I}8_{/}Luego hizo con 
\u00e9l el pacto de la 
circuncisi\u00f3n. Y as\u00ed, al 
nacer su hijo Isaac, 
Abrah\u00e1n lo circuncid\u00f3 al 
octavo d\u00eda. Lo mismo hizo 
Isaac con Jacob, y Jacob 
con los doce patriarcas.
{I}9_{/}Los patriarcas se 
pusieron celosos de Jos\u00e9, 
hasta que lo vendieron, y 
fue llevado a Egipto. 
Pero Dios estaba con \u00e9l 
{I}10_{/}y lo libr\u00f3 de todas 
sus tribulaciones; le 
concedi\u00f3 sabidur\u00eda y lo 
hizo grato a los ojos de 
Fara\u00f3n, rey de Egipto, 
que lo nombr\u00f3 gobernador 
de Egipto y de toda su 
casa. {I}11_{/}Sobrevino el 
hambre por toda la tierra 
de Egipto y de Cana\u00e1n, y 
la miseria fue tan enorme 
que nuestros padres no 
encontraban qu\u00e9 comer. 
{I}12_{/}Al enterarse Jacob 
de que hab\u00eda trigo en 
Egipto, mand\u00f3 all\u00ed a 
nuestros padres una 
primera vez. {I}13_{/}La 
segunda vez Jos\u00e9 se dio a 
conocer a sus hermanos y 
as\u00ed Fara\u00f3n conoci\u00f3 a la 
raza de Jos\u00e9. {I}14_{/}Luego 
Jos\u00e9 mand\u00f3 buscar a su 
padre Jacob con toda su 
familia, que se compon\u00eda 
de setenta y cinco 
personas. {I}15_{/}Jacob 
entonces baj\u00f3 a Egipto, 
donde muri\u00f3 \u00e9l, y m\u00e1s 
tarde tambi\u00e9n nuestros 
padres. {I}16_{/}Sus cuerpos 
fueron llevados a Siquem 
y descansan en la tumba 
que Abrah\u00e1n hab\u00eda 
comprado en Siquem a los 
hijos de Hamor por cierta 
suma de plata.
{I}17_{/}Ya se iba acercando 
el tiempo de la promesa 
que Dios hab\u00eda hecho a 
Abrah\u00e1n; el pueblo creci\u00f3 
y se multiplic\u00f3 en 
Egipto, {I}18_{/}hasta que 
lleg\u00f3 otro rey a Egipto 
que no hab\u00eda conocido a 
Jos\u00e9. {I}19_{/}Este rey, 
actuando con astucia 
contra nuestra raza, 
oblig\u00f3 a nuestros padres 
a que abandonaran a sus 
hijos reci\u00e9n nacidos para 
que no tuvieran m\u00e1s 
familia. {I}20_{/}Fue en ese 
tiempo cuando naci\u00f3 
Mois\u00e9s, al que Dios 
amaba. Durante tres meses 
fue criado en la casa de 
su padre, {I}21_{/}y cuando 
tuvieron que abandonarlo, 
la hija de Fara\u00f3n lo 
recogi\u00f3 y lo cri\u00f3 como 
hijo suyo. {I}22_{/}As\u00ed 
Mois\u00e9s fue educado en 
toda la sabidur\u00eda de los 
egipcios, {I}23_{/}y lleg\u00f3 a 
ser poderoso en sus 
palabras y en sus obras.
Ten\u00eda cuarenta a\u00f1os 
cumplidos cuando sinti\u00f3 
deseos de visitar a sus 
hermanos, los israelitas. 
{I}24_{/}Al ver c\u00f3mo uno de 
ellos era maltratado, 
sali\u00f3 en defensa del 
oprimido y mat\u00f3 al 
egipcio. 
{I}25_{/}\u00bfComprender\u00edan sus 
hermanos que Dios lo 
enviaba a ellos como un 
libertador? Mois\u00e9s lo 
cre\u00eda, pero ellos no lo 
entendieron. {I}26_{/}Al d\u00eda 
siguiente vio a dos 
israelitas que se estaban 
peleando y trat\u00f3 de 
pacificarlos, 
dici\u00e9ndoles: "Ustedes son 
hermanos, \u00bfpor qu\u00e9 se 
hacen da\u00f1o el uno al 
otro?" {I}27_{/}Pero el que 
maltrataba a su compa\u00f1ero 
lo rechaz\u00f3 diciendo: 
{I}28_{/}"\u00bfQui\u00e9n te ha 
nombrado jefe y juez 
sobre nosotros? \u00bfQuieres 
matarme a m\u00ed como hiciste 
ayer con el egipcio?" 
{I}29_{/}Al o\u00edr esto Mois\u00e9s 
huy\u00f3 y fue a vivir en la 
tierra de Madi\u00e1n, donde 
tuvo dos hijos.
{I}30_{/}Pasados cuarenta 
a\u00f1os se le apareci\u00f3 un 
\u00e1ngel en el desierto del 
monte Sina\u00ed en la llama 
de una zarza que ard\u00eda. 
{I}31_{/}Mois\u00e9s qued\u00f3 
perplejo ante esta visi\u00f3n 
y, al acercarse para 
mirar, oy\u00f3 la voz del 
Se\u00f1or: {I}32_{/}"Yo soy el 
Dios de tus padres, el 
Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac 
y de Jacob." Mois\u00e9s 
sinti\u00f3 tanto miedo que no 
se atrev\u00eda ni a mirar. 
{I}33_{/}Pero el Se\u00f1or le 
dijo: "Qu\u00edtate las 
sandalias, porque el 
lugar que est\u00e1s pisando 
es tierra santa. {I}34_{/}He 
visto c\u00f3mo maltratan a mi 
pueblo en Egipto, he o\u00eddo 
su llanto y he bajado 
para liberarlo. Y ahora 
ven, que te voy a enviar 
a Egipto."
{I}35_{/}A este Mois\u00e9s, al 
que rechazaron diciendo: 
"\u00bfQui\u00e9n te nombr\u00f3 jefe y 
juez?", Dios lo envi\u00f3 
como jefe y libertador, 
con la asistencia del 
\u00e1ngel que se le apareci\u00f3 
en la zarza. {I}36_{/}Y los 
hizo salir de aquel pa\u00eds, 
realizando prodigios y 
se\u00f1ales en Egipto, en el 
mar Rojo y en el desierto 
durante cuarenta a\u00f1os. 
{I}37_{/}Este Mois\u00e9s es el 
que dijo a los 
israelitas: "Dios les 
dar\u00e1 un profeta como yo 
de entre sus hermanos." 
{I}38_{/}Este es el que 
estaba con nuestros 
padres en la asamblea del 
desierto, con el \u00e1ngel 
que le hablaba en el 
monte Sina\u00ed, y el que 
recibi\u00f3 las palabras de 
vida para comunic\u00e1rselas 
a ustedes.
{I}39_{/}Nuestros padres no 
quisieron obedecerle, lo 
rechazaron y pensaron 
volverse a Egipto. 
{I}40_{/}Incluso dijeron a 
Aar\u00f3n: "Danos dioses que 
vayan delante de 
nosotros, porque no 
sabemos qu\u00e9 ha sido de 
este Mois\u00e9s que nos sac\u00f3 
de Egipto." {I}41_{/}Y 
fabricaron en aquellos 
d\u00edas un becerro, 
ofrecieron sacrificios al 
\u00eddolo y festejaron la 
obra de sus manos. 
{I}42_{/}Entonces Dios se 
apart\u00f3 de ellos y dej\u00f3 
que adoraran a los astros 
del cielo, como est\u00e1 
escrito en el Libro de 
los Profetas: "\u00bfAcaso me 
ofrecieron ustedes 
v\u00edctimas y sacrificios 
durante cuarenta a\u00f1os en 
el desierto? {I}43_{/}M\u00e1s 
bien llevaban con ustedes 
la tienda de Moloc y la 
estrella del dios Ref\u00e1n, 
im\u00e1genes que ustedes 
mismos se fabricaron para 
adorarlas. Por eso yo los 
desterrar\u00e9 m\u00e1s all\u00e1 de 
Babilonia."
{I}44_{/}Nuestros padres 
ten\u00edan en el desierto la 
Tienda del Testimonio; el 
que hablaba a Mois\u00e9s le 
hab\u00eda ordenado que la 
fabricara seg\u00fan el modelo 
que hab\u00eda visto. 
{I}45_{/}Despu\u00e9s de 
recibirla, nuestros 
padres la introdujeron, 
al mando de Josu\u00e9, en la 
tierra conquistada a los 
paganos, a quienes Dios 
expuls\u00f3 delante de ellos. 
Esto dur\u00f3 hasta los d\u00edas 
de David. {I}46_{/}David 
agrad\u00f3 a Dios y quiso 
darle un lugar donde 
descansara entre los 
hijos de Jacob. {I}47_{/}De 
hecho fue Salom\u00f3n quien 
le edific\u00f3 un templo.
{I}48_{/}En realidad, el 
Alt\u00edsimo no vive en casas 
fabricadas por manos de 
hombres, como dice el 
Profeta: {I}49_{/}El cielo es 
mi trono y la tierra el 
apoyo de mis pies. \u00bfQu\u00e9 
casa me podr\u00edan 
edificar?, dice el Se\u00f1or. 
\u00bfCu\u00e1l ser\u00eda el lugar de 
mi descanso?{/} {I}50_{/}\u00bfNo 
fui yo quien hizo todas 
estas cosas?{/}

{I}51_{/}Ustedes son un 
pueblo de cabeza dura, y 
la circuncisi\u00f3n no les 
abri\u00f3 el coraz\u00f3n ni los 
o\u00eddos. Ustedes siempre 
resisten al Esp\u00edritu 
Santo, al igual que sus 
padres. {I}52_{/}\u00bfHubo alg\u00fan 
profeta que sus padres no 
hayan perseguido? Ellos 
mataron a los que 
anunciaban la venida del 
Justo, y ustedes ahora lo 
han entregado y 
asesinado; {I}53_{/}ustedes, 
que recibieron la Ley por 
medio de \u00e1ngeles, pero 
que no la han cumplido."
{I}54_{/}Al o\u00edr este reproche 
se enfurecieron y 
rechinaban los dientes de 
rabia contra Esteban. 
{I}55_{/}Pero \u00e9l, lleno del 
Esp\u00edritu Santo, fij\u00f3 sus 
ojos en el cielo y vio la 
gloria de Dios y a Jes\u00fas 
a su derecha, {I}56_{/}y 
exclam\u00f3: "Veo los cielos 
abiertos y al Hijo del 
Hombre a la derecha de 
Dios."
{I}57_{/}Entonces 
empezaron a gritar, se 
taparon los o\u00eddos y todos 
a una se lanzaron contra 
\u00e9l. Lo empujaron fuera de 
la ciudad y empezaron a 
tirarle piedras. {I}58_{/}Los 
testigos hab\u00edan dejado 
sus ropas a los pies de 
un joven llamado Saulo.
{I}59_{/}Mientras era 
apedreado, Esteban oraba 
as\u00ed: "Se\u00f1or Jes\u00fas, recibe 
mi esp\u00edritu." 
{I}60_{/}Despu\u00e9s se arrodill\u00f3 
y dijo con fuerte voz: 
"Se\u00f1or, no les tomes en 
cuenta este pecado." Y 
dicho esto, se durmi\u00f3 en 
el Se\u00f1or.
{1}8{/}

{I}1_{/}Saulo estaba all\u00ed 
y aprobaba el asesinato. 
Este fue el comienzo de 
una gran persecuci\u00f3n 
contra la Iglesia de 
Jerusal\u00e9n. Todos, excepto 
los ap\u00f3stoles, se 
dispersaron por las 
regiones de Judea y 
Samar\u00eda.
{I}2_{/}Unos hombres piadosos 
enterraron a Esteban e 
hicieron un gran duelo 
por \u00e9l. {I}3_{/}Saulo, por su 
parte, trataba de 
destruir a la Iglesia. 
Entraba casa por casa, 
hac\u00eda salir a hombres y 
mujeres y los met\u00eda en la 
c\u00e1rcel.
FELIPE ANUNCIA LA PALABRA 
EN SAMAR\u00cdA{/}

{I}4_{/}Mientras tanto, 
los que se hab\u00edan 
dispersado anunciaban la 
Palabra en los lugares 
por donde pasaban. 
{I}5_{/}As\u00ed Felipe anunci\u00f3 a 
Cristo a los samaritanos 
en una de sus ciudades 
adonde hab\u00eda bajado. 
{I}6_{/}Al escuchar a Felipe 
y ver los prodigios que 
realizaba, toda la 
poblaci\u00f3n se interes\u00f3 por 
su predicaci\u00f3n. {I}7_{/}Pues 
esp\u00edritus malos sal\u00edan de 
los endemoniados dando 
gritos, y varios 
paral\u00edticos y cojos 
quedaron sanos. {I}8_{/}Hubo, 
pues, gran alegr\u00eda en 
aquella ciudad.
EL MAGO SIM\u00d3N{/}

{I}9_{/}Hab\u00eda llegado a 
aquella ciudad antes que 
Felipe un hombre llamado 
Sim\u00f3n. Ten\u00eda muy 
impresionada a la gente 
de Samar\u00eda con sus artes 
m\u00e1gicas y se hac\u00eda pasar 
por un gran personaje. 
{I}10_{/}Todos estaban 
pendientes de \u00e9l, 
peque\u00f1os y grandes, y 
dec\u00edan: "Este es el poder 
de Dios", pues se hablaba 
de un tal "gran poder de 
Dios". {I}11_{/}Desde hac\u00eda 
tiempo los ten\u00eda 
alucinados con sus artes 
m\u00e1gicas, y la gente lo 
segu\u00eda.
{I}12_{/}Pero cuando Felipe 
les habl\u00f3 del Reino de 
Dios y del poder salvador 
de Jes\u00fas, el Mes\u00edas, 
tanto los hombres como 
las mujeres creyeron y 
empezaron a bautizarse. 
{I}13_{/}Incluso Sim\u00f3n crey\u00f3 
y se hizo bautizar. No se 
separaba de Felipe, y no 
sal\u00eda de su asombro al 
ver las se\u00f1ales 
milagrosas y los 
prodigios que se 
realizaban.
{I}14_{/}Cuando los ap\u00f3stoles 
que estaban en Jerusal\u00e9n 
tuvieron noticia de que 
los samaritanos hab\u00edan 
aceptado la Palabra de 
Dios, les enviaron a 
Pedro y a Juan. 
{I}15_{/}Bajaron y oraron por 
ellos para que recibieran 
el Esp\u00edritu Santo, 
{I}16_{/}ya que todav\u00eda no 
hab\u00eda descendido sobre 
ninguno de ellos y s\u00f3lo 
hab\u00edan sido bautizados en 
el nombre del Se\u00f1or 
Jes\u00fas. {I}17_{/}Pero entonces 
les impusieron las manos 
y recibieron el Esp\u00edritu 
Santo.
{I}18_{/}Al ver Sim\u00f3n que 
mediante la imposici\u00f3n de 
las manos de los 
ap\u00f3stoles se transmit\u00eda 
el Esp\u00edritu, les ofreci\u00f3 
dinero, {I}19_{/}diciendo: 
"Denme a m\u00ed tambi\u00e9n ese 
poder, de modo que a 
quien yo imponga las 
manos reciba el Esp\u00edritu 
Santo."
{I}20_{/}Pedro le contest\u00f3: 
"\u00a1Al infierno t\u00fa y tu 
dinero! \u00bfC\u00f3mo has pensado 
comprar el Don de Dios 
con dinero? {I}21_{/}T\u00fa no 
puedes esperar nada ni 
tomar parte en esto, 
porque tus pensamientos 
no son rectos ante Dios. 
{I}22_{/}Arrepi\u00e9ntete de esa 
maldad tuya y ruega al 
Se\u00f1or que te perdone por 
tus intenciones, si es 
posible. {I}23_{/}Porque en 
tus caminos solamente veo 
amargura y lazos de 
maldad." {I}24_{/}Sim\u00f3n 
respondi\u00f3: "Rueguen 
ustedes al Se\u00f1or por m\u00ed, 
para que no venga sobre 
m\u00ed nada de lo que han 
dicho."
{I}25_{/}Pedro y Juan dieron 
testimonio y, despu\u00e9s de 
predicar la Palabra del 
Se\u00f1or, volvieron a 
Jerusal\u00e9n. Por el camino 
evangelizaron varios 
pueblos de Samar\u00eda.
FELIPE BAUTIZA A UN 
ET\u00cdOPE{/}

{I}26_{/}Un \u00e1ngel del 
Se\u00f1or se present\u00f3 a 
Felipe y le dijo: 
"Dir\u00edgete hacia el sur, 
por el camino que baja de 
Jerusal\u00e9n a Gaza; no pasa 
nadie en estos momentos." 
{I}27_{/}Felipe se levant\u00f3 y 
se puso en camino. Y 
justamente pas\u00f3 un 
et\u00edope, un eunuco de 
Candaces, reina de 
Etiop\u00eda, un alto 
funcionario al que la 
reina encargaba la 
administraci\u00f3n de su 
tesoro. Hab\u00eda ido a 
Jerusal\u00e9n a rendir culto 
a Dios {I}28_{/}y ahora 
regresaba, sentado en su 
carro, leyendo al profeta 
Isa\u00edas.
{I}29_{/}El Esp\u00edritu dijo a 
Felipe: "Ac\u00e9rcate a ese 
carro y qu\u00e9date pegado a 
su lado." {I}30_{/}Y mientras 
Felipe corr\u00eda, le o\u00eda 
leer al profeta Isa\u00edas. 
Le pregunt\u00f3: "\u00bfEntiendes 
lo que est\u00e1s leyendo?" 
{I}31_{/}El et\u00edope contest\u00f3: 
"\u00bfC\u00f3mo lo voy a entender 
si no tengo quien me lo 
explique?" En seguida 
invit\u00f3 a Felipe a que 
subiera y se sentara a su 
lado.
{I}32_{/}El pasaje de la 
Escritura que estaba 
leyendo era \u00e9ste: Fue 
llevado como oveja al 
matadero, como cordero 
mudo ante el que lo 
trasquila, no abri\u00f3 su 
boca.{/} {I}33_{/}Fue humillado 
y privado de sus 
derechos. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 
hablar de su 
descendencia? Porque su 
vida fue arrancada de la 
tierra.{/}

{I}34_{/}El et\u00edope pregunt\u00f3 a 
Felipe: "Dime, por favor, 
\u00bfa qui\u00e9n se refiere el 
profeta? \u00bfA s\u00ed mismo o a 
otro?" {I}35_{/}Felipe empez\u00f3 
entonces a hablar y a 
anunciarle a Jes\u00fas, 
partiendo de este texto 
de la Escritura.
{I}36_{/}Siguiendo el camino 
llegaron a un lugar donde 
hab\u00eda agua. El et\u00edope 
dijo: "Aqu\u00ed hay agua. 
\u00bfQu\u00e9 impide que yo sea 
bautizado?" ({I}37_{/}Felipe 
respondi\u00f3: "Puedes ser 
bautizado si crees con 
todo tu coraz\u00f3n." El 
et\u00edope replic\u00f3: "Creo que 
Jesucristo es el Hijo de 
Dios.")
{I}38_{/}Entonces hizo parar 
su carro. Bajaron ambos 
al agua y Felipe bautiz\u00f3 
al eunuco {I}39_{/}Apenas 
salieron del agua, el 
Esp\u00edritu del Se\u00f1or 
arrebat\u00f3 a Felipe y el 
et\u00edope no volvi\u00f3 a verlo. 
Prosigui\u00f3, pues, su 
camino con el coraz\u00f3n 
lleno de gozo.
{I}40_{/}En cuanto a Felipe, 
se encontr\u00f3 en Azoto y 
sali\u00f3 a evangelizar uno 
tras otro todos los 
pueblos hasta llegar a 
Cesarea.
SAULO ENCUENTRA A CRISTO{/}

{1}9{/}

{I}1_{/}Saulo no desist\u00eda 
de su rabia, proyectando 
violencias y muerte 
contra los disc\u00edpulos del 
Se\u00f1or. Se present\u00f3 al 
sumo sacerdote {I}2_{/}y le 
pidi\u00f3 poderes escritos 
para las sinagogas de 
Damasco, pues quer\u00eda 
detener a cuantos 
seguidores del Camino 
encontrara, hombres y 
mujeres, y llevarlos 
presos a Jerusal\u00e9n.
{I}3_{/}Mientras iba de 
camino, ya cerca de 
Damasco, le envolvi\u00f3 de 
repente una luz que ven\u00eda 
del cielo. {I}4_{/}Cay\u00f3 al 
suelo y oy\u00f3 una voz que 
le dec\u00eda: "Saulo, Saulo, 
\u00bfpor qu\u00e9 me persigues?" 
{I}5_{/}Pregunt\u00f3 \u00e9l: "\u00bfQui\u00e9n 
eres t\u00fa, Se\u00f1or?" Y \u00e9l 
respondi\u00f3: "Yo soy Jes\u00fas, 
a quien t\u00fa persigues. 
{I}6_{/}Ahora lev\u00e1ntate y 
entra en la ciudad. All\u00ed 
se te dir\u00e1 lo que tienes 
que hacer."
{I}7_{/}Los hombres que lo 
acompa\u00f1aban se hab\u00edan 
quedado at\u00f3nitos, pues 
o\u00edan hablar, pero no 
ve\u00edan a nadie, {I}8_{/}y 
Saulo, al levantarse del 
suelo, no ve\u00eda nada por 
m\u00e1s que abr\u00eda los ojos. 
Lo tomaron de la mano y 
lo llevaron a Damasco. 
{I}9_{/}All\u00ed permaneci\u00f3 tres 
d\u00edas sin comer ni beber, 
y estaba ciego.
{I}10_{/}Viv\u00eda en Damasco un 
disc\u00edpulo llamado 
Anan\u00edas. El Se\u00f1or lo 
llam\u00f3 en una visi\u00f3n: 
"\u00a1Anan\u00edas!" Respondi\u00f3 \u00e9l: 
"Aqu\u00ed estoy, Se\u00f1or." 
{I}11_{/}Y el Se\u00f1or le dijo: 
"Vete en seguida a la 
calle llamada Recta y 
pregunta en la casa de 
Judas por un hombre de 
Tarso llamado Saulo. Lo 
encontrar\u00e1s rezando, 
{I}12_{/}pues acaba de tener 
una visi\u00f3n: un var\u00f3n 
llamado Anan\u00edas entraba y 
le impon\u00eda las manos para 
que recobrara la vista."
{I}13_{/}Anan\u00edas le 
respondi\u00f3: "Se\u00f1or, he 
o\u00eddo a muchos hablar del 
da\u00f1o que este hombre ha 
causado a tus santos en 
Jerusal\u00e9n. {I}14_{/}Y ahora 
est\u00e1 aqu\u00ed con poderes del 
sumo sacerdote para 
llevar presos a todos los 
que invocan tu Nombre." 
{I}15_{/}El Se\u00f1or le 
contest\u00f3: "Vete. Este 
hombre es para m\u00ed un 
instrumento excepcional, 
y llevar\u00e1 mi Nombre a las 
naciones paganas y a sus 
reyes, as\u00ed como al pueblo 
de Israel. {I}16_{/}Yo le 
mostrar\u00e9 todo lo que 
tendr\u00e1 que sufrir por mi 
Nombre."
{I}17_{/}Sali\u00f3 Anan\u00edas, entr\u00f3 
en la casa y le impuso 
las manos diciendo: 
"Hermano Saulo, el Se\u00f1or 
Jes\u00fas, el que se te 
apareci\u00f3 en el camino por 
donde ven\u00edas, me ha 
enviado para que recobres 
la vista y quedes lleno 
del Esp\u00edritu Santo." 
{I}18_{/}Al instante se le 
cayeron de los ojos una 
especie de escamas y 
empez\u00f3 a ver. Se levant\u00f3 
y fue bautizado. 
{I}19_{/}Despu\u00e9s comi\u00f3 y 
recobr\u00f3 las fuerzas.
Saulo permaneci\u00f3 durante 
algunos d\u00edas con los 
disc\u00edpulos en Damasco, 
{I}20_{/}y en seguida se 
fue por las sinagogas 
proclamando a Jes\u00fas como 
el Hijo de Dios. {I}21_{/}Los 
que lo o\u00edan quedaban 
maravillados y dec\u00edan: 
"\u00a1Y pensar que en 
Jerusal\u00e9n persegu\u00eda a 
muerte a los que 
invocaban este Nombre! 
Pero \u00bfno ha venido aqu\u00ed 
para encadenarlos y 
llevarlos ante los jefes 
de los sacerdotes?
{I}22_{/}Saulo se mostraba 
cada vez m\u00e1s fuerte 
cuando demostraba que 
Jes\u00fas era el Mes\u00edas, y 
refutaba todas las 
objeciones de los jud\u00edos 
de Damasco.
{I}23_{/}Despu\u00e9s de bastante 
tiempo los jud\u00edos 
decidieron matarlo, 
{I}24_{/}pero Saulo lleg\u00f3 a 
conocer su plan. D\u00eda y 
noche eran vigiladas las 
puertas de la ciudad para 
poder matarlo. 
{I}25_{/}Entonces sus 
disc\u00edpulos lo tomaron una 
noche y lo bajaron desde 
lo alto de la muralla 
metido en un canasto.
{I}26_{/}Al llegar a 
Jerusal\u00e9n intent\u00f3 
juntarse con los 
disc\u00edpulos; pero todos le 
ten\u00edan miedo, pues no 
cre\u00edan que fuese 
realmente disc\u00edpulo. 
{I}27_{/}Entonces Bernab\u00e9 lo 
tom\u00f3 consigo, lo present\u00f3 
a los ap\u00f3stoles y les 
cont\u00f3 c\u00f3mo Saulo hab\u00eda 
visto al Se\u00f1or en el 
camino y c\u00f3mo el Se\u00f1or le 
hab\u00eda hablado. Tambi\u00e9n 
les expuso la valent\u00eda 
con que hab\u00eda predicado 
en Damasco en nombre de 
Jes\u00fas.
{I}28_{/}Saulo empez\u00f3 a 
convivir con ellos. Se 
mov\u00eda muy libremente por 
Jerusal\u00e9n y predicaba 
abiertamente el Nombre 
del Se\u00f1or. {I}29_{/}Hablaba a 
los helenistas y discut\u00eda 
con ellos, pero planearon 
matarle. {I}30_{/}Los 
hermanos se enteraron y 
lo llevaron a Cesarea, y 
desde all\u00ed lo enviaron a 
Tarso.
{I}31_{/}La Iglesia por 
entonces gozaba de paz en 
toda Judea, Galilea y 
Samar\u00eda. Se edificaba, 
caminaba con los ojos 
puestos en el Se\u00f1or y 
estaba llena del consuelo 
del Esp\u00edritu Santo.
PEDRO VISITA LAS 
IGLESIAS{/}

{I}32_{/}Pedro, que 
recorr\u00eda todos los 
lugares, fue tambi\u00e9n a 
visitar a los santos que 
viv\u00edan en Lida. {I}33_{/}All\u00ed 
encontr\u00f3 a un tal Eneas, 
que era paral\u00edtico y 
desde hac\u00eda ocho a\u00f1os 
yac\u00eda en una camilla. 
{I}34_{/}Pedro le dijo: 
"Eneas, Jesucristo te 
sana. Lev\u00e1ntate y arregla 
tu cama." Y de inmediato 
se levant\u00f3. {I}35_{/}Todos 
los habitantes de Lida y 
Sar\u00f3n lo vieron y se 
convirtieron al Se\u00f1or.
{I}36_{/}En Jope hab\u00eda una 
disc\u00edpula llamada Tabita 
(o Dorcas en griego), que 
quiere decir Gacela. 
Hac\u00eda muchas obras buenas 
y siempre ayudaba a los 
pobres. {I}37_{/}Por aquellos 
d\u00edas enferm\u00f3 y muri\u00f3: 
despu\u00e9s de lavar su 
cuerpo, lo pusieron en la 
habitaci\u00f3n del piso 
superior. {I}38_{/}Como Lida 
est\u00e1 cerca de Jope, los 
disc\u00edpulos, al saber que 
Pedro estaba all\u00ed, 
mandaron a dos hombres 
con este recado: "Ven 
inmediatamente a donde 
nosotros."
{I}39_{/}Pedro se fue sin m\u00e1s 
con ellos. Apenas lleg\u00f3 
lo hicieron subir a la 
habitaci\u00f3n del piso 
superior, donde le 
presentaron a todas las 
viudas, que estaban 
llorando, y le mostraban 
las t\u00fanicas y mantos que 
Tabita hac\u00eda mientras 
viv\u00eda con ellas. 
{I}40_{/}Pedro hizo salir a 
todos, se puso de 
rodillas y or\u00f3. Luego se 
volvi\u00f3 al cad\u00e1ver y dijo: 
"Tabita, lev\u00e1ntate." 
{I}41_{/}Ella abri\u00f3 los ojos, 
reconoci\u00f3 a Pedro y se 
sent\u00f3. El le dio la mano 
y la ayud\u00f3 a levantarse; 
luego llam\u00f3 a los santos 
y a las viudas y se la 
present\u00f3 viva.
{I}42_{/}Esto se supo en todo 
Jope, y muchos creyeron 
en el Se\u00f1or. {I}43_{/}Pedro 
permaneci\u00f3 en Jope 
bastante tiempo, en casa 
de un curtidor llamado 
Sim\u00f3n.
PEDRO BAUTIZA A CORNELIO{/}

{1}10{/}

{I}1_{/}Viv\u00eda en la 
ciudad de Cesarea un 
hombre llamado Cornelio, 
que era un capit\u00e1n del 
batall\u00f3n It\u00e1lico. {I}2_{/}Era 
un hombre piadoso y, al 
igual que toda su 
familia, era de los "que 
temen a Dios". Daba 
muchas limosnas a los 
jud\u00edos pobres y oraba 
constantemente a Dios.
{I}3_{/}Una tarde, alrededor 
de las tres, tuvo una 
visi\u00f3n de la que no pudo 
dudar: un \u00e1ngel de Dios 
entraba a su habitaci\u00f3n y 
le llamaba: "\u00a1Cornelio!" 
{I}4_{/}El lo mir\u00f3 frente a 
frente y se llen\u00f3 de 
miedo. Le dijo: "\u00bfQu\u00e9 
pasa, se\u00f1or?" El \u00e1ngel 
respondi\u00f3: "Tus oraciones 
y tus limosnas han subido 
hasta Dios y acaban de 
ser recordadas ante \u00e9l. 
{I}5_{/}Ahora env\u00eda algunos 
hombres a Jope para que 
traigan a un tal Sim\u00f3n, 
llamado Pedro, {I}6_{/}que se 
aloja en la casa de 
Sim\u00f3n, el curtidor, que 
est\u00e1 junto al mar."
{I}7_{/}Apenas desapareci\u00f3 el 
\u00e1ngel que le hablaba, 
Cornelio llam\u00f3 a dos 
criados y a un soldado 
piadoso que estaba a su 
servicio. {I}8_{/}Les explic\u00f3 
todo y los envi\u00f3 a Jope.
{I}9_{/}Al d\u00eda siguiente, 
mientras iban de camino, 
ya cerca de la ciudad, 
Pedro subi\u00f3 a la azotea 
para orar. Era el 
mediod\u00eda. {I}10_{/}Sinti\u00f3 
hambre y quiso comer. 
Mientras le preparaban la 
comida tuvo un \u00e9xtasis: 
{I}11_{/}vio el cielo abierto 
y algo que descend\u00eda del 
cielo: era como una 
tienda de campa\u00f1a grande, 
cuyas cuatro puntas 
ven\u00edan a posarse sobre el 
suelo. {I}12_{/}Dentro hab\u00eda 
toda clase de animales 
cuadr\u00fapedos, reptiles y 
aves. {I}13_{/}Entonces una 
voz le habl\u00f3: "Pedro, 
lev\u00e1ntate, mata y come."
{I}14_{/}Pedro contest\u00f3: "\u00a1De 
ninguna manera, Se\u00f1or! 
Jam\u00e1s he comido nada 
profano o impuro." {I}15_{/}Y 
se le habl\u00f3 por segunda 
vez: "Lo que Dios ha 
purificado no lo llames 
t\u00fa impuro." {I}16_{/}Esto se 
repiti\u00f3 por tres veces. 
Despu\u00e9s aquella cosa 
grande fue levantada 
hacia el cielo.
{I}17_{/}Despu\u00e9s de volver en 
s\u00ed, Pedro buscaba en vano 
el significado de aquella 
visi\u00f3n, cuando justamente 
se presentaron los 
hombres enviados por 
Cornelio. Hab\u00edan 
preguntado por la casa de 
Sim\u00f3n y ahora estaban a 
la puerta. {I}18_{/}Llamaron 
y preguntaron si se 
alojaba all\u00ed Sim\u00f3n, 
llamado Pedro. {I}19_{/}Como 
Pedro a\u00fan segu\u00eda 
recapacitando sobre la 
visi\u00f3n, el Esp\u00edritu le 
dijo: "Abajo est\u00e1n unos 
hombres que te buscan. 
{I}20_{/}Baja y vete con 
ellos sin vacilar, pues 
los he enviado yo."
{I}21_{/}Pedro baj\u00f3 adonde 
ellos y les dijo: "Yo soy 
el que ustedes buscan. 
\u00bfCu\u00e1l es el motivo que 
los trae aqu\u00ed?" 
{I}22_{/}Ellos respondieron: 
"Nos env\u00eda el capit\u00e1n 
Cornelio. Es un hombre 
recto, de los "que temen 
a Dios", y lo aprecian 
todos los jud\u00edos. Ha 
recibido de un santo 
\u00e1ngel la orden de hacerte 
venir a su casa para 
aprender algo de ti." 
{I}23_{/}Entonces Pedro los 
invit\u00f3 a pasar y les dio 
alojamiento.
Al d\u00eda siguiente parti\u00f3 
con ellos, y algunos 
hermanos de Jope le 
acompa\u00f1aron. {I}24_{/}Al otro 
d\u00eda llegaron a Cesarea. 
Cornelio los estaba 
esperando, y hab\u00eda 
reunido a sus parientes y 
amigos m\u00e1s \u00edntimos. 
{I}25_{/}Cuando Pedro estaba 
para entrar, Cornelio le 
sali\u00f3 al encuentro, se 
arrodill\u00f3 y se inclin\u00f3 
ante \u00e9l. {I}26_{/}Pedro lo 
levant\u00f3 diciendo: 
"Lev\u00e1ntate, que tambi\u00e9n 
yo soy un ser humano."
{I}27_{/}Entr\u00f3 conversando 
con \u00e9l y, al ver a todas 
aquellas personas 
reunidas, {I}28_{/}les dijo: 
"Ustedes saben que no 
est\u00e1 permitido a un jud\u00edo 
juntarse con ning\u00fan 
extranjero ni entrar en 
su casa. Pero a m\u00ed me ha 
manifestado Dios que no 
hay que llamar profano a 
ning\u00fan hombre ni 
considerarlo impuro. 
{I}29_{/}Por eso he venido 
sin dudar apenas me 
llamaron. Ahora desear\u00eda 
saber por qu\u00e9 me han 
mandado a buscar."
{I}30_{/}Cornelio respondi\u00f3: 
"Hace cuatro d\u00edas, a esta 
misma hora, estaba yo 
orando en mi casa, cuando 
se present\u00f3 delante de m\u00ed 
un hombre con ropas muy 
brillantes, que me dijo: 
{I}31_{/}"Cornelio, tu 
oraci\u00f3n ha sido escuchada 
y tus limosnas han sido 
recordadas ante Dios. 
{I}32_{/}Env\u00eda mensajeros a 
Jope y haz buscar a 
Sim\u00f3n, llamado Pedro, que 
se hospeda en casa del 
curtidor Sim\u00f3n, junto al 
mar." {I}33_{/}Te mand\u00e9 a 
buscar en seguida y t\u00fa 
has tenido la amabilidad 
de venir. Ahora estamos 
todos aqu\u00ed, en la 
presencia de Dios, 
dispuestos a escuchar 
todo lo que el Se\u00f1or te 
ha ordenado."
{I}34_{/}Entonces Pedro tom\u00f3 
la palabra y dijo: 
"Verdaderamente reconozco 
que Dios no hace 
diferencia entre las 
personas. {I}35_{/}En toda 
naci\u00f3n mira con 
benevolencia al que teme 
a Dios y practica la 
justicia.
{I}36_{/}Ahora bien, Dios ha 
enviado su Palabra a los 
israelitas d\u00e1ndoles un 
mensaje de paz por medio 
de Jes\u00fas, el Mes\u00edas, que 
tambi\u00e9n es el Se\u00f1or de 
todos. {I}37_{/}Ustedes ya 
saben lo que ha sucedido 
en todo el pa\u00eds jud\u00edo, 
comenzando por Galilea, 
despu\u00e9s del bautismo que 
predic\u00f3 Juan. {I}38_{/}Jes\u00fas 
de Nazaret fue consagrado 
por Dios, que le dio 
Esp\u00edritu Santo y poder. Y 
como Dios estaba con \u00e9l, 
pas\u00f3 haciendo el bien y 
sanando a los oprimidos 
por el diablo. 
{I}39_{/}Nosotros somos 
testigos de todo lo que 
hizo en el pa\u00eds de los 
jud\u00edos y en la misma 
Jerusal\u00e9n.
Al final lo mataron 
colg\u00e1ndolo de un madero. 
{I}40_{/}Pero Dios lo 
resucit\u00f3 al tercer d\u00eda e 
hizo que se dejara ver, 
{I}41_{/}no por todo el 
pueblo, sino por los 
testigos que Dios hab\u00eda 
escogido de antemano, por 
nosotros, que comimos y 
bebimos con \u00e9l despu\u00e9s de 
que resucit\u00f3 de entre los 
muertos. {I}42_{/}El nos 
orden\u00f3 predicar al pueblo 
y dar testimonio de que 
Dios lo ha constituido 
Juez de vivos y muertos. 
{I}43_{/}A El se refieren 
todos los profetas al 
decir que quien cree en 
\u00e9l recibe por su Nombre 
el perd\u00f3n de los 
pecados."
{I}44_{/}Todav\u00eda estaba 
hablando Pedro, cuando el 
Esp\u00edritu Santo baj\u00f3 sobre 
todos los que escuchaban 
la Palabra. {I}45_{/}Y los 
creyentes de origen 
jud\u00edo, que hab\u00edan venido 
con Pedro, quedaron 
at\u00f3nitos: "\u00a1C\u00f3mo! \u00a1Dios 
regala y derrama el 
Esp\u00edritu Santo tambi\u00e9n 
sobre los que no son 
jud\u00edos!" {I}46_{/}Y as\u00ed era, 
pues les o\u00edan hablar en 
lenguas y alabar a Dios.
{I}47_{/}Entonces Pedro dijo: 
"\u00bfPodemos acaso negarles 
el agua y no bautizar a 
quienes han recibido el 
Esp\u00edritu Santo como 
nosotros?" {I}48_{/}Y mand\u00f3 
bautizarlos en el nombre 
de Jesucristo. Luego le 
pidieron que se quedara 
algunos d\u00edas con ellos.
PEDRO JUSTIFICA SU 
CONDUCTA{/}

{1}11{/}

{I}1_{/}Los ap\u00f3stoles y 
los hermanos de Judea 
tuvieron noticias de que 
tambi\u00e9n personas no 
jud\u00edas hab\u00edan acogido la 
Palabra de Dios. Por eso, 
{I}2_{/}cuando Pedro subi\u00f3 a 
Jerusal\u00e9n, los creyentes 
jud\u00edos comenzaron a 
criticar su actitud: 
{I}3_{/}"\u00a1Has entrado en la 
casa de gente no jud\u00eda y 
has comido con ellos!" 
{I}4_{/}Entonces Pedro se 
puso a explicarles los 
hechos punto por punto:
{I}5_{/}"Estaba yo haciendo 
oraci\u00f3n en la ciudad de 
Jope cuando en un \u00e9xtasis 
tuve una visi\u00f3n. Algo 
bajaba del cielo, algo 
que se parec\u00eda a una gran 
tienda de campa\u00f1a, y 
llegaba hasta m\u00ed, 
pos\u00e1ndose en el suelo 
sobre sus cuatro puntas. 
{I}6_{/}Mir\u00e9 atentamente y vi 
en ella cuadr\u00fapedos, 
bestias del campo, 
reptiles y aves. {I}7_{/}O\u00ed 
tambi\u00e9n una voz que me 
dec\u00eda: "Pedro, lev\u00e1ntate, 
mata y come." {I}8_{/}Yo 
contest\u00e9: "\u00a1De ninguna 
manera, Se\u00f1or! Nunca ha 
entrado en mi boca nada 
profano o impuro." {I}9_{/}La 
voz me habl\u00f3 por segunda 
vez: "Lo que Dios ha 
purificado, no lo llames 
t\u00fa impuro." {I}10_{/}Esto se 
repiti\u00f3 por tres veces y 
despu\u00e9s fue retirado todo 
al cielo.
{I}11_{/}En aquel momento, 
tres hombres que hab\u00edan 
sido enviados a m\u00ed desde 
Cesarea, llegaron a la 
casa donde nosotros 
est\u00e1bamos. {I}12_{/}El 
Esp\u00edritu me dijo que los 
siguiera sin vacilar. Me 
acompa\u00f1aron estos seis 
hermanos y entramos en la 
casa de aquel hombre. 
{I}13_{/}El nos cont\u00f3 c\u00f3mo 
hab\u00eda visto a un \u00e1ngel 
que se present\u00f3 en su 
casa y le dijo: "Env\u00eda a 
alguien a Jope, y que 
traiga a Sim\u00f3n, llamado 
Pedro. {I}14_{/}El te dar\u00e1 un 
mensaje por el que te 
salvar\u00e1s t\u00fa y toda tu 
familia".
{I}15_{/}Apenas hab\u00eda 
comenzado yo a hablar, 
cuando el Esp\u00edritu Santo 
baj\u00f3 sobre ellos, como 
hab\u00eda bajado al principio 
sobre nosotros. 
{I}16_{/}Entonces me acord\u00e9 
de la palabra del Se\u00f1or, 
que dijo: "Juan bautiz\u00f3 
con agua, pero ustedes 
ser\u00e1n bautizados en el 
Esp\u00edritu Santo." {I}17_{/}Si 
ellos cre\u00edan en el Se\u00f1or 
Jesucristo y Dios les 
comunicaba el mismo don 
que a nosotros, \u00bfqui\u00e9n 
era yo para oponerme a 
Dios?"
{I}18_{/}Cuando oyeron esto 
se tranquilizaron y 
alabaron a Dios diciendo: 
"Tambi\u00e9n a los que no son 
jud\u00edos les ha dado Dios 
la conversi\u00f3n que lleva a 
la vida."
LA FUNDACI\u00d3N DE LA 
IGLESIA DE ANTIOQU\u00cdA{/}

{I}19_{/}Algunos que se 
hab\u00edan dispersado a ra\u00edz 
de la persecuci\u00f3n cuando 
el asunto de Esteban 
llegaron hasta Fenicia, 
Chipre y Antioqu\u00eda, pero 
s\u00f3lo predicaban la 
Palabra a los jud\u00edos. 
{I}20_{/}Sin embargo, unos 
hombres de Chipre y de 
Cirene, que hab\u00edan 
llegado a Antioqu\u00eda, se 
dirigieron tambi\u00e9n a los 
griegos y les anunciaron 
la Buena Noticia del 
Se\u00f1or Jes\u00fas. {I}21_{/}La mano 
del Se\u00f1or estaba con 
ellos y fueron numerosos 
los que creyeron y se 
convirtieron al Se\u00f1or.
{I}22_{/}La noticia de esto 
lleg\u00f3 a o\u00eddos de la 
Iglesia de Jerusal\u00e9n y 
enviaron a Bernab\u00e9 a 
Antioqu\u00eda. {I}23_{/}Al llegar 
fue testigo de la gracia 
de Dios y se alegr\u00f3; 
animaba a todos a que 
permaneciesen fieles al 
Se\u00f1or con firme coraz\u00f3n, 
{I}24_{/}pues era un hombre 
excelente, lleno del 
Esp\u00edritu Santo y de fe. 
As\u00ed fue como un buen 
n\u00famero de gente conoci\u00f3 
al Se\u00f1or.
{I}25_{/}Bernab\u00e9 sali\u00f3 para 
Tarso en busca de Saulo, 
{I}26_{/}y apenas lo encontr\u00f3 
lo llev\u00f3 a Antioqu\u00eda. En 
esta Iglesia trabajaron 
juntos durante un a\u00f1o 
entero, instruyendo a 
much\u00edsima gente, y fue en 
Antioqu\u00eda donde los 
disc\u00edpulos por primera 
vez recibieron el nombre 
de cristianos.{/}

{I}27_{/}Por aquel tiempo 
bajaron algunos profetas 
de Jerusal\u00e9n a Antioqu\u00eda. 
{I}28_{/}Uno de ellos, 
llamado Agabo, dio a 
entender con gestos 
prof\u00e9ticos que una gran 
hambre vendr\u00eda sobre todo 
el mundo, que de hecho 
sobrevino en tiempos del 
emperador Claudio. 
{I}29_{/}Entonces cada uno de 
los disc\u00edpulos empez\u00f3 a 
ahorrar seg\u00fan sus 
posibilidades, destinando 
esta ayuda a los hermanos 
de Judea. {I}30_{/}As\u00ed lo 
hicieron, envi\u00e1ndosela a 
los presb\u00edteros por medio 
de Bernab\u00e9 y Saulo.
MUERTE DE SANTIAGO. 
LIBERACI\u00d3N MILAGROSA DE 
PEDRO{/}

{1}12{/}

{I}1_{/}Por aquel tiempo 
el rey Herodes decidi\u00f3 
apresar a algunos 
miembros de la Iglesia 
para maltratarlos. 
{I}2_{/}Hizo matar a espada a 
Santiago, hermano de 
Juan, {I}3_{/}y, al ver que 
esto agradaba a los 
jud\u00edos, mand\u00f3 detener 
tambi\u00e9n a Pedro: eran 
precisamente los d\u00edas de 
la fiesta de los Panes 
Azimos. {I}4_{/}Despu\u00e9s de 
detenerlo lo hizo 
encerrar en la c\u00e1rcel 
bajo la vigilancia de 
cuatro piquetes de cuatro 
soldados cada uno, pues 
su intenci\u00f3n era juzgarlo 
ante el pueblo despu\u00e9s de 
la Pascua. {I}5_{/}Y mientras 
Pedro era custodiado en 
la c\u00e1rcel, toda la 
Iglesia oraba 
incesantemente por \u00e9l a 
Dios.
{I}6_{/}Llegaba el d\u00eda en que 
Herodes iba a hacerlo 
comparecer; aquella misma 
noche Pedro estaba 
durmiendo entre dos 
soldados, atado con dos 
cadenas, y otros guardias 
custodiaban la puerta de 
la c\u00e1rcel. {I}7_{/}De repente 
la celda se llen\u00f3 de luz: 
\u00a1estaba el \u00e1ngel del 
Se\u00f1or! El \u00e1ngel toc\u00f3 a 
Pedro en el costado y lo 
despert\u00f3 dici\u00e9ndole: 
"\u00a1Lev\u00e1ntate en seguida!" 
Y se le cayeron las 
cadenas de las manos. 
{I}8_{/}El \u00e1ngel le dijo en 
seguida: "Ponte el 
cintur\u00f3n y las 
sandalias." As\u00ed lo hizo, 
y el \u00e1ngel agreg\u00f3: "Ponte 
el manto y s\u00edgueme."
{I}9_{/}Pedro sali\u00f3 tras \u00e9l; 
no se daba cuenta de que 
lo que estaba ocurriendo 
con el \u00e1ngel era 
realidad, y todo le 
parec\u00edan visiones. 
{I}10_{/}Pasaron la primera y 
la segunda guardia y 
llegaron a la puerta de 
hierro que daba a la 
ciudad, la cual se les 
abri\u00f3 sola. Salieron y se 
metieron por un callej\u00f3n, 
y de repente lo dej\u00f3 el 
\u00e1ngel.
{I}11_{/}Entonces Pedro 
volvi\u00f3 en s\u00ed y dijo: 
"Ahora no cabe duda: el 
Se\u00f1or ha enviado a su 
\u00e1ngel para rescatarme de 
las manos de Herodes y de 
todo lo que proyectaban 
los jud\u00edos contra m\u00ed."
{I}12_{/}Pedro se orient\u00f3 y 
fue a casa de Mar\u00eda, 
madre de Juan, llamado 
tambi\u00e9n Marcos, donde 
muchos estaban reunidos 
en oraci\u00f3n. {I}13_{/}Llam\u00f3 a 
la puerta, y fue a 
atender una muchacha 
llamada Rodesa. 
{I}14_{/}Reconoci\u00f3 la voz de 
Pedro, y fue tanta su 
alegr\u00eda, que en vez de 
abrir la puerta entr\u00f3 
corriendo a contar que 
Pedro estaba a la puerta. 
{I}15_{/}Los dem\u00e1s le 
dijeron: "\u00a1Est\u00e1s loca!" 
Como ella segu\u00eda 
insistiendo, ellos 
dijeron: "Ser\u00e1 su \u00e1ngel."
{I}16_{/}Pedro segu\u00eda 
llamando. Cuando abrieron 
y vieron que era \u00e9l, se 
quedaron sin palabras. 
{I}17_{/}Les hizo se\u00f1as con 
la mano pidiendo 
silencio, y les cont\u00f3 
c\u00f3mo el Se\u00f1or lo hab\u00eda 
sacado de la c\u00e1rcel. En 
seguida les dijo: 
"Comuniquen esto a 
Santiago y a los 
hermanos." Luego sali\u00f3 y 
se fue a otro lugar.
{I}18_{/}Al amanecer no fue 
poco el alboroto entre 
los soldados: \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda 
pasado con Pedro? 
{I}19_{/}Herodes orden\u00f3 
buscarlo y, como no lo 
encontraron, hizo 
procesar y ejecutar a los 
guardias. Despu\u00e9s baj\u00f3 de 
Judea a Cesarea y se 
qued\u00f3 all\u00ed.
MUERTE DE HERODES{/}

{I}20_{/}Por aquel entonces 
Herodes estaba muy 
irritado con los 
ciudadanos de Tiro y de 
Sid\u00f3n. De com\u00fan acuerdo 
se presentaron ante \u00e9l y, 
despu\u00e9s de ganarse a 
Blasto, tesorero del rey, 
buscaron una soluci\u00f3n 
pac\u00edfica, ya que su pa\u00eds 
depend\u00eda del de Herodes 
para su abastecimiento. 
{I}21_{/}El d\u00eda se\u00f1alado, 
Herodes, vestido con el 
manto real, se sent\u00f3 en 
la tribuna y les dirigi\u00f3 
la palabra. {I}22_{/}Entonces 
el pueblo lo empez\u00f3 a 
aclamar: "\u00a1Esta es la voz 
de Dios, no de un 
hombre!" {I}23_{/}Pero de 
repente lo hiri\u00f3 el \u00e1ngel 
del Se\u00f1or por no haber 
devuelto a Dios el honor, 
y empez\u00f3 a llenarse de 
gusanos que lo com\u00edan, 
hasta que muri\u00f3.
{I}24_{/}Mientras tanto la 
Palabra de Dios crec\u00eda y 
se difund\u00eda. {I}25_{/}Bernab\u00e9 
y Saulo hab\u00edan terminado 
su misi\u00f3n y se volvieron 
a Jerusal\u00e9n; tra\u00edan con 
ellos a Juan, llamado 
tambi\u00e9n Marcos.
PABLO ES ENVIADO POR LA 
IGLESIA{/}

{1}13{/}

{I}1_{/}En Antioqu\u00eda, en 
la Iglesia que estaba 
all\u00ed, hab\u00eda profetas y 
maestros: Bernab\u00e9, 
Sime\u00f3n, llamado el Negro, 
Lucio de Cirene, Manahem, 
que se hab\u00eda criado con 
Herodes, y Saulo.
{I}2_{/}Un d\u00eda, mientras 
celebraban el culto del 
Se\u00f1or y ayunaban, el 
Esp\u00edritu Santo les dijo: 
"Sep\u00e1renme a Bernab\u00e9 y a 
Saulo y env\u00edenlos a 
realizar la misi\u00f3n para 
la que los he llamado." 
{I}3_{/}Ayunaron e hicieron 
oraciones, les impusieron 
las manos y los enviaron.
PRIMERA MISI\u00d3N DE PABLO{/}

{I}4_{/}Enviados por el 
Esp\u00edritu Santo, Bernab\u00e9 y 
Saulo bajaron al puerto 
de Seleucia y de all\u00ed 
navegaron hasta Chipre. 
{I}5_{/}Llegados a Salamina, 
comenzaron a anunciar la 
Palabra de Dios en las 
sinagogas de los jud\u00edos. 
Juan les hac\u00eda de 
asistente.
{I}6_{/}Atravesando toda la 
isla hasta Pafos, 
encontraron a un mago 
jud\u00edo, un falso profeta 
llamado Bar-Jes\u00fas, 
{I}7_{/}que estaba con el 
gobernador Sergio Paulo, 
el cual era un hombre muy 
abierto. Este hizo llamar 
a Bernab\u00e9 y Saulo, pues 
deseaba escuchar la 
Palabra de Dios, {I}8_{/}pero 
el otro pon\u00eda trabas. El 
Elimas (\u00e9ste era su 
nombre, que significa el 
Mago), intentaba apartar 
al gobernador de la fe.
{I}9_{/}Entonces Saulo, que 
no es otro que Pablo, 
lleno del Esp\u00edritu Santo, 
fij\u00f3 en \u00e9l sus ojos 
{I}10_{/}y le dijo: "T\u00fa, hijo 
del diablo, enemigo de 
todo bien, eres un 
sinverg\u00fcenza y no haces 
m\u00e1s que enga\u00f1ar. \u00bfCu\u00e1ndo 
terminar\u00e1s de torcer los 
rectos caminos del Se\u00f1or? 
{I}11_{/}Pues ahora la mano 
del Se\u00f1or va a caer sobre 
ti, quedar\u00e1s ciego y no 
ver\u00e1s la luz del sol por 
cierto tiempo." Al 
instante qued\u00f3 envuelto 
en oscuridad y tinieblas, 
y daba vueltas buscando a 
alguien que lo llevase de 
la mano. {I}12_{/}Al ver lo 
acontecido, el gobernador 
abraz\u00f3 la fe, pues qued\u00f3 
muy impresionado por la 
doctrina del Se\u00f1or.
PABLO EN LA CAPITAL DE 
PISIDIA{/}

{I}13_{/}Pablo y sus 
compa\u00f1eros se embarcaron 
en Pafos y llegaron a 
Perge de Panfilia. All\u00ed 
Juan se separ\u00f3 de ellos y 
regres\u00f3 a Jerusal\u00e9n, 
{I}14_{/}mientras ellos, 
dejando Perge, llegaban a 
Antioqu\u00eda de Pisidia. El 
s\u00e1bado entraron en la 
sinagoga y se sentaron.
{I}15_{/}Despu\u00e9s de la 
lectura de la Ley y los 
Profetas, los jefes de la 
sinagoga les mandaron a 
decir: "Hermanos, si 
ustedes tienen alguna 
palabra de aliento para 
los presentes, hablen." 
{I}16_{/}Pablo, pues, se 
levant\u00f3, hizo se\u00f1al con 
la mano pidiendo silencio 
y dijo:
"Hijos de Israel y todos 
ustedes que temen a Dios, 
escuchen: {I}17_{/}El Dios de 
Israel, nuestro pueblo, 
eligi\u00f3 a nuestros padres. 
Hizo que el pueblo se 
multiplicara durante su 
permanencia en Egipto, 
los sac\u00f3 de all\u00ed con 
hechos poderosos {I}18_{/}y 
durante unos cuarenta 
a\u00f1os los llev\u00f3 por el 
desierto. {I}19_{/}Luego 
destruy\u00f3 siete naciones 
en la tierra de Cana\u00e1n y 
les dio su territorio en 
herencia. {I}20_{/}Durante 
unos cuatrocientos 
cincuenta a\u00f1os les dio 
jueces, hasta el profeta 
Samuel. {I}21_{/}Entonces 
pidieron un rey, y Dios 
les dio a Sa\u00fal, hijo de 
Cis, de la tribu de 
Benjam\u00edn, que rein\u00f3 
cuarenta a\u00f1os. {I}22_{/}Pero 
despu\u00e9s Dios lo rechaz\u00f3 y 
les dio a David, de quien 
dio este testimonio: 
Encontr\u00e9 a David, hijo de 
Jes\u00e9, un hombre a mi 
gusto, que llevar\u00e1 a cabo 
mis planes.{/}

{I}23_{/}Ahora bien, Dios ha 
cumplido su promesa: ha 
hecho surgir de la 
familia de David un 
salvador para Israel, ese 
es Jes\u00fas. {I}24_{/}Antes de 
que se manifestara, Juan 
hab\u00eda predicado a todo el 
pueblo de Israel un 
bautismo de conversi\u00f3n. 
{I}25_{/}Y cuando estaba para 
terminar su carrera, Juan 
declar\u00f3: "Yo no soy el 
que ustedes piensan, pero 
detr\u00e1s de m\u00ed viene otro 
al que yo no soy digno de 
desatarle la sandalia."
{I}26_{/}Hermanos israelitas, 
hijos y descendientes de 
Abrah\u00e1n, y tambi\u00e9n 
ustedes los que temen a 
Dios, a todos nosotros se 
nos ha dirigido este 
mensaje de salvaci\u00f3n. 
{I}27_{/}Es un hecho que los 
habitantes de Jerusal\u00e9n y 
sus jefes no lo 
reconocieron, sino que lo 
procesaron, cumpliendo 
con esto las palabras de 
los profetas que se leen 
todos los s\u00e1bados. 
{I}28_{/}Aunque no 
encontraron en \u00e9l ning\u00fan 
motivo para condenarlo a 
muerte, pidieron a Pilato 
que fuera ejecutado. 
{I}29_{/}Y cuando cumplieron 
todo lo que sobre \u00e9l 
estaba escrito, lo 
bajaron de la cruz y lo 
pusieron en un sepulcro.
{I}30_{/}Pero Dios lo 
resucit\u00f3 de entre los 
muertos. {I}31_{/}Durante 
muchos d\u00edas se apareci\u00f3 a 
los que hab\u00edan subido con 
\u00e9l desde Galilea a 
Jerusal\u00e9n, y que hab\u00edan 
de ser sus testigos ante 
el pueblo. {I}32_{/}Nosotros 
mismos les traemos ahora 
la promesa que Dios hizo 
a nuestros padres, {I}33_{/}y 
que cumpli\u00f3 para 
nosotros, sus hijos, al 
resucitar a Jes\u00fas, como 
est\u00e1 escrito en el Salmo: 
T\u00fa eres mi hijo, yo te he 
engendrado hoy.{/}

{I}34_{/}Dios lo resucit\u00f3 de 
entre los muertos, y no 
volver\u00e1 a conocer muerte 
ni corrupci\u00f3n. Pues as\u00ed 
lo dijo: Les dar\u00e9 las 
cosas santas, las 
realidades verdaderas que 
reservaba para David{/}.
{I}35_{/}Asimismo est\u00e1 dicho 
en otro lugar: No 
permitir\u00e1s que tu santo 
experimente la 
corrupci\u00f3n. {/}{I}36_{/}Bien 
saben que David, despu\u00e9s 
de haber servido durante 
su vida a los designios 
de Dios, muri\u00f3, se reuni\u00f3 
con sus padres y 
experiment\u00f3 la 
corrupci\u00f3n. {I}37_{/}Otro, 
pues, es el que no sufre 
la corrupci\u00f3n, y \u00e9se es 
Jes\u00fas, al que Dios 
resucit\u00f3.
{I}38_{/}Sepan, pues, 
hermanos, cu\u00e1l es la 
promesa: por su 
intermedio ustedes 
recibir\u00e1n el perd\u00f3n de 
los pecados y de todas 
esas cosas de las cuales 
buscaron en vano ser 
liberados por la Ley de 
Mois\u00e9s. {I}39_{/}Quien cree 
en este Jes\u00fas es liberado 
de todo esto. 
{I}40_{/}Tengan, pues, 
cuidado de que no les 
ocurra lo que dijeron los 
profetas: {I}41_{/}Atiendan 
ustedes, gente engre\u00edda, 
as\u00f3mbrense y 
desaparezcan. Porque voy 
a realizar en sus d\u00edas 
una obra tal, que si se 
la contaran no la 
creer\u00edan."{/}

{I}42_{/}Al salir Pablo y 
Bernab\u00e9 de la sinagoga, 
les rogaban que de nuevo 
les volvieran a hablar de 
este tema el s\u00e1bado 
siguiente. {I}43_{/}Y cuando 
se dispers\u00f3 la 
asistencia, muchos jud\u00edos 
y de los que temen a Dios 
les siguieron. Pablo y 
Bernab\u00e9 continuaron 
conversando con ellos, y 
los exhortaban a 
perseverar en la gracia 
de Dios.
{I}44_{/}El s\u00e1bado siguiente 
casi toda la ciudad 
acudi\u00f3 para escuchar a 
Pablo, que les habl\u00f3 
largamente del Se\u00f1or. 
{I}45_{/}Los jud\u00edos se 
llenaron de envidia al 
ver todo aquel gent\u00edo y 
empezaron a contradecir 
con insultos lo que Pablo 
dec\u00eda. {I}46_{/}Entonces 
Pablo y Bernab\u00e9 les 
hablaron con coraje: "Era 
necesario que la Palabra 
de Dios fuera anunciada a 
ustedes en primer lugar. 
Pues bien, si ustedes la 
rechazan y se condenan a 
s\u00ed mismos a no recibir la 
vida eterna, sepan que 
ahora nos dirigimos a los 
que no son jud\u00edos. 
{I}47_{/}El mismo Se\u00f1or nos 
dio la orden: Te he 
puesto como luz de los 
paganos, y llevar\u00e1s mi 
salvaci\u00f3n hasta los 
extremos del mundo.{/}

{I}48_{/}Los que no eran 
jud\u00edos se alegraban al 
o\u00edr estas palabras y 
tomaban en consideraci\u00f3n 
el mensaje del Se\u00f1or. Y 
creyeron todos los que 
estaban destinados para 
una vida eterna. {I}49_{/}Con 
esto la Palabra de Dios 
empez\u00f3 a difundirse por 
toda la regi\u00f3n.
{I}50_{/}Pero los jud\u00edos 
incitaron a mujeres 
distinguidas de entre las 
que tem\u00edan a Dios y 
tambi\u00e9n a los hombres 
importantes de la ciudad 
y promovieron una 
persecuci\u00f3n contra Pablo 
y Bernab\u00e9 hasta que los 
echaron de su territorio. 
{I}51_{/}As\u00ed que los 
ap\u00f3stoles se fueron a la 
ciudad de Iconio, pero al 
salir sacudieron el polvo 
de sus pies en protesta 
contra ellos. 
{I}52_{/}Dejaban a los 
disc\u00edpulos llenos de gozo 
y Esp\u00edritu Santo.
EVANGELIZACI\u00d3N DE ICONIO{/}

{1}14{/}

{I}1_{/}En Iconio ocurri\u00f3 
lo mismo. Pablo y Bernab\u00e9 
entraron en la sinagoga 
de los jud\u00edos y hablaron 
de tal manera que un gran 
n\u00famero de jud\u00edos y 
griegos abrazaron la fe. 
{I}2_{/}Pero entonces los 
jud\u00edos que se negaron a 
creer excitaron y 
envenenaron los \u00e1nimos de 
los paganos contra los 
hermanos. {I}3_{/}Con todo, 
permanecieron all\u00ed un 
buen n\u00famero de d\u00edas. 
Predicaban sin miedo, 
confiados en el Se\u00f1or, 
que confirmaba este 
anuncio de su gracia con 
las se\u00f1ales milagrosas y 
los prodigios que les 
conced\u00eda realizar.
{I}4_{/}La poblaci\u00f3n de la 
ciudad se dividi\u00f3, unos a 
favor de los jud\u00edos y 
otros a favor de los 
ap\u00f3stoles. {I}5_{/}Un grupo 
compuesto de paganos y 
jud\u00edos con sus jefes al 
frente, se prepar\u00f3 para 
ultrajar y apedrear a los 
ap\u00f3stoles. {I}6_{/}Ellos, al 
enterarse, huyeron a la 
provincia de Licaonia, a 
las ciudades de Listra, 
Derbe y alrededores, 
{I}7_{/}donde se quedaron 
evangelizando.
EN LISTRA Y DERBE{/}

{I}8_{/}Hab\u00eda en Listra 
un hombre tullido, que se 
ve\u00eda sentado y con los 
pies cruzados. Era 
inv\u00e1lido de nacimiento y 
nunca hab\u00eda podido 
caminar. {I}9_{/}Un d\u00eda, como 
escuchaba el discurso de 
Pablo, \u00e9ste fij\u00f3 en \u00e9l su 
mirada y vio que aquel 
hombre ten\u00eda fe para ser 
sanado. {I}10_{/}Le dijo 
entonces en voz alta: 
"Lev\u00e1ntate y ponte 
derecho sobre tus pies." 
El hombre se incorpor\u00f3 y 
empez\u00f3 a andar.
{I}11_{/}Al ver la gente lo 
que Pablo hab\u00eda hecho, 
comenz\u00f3 a gritar en la 
lengua de Licaonia: "\u00a1Los 
dioses han venido a 
nosotros en forma de 
hombres!" {I}12_{/}Seg\u00fan 
ellos, Bernab\u00e9 era Zeus, 
y Pablo Hermes, porque 
era el que hablaba. 
{I}13_{/}Incluso el sacerdote 
del templo de Zeus, que 
estaba fuera de la 
ciudad, trajo hasta las 
puertas de la misma toros 
y guirnaldas y, de 
acuerdo con la gente, 
quiso ofrecerles un 
sacrificio.
{I}14_{/}Al escuchar esto, 
Bernab\u00e9 y Pablo rasgaron 
sus vestidos para 
manifestar su indignaci\u00f3n 
y se lanzaron en medio de 
la gente gritando: 
{I}15_{/}"Amigos, \u00bfqu\u00e9 hacen? 
Nosotros somos humanos y 
mortales como ustedes, y 
acabamos de decirles que 
deben abandonar estas 
cosas que no sirven y 
volverse al Dios vivo, 
que hizo el cielo, la 
tierra, el mar y cuanto 
hay en ellos.{/} {I}16_{/}El 
permiti\u00f3 en las 
generaciones pasadas que 
cada naci\u00f3n siguiera su 
propio camino, {I}17_{/}pero 
no por eso dej\u00f3 de 
manifestarse, pues 
continuamente derrama sus 
beneficios. El es quien 
desde el cielo les da las 
lluvias, y los frutos a 
su tiempo, dando el 
alimento y llenando los 
corazones de alegr\u00eda."
{I}18_{/}Aun con estas 
palabras, dif\u00edcilmente 
consiguieron que el 
pueblo no les ofreciera 
un sacrificio, y que 
volvieran cada uno a su 
casa.
{I}19_{/}Se quedaron all\u00ed 
alg\u00fan tiempo ense\u00f1ando. 
Luego llegaron unos 
jud\u00edos de Antioqu\u00eda e 
Iconio y hablaron con 
mucha seguridad, 
afirmando que no hab\u00eda 
nada de verdadero en 
aquella predicaci\u00f3n, sino 
que todo era una mentira. 
Persuadieron a la gente a 
que les dieran la espalda 
y al final apedrearon a 
Pablo. Despu\u00e9s lo 
arrastraron fuera de la 
ciudad, convencidos de 
que ya estaba muerto. 
{I}20_{/}Pero sus disc\u00edpulos 
se juntaron en torno a 
\u00e9l, y se levant\u00f3. Entr\u00f3 
en la ciudad, y al d\u00eda 
siguiente march\u00f3 con 
Bernab\u00e9 para Derbe.
VUELVEN A ANTIOQU\u00cdA{/}

{I}21_{/}Despu\u00e9s de haber 
evangelizado esa ciudad, 
donde hicieron muchos 
disc\u00edpulos, regresaron de 
nuevo a Listra y de all\u00ed 
fueron a Iconio y 
Antioqu\u00eda. {I}22_{/}A su paso 
animaban a los disc\u00edpulos 
y los invitaban a 
perseverar en la fe; les 
dec\u00edan: "Es necesario que 
pasemos por muchas 
pruebas para entrar en el 
Reino de Dios." {I}23_{/}En 
cada Iglesia designaban 
presb\u00edteros y, despu\u00e9s de 
orar y ayunar, los 
encomendaban al Se\u00f1or en 
quien hab\u00edan cre\u00eddo.
{I}24_{/}Atravesaron la 
provincia de Pisidia y 
llegaron a la de 
Panfilia. {I}25_{/}Predicaron 
la Palabra en Perge y 
bajaron despu\u00e9s a Atal\u00eda. 
{I}26_{/}All\u00ed se embarcaron 
para volver a Antioqu\u00eda, 
de donde hab\u00edan partido 
encomendados a la gracia 
de Dios para la obra que 
acababan de realizar.
{I}27_{/}A su llegada 
reunieron a la Iglesia y 
les contaron todo lo que 
Dios hab\u00eda hecho por 
medio de ellos y c\u00f3mo 
hab\u00eda abierto las puertas 
de la fe a los pueblos 
paganos. 
{I}28_{/}Permanecieron all\u00ed 
bastante tiempo con los 
disc\u00edpulos.
CONTROVERSIAS. -CONCILIO 
DE JERUSAL\u00c9N: LA IGLESIA, 
\u00bfSER\u00c1 JUD\u00cdA?{/}

{1}15{/}

{I}1_{/}Llegaron algunos 
de Judea que aleccionaban 
a los hermanos con estas 
palabras: "Ustedes no 
pueden salvarse, a no ser 
que se circunciden como 
lo manda Mois\u00e9s." 
{I}2_{/}Esto ocasion\u00f3 
bastante perturbaci\u00f3n, 
as\u00ed como discusiones muy 
violentas de Pablo y 
Bernab\u00e9 con ellos. Al fin 
se decidi\u00f3 que Pablo y 
Bernab\u00e9 junto con algunos 
de ellos subieran a 
Jerusal\u00e9n para tratar 
esta cuesti\u00f3n con los 
ap\u00f3stoles y los 
presb\u00edteros.
{I}3_{/}La Iglesia los 
encamin\u00f3, y atravesaron 
Fenicia y Samar\u00eda. Al 
pasar contaban con todo 
lujo de detalles la 
conversi\u00f3n de los 
paganos, lo que produjo 
gran alegr\u00eda en todos los 
hermanos. {I}4_{/}Al llegar a 
Jerusal\u00e9n fueron 
recibidos por la Iglesia, 
por los ap\u00f3stoles y los 
presb\u00edteros, y les 
expusieron todo lo que 
Dios hab\u00eda hecho por 
medio de ellos. {I}5_{/}Pero 
se levantaron algunos del 
grupo de los fariseos que 
hab\u00edan abrazado la fe, y 
dijeron: "Es necesario 
circuncidar a los no 
jud\u00edos y pedirles que 
observen la ley de 
Mois\u00e9s."
{I}6_{/}Entonces los 
ap\u00f3stoles y los 
presb\u00edteros se reunieron 
para tratar este asunto. 
{I}7_{/}Despu\u00e9s de una 
acalorada discusi\u00f3n, 
Pedro se puso en Pie y 
dijo:
"Hermanos: ustedes saben 
c\u00f3mo Dios intervino en 
medio de ustedes ya en 
los primeros d\u00edas, cuando 
quiso que los paganos 
escucharan de mi boca el 
anuncio del Evangelio y 
abrazaran la fe. {I}8_{/}Y 
Dios, que conoce los 
corazones, se declar\u00f3 a 
favor de ellos, al 
comunicarles el Esp\u00edritu 
Santo igual que a 
nosotros. {I}9_{/}No ha hecho 
ninguna distinci\u00f3n entre 
nosotros y ellos, sino 
que purific\u00f3 sus 
corazones por medio de la 
fe. {I}10_{/}\u00bfQuieren ustedes 
mandar a Dios ahora? \u00bfPor 
qu\u00e9 quieren poner sobre 
el cuello de los 
disc\u00edpulos un yugo que 
nuestros padres no fueron 
capaces de soportar, ni 
tampoco nosotros? 
{I}11_{/}Seg\u00fan nuestra fe, la 
gracia del Se\u00f1or Jes\u00fas es 
la que nos salva, del 
mismo modo que a ellos."
{I}12_{/}Toda la asamblea 
guard\u00f3 silencio y 
escucharon a Bernab\u00e9 y a 
Pablo, que contaron las 
se\u00f1ales milagrosas y 
prodigios que Dios hab\u00eda 
realizado entre los 
paganos a trav\u00e9s de 
ellos.
{I}13_{/}Cuando 
terminaron de hablar, 
Santiago tom\u00f3 la palabra 
y dijo: "Hermanos, 
esc\u00fachenme: {I}14_{/}Sime\u00f3n 
acaba de recordar c\u00f3mo 
Dios, desde el primer 
momento, intervino para 
formarse con gentes 
paganas un pueblo a su 
nombre. {I}15_{/}Los profetas 
hablan el mismo lenguaje, 
pues est\u00e1 escrito:
{I}16_{/}Despu\u00e9s de esto 
volver\u00e9 y construir\u00e9 de 
nuevo la choza ca\u00edda de 
David. Reconstruir\u00e9 sus 
ruinas y la volver\u00e9 a 
levantar,{/} {I}17_{/}para que 
el resto de los hombres 
busque al Se\u00f1or, todas 
las naciones sobre las 
cuales ha sido invocado 
mi Nombre.{/} As\u00ed lo dice 
el Se\u00f1or, que hoy 
realiza{/} {I}18_{/}lo que 
ten\u00eda preparado desde 
siempre.{/}

{I}19_{/}Por esto pienso que 
no debemos complicar la 
vida a los paganos que se 
convierten a Dios. 
{I}20_{/}Dig\u00e1mosles en 
nuestra carta tan s\u00f3lo 
que se abstengan de lo 
que es impuro por haber 
sido ofrecido a los 
\u00eddolos, de las relaciones 
sexuales prohibidas, de 
la carne de animales sin 
sangrar y de comer 
sangre. {I}21_{/}Porque desde 
tiempos antiguos leen a 
Mois\u00e9s en las sinagogas 
todos los s\u00e1bados, y 
tiene predicadores en 
cada ciudad."
LA CARTA DEL CONCILIO, EL 
PRINCIPIO DE LIBERTAD{/}

{I}22_{/}Entonces los 
ap\u00f3stoles y los 
presb\u00edteros, de acuerdo 
con toda la Iglesia, 
decidieron elegir algunos 
hombres de entre ellos 
para enviarlos a 
Antioqu\u00eda con Pablo y 
Bernab\u00e9. Fueron elegidos 
Judas, llamado Barsab\u00e1s, 
y Silas, ambos dirigentes 
entre los hermanos. 
{I}23_{/}Deb\u00edan entregar la 
siguiente carta:
"Los ap\u00f3stoles y los 
hermanos con t\u00edtulo de 
ancianos saludan a los 
hermanos no jud\u00edos de 
Antioqu\u00eda, Siria y 
Cilicia. {I}24_{/}Nos hemos 
enterado de que algunos 
de entre nosotros los han 
inquietado y perturbado 
con sus palabras. No 
ten\u00edan mandato alguno 
nuestro. {I}25_{/}Pero ahora, 
reunidos en asamblea, 
hemos decidido elegir 
algunos hombres y 
enviarlos a ustedes junto 
con los queridos hermanos 
Bernab\u00e9 y Pablo, {I}26_{/}que 
han consagrado su vida al 
servicio de nuestro Se\u00f1or 
Jesucristo. {I}27_{/}Les 
enviamos, pues, a Judas y 
a Silas, que les 
expondr\u00e1n de viva voz 
todo el asunto.
{I}28_{/}Fue el parecer del 
Esp\u00edritu Santo y el 
nuestro no imponerles 
ninguna otra carga fuera 
de las indispensables: 
{I}29_{/}que no coman carne 
sacrificada a los \u00eddolos, 
ni sangre, ni carne de 
animales sin desangrar y 
que se abstengan de 
relaciones sexuales 
prohibidas. Observen 
estas normas dej\u00e1ndose 
guiar por el Esp\u00edritu 
Santo. Adi\u00f3s."
{I}30_{/}Despu\u00e9s de 
despedirse fueron a 
Antioqu\u00eda, reunieron a la 
asamblea y entregaron la 
carta. {I}31_{/}Cuando la 
leyeron, todos se 
alegraron con aquel 
mensaje de aliento. 
{I}32_{/}Judas y Silas, que 
tambi\u00e9n eran profetas, 
dieron \u00e1nimo y 
confortaron a los 
hermanos con un largo 
discurso. {I}33_{/}Se 
quedaron all\u00ed alg\u00fan 
tiempo, y los hermanos 
los despidieron en paz 
para volver a la 
comunidad que los hab\u00eda 
enviado. {I}34_{/}Pero Silas 
prefiri\u00f3 quedarse con 
ellos y Judas volvi\u00f3 
solo.
{I}35_{/}En cuanto a Pablo y 
Bernab\u00e9, se detuvieron en 
Antioqu\u00eda, ense\u00f1ando y 
anunciando con muchos 
otros la Palabra de Dios.
SEGUNDA MISI\u00d3N DE PABLO{/}

{I}36_{/}Pero un d\u00eda 
Pablo dijo a Bernab\u00e9: 
"Volvamos a visitar a los 
hermanos y veamos c\u00f3mo 
est\u00e1n en cada una de las 
ciudades donde hemos 
anunciado la Palabra del 
Se\u00f1or."
{I}37_{/}Bernab\u00e9 quer\u00eda 
llevar con ellos tambi\u00e9n 
a Juan, llamado Marcos, 
{I}38_{/}pero Pablo 
consideraba que no deb\u00edan 
llevar consigo a quien 
los hab\u00eda abandonado en 
Panfilia, cuando deb\u00eda 
haber compartido sus 
trabajos. {I}39_{/}Se 
acaloraron tanto que 
acabaron por separarse el 
uno del otro. Bernab\u00e9 
tom\u00f3 consigo a Marcos y 
se embarc\u00f3 rumbo a 
Chipre. {I}40_{/}Pablo, por 
su parte, eligi\u00f3 a Silas. 
Los hermanos lo 
encomendaron a la gracia 
de Dios y parti\u00f3. 
{I}41_{/}Recorri\u00f3 Siria y 
Cilicia confirmando a las 
Iglesias y entregando las 
decisiones de los 
presb\u00edteros.
PABLO LLEVA A TIMOTEO 
CONSIGO{/}

{1}16{/}

{I}1_{/}Pablo se dirigi\u00f3 
a Derbe y despu\u00e9s a 
Listra. Hab\u00eda all\u00ed un 
disc\u00edpulo llamado 
Timoteo, hijo de una 
mujer jud\u00eda que hab\u00eda 
abrazado la fe, y de 
padre griego; {I}2_{/}los 
hermanos de Listra e 
Iconio hablaban muy bien 
de \u00e9l. {I}3_{/}Pablo quiso 
llevarlo consigo y de 
partida lo circuncid\u00f3, 
pensando en los jud\u00edos 
que hab\u00eda por aquellos 
lugares, pues todos 
sab\u00edan que su padre era 
griego.
{I}4_{/}A su paso de ciudad 
en ciudad iban entregando 
las decisiones tomadas 
por los ap\u00f3stoles y 
presb\u00edteros en Jerusal\u00e9n 
y exhortaban a que las 
observaran. {I}5_{/}Estas 
Iglesias se iban 
fortaleciendo en la fe y 
reun\u00edan cada d\u00eda m\u00e1s 
gente.
{I}6_{/}Atravesaron Frigia y 
la regi\u00f3n de Galacia, 
pues el Esp\u00edritu Santo no 
les dej\u00f3 que fueran a 
predicar la Palabra en 
Asia. {I}7_{/}Estando cerca 
de Misia intentaron 
dirigirse a Bitinia, pero 
no se lo consinti\u00f3 el 
Esp\u00edritu de Jes\u00fas. 
{I}8_{/}Atravesaron entonces 
Misia y bajaron a Tr\u00f3ade.
{I}9_{/}Por la noche 
Pablo tuvo una visi\u00f3n. 
Ante \u00e9l estaba de Pie un 
macedonio que le 
suplicaba: "Ven a 
Macedonia y ay\u00fadanos." 
{I}10_{/}Al despertar nos 
cont\u00f3 la visi\u00f3n y 
comprendimos que el Se\u00f1or 
nos llamaba para 
evangelizar a Macedonia.
PABLO PASA A EUROPA{/}

{I}11_{/}Nos embarcamos en 
Tr\u00f3ade y navegamos rumbo 
a la isla de Samotracia; 
al d\u00eda siguiente salimos 
para Ne\u00e1polis. {I}12_{/}De 
all\u00ed pasamos a Filipos, 
una de las principales 
ciudades del distrito de 
Macedonia, con derechos 
de colonia romana.
Nos detuvimos all\u00ed 
algunos d\u00edas, {I}13_{/}y el 
s\u00e1bado salimos a las 
afueras de la ciudad, a 
orillas del r\u00edo, donde 
era de suponer que los 
jud\u00edos se reun\u00edan para 
orar. Nos sentamos y 
empezamos a hablar con 
las mujeres que hab\u00edan 
acudido. {I}14_{/}Una de 
ellas se llamaba Lidia, y 
era de las que temen a 
Dios. Era vendedora de 
p\u00farpura y natural de la 
ciudad de Tiatira. 
Mientras nos escuchaba, 
el Se\u00f1or le abri\u00f3 el 
coraz\u00f3n para que aceptase 
las palabras de Pablo. 
{I}15_{/}Recibi\u00f3 el bautismo 
junto con los de su 
familia, y luego nos 
suplic\u00f3: "Si ustedes 
piensan que mi fe en el 
Se\u00f1or es sincera, vengan 
y qu\u00e9dense en mi casa." Y 
nos oblig\u00f3 a aceptar.
PABLO Y SILAS EN PRISI\u00d3N{/}

{I}16_{/}Mientras \u00edbamos 
un d\u00eda al lugar de 
oraci\u00f3n, sali\u00f3 a nuestro 
encuentro una muchacha 
esclava que estaba 
pose\u00edda por un esp\u00edritu 
adivino. Adivinando la 
suerte produc\u00eda mucha 
plata a sus amos.
{I}17_{/}Empez\u00f3 a seguirnos a 
nosotros y a Pablo 
gritando: "Estos hombres 
son siervos del Dios 
Alt\u00edsimo y les anuncian 
el camino de la 
salvaci\u00f3n." {I}18_{/}Esto se 
repiti\u00f3 durante varios 
d\u00edas, hasta que Pablo se 
cans\u00f3, Se volvi\u00f3 y dijo 
al esp\u00edritu: "En el 
nombre de Jesucristo te 
ordeno que salgas de 
ella" Y en ese mismo 
instante el esp\u00edritu la 
dej\u00f3.
{I}19_{/}Al ver sus amos que 
con ello se esfumaban 
tambi\u00e9n sus ganancias, 
tomaron a Pablo y a Silas 
y los arrastraron a la 
plaza ante el tribunal. 
{I}20_{/}Y los presentaron a 
los magistrados diciendo: 
"Estos hombres son jud\u00edos 
y est\u00e1n alborotando 
nuestra ciudad; 
{I}21_{/}predican unas 
costumbres que a 
nosotros, los romanos, no 
nos est\u00e1 permitido 
aceptar ni practicar."
{I}22_{/}La gente se les ech\u00f3 
encima. Los oficiales 
mandaron arrancarles las 
ropas y los hicieron 
apalear. {I}23_{/}Despu\u00e9s de 
haberles dado muchos 
golpes, los echaron a la 
c\u00e1rcel, dando orden al 
carcelero de vigilarlos 
con todo cuidado. 
{I}24_{/}Este, al recibir 
dicha orden, los meti\u00f3 en 
el calabozo interior y 
les sujet\u00f3 los pies con 
cadenas al piso del 
calabozo.
LIBERACI\u00d3N MILAGROSA{/}

{I}25_{/}Hacia media noche 
Pablo y Silas estaban 
cantando himnos a Dios, y 
los dem\u00e1s presos los 
escuchaban. {I}26_{/}De 
repente se produjo un 
temblor tan fuerte que se 
conmovieron los cimientos 
de la c\u00e1rcel; todas las 
puertas se abrieron de 
golpe y a todos los 
presos se les soltaron 
las cadenas.
{I}27_{/}Se despert\u00f3 el 
carcelero y vio todas las 
puertas de la c\u00e1rcel 
abiertas. Creyendo que 
los presos se hab\u00edan 
escapado, sac\u00f3 la espada 
para matarse, {I}28_{/}pero 
Pablo le grit\u00f3: "No te 
hagas da\u00f1o, que estamos 
todos aqu\u00ed."
{I}29_{/}El hombre pidi\u00f3 una 
luz, entr\u00f3 de un salto y, 
despu\u00e9s de encerrar bien 
a los dem\u00e1s presos, se 
arroj\u00f3 temblando a los 
pies de Pablo y Silas. 
{I}30_{/}Despu\u00e9s los sac\u00f3 
fuera y les pregunt\u00f3: 
"Se\u00f1ores, \u00bfqu\u00e9 debo hacer 
para salvarme?" {I}31_{/}Le 
respondieron: "Ten fe en 
el Se\u00f1or Jes\u00fas y te 
salvar\u00e1s t\u00fa y tu 
familia."
{I}32_{/}Le anunciaron la 
Palabra del Se\u00f1or a \u00e9l y 
a todos los de su casa. 
{I}33_{/}El carcelero, sin 
m\u00e1s demora, les lav\u00f3 las 
heridas y se bautiz\u00f3 con 
toda su familia a aquella 
hora de la noche. 
{I}34_{/}Los hab\u00eda llevado a 
su casa; all\u00ed prepar\u00f3 la 
mesa e hicieron fiesta 
con todos los suyos por 
haber cre\u00eddo en Dios.
{I}35_{/}Por la ma\u00f1ana los 
magistrados enviaron a 
unos oficiales con esta 
orden: "Deja en libertad 
a esos hombres." {I}36_{/}El 
carcelero se lo comunic\u00f3 
a Pablo y Silas, 
diciendo: "Los 
magistrados han dado 
orden de dejarlos en 
libertad. Salgan, pues, y 
marchen en paz."
{I}37_{/}Pero Pablo le 
contest\u00f3: "A nosotros, 
ciudadanos romanos, nos 
han azotado p\u00fablicamente 
y nos han metido en la 
c\u00e1rcel sin juzgarnos, \u00bfy 
ahora quieren echarnos 
fuera a escondidas? Eso 
no. Que vengan ellos a 
sacarnos."
{I}38_{/}Los oficiales 
transmitieron esto a los 
magistrados, que se 
llenaron de miedo al 
escuchar que eran 
ciudadanos romanos. 
{I}39_{/}Fueron a la prisi\u00f3n 
acompa\u00f1ados por un grupo 
de amigos de Pablo y les 
pidieron que se 
marcharan, dici\u00e9ndoles: 
"\u00a1C\u00f3mo \u00edbamos a pensar 
que ustedes fueran muy 
buena gente!" Y cuando 
Pablo y Silas estaban 
para irse, les rogaron: 
"Ahora que se van libres, 
por favor, no nos creen 
problemas por haberles 
hablado duramente".
{I}40_{/}Apenas dejaron la 
c\u00e1rcel fueron a casa de 
Lidia. All\u00ed se 
encontraron con los 
hermanos, a los que 
dieron \u00e1nimo antes de 
marcharse.
DIFICULTADES EN 
TESAL\u00d3NICA{/}

{1}17{/}

{I}1_{/}Pablo y Silas 
atravesaron Anf\u00edpolis y 
Apolonia, y llegaron a 
Tesal\u00f3nica, donde los 
jud\u00edos ten\u00edan una 
sinagoga. {I}2_{/}Pablo, 
seg\u00fan su costumbre, fue a 
visitarlos y por tres 
s\u00e1bados discuti\u00f3 con 
ellos, bas\u00e1ndose en las 
Escrituras. {I}3_{/}Las 
interpretaba y les 
demostraba que el Mes\u00edas 
deb\u00eda padecer y resucitar 
de entre los muertos. Y 
les dec\u00eda: "Este Mes\u00edas 
es precisamente el Jes\u00fas 
que yo les anuncio."
{I}4_{/}Hubo algunos que se 
convencieron y formaron 
un grupo en torno a Pablo 
y Silas. Lo mismo 
hicieron un buen n\u00famero 
de griegos, de los "que 
temen a Dios", y no pocas 
mujeres de la alta 
sociedad.
{I}5_{/}Los jud\u00edos no se 
quedaron pasivos: 
reunieron a unos cuantos 
vagos y maleantes, 
armaron un mot\u00edn y 
alborotaron la ciudad. 
Hicieron una demostraci\u00f3n 
frente a la casa de 
Jas\u00f3n, pues quer\u00edan a 
Pablo y Silas para 
llevarlos ante la 
asamblea del pueblo. 
{I}6_{/}Pero al no 
encontrarlos all\u00ed, 
arrastraron a Jas\u00f3n y a 
otros creyentes ante los 
magistrados de la ciudad, 
gritando: "Esos hombres 
que han revolucionado 
todo el mundo han llegado 
tambi\u00e9n hasta aqu\u00ed {I}7_{/}y 
Jas\u00f3n los ha hospedado en 
su casa. Todos ellos 
objetan los decretos del 
C\u00e9sar, pues afirman que 
hay otro rey, Jes\u00fas."
{I}8_{/}Lograron impresionar 
al pueblo y a los 
magistrados que los o\u00edan, 
{I}9_{/}los cuales exigieron 
una fianza a Jas\u00f3n y a 
los dem\u00e1s hermanos antes 
de dejarlos en libertad. 
{I}10_{/}Aquella misma noche 
los hermanos enviaron a 
Pablo y Silas a la ciudad 
de Berea.

Al llegar se dirigieron a 
la sinagoga de los 
jud\u00edos. {I}11_{/}Estos eran 
mejores que los de 
Tesal\u00f3nica, y recibieron 
el mensaje con mucha 
disponibilidad. 
Diariamente examinaban 
las Escrituras para 
comprobar si las cosas 
eran as\u00ed. {I}12_{/}Un buen 
n\u00famero de ellos abraz\u00f3 la 
fe y, de entre los 
griegos, algunas mujeres 
distinguidas y tambi\u00e9n 
bastantes hombres.
{I}13_{/}Pero cuando los 
jud\u00edos de Tesal\u00f3nica se 
enteraron de que Pablo 
estaba predicando la 
Palabra de Dios en Berea, 
fueron tambi\u00e9n all\u00ed para 
agitar al pueblo y crear 
disturbios. 
{I}14_{/}Inmediatamente los 
hermanos hicieron salir a 
Pablo hacia la costa, 
mientras Silas y Timoteo 
se quedaban en Berea. 
{I}15_{/}Los que acompa\u00f1aban 
a Pablo lo llevaron a 
Atenas, y despu\u00e9s 
regresaron a Berea con 
instrucciones para 
Timoteo y Silas de que 
fueran a reunirse con \u00e9l 
lo antes posible.
PABLO EN ATENAS{/}

{I}16_{/}Mientras Pablo 
los esperaba en Atenas, 
su esp\u00edritu herv\u00eda viendo 
la ciudad plagada de 
\u00eddolos. {I}17_{/}Empez\u00f3 a 
tener contactos en la 
sinagoga con jud\u00edos y con 
griegos que tem\u00edan a 
Dios, hablando tambi\u00e9n 
con los que diariamente 
se encontraban en las 
plazas de la ciudad.
{I}18_{/}Algunos fil\u00f3sofos 
epic\u00fareos y estoicos 
entablaron conversaci\u00f3n 
con \u00e9l. Unos preguntaban: 
"\u00bfQu\u00e9 querr\u00e1 decir este 
charlat\u00e1n?", mientras 
otros comentaban: "Parece 
ser un predicador de 
dioses extranjeros." 
Porque le o\u00edan hablar de 
"Jes\u00fas" y de "la 
resurrecci\u00f3n".
{I}19_{/}Lo tomaron, lo 
llevaron con ellos a la 
sala del Are\u00f3pago y le 
preguntaron: "\u00bfPodemos 
saber cu\u00e1l es esa nueva 
doctrina que ense\u00f1as? 
{I}20_{/}Nos zumban los o\u00eddos 
con esas cosas tan raras 
que nos cuentas, y nos 
gustar\u00eda saber de qu\u00e9 se 
trata." {I}21_{/}Se sabe que 
para todos los atenienses 
y los extranjeros que 
viven all\u00ed no hay mejor 
pasatiempo que contar o 
escuchar las \u00faltimas 
novedades.
{I}22_{/}Entonces Pablo se 
puso de Pie en medio del 
Are\u00f3pago, y les dijo: 
"Ciudadanos de Atenas, 
veo que son personas 
sumamente religiosas. 
{I}23_{/}Mientras recorr\u00eda la 
ciudad contemplando sus 
monumentos sagrados, he 
encontrado un altar con 
esta inscripci\u00f3n: "Al 
Dios desconocido." {/}Pues 
bien, lo que ustedes 
adoran sin conocer, es lo 
que yo vengo a 
anunciarles.
{I}24_{/}El Dios que hizo el 
mundo y todo lo que hay 
en \u00e9l no vive en 
santuarios fabricados por 
humanos, pues es Se\u00f1or 
del Cielo y de la tierra, 
{I}25_{/}y tampoco necesita 
ser servido por manos 
humanas, pues \u00bfqu\u00e9 le 
hace falta al que da a 
todos la vida, el aliento 
y todo lo dem\u00e1s?
{I}26_{/}Habiendo sacado de 
un solo tronco toda la 
raza humana, quiso que se 
estableciera sobre toda 
la faz de la tierra, y 
fij\u00f3 para cada pueblo 
cierto lugar y cierto 
momento de la historia. 
{I}27_{/}Hab\u00edan de buscar por 
s\u00ed mismos a Dios, aunque 
fuera a tientas: tal vez 
lo encontrar\u00edan. {I}28_{/}En 
realidad no est\u00e1 lejos de 
cada uno de nosotros, 
pues en \u00e9l vivimos, nos 
movemos y existimos, como 
dijeron algunos poetas 
suyos: "Somos tambi\u00e9n del 
linaje de Dios." {I}29_{/}Si 
de verdad somos del 
linaje de Dios, no 
debemos pensar que la 
divinidad se parezca a 
las creaciones del arte y 
de la fantas\u00eda humanas, 
ya sean de oro, plata o 
piedra.
{I}30_{/}Ahora precisamente 
Dios quiere superar esos 
tiempos de ignorancia, y 
pide a todos los hombres 
de todo el mundo un 
cambio total. {I}31_{/}Tiene 
ya fijado un d\u00eda en que 
juzgar\u00e1 a todo el mundo 
con justicia, vali\u00e9ndose 
de un hombre que ha 
designado, y al que todos 
pueden creer, pues \u00e9l lo 
ha resucitado de entre 
los muertos."
{I}32_{/}Cuando oyeron hablar 
de resurrecci\u00f3n de los 
muertos, unos empezaron a 
burlarse de Pablo, y 
otros le dec\u00edan: "Sobre 
esto te escucharemos en 
otra ocasi\u00f3n." {I}33_{/}As\u00ed 
fue como Pablo sali\u00f3 de 
entre ellos. {I}34_{/}Algunos 
hombres, sin embargo, se 
unieron a \u00e9l y abrazaron 
la fe, entre ellos 
Dionisio, miembro del 
Are\u00f3pago, una mujer 
llamada Damaris y algunos 
otros.
PABLO EN CORINTO{/}

{1}18{/}

{I}1_{/}Tiempo despu\u00e9s 
Pablo dej\u00f3 Atenas y se 
fue a Corinto. {I}2_{/}All\u00ed 
se encontr\u00f3 con un jud\u00edo 
llamado Aquila, natural 
del Ponto, que acababa de 
llegar de Italia con su 
esposa Priscila, a 
consecuencia de un 
decreto del emperador 
Claudio; porque todos los 
jud\u00edos hab\u00edan recibido la 
orden de abandonar Roma. 
Pablo se acerc\u00f3 a ellos, 
{I}3_{/}pues eran del mismo 
oficio y se dedicaban a 
fabricar tiendas. Y se 
qued\u00f3 a vivir y a 
trabajar con ellos. 
{I}4_{/}Todos los s\u00e1bados 
Pablo entablaba 
discusiones en la 
sinagoga, tratando de 
convencer tanto a los 
jud\u00edos como a los 
griegos.
{I}5_{/}Al llegar de 
Macedonia Silas y 
Timoteo, Pablo se dedic\u00f3 
por entero a la Palabra, 
y aseguraba a los jud\u00edos 
que Jes\u00fas era el Mes\u00edas. 
{I}6_{/}Como se opon\u00edan y le 
respond\u00edan con insultos, 
se sacudi\u00f3 el polvo de 
sus vestidos mientras les 
dec\u00eda: "Nada tengo ya que 
ver con lo que les 
suceda; ustedes son los 
\u00fanicos responsables. En 
adelante me dirigir\u00e9 a 
los paganos."
{I}7_{/}Pablo cambi\u00f3 de lugar 
y se fue a la casa de un 
tal Tito Justo, de los 
que temen a Dios, que 
estaba pegada a la 
sinagoga. {I}8_{/}Crispo, uno 
de los dirigentes de la 
sinagoga, crey\u00f3 en el 
Se\u00f1or con toda su 
familia; y de los 
corintios que escuchaban 
a Pablo, muchos cre\u00edan y 
se hac\u00edan bautizar.
{I}9_{/}Una noche el Se\u00f1or le 
dijo a Pablo en una 
visi\u00f3n: "No tengas miedo, 
sigue hablando y no 
calles, {I}10_{/}pues en esta 
ciudad me he reservado un 
pueblo numeroso. Yo estoy 
contigo y nadie podr\u00e1 
hacerte da\u00f1o." {I}11_{/}Pablo 
sigui\u00f3 ense\u00f1ando entre 
ellos la Palabra de Dios, 
y permaneci\u00f3 all\u00ed un a\u00f1o 
y seis meses.
{I}12_{/}Siendo Gali\u00f3n 
gobernador de Acaya, los 
jud\u00edos acordaron 
un\u00e1nimemente hacer una 
manifestaci\u00f3n contra 
Pablo; lo llevaron ante 
el tribunal y lo 
acusaron: {I}13_{/}"Este 
hombre incita a la gente 
a que adoren a Dios de 
una manera que proh\u00edbe 
nuestra Ley."
{I}14_{/}Pablo iba a 
contestar, cuando Gali\u00f3n 
dijo a los jud\u00edos: 
"Jud\u00edos, si se tratara de 
una injusticia o de alg\u00fan 
crimen, ser\u00eda correcto 
que yo los escuchara. 
{I}15_{/}Pero como se trata 
de discusiones sobre 
mensajes, poderes 
superiores y sobre su 
Ley, arr\u00e9glense entre 
ustedes mismos. Yo no 
quiero ser juez de tales 
asuntos. " {I}16_{/}Y los 
ech\u00f3 del tribunal. 
{I}17_{/}Entonces toda la 
chusma agarr\u00f3 a S\u00f3stenes, 
que era un dirigente de 
la sinagoga, y empezaron 
a golpearlo delante del 
tribunal, pero Gali\u00f3n no 
se preocup\u00f3 de ello.
{I}18_{/}Pablo se qued\u00f3 en 
Corinto todav\u00eda por alg\u00fan 
tiempo. Despu\u00e9s se 
despidi\u00f3 de los hermanos 
y se embarc\u00f3 para Siria, 
acompa\u00f1ado por Priscila y 
Aquila. Hab\u00eda hecho un 
voto, y solamente en el 
puerto de Cencreas se 
cort\u00f3 el pelo. {I}19_{/}As\u00ed 
fue como llegaron a 
Efeso, y all\u00ed dej\u00f3 que 
ellos se fueran.
Pablo entr\u00f3 en la 
sinagoga y empez\u00f3 a 
discutir con los jud\u00edos. 
{I}20_{/}Le rogaban que se 
quedara en Efeso por m\u00e1s 
tiempo, pero Pablo no 
acept\u00f3, {I}21_{/}y se 
despidi\u00f3 de ellos con 
estas palabras: "Si Dios 
quiere, volver\u00e9 de nuevo 
por aqu\u00ed." Y se fue de 
Efeso por mar.
{I}22_{/}Desembarc\u00f3 en 
Cesarea. Subi\u00f3 a saludar 
a aquella Iglesia y 
despu\u00e9s baj\u00f3 a Antioqu\u00eda. 
{I}23_{/}Permaneci\u00f3 all\u00ed por 
alg\u00fan tiempo, y luego se 
fue a recorrer una ciudad 
tras otra, las regiones 
de Galacia y Frigia, 
fortaleciendo a los 
disc\u00edpulos.
{I}24_{/}Un jud\u00edo llamado 
Apolo, natural de 
Alejandr\u00eda, hab\u00eda llegado 
a Efeso. Era un orador 
elocuente y muy entendido 
en las Escrituras. 
{I}25_{/}Le hab\u00edan ense\u00f1ado 
algo del camino{/} del 
Se\u00f1or, y hablaba con 
mucho entusiasmo. 
Ense\u00f1aba en forma 
acertada lo referente a 
Jes\u00fas, aunque s\u00f3lo se 
hab\u00eda quedado con el 
bautismo de Juan.
{I}26_{/}Hablaba, pues, con 
mucha convicci\u00f3n en la 
sinagoga. Al o\u00edrlo Aquila 
y Priscila, lo llevaron 
consigo y le expusieron 
con mayor precisi\u00f3n el 
camino{/}. {I}27_{/}Como 
pensaba pasar por Acaya, 
los hermanos lo alentaron 
y escribieron a los 
disc\u00edpulos para que lo 
recibieran. De hecho, 
cuando lleg\u00f3, ayud\u00f3 
much\u00edsimo a los que la 
gracia de Dios hab\u00eda 
llevado a la fe, 
{I}28_{/}pues rebat\u00eda 
p\u00fablicamente y con gran 
acierto a los jud\u00edos, 
demostrando con las 
Escrituras que Jes\u00fas es 
el Mes\u00edas.
PABLO EN EFESO{/}

{1}19{/}

{I}1_{/}Mientras Apolo 
estaba en Corinto, Pablo 
lleg\u00f3 a Efeso atravesando 
las regiones altas; 
encontr\u00f3 all\u00ed a algunos 
disc\u00edpulos {I}2_{/}y les 
pregunt\u00f3: "\u00bfRecibieron el 
Esp\u00edritu Santo cuando 
abrazaron la fe?" Le 
contestaron: "Ni siquiera 
hemos o\u00eddo decir que se 
reciba el Esp\u00edritu 
Santo." {I}3_{/}Pablo les 
replic\u00f3: "Entonces, \u00bfqu\u00e9 
bautismo han recibido?" 
Respondieron: "El 
bautismo de Juan."
{I}4_{/}Entonces Pablo les 
explic\u00f3: "Si bien Juan 
bautizaba con miras a un 
cambio de vida, ped\u00eda al 
pueblo que creyeran en 
aquel que vendr\u00eda despu\u00e9s 
de \u00e9l, esto es, en 
Jes\u00fas." {I}5_{/}Al o\u00edr esto 
se hicieron bautizar en 
el nombre del Se\u00f1or 
Jes\u00fas, {I}6_{/}y al 
imponerles Pablo las 
manos, el Esp\u00edritu Santo 
baj\u00f3 sobre ellos y 
empezaron a hablar 
lenguas y a profetizar. 
{I}7_{/}Eran unos doce 
hombres.
{I}8_{/}Pablo entr\u00f3 en la 
sinagoga y durante tres 
meses les habl\u00f3 con 
convicci\u00f3n sobre el Reino 
de Dios, tratando de 
persuadirles. {I}9_{/}Al ver 
que algunos, en vez de 
creer, se endurec\u00edan m\u00e1s 
y criticaban p\u00fablicamente 
el camino{/}, se separ\u00f3 de 
ellos. Tomaba aparte a 
sus disc\u00edpulos y 
diariamente les ense\u00f1aba 
en la escuela de un tal 
Tirano desde las once 
hasta las cuatro de la 
tarde. {I}10_{/}Hizo esto 
durante dos a\u00f1os, de tal 
manera que todos los 
habitantes de la 
provincia de Asia, tanto 
jud\u00edos como griegos, 
pudieron escuchar la 
Palabra del Se\u00f1or.
{I}11_{/}Dios obraba 
prodigios extraordinarios 
por las manos de Pablo, 
{I}12_{/}hasta tal punto que 
impon\u00edan a los enfermos 
pa\u00f1uelos o ropas que \u00e9l 
hab\u00eda usado, y mejoraban. 
Tambi\u00e9n sal\u00edan de ellos 
los esp\u00edritus malos. 
{I}13_{/}Incluso algunos 
jud\u00edos ambulantes que 
echaban demonios, 
trataron de invocar el 
nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas 
sobre los que ten\u00edan 
esp\u00edritus malos, 
diciendo: "Yo te ordeno 
en el nombre de ese Jes\u00fas 
a quien Pablo predica."
{I}14_{/}Entre los que hac\u00edan 
esto estaban los hijos de 
un sacerdote jud\u00edo, 
llamado Escevas. Un d\u00eda 
entraron en una casa y se 
atrevieron a hacer eso, 
{I}15_{/}pero el esp\u00edritu 
malo les contest\u00f3: 
"Conozco a Jes\u00fas y s\u00e9 
qui\u00e9n es Pablo, pero 
ustedes, \u00bfqui\u00e9nes son?" 
{I}16_{/}Y el hombre que 
ten\u00eda el esp\u00edritu malo se 
lanz\u00f3 sobre ellos, los 
sujet\u00f3 a ambos y los 
maltrat\u00f3 de tal manera 
que huyeron de la casa 
desnudos y malheridos. 
{I}17_{/}La noticia lleg\u00f3 a 
todos los habitantes de 
Efeso, tanto jud\u00edos como 
griegos. Todos quedaron 
muy atemorizados, y el 
Nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas 
fue tenido en gran 
consideraci\u00f3n.
{I}18_{/}Muchos de los que 
hab\u00edan aceptado la fe 
ven\u00edan a confesar y 
exponer todo lo que antes 
hab\u00edan hecho. {I}19_{/}No 
pocos de los que hab\u00edan 
practicado la magia 
hicieron un mont\u00f3n con 
sus libros y los quemaron 
delante de todos. 
Calculado el precio de 
los libros, se estim\u00f3 en 
unas cincuenta mil 
monedas de plata.
{I}20_{/}De esta forma la 
Palabra de Dios 
manifestaba su poder, se 
extend\u00eda y se robustec\u00eda.
EL MOT\u00cdN DE LOS ORFEBRES{/}

{I}21_{/}Despu\u00e9s de todos 
estos acontecimientos, 
Pablo tom\u00f3 su decisi\u00f3n en 
el Esp\u00edritu: ir a 
Jerusal\u00e9n pasando por 
Macedonia y Acaya. Y 
dec\u00eda: "Despu\u00e9s de llegar 
all\u00ed, tengo que ir 
tambi\u00e9n a Roma." 
{I}22_{/}Envi\u00f3 a Macedonia a 
dos de sus auxiliares, a 
Timoteo y a Erasto, 
mientras \u00e9l se quedaba 
por alg\u00fan tiempo m\u00e1s en 
Asia.
{I}23_{/}Fue en ese tiempo 
cuando se produjo un gran 
tumulto en la ciudad a 
causa del camino.{/} 
{I}24_{/}Un platero, llamado 
Demetrio, fabricaba 
figuritas de plata del 
templo de Artemisa, y con 
esto procuraba buenas 
ganancias a los 
art\u00edfices. {I}25_{/}Reuni\u00f3 a 
\u00e9stos junto con otros que 
viv\u00edan de artes parecidas 
y les dijo: "Compa\u00f1eros, 
ustedes saben que esta 
industria es la que nos 
deja las mayores 
ganancias. {I}26_{/}Pero como 
ustedes mismos pueden ver 
y o\u00edr, ese Pablo ha 
cambiado la mente de 
much\u00edsimas personas, no 
s\u00f3lo en Efeso, sino en 
casi toda la provincia de 
Asia. Seg\u00fan \u00e9l, los 
dioses no pueden salir de 
manos humanas. {I}27_{/}No 
son s\u00f3lo nuestros 
intereses los que salen 
perjudicados, sino que 
tambi\u00e9n el templo de la 
gran diosa Artemisa corre 
peligro de ser 
desprestigiado. Al final 
se acabar\u00e1 la fama de 
aquella a quien adora 
toda el Asia y el mundo 
entero."
{I}28_{/}Este discurso 
despert\u00f3 el furor de los 
oyentes y empezaron a 
gritar: "\u00a1Grande es la 
Artemisa de los Efesios!" 
{I}29_{/}El tumulto se 
propag\u00f3 por toda la 
ciudad. La gente se 
precipit\u00f3 al teatro 
arrastrando consigo a 
Gayo y Aristarco, dos 
macedonios, compa\u00f1eros de 
viaje de Pablo.
{I}30_{/}Pablo quer\u00eda 
enfrentarse con la 
muchedumbre, pero los 
disc\u00edpulos no lo dejaron. 
{I}31_{/}Incluso algunos 
consejeros, amigos suyos, 
de la provincia de Asia, 
le mandaron a decir que 
no se arriesgara a ir al 
teatro. {I}32_{/}Mientras 
tanto la asamblea estaba 
sumida en una gran 
confusi\u00f3n. Unos gritaban 
una cosa, otros otra, y 
la mayor parte no sab\u00edan 
ni por qu\u00e9 estaban all\u00ed.
{I}33_{/}En cierto momento 
algunos hicieron salir de 
entre la gente a un tal 
Alejandro, a quien los 
jud\u00edos empujaban 
adelante. Quer\u00eda 
justificarlos ante el 
pueblo y pidi\u00f3 silencio 
con la mano. {I}34_{/}Pero 
cuando se dieron cuenta 
de que era jud\u00edo, todos a 
una voz se pusieron a 
gritar, y durante casi 
dos horas s\u00f3lo se oy\u00f3 
este grito: "\u00a1Grande es 
la Artemisa de los 
efesios!"
{I}35_{/}Al fin el secretario 
de la ciudad logr\u00f3 calmar 
a la multitud y dijo: 
"Ciudadanos de Efeso, 
\u00bfqui\u00e9n no sabe que la 
ciudad de \u00c9feso guarda el 
templo de la gran 
Artemisa y su imagen 
ca\u00edda del cielo? 
{I}36_{/}Siendo esto algo tan 
evidente, conviene que 
ustedes se calmen y no 
cometan ninguna locura. 
{I}37_{/}Estos hombres que 
han tra\u00eddo aqu\u00ed no han 
profanado el templo ni 
han insultado a nuestra 
diosa. {I}38_{/}Si Demetrio y 
sus art\u00edfices tienen 
cargos contra alguno, 
para eso est\u00e1n las 
audiencias y los 
magistrados: que 
presenten all\u00ed sus 
acusaciones. {I}39_{/}Y si el 
asunto es de mayor 
importancia, que se 
resuelva en la asamblea 
legal. {I}40_{/}\u00bfHan pensado 
ustedes que podr\u00edamos ser 
acusados de rebeli\u00f3n por 
lo ocurrido hoy? No 
tendr\u00edamos excusa alguna 
para justificar este 
tumulto." {I}41_{/}Y dicho 
esto, disolvi\u00f3 la 
asamblea.
PABLO VUELVE A MACEDONIA{/}

{1}20{/}

{I}1_{/}Cuando se calm\u00f3 
el tumulto, Pablo mand\u00f3 
llamar a sus disc\u00edpulos 
para animarlos. Se 
despidi\u00f3 de ellos y se 
fue a Macedonia. 
{I}2_{/}Despu\u00e9s de recorrer 
aquellas regiones, en las 
que multiplic\u00f3 sus 
predicaciones para 
confortar a los 
disc\u00edpulos, lleg\u00f3 a 
Grecia. {I}3_{/}Pas\u00f3 all\u00ed 
tres meses y luego pens\u00f3 
en volver a Siria por 
barco. Pero supo que los 
jud\u00edos tramaban algo 
contra \u00e9l, y decidi\u00f3 
regresar por Macedonia.
{I}4_{/}Al marcharse de Asia, 
se fueron tambi\u00e9n con \u00e9l 
S\u00f3patros, hijo de Pirro, 
de Berea; Aristarco y 
Segundo, de Tesal\u00f3nica; 
Gayo, de Derbe, y 
Timoteo; T\u00edquico y 
Tr\u00f3fimo, de Asia. 
{I}5_{/}Todos estos se fueron 
por delante y nos 
esperaron en Tr\u00f3ade.
{I}6_{/}Nosotros nos 
embarcamos en Filipos 
apenas terminaron las 
fiestas de los Panes 
Azimos. Cinco d\u00edas 
despu\u00e9s nos reunimos con 
ellos en Tr\u00f3ade, donde 
nos detuvimos siete d\u00edas.
LA EUCARIST\u00cdA DE UN 
DOMINGO EN TR\u00d3ADE{/}

{I}7_{/}El primer d\u00eda de 
la semana est\u00e1bamos 
reunidos para la fracci\u00f3n 
del pan, y Pablo, que 
deb\u00eda irse al d\u00eda 
siguiente, comenz\u00f3 a 
conversar con ellos. Pero 
su discurso se alarg\u00f3 
hasta la medianoche. 
{I}8_{/}Hab\u00eda bastantes 
l\u00e1mparas encendidas en la 
pieza del piso superior 
donde est\u00e1bamos reunidos. 
{I}9_{/}Un joven, llamado 
Eutico, estaba sentado en 
el borde de la ventana, y 
como Pablo no terminaba 
de hablar, el sue\u00f1o acab\u00f3 
por vencerle. Se durmi\u00f3 y 
se cay\u00f3 desde el tercer 
piso al suelo. Lo 
recogieron muerto.
{I}10_{/}Pablo, entonces, 
baj\u00f3, se inclin\u00f3 sobre 
\u00e9l, y despu\u00e9s de tomarlo 
en sus brazos, dijo: "No 
se alarmen, pues su alma 
est\u00e1 en \u00e9l." {I}11_{/}Subi\u00f3 
de nuevo, parti\u00f3 el pan y 
comi\u00f3. Luego sigui\u00f3 
conversando con ellos 
hasta el amanecer, y se 
fue. {I}12_{/}En cuanto al 
joven, lo trajeron vivo, 
lo que fue para todos un 
gran consuelo.
{I}13_{/}Nosotros tomamos el 
barco para Aso; deb\u00edamos 
llegar antes que Pablo y 
recogerlo all\u00ed, pues se 
hab\u00eda decidido que \u00e9l 
har\u00eda el viaje por 
tierra. 
{I}14_{/}Efectivamente, nos 
encontr\u00f3 en Aso. Subi\u00f3 a 
la nave con nosotros y 
llegamos a Mitilene. 
{I}15_{/}Al d\u00eda siguiente 
zarpamos y llegamos a 
Qu\u00edos. Al otro d\u00eda 
llegamos a Samos y un d\u00eda 
despu\u00e9s a Mileto, con una 
escala en Trogil\u00f3n.
{I}16_{/}Pablo hab\u00eda decidido 
no hacer escala en Efeso 
ni demorarse m\u00e1s en Asia, 
pues, de ser posible, 
quer\u00eda estar en Jerusal\u00e9n 
para el d\u00eda de 
Pentecost\u00e9s.
EN MILETO, \u00daLTIMAS 
CONSIGNAS DE PABLO A LOS 
PRESB\u00cdTEROS{/}

{I}17_{/}Debido a eso, 
desde Mileto Pablo envi\u00f3 
un mensaje a Efeso para 
convocar a los 
presb\u00edteros de la 
Iglesia. {I}18_{/}Cuando ya 
estuvieron a su lado, les 
dijo: "Ustedes han sido 
testigos de mi forma de 
actuar durante todo el 
tiempo que he pasado 
entre ustedes, desde el 
primer d\u00eda que llegu\u00e9 a 
Asia. {I}19_{/}He servido al 
Se\u00f1or con toda humildad, 
entre las l\u00e1grimas y las 
pruebas que me causaron 
las trampas de los 
jud\u00edos. {I}20_{/}Saben que 
nunca me ech\u00e9 atr\u00e1s 
cuando algo pod\u00eda ser 
\u00fatil para ustedes. Les 
prediqu\u00e9 y ense\u00f1\u00e9 en 
p\u00fablico y en las casas, 
{I}21_{/}exhortando con 
insistencia tanto a 
jud\u00edos como a griegos a 
la conversi\u00f3n a Dios y a 
la fe en Jes\u00fas, nuestro 
Se\u00f1or.
{I}22_{/}Ahora voy a 
Jerusal\u00e9n, atado por el 
Esp\u00edritu, sin saber lo 
que all\u00ed me suceder\u00e1; 
{I}23_{/}solamente que en 
cada ciudad el Esp\u00edritu 
Santo me advierte que me 
esperan prisiones y 
pruebas. {I}24_{/}Pero ya no 
me preocupo por mi vida, 
con tal de que pueda 
terminar mi carrera y 
llevar a cabo la misi\u00f3n 
que he recibido del Se\u00f1or 
Jes\u00fas: anunciar la Buena 
Noticia de la gracia de 
Dios.
{I}25_{/}Ahora s\u00e9 que ya no 
me volver\u00e1n a ver todos 
ustedes, entre quienes 
pas\u00e9 predicando el Reino. 
{I}26_{/}Por eso hoy les 
quiero declarar que no me 
siento culpable si 
ustedes se pierden, 
{I}27_{/}pues nunca ahorr\u00e9 
esfuerzos para 
anunciarles plenamente la 
voluntad de Dios. 
{I}28_{/}Cuiden de s\u00ed mismos 
y de todo el reba\u00f1o en el 
que el Esp\u00edritu Santo les 
ha puesto como obispos (o 
sea, supervisores): 
pastoreen la Iglesia del 
Se\u00f1or, que \u00e9l adquiri\u00f3 
con su propia sangre.
{I}29_{/}S\u00e9 que despu\u00e9s de mi 
partida se introducir\u00e1n 
entre ustedes lobos 
voraces que no perdonar\u00e1n 
al reba\u00f1o. {I}30_{/}De entre 
ustedes mismos surgir\u00e1n 
hombres que ense\u00f1ar\u00e1n 
doctrinas falsas e 
intentar\u00e1n arrastrar a 
los disc\u00edpulos tras s\u00ed. 
{I}31_{/}Est\u00e9n, pues, 
atentos, y recuerden que 
durante tres a\u00f1os no he 
dejado de aconsejar a 
cada uno de ustedes noche 
y d\u00eda, incluso entre 
l\u00e1grimas.
{I}32_{/}Ahora los encomiendo 
a Dios y a su Palabra 
portadora de su gracia, 
que tiene eficacia para 
edificar sus personas y 
entregarles la herencia 
junto a todos los santos.
{I}33_{/}De nadie he 
codiciado plata, oro o 
vestidos. {I}34_{/}Miren mis 
manos: con ellas he 
conseguido lo necesario 
para m\u00ed y para mis 
compa\u00f1eros, como ustedes 
bien saben. {I}35_{/}Con este 
ejemplo les he ense\u00f1ado 
claramente que deben 
trabajar duro para ayudar 
a los d\u00e9biles. Recuerden 
las palabras del Se\u00f1or 
Jes\u00fas: "Hay mayor 
felicidad en dar que en 
recibir."
{I}36_{/}Dicho esto, Pablo se 
arrodill\u00f3 con ellos y 
or\u00f3. {I}37_{/}Entonces 
empezaron todos a llorar 
y le besaban abrazados a 
su cuello. {I}38_{/}Todos 
estaban muy afligidos 
porque les hab\u00eda dicho 
que no le volver\u00edan a 
ver. Despu\u00e9s lo 
acompa\u00f1aron hasta el 
barco.
LA VUELTA A JERUSAL\u00c9N{/}

{1}21{/}

{I}1_{/}Cuando lleg\u00f3 la 
hora de partir, nos 
separamos a la fuerza de 
ellos y nuestro barco 
sali\u00f3 rumbo a Cos. Al d\u00eda 
siguiente llegamos a 
Rodas, y de all\u00ed, a 
P\u00e1tara, {I}2_{/}donde 
encontramos otro barco 
que estaba para salir 
hacia Fenicia. Subimos a 
bordo y partimos. 
{I}3_{/}Divisamos la isla de 
Chipre y, dej\u00e1ndola a la 
izquierda, navegamos 
rumbo a Siria. Atracamos 
en Tiro, pues el barco 
deb\u00eda dejar su carga en 
aquel puerto. {I}4_{/}Aqu\u00ed 
encontramos a los 
disc\u00edpulos y nos 
detuvimos siete d\u00edas.
Advert\u00edan a Pablo con 
mensajes prof\u00e9ticos que 
no subiera a Jerusal\u00e9n; 
{I}5_{/}pero a pesar de ello, 
cuando lleg\u00f3 la fecha en 
que deb\u00edamos marchar, 
partimos. Nos acompa\u00f1aron 
todos con sus mujeres y 
ni\u00f1os hasta fuera de la 
ciudad, y llegados a la 
playa, nos arrodillamos y 
oramos. {I}6_{/}Despu\u00e9s de 
los abrazos subimos a la 
nave, mientras ellos 
volv\u00edan a sus casas.
{I}7_{/}De Tiro fuimos a 
Tolemaida, terminando as\u00ed 
nuestra traves\u00eda. 
Saludamos a los hermanos 
y nos quedamos un d\u00eda con 
ellos. {I}8_{/}Al d\u00eda 
siguiente nos dirigimos a 
Cesarea. Entramos en casa 
de Felipe, el 
evangelista, que era uno 
de los siete, y nos 
hospedamos all\u00ed; 
{I}9_{/}ten\u00eda cuatro hijas 
que se hab\u00edan quedado 
v\u00edrgenes y ten\u00edan el don 
de profec\u00eda.
{I}10_{/}Llev\u00e1bamos all\u00ed 
algunos d\u00edas, cuando nos 
sali\u00f3 al encuentro un 
profeta de Judea, llamado 
Agabo. {I}11_{/}Se acerc\u00f3 a 
nosotros, tom\u00f3 el 
cintur\u00f3n de Pablo, se at\u00f3 
con \u00e9l de pies y manos y 
dijo: "Esto dice el 
Esp\u00edritu Santo: As\u00ed 
atar\u00e1n los jud\u00edos al 
due\u00f1o de este cintur\u00f3n y 
lo entregar\u00e1n en manos de 
los extranjeros."
{I}12_{/}Al o\u00edr esto, 
nosotros y los de Cesarea 
rogamos a Pablo que no 
subiera a Jerusal\u00e9n. 
{I}13_{/}Pero \u00e9l nos 
contest\u00f3: "\u00bfPor qu\u00e9 me 
destrozan el coraz\u00f3n con 
sus l\u00e1grimas? Yo estoy 
dispuesto no s\u00f3lo a ser 
encarcelado, sino tambi\u00e9n 
a morir en Jerusal\u00e9n por 
el Nombre del Se\u00f1or 
Jes\u00fas." {I}14_{/}Como no 
logramos convencerlo, 
dejamos de insistir y 
dijimos: "H\u00e1gase la 
voluntad del Se\u00f1or."
{I}15_{/}Pasados aquellos 
d\u00edas, terminamos los 
preparativos del viaje y 
subimos a Jerusal\u00e9n. 
{I}16_{/}Algunos disc\u00edpulos 
de Cesarea que nos 
acompa\u00f1aban nos llevaron 
a casa de un chipriota, 
llamado Nas\u00f3n, disc\u00edpulo 
desde los primeros 
tiempos, donde nos \u00edbamos 
a hospedar.
PABLO ES RECIBIDO POR LA 
IGLESIA DE JERUSAL\u00c9N{/}

{I}17_{/}Al llegar a 
Jerusal\u00e9n, los hermanos 
nos recibieron con 
alegr\u00eda. {I}18_{/}Al d\u00eda 
siguiente acompa\u00f1amos a 
Pablo a casa de Santiago, 
donde se hab\u00edan reunido 
todos los presb\u00edteros. 
{I}19_{/}Pablo los salud\u00f3 y 
fue contando 
detalladamente todas las 
cosas que Dios hab\u00eda 
realizado entre los 
paganos por su 
ministerio. {I}20_{/}Todos, 
por supuesto, dieron 
gloria a Dios por lo que 
escuchaban, pero luego le 
dijeron: "Bien sabes, 
hermano, cu\u00e1ntas decenas 
de millares de jud\u00edos han 
abrazado la fe en Judea, 
y todos ellos son celosos 
partidarios de la Ley. 
{I}21_{/}Por otra parte han 
o\u00eddo decir que ense\u00f1as a 
todos los jud\u00edos del 
mundo pagano que se 
aparten de Mois\u00e9s, que no 
circunciden a sus hijos 
ni vivan seg\u00fan las 
tradiciones jud\u00edas. 
{I}22_{/}De todos modos se 
van a enterar de que has 
llegado, y entonces \u00bfqu\u00e9 
hacer?
{I}23_{/}Reuniremos la 
asamblea, y har\u00e1s lo que 
te vamos a decir. Hay 
entre nosotros cuatro 
hombres que han hecho un 
voto {I}24_{/}y t\u00fa los vas a 
apadrinar. Te purificar\u00e1s 
con ellos y pagar\u00e1s los 
gastos cuando se hagan 
cortar el pelo. As\u00ed ver\u00e1n 
todos que es falso lo que 
han o\u00eddo decir de ti y 
que, por el contrario, t\u00fa 
tambi\u00e9n cumples la Ley.
{I}25_{/}En cuanto a los 
creyentes de origen no 
jud\u00edo, ya les hemos 
enviado instrucciones, 
pidi\u00e9ndoles que se 
abstengan de carne 
sacrificada a los \u00eddolos, 
de la sangre y de la 
carne de animales sin 
sangrar y de las 
relaciones sexuales 
prohibidas."
{I}26_{/}Pablo, pues, 
apadrin\u00f3 a aquellos 
hombres. Al d\u00eda siguiente 
se purific\u00f3 con ellos y 
entr\u00f3 en el Templo para 
notificar qu\u00e9 d\u00eda 
concluir\u00eda su tiempo de 
purificaci\u00f3n y se 
ofrecer\u00eda el sacrificio 
por cada uno de ellos.
PABLO ES ARRESTADO EN EL 
TEMPLO{/}

{I}27_{/}Estaban para 
cumplirse los siete d\u00edas, 
cuando unos jud\u00edos de 
Asia vieron a Pablo en el 
Templo y empezaron a 
alborotar a la gente. 
Agarraron a Pablo {I}28_{/}y 
gritaron: "\u00a1Israelitas, 
ay\u00fadennos! Este es el 
hombre que por todas 
partes predica a todos en 
contra de nuestro pueblo, 
de la Ley y de este Lugar 
Santo. Y ahora incluso ha 
introducido a unos 
griegos dentro del 
Templo, profanando este 
Lugar Santo."
{I}29_{/}Dec\u00edan esto porque 
poco antes hab\u00edan visto a 
Pablo en la ciudad 
acompa\u00f1ado de Tr\u00f3fimo, 
natural de Efeso, y 
pensaron que Pablo lo 
hab\u00eda llevado al Templo.
{I}30_{/}La ciudad entera se 
alborot\u00f3. Concurri\u00f3 la 
gente de todas partes, y 
tomando a Pablo, lo 
arrastraron hacia la 
salida del Templo, 
cerrando inmediatamente 
las puertas. {I}31_{/}Quer\u00edan 
matarlo, pero lleg\u00f3 al 
comandante del batall\u00f3n 
la noticia de que toda 
Jerusal\u00e9n estaba 
alborotada. {I}32_{/}En 
seguida tom\u00f3 consigo 
algunos oficiales y 
soldados y bajaron 
corriendo hacia la 
multitud. Al ver al 
comandante y a los 
soldados, dejaron de 
golpear a Pablo.
{I}33_{/}El comandante se 
acerc\u00f3, hizo arrestar a 
Pablo y orden\u00f3 que lo 
ataran con dos cadenas. 
Despu\u00e9s pregunt\u00f3 qui\u00e9n 
era y qu\u00e9 hab\u00eda hecho. 
{I}34_{/}Pero entre la gente 
unos gritaban una cosa y 
otros otra. Al ver el 
comandante que no pod\u00eda 
sacar nada en claro a 
causa del alboroto, dio 
orden de que llevaran a 
Pablo a la fortaleza. 
{I}35_{/}Al llegar a las 
escalinatas, los soldados 
tuvieron que levantarlo y 
llevarlo a hombros a 
causa de la violencia de 
la multitud, {I}36_{/}pues un 
mont\u00f3n de gente lo segu\u00eda 
gritando: "\u00a1M\u00e1talo!"
{I}37_{/}Cuando estaban ya 
para meterlo dentro de la 
fortaleza, Pablo dijo al 
comandante: "\u00bfMe permites 
decirte una palabra?" Le 
contest\u00f3: "\u00a1Pero t\u00fa 
hablas griego! {I}38_{/}\u00bfNo 
eres, entonces, el 
egipcio que \u00faltimamente 
se rebel\u00f3 y llev\u00f3 al 
desierto a cuatro mil 
terroristas?" {I}39_{/}Pablo 
respondi\u00f3: "Yo soy jud\u00edo, 
ciudadano de Tarso, 
ciudad muy conocida de 
Cilicia. Perm\u00edteme, por 
favor, hablar al pueblo."
{I}40_{/}El comandante se lo 
permiti\u00f3. Entonces Pablo, 
de Pie en la escalinata, 
hizo un gesto con la mano 
y se produjo un gran 
silencio. Despu\u00e9s empez\u00f3 
a hablar al pueblo en 
lengua hebrea.
PABLO SE DIRIGE A LOS 
JUD\u00cdOS{/}

{1}22{/}

{I}1_{/}"Hermanos y 
padres, esc\u00fachenme, pues 
les quiero dar algunas 
explicaciones." {I}2_{/}Al 
o\u00edr que les hablaba en 
hebreo, se calm\u00f3 m\u00e1s a\u00fan 
su agitaci\u00f3n. Y Pablo 
continu\u00f3:
{I}3_{/}"Yo soy jud\u00edo, 
nacido en Tarso de 
Cilicia, pero educado en 
esta ciudad. Teniendo a 
Gamaliel de maestro, fui 
instruido en la Ley de 
nuestros padres en la 
forma m\u00e1s seria, y era un 
fan\u00e1tico del servicio de 
Dios, como ustedes ahora. 
{I}4_{/}As\u00ed que persegu\u00ed a 
muerte a este camino{/} e 
hice encadenar y meter en 
la c\u00e1rcel a hombres y 
mujeres; {I}5_{/}esto lo 
saben muy bien el sumo 
sacerdote y el Consejo de 
los Ancianos. Incluso me 
entregaron cartas para 
nuestros hermanos de 
Damasco, y sal\u00ed para 
detener a los cristianos 
que all\u00ed hab\u00eda y traerlos 
encadenados a Jerusal\u00e9n 
para que fueran 
castigados.
{I}6_{/}Iba de camino, y ya 
estaba cerca de Damasco, 
cuando a eso de mediod\u00eda 
se produjo un rel\u00e1mpago y 
me envolvi\u00f3 de repente 
una luz muy brillante que 
ven\u00eda del cielo. {I}7_{/}Ca\u00ed 
al suelo y o\u00ed una voz que 
me dec\u00eda: "Saulo, Saulo, 
\u00bfpor qu\u00e9 me persigues?" 
{I}8_{/}Yo respond\u00ed: "\u00bfQui\u00e9n 
eres, Se\u00f1or?" Y \u00e9l me 
dijo: "Yo soy Jes\u00fas el 
Nazareno, a quien t\u00fa 
persigues."
{I}9_{/}Los que me 
acompa\u00f1aban vieron la luz 
y se asustaron, pero no 
oyeron al que me hablaba. 
{I}10_{/}Entonces yo 
pregunt\u00e9: "Qu\u00e9 debo 
hacer, Se\u00f1or?" Y el Se\u00f1or 
me respondi\u00f3: "Lev\u00e1ntate 
y vete a Damasco. All\u00ed te 
hablar\u00e1n de la misi\u00f3n que 
te ha sido asignada."
{I}11_{/}El resplandor de 
aquella luz me dej\u00f3 
ciego, y entr\u00e9 en Damasco 
llevado de la mano por 
mis compa\u00f1eros. {I}12_{/}All\u00ed 
vino a verme un tal 
Anan\u00edas, un hombre muy 
observante de la Ley y 
muy estimado por todos 
los jud\u00edos que viv\u00edan en 
Damasco. {I}13_{/}Me dijo: 
"Saulo, hermano m\u00edo, 
recobra la vista". Y en 
el mismo instante pude 
verle. {I}14_{/}Entonces 
agreg\u00f3: "El Dios de 
nuestros padres te ha 
elegido para que conozcas 
su voluntad, veas al 
Justo y oigas su propia 
voz. {I}15_{/}Con todo lo que 
has visto y o\u00eddo ser\u00e1s en 
adelante su testigo ante 
las personas m\u00e1s 
diversas. {I}16_{/}Y ahora, 
\u00bfa qu\u00e9 esperas? 
Lev\u00e1ntate, recibe el 
bautismo y lava tus 
pecados invocando su 
Nombre."
{I}17_{/}Despu\u00e9s de regresar 
a Jerusal\u00e9n, mientras un 
d\u00eda me encontraba orando 
en el Templo, tuve un 
\u00e9xtasis. {I}18_{/}Vi al Se\u00f1or 
que me dec\u00eda: "Mu\u00e9vete y 
sal pronto de Jerusal\u00e9n, 
pues no escuchar\u00e1n el 
testimonio que les des de 
m\u00ed." {I}19_{/}Yo respond\u00ed: 
"Se\u00f1or, ellos saben que 
yo recorr\u00eda las sinagogas 
encarcelando y azotando a 
los que cre\u00edan en ti. 
{I}20_{/}Y cuando se derram\u00f3 
la sangre de tu testigo 
Esteban, yo me encontraba 
all\u00ed; estaba de acuerdo 
con ellos e incluso 
guardaba las ropas de los 
que le daban muerte." 
{I}21_{/}Pero el Se\u00f1or me 
dijo: "Anda; ahora te voy 
a enviar lejos, a las 
naciones paganas."
{I}22_{/}Hasta este punto la 
gente estuvo escuchando a 
Pablo, pero al o\u00edr estas 
\u00faltimas palabras se 
pusieron a gritar: "\u00a1Mata 
a ese hombre! \u00a1No tiene 
derecho a vivir!" 
{I}23_{/}Vociferaban, 
agitaban sus vestidos y 
tiraban tierra al aire. 
{I}24_{/}Entonces el 
comandante orden\u00f3 que lo 
metieran dentro de la 
fortaleza y lo azotaran 
para que confesara por 
qu\u00e9 motivo gritaban de 
aquella manera contra \u00e9l.
{I}25_{/}Pero cuando 
quisieron quitarle la 
ropa, Pablo pregunt\u00f3 al 
oficial que estaba all\u00ed 
presente: "\u00bfEs conforme a 
la ley azotar a un 
ciudadano romano sin 
haberlo antes juzgado?" 
{I}26_{/}Al o\u00edr esto, el 
oficial fue donde el 
comandante y le dijo: 
"\u00a1Qu\u00e9 ibas a hacer! Ese 
hombre es un ciudadano 
romano." {I}27_{/}El 
comandante vino y le 
pregunt\u00f3: "Dime, \u00bferes 
ciudadano romano?" "S\u00ed", 
respondi\u00f3 Pablo. {I}28_{/}El 
comandante coment\u00f3: "A m\u00ed 
me cost\u00f3 mucho dinero 
hacerme ciudadano 
romano." Pablo le 
contest\u00f3: "Yo lo soy por 
nacimiento."
{I}29_{/}Al momento se 
retiraron los que estaban 
para torturarlo, y el 
mismo comandante tuvo 
miedo porque hab\u00eda hecho 
encadenar a un ciudadano 
romano.
PABLO COMPARECE ANTE EL 
CONSEJO JUD\u00cdO{/}

{I}30_{/}Al d\u00eda siguiente 
hizo soltar a Pablo. 
Quer\u00eda conocer con 
certeza cu\u00e1les eran los 
cargos que los jud\u00edos 
ten\u00edan contra \u00e9l, y mand\u00f3 
que se reunieran los 
jefes de los sacerdotes y 
todo el Consejo que 
llaman Sanedr\u00edn. Despu\u00e9s 
hizo bajar a Pablo para 
que compareciera ante 
ellos.
{1}23{/}

{I}1_{/}Pablo mir\u00f3 fijamente 
al Sanedr\u00edn y les dijo: 
"Hermanos, hasta el d\u00eda 
de hoy he actuado 
rectamente ante Dios." 
{I}2_{/}A este punto el sumo 
sacerdote Anan\u00edas orden\u00f3 
a sus asistentes que le 
golpearan en la boca. 
{I}3_{/}Pablo entonces le 
dijo: "Dios te golpear\u00e1 a 
ti, pared blanqueada. 
Est\u00e1s ah\u00ed sentado para 
juzgarme seg\u00fan la Ley, y 
t\u00fa violas la Ley 
ordenando que me 
golpeen." {I}4_{/}Los que 
estaban a su lado le 
dijeron: "Est\u00e1s 
insultando al sumo 
sacerdote de Dios." 
{I}5_{/}Pablo contest\u00f3: 
"Hermanos, yo no sab\u00eda 
que fuera el sumo 
sacerdote, pues est\u00e1 
escrito: No insultar\u00e1s al 
jefe de tu pueblo."{/}

{I}6_{/}Pablo sab\u00eda que una 
parte de ellos eran 
saduceos y la otra 
fariseos. As\u00ed que declar\u00f3 
en medio del Sanedr\u00edn: 
"Hermanos, yo soy fariseo 
e hijo de fariseos. Y 
ahora me est\u00e1n juzgando a 
causa de nuestra 
esperanza, a causa de la 
resurrecci\u00f3n de los 
muertos."
{I}7_{/}Apenas hizo esta 
declaraci\u00f3n, se origin\u00f3 
una gran discusi\u00f3n entre 
los fariseos y los 
saduceos, y la asamblea 
se dividi\u00f3. {I}8_{/}Porque 
los saduceos dicen que no 
hay resurrecci\u00f3n, ni 
\u00e1ngeles, ni esp\u00edritu, 
mientras que los fariseos 
admiten todo eso. {I}9_{/}Se 
arm\u00f3, pues, un enorme 
griter\u00edo. Algunos 
maestros de la Ley que 
eran del partido de los 
fariseos se pusieron en 
Pie, afirmando: "Nosotros 
no hallamos nada malo en 
este hombre. Tal vez le 
haya hablado un esp\u00edritu 
o un \u00e1ngel."
{I}10_{/}La discusi\u00f3n se hizo 
tan violenta que el 
capit\u00e1n tuvo miedo de que 
despedazaran a Pablo. 
Orden\u00f3, entonces, que 
vinieran los soldados, 
sacaran a Pablo de all\u00ed y 
lo llevaran de nuevo a la 
fortaleza.
{I}11_{/}Aquella misma noche 
el Se\u00f1or se acerc\u00f3 a 
Pablo y le dijo: "\u00a1Animo! 
As\u00ed como has dado 
testimonio de m\u00ed aqu\u00ed en 
Jerusal\u00e9n, tendr\u00e1s que 
darlo tambi\u00e9n en Roma."
UNA CONJURACI\u00d3N M\u00c1S PARA 
ASESINAR A PABLO{/}

{I}12_{/}Al amanecer se 
reunieron algunos jud\u00edos 
y se comprometieron con 
juramento a no comer ni 
beber hasta dar muerte a 
Pablo. {I}13_{/}Los 
comprometidos en esta 
conjuraci\u00f3n eran m\u00e1s de 
cuarenta. {I}14_{/}Se 
presentaron, pues, a los 
jefes de los sacerdotes y 
a los ancianos y les 
dijeron: "Nos hemos 
comprometido bajo 
juramento a no probar 
comida alguna hasta que 
no hayamos dado muerte a 
Pablo. {I}15_{/}Ahora les 
toca a ustedes, con el 
Consejo, obtener del 
comandante que haga bajar 
de nuevo a Pablo con 
pretexto de examinar m\u00e1s 
a fondo su caso. 
Nosotros, por nuestra 
parte, estamos preparados 
para matarlo antes de que 
llegue."
{I}16_{/}Pero el sobrino de 
Pablo, hijo de su 
hermana, se enter\u00f3 de 
esta emboscada y fue a la 
fortaleza a informarle. 
{I}17_{/}Entonces Pablo llam\u00f3 
a un oficial y le dijo: 
"Lleva a este joven ante 
el comandante, pues tiene 
algo que contarle." 
{I}18_{/}El oficial se lo 
llev\u00f3 ante el comandante 
y le dijo: "El preso 
Pablo me llam\u00f3 y me pidi\u00f3 
que te trajera a este 
joven, pues tiene algo 
que decirte."
{I}19_{/}El comandante lo 
tom\u00f3 de la mano, lo llev\u00f3 
aparte y le pregunt\u00f3: 
"\u00bfQu\u00e9 tienes que 
contarme?" {I}20_{/}El joven 
respondi\u00f3: "Los jud\u00edos 
han decidido pedirte que 
ma\u00f1ana lleves a Pablo al 
Sanedr\u00edn con el pretexto 
de examinar m\u00e1s de cerca 
su caso. {I}21_{/}Pero no les 
creas, porque hay m\u00e1s de 
cuarenta hombres de ellos 
listos para tenderle una 
trampa. Se han 
comprometido bajo 
juramento a no comer ni 
beber hasta que no le 
hayan dado muerte. Ya 
est\u00e1n preparados 
esperando tu decisi\u00f3n." 
{I}22_{/}El comandante 
despidi\u00f3 al joven con 
esta advertencia: "Que 
nadie se entere de que me 
has dado esta 
informaci\u00f3n."
{I}23_{/}Despu\u00e9s llam\u00f3 a dos 
oficiales y les dijo: 
"Est\u00e9n listos para salir 
hacia Cesarea esta noche 
despu\u00e9s de las doce con 
doscientos soldados, 
setenta de caballer\u00eda y 
doscientos auxiliares. 
{I}24_{/}Preparen tambi\u00e9n 
cabalgaduras para llevar 
a Pablo y entregarlo sano 
y salvo al gobernador 
F\u00e9lix."
PABLO ES LLEVADO A 
CESAREA{/}

{I}25_{/}El comandante 
escribi\u00f3 la siguiente 
carta al gobernador:
{I}26_{/}"Claudio Lisias 
saluda al excelent\u00edsimo 
gobernador F\u00e9lix y le 
comunica lo siguiente: 
{I}27_{/}Los jud\u00edos hab\u00edan 
detenido a este hombre y 
estaban a punto de 
matarlo, cuando me enter\u00e9 
de que era un ciudadano 
romano e intervine con la 
tropa para arrancarlo de 
sus manos. {I}28_{/}Como 
quer\u00eda saber de qu\u00e9 lo 
acusaban, lo present\u00e9 
ante el Sanedr\u00edn, {I}29_{/}y 
descubr\u00ed que lo acusaban 
por cuestiones de su Ley, 
pero que no hab\u00eda ning\u00fan 
cargo que mereciera la 
muerte o la prisi\u00f3n. 
{I}30_{/}Despu\u00e9s me enter\u00e9 de 
que los jud\u00edos preparaban 
una emboscada contra este 
hombre, por lo que decid\u00ed 
envi\u00e1rtelo, y dije a sus 
acusadores que 
presentaran sus quejas 
ante ti. Adi\u00f3s."
{I}31_{/}De acuerdo a las 
instrucciones recibidas, 
los soldados tomaron a 
Pablo y lo llevaron de 
noche a Ant\u00edpatris. 
{I}32_{/}Al d\u00eda siguiente 
regresaron a la 
fortaleza, y los de 
caballer\u00eda siguieron 
viaje con \u00e9l. {I}33_{/}Al 
llegar a Cesarea, 
entregaron la carta al 
gobernador y le 
presentaron a Pablo. 
{I}34_{/}F\u00e9lix se inform\u00f3 y 
pregunt\u00f3 a Pablo de qu\u00e9 
comarca era; al saber que 
era de Cilicia, {I}35_{/}le 
dijo: "Te oir\u00e9 cuando 
est\u00e9n presentes tus 
acusadores." Y mand\u00f3 que 
lo custodiaran en el 
palacio de Herodes.
PABLO COMPARECE ANTE EL 
GOBERNADOR F\u00c9LIX{/}

{1}24{/}

{I}1_{/}Cinco d\u00edas despu\u00e9s, 
el sumo sacerdote Anan\u00edas 
baj\u00f3 a Cesarea con 
algunos ancianos y un 
abogado llamado T\u00e9rtulo, 
y presentaron una demanda 
contra Pablo ante el 
gobernador. {I}2_{/}Fue 
llamado Pablo, y T\u00e9rtulo 
empez\u00f3 su acusaci\u00f3n:
{I}3_{/}"Excelent\u00edsimo F\u00e9lix, 
gozamos de gran paz 
gracias a ti y las 
reformas que supiste 
promover para bien de 
esta naci\u00f3n. Todo esto lo 
reconocemos de mil 
maneras y en cualquier 
lugar, y te estamos 
plenamente agradecidos. 
{I}4_{/}Pero no quisiera 
abusar m\u00e1s de tu tiempo y 
solamente te ruego nos 
escuches un momento con 
tu acostumbrada 
comprensi\u00f3n.
{I}5_{/}Nos consta que este 
hombre es peor que la 
peste, crea divisiones 
entre los jud\u00edos de todo 
el mundo y es un 
dirigente de la secta de 
los Nazarenos. 
{I}6_{/}Incluso intentaba 
profanar el Templo cuando 
lo tomamos preso. 
Quer\u00edamos juzgarlo seg\u00fan 
nuestra Ley, {I}7_{/}pero el 
comandante Lisias 
intervino en forma muy 
violenta y nos oblig\u00f3 a 
soltarlo. {I}8_{/}Luego 
declar\u00f3 que sus 
acusadores ten\u00edan que 
presentarse ante ti. Si 
t\u00fa lo interrogas, podr\u00e1s 
comprobar todas las cosas 
de que lo acusamos."
{I}9_{/}Los jud\u00edos lo 
apoyaron, afirmando que 
realmente las cosas eran 
as\u00ed. {I}10_{/}Entonces el 
gobernador dio la palabra 
a Pablo, que contest\u00f3:
"S\u00e9 que has administrado 
esta naci\u00f3n durante 
muchos a\u00f1os, y esto me 
hace sentir muy confiado 
para exponer mi defensa. 
{I}11_{/}T\u00fa mismo podr\u00e1s 
comprobar que no hace m\u00e1s 
de doce d\u00edas que sub\u00ed a 
Jerusal\u00e9n en 
peregrinaci\u00f3n, {I}12_{/}y que 
nadie me sorprendi\u00f3 
discutiendo en el Templo 
o alborotando a la gente 
ni en las sinagogas ni en 
la ciudad; {I}13_{/}de modo 
que no pueden probar las 
cargos de que ahora me 
acusan.
{I}14_{/}Pero s\u00ed admito ante 
ti que sirvo al Dios de 
nuestros padres seg\u00fan 
nuestro camino, que ellos 
llaman secta. Creo en 
todo lo que est\u00e1 escrito 
en la Ley y los Profetas 
{I}15_{/}y espero de Dios, 
como ellos mismos 
esperan, la resurrecci\u00f3n 
de los muertos, tanto de 
los justos como de los 
pecadores. {I}16_{/}Por eso 
yo tambi\u00e9n me esfuerzo 
por tener siempre la 
conciencia limpia ante 
Dios y ante los hombres.
{I}17_{/}Despu\u00e9s de muchos 
a\u00f1os he vuelto a traer 
ayuda a los de mi naci\u00f3n 
y a ofrecer sacrificios. 
{I}18_{/}Y esta es la raz\u00f3n 
por la que me encontraron 
en el Templo. Me hab\u00eda 
purificado seg\u00fan la Ley, 
y no hab\u00eda aglomeraci\u00f3n 
de gente ni tumulto. 
{I}19_{/}Todo empez\u00f3 por 
causa de unos jud\u00edos de 
Asia que hoy deber\u00edan 
estar aqu\u00ed para acusarme, 
si es que tienen algo 
contra m\u00ed. {I}20_{/}Que los 
aqu\u00ed presentes digan qu\u00e9 
crimen hallaron en m\u00ed 
cuando comparec\u00ed ante el 
Sanedr\u00edn, {I}21_{/}a no ser 
esto que dije en voz alta 
ante ellos: "Yo soy 
juzgado hoy por ustedes a 
causa de la resurrecci\u00f3n 
de los muertos"."
{I}22_{/}F\u00e9lix, que estaba 
bien informado sobre el 
Camino, posterg\u00f3 el caso 
con estas palabras: 
"Cuando baje el 
comandante Lisias, 
resolver\u00e9 este caso." 
{I}23_{/}Dio instrucciones al 
oficial para que vigilara 
a Pablo, pero dej\u00e1ndole 
cierta libertad y sin 
impedir a los suyos que 
lo atendieran.
{I}24_{/}Algunos d\u00edas despu\u00e9s 
vino F\u00e9lix con su esposa, 
Drusila, que era jud\u00eda. 
Mand\u00f3 llamar a Pablo y lo 
dej\u00f3 hablar de la fe en 
Cristo. {I}25_{/}Pero cuando 
habl\u00f3 de la justicia, del 
dominio de los instintos 
y del juicio futuro, 
F\u00e9lix se asust\u00f3 y le 
dijo: "Por ahora puedes 
irte; te llamar\u00e9 en otra 
oportunidad." {I}26_{/}F\u00e9lix 
ten\u00eda esperanza de que 
Pablo le ofreciese 
dinero, y por eso lo 
llamaba a menudo para 
conversar con \u00e9l.
{I}27_{/}Pasaron as\u00ed dos 
a\u00f1os. Entonces Felix fue 
reemplazado por Porcio 
Festo, y como quer\u00eda 
quedar bien con los 
jud\u00edos, dej\u00f3 a Pablo 
preso.

JUICIO ANTE EL GOBERNADOR 
FESTO{/}

{1}25{/}

{I}1_{/}Tres d\u00edas despu\u00e9s de 
su llegada a la 
provincia, Festo subi\u00f3 de 
Cesarea a Jerusal\u00e9n. 
{I}2_{/}All\u00ed los jefes de los 
sacerdotes y las 
autoridades de los jud\u00edos 
volvieron a acusar a 
Pablo. Insistieron {I}3_{/}y 
pidieron a Festo, como un 
favor, que lo trajera a 
Jerusal\u00e9n, pues ellos 
todav\u00eda planeaban matarlo 
en el camino. {I}4_{/}Festo 
les respondi\u00f3 que Pablo 
estaba bajo custodia en 
Cesarea y que \u00e9l volver\u00eda 
muy pronto all\u00e1. {I}5_{/}"Los 
que entre ustedes tienen 
m\u00e1s autoridad, les dijo, 
bajen conmigo a Cesarea; 
y si ese hombre hizo algo 
condenable, presentar\u00e1n 
sus acusaciones."
{I}6_{/}Festo no permaneci\u00f3 
en Jerusal\u00e9n m\u00e1s de ocho 
o diez d\u00edas y luego 
volvi\u00f3 a Cesarea. Al d\u00eda 
siguiente se sent\u00f3 en el 
tribunal y mand\u00f3 llamar a 
Pablo. {I}7_{/}Apenas se 
present\u00f3, los jud\u00edos que 
hab\u00edan bajado de 
Jerusal\u00e9n lo acosaron con 
numerosas y graves 
acusaciones. Pero no 
pod\u00edan probar lo que 
alegaban. {I}8_{/}Pablo se 
defendi\u00f3 diciendo: "Yo no 
he cometido ninguna falta 
contra la Ley de los 
jud\u00edos, ni contra el 
Templo, ni contra el 
C\u00e9sar."
{I}9_{/}Entonces Festo, que 
quer\u00eda ganarse la amistad 
de los jud\u00edos, pregunt\u00f3 a 
Pablo: "Si soy yo el que 
te va a juzgar, \u00bfquieres 
subir a Jerusal\u00e9n?" 
{I}10_{/}Pablo contest\u00f3: 
"Estoy ante el tribunal 
del C\u00e9sar; ah\u00ed debo ser 
juzgado. No he hecho 
ning\u00fan mal a los jud\u00edos, 
como t\u00fa muy bien sabes. 
{I}11_{/}Si he cometido alg\u00fan 
delito que merezca la 
muerte, acepto morir. 
Pero si no he hecho nada 
de lo que me acusan, 
nadie tiene derecho a 
entregarme a ellos. Apelo 
al C\u00e9sar."
{I}12_{/}Entonces Festo, 
despu\u00e9s de hablar con su 
consejo, decidi\u00f3: "Has 
apelado al C\u00e9sar; al 
C\u00e9sar ir\u00e1s."
{I}13_{/}Transcurridos unos 
d\u00edas, llegaron a Cesarea 
el rey Agripa y su 
hermana Berenice para 
saludar a Festo. 
{I}14_{/}Permanecieron all\u00ed 
alg\u00fan tiempo, y Festo 
expuso al rey el caso de 
Pablo, dici\u00e9ndole:
"Tenemos aqu\u00ed a un hombre 
que F\u00e9lix dej\u00f3 preso. 
{I}15_{/}Cuando estuve en 
Jerusal\u00e9n, los jefes de 
los sacerdotes y los 
ancianos de los jud\u00edos 
presentaron quejas contra 
\u00e9l y me pidieron que lo 
condenara. {I}16_{/}Yo les 
contest\u00e9 que los romanos 
no acostumbran entregar a 
un hombre sin que haya 
tenido la oportunidad de 
defenderse de los cargos 
en presencia de sus 
acusadores. 
{I}17_{/}Vinieron, pues, 
conmigo y, sin demora, me 
sent\u00e9 al d\u00eda siguiente en 
el tribunal y mand\u00e9 traer 
al hombre.
{I}18_{/}Se presentaron los 
acusadores, pero no lo 
demandaron por ninguno de 
los delitos que yo 
sospechaba. {I}19_{/}S\u00f3lo 
ten\u00edan contra \u00e9l 
cuestiones referentes a 
sus creencias y a un 
cierto Jes\u00fas, ya muerto, 
de quien Pablo afirma que 
vive. {I}20_{/}Como yo me 
perd\u00eda en esos asuntos, 
le pregunt\u00e9 si quer\u00eda ir 
a Jerusal\u00e9n para ser 
juzgado all\u00ed sobre esas 
cosas. {I}21_{/}Pero Pablo 
apel\u00f3 y pidi\u00f3 que el 
sumario lo hiciera el 
tribunal del emperador. 
Entonces orden\u00e9 que lo 
mantuvieran bajo custodia 
hasta que pueda enviarlo 
al C\u00e9sar." {I}22_{/}Agripa le 
dijo: "Me gustar\u00eda 
escuchar a ese hombre." 
Festo le contest\u00f3: 
"Ma\u00f1ana lo oir\u00e1s."
{I}23_{/}Al d\u00eda siguiente 
llegaron Agripa y 
Berenice con gran pompa y 
entraron en la sala de la 
audiencia acompa\u00f1ados por 
los jefes militares y las 
autoridades de la ciudad. 
Festo orden\u00f3 que trajeran 
a Pablo {I}24_{/}y dijo:

"Rey Agripa y todos los 
presentes: aqu\u00ed tienen al 
hombre contra quien toda 
la comunidad de los 
jud\u00edos ha venido a 
reclamarme, tanto en 
Jerusal\u00e9n como aqu\u00ed, 
pidiendo a gritos que no 
lo dejara con vida. 
{I}25_{/}Yo, por mi parte, me 
convenc\u00ed de que no hab\u00eda 
hecho nada digno de 
muerte, y como \u00e9l mismo 
apelaba al emperador, 
decid\u00ed envi\u00e1rselo. 
{I}26_{/}Pero todav\u00eda no 
tengo nada seguro para 
escribir a nuestro 
soberano respecto a \u00e9l, y 
por eso lo presento aqu\u00ed 
ante ustedes, y 
especialmente ante ti, 
rey Agripa, para que 
pueda escribir algo 
cuando se esclarezcan un 
poco m\u00e1s las cosas. 
{I}27_{/}Porque me parece 
absurdo enviar a un 
detenido sin se\u00f1alar los 
cargos en su contra."
PABLO DA TESTIMONIO ANTE 
EL REY AGRIPA{/}

{1}26{/}

{I}1_{/}Agripa dijo a 
Pablo: "Puedes hablar en 
tu defensa." Entonces 
Pablo extendi\u00f3 su mano y 
empez\u00f3 a hablar as\u00ed:
{I}2_{/}"Rey Agripa, me 
siento afortunado de 
poderme defender hoy ante 
ti de todo lo que me 
reprochan los jud\u00edos, 
{I}3_{/}pues t\u00fa conoces 
perfectamente sus 
costumbres y las 
discusiones propias de 
ellos. Por eso te ruego 
tengas la bondad de 
escucharme.
{I}4_{/}Todos los jud\u00edos 
saben c\u00f3mo he vivido 
desde mi juventud tanto 
en la comunidad jud\u00eda 
como en Jerusal\u00e9n. {I}5_{/}Me 
han visto de tan cerca 
que, si quisieran, 
podr\u00edan testificar que he 
vivido como un fariseo en 
la secta m\u00e1s rigurosa de 
nuestra religi\u00f3n. {I}6_{/}Y 
si ahora soy aqu\u00ed 
procesado, es por esperar 
la promesa hecha por Dios 
a nuestros padres; {I}7_{/}de 
hecho, el culto perpetuo 
que nuestras doce tribus 
rinden a Dios noche y d\u00eda 
no tiene otro prop\u00f3sito 
que el de alcanzar esta 
promesa. Por esta 
esperanza, oh rey, me 
acusan los jud\u00edos. 
{I}8_{/}Pero \u00bfpor qu\u00e9 no 
quieren ustedes creer que 
Dios resucite a los 
muertos?
{I}9_{/}Yo mismo, al 
principio, consider\u00e9 que 
era mi deber usar todos 
los medios para combatir 
el nombre de Jes\u00fas el 
Nazareno. {I}10_{/}As\u00ed lo 
hice en Jerusal\u00e9n con los 
poderes que me dieron los 
jefes de los sacerdotes: 
hice encarcelar a muchos 
creyentes, y cuando eran 
condenados a muerte, yo 
di tambi\u00e9n mi voto. 
{I}11_{/}Recorr\u00eda las 
sinagogas y multiplicaba 
los castigos para 
obligarlos a renegar de 
su fe, y tal era mi furor 
contra ellos, que los 
persegu\u00eda hasta fuera de 
nuestras fronteras.
{I}12_{/}Con este prop\u00f3sito 
iba a Damasco con plenos 
poderes y por encargo de 
los jefes de los 
sacerdotes. {I}13_{/}En el 
camino, oh rey, a eso del 
mediod\u00eda, vi una luz que 
ven\u00eda del cielo, m\u00e1s 
resplandeciente que el 
sol, que nos deslumbr\u00f3 a 
m\u00ed y a los que me 
acompa\u00f1aban. {I}14_{/}Todos 
ca\u00edmos al suelo y yo o\u00ed 
una voz que me dec\u00eda en 
hebreo: "Saulo, Saulo, 
\u00bfpor qu\u00e9 me persigues? En 
vano pataleas contra el 
aguij\u00f3n."
{I}15_{/}Yo dije: "\u00bfQui\u00e9n 
eres, Se\u00f1or?" Y el Se\u00f1or 
dijo: "Yo soy Jes\u00fas, a 
quien t\u00fa persigues. 
{I}16_{/}Ahora lev\u00e1ntate y 
ponte en Pie: me he 
manifestado a ti para 
hacerte servidor y 
testigo de lo que has 
visto de m\u00ed y de lo que 
te mostrar\u00e9 m\u00e1s adelante. 
{I}17_{/}Yo te proteger\u00e9 
tanto de tu pueblo como 
de los paganos a quienes 
te env\u00edo. {I}18_{/}T\u00fa les 
abrir\u00e1s los ojos para que 
se conviertan de las 
tinieblas a la luz y del 
poder de Satan\u00e1s a Dios: 
creyendo en m\u00ed se les 
perdonar\u00e1n los pecados y 
compartir\u00e1n la herencia 
de los santos."
{I}19_{/}Yo, rey Agripa, no 
rechac\u00e9 esta visi\u00f3n 
celestial. {I}20_{/}Muy por 
el contrario, empec\u00e9 a 
predicar, primero a la 
gente de Damasco, luego 
en Jerusal\u00e9n y en el pa\u00eds 
de los jud\u00edos, y por 
\u00faltimo en las naciones 
paganas. Y les ped\u00eda que 
se arrepintieran y se 
convirtieran a Dios, 
mostrando en adelante los 
frutos de una verdadera 
conversi\u00f3n.
{I}21_{/}Por cumplir esta 
misi\u00f3n los jud\u00edos me 
detuvieron en el Templo y 
trataron de matarme. 
{I}22_{/}Pero, con la ayuda 
de Dios, segu\u00ed dando mi 
testimonio a grandes y 
peque\u00f1os hasta el d\u00eda de 
hoy. En ning\u00fan momento me 
aparto de lo que Mois\u00e9s y 
los Profetas dijeron de 
antemano: {I}23_{/}que el 
Mes\u00edas ten\u00eda que morir; 
que ser\u00eda el primero en 
resucitar de entre los 
muertos, y despu\u00e9s 
anunciar\u00eda la luz tanto a 
su pueblo como a las 
dem\u00e1s naciones."
{I}24_{/}Al llegar Pablo a 
este punto de su defensa, 
Festo exclam\u00f3 con voz muy 
alta: "Pablo, \u00a1t\u00fa est\u00e1s 
loco! Tus muchos estudios 
te han trastornado la 
mente." {I}25_{/}"No estoy 
loco, excelent\u00edsimo 
Festo, contest\u00f3 Pablo; 
estoy diciendo cosas 
verdaderas con mucho 
sentido. {I}26_{/}El rey est\u00e1 
bien enterado de estas 
cosas, por eso le hablo 
con tanta libertad. Estoy 
convencido de que no 
ignora nada de este 
asunto, pues esas cosas 
no han sucedido en un 
rinc\u00f3n. {I}27_{/}Rey Agripa, 
\u00bfcrees a los Profetas? Yo 
s\u00e9 que crees."
{I}28_{/}Agripa le contest\u00f3: 
"\u00a1Un poco m\u00e1s y vas a 
pensar que ya me has 
hecho cristiano!" 
{I}29_{/}Pablo le respondi\u00f3: 
"Por poco o por mucho, 
quiera Dios que no s\u00f3lo 
t\u00fa, sino tambi\u00e9n todos 
los que hoy me escuchan, 
llegaran hasta donde yo 
he llegado, a excepci\u00f3n 
de estas cadenas."
{I}30_{/}En ese momento el 
rey se levant\u00f3, y con \u00e9l 
el gobernador, Berenice y 
todos los asistentes. 
{I}31_{/}Mientras se 
retiraban, conversaban 
entre s\u00ed y dec\u00edan: "Este 
no es hombre para hacer 
cosas que merezcan la 
muerte o la c\u00e1rcel." 
{I}32_{/}Agripa dijo a Festo: 
"Si no hubiese apelado al 
C\u00e9sar, se le habr\u00eda 
podido dejar en 
libertad."
DE VIAJE HACIA ROMA{/}

{1}27{/}

{I}1_{/}Cuando se decidi\u00f3 
que nos deb\u00edamos embarcar 
rumbo a Italia, Pablo y 
otros prisioneros fueron 
entregados a un tal 
Julio, capit\u00e1n del 
batall\u00f3n Augusto. 
{I}2_{/}Subimos a bordo de un 
barco de Adrumeto que se 
dirig\u00eda a las costas de 
Asia y zarpamos; nos 
acompa\u00f1aba Aristarco, un 
macedonio de la ciudad de 
Tesal\u00f3nica. {I}3_{/}Llegamos 
a Sid\u00f3n al d\u00eda siguiente. 
Julio se mostr\u00f3 muy 
humano con Pablo y le 
permiti\u00f3 visitar a sus 
amigos y que pudieran 
atenderle. {I}4_{/}Partiendo 
de all\u00ed nos desviamos 
hacia Chipre, pues los 
vientos eran contrarios. 
{I}5_{/}Atravesamos los mares 
de Cilicia y Panfilia y 
llegamos a Mira de Licia. 
{I}6_{/}All\u00ed el capit\u00e1n 
encontr\u00f3 un barco de 
Alejandr\u00eda que se dirig\u00eda 
a Italia, y nos hizo 
subir a bordo.
{I}7_{/}Durante varios d\u00edas 
navegamos lentamente, y 
con muchas dificultades 
llegamos frente a Cnido. 
Como el viento no nos 
dejaba entrar en ese 
puerto, navegamos al 
abrigo de Creta, dando 
vista al cabo Salm\u00f3n. 
{I}8_{/}Lo costeamos con 
dificultad y llegamos a 
un lugar llamado Puertos 
Buenos, cerca de la 
ciudad de Lasea.
{I}9_{/}El tiempo 
transcurr\u00eda; ya hab\u00eda 
pasado la fiesta del 
Ayuno y la navegaci\u00f3n 
empezaba a ser peligrosa. 
{I}10_{/}Entonces Pablo les 
dijo: "Amigos, yo veo que 
la traves\u00eda es muy 
arriesgada, y vamos a 
perder no s\u00f3lo la carga y 
la nave, sino tambi\u00e9n 
nuestras vidas." 
{I}11_{/}Pero el oficial 
romano confiaba m\u00e1s en el 
piloto y en el patr\u00f3n del 
barco que en las palabras 
de Pablo. {I}12_{/}Como 
adem\u00e1s este puerto era 
poco apropiado para pasar 
el invierno, la mayor\u00eda 
acord\u00f3 partir, esperando 
alcanzar, con un poco de 
suerte, el puerto de 
F\u00e9nix, que est\u00e1 abierto 
hacia el suroeste y el 
noroeste, y donde 
pensaban pasar el 
invierno.
TEMPESTAD Y NAUFRAGIO{/}

{I}13_{/}Comenz\u00f3 entonces a 
soplar un ligero viento 
del sur, y pensaron que 
lograr\u00edan su objetivo. 
Levaron anclas y 
costearon la isla de 
Creta. {I}14_{/}Pero poco 
despu\u00e9s la isla fue 
barrida por un viento 
huracanado que llaman 
Euroaquil\u00f3n. {I}15_{/}El 
barco fue arrastrado y no 
se logr\u00f3 hacer frente al 
viento, de manera que nos 
quedamos a la deriva.
{I}16_{/}Mientras pas\u00e1bamos 
al abrigo de una peque\u00f1a 
isla llamada Cauda, 
logramos con mucho 
esfuerzo recuperar el 
bote salvavidas. {I}17_{/}Una 
vez subido a bordo, hubo 
que asegurar el casco 
ci\u00f1\u00e9ndolo por debajo con 
cables. Ante el peligro 
de encallar en las arenas 
de Sirte, soltaron el 
ancla flotante y nos 
dejamos arrastrar.
{I}18_{/}El temporal era tan 
violento que al d\u00eda 
siguiente tuvieron que 
arrojar al agua parte del 
cargamento. {I}19_{/}Al 
tercer d\u00eda los marineros 
arrojaron al mar con sus 
propias manos tambi\u00e9n el 
aparejo del barco. 
{I}20_{/}Como la tempestad 
segu\u00eda con la misma 
violencia, los d\u00edas 
pasaban y no se ve\u00edan ni 
el sol ni las estrellas: 
est\u00e1bamos perdiendo ya 
toda esperanza.
{I}21_{/}Como hac\u00eda d\u00edas que 
no com\u00edamos, Pablo se 
puso en medio y les dijo: 
"Amigos, ustedes ten\u00edan 
que haberme escuchado y 
no salir de Creta, pues 
nos habr\u00edamos ahorrado 
este peligro y esta 
p\u00e9rdida. {I}22_{/}Pero ahora 
los invito a que recobren 
el \u00e1nimo; sepan que se va 
a perder el barco, pero 
no habr\u00e1 p\u00e9rdida de 
vidas. {I}23_{/}Anoche estuvo 
a mi lado un \u00e1ngel del 
Dios a quien pertenezco y 
a quien sirvo, {I}24_{/}y me 
dijo: "Pablo, no tengas 
miedo: comparecer\u00e1s ante 
el C\u00e9sar, y Dios te 
concede la vida de todos 
los que navegan contigo." 
{I}25_{/}Animo, pues, amigos 
m\u00edos: yo conf\u00edo en Dios y 
todo suceder\u00e1 tal como me 
ha dicho. {I}26_{/}Acabaremos 
en alguna isla."
{I}27_{/}Hac\u00eda ya catorce 
noches que \u00e9ramos 
arrastrados a la deriva 
por el mar Adri\u00e1tico, 
cuando hacia la 
medianoche los marineros 
presintieron la 
proximidad de tierra. 
{I}28_{/}Midieron la 
profundidad del agua, y 
era de treinta y siete 
metros. Poco despu\u00e9s la 
midieron de nuevo, y era 
de veintisiete metros. 
{I}29_{/}Temerosos de que 
fu\u00e9ramos a chocar contra 
unas rocas, tiraron 
cuatro anclas desde la 
popa y esperaron 
ansiosamente a que 
amaneciera. {I}30_{/}En 
cierto momento los 
marineros intentaron huir 
del barco y bajaban el 
bote salvavidas al mar 
como si quisieran alargar 
los cables de las anclas 
de proa. {I}31_{/}Pero Pablo 
dijo al capit\u00e1n y a los 
soldados: "Si esos 
hombres abandonan el 
barco, ustedes no se 
salvar\u00e1n." {I}32_{/}Entonces 
los soldados cortaron las 
amarras del bote y lo 
dejaron caer al agua.
{I}33_{/}Como a\u00fan no 
amanec\u00eda, Pablo los 
invit\u00f3 a que se 
alimentaran, dici\u00e9ndoles: 
"Hace catorce d\u00edas que no 
tomamos nada; no hacemos 
m\u00e1s que esperar y 
permanecemos en ayunas. 
{I}34_{/}Si quieren salvarse, 
\u00bfpor qu\u00e9 no comen? Les 
aseguro que ninguno de 
ustedes perecer\u00e1, y ni 
siquiera uno de sus 
cabellos se perder\u00e1." 
{I}35_{/}Dicho esto tom\u00f3 pan, 
dio gracias a Dios 
delante de todos, lo 
parti\u00f3 y se puso a comer. 
{I}36_{/}Los otros se 
animaron y al fin todos 
se pusieron a comer. 
{I}37_{/}En total \u00e9ramos 
(doscientas) setenta y 
seis personas en el 
barco. {I}38_{/}Una vez 
satisfechos, tiraron el 
trigo al mar para reducir 
el peso del barco.
{I}39_{/}Cuando amaneci\u00f3 no 
reconocieron la tierra, 
pero divisaron una bah\u00eda 
con su playa, y acordaron 
hacer lo posible por 
encallar en ella el 
barco. {I}40_{/}Soltaron las 
anclas y las dejaron caer 
al mar mientras aflojaron 
las cuerdas de los 
timones; izaron al viento 
la vela delantera y se 
dejaron arrastrar hacia 
la playa. {I}41_{/}Pero 
chocaron contra un banco 
de arena y el barco qued\u00f3 
encallado: la proa se 
clav\u00f3 y qued\u00f3 inm\u00f3vil, 
mientras la popa se iba 
destrozando por los 
golpes violentos de las 
olas.
{I}42_{/}Entonces los 
soldados pensaron en dar 
muerte a los presos por 
temor a que alguno se 
escapara nadando. 
{I}43_{/}Pero el capit\u00e1n, que 
quer\u00eda salvar a Pablo, no 
se lo permiti\u00f3. Orden\u00f3 
que los que supieran 
nadar se tiraran los 
primeros al agua y se 
dirigieran a la playa; 
{I}44_{/}los dem\u00e1s se 
agarrar\u00edan a tablones o a 
restos de la nave. As\u00ed 
todos llegamos sanos y 
salvos a tierra.
EN LA ISLA DE MALTA{/}

{1}28{/}

{I}1_{/}Una vez a salvo, 
supimos que la isla se 
llamaba Malta. {I}2_{/}Los 
nativos nos trataron con 
una cordialidad poco 
com\u00fan, encendieron una 
gran hoguera y nos 
cuidaron a todos, ya que 
llov\u00eda y hac\u00eda fr\u00edo.
{I}3_{/}Pablo hab\u00eda juntado 
una brazada de ramas 
secas y, al echarlas al 
fuego, una v\u00edbora que 
escapaba del calor se le 
enrosc\u00f3 en la mano. 
{I}4_{/}Al ver los nativos a 
la v\u00edbora colgando de la 
mano de Pablo, se dijeron 
unos a otros: "Sin duda 
\u00e9ste es un asesino. 
Aunque se haya salvado 
del mar, la justicia 
divina no lo deja vivir." 
{I}5_{/}Pero Pablo sacudi\u00f3 la 
v\u00edbora ech\u00e1ndola al fuego 
y no sufri\u00f3 da\u00f1o alguno. 
{I}6_{/}Pensaban que se iba a 
hinchar o caer muerto de 
repente, pero despu\u00e9s de 
esperar largo rato, 
vieron que no le pasaba 
nada. Entonces cambiaron 
de parecer y dec\u00edan que 
era un dios.
{I}7_{/}Los terrenos cercanos 
pertenec\u00edan al hombre 
principal de la isla, 
llamado Publio, quien nos 
recibi\u00f3 y hosped\u00f3 
amigablemente tres d\u00edas. 
{I}8_{/}Precisamente el padre 
de Publio estaba en cama 
con fiebre y disenter\u00eda. 
Pablo entr\u00f3 a verlo, or\u00f3, 
le impuso las manos y lo 
san\u00f3. {I}9_{/}A consecuencia 
de esto todos los 
enfermos de la isla 
acudieron a \u00e9l y fueron 
sanados; {I}10_{/}luego nos 
colmaron de atenciones y, 
al marchar, nos 
proveyeron de todo lo 
necesario.
PABLO LLEGA A ROMA{/}

{I}11_{/}Al cabo de tres 
meses subimos a bordo de 
un barco de Alejandr\u00eda 
que hab\u00eda pasado el 
invierno en la isla y 
llevaba por insignia los 
Di\u00f3scuros. {I}12_{/}Navegamos 
hacia Siracusa, donde 
permanecimos tres d\u00edas. 
{I}13_{/}De all\u00ed, bordeando 
la costa, llegamos a 
Regio. Al d\u00eda siguiente 
comenz\u00f3 a soplar el 
viento sur, y al cabo de 
dos d\u00edas llegamos a 
Pozzuoli. {I}14_{/}All\u00ed 
encontramos algunos 
hermanos que nos 
invitaron a quedarnos una 
semana con ellos, y as\u00ed 
es como llegamos a Roma.
{I}15_{/}All\u00ed los hermanos 
salieron a nuestro 
encuentro hasta el Foro 
Apio y Tres Tabernas, 
pues ya ten\u00edan noticia de 
nuestra llegada. Pablo, 
al verlos, dio gracias a 
Dios y se llen\u00f3 de \u00e1nimo. 
{I}16_{/}Llegados a Roma, el 
capit\u00e1n entreg\u00f3 los 
presos al gobernador 
militar, pero dio permiso 
a Pablo para alojarse en 
una casa particular con 
un soldado que lo 
vigilara.
PABLO CON LOS JUD\u00cdOS DE 
ROMA{/}

{I}17_{/}Tres d\u00edas 
despu\u00e9s Pablo convoc\u00f3 a 
los jud\u00edos principales. 
Una vez reunidos, les 
dijo: "Hermanos, acaban 
de traerme preso de 
Jerusal\u00e9n. He sido 
entregado a los romanos 
sin que yo haya ofendido 
a las autoridades de 
nuestro pueblo ni las 
tradiciones de nuestros 
padres. {I}18_{/}Los romanos 
quer\u00edan dejarme en 
libertad despu\u00e9s de 
haberme interrogado, pues 
no encontraban en m\u00ed nada 
que mereciera la muerte. 
{I}19_{/}Pero los jud\u00edos se 
opusieron y me vi 
obligado a apelar al 
C\u00e9sar, sin la menor 
intenci\u00f3n de acusar a las 
autoridades de mi pueblo.
{I}20_{/}Por este motivo yo 
quise poder verlos y 
conversar con ustedes, 
pues en realidad, por la 
esperanza de Israel yo 
llevo estas cadenas."
{I}21_{/}Le respondieron: 
"Nosotros no hemos 
recibido ninguna carta de 
Judea referente a ti, y 
ninguno de los hermanos 
que han venido de all\u00e1 
nos ha dicho o 
transmitido mensaje 
alguno contra ti. 
{I}22_{/}Pero nos gustar\u00eda 
escuchar de ti mismo c\u00f3mo 
te defines, pues sabemos 
que esa secta encuentra 
oposici\u00f3n en todas 
partes."
{I}23_{/}Fijaron con \u00e9l un 
d\u00eda y vinieron en gran 
n\u00famero donde se 
hospedaba. Pablo les hizo 
una exposici\u00f3n; desde la 
ma\u00f1ana hasta la noche les 
habl\u00f3 del Reino de Dios, 
partiendo de la Ley de 
Mois\u00e9s y los Profetas, y 
trataba de convencerlos 
acerca de Jes\u00fas. 
{I}24_{/}Unos se convenc\u00edan 
por sus palabras y otros 
no. {I}25_{/}Al final los 
jud\u00edos se retiraron muy 
divididos. Pablo los 
despidi\u00f3 con estas 
palabras: "Es muy 
acertado lo que dijo el 
Esp\u00edritu Santo cuando 
hablaba a sus padres por 
boca del profeta Isa\u00edas:
{I}26_{/}Ve al encuentro de 
este pueblo y dile: Por 
m\u00e1s que oigan no 
entender\u00e1n, y por m\u00e1s que 
miren no ver\u00e1n.{/}

{I}27_{/}El coraz\u00f3n de este 
pueblo se ha endurecido. 
Se han tapado los o\u00eddos y 
cerrado los ojos; tienen 
miedo de ver con sus ojos 
y de o\u00edr con sus o\u00eddos, 
pues entonces 
comprender\u00edan y se 
convertir\u00edan, y yo los 
sanar\u00eda.{/}

{I}28_{/}Por eso sepan que 
esta salvaci\u00f3n de Dios ya 
ha sido proclamada a los 
paganos; ellos la 
escuchar\u00e1n." (29)
{I}30_{/}Pablo, pues, 
arrendaba esta vivienda 
privada y permaneci\u00f3 all\u00ed 
dos a\u00f1os enteros. Recib\u00eda 
a todos los que lo ven\u00edan 
a ver, {I}31_{/}proclamaba el 
Reino de Dios y les 
ense\u00f1aba con mucha 
seguridad lo referente a 
Cristo Jes\u00fas, el Se\u00f1or, y 
nadie le pon\u00eda trabas.
